{"id":28286,"date":"2021-03-03T23:00:00","date_gmt":"2021-03-03T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-03-03T23:00:00","modified_gmt":"2021-03-03T23:00:00","slug":"piratas-y-la-hija-del-hacendado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/piratas-y-la-hija-del-hacendado\/","title":{"rendered":"Piratas y la hija del hacendado"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28286\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El a&ntilde;o, 1646, lugar, el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico. Muchos meses hab&iacute;an pasado ya desde que obtuvieron su &uacute;ltimo bot&iacute;n. Los hombres estaban inconformes y deseosos de obtener alg&uacute;n tesoro que les permitiera llevar la vida de lujos que deseaban. Se dirig&iacute;an a Santo Domingo o m&aacute;s bien a la ruta comercial que usaban los nav&iacute;os mercantes para ir y venir de all&iacute; a Espa&ntilde;a.<\/p>\n<p>Pero estaban en una calma chicha, si hay algo igual o peor que una tormenta para una nave a vela, es la falta total de viento. Las raciones de agua, alimento y sobre todo ron ya escaseaban.<\/p>\n<p>El hombre de aspecto regordete, llamo a la puerta del camarote.<\/p>\n<p>&mdash;Entre se&ntilde;or Sheefield &mdash;respondi&oacute; una voz &aacute;spera y gruesa desde el interior.<\/p>\n<p>&mdash;Capit&aacute;n, los hombres est&aacute;n cada vez m&aacute;s inquietos y para colmo se termina el ron<\/p>\n<p>&mdash;Y que quiere usted que haga se&ntilde;or Sheefield? Que sople e infle las velas con la fuerza de mis pulmones? No queda m&aacute;s que esperar! y dile a la tripulaci&oacute;n que aquel que ose tener palabras contra de mi autoridad, ser&aacute; presa de los tiburones.<\/p>\n<p>Sheefield sali&oacute; del camarote y se dirigi&oacute; al puente donde estaba ubicado el tim&oacute;n, con voz alta y clara transmiti&oacute; lo que hab&iacute;a dicho el capit&aacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; todos o la mayor&iacute;a nos revelamos, nadie ira con los tiburones &mdash;dijo uno desde la multitud.<\/p>\n<p>&mdash;Mu&eacute;strate y habla al frente! &mdash;se escuch&oacute; como un trueno la voz del capit&aacute;n Morgan.<\/p>\n<p>Nadie se movi&oacute;, todos sostuvieron el aliento, era demasiado el temor que aquel hombre les inspiraba. Morgan que hab&iacute;a aparecido a las escaleras que bajaban a su camarote, comenz&oacute; a caminar lento y tranquilo, recto en una direcci&oacute;n, como si supiera a quien buscar. Todos se apartaron de su camino, hasta que uno de ellos lo hizo pero Morgan lo encaro y dijo:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tiene algo que decir, se&ntilde;or Lambrish?<\/p>\n<p>El hombre trat&oacute; de sacar su sable de hoja ancha, pero fue sujetado por sus compa&ntilde;eros, impidi&eacute;ndoselo.<\/p>\n<p>&mdash;A los tiburones! &mdash;Orden&oacute; Morgan.<\/p>\n<p>Fue llevado a rastras para arrojarlo por la borda, como presintiendo su pr&oacute;xima comida, los tiburones nadaban cerca del nav&iacute;o en aquellas aguas tranquilas.<\/p>\n<p>El hombre, presa del miedo logr&oacute; arrojar a uno de los que lo sujetaban por la borda, varios tiburones se abalanzaron sobre &eacute;l y lo devoraron mientras ped&iacute;a socorro a sus compa&ntilde;eros, que segu&iacute;an luchando para arrojar a Lambrish, pero ahora ten&iacute;an miedo de acercarse demasiado a la orilla no quer&iacute;an correr la misma suerte que su compa&ntilde;ero.