{"id":28499,"date":"2021-03-16T23:00:00","date_gmt":"2021-03-16T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-03-16T23:00:00","modified_gmt":"2021-03-16T23:00:00","slug":"de-mis-vacaciones-con-la-tia-bertha-parte-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/de-mis-vacaciones-con-la-tia-bertha-parte-v\/","title":{"rendered":"De mis vacaciones con la t\u00eda Bertha (Parte V)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28499\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Todav&iacute;a Ricardo estuvo charlando un rato conmigo al llegar a casa. Intercambiamos nuestros n&uacute;meros de tel&eacute;fono m&oacute;vil, y el qued&oacute; en llamarme para que sali&eacute;ramos a dar una vuelta. Entr&eacute; al sitio donde me aguardaba la t&iacute;a, con un mont&oacute;n de emociones nuevas para m&iacute;, porque admito que Ricardo me hab&iacute;a entusiasmado y si, quer&iacute;a volver a verlo muy pronto.<\/p>\n<p>Al llegar a la estancia, mi t&iacute;a estaba sentada en la sala, acompa&ntilde;ada por un hombre mayor. Deb&iacute;a tener unos cincuenta a&ntilde;os, los que se le notaban por la aparici&oacute;n de algunas canas en su creciente barba, la falta de cabello y la formaci&oacute;n de una redondez en su abdomen producto de no s&eacute; cu&aacute;ntas cervezas tropicales. Bertha me llam&oacute; cuando yo hab&iacute;a alcanzado la cocina y me encontraba acomodando las compras en la alacena, as&iacute; que acud&iacute; a ella tan pronto hube dejado la &uacute;ltima lata en su lugar.<\/p>\n<p>-Mira sobrina, te presento al se&ntilde;or Melquiades. Es un viejo amigo y due&ntilde;o de uno de los almacenes m&aacute;s prestigiosos de esta localidad.<\/p>\n<p>-Mucho gusto Don Melquiades- dije mientras extend&iacute;a mi mano para saludarlo.<\/p>\n<p>-Es un placer chiquilla- dijo &eacute;l, a la vez que acariciaba mi mano, prolongando el momento de soltarla- que guapa tu sobrina Bertha. De haber sabido que ten&iacute;as est&aacute;s bellas visitas, me habr&iacute;a aparecido por aqu&iacute; m&aacute;s pronto.<\/p>\n<p>-Jaja- r&iacute;o mi t&iacute;a con naturalidad- gracias Melquiades. As&iacute; somos todas las mujeres de mi familia. Pero ven Dany- dijo ella mostr&aacute;ndome el sitio de la sala donde me invitaba a sentarme.- acomp&aacute;&ntilde;anos a platicar un poco. &iquest;Gusta algo de tomar?<\/p>\n<p>-Un ron con coca cola estar&iacute;a bien- repuso el hombre.<\/p>\n<p>-Muy bien. Danny, s&iacute;rvenos tres vasos iguales por favor.<\/p>\n<p>-Si t&iacute;a- respond&iacute; al tiempo que me dirig&iacute; hacia la cocina. Empec&eacute; a preparar las bebidas, en lo que repasaba lo que durante ese d&iacute;a me hab&iacute;a acontecido: al parecer yo no solo era bonita, sino que luc&iacute;a mucho m&aacute;s sexy de lo que yo misma alcanzaba a sospechar. Las miradas lujuriosas de los hombres en la calle, sus frases obscenas y la forma en que indisimuladamente pon&iacute;an sus manos por encima del pantal&oacute;n en donde se hallaban sus penes me hab&iacute;an asustado pero tambi&eacute;n dado una sensaci&oacute;n de poder sorprendente: los provocaba y esto no solo me hac&iacute;a sentir muy caliente sino ansiosa. Incluso Ricardo, quien se hab&iacute;a comportado como un caballero, habr&iacute;a sido tocado por mi encanto. Porque tambi&eacute;n pude notar que al disimulo ve&iacute;a mis piernas, mi delicada cintura y la tremenda curva que mis nalgas dibujaban a trav&eacute;s del mini vestido.