{"id":28246,"date":"2021-03-01T00:20:32","date_gmt":"2021-03-01T00:20:32","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-03-01T00:20:32","modified_gmt":"2021-03-01T00:20:32","slug":"la-familia-peregrina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-familia-peregrina\/","title":{"rendered":"La familia peregrina"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28246\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La familia viajaba feliz e ilusionada, todos sonre&iacute;an en silencio, so&ntilde;ando despiertos, atr&aacute;s hab&iacute;an dejado una vida de penurias, all&aacute;, lejos muy lejos al otro lado del oc&eacute;ano.<\/p>\n<p>Era un d&iacute;a soleado en una ma&ntilde;ana de primavera, lo &uacute;nico que se escuchaba era el chirriar de las ruedas de la lenta y pesada carreta que les serv&iacute;a de transporte.<\/p>\n<p>Viajaban buscando la tierra prometida, la de verdes prados y tierras f&eacute;rtiles, so&ntilde;aban con establecerse en un lugar a que llamar hogar y de paso llevar la palabra del Se&ntilde;or a aquellos parajes.<\/p>\n<p>Conduciendo la carreta iba Isaac, era el jefe de familia, rondaba los cuarenta y tantos, aun se manten&iacute;a en forma, acostumbrado a la vida dura y sacrificada. Ahora estaba entrecano, pero se adivinaba un cabello rubio trigue&ntilde;o en su juventud.<\/p>\n<p>A su lado iba sentada y tomada de su brazo su esposa Isabel, que a&uacute;n no llegaba a los cuarenta y tambi&eacute;n se la ve&iacute;a una mujer atractiva a pesar de que las ropas que llevaba la cubr&iacute;an completamente de cuello a tobillos. Ella era rubia de ojos azules y labios carnoso, pero no demasiado.<\/p>\n<p>Atr&aacute;s en la caja de la carreta, acomodada sobre unos costales de trigo viajaba su hija Rebecca, una muchacha de unos diecinueve a&ntilde;os, aparentaba ser delgada a juzgar por lo holgadas que se ve&iacute;an sus ropas. Ella ten&iacute;a el cabello oscuro, la piel blanca con algunas pecas y los ojos verde mar.<\/p>\n<p>-&iquest;Cu&aacute;nto crees que falte para llegar, esposo m&iacute;o? -Pregunt&oacute; Isabel.<\/p>\n<p>-No sabr&iacute;a decirlo, solo s&eacute; que voy en la direcci&oacute;n correcta, pues el Se&ntilde;or me gu&iacute;a.<\/p>\n<p>Continuaron viaje, cuando oscureci&oacute;, Isaac decidi&oacute; detenerse y acampar para pasar la noche, &eacute;l e Isabel se acomodaron sobre unas mantas en el duro suelo, Rebecca continuo durmiendo sobre la carreta, como casi todo el viaje.<\/p>\n<p>Las noches en el desierto de Arizona son muy fr&iacute;as, por ello Isaac no tuvo mejor idea que encender un fuego que les diera calor. As&iacute; durmieron a sus anchas, so&ntilde;ando como en la ma&ntilde;ana, pero esta vez no eran conscientes de lo que rondaba cerca de ellos.<\/p>\n<p>Las sombras furtivas cruzaban de un lado a otro sin producir ning&uacute;n ruido, poco a poco se fueron acercando al campamento, eran cinco hombres, dos de ellos se abalanzaron sobre el dormido Isaac, que logro golpear a uno en el rostro poni&eacute;ndose de pie, pero otro de los hombres lo golpeo en la cabeza con un tomahawk de piedra.<\/p>\n<p>El calor en su pecho lo despert&oacute;, al abrir los ojos vio algo que solo hab&iacute;a visto o m&aacute;s bien le&iacute;do descripciones en libros y su coraz&oacute;n se llen&oacute; de temor. Ten&iacute;a ante s&iacute; un apache, un verdadero apache piel roja, que sosten&iacute;a una rama de &aacute;rbol seco encendido en un extremo, con el que hab&iacute;a despertado a Isaac.<\/p>\n<p>-Abre bien tus ojos y mira bien, cara p&aacute;lida. Durante muchas lunas, los tuyos han robado tierras a indios pobres, nosotros perder todo, tu gente robar todo, enviarnos a reservas, violar a nuestras mujeres y a nuestras hijas. Hoy es d&iacute;a de venganza para pobres indios, hoy violaremos tu mujer y a tu hija, pero primero lo har&aacute;s t&uacute;.