<\/p>\n<p>En ese momento sintieron una brisa en sus rostros, se quedaron todos a la espera y otra r&aacute;faga m&aacute;s fuerte se sinti&oacute;, el viento hab&iacute;a vuelto. La desdicha de su compa&ntilde;ero les hab&iacute;a tra&iacute;do lo que esperaban, ya no era necesario arrojar a Lambrish.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;or Sheefield! Izad las velas! Poned rumbo a Santo Domingo!<\/p>\n<p>&mdash;Si capit&aacute;n! Ya escucharon mequetrefes! Rumbo a Santo Domingo!<\/p>\n<p>El barco mercante zarp&oacute; de Santo Domingo en una ma&ntilde;ana tranquila, era una goleta que transportaba caf&eacute; en su bodega, ning&uacute;n tesoro importante.<\/p>\n<p>La tripulaci&oacute;n formada por su capit&aacute;n, dos oficiales y diez marinos eran toda la custodia de que dispon&iacute;a el peque&ntilde;o nav&iacute;o.<\/p>\n<p>La primera semana transcurri&oacute; muy calmada y sin novedades.<\/p>\n<p>La muchacha irrumpi&oacute; en el camarote del capit&aacute;n sin llamar. Sorprendiendo a este con los pantalones abajo, el hombre se sobresalt&oacute; y le dio la espalda apresur&aacute;ndose en levantarlos. Luego se gir&oacute; y dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Julia, te he dicho muchas veces que no entres sin llamar.<\/p>\n<p>&mdash;Oh, no seas cascarrabias t&iacute;o, ya he visto hombres desnudos, al menos en dibujos, mi hermano Juan colecciona l&aacute;minas muy atrevidas.<\/p>\n<p>&mdash;A pesar de ello, t&uacute; eres una se&ntilde;orita de respeto y no debes caer en esas tentaciones, pero dime que quer&iacute;as, mi ni&ntilde;a?<\/p>\n<p>&mdash;Solo ven&iacute;a a preguntar si te apetece jugar a las damas conmigo, es que me aburro terriblemente, si al menos tuvi&eacute;ramos a bordo otra mujer con la que charlar?<\/p>\n<p>&mdash;Pues claro, mi ni&ntilde;a, juguemos una partida.<\/p>\n<p>Pas&oacute; un cuarto de hora, estaban en medio del juego, le tocaba mover a Rodrigo, que as&iacute; se llamaba el capit&aacute;n, Rodrigo S&aacute;nchez de Vivar y Julia era la hija menor de su hermano Esteban, la joven volv&iacute;a a Espa&ntilde;a para continuar sus estudios de comportamiento social. Hab&iacute;a estado en la hacienda de su padre para celebrar su cumplea&ntilde;os n&uacute;mero veintiuno.<\/p>\n<p>&mdash;Ya mueve t&iacute;o &mdash;dijo la muchacha, cuando se escuch&oacute; el primer ca&ntilde;onazo<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute;date aqu&iacute; Julia, bajo el escritorio y no salgas a menos que yo te asegure de que todo est&aacute; bien.<\/p>\n<p>Y dicho esto sali&oacute; del camarote hasta la cubierta, estaban siendo atacados por un gale&oacute;n de bandera negra, eran piratas, pero porque atacaban su insignificante nav&iacute;o? No llevaba nada de valor para ellos, solo unas cuantas botellas de vino.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;or Garc&iacute;a! &mdash;grito al timonel&mdash; debemos mantenernos fuera de rango de sus ca&ntilde;ones, busque situarse sobre su popa y all&iacute; abriremos fuego!<\/p>\n<p>&mdash;Si capit&aacute;n as&iacute; lo har&eacute;!<\/p>\n<p>Garc&iacute;a situ&oacute; la Goleta sobre la popa del Gale&oacute;n y abrieron fuego con la media docena de ca&ntilde;ones que llevaban, pero el da&ntilde;o fue m&iacute;nimo. El barco pirata intentaba hacer blanco pero la Goleta era d&eacute;bil pero r&aacute;pida y siempre estaba sobre la popa de aquel.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;or Sheefield, se&ntilde;or Lambrish! &mdash;Llam&oacute; Morgan.<\/p>\n<p>&mdash;Ordene capit&aacute;n! &mdash;respondi&oacute; Sheefield.