{"id":28247,"date":"2021-03-01T00:24:18","date_gmt":"2021-03-01T00:24:18","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-03-01T00:24:18","modified_gmt":"2021-03-01T00:24:18","slug":"abuso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/abuso\/","title":{"rendered":"Abuso"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28247\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Karolina aterrizaba en M&eacute;xico DF procedente de Bogot&aacute;. Satisfecha por el beneficioso negocio que hab&iacute;a cerrado caminaba despreocupada pasando por los distintos controles del aeropuerto. Con paso firme su cuerpo se contoneaba atrayendo las miradas de algunos hombres. Ella, pese a no prestar atenci&oacute;n, sab&iacute;a lo que provocaba y no pod&iacute;a evitar que su orgullo femenino se inflase.<\/p>\n<p>Sus pechos desafiaban a la gravedad, desnudos bajo la camisa, sus pezones reaccionaba erectos a las miradas lascivas de aquellos hombres que deseaban poseerla. Esto hac&iacute;a que se excitase y notara como su sexo se inundase mojando su tanga. El pantal&oacute;n vaquero marcaba su maravilloso culo, prieto y duro&hellip;<\/p>\n<p>Su mente volaba e inevitablemente comenz&oacute; a fantasear. Busc&oacute; su m&oacute;vil dentro de su bolso y marc&oacute; el n&uacute;mero de Bob. Este era un empresario estadounidense con el que manten&iacute;a una extra&ntilde;a relaci&oacute;n exclusivamente sexual. De vez en cuando se ve&iacute;an y ten&iacute;an salvajes relaciones sexuales. El tipo la trataba como una aut&eacute;ntica perra y Karolina ten&iacute;a unos maravillosos orgasmos ensartada por el miembro de Bob atada de manos, amordazada, azotada e insultada&hellip;<\/p>\n<p>Manten&iacute;a con el tipo una caliente conversaci&oacute;n caliente cuando alguien llam&oacute; su atenci&oacute;n:<\/p>\n<p>-Disculpe, se&ntilde;ora, disculpe&hellip;<\/p>\n<p>Karolina cort&oacute; y atendi&oacute; al hombre que la requer&iacute;a.<\/p>\n<p>-&iquest;Puede acompa&ntilde;arme?<\/p>\n<p>-&iquest;Yo? &iquest;Por qu&eacute;, pasa algo?<\/p>\n<p>-Acomp&aacute;&ntilde;eme por favor&hellip;<\/p>\n<p>La mujer no entend&iacute;a nada. Aquel polic&iacute;a la requer&iacute;a, pero no le daba m&aacute;s informaci&oacute;n:<\/p>\n<p>-&iquest;Pero me puede decir qu&eacute; pasa?<\/p>\n<p>El polic&iacute;a no contest&oacute; y se limit&oacute; a guiarla por un pasillo hasta una sala aislada. Sobre una mesa estaba su maleta deshecha sin cuidado. La mujer qued&oacute; perpleja:<\/p>\n<p>-Ver&aacute;, se&ntilde;ora, hemos encontrado 500 gramos de coca&iacute;na en su equipaje. Tendr&aacute; que dar una buena explicaci&oacute;n sobre eso.<\/p>\n<p>-Pero eso no es m&iacute;o. Yo no tengo nada que ver con esa droga.<\/p>\n<p>-&iquest;Y c&oacute;mo ha llegado hasta ah&iacute;?<\/p>\n<p>-No tengo la menor idea, pero le aseguro que no es m&iacute;a.<\/p>\n<p>-Le aconsejo que confiese, ser&aacute; todo m&aacute;s r&aacute;pido y sobre todo mucho m&aacute;s f&aacute;cil para usted.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; quiere que declare si no s&eacute; nada de eso?<\/p>\n<p>El polic&iacute;a se fue de la sala dejando a Karolina sola e incomunicada. Durante dos horas nadie apareci&oacute; por all&iacute;. La mujer se iba a volver loca. Cada minuto all&iacute; dentro su cabeza entend&iacute;a menos la situaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo hab&iacute;a llegado aquella droga a su equipaje? La &uacute;nica opci&oacute;n que se le ocurr&iacute;a era que los propios polic&iacute;as fueran los que lo hubiesen puesto. Y ahora ten&iacute;a un problema, pero confesar eso era aceptar una condena de c&aacute;rcel.