{"id":28525,"date":"2021-03-18T23:00:00","date_gmt":"2021-03-18T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-03-18T23:00:00","modified_gmt":"2021-03-18T23:00:00","slug":"lucky-boy-i-el-bus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/lucky-boy-i-el-bus\/","title":{"rendered":"Lucky boy (I): El bus"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28525\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi confesi&oacute;n<\/p>\n<p>Un hombre maduro tiene sus encantos, y siempre el atractivo de forjar una relaci&oacute;n estable, pero sexualmente me parecen muy predecibles. Como mujer sabes perfectamente lo que quieren y al final siempre termina siendo solo sexo, sin juegos ni atractivo. Nada antes ni despu&eacute;s, al menos en mi experiencia.<\/p>\n<p>En cambio, un adolecente ofrece la oportunidad de seducirlo, la libertad de decisi&oacute;n y al mismo tiempo el control absoluto en cada uno de los encuentros. S&eacute; que parezco una aprovechada, pero venga, que tengo valores y siempre me aseguro que sean legales, tampoco soy una enferma para enredarme con menores de edad.<\/p>\n<p>Siempre me han atra&iacute;do de una manera muy especial los chicos j&oacute;venes, en parte por la simpat&iacute;a natural de un cuerpo tierno, pero especialmente por esa inocencia en el actuar, su timidez al habar y esa sinceridad ver&iacute;dica en su forma de ser.<\/p>\n<p>Cuando era adolecente ten&iacute;a un mejor amigo al que le gustaba mucho una se&ntilde;ora que viv&iacute;a por el vecindario aleda&ntilde;o. Se trataba de esas cl&aacute;sicas MILF&rsquo;s maduras de barrio blanco. &Eacute;l sol&iacute;a espiarla cada d&iacute;a cuando regres&aacute;bamos de la escuela, pues siempre pas&aacute;bamos por esa zona residencial. Cambi&oacute; mucho en esos d&iacute;as, y yo me sent&iacute;a muy mal por &eacute;l.<\/p>\n<p>Ahora, entrando en mis cuarentas, gozo de un buen cuerpo, siempre me he cuidado mucho en mi alimentaci&oacute;n y haciendo ejercicio, sin descuidar m&iacute; trabajo. Me he casado, tengo dos maravillosos hijos y una buena casa. Ahora soy una de esas MILF.<\/p>\n<p>Seduciendo en el Bus<\/p>\n<p>Era primavera, deb&iacute;an ser por eso de las once de la ma&ntilde;ana, regresaba de la Ciudad de M&eacute;xico a Guadalajara, Jalisco, un camino medianamente largo en autob&uacute;s, sin tr&aacute;fico, aunque nunca falta el choque, la manifestaci&oacute;n o cualquier percance.<\/p>\n<p>Estaba muy cansada despu&eacute;s de un pesado fin de semana de trabajo en la capital. Lo &uacute;nico que ten&iacute;a en mente era regresar a casa y relajarme. Me imaginaba en mi recamara quit&aacute;ndome el vestido de holanes que vest&iacute;a ese d&iacute;a, deshaci&eacute;ndome de mi ropa interior y tumb&aacute;ndome boca abajo sobre la cama. Quiz&aacute; mi esposo me acompa&ntilde;ar&iacute;a con un seductor masaje y qui&eacute;n sabe, quiz&aacute; un buen sexo antes de caer profundamente dormida.<\/p>\n<p>Miraba por la ventanilla del autob&uacute;s, perdida en mis fantas&iacute;as, esperando que el resto de pasajeros tomara su asiento. Uno a uno pasaban de largo a mi derecha, algunos se quedaban en los lugares de enfrente acomodando sus equipajes de mano en las repisas bajo el toldo del trasporte.<\/p>\n<p>Entonces una familia me arrebat&oacute; la mirada que ten&iacute;a difusa en la nada. Sub&iacute;a por el pasamanos haciendo mucho alborot&oacute;, rompiendo con la t&iacute;pica tranquilidad del protocolo, seguramente hab&iacute;an arribado con el tiempo encima. T&iacute;pico.<\/p>\n<p>La mam&aacute; lideraba el grupo, era una se&ntilde;ora de unos cincuenta y tantos, bastante robusta, detr&aacute;s de ella le segu&iacute;a una ni&ntilde;a no mayor a quince a&ntilde;os, atr&aacute;s de ella el que ser&iacute;a seguramente su hermano, un chico de veinte a&ntilde;os, y al final el padre, un hombre grande en todos los aspectos.<\/p>\n<p>Enseguida la se&ntilde;ora tom&oacute; el asiento del otro lado del pasillo, a una fila enfrente de donde yo estaba, junto a un pobre se&ntilde;or quien seguramente sufrir&iacute;a por la falta de espacio todo el camino. A su derecha, se acomodaban su esposo y la ni&ntilde;a, justo enfrente de mi asiento. En tanto, el hermano mayor miraba incr&eacute;dulo el n&uacute;mero de asiento que compartir&iacute;a conmigo, cotejando una y otra vez con su boleto, asegur&aacute;ndose de no equivocarse.<\/p>\n<p>Me dio mucha gracia, me encant&oacute; esa inocencia y su timidez incontrolable al ver a una mujer como yo. Hac&iacute;an que todo ese trabajo en el gimnasio y esas dietas valieran la pena. En verdad me encantan esas miradas, de lujuria s&iacute;, pero cohibidas y con cierto carisma natural que me embriaga.<\/p>\n<p>El