<\/p>\n<p>&mdash;Llevad algunos barriles de p&oacute;lvora y arrojadlos por popa, cuando est&eacute;n cerca de ellos usad los mosquetes para hacerlos estallar!<\/p>\n<p>Y as&iacute; lo hicieron, arrojaron media docena de barriles por la popa directos hacia el costado de la peque&ntilde;a Goleta.<\/p>\n<p>Rodrigo se vio en una encrucijada, permanecer en esa posici&oacute;n y tratar de aguantar las explosiones de los barriles o abandonar esa posici&oacute;n y exponerse a los m&aacute;s de veinte ca&ntilde;ones con que contaba el Gale&oacute;n. Se decidi&oacute; por lo primero esperando tener suerte.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;or Garc&iacute;a! Mantenga la posici&oacute;n!<\/p>\n<p>El primer barril estall&oacute; muy cerca de la proa, el segundo y el tercero a solo dos metros a babor.<\/p>\n<p>&mdash;Todos a cubierto! &mdash;Grit&oacute; Rodrigo.<\/p>\n<p>Los &uacute;ltimos tres barriles detonaron de lleno contra el casco del nav&iacute;o, donde se cre&oacute; un hueco por donde se filtraba el agua.<\/p>\n<p>&mdash;Les dimos capit&aacute;n! &mdash;Exclamo Sheefield&mdash; que sosten&iacute;a su mosquete humeante en las manos, al igual que Lambrish y su capit&aacute;n, el temido Landon Morgan.<\/p>\n<p>&mdash;Si se&ntilde;or Sheefield ahora, al abordaje! No dej&eacute;is nadie vivo, solo al capit&aacute;n, ese lo quiero para m&iacute;, debo preguntarle sobre sus estratagemas de combate para incorporarlas en un futuro.<\/p>\n<p>Se produjo el abordaje, la lucha fue intensa pero breve, pues los marinos espa&ntilde;oles estaban en inferioridad num&eacute;rica cuatro a uno con respecto a los piratas ingleses.<\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo solo quedaba Rodrigo espada en mano y con su pistola de dos tiros, descargada en la otra. A su espalda ten&iacute;a las puertas de su camarote, donde se ocultaba el mayor tesoro que llevaba. No dejaba de pensar en la suerte que correr&iacute;a Julia, su sobrina, en las manos de aquellas bestias sin escr&uacute;pulos.<\/p>\n<p>&mdash;R&iacute;ndase capit&aacute;n! &mdash;Exclamo Morgan&mdash; le doy mi palabra que respetaremos su vida a cambio de que nos entregue eso que tan tenazmente custodia. &iquest;Qu&eacute; ser&aacute;? &iquest;Oro, joyas? &iquest;Telas?<\/p>\n<p>Pero Rodrigo S&aacute;nchez de Vivar no se movi&oacute; de donde estaba y se escucharon varios disparos de mosquete que impactaron en su cuerpo, acabando con su vida.<\/p>\n<p>Julia estaba bajo el gran escritorio de roble, oculta y en silencio, escucho muchas explosiones durante un tiempo que le pareci&oacute; una eternidad, luego escucho tres muy cerca y el barco se sacudi&oacute; muy fuerte. Al rato escucho gritos y disparos en el exterior, hasta que se produjo el silencio. Esperaba o&iacute;r la voz de su t&iacute;o Rodrigo, que le dijera que ya todo estaba bien, pero no fue as&iacute;, lo siguiente que escucho fue que alguien trataba de derribar la gruesa puerta que le serv&iacute;a de &uacute;ltima defensa.<\/p>\n<p>&mdash;Traed las hachas! Haced astillas esa puerta! Pero encontrad algo de valor, malditos desdichados! &mdash;Grazn&oacute; Morgan.<\/p>\n<p>Lentamente la madera fue cediendo hasta que la hoja de la puerta cay&oacute;. Los piratas entraron en tropel, empezaron a revolverlo todo, pero solo encontraban, papeles, algunos mapas de navegaci&oacute;n, &uacute;tiles para lo mismo y algunas botellas de vino.<\/p>\n<p>El capit&aacute;n Morgan entro al lugar y pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hab&eacute;is encontrado? Solo unas botellas de vino? &iquest;Buscasteis bien, malditos infelices? &mdash;Y se&ntilde;al&oacute; hacia el suelo al costado del escritorio, se asomaba algo blanco, era la tela de seda del vestido de Julia.