<\/p>\n<p>De repente la puerta se abri&oacute;. Ahora entr&oacute; el polic&iacute;a que la detuvo acompa&ntilde;ado de otro de mayor rango. &Eacute;ste se acerc&oacute; a ella de manera intimidante:<\/p>\n<p>-Bueno &iquest;confiesas o no?<\/p>\n<p>-Vamos a ver, aqu&iacute; ha habido un malentendido. Esa droga no es m&iacute;a.<\/p>\n<p>-Es dura &iquest;eh? Alfredo. -Dijo el nuevo a su compa&ntilde;ero.- Entonces tendr&aacute; que acompa&ntilde;arnos.<\/p>\n<p>-Exijo una explicaci&oacute;n. -Dijo Karolina muy cerca del nuevo polic&iacute;a en un intento de resistencia.<\/p>\n<p>Sin darle tiempo, el polic&iacute;a le cruz&oacute; la cara con dos bofetadas. La mujer qued&oacute; paralizada:<\/p>\n<p>-A ver si le queda claro se&ntilde;ora. Le hemos dado la posibilidad de declarar y mejorar su situaci&oacute;n. No ha querido. As&iacute; que ahora debe acompa&ntilde;arnos a ver a alguien con m&aacute;s autoridad.<\/p>\n<p>La cogieron por los brazos y, casi arrastras, la sacaron de la sala y la llevaron por unas escaleras descendentes. Karolina gritaba y pataleaba intentando no ir. La planta inferior era un s&oacute;tano h&uacute;medo y maloliente semejante a las mazmorras de un castillo medieval. La mujer hab&iacute;a o&iacute;do leyendas de estos s&oacute;tanos y de los abusos policiales, pero nunca se lo crey&oacute;. Y ahora era la protagonista de una de esas leyendas. La metieron a la fuerza en una habitaci&oacute;n sim ventanas. Solo iluminada por una bombilla amarillenta, con las paredes de ladrillos sin pintar y el suelo de cemento casi deshecho por la humedad. En la pared del fondo un oficial de polic&iacute;a estaba sentado tras una mesa sobre la que apoyaba los pies. Su actitud era chulesca.<\/p>\n<p>Los otros dos colocaron a Karolina de pie frente a su jefe. La mujer sinti&oacute; frio y miedo. El tipo se puso de pie. Era mucho m&aacute;s alto que ella y su uniforme marcaba un cuerpo muy musculado. Su aspecto mal encarado daba aut&eacute;ntico pavor:<\/p>\n<p>-As&iacute; que esta es la mula que se niega a confesar.<\/p>\n<p>Los polic&iacute;as asintieron mientras ella era incapaz de articular palabras. Estaba inmovilizada:<\/p>\n<p>-A ver, zorrita, tienes dos opciones: o lo haces por las buenas, o lo haces por las malas. -Dicho esto la agarr&oacute; por el cuello de la camisa y de un tir&oacute;n se la rompi&oacute;.<\/p>\n<p>Los botones saltaron por los aires y qued&oacute; abierta dejando al aire sus tetas:<\/p>\n<p>-Mirad chicos. La zorrita nos brinda un espect&aacute;culo de topless&hellip;<\/p>\n<p>El oficial alarg&oacute; sus manos para acariciar las tetas de Karolina. La tensi&oacute;n era m&aacute;xima y el cuerpo de la mujer empez&oacute; a reaccionar. Las grandes manos de aquel polic&iacute;a sobre sus pechos le resultaron excitante. Sus pezones se endurecieron.<\/p>\n<p>-As&iacute; que te gusta, &iquest;no, zorrita?<\/p>\n<p>Ella no dec&iacute;a nada. Pero incomprensiblemente aquel abuso y aquellos insultos la excitaban. Su co&ntilde;ito volvi&oacute; a inundarse de flujo vaginal. El oficial la oblig&oacute; a arrodillarse ante &eacute;l. Se desabroch&oacute; el pantal&oacute;n y se sac&oacute; la polla:<\/p>\n<p>-Te la vas a comer, zorrita.<\/p>\n<p>Ante la cara de la mujer, una polla gruesa, erecta, con las venas marcadas:<\/p>\n<p>-Ag&aacute;rramela puta.