{"id":28143,"date":"2021-02-23T23:00:00","date_gmt":"2021-02-23T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-02-23T23:00:00","modified_gmt":"2021-02-23T23:00:00","slug":"fotografias-a-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/fotografias-a-maria\/","title":{"rendered":"Fotograf\u00edas a Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28143\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mar&iacute;a entr&oacute; en el edificio, camino de su oficina, con pasos firmes haciendo sonar sus tacones.&nbsp; Al sonido de sus pasos todos enmudec&iacute;an, era sin&oacute;nimo de exigencia. Ese d&iacute;a sab&iacute;an que &quot;la jefa&quot; iba a pedir cuentas a sus subordinados. Ella, una mujer de 31 a&ntilde;os, hab&iacute;a llegado a la direcci&oacute;n comercial de zona ascendiendo desde abajo. Nadie le hab&iacute;a regalado nada. Se lo hab&iacute;a &quot;currado&quot; durante los &uacute;ltimos 6 a&ntilde;os haci&eacute;ndose respetar, con unos resultados incontestables y un car&aacute;cter implacable se hab&iacute;a ganado el apodo de MarIr&oacute;n.<\/p>\n<p>Aquella ma&ntilde;ana, cubierta tras unas gafas de sol D&amp;G y embutida en un traje azul que se ajustaba perfectamente a su cuerpo voluptuoso, entr&oacute; en su oficina donde la esperaba su equipo comercial. La reuni&oacute;n la hab&iacute;a agendado un par de d&iacute;as antes y sus subordinados supieron que habr&iacute;a bronca. Los resultados se alejaban de los objetivos marcados y eso era algo que MarIron no permit&iacute;a.<\/p>\n<p>Se quit&oacute; las gafas de sol y clav&oacute; sus penetrantes ojos negros en su jefe de equipo. La tensi&oacute;n se cortaba cuando la mujer le pidi&oacute; que comenzara con la exposici&oacute;n de su informe. El hombre se levant&oacute; de la mesa de trabajo y cerr&oacute; las persianas para que la proyecci&oacute;n fuera perfectamente visible. El resto de hombres que conformaban el reto del equipo permanec&iacute;an serios. Casi intimidados por la imponente presencia de aquella mujer.<\/p>\n<p>Cordobesa de rasgos raciales, ten&iacute;a una belleza intimidante, casi tanto como su car&aacute;cter al frente del &aacute;rea comercial. Melena azabache, ojos negros, labios carnosos, nariz peque&ntilde;a, p&oacute;mulos marcados. Era imposible no girar la cabeza al cruzarse con ella. Su voluptuosidad era sensual. Unas generosas tetas que desafiaban a la gravedad y un contoneo de caderas al andar hipn&oacute;tico. S&iacute;, Mar&iacute;a era una mujer impresionante, tanto en lo f&iacute;sico como en lo intelectual. Un MBA de econom&iacute;a en USA, triling&uuml;e, y un recorrido ascendente en la empresa<\/p>\n<p>El jefe de equipo a su cargo comenz&oacute; con la exposici&oacute;n del informe de resultados en la penumbra del despacho. Solamente la luz del proyector, que reproduc&iacute;a las gr&aacute;ficas del ordenador, hac&iacute;a visibles las caras de aquellos comerciales a cargo de esta poderosa mujer.<\/p>\n<p>Su IPhone 12 Plus vibr&oacute; sobre la mesa haciendo un ruido sordo que ella se apresur&oacute; a silenciar. Era un whatsapp de Hans. Al abrirlo no pudo evitar una sonrisa p&iacute;cara. Una fotograf&iacute;a de la noche anterior donde aparec&iacute;a ella en una sensual pose, con su melena alborotada sobre su cara que estrat&eacute;gicamente ca&iacute;a sobre sus pechos desnudos. Su mente vol&oacute; al momento concreto en que su amo la fotografiaba. Aquel hombre maduro al que se hab&iacute;a entregado para rendirle sumisi&oacute;n inmortalizaba cada sesi&oacute;n sexual con un reportaje fotogr&aacute;fico.