{"id":28504,"date":"2021-03-17T23:00:00","date_gmt":"2021-03-17T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-03-17T23:00:00","modified_gmt":"2021-03-17T23:00:00","slug":"el-repartidor-de-pizza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-repartidor-de-pizza\/","title":{"rendered":"El repartidor de pizza"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28504\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ten&iacute;amos hambre y quer&iacute;amos cenar, pero no ten&iacute;amos ganas de prepararnos algo. Decidimos pedir un delivery de pizza por la aplicaci&oacute;n Rappi. Elegimos sabor, proveedor, cuatro cervezas artesanales para acompa&ntilde;ar e hicimos el pedido.<\/p>\n<p>En unos 45 minutos lleg&oacute; el repartidor. Llam&oacute; por el intercomunicador y lo dejamos subir al departamento. Yo estaba en short y un polo, con sandalias. Mi esposa casi igual en short y un top de gym. Cuando el repartidor toc&oacute; el timbre fui a abrir la puerta. Era un negro venezolano (eso pens&eacute;), quiz&aacute;s de m&aacute;s de 1.90 m, delgado, pero obviamente con un f&iacute;sico cultivado. Entr&oacute;, sac&oacute; la pizza de su caja repartidora. Fui a la habitaci&oacute;n a buscar mi tarjeta de cr&eacute;dito para pagar. Me habr&eacute; demorado un par de minutos a lo sumo.<\/p>\n<p>En ese breve lapso de tiempo, mi esposa se le hab&iacute;a acercado y estaban conversando. Al acercarme mi esposa se alej&oacute; unos pasos, pero mientras se retiraba me di cuenta la forma grotesca en que el repartidor le miraba el culo. Y percib&iacute; que el movimiento de mi esposa era algo m&aacute;s sensual que de costumbre. Eso me calent&oacute; casi inmediatamente. Me hice el tonto y le dije al repartidor que disculpe, que me hab&iacute;a equivocado de tarjeta y volver&iacute;a con la correcta.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a la habitaci&oacute;n y me demor&eacute; m&aacute;s, quiz&aacute;s unos 3 minutos. Cuando volv&iacute; a la sala, mi esposa ya estaba conversando con risas con el repartidor. Era obvio que el primer contacto hab&iacute;a fluido y se hab&iacute;a escalado en la confianza. Llegu&eacute;, le pregunt&eacute; si era venezolano. Me dijo que no, que era colombiano. Eso me dispar&oacute;. En ese momento mi esposa ya sab&iacute;a que el tipo era colombiano. Y por eso se hab&iacute;a calentado tan r&aacute;pido, recordando nuestra aventura en Cartagena.<\/p>\n<p>Le pregunt&eacute; de que parte de Colombia y me dijo que de Cali. Tras un silencio embarazoso de unos segundos, me pregunt&oacute; si pod&iacute;a usar el ba&ntilde;o un momento. Cerca de la sala hab&iacute;a uno para las visitas y le di el paso. Fue al ba&ntilde;o y con descaro dej&oacute; la puerta abierta, se abri&oacute; el jean y orin&oacute;. Escuchamos todo el proceso con mi esposa, ambos ya muy calientes.<\/p>\n<p>Ella me mir&oacute; y yo asent&iacute;. Fue hacia el ba&ntilde;o y le pregunt&oacute; al repartidor si deseaba un pedazo de pizza. El volte&oacute; con la verga a&uacute;n al aire y joder que era grande, muy grande, lo que uno espera en un negro. Ya no hab&iacute;a que gastar m&aacute;s palabras y protocolos. Mi esposa se la cogi&oacute; con la mano derecha y lo condujo hasta nuestra habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Lo acost&oacute; en la cama y se puso a mam&aacute;rsela sin pre&aacute;mbulos ni palabras innecesarias. Yo me acomod&eacute; detr&aacute;s de ella. Le fui sacando el short y la tanga. Mientras ella se deleitaba con la verga del negro, yo disfrutaba el co&ntilde;o h&uacute;medo y el culo palpitando de mi esposa. La verga del negro se puso tiesa y enorme en pocos segundos y mi esposa jadeaba de placer con ella en la boca. Supongo mi lengua entre su vagina y su culo algo ayudaban.<\/p>\n<p>Mi esposa me dijo &ldquo;Alonso, ven mira como la chupo&rdquo;. Dej&eacute; de lamerla, me mov&iacute; un poco y puse mi rostro a su lado, viendo como lamia, chupaba y relam&iacute;a esa enorme verga negra. Me daban unas ganas infinitas de lamerla tambi&eacute;n, pero me pude contener. Luego mi esposa, recordando nuestro encuentro en Cartagena, me orden&oacute; acu&eacute;state. La obedec&iacute;. R&aacute;pidamente se puso en 69 sobre m&iacute; y el negro se acomod&oacute; sobre mi rostro para penetrarla.<\/p>\n<p>En ese momento no resist&iacute; m&aacute;s y mientras &eacute;l la embest&iacute;a comenc&eacute; a lamerle las bolas, ella lleg&oacute; intensamente y sus flujos cayeron sobre mis labios. El negro sigui&oacute; d&aacute;ndole y pude ver c&oacute;mo le untaba el culo con saliva, y de pronto su verga fue al culo de mi mujer. Estaba tan caliente que empez&oacute; a entrar sin problemas, eso s&iacute;, poco a poco, pero sin pausas, hasta que la ten&iacute;a completamente enculada.<\/p>\n<p>Mi esposa estaba a morir de placer, gem&iacute;a y tuvo un par de orgasmos terribles. El negro le dijo &ldquo;puta, tu marido me va a tener que limpiar la mierda que me estas dejando&rdquo;. Ella s&oacute;lo respond&iacute;a &ldquo;si, si, lo har&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>El negro insisti&oacute; &ldquo;puta que va a hacer tu marido&rdquo; y ella finalmente respondi&oacute; &ldquo;limpiarte la mierda que te estoy dejando&rdquo;. Eso puso a mil a mi mujer que volvi&oacute; a llegar y el negro con ella. Luego el negro le sac&oacute; la verga del culo y si, estaba sucia, de semen y mierda. Sin decir nada, la meti&oacute; a mi boca.<\/p>\n<p>Sent&iacute; el sabor de mierda y de semen y comenc&eacute; a lamer hasta que la verga qued&oacute; limpia. Mi esposa miraba gimiendo suavemente y temblando. Luego, al concluir, me bes&oacute; intensamente. Mis labios, con el sabor de su mierda y el semen del negro que se la hab&iacute;a, cogido le trasladaron el sabor a puta sucia que es.<\/p>\n<p>Le pagu&eacute; al repartidor, con una buena propina. Nos acostamos con mi esposa. No cenamos. Est&aacute;bamos exhaustos ambos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Ten&iacute;amos hambre y quer&iacute;amos cenar, pero no ten&iacute;amos ganas de prepararnos algo. Decidimos pedir un delivery de pizza por la aplicaci&oacute;n Rappi. Elegimos sabor, proveedor, cuatro cervezas artesanales para acompa&ntilde;ar e hicimos el pedido. En unos 45 minutos lleg&oacute; el repartidor. Llam&oacute; por el intercomunicador y lo dejamos subir al departamento. 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