<\/p>\n<p>-Nosotros no hicimos nada de eso que dices, nosotros solo traemos la palabra del se&ntilde;or, traemos paz y bondad &ndash;Respondi&oacute; Isaac.<\/p>\n<p>-Paz y bondad? La palabra del Se&ntilde;or? Son muchos los que llegaron diciendo tus palabras, pero cuando no pudieron hacer que dej&aacute;ramos nuestras creencias y costumbres quisieron combatir pues somos salvajes. El gran esp&iacute;ritu nos hace fuertes y hoy nos ha premiado envi&aacute;ndonos a tres blancos para sosegar nuestro odio.<\/p>\n<p>Cuando el apache se apart&oacute; vio a su esposa Isabel atada de pies y manos a dos troncos que formaban una X en vertical, con las piernas bien abiertas y atadas por los tobillos a los troncos, los brazos tambi&eacute;n extendidos hacia arriba y a los lados sujetos tambi&eacute;n a los troncos.<\/p>\n<p>A su lado estaba Rebecca, pero ella estaba en otra postura, ella estaba de rodillas, con los brazos extendidos a los lados, posados y sujetos en dos soportes de madera hechos con rama de &aacute;rbol. Sus pies estaban separados, atados y sujetos por sendas estacas al piso.<\/p>\n<p>El apache hizo un gesto a uno de sus bravos y este se acerc&oacute; a Isabel, sac&oacute; su cuchillo y lo coloc&oacute; a la altura de la garganta de ella.<\/p>\n<p>-Noooo &ndash;Grit&oacute; Isaac&ndash; pero el cuchillo se movi&oacute; como el rayo de arriba abajo, cortando de un tajo las ropas de Isabel hasta un poco m&aacute;s abajo del ombligo.<\/p>\n<p>Rein&oacute; un silencio casi eterno, pues Isaac esperaba ver la muerte de su esposa y no aquello, tanto &eacute;l como los apaches quedaron absortos en ese maravilloso espect&aacute;culo, unos senos redondos aun firmes y turgentes con unos pezones color naranja sobre una piel blanca salpicada de algunas pecas.<\/p>\n<p>Cuando reaccion&oacute; Isaac cerr&oacute; los ojos y ladeo la cabeza, pues &eacute;l aun siendo su esposo nunca hab&iacute;a visto el pecho desnudo de Isabel, cuando hac&iacute;an el amor, todo era a oscuras y con ropa, todo lo hac&iacute;a a tientas, pues sus creencias as&iacute; lo dictaban.<\/p>\n<p>El jefe apache se acerc&oacute; a Isabel, apag&oacute; la llama del le&ntilde;o que sosten&iacute;a y lo acerc&oacute; a uno de sus senos, lo apoy&oacute; suavemente sobre el pez&oacute;n y comenz&oacute; a hacer presi&oacute;n, hasta que la mujer sinti&oacute; el calor que a&uacute;n conservaba el interior de la madera, aaayyy! Grit&oacute;.<\/p>\n<p>-Basta! O la furia del se&ntilde;or caer&aacute; sobre ustedes! &ndash;Exclamo Isaac<\/p>\n<p>-Basta? Reci&eacute;n comenzar &ndash;Respondi&oacute; Cuervo Cantor&ndash; que as&iacute; se llamaba.<\/p>\n<p>Hizo otro gesto al bravo del cuchillo y este cort&oacute; las ropas de Isabel esta vez hasta el final, dej&aacute;ndola totalmente desnuda, frente a su esposo por primera vez, y peor frente a aquellos salvajes.<\/p>\n<p>Sus piernas separadas mostraban unos muslos bien formados, algo regordetes, pero en el l&iacute;mite justo, sus caderas eran anchas, pero sensuales, era un maravilloso cuerpo de mujer a sus treinta y siete a&ntilde;os. Pero lo que m&aacute;s llam&oacute; la atenci&oacute;n de los presentes fue aquel co&ntilde;o abierto y expuesto a la vista de todos, lo cubr&iacute;a una copiosa mata de bello color rubio oscuro.<\/p>\n<p>Cuervo Cantor volvi&oacute; a encender el madero y se asegur&oacute; que lo estuviera, pero sin hacer llama, y comenz&oacute; a quemar el bello p&uacute;dico de Isabel. Ella muerta de miedo y verg&uuml;enza, comenz&oacute; a gritar.