<\/p>\n<p>Los piratas tomaron el escritorio y lo voltearon sobre s&iacute; mismo, dejando ver a la muchacha que estaba hincada a cuatro patas y la cara contra el suelo ocult&aacute;ndose la cabeza con los brazos.<\/p>\n<p>&mdash;Pero que tenemos aqu&iacute;? As&iacute; que este era el tesoro que tanto custodiaba el capit&aacute;n. Ponedla de pie, la quiero ver!<\/p>\n<p>Dos de los piratas la tomaron por los brazos y la levantaron en vilo, la muchacha estaba p&aacute;lida y con los ojos desorbitados por el miedo.<\/p>\n<p>Morgan la mir&oacute; bien, tra&iacute;a un vestido blanco de ceda, con bordados, puntillas y algunas incrustaciones en piedras. Su cabello era negro como la noche, pero brillaba y estaba bien cuidado y peinado, lo adornaban lindas cintas tambi&eacute;n de seda.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n eres muchacha? &iquest;Por qu&eacute; te cuidaba con tanto celo el capit&aacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;T&iacute;o? Que le paso a mi t&iacute;o? D&oacute;nde est&aacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Ah, era tu t&iacute;o? Pues est&aacute; muerto, no se quiso rendir por proteger tu honra y ahora perdi&oacute; la vida y adem&aacute;s t&uacute; perder&aacute;s tu honra.<\/p>\n<p>&mdash;Lambrish la llevamos con nosotros, le daremos un buen tratamiento.<\/p>\n<p>Julia fue arrastrada hasta cubierta y luego trasladada hacia el barco pirata, donde aguardaban un veintenar de piratas, mal olientes y desalineados que estallaron en gritos de j&uacute;bilo al ver a la muchacha.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;ores, no encontramos tesoros, pero si encontramos esta preciosura, que dicen? Nos divertimos un poco?<\/p>\n<p>&mdash;Siii!! &mdash;Gritaron todos al un&iacute;sono. Ataron una soga en cada mu&ntilde;eca de la muchacha y otras dos en sus tobillos.<\/p>\n<p>Sheefield se acerc&oacute; a ella y le dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Pobre ni&ntilde;a no sabes lo que te espera.<\/p>\n<p>Lambrish se acerc&oacute; por detr&aacute;s y con su cuchillo corto las correas que ajustaban el vestido en la parte de atr&aacute;s, dejando ver la piel desnuda de su espalda. Julia se llev&oacute; las manos al pecho, para evitar que el vestido cayera hacia el frente dejando ver su ropa interior, que era un biso con enaguas.<\/p>\n<p>&mdash;No, no, no querida ni&ntilde;a, s&iacute; haces eso se disgustar&aacute;n y si lo hacen ser&aacute; peor para ti, hace meses que no vemos una mujer, as&iacute; que est&aacute; tranquila y mu&eacute;stranos lo que queremos ver!<\/p>\n<p>Julia obedeci&oacute; y dejo caer el vestido, revelando un bonito biso que dejaba ver parte de sus j&oacute;venes senos. R&aacute;pidamente dos de los piratas terminaron de quitarle el vestido, pero se encontraron con unas enaguas de bolados tambi&eacute;n blancas.<\/p>\n<p>Las sogas que sujetaban sus mu&ntilde;ecas y tobillos fueron jaladas en sentidos opuestos y aseguradas a los m&aacute;stiles del nav&iacute;o, haciendo que Julia quedara con los brazos y piernas bien abiertos.<\/p>\n<p>Sheefield saco su cuchillo y comenz&oacute; a cortar los cordeles del biso de Julia hasta que este se abri&oacute; por completo, luego lo descolg&oacute; de los hombros dejando a Julia con su parte superior desnuda, ten&iacute;a su piel bronceada por el clima mediterr&aacute;neo y la mescla con los moros que habitaban hasta hacia un par de siglos la pen&iacute;nsula. Sus senos eran de tama&ntilde;o mediano y sus pezones color caoba y apuntando hacia arriba, con su aureola no muy grande.