<\/p>\n<p>Karolina acerc&oacute; su mano y agarr&oacute; el miembro de aquel oficial de la polic&iacute;a. Estaba dura y muy caliente. La imagen no dejaba de ser morbosa. Ella arrodillada ante un polic&iacute;a, con la camisa abierta y las tetas fueras, estaba siendo forzada a chup&aacute;rsela delante de otros dos polic&iacute;as. Acerc&oacute; su cabeza hasta la polla. Con la lengua lami&oacute; el capullo antes de introduc&iacute;rsela. Abri&oacute; todo lo que pudo la boca pero el grosor era enorme. Casi no le cab&iacute;a. Por fin comenz&oacute; a mover la cabeza a lo largo de la polla de aquel cabr&oacute;n. Notaba como le llegaba a la campanilla. El tipo suspiraba alabando su t&eacute;cnica:<\/p>\n<p>-Joder, qu&eacute; bien mamas, puta zorra.<\/p>\n<p>Karolina se emple&oacute; a fondo intentando que acabase cuanto antes. Con su lengua jugaba alrededor de su capullo para volver a met&eacute;rsela hasta el fondo. El sabor agrio del pre semen y los golpes en su campanilla le provocaba arcadas. Finalmente el oficial la agarr&oacute; por la cabeza y comenz&oacute; a follarle la boca. Las babas se le sal&iacute;an por la comisura de los labios. Le costaba respirar y sus ojos se llenaron de l&aacute;grimas. Cuando cre&iacute;a que ya no podr&iacute;a aguantar m&aacute;s el polic&iacute;a tens&oacute; su cuerpo y comenz&oacute; a correrse dentro de su boca. Dos, tres, cuatro chorros de semen viscoso descendieron por su es&oacute;fago. Cuando la solt&oacute;, la mujer tosi&oacute; y escupi&oacute; en el suelo parte del semen de aquel tipo. Restos de babas y corrida cayeron por su barbilla hasta sus tetas.<\/p>\n<p>Pero lejos de acabar, aquello no hab&iacute;a hecho m&aacute;s que empezar. Los dos polic&iacute;as que hab&iacute;a estado presenciando la mamada se acercaron a ella. Karolina se vio rodeada por otros dos hombres que bland&iacute;an sus pollas duras cerca de su cara:<\/p>\n<p>-Venga puta, ahora nos toca a nosotros.<\/p>\n<p>La mujer no tuvo m&aacute;s remedio que practicarle sexo oral a los dos. Arrodilladas entre ellos, agarr&oacute; las dos pollas y comenz&oacute; a chupar alternativamente las dos pollas. Mucho m&aacute;s r&aacute;pido que antes, los polic&iacute;as se corrieron en su cara y en sus tetas. La leche caliente de aquellos desconocidos mancharon sus p&oacute;mulos, sus labios, su barbilla, su cuello y sus tetas. No era la primera vez que un tipo al que acaba de conocer se le corr&iacute;a en la cara pero s&iacute; en una situaci&oacute;n como esta.<\/p>\n<p>Uno de los polic&iacute;as, dio un grito y le dio una bofetada que la tir&oacute; al suelo. Inmediatamente se le acerc&oacute; el oficial y la puso en pie tir&aacute;ndole del pelo. Le espos&oacute; las manos a la espalda y la llev&oacute; hacia la mesa. All&iacute; la oblig&oacute; a inclinarse sobre &eacute;sta. Se coloc&oacute; tras ella y le baj&oacute; el pantal&oacute;n descubriendo un maravilloso culo:<\/p>\n<p>-Wouh, vaya pedazo de culo tiene la guarra&hellip;<\/p>\n<p>El oficial se arrodill&oacute;, separ&oacute; las nalgas con sus manos y lami&oacute; el ojete de Karolina. Ella no pudo evitar suspirar. Incluso comenz&oacute; a gemir cuando aquel cabr&oacute;n oficial lami&oacute; desde su cl&iacute;toris recogiendo todos su flujos. Un par de azotes, que dejaron los dedos marcados, fue el preludio de una tremenda comida de co&ntilde;o. El hombre la devoraba pasando la lengua del co&ntilde;o al culo y del culo al co&ntilde;o provocando en la mujer escalofr&iacute;os de placer. No pod&iacute;a contener la excitaci&oacute;n pese a ser violada por tres polic&iacute;as en el s&oacute;tano de un aeropuerto. A ella le iba el sexo muy duro pero esto pasaba todas las l&iacute;neas rojas. Y ahora se descubri&oacute; alcanzando un orgasmo con la lengua de aquel polic&iacute;a. Los dos polic&iacute;as, que no perd&iacute;an detalles, ovacionaron la culminaci&oacute;n de Karolina que qued&oacute; extasiada.