<\/p>\n<p>-Isaac, ay&uacute;dame esposo m&iacute;o, no permitas esto!<\/p>\n<p>Pero Isabel no ve&iacute;a que a unos metros de ella hab&iacute;a dos apaches m&aacute;s, con sus lanzas en el cuello de la indefensa Rebecca.<\/p>\n<p>Cuando el bello p&uacute;dico estuvo todo chamuscado, Rata Saltarina, que as&iacute; se llamaba el bravo del cuchillo, procedi&oacute; a retirar los restos quemados y dejar el co&ntilde;o de Isabel totalmente afeitado, maravilloso espect&aacute;culo aquella vagina color rosa de labios delicados y frondosos.<\/p>\n<p>Pero Cuervo Cantor no hab&iacute;a terminado, como antes, apag&oacute; el madero del todo y as&iacute; como estaba lo apoy&oacute; en el co&ntilde;o afeitado de Isabel, apoyando uno de los lados del madero caliente y haciendo presi&oacute;n hacia arriba.<\/p>\n<p>-Aaaahhh, nooo! Por piedad, basta! -Grit&oacute; Isabel.<\/p>\n<p>Rata Saltarina se acerc&oacute; por detr&aacute;s de Isabel y la despoj&oacute; de los harapos que eran sus ropas, dej&aacute;ndola ahora s&iacute;, sin nada que ocultar. Como era de esperar su culo no estaba peor que el resto de ella, era un poco grande, pero a&uacute;n estaba firme y su piel se conservaba estupenda como en las dem&aacute;s zonas de su cuerpo.<\/p>\n<p>Cuervo Cantor sac&oacute; su pene, era grueso y venoso, de cabeza grande en comparaci&oacute;n con el tronco, se acerc&oacute; a Isabel y lo hundi&oacute; en su co&ntilde;o de un empuj&oacute;n.<\/p>\n<p>-Dejad a mi mujer, sucios salvajes! La ira de Dios caer&aacute; sobre ustedes! -Vocifero Isaac.<\/p>\n<p>Pero solo se oyeron carcajadas y aullidos de los apaches. Cuervo Cantor estaba follando de pie por el frente a Isabel, la bes&oacute; en la boca, metiendo su lengua hasta la garganta, mientras tomaba los pezones de ella y los retorc&iacute;a con sus dedos.<\/p>\n<p>-Tu hombre no hacer el amor as&iacute; eh? T&uacute; tener mucho que aprender para vivir y hacer felices a bravos, nosotros ense&ntilde;ar c&oacute;mo hacer &ndash;Le dijo en voz baja Cuervo Cantor a Isabel.<\/p>\n<p>Rata Saltarina que estaba a la espalda de ella, se percat&oacute; de las intenciones de su jefe, se acerc&oacute; y apoyo su gran pene entre las nalgas de Isabel, ella se estremeci&oacute;, abri&oacute; los ojos con espanto y luego sinti&oacute; como si le desgarrar&aacute;n el culo. El apache estaba entrando en ese ano apretado, jam&aacute;s visto, ni siquiera por ella misma y menos profanado. No sab&iacute;a si sent&iacute;a dolor, ardor? Solo quer&iacute;a que aquella pesadilla terminara.<\/p>\n<p>Pero lejos de esto, ambos guerreros la follaron duro, gozando con sus gritos y sollozos, pero el dolor fue dejando paso al placer, Isabel estaba comenzando a sentir sensaciones que nunca hab&iacute;a experimentado, completamente nuevas para ella y se estaba sintiendo bien, mientras aquellos salvajes le hund&iacute;an sus miembros por delante y por detr&aacute;s.<\/p>\n<p>-No te rindas ante sus trampas amor, no caigas presa de su lujuria &ndash;Grit&oacute; Isaac que ante aquel espect&aacute;culo ya ten&iacute;a un gran bulto en su pantal&oacute;n y luchaba por hacer que bajara.<\/p>\n<p>Cuervo cantor y Rata Saltarina soltaron de sus ataduras a Isabel, permiti&eacute;ndole ver en la situaci&oacute;n que estaba su hija Rebecca. De inmediato comprendi&oacute; que no pod&iacute;a hacer nada m&aacute;s que seguir sus &oacute;rdenes y esperar que por un milagro los dejaran con vida.<\/p>\n<p>La obligaron a arrodillarse y Cuervo Cantor le acerc&oacute; su pene a la boca, ella no comprendi&oacute; que deseaba, entonces Rata Saltarina tiro fuerte de su cabello hacia atr&aacute;s oblig&aacute;ndola a levantar la cara y gritar por el dolor, cuando dijo aaaay! Cuervo Cantor se lo meti&oacute; en la boca hasta la garganta y comenz&oacute; a follarle la boca.