<\/p>\n<p>La muchacha estaba muerta de miedo y de verg&uuml;enza, cuando Lambrish no aguanto m&aacute;s y arranco las enaguas de Julia de un tir&oacute;n, dej&aacute;ndola totalmente desnuda, mostrando su co&ntilde;o de bello oscuro, no muy abundante y unas piernas largas y torneadas que terminaban en unas nalgas hermosas y respingonas.<\/p>\n<p>Aquel espect&aacute;culo enardeci&oacute; a los piratas que ya ca&iacute;an sobre ella, pero se escuch&oacute; la voz del capit&aacute;n:<\/p>\n<p>&mdash;Alto! No se&aacute;is animales, somos caballeros, mantengamos el orden! Se&ntilde;or Sheefield que todos formen una fila y anote sus nombres.<\/p>\n<p>Julia tomo coraje y escupi&oacute; el rostro de Morgan que pasaba junto a ella, este la miro y no se alter&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Sheefield, primer juego, un azote con una soga de c&aacute;&ntilde;amo por cada hombre.<\/p>\n<p>&mdash;Ves? Te lo dije muchacha, si te resistes ser&aacute; peor para ti &mdash;le dijo Sheefield.<\/p>\n<p>El primer azote le cruzo la espalda haci&eacute;ndola estremecer, el segundo fue a la altura de las nalgas, dejando un list&oacute;n rojo, el tercero le rodeo la cintura haciendo que la cuerda se quedara all&iacute; un instante a modo de cintur&oacute;n, el cuarto y el quinto fueron dirigidos a sus hermosos senos.<\/p>\n<p>Julia pugnaba por liberarse pero cuanto m&aacute;s tiraba sus ataduras m&aacute;s se ajustaban. Pronto empez&oacute; a llorar y pedir piedad, los golpes eran espaciados, todos los hombres se tomaban su tiempo para escoger el lugar y la forma de su golpe. Fueron pasando hasta que le lleg&oacute; el turno a Lambrish y este golpeo a Julia con la soga haciendo un movimiento de abajo hacia arriba, justo en sus entre piernas.<\/p>\n<p>&mdash;Aaahh!? Grito Julia, por piedad! Basta! No puedo m&aacute;s!<\/p>\n<p>&mdash;Solo faltan dos querida ni&ntilde;a, el m&iacute;o y el del capit&aacute;n &mdash;le dijo Sheefield.<\/p>\n<p>&mdash;Sniff, snifff, por piedad, tengan misericordia.<\/p>\n<p>&mdash;Esto reci&eacute;n empieza es solo el principio, digamos que es un extra por salivar al capit&aacute;n.<\/p>\n<p>Sheefield tomo la cuerda y golpeo suavemente a la semi inconsciente muchacha. Luego mir&oacute; a su capit&aacute;n y dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Su turno Capit&aacute;n! &mdash;Morgan lo mir&oacute;, mir&oacute; a la muchacha y dijo&mdash; Ya ha tenido suficiente, nunca m&aacute;s osar&aacute; ser irrespetuosa, desamarradla y lavad sus heridas.<\/p>\n<p>Julia no se aguantaba en pie, la arrastraron hacia un costado y sobre el suelo de cubierta le arrojaron por encima los cubos llenos de agua sucia con los que trapeaban aquellos pisos.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de esto, dijo el capit&aacute;n:<\/p>\n<p>&mdash;Hora del siguiente juego, contra la borda!<\/p>\n<p>La llevaron hacia la borda, la obligaron a extender los brazos y bajar el torso, de modo que los brazos y el pecho quedaron apoyados sobre la baranda de madera y all&iacute; le sujetaron los brazos a la altura de codos, mu&ntilde;ecas y a la altura de las axilas, dej&aacute;ndola totalmente inmovilizada.<\/p>\n<p>Julia esperaba m&aacute;s azotes, pero no era nada de aquello.