{"id":28116,"date":"2021-02-21T11:12:40","date_gmt":"2021-02-21T11:12:40","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-02-21T11:12:40","modified_gmt":"2021-02-21T11:12:40","slug":"el-puto-cabronazo-el-cabron-parte-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-puto-cabronazo-el-cabron-parte-3\/","title":{"rendered":"El puto cabronazo (El cabr\u00f3n &#8211; Parte 3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28116\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hab&iacute;an pasado dos semanas desde el d&iacute;a en que Ricardo recibi&oacute; la noticia de su triple paternidad. Carla, su compa&ntilde;era de trabajo, con quien llevaba liado poco m&aacute;s de un a&ntilde;o. Lo de Andrea era una situaci&oacute;n m&aacute;s compleja. Aquella camarera de 23 a&ntilde;os con quien quedaba para echar un polvo morboso le hab&iacute;a amenazado con tener que hacerse cargo del embarazo.<\/p>\n<p>Ahora, tumbado en una de las hamacas junto a la piscina de la casa de la playa de sus suegros, fumaba mirando las estrellas algo preocupado por como afrontar el problema con Andrea. Todos se hab&iacute;an ido a dormir cuando apareci&oacute;, Ana, su cu&ntilde;ada, y madre de su tercera paternidad:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; pasa cu&ntilde;ado, te has quedado solo? &ndash;Tom&oacute; el paquete de cigarrillos y se encendi&oacute; uno.<\/p>\n<p>-No deber&iacute;as.<\/p>\n<p>-Te ha salido la vena de padre responsable&hellip; jajaja<\/p>\n<p>Ricardo se le qued&oacute; mirando con media sonrisa:<\/p>\n<p>-&iquest;Por qu&eacute; no me dijiste que quer&iacute;as quedarte embarazada?<\/p>\n<p>-Porque no te quer&iacute;a involucrar.<\/p>\n<p>-Joder Ana, para no querer involucrarme&hellip;<\/p>\n<p>-A ver Ricardo, sabes que estoy enamorada de ti desde que era una adolescente. &iquest;Cu&aacute;nto tiempo llevamos liado? &iquest;15 a&ntilde;os?<\/p>\n<p>Ricardo miraba a su cu&ntilde;ada, hermana menor de su mujer, y no pod&iacute;a dejar de recordar como qued&oacute; prendado de aquella adolescente que destilaba sensualidad en cada gesto. Ese car&aacute;cter extrovertido, ese descaro canalla, ese humor con doble sentido que hac&iacute;a sacar de quicio a su hermana mayor (su mujer) y que &eacute;l le segu&iacute;a con tanta facilidad. Todo aquello fue generando entre ellos una complicidad demasiado peligrosa. Ricardo, un hombre de 35 a&ntilde;os, alto, fuerte y apuesto. Arquitecto reputado y muy bien considerado en la familia de su mujer. Ana, una joven a punto de cumplir la mayor&iacute;a de edad, con un cuerpo de modelo de bikinis, con belleza p&iacute;cara, labios carnosos, melena casta&ntilde;a y un culo espectacular.<\/p>\n<p>El d&iacute;a antes de que Ana cumpliera 18 a&ntilde;os, Ricardo estaba en el sof&aacute; de casa de sus suegros viendo la televisi&oacute;n cuando entr&oacute; su cu&ntilde;ada en la casa:<\/p>\n<p>-Hola cu&ntilde;ado, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n todos?<\/p>\n<p>-Han salido a merendar.<\/p>\n<p>-&iquest;Y t&uacute; no has ido con ellos?<\/p>\n<p>-No, me he quedado viendo el partido.<\/p>\n<p>-Pfff, pues yo quiero ver un programa &ndash;dijo con tono de ni&ntilde;a mimada.<\/p>\n<p>-Pues te aguantas, es un partido de la Eurocopa y lo voy a ver.<\/p>\n<p>-Venga ya, joder, si siempre nos eliminan&hellip;<\/p>\n<p>-Que no, Ana, que he dicho que voy a ver el partido.<\/p>\n<p>La joven, que ven&iacute;a del gimnasio vest&iacute;a un cullotte ajustado y un top deportivo que dejaba ver su barriga plana y ombligo, se lanz&oacute; encima de su cu&ntilde;ado para intentar quitarle el mando a distancia. Esto era un juego que sol&iacute;an tener desde siempre. Ella intentaba arrebatarle algo y &eacute;l se resist&iacute;a lo que convert&iacute;a aquello en una especie de lucha. Al principio, el hombre terminaba haciendo cosquillas por todo el cuerpo a su cu&ntilde;adita pero con el paso del tiempo ninguno de los dos se cuidaba de no tocar al otro. Aquella tarde, v&iacute;speras de su 18 cumplea&ntilde;os, luchaba por arrebatarle el mando a distancia de la tele a Ricardo, cuando &eacute;ste se lo coloc&oacute; debajo de su cuerpo y asomando entre sus piernas.