<\/p>\n<p>Rata Saltarina le sujetaba y mov&iacute;a la cabeza de ella en sentido contrario a las envestidas de su jefe, asegur&aacute;ndose de que el pene entrara todo en su boca y garganta. As&iacute; estuvo diez minutos entre ahogos, arcadas, n&aacute;useas y espasmos, pero sinti&eacute;ndose mujer, sintiendo que todo su cuerpo vibraba, lleno de adrenalina, hasta que sinti&oacute; una descarga de l&iacute;quido espeso y gomoso, algo agr&iacute;o dentro de su boca.<\/p>\n<p>Rata Saltarina a&uacute;n conservaba su carga, as&iacute; que la gir&oacute;, pero esta vez Isabel comprend&iacute;a que esperaba de ella, as&iacute; que abri&oacute; grande la boca y trag&oacute; aquel pene lo m&aacute;s hondo que pudo y soport&oacute; las envestidas del apache que en este caso quiso rociar el blanco rostro de Isabel con su esperma.<\/p>\n<p>-Cara p&aacute;lida, haber aprendido algo de pr&aacute;cticas de amor de indios pobres y salvajes? Tu mujer si haber aprendido y si tu no hacerlo, ella vivir feliz con indios, nosotros hacer bien el amor a ella, a ella gustar, tu no saber hacerlo bien. Tu tener que practicar.<\/p>\n<p>Y dicho esto hizo un gesto con el brazo a los bravos que amenazaban a Rebecca con sus lanzas y estos comenzaron a rasgar con ellas las ropas de la muchacha dej&aacute;ndola totalmente desnuda. Su cuerpo era delgado, juvenil, su piel bien blanca, ten&iacute;a los senos del tama&ntilde;o justo para abarcarlos cada uno con una mano, del tama&ntilde;o de una manzana mediana, los pezones color rojo p&aacute;lido y diminutos como dos peque&ntilde;os botones que hubieran pegado all&iacute;. Su bello p&uacute;dico era oscuro aunque no muy abundante, lo que dejaba ver muy bien su delicado cl&iacute;toris y su virginal co&ntilde;o. Su culito era resping&oacute;n y redondito.<\/p>\n<p>-No! Basta salvajes, es una ni&ntilde;a! -Grit&oacute; Isaac que ya se sent&iacute;a preso de la lujuria.<\/p>\n<p>-Una ni&ntilde;a? Nuestras mujeres satisfacen a sus bravos desde que sangran por primera vez, y tu &ldquo;ni&ntilde;a&rdquo; hace muchas estaciones que sangr&oacute; por primera vez.<\/p>\n<p>-Tu mujer! Come su co&ntilde;o &ndash;le orden&oacute; a Isabel.<\/p>\n<p>-Nooo! Es mi hija! Hacedme lo que quer&aacute;is a m&iacute;, pero eso no! &ndash;Se desesper&oacute; Isabel.<\/p>\n<p>-O haces eso o ponemos le&ntilde;o caliente en su cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>Isabel no tuvo m&aacute;s remedio que obedecer, se tumb&oacute; en el piso boca arriba y se desliz&oacute; por entre las piernas de Rebeca hasta asomar la cabeza a su frente, luego se apoy&oacute; sobre los codos y comenz&oacute; a chupar el co&ntilde;ito de su hija. Se sent&iacute;a avergonzada, culpable, angustiada, pero estaba decidida a salir de all&iacute; con vida, as&iacute; que lami&oacute;, chup&oacute; y succion&oacute; aquel cl&iacute;toris que ten&iacute;a en su boca.<\/p>\n<p>Rebecca comenz&oacute; a emitir leves suspiros, luego comenz&oacute; a morderse los labios, pero sus gemidos eran incontenibles, esa lengua le estaba haciendo casi derrumbarse, pero recordemos que estaba atada de rodillas y los brazos extendidos sobre dos soportes, los temblores y espasmos eran continuos, la lengua de su madre se sent&iacute;a caliente y suave.<\/p>\n<p>Mientras tanto Isaac no aguanto m&aacute;s y grit&oacute; &ndash; Basta! No soporto m&aacute;s!<\/p>\n<p>Y sacando de entre sus ropas un enorme pene grueso como un tronco se acerc&oacute; a Rebecca y se lo meti&oacute; en la boca. Lo hizo con tanto &iacute;mpetu que lo meti&oacute; hasta los huevos.