{"id":28460,"date":"2021-03-14T23:00:00","date_gmt":"2021-03-14T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-03-14T23:00:00","modified_gmt":"2021-03-14T23:00:00","slug":"de-mis-vacaciones-con-la-tia-bertha-parte-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/de-mis-vacaciones-con-la-tia-bertha-parte-iv\/","title":{"rendered":"De mis vacaciones con la t\u00eda Bertha (Parte IV)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28460\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A la ma&ntilde;ana siguiente despert&eacute; sin entender si lo que hab&iacute;a ocurrido era parte de un mal sue&ntilde;o, y consider&eacute; adormilada, que posiblemente a&uacute;n estar&iacute;a en casa de mi mam&aacute;. Sin embargo, algo era seguro: sent&iacute;a un intruso entre mis nalgas. Abr&iacute; los ojos y record&eacute; el cuadro completo: mi querida t&iacute;a me hab&iacute;a humillado la noche anterior sin que yo pudiera defenderme. Dej&eacute; el camis&oacute;n en la cama y me puse una bata de sat&iacute;n verde que hall&eacute; en el cl&oacute;set. Quer&iacute;a quitarme la jaula del pene que me lastimaba cada vez que quer&iacute;a tener una erecci&oacute;n, el simulador de vagina que me daba calor y sobre todo el tamp&oacute;n que ten&iacute;a clavado en el culo. Pero la amenaza de mi t&iacute;a pudo m&aacute;s que mi golpeada entereza y simplemente baj&eacute; las escaleras que me llevaban al comedor. Una vez llegando al final de la escalinata, la t&iacute;a me mir&oacute; y dijo:<\/p>\n<p>-Hola preciosa. &iquest;Dormiste bien? Ven a desayunar con tu t&iacute;a.<\/p>\n<p>Yo avanc&eacute; hacia ella, y al verme caminar dando saltitos pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Por qu&eacute; andas as&iacute;?<\/p>\n<p>-Es que el tamp&oacute;n se siente muy inc&oacute;modo- contest&eacute; al llegar con ella y sentarme a la mesa.<\/p>\n<p>-Jaja -liber&oacute; una profusa carcajada- ese era un efecto que no hab&iacute;a pensado pero que qued&oacute; de diez. Con unos tacones, caminar&aacute;s justo como lo hace una se&ntilde;orita.<\/p>\n<p>-T&iacute;a- comenc&eacute; a decirle, esperando encontrar un poco de empat&iacute;a en ella- creo que ya no quiero seguir con esto. Al menos, no con esta parte.<\/p>\n<p>Ella se me qued&oacute; mirando. Fijamente primero, y luego no alcance a percibir si con firmeza o ternura.<\/p>\n<p>-Mira Danny. Ahora no lo entiendes, pero si que lo har&aacute;s. As&iacute; que la respuesta es no.<\/p>\n<p>Me sent&iacute; algo desvalida. Sola, y desconsolada. Pero ella continu&oacute;:<\/p>\n<p>-Si ya acabaste de almorzar, ve a ba&ntilde;arte. Tienes mi permiso para quitarte lo que te molesta mientras te duchas. Inmediatamente despu&eacute;s quiero que te laves c&oacute;mo te ense&ntilde;&eacute; y te pones todo lo que te deje encima de tu cama &iquest;Estamos?<\/p>\n<p>-Si se&ntilde;ora- respond&iacute; con algo de rencor.<\/p>\n<p>Al entrar a la ducha, sent&iacute; liberado mi pene y mi culo y quise pajearme. Pero no me atrev&iacute; porque la t&iacute;a estaba a unos cuantos metros de la regadera y posiblemente sospechar&iacute;a si me tardaba de m&aacute;s. Hice mi enema -con algo de esfuerzo- y sal&iacute; a la habitaci&oacute;n. Sobre mi cama hab&iacute;a una coqueta tanga que en la parte frontal llevaba un simulador de labios vaginales. Un sujetador del mismo color hueso, un vestido corto y floreado, sandalias de mediano tac&oacute;n y un list&oacute;n de color rojo, con el que de seguro Bertha quer&iacute;a que me anudara el cabello. Hasta ah&iacute; soportable todo, excepto porque tambi&eacute;n se encontraba un tamp&oacute;n m&aacute;s largo y grueso que el anterior&#8230;<\/p>\n<p>No supe bien que hacer. No quer&iacute;a desobedecer a la hermana de mi madre, pero tampoco quer&iacute;a ponerme semejante monstruo en mi colita. La indecisi&oacute;n se cort&oacute; cuando ella se asom&oacute; al cuarto y me dijo:<\/p>\n<p>-Espero que no est&eacute;s pensando no ponerte todo mi ni&ntilde;a. Me causar&iacute;a un gran disgusto.