<\/p>\n<p>El oficial volvi&oacute; a centrarse en su ano, escupi&oacute; y comenz&oacute; a masajearlo para dilatarlo. A estas alturas la mujer estaba entregada a la voluntad de aquel polic&iacute;a. Sin darle tregua, se puso de pie y coloc&oacute; el capullo de su polla en la entrada de su culo:<\/p>\n<p>-Te voy a reventar, zorra.<\/p>\n<p>De un golpe de cadera le incrust&oacute; meda polla en el ano. El grito de Karolina fue desgarrador. Aquel cabr&oacute;n le iba a partir el culo en seco:<\/p>\n<p>-Toma polla, perra.<\/p>\n<p>Un segundo empuj&oacute;n y la polla entr&oacute; en aquel estrecho agujero. Otro grito de la mujer no sirvi&oacute; para que el oficial parase. En vez de eso, la agarr&oacute; del pelo y comenz&oacute; una follada fren&eacute;tica sobre el culo de Karolina. El dolor la estaba destrozando por dentro. Apret&oacute; los dientes y aguant&oacute; como pudo que el oficial terminase de sodomizarla. Sent&iacute;a como le tiraba del pelo, como le azotaba las nalgas y como le part&iacute;a el culo literalmente. Al fin, el polic&iacute;a se tens&oacute; y con un sonido gutural se corri&oacute; en lo m&aacute;s profundo de sus entra&ntilde;as.<\/p>\n<p>El hombre retir&oacute; su polla del estrecho agujero con un sonido de descorche. El ano de Karolina palpitaba, enrojecido, intentando volver a su tama&ntilde;o natural mientras escup&iacute;a la leche caliente del oficial de polic&iacute;a. La mujer estaba agotada y a punto de derrumbarse. Pero entonces sinti&oacute; que uno de los otros dos se acercaba a ella. La levant&oacute; para colocarla boca arriba sobre la mesa. Alz&oacute; sus piernas sobre su pecho y le penetr&oacute; el co&ntilde;o con fuerza. La abundante lubricaci&oacute;n de la mujer facilit&oacute; que la polla se deslizase dentro sin apenas esfuerzo. La sensaci&oacute;n de esta follada fue para Karolina mucho m&aacute;s placentera que la anal. Durante unos minutos aquel polic&iacute;a se la foll&oacute; sobre la mesa hasta que se corri&oacute; dentro. Ella no pudo evitar excitarse y alcanzar otro orgasmo.<\/p>\n<p>Con los ojos cerrados not&oacute; como el tercer polic&iacute;a la levantaba en vilo. Los poderosos brazos del tipo la llevaron contra la pared y all&iacute; volvi&oacute; a ser follada hasta que, de nuevo, se le corrieron dentro. Para entonces Karolina no ten&iacute;a voluntad. Era un juguete sexual en manos de aquellos tres polic&iacute;as.<\/p>\n<p>No supo decir cu&aacute;nto tiempo pas&oacute; cuando despert&oacute; en la sala a la que fue llevada por primera vez. Estaba desnuda y ten&iacute;a marcas en la cara de las bofetadas. Le dol&iacute;a el culo y el co&ntilde;o. Estaba algo aturdida cuando el oficial se dirigi&oacute; a ella:<\/p>\n<p>-Por esta vez vamos a dejar pasar el tema de la droga. Puedes vestirte y salir libre pero&hellip; -le acarici&oacute; la cara- si se te ocurre denunciar algo de esto, tendr&aacute;s problemas.<\/p>\n<p>A Karolina, la amenaza le qued&oacute; muy clara. Se visti&oacute; ante la atenta mirada de aquellos polic&iacute;as que no dejaban de sonre&iacute;r ante ella. La mujer se apresur&oacute; a abandonar aquella sala y salir del aeropuerto en busca de un taxi que la llevase a casa. Nunca denunci&oacute; nada y ella misma pas&oacute; a formar parte de las leyendas de los abusos policiales del aeropuerto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Karolina aterrizaba en M&eacute;xico DF procedente de Bogot&aacute;. Satisfecha por el beneficioso negocio que hab&iacute;a cerrado caminaba despreocupada pasando por los distintos controles del aeropuerto. Con paso firme su cuerpo se contoneaba atrayendo las miradas de algunos hombres. 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