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a conocido a Hans cuatro a&ntilde;os antes, de casualidad, en un pueblo donde verane&oacute;. El tipo, tremendamente atractivo, ten&iacute;a 15 a&ntilde;os mayor que ella. Pero desde que se conocieron en la barra de aquel chiringuito, su atracci&oacute;n fue inmediata. &Eacute;l, de agradable conversaci&oacute;n, la hab&iacute;a ganado desde el primer momento. Ella, que no sol&iacute;a caer rendida tan f&aacute;cilmente ante nadie, no sab&iacute;a explicar lo que este tipo hab&iacute;a hecho para encandilar. Era una especie de &quot;hechicero&quot;, un encantador de serpientes capaz de convencer a la mujer m&aacute;s firme, como era su caso. La cuesti&oacute;n es que hab&iacute;a ca&iacute;do enredada en sus encantos hasta el punto de mantener con &eacute;l una relaci&oacute;n de dominaci&oacute;n.<\/p>\n<p>En los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, manten&iacute;an su relaci&oacute;n de encuentros espor&aacute;dicos. Bastaba que &eacute;l la llamase para que ella corriese a sus pies (a veces literalmente). Hac&iacute;a dos d&iacute;as que Hans hab&iacute;a aparecido por su casa. Llevaban meses sin verse y sin saber uno del otro pero en cuanto &eacute;l le dijo que quer&iacute;a verla ella ajust&oacute; su agenda para estar a su disposici&oacute;n.<\/p>\n<p>La noche anterior hab&iacute;an salido a cenar. Seg&uacute;n mandato de Hans, Mar&iacute;a hab&iacute;a salido con un vestido de gasa rojo, sin ropa interior. La melena recogida en un mo&ntilde;o que permitiese lucir m&aacute;s una gargantilla de cuero con incrustaciones de cristales de Swarovsky. Esto no era sino un s&iacute;mbolo de la dominaci&oacute;n de Hans sobre Mar&iacute;a, algo que pocos o nadie pod&iacute;a imaginar. En la nuca una fecha en n&uacute;meros romanos del d&iacute;a que se conocieron en aquel peque&ntilde;o pueblo sure&ntilde;o.<\/p>\n<p>La cena se remat&oacute; con unas copas en una conocida discoteca donde Mar&iacute;a bail&oacute; haciendo las delicias de muchos hombres. La falta de ropa interior y el constante estado de excitaci&oacute;n en que se encontraba la mujer hac&iacute;a que sus pezones se mostrasen insolentemente erectos bajo la gasa roja que cubr&iacute;a su escote. Hans admiraba a &quot;su&quot; sumisa y sent&iacute;a un extra&ntilde;o orgullo al pensar que aquella a la que todos deseaban ser&iacute;a pose&iacute;da por &eacute;l en exclusiva.<\/p>\n<p>De vuelta al c&eacute;ntrico &aacute;tico de Mar&iacute;a en Pedralbes, Hans le hab&iacute;a propuesto sacarle un reportaje fotogr&aacute;fico. Para la primera Mar&iacute;a se hab&iacute;a quedado solamente son sus tacones y el collar de Swarovski del que pend&iacute;a una cadena que se perd&iacute;a entre sus tetas. Aquella fotograf&iacute;a que ahora recib&iacute;a en la reuni&oacute;n con su equipo comercial hizo que su sexo se mojase al recordar ese momento.