<\/p>\n<p>Ana se le qued&oacute; mirando fijamente. La tensi&oacute;n sexual aumentaba al tiempo que las reacciones de sus cuerpos se hac&iacute;an indisimulables. A la joven se le marcaron sus pezones en el top fucsia de manera escandalosa. En la entrepierna de Ricardo, el bulto provocado por la erecci&oacute;n le imped&iacute;a cerrar las piernas:<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres el mando, Ana? Pues c&oacute;gelo. &ndash;Dijo el hombre dirigiendo su mirada entre sus piernas.<\/p>\n<p>Su cu&ntilde;ada qued&oacute; pensativa por un momento sin dejar de mirarle a los ojos. Frente a &eacute;l, puso cara de enfadada, se ech&oacute; el pelo hacia atr&aacute;s y cuando entendi&oacute; que su cu&ntilde;ado estaba confiado agarr&oacute; el mando y ech&oacute; a correr hacia su habitaci&oacute;n. Ricardo corri&oacute; tras ella. En el dormitorio de la chica, Ana apoy&oacute; su espalda en la pared y se introdujo el mando dentro del top:<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres el mando, Ricardo?&hellip; pues c&oacute;gelo&hellip; &ndash;dijo en un sensual susurro ella.<\/p>\n<p>El hombre avanz&oacute; hasta la chica. Dej&oacute; su cuerpo muy cerca del de ella y coloc&oacute; sus manos a cada lado, apoyadas en la pared. Poco a poco fue acercando sus labios a los de la hermana de su mujer. El olor de su cu&ntilde;ada le resultaba excitante. Ella cerr&oacute; los ojos cuando los labios de su cu&ntilde;ado rozaron los suyos. Abrieron sus bocas y se disfrutaron de lo que tanto hab&iacute;an ansiado, de la tensi&oacute;n sexual acumuladas durante a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Sus lenguas se entrelazaron, sus labios se sellaron, sus manos comenzaron a recorrerse de una manera menos l&uacute;dica que lo hac&iacute;an cuando jugaban en el sof&aacute;. Ricardo introdujo su mano por debajo del top haciendo que cayese el mando y alcanzando una de aquellas tetitas de su cu&ntilde;ada. Duras, proporcionadas, deseables, se entretuvo en pellizcar el pez&oacute;n erecto. Ana le agarraba por la nuca oblig&aacute;ndole a mantener su boca junto a la de ella.<\/p>\n<p>El hombre la levant&oacute; en vilo sobre sus brazos y agarrando su duro culo, donde clav&oacute; sus dedos. Ahora, la diferencia de altura qued&oacute; eliminada y Ana rode&oacute; el cuerpo del marido de su hermana con sus piernas. La chica restregaba su sexo por el cuerpo del hombre provoc&aacute;ndose un roce que la estaba llevando al &eacute;xtasis.<\/p>\n<p>Ricardo la llev&oacute; hasta la cama y all&iacute; la tumb&oacute;. Inclinado sobre ella, levant&oacute; la prenda para poder lamer con m&aacute;s facilidad los pezones de aquella virginal criatura que lo hab&iacute;a encandilado desde el primer d&iacute;a que la vio. Ana se mord&iacute;a el labio inferior, suspirando mientras su cu&ntilde;ado segu&iacute;a devorando sus peque&ntilde;as tetas. Suspiraba y gem&iacute;a notando como &eacute;l succionaba cada uno de sus pezones antes de introducirse toda la teta en la boca. La misma boca que la volv&iacute;a loca y con la que hab&iacute;a fantaseado esas noches en las que se aliviaba toc&aacute;ndose mientras los o&iacute;a follar, en la habitaci&oacute;n de invitados de aquella casa playera. Ricardo sigui&oacute; descendiendo por el cuerpo de su cu&ntilde;adita hasta quedar de rodillas entre las piernas de ella. Baj&oacute; el culotte de un tir&oacute;n quitando tambi&eacute;n las braguitas. Ante &eacute;l qued&oacute; un sexo cubierto por una sedosa capa de vellos negros del que emanaba un embriagador olor a sexo. Sin dudarlo, dirigi&oacute; su boca hasta la rajita del co&ntilde;o de Ana. Caliente y h&uacute;medo, lo devor&oacute; como si lo necesitase para vivir. Su lengua se pase&oacute; por cada pliegue de aquel volc&aacute;n juvenil.