<\/p>\n<p>Regres&eacute; con las bebidas en lo que la conversaci&oacute;n entre Melquiades y Bertha se hab&iacute;a tornado al parecer m&aacute;s jocosa.<\/p>\n<p>-Jaja que cosas dice Don Meoqui. Qui&eacute;n lo viera, tan decente que se ve.<\/p>\n<p>-Jaja- respondi&oacute; &eacute;l mientras tomaba el vaso que le ofrec&iacute;- pues uno que es hombre, ya sabr&aacute; Bertha.<\/p>\n<p>-Pues si- dijo ella a la par que beb&iacute;a el aguardiente y me ordenaba con la mirada que me sentar&aacute; en el mismo sill&oacute;n en el que el hombre se encontraba. Y lo hice, aunque me coloqu&eacute; en el otro extremo. Y ella agreg&oacute;- y adem&aacute;s es coste&ntilde;o, es decir de temperamento ardiente.<\/p>\n<p>-Como todos los de &eacute;stos rumbos- sentenci&oacute; el, mientras me miraba de reojo las piernas. Ah&iacute; entend&iacute; que el vestido, de por s&iacute; peque&ntilde;o, no era apto para sentarse, pues la falda se sub&iacute;a mucho y obligaba a permanecer con los muslos cerrados y las manos entre ellos. Mi t&iacute;a de pronto lanz&oacute; un peque&ntilde;o grito en lo que profer&iacute;a:<\/p>\n<p>-&iexcl;Pero que idiota soy! &iexcl;Tengo que ir a ver a la vecina para inyectarla!<\/p>\n<p>-Ups t&iacute;a- le contest&eacute; aliviada, porque pens&eacute; que eso obligar&iacute;a a ese se&ntilde;or a retirarse.- pues ve entonces.<\/p>\n<p>-S&iacute;, vaya con confianza Bertha. Yo solo me acabo mi bebida y me ir&eacute; tambi&eacute;n. &#8211; dijo &eacute;l mientras para m&iacute; se prend&iacute;an de nuevo las alarmas.<\/p>\n<p>-Est&aacute; bien. En un rato regreso, c&oacute;mo en unos cuarenta minutos. Levantas por favor todo y lavas los trastes Dany.- orden&oacute; ella en lo que tomaba su bolsa y se dirig&iacute;a a la puerta.<\/p>\n<p>-Si se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>Una vez que Bertha cerr&oacute; por fuera la puerta, el hombre volte&oacute; descaradamente hacia m&iacute; y dijo: ven, que est&aacute;s muy lejos. As&iacute; no se puede brindar.<\/p>\n<p>-Aqui estoy bien. Gracias- contest&eacute; mientras instintivamente buscaba algo con que taparme mis extremidades inferiores.<\/p>\n<p>-De acuerdo preciosa, entonces yo voy- advirti&oacute; &eacute;l al tiempo que acercaba su humanidad a escasos cent&iacute;metros de la m&iacute;a- salud, por el placer de conocer a una mujer tan guapa como t&uacute;- agreg&oacute; en lo que chocaba su vaso con el m&iacute;o. Yo estaba espantada, pero tambi&eacute;n algo intrigada. Porque a&uacute;n no entend&iacute;a hasta donde es capaz de llegar un hombre para saciar sus instintos. Despu&eacute;s de todo, esa segu&iacute;a siendo la casa de mi t&iacute;a, a la que &eacute;l y cualquier persona deb&iacute;a un respeto, as&iacute; que no sospech&eacute; que llegara a m&aacute;s de unos piropos subidos de tono y unas lascivas miradas. Pero &eacute;l continu&oacute; su insistencia, poniendo una de sus rudas manos encima de mis piernas. Empez&oacute; a acariciarlas, mientras con su brazo rodeaba ahora mis hombros.<\/p>\n<p>-Pero que lindas piernas tienes mu&ntilde;eca&#8230; y tu piel es igual de suave y bonita.