<\/p>\n<p>Jordi segu&iacute;a con la exposici&oacute;n de los resultados cuando Mar&iacute;a le interrumpi&oacute; para pedir explicaciones sobre la puesta en marcha de una acci&oacute;n comercial. El jefe de equipo no supo dar una raz&oacute;n convincente para justificar la no aplicaci&oacute;n de la medida que, seg&uacute;n ella, explicaba los malos resultados. Se puso de pie para &quot;abroncar&quot; a sus subordinados cuando su m&oacute;vil vibr&oacute; al recibir otro whatsapp. Mar&iacute;a sinti&oacute; una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n. Por un lado, le gustaba ejercer su poder que requer&iacute;a su puesto de jefa y al mismo tiempo el saber que acababa de recibir una demostraci&oacute;n de su sumisi&oacute;n. Esa dualidad hac&iacute;a que sus pezones se endurecieran, evidenciando que no llevaba sujetador&hellip;<\/p>\n<p>Se sent&oacute; tras la reprimenda y dej&oacute; que Jordi siguiese explicando. Mar&iacute;a abri&oacute; la fotograf&iacute;a y apareci&oacute; una imagen en la que se le ve&iacute;a con las piernas dobladas y sentada sobre sus talones. Del collar de Swarovsky pend&iacute;a la cadena que se enganchaba al cabecero de su cama. Un cors&eacute; de cuero apretaba su cuerpo dejando ver sus tetas, enrojecidas por el castigo al que hab&iacute;an estado sometidas segundos antes. Hans hab&iacute;a estado abofeteando los grandes pechos de su sumisa. Le hab&iacute;a pellizcado los pezones hasta hacerla gritar de dolor.<\/p>\n<p>La actitud sumisa de Mar&iacute;a en el m&oacute;vil sobre su mesa contrastaba con el fuerte car&aacute;cter que estaba mostrando en aquella importante reuni&oacute;n comercial. El IPhone recibi&oacute; otro whatsapp:<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo llevas la reuni&oacute;n, putita?<\/p>\n<p>-Cabr&oacute;n, me est&aacute;s poniendo muy caliente.<\/p>\n<p>-Ese es el objetivo. Recibir&aacute;s &oacute;rdenes.<\/p>\n<p>-No puedo negarme&hellip;<\/p>\n<p>La cabeza de Mar&iacute;a empezaba a dar vueltas. Las im&aacute;genes de la noche anterior se acumulaban en su mente. Su co&ntilde;o, desnudo bajo su vestido, manaba abundante flujo vaginal con el riesgo de dejar una mancha delatora. Sus pezones se marcaban de manera tan evidente como provocadora. Record&oacute; como tras tomarle la foto, Hans le meti&oacute; la polla en la boca. Ella, sentada sobre sus talones la esperaba con la lengua fuera. El hombre suspir&oacute; al sentir como los carnosos labios de MarIron se cerraban en torno al tronco de su polla:<\/p>\n<p>-As&iacute; perrita, as&iacute;&hellip; como t&uacute; solo sabes&hellip; joder&hellip;<\/p>\n<p>Con las manos esposadas a su espalda, la mujer comenz&oacute; a hacer una espectacular mamada solamente usando su boca. Lentamente iba introduci&eacute;ndose el trozo de carne erecto de Hans hasta lo m&aacute;s profundo de su cavidad bucal para ir sac&aacute;ndola igual de lento. Jugaba con su lengua sobre el glande y su saliva se sal&iacute;a por la comisura de los labios:<\/p>\n<p>-Pero que zorrita comepollas eres&hellip; -el tipo no dejaba de adular con insultos la t&eacute;cnica mamatoria de Mar&iacute;a.<\/p>\n<p>&Eacute;sta, lejos de ofenderse, se excitaba con cada insulto de aquel maduro dominante. No hab&iacute;a sido una relaci&oacute;n pactada. Simplemente &eacute;l fue gan&aacute;ndosela hasta conseguir que ella cediese voluntariamente a sus deseos m&aacute;s perversos. Collares, cadenas, cors&eacute;s, fustas y l&aacute;tigos hab&iacute;an ido entrando en sus juegos de manera &quot;natural&quot;. Sin forzar nada. Y la directora comercial se hab&iacute;a ido enganchando a aquella relaci&oacute;n. Ella sent&iacute;a placer morboso y excitante siendo sometida a la voluntad de Hans. Desde que se conocieron el hombre hab&iacute;a mostrado una especie de adoraci&oacute;n por el cuerpo de Mar&iacute;a y ella sent&iacute;a una especie de debilidad por aquel tipo, maduro, interesante y dominante.