<\/p>\n<p>La chica, instintivamente, agarr&oacute; la cabeza de su cu&ntilde;ado y comenz&oacute; a mover su cadera contar ella. Ten&iacute;a un nivel de excitaci&oacute;n desconocido hasta ese d&iacute;a. Un hombre casi veinte a&ntilde;os mayor, marido de su hermana mayor, le estaba dando placer oral&hellip; &iquest;cu&aacute;ntos dedos se hab&iacute;a hecho fantaseando con ese momento? Un calambre recorri&oacute; su columna en ese momento. Desde su cl&iacute;toris, trillado por los dientes de su cu&ntilde;ado, hasta su cerebro una corriente el&eacute;ctrica hac&iacute;a que su cuerpo comenzara a convulsionar ante un orgasmo como nunca antes. Un grito, casi animal, brot&oacute; de su garganta al tiempo que se aferraba con sus dedos a la cabeza de Ricardo para quedar casi desfallecida segundos despu&eacute;s. Su co&ntilde;o, inundado por el flujo vaginal, palpitaba de excitaci&oacute;n cuando su cu&ntilde;ado levant&oacute; la cabeza con sonrisa triunfal.<\/p>\n<p>El hombre se puso de pie y comenz&oacute; a desnudarse. Su joven cu&ntilde;ada le observaba con ojos expresivos cuando pudo ver su pene erecto. Sab&iacute;a que Ricardo estaba muy bien dotado por o&iacute;das pero al comprobarlo sinti&oacute; un pellizco de nerviosismo y excitaci&oacute;n. Ante lo inevitable, se confes&oacute;:<\/p>\n<p>-Ricardo&hellip; yo&hellip; nunca&hellip; eh&hellip; que soy&hellip;<\/p>\n<p>-Tranquila Ana, lo har&eacute; con mucho cuidado&hellip;<\/p>\n<p>Ricardo ser&iacute;a el primer hombre de Ana. &Eacute;l acariciaba el cuerpo tenso de la chica antes de besarla con delicadeza en los labios, se fue colocando sobre ella. Ana abri&oacute; sus piernas para acoger la corpulencia de su cu&ntilde;ado. &Eacute;ste dirigi&oacute; su glande a la entrada del co&ntilde;o virgen de la chica y lentamente comenz&oacute; a jugar con ella. Mov&iacute;a el capullo a lo largo de la raja, separando levemente los labios, a&uacute;n sellados por el himen. Despacio fue introduciendo la polla dentro, en aquella gruta estrecha, caliente, h&uacute;meda, inexplorada.<\/p>\n<p>Ana sent&iacute;a la presi&oacute;n dentro de ella, dudaba que aquel trozo de carne duro como una barra de acero cupiera en su interior:<\/p>\n<p>-Tranquila, Ana. &ndash;Ricardo besaba para tranquilizar a la chica.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a presionar, ahora sin marcha atr&aacute;s, hasta que sinti&oacute; como la barrera f&iacute;sica le imped&iacute;a avanzar se romp&iacute;a. Un grito de verdadero dolor de su cu&ntilde;ada delataba la perdida de inocencia. Ricardo estren&oacute; con su grueso miembro el conducto vaginal de su joven cu&ntilde;ada un d&iacute;a antes de cumplir la mayor&iacute;a de edad, hasta correrse dentro de ella.<\/p>\n<p>-&iquest;En qu&eacute; piensas&hellip;? &ndash;Llamo la atenci&oacute;n de su cu&ntilde;ado, Ana<\/p>\n<p>Ricardo volvi&oacute; de sus recuerdos para mirar a la hermana de su mujer.<\/p>\n<p>-Recordaba cuando lo hicimos por primera vez&hellip;<\/p>\n<p>-Ufff, qu&eacute; momento&hellip; &ndash;dijo Ana antes de mirarle risue&ntilde;a.<\/p>\n<p>Tras suspirar, dio una calada a su cigarro y continu&oacute;:<\/p>\n<p>-Sabes que al d&iacute;a siguiente me asust&eacute; mucho. Me dol&iacute;a el co&ntilde;o y ten&iacute;a los labios irritados y a amanec&iacute; con algo de sangre en las bragas. Pens&eacute; que me hab&iacute;as hecho da&ntilde;o&hellip;<\/p>\n<p>-&iquest;Cu&aacute;nto tiempo ha pasado, Ana?<\/p>\n<p>-Pues al d&iacute;a siguiente cumpl&iacute; 18 a&ntilde;os y ahora voy a hacer 31&hellip; Y despu&eacute;s de 13 a&ntilde;os me dejas embarazada, y mira que nos hemos arriesgado con tu puta man&iacute;a de hacerlo sin cond&oacute;n. Pero no te preocupes, nadie lo sabr&aacute; nunca.<\/p>\n<p>-Gracias&hellip; supongo&hellip; No todas piensan como t&uacute;&hellip;<\/p>\n<p>-&iquest;De qu&eacute; hablas, cu&ntilde;ado? &iquest;No la habr&aacute;s liado, no?<\/p>\n<p>-Hay una cr&iacute;a de 23 a&ntilde;os que se ha quedado pre&ntilde;ada y me amenaza con cont&aacute;rselo a tu hermana si no me hago cargo&hellip;<\/p>\n<p>-Joder, Ricardo, si es que eres un PUTO CABRONAZO&hellip;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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