<\/p>\n<p>-No, no t&iacute;a- le contest&eacute; con voz apenas audible.- Solo quer&iacute;a ver qu&eacute; va primero.<\/p>\n<p>Ella se&ntilde;al&oacute; el art&iacute;culo de higiene femenina y agreg&oacute;:<\/p>\n<p>-Y por favor ap&uacute;rate, que necesito que vayas a la tienda a comprar unas cosas.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien se&ntilde;ora. -Asent&iacute; sin ganas.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a que empezar con el tamp&oacute;n, y hab&iacute;a que insertarlo completo en mi agujerito, pues el cord&oacute;n iba a estar colgando y deb&iacute;a notarse lo menos posible. Esto me llev&oacute; m&aacute;s tiempo de lo esperado, hasta que finalmente lo consegu&iacute;. Dej&eacute; la jaula del pene de lado, pues vi que el calz&oacute;n era suficiente, me acomod&eacute; las dem&aacute;s prendas y coloque un suave maquillaje en mi cara. Realmente era una linda muchacha a pesar de todo.<\/p>\n<p>Entonces Bertha me dio instrucciones de en qu&eacute; tienda deber&iacute;a realizar las compras, las indicaciones para llegar -no estaba tan lejos, pero si enredado y a varias cuadras- y el dinero para pagarlas. Sal&iacute; a la calle fresca y libre, dando saltitos a cada paso que daba y sobre todo contenta. La sensaci&oacute;n de aire corriendo por debajo de mi falda era grandiosa y la ligereza de mi vestido me hac&iacute;a sentir &aacute;gil y delicada a la vez. Pero conforme iba avanzando, not&eacute; que los hombres se me quedaban viendo con lujuria en su mirada. Alguno me chifl&oacute;, otro me dirigi&oacute; un piropo grosero y uno m&aacute;s empez&oacute; a seguirme por mucho tiempo. Me espant&eacute; de pronto, y me di cuenta de que mi vestido era algo provocativo y empec&eacute; a caminar m&aacute;s r&aacute;pido. Y el hombre aquel apur&oacute; igualmente el paso y yo quer&iacute;a correr del miedo que me dio. Llegu&eacute; a la tienda con el coraz&oacute;n en vilo, y el dependiente -a quien no not&eacute; que era joven y guapo- intent&oacute; calmarme en cuanto me vio:<\/p>\n<p>-&iquest;Est&aacute;s bien amiga?<\/p>\n<p>-Si, gracias. Es que un tipo me ven&iacute;a siguiendo.<\/p>\n<p>Una gran carcajada sali&oacute; de el cuando me dijo:<\/p>\n<p>-Bueno, es que tu vestido llama mucho la atenci&oacute;n, a pesar de ser playa. Pero haremos esto: te surtir&eacute; tu pedido y te acompa&ntilde;o de regreso a casa. &iquest;Te pareces bien?<\/p>\n<p>-Si, gracias&#8230; perd&oacute;n, no te pregunt&eacute; tu nombre.<\/p>\n<p>-Ricardo amiga. &iquest;Y t&uacute; eres&#8230;?<\/p>\n<p>-Daniela- contest&eacute;, a la vez que al fin ve&iacute;a al portento de hombre que me acompa&ntilde;ar&iacute;a a casa.<\/p>\n<p>De regreso ven&iacute;amos bromeando, y yo cada vez me admiraba m&aacute;s de &eacute;l: deb&iacute;a tener unos 24 a&ntilde;os, y se ve&iacute;a que hac&iacute;a mucho ejercicio, pues sus brazos y piernas estaban marcados y en forma. Y sin querer, apreci&eacute; de reojo su paquete que se adivinaba por debajo del pantal&oacute;n de mezclilla: deb&iacute;a ser una cosa impresionante&#8230;<\/p>\n<p>Esta historia contin&uacute;a en el pr&oacute;ximo avance.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 A la ma&ntilde;ana siguiente despert&eacute; sin entender si lo que hab&iacute;a ocurrido era parte de un mal sue&ntilde;o, y consider&eacute; adormilada, que posiblemente a&uacute;n estar&iacute;a en casa de mi mam&aacute;. Sin embargo, algo era seguro: sent&iacute;a un intruso entre mis nalgas. 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