<\/p>\n<p>Rebecca se ahogaba con el pene de su padre, mientras su madre le segu&iacute;a comiendo el co&ntilde;o, que ya estaba s&uacute;per mojado, d&aacute;ndole a probar a Isabel sus jugos femeninos.<\/p>\n<p>Uno de los apaches que hab&iacute;a estado cuidando a Rebecca con su lanza y que tambi&eacute;n la desnud&oacute;, se puso de rodillas, abri&oacute; las piernas de Isabel que estaba tendida en el suelo y la penetr&oacute; por su vagina, foll&aacute;ndola mientras esta segu&iacute;a comiendo el co&ntilde;o de Rebecca.<\/p>\n<p>Su compa&ntilde;ero, el otro lancero, se coloc&oacute; de rodillas a horcajadas sobre el vientre de Isabel, quedando en esta posici&oacute;n con el culito de Rebecca a su merced y ya la iba a penetrar, cuando se escuch&oacute;!<\/p>\n<p>-Alto! T&uacute; no har&aacute;s eso! Su padre lo har&aacute;! &ndash;Orden&oacute; Cuervo Cantor.<\/p>\n<p>-Culito de tu hija te espera! T&uacute; romperlo, t&uacute; ser primero, luego indios pobres seguir!<\/p>\n<p>Isaac saco su pene de la boca de Rebecca y esta casi sin aire, emiti&oacute; un apenas audible &ndash; Noo&hellip; padre<\/p>\n<p>Pero Isaac ya estaba preso totalmente de la lujuria, la imagen de aquellos cuerpos desnudos, de su mujer, a la que nunca le hab&iacute;a visto ni las pantorrillas y de su hija en el comienzo de la juventud, hab&iacute;an hecho estragos en su libido. Intercambio lugar con el apache y comenz&oacute; a hundir muy lentamente su enorme pene en el anito virgen de su hija que al sentir que el culo se le habr&iacute;a emiti&oacute; un grito mescla de dolor, miedo y desesperaci&oacute;n, pero Cuervo Cantor lo ahogo con su pene, fall&aacute;ndole la boca con fuerza. Rebecca sent&iacute;a que su padre la part&iacute;a en dos, mientras se ahogaba con aquel pene en su boca y su madre no dejaba de lamerle el co&ntilde;o provoc&aacute;ndole olas de placer extremo.<\/p>\n<p>Isabel sab&iacute;a que si quer&iacute;a ayudar a su hija, deb&iacute;a chupar con ansia, era lo &uacute;nico que en aquel momento distraer&iacute;a la mente de Rebecca lejos del dolor y el ahogamiento en su culo y boca respectivamente.<\/p>\n<p>Pero el apache que no pudo follar el culo de Rebecca estaba dispuesto a follar uno, as&iacute; que movi&oacute; a su compa&ntilde;ero de donde estaba, follando a Isabel en su co&ntilde;o y tiro de sus pies arrastr&aacute;ndola por el suelo de tierra dura y pedregosa. Isabel sorprendida por el repentino jal&oacute;n sinti&oacute; como las piedrecitas le rasgu&ntilde;aban la piel. Luego ambos bravos la follaron a gusto por ambos hoyos, ella ya estaba totalmente a gusto y entregada, cabalgaba aquellos penes por delante y por detr&aacute;s con ansia y deseo. Varias veces la penetraron los dos a un tiempo.<\/p>\n<p>Cuervo Cantor y Rata Saltarina ya hab&iacute;an soltado tambi&eacute;n a Rebecca, este &uacute;ltimo se tendi&oacute; en el suelo e Isaac tomo a su hija y la sent&oacute; literalmente sobre el pene de aquel apache, el miembro se enterr&oacute; en el virgen co&ntilde;o de Rebecca que ya estaba muy excitada y apenas sinti&oacute; un peque&ntilde;o ardor moment&aacute;neo para luego seguir dando rienda suelta al placer.<\/p>\n<p>Cuervo Cantor le penetro el culito, haci&eacute;ndole sentir por primera vez la doble penetraci&oacute;n. Su padre volvi&oacute; a follarle la boca, estaba completamente en &eacute;xtasis, ten&iacute;a un pene en cada hoyo, le dol&iacute;a su culito, le dol&iacute;a su co&ntilde;o y se ahogaba con el pollon de su padre, pero se sent&iacute;a en la glor&iacute;a.<\/p>\n<p>De repente se escuch&oacute; un grito agudo &ndash; Aaaauuuggg!!!!! Todos miraron a un lado y vieron a Isabel recibiendo dos enormes penes en su culito rosa, los apaches de las lanzas, hab&iacute;an logrado encular juntos a Isabel, que no sab&iacute;a si gritar, llorar o desmayarse!