<\/p>\n<p>Nunca antes hab&iacute;a sentido algo igual por ning&uacute;n otro hombre. Pero la seguridad, el porte elegante, esos modales y su poder de convicci&oacute;n le resultaban irresistibles.<\/p>\n<p>Un nuevo whatsapp entr&oacute; en el tel&eacute;fono de Mar&iacute;a en medio de la sala de reuni&oacute;n. Ahora se trataba de una secuencia de im&aacute;genes en la que ella aparec&iacute;a a cuatro patas, con sus manos atadas al cabecero y una cinta de cuero con una bola roja la amordazaba. Han se encontraba tras ella tirando de la cadena, sujeta al collar de Swarovski, mientras azotaba su culo con un l&aacute;tigo dejando marcas en sus firmes gl&uacute;teos. Mar&iacute;a suspir&oacute; al ver la imagen y se record&oacute; sufriendo los latigazos como preludio del n&uacute;mero final. El hombre dirigi&oacute; su polla hacia su co&ntilde;o y comenz&oacute; a penetrarla con ganas.<\/p>\n<p>De la boca de Mar&iacute;a, taponada por la mordaza, apenas sal&iacute;a un sonido gutural ininteligible. La imagen era tremendamente morbosa. Un tipo maduro castigaba el co&ntilde;o de una jefa empresarial m&aacute;s joven:<\/p>\n<p>-Joder, putita, te voy a reventar&hellip; -dec&iacute;a esto azotando las nalgas de Mar&iacute;a.<\/p>\n<p>En un momento dado, introdujo en mango del l&aacute;tigo en el ano de la mujer a modo de plug. Luego la cabalg&oacute; sin compasi&oacute;n tirando de la cadena y la melena.<\/p>\n<p>Este recuerdo provoc&oacute; que Mar&iacute;a se excitara de manera casi incontrolada. Se le acalor&oacute; la cara, de su co&ntilde;o manaba gran cantidad de flujo y era incapaz de concentrarse. Apretaba sus muslos intentando algo de fricci&oacute;n con su cl&iacute;toris pero no lo consegu&iacute;a. Al final de las fotos aparec&iacute;a un texto con unas instrucciones:<\/p>\n<p>&quot;Aplaza la reuni&oacute;n. Ve al servicio y me env&iacute;as una grabaci&oacute;n masturb&aacute;ndote&quot;.<\/p>\n<p>Como un resorte, Mar&iacute;a se puso de pie:<\/p>\n<p>-Bien, vamos a parar un cuarto de hora para descansar. -Sus subordinados agradecieron el receso. Y es que la tensi&oacute;n de estas reuniones con MarIron se cortaba.<\/p>\n<p>Mar&iacute;a sali&oacute; apresuradamente de la sala de reuniones hacia el servicio de mujeres. Busc&oacute; un v&aacute;ter libre y se meti&oacute; dentro. Coloc&oacute; su IPhone 12 en posici&oacute;n vertical sobre la cisterna y le dio a &quot;grabar&quot;:<\/p>\n<p>&quot;Esto es para ti&hellip;&quot;<\/p>\n<p>La mujer se subi&oacute; el vestido mostrando la franja de vello p&uacute;bico que luc&iacute;a su co&ntilde;o. Coloc&oacute; una pierna sobre la taza haciendo que su co&ntilde;o se abriera expuesto a la c&aacute;mara del m&oacute;vil. Palp&oacute; con sus dedos para demostrar lo mojada que se encontraba:<\/p>\n<p>-Mira como me tienes cabr&oacute;n.<\/p>\n<p>Luego comenz&oacute; a masturbarse frente al m&oacute;vil recordando como Hans se la hab&iacute;a follado atada al cabecero de su cama hasta correrse dentro de su co&ntilde;o. Inundando sus entra&ntilde;as. Moviendo los dedos fren&eacute;ticamente sobre su cl&iacute;toris y mirando de manera lascivas a la c&aacute;mara del m&oacute;vil sinti&oacute; como su cuerpo se tensaba. Las fuerzas de sus piernas flaquearon y de su garganta sali&oacute; un aullido que no pudo evitar. Tuvo que sentarse en la taza del v&aacute;ter para no caer. Segundos despu&eacute;s paraba la grabaci&oacute;n de su m&oacute;vil y se lo enviaba a Hans&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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