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;or Sheefield diez peniques por su co&ntilde;o y cincuenta peniques por su culo! Que cada hombre pague lo que desee y se la folle, pero si paga una cosa y hace otra ser&aacute; follado &eacute;l por el resto de la tripulaci&oacute;n y si peor a&uacute;n lo hace sin pagar se le cortaran sus partes &iacute;ntimas y ser&aacute;n arrojadas al mar.<\/p>\n<p>Los hombres se desesperaron por conseguir una moneda, trataban de robarse o estafarse unos a otros y as&iacute; pasaron tres cuartos de hora, con Julia en aquella posici&oacute;n y el sol que ca&iacute;a sobre ella, quem&aacute;ndole la piel, las heridas le ard&iacute;an y le picaban.<\/p>\n<p>De pronto Sheefield exclam&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;Ya que nadie se presenta lo har&eacute; yo, aqu&iacute; tengo mis diez peniques!<\/p>\n<p>Se acerc&oacute; a Julia y le dijo al o&iacute;do:<\/p>\n<p>&mdash;Me imagino que eres virgen muchacha y te aseguro que ser&aacute; mejor que yo sea el primero, ser&eacute; lo m&aacute;s amable que pueda, pero no te acostumbres los dem&aacute;s no lo ser&aacute;n.<\/p>\n<p>Se coloc&oacute; detr&aacute;s de la joven y lentamente penetro su vagina, Julia levanto la cabeza y se estremeci&oacute;, sinti&oacute; una holeada de dolor al sentir su himen ser roto. La sangre corri&oacute; por sus muslos mientras Sheefield aceleraba sus envestidas.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno lo m&aacute;s dif&iacute;cil ya pas&oacute;, por ahora, a&uacute;n queda el otro orificio, ruega porque nadie tenga los cincuenta peniques que pidi&oacute; el capit&aacute;n.<\/p>\n<p>Pero Sheefield se equivocaba, si hab&iacute;a alguien que los ten&iacute;a y ese era Lambrish.<\/p>\n<p>&mdash;Aqu&iacute; est&aacute;n mis cincuenta peniques, se&ntilde;or Sheefield<\/p>\n<p>&mdash;Mala suerte muchacha, te va a romper el culo, Lambrish es un animal &mdash;dijo Sheefield a la vez que eyaculaba sobre la espalda de Julia.<\/p>\n<p>Lambrish se acerc&oacute; a Julia, sac&oacute; su pene de veinticinco cent&iacute;metros de largo por seis de di&aacute;metro y lo apoyo en la baranda junto a la cara de ella.<\/p>\n<p>&mdash;Ves esto? Esto va directo a tu culo y me asegurar&eacute; de que sufras!<\/p>\n<p>&mdash;Nooo! Por favor! Es muy grande y grueso! No entrara, me vas a rasgar! &mdash;Dijo Julia llena de miedo y angustia, moviendo el cuerpo de un lado a otro dando peque&ntilde;os pasos laterales en un intento de evitar lo inevitable.<\/p>\n<p>Lambrish la sujet&oacute; por las caderas, apoy&oacute; su glande en la puerta de su ano y empujo de un golpe, haciendo dar un grito de dolor, angustia y desesperaci&oacute;n a la pobre Julia que solo pod&iacute;a gemir y llorar ante aquel bruto que la sodomizaba con salvajismo, gozando de su dolor y sus gemidos.<\/p>\n<p>&mdash;Te duele? Te duele tu culito? Pues m&aacute;s duro te dar&eacute;, no todos los d&iacute;as se tiene una linda se&ntilde;orita de sociedad para follarle el culo.<\/p>\n<p>&mdash;Aaahh, por favor ya basta! &mdash;Gritaba y lloraba Julia al sentir su culo ser abierto.<\/p>\n<p>&mdash;Disfr&uacute;talo, lindura, pronto te gustar&aacute; y pedir&aacute;s m&aacute;s, ya lo veras!<\/p>\n<p>Lambrish la sac&oacute; de su culo, lo acerco a su cara y all&iacute; eyacul&oacute;, sobre el delicado rostro de ella.<\/p>\n<p>&mdash;Liberadla &mdash;orden&oacute; Morgan&mdash; ya es hora del juego final!<\/p>\n<p>La soltaron de sus ataduras y la llevaron a la bodega, all&iacute; la dejaron desnuda durante horas, en medio de las ratas y su orina, volvieron a buscarla.