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; hace? -pregunte a la defensiva, a la vez que intentaba levantarme. Pero &eacute;l no me dej&oacute; mover ni un cent&iacute;metro. Acerc&oacute; su rostro a mi cara y tom&oacute; una de mis manos, atray&eacute;ndola hasta donde se encontraba la base de su pene. Me sent&iacute;a escandalizada por lo que estaba haciendo, pero la curiosidad de tener entre mi mano una tranca que se adivinaba dura y gruesa pudo m&aacute;s que cualquier reclamo que quisiera hacerle. El not&oacute; que no hab&iacute;a movido mi mano de aquel sitio -por m&aacute;s que pudiera hacerlo- y dijo: &iquest;Te gusta, eh? Entonces abri&oacute; su cremallera, se abri&oacute; el calz&oacute;n y lo que vi me sorprendi&oacute; sobremanera: era una polla dura, no demasiado grande pero si gruesa y venuda. Roja y brillosa en la punta. Yo solo ten&iacute;a como referencia la m&iacute;a, pero he de reconocer que ni en su mayor excitaci&oacute;n se hallaba c&oacute;mo aquella. Empec&eacute; a halarla con mi mano, haciendo un movimiento de sube y baja desde el tronco hasta la cabeza, haciendo contorsionar al hombre due&ntilde;o de aquella poderosa herramienta. Don Melquiades solo cerraba los ojos, levantaba su cadera para permitirme m&aacute;s la suculenta paja que le estaba haciendo y dec&iacute;a:<\/p>\n<p>-Muy bien preciosa. As&iacute;, as&iacute; se hace. Sigue de esa manera consintiendo a papi.<\/p>\n<p>Yo continu&eacute; con aquella din&aacute;mica, en la que sent&iacute;a cada vez m&aacute;s caliente su polla. Y yo tambi&eacute;n me excit&eacute;, porque poner a un hombre en tal situaci&oacute;n me brindaba una sensaci&oacute;n de poder indescriptible. Empec&eacute; a frotarme tambi&eacute;n, pero deseaba hacer correr a ese hombre a quien apenas acababa de conocer. Y le di m&aacute;s r&aacute;pido, apretando su falo con mayor fuerza y a todo lo largo del mismo. Y &eacute;l empez&oacute; a pedir entre gru&ntilde;idos, gritos ahogados y jadeos que no parara, a advertirme que estaba a punto de venirse, que lo har&iacute;a muy pronto, que le faltaba muy poco&#8230; Y entonces de su pene salieron disparadas varias emisiones de l&iacute;quido seminal, algunas de las cuales se estrellaron en mi cara y en la falda de mi vestido, haci&eacute;ndome sentir por unos momentos orgullosa de hacer eyacular a mi primer hombre.<\/p>\n<p>-Me encant&oacute; lo que hiciste princesa- dijo &eacute;l un par de minutos despu&eacute;s, cuando se hubo recuperado y guardado su animalito adentro del pantal&oacute;n. Se levant&oacute; y me dio un beso en la frente, a la vez que me ped&iacute;a que limpiara todo antes del regreso de mi t&iacute;a.- te dejo esto, no c&oacute;mo pago, sino como gratificaci&oacute;n- sostuvo en lo que vaciaba su cartera sobre mi minifalda, a cent&iacute;metros de donde hab&iacute;a dejado parte de su semen.- Y ya me voy, pero a la pr&oacute;xima quiero hacer otras cosas contigo.<\/p>\n<p>Yo no le dije nada. Pero lo acompa&ntilde;e a la puerta de salida, mientras guardaba los voluminosos billetes entre mi sujetador. Al cerrar la puerta, supe que Bertha me habr&iacute;a abierto otras muchas a mundos nuevos&#8230;y probablemente me agradar&iacute;an sobremanera&#8230;<\/p>\n<p>Comenten sobre esta historia, que debe concluir en el pr&oacute;ximo avance.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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