<\/p>\n<p>Cuando Isabel sinti&oacute; que otro pene entraba en su culo ya ocupado, sinti&oacute; un punsaso de dolor agudo, grito fuerte y empez&oacute; a ara&ntilde;ar la tierra rompi&eacute;ndose las u&ntilde;as. &rdquo;Que era todo aquello, como era posible hacer y sentir todas esas cosas? Como, hasta ahora a sus treinta y siete a&ntilde;os no hab&iacute;a experimentado algo parecido?&rdquo; Y en ese momento se sinti&oacute; feliz por su hija, gracias a aquellos salvajes ella sabr&iacute;a desde joven lo que era hacer el amor de buena manera, sin miedos ni verg&uuml;enzas.<\/p>\n<p>Isaac estaba de rodillas frente a su hija foll&aacute;ndole la boca, mientras que Cuervo Cantor y Rata Saltarina la penetraban, cuando siente que algo grande como un oso lo abraza, se hab&iacute;a arrodillado tras de &eacute;l y le sujetaba con fuerza, era el quinto bravo, que se hab&iacute;a quedado al margen de la acci&oacute;n. Cuervo Cantor levanto la cabeza sin dejar de follar el culito de Rebecca y dijo&hellip;<\/p>\n<p>-Ese ser Oso Pescador, a &eacute;l no gustar mujer, el preferir hombres blancos, sus culos.<\/p>\n<p>Y dicho esto Isaac sinti&oacute; el enorme pene en su culo, no pod&iacute;a creerlo estaba siendo follado en el culo, &eacute;l un hombre de Dios, estaba siendo sodomizado por aquel gigante piel roja, pero le gustaba y comenz&oacute; a follar con m&aacute;s fuerza la boca de Rebecca.<\/p>\n<p>De pronto el gigante lo retir&oacute; de su culo y se lo ofreci&oacute; en la boca, Isaac lo engullo lo m&aacute;s que pudo, lo chup&oacute; con fuerza mientras Rebecca lo chupaba a &eacute;l.<\/p>\n<p>Oso Pescador eyacul&oacute; en la boca de Isaac y este hizo lo propio en la boca de Rebecca que entre medio de arcadas y n&aacute;useas se lo bebi&oacute; todo. Cuervo Cantor acab&oacute; en el culito de la chica y Rata Saltarina en su vagina.<\/p>\n<p>Gato Aullador y Zorro Peligroso que as&iacute; se llamaban los bravos con lanzas, acabaron en el culo de Isabel, al unisono, llen&aacute;ndole sus entra&ntilde;as de l&iacute;quido caliente. Ella se sinti&oacute; desfallecer y se larg&oacute; a llorar, sin saber la causa cierta, tal vez porque su cuerpo liber&oacute; tensiones muchos a&ntilde;os acumuladas, tal vez porque parecer&iacute;a que saldr&iacute;an vivos de esa o tal vez y lo m&aacute;s seguro, era que llegaron buscando la tierra prometida, la de la felicidad, y la encontraron, pero de una manera totalmente diferente.<\/p>\n<p>-Si querer sobrevivir, deber vivir con apaches, mujeres satisfacer a jefe Cuervo Cantor y a mi primer bravo Rata Saltarina, t&uacute; salvar, porque Oso pescador te eligi&oacute;!<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 La familia viajaba feliz e ilusionada, todos sonre&iacute;an en silencio, so&ntilde;ando despiertos, atr&aacute;s hab&iacute;an dejado una vida de penurias, all&aacute;, lejos muy lejos al otro lado del oc&eacute;ano. Era un d&iacute;a soleado en una ma&ntilde;ana de primavera, lo &uacute;nico que se escuchaba era el chirriar de las ruedas de la lenta y pesada carreta [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17628,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-28246","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28246","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17628"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28246"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28246\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28246"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28246"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28246"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}