<\/p>\n<p>&mdash;Ya nos hemos puesto de acuerdo en el orden que llevaremos en el siguiente juego, como el capit&aacute;n se siente bondadoso ha decidido que cada hombre que posea un t&iacute;tulo de propiedad y lo ponga como garant&iacute;a de pago, podr&aacute; hacerte querida ni&ntilde;a, lo que le plazca.<\/p>\n<p>La llevaron al medio de la cubierta, pero solo cinco pose&iacute;an un t&iacute;tulo que presentar, as&iacute; que los dem&aacute;s no tuvieron m&aacute;s remedio que solo observar y masturbarse.<\/p>\n<p>El primero se acerc&oacute; a ella y le meti&oacute; su pene en la boca, hac&iacute;a meses que no se ba&ntilde;aba, ten&iacute;a un olor nauseabundo y no digamos su sabor. Julia se estremec&iacute;a del asco y la repulsi&oacute;n. El segundo la tendi&oacute; en el piso y le follo el co&ntilde;o con violencia, en ese momento Julia agradeci&oacute; a Sheefield haberla desvirgado. Mientras tenia aquel pene en su boca, Julia sinti&oacute; un l&iacute;quido caliente y agrio en su garganta, &ldquo;que era aquello? No pod&iacute;a ser! El hombre se estaba orinando en su boca!&rdquo;<\/p>\n<p>Luego llegaron tres hermanos que quisieron hacerlo juntos, uno se tendi&oacute; en el piso, julia a estas alturas ya se dejaba llevar, se coloc&oacute; a horcajadas y penetro su co&ntilde;o comenzando una cabalgata descontrolada, el segundo la inclin&oacute; hacia adelante y le penetro su ano. Julia gritaba presa del dolor y placer de sentirse pose&iacute;da por ambos huecos. El tercero se lo meti&oacute; en la boca y le follo la garganta con ansias, atragant&aacute;ndola, dej&aacute;ndola sin aliento. Luego cambiaron posiciones, al que se la chupaba se puso debajo e hizo que ella se sentara por su culito y la obligo a recostar su espalda sobre su pecho. Esto hacia que su co&ntilde;o y su ano ya penetrado quedaran expuestos. Los otros dos se tumbaron de lado uno en cada costado y as&iacute; en esa posici&oacute;n uno de ellos le penetro la vagina.<\/p>\n<p>Julia ya casi no sent&iacute;a dolor, solo se estaba dejando hacer, sus gemidos ya no eran gritos o llantos de dolor. Pero aquello no lo esperaba, aquel pene empujaba su culo, abri&eacute;ndolo hasta el l&iacute;mite, los dos penes se mov&iacute;an dentro suyo a un ritmo acompasado, en un tremendo doble anal y otra vez tuvo que gritar presa del dolor y la sorpresa, su peque&ntilde;o culito estaba siendo sometido a las m&aacute;s salvajes pruebas, los tres hombre la follaban con furia. Desesperada, ped&iacute;a ayuda, pero todos los piratas se masturbaban viendo la escena.<\/p>\n<p>Todos le acabaron al un&iacute;sono en su interior inund&aacute;ndola de su esperma.<\/p>\n<p>&mdash;Muy bien ese fue el &uacute;ltimo juego, se&ntilde;ores, &mdash;exclamo el capit&aacute;n&mdash; &nbsp;devolvedle sus ropas y llevadla a mi camarote!<\/p>\n<p>La muchacha fue llevada con lo que quedaba de su vestido hasta el camarote de Morgan.<\/p>\n<p>&mdash;Lamento la situaci&oacute;n que ha tenido que vivir se&ntilde;orita, pero como capit&aacute;n de estos salvajes tengo que mantener un ejemplo y una reputaci&oacute;n, me deben temer, en caso contrario soy hombre muerto. Hac&iacute;a meses que no encontr&aacute;bamos nada, por eso atacamos su peque&ntilde;o nav&iacute;o, buscando que los hombres se distrajeran. Y que nos encontramos? A usted! La pod&iacute;a haber encerrado aqu&iacute;, pero eso hubiera desatado un mot&iacute;n y eso es algo que no me puedo permitir. Los azotes? No fueron m&aacute;s que consecuencia de sus actos, me saliv&oacute; en presencia de toda la tripulaci&oacute;n, no pod&iacute;a dejarlo pasar ni mostrar esa debilidad. Ahora dese un ba&ntilde;o caliente y c&aacute;mbiese ese vestido, la espero para cenar. D&iacute;game a quien debo pedir el rescate por tan delicada criatura? Y conteste r&aacute;pido o esta vez ser&aacute;n diez azotes por cada hombre.<\/p>\n<p>&mdash;Mi, mi padre es, es&hellip; Esteban S&aacute;nchez de Vivar, posee una plantaci&oacute;n de caf&eacute; en Santo Domingo.<\/p>\n<p>&mdash;Ah, un hacendado, le podemos sacar buen dinero a cambio de ti. Ahora ve a ba&ntilde;arte y a descansar, nadie m&aacute;s te tocara s&iacute; eres obediente, solo yo si es mi antojo.<\/p>\n<p>Pasaron un par de meses en que Julia se convirti&oacute; en amante de aquel Capit&aacute;n Morgan, en el que nunca obtuvieron respuesta de su pedido de rescate. Y su v&iacute;nculo se fue desarrollando hasta el punto que Morgan le confiaba sus planes e intercambiaba ideas con ella. Pronto la muchacha, gracias a la protecci&oacute;n del capit&aacute;n y los concejos y ense&ntilde;anzas de Sheefield, fue desarrollando habilidades para mantenerse a salvo entre aquellos miserables.<\/p>\n<p>Una ma&ntilde;ana Morgan le dijo:<\/p>\n<p>&mdash;El pr&oacute;ximo nav&iacute;o que encontremos, ser&aacute; tu destino, es claro que no van a pagar rescate por ti y a estas alturas ya los hombres deben de estar pensando lo mismo.<\/p>\n<p>&mdash;Pero Morgan yo s&eacute; defenderme!<\/p>\n<p>&mdash;Contra uno o dos tal vez, pero contra todos? No, ya lo he decidido, sigues viaje hasta Espa&ntilde;a.<\/p>\n<p>Y as&iacute; lo hizo, el pr&oacute;ximo buque que avist&oacute;, dio la orden de poner rumbo hacia &eacute;l, cuando estuvo a distancia de catalejo, llev&oacute; a Julia hasta la borda y se par&oacute; all&iacute; con ella, para que la vieran. Un gran buque se acerc&oacute;, era un buque mercante de bandera espa&ntilde;ola, pero esta vez era una fragata de tres m&aacute;stiles. Cuando Julia alcanz&oacute; a divisar a quien estaba parado frente a ella en el otro barco, susurr&oacute;&hellip; Padre!<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; que ese es don Esteban, menuda suerte, solo ve con &eacute;l y no levantes sospechas o ser&aacute; una masacre.<\/p>\n<p>La joven obedeci&oacute; y baj&oacute; hasta el bote de remos para ir hacia el encuentro con su padre, Sheefield y Lambrish iban a los remos, el capit&aacute;n sentado junto a Julia.<\/p>\n<p>El encuentro entre ambos fue muy emotivo.<\/p>\n<p>&mdash;Julia cre&iacute; que estabas muerta, cuando escuch&eacute; que la Goleta de tu t&iacute;o fue asaltada por piratas, pens&eacute; lo peor.<\/p>\n<p>&mdash;No padre, sobreviv&iacute; bajo la protecci&oacute;n del Capit&aacute;n Morgan, el se&ntilde;or Sheefield y el se&ntilde;or Lambrish.<\/p>\n<p>Esteban mir&oacute; el bote con los tres hombres en &eacute;l y pens&oacute; que deb&iacute;a hacer, la muchacha lo abrazo y le dijo:<\/p>\n<p>&mdash;Padre ya olv&iacute;date de ellos, tu solo eres un civil, que la armada se haga cargo de castigarlos, quiero olvidar, ven cu&eacute;ntame c&oacute;mo van tus negocios?<\/p>\n<p>&mdash;Mis negocios? Desde cuando preguntas por mis negocios?<\/p>\n<p>&mdash;Ah, ya no soy la ni&ntilde;a que t&uacute; recuerdas, quiero estar enterada de todo, hasta el &uacute;ltimo detalle.<\/p>\n<p>FIN<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 El a&ntilde;o, 1646, lugar, el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico. Muchos meses hab&iacute;an pasado ya desde que obtuvieron su &uacute;ltimo bot&iacute;n. Los hombres estaban inconformes y deseosos de obtener alg&uacute;n tesoro que les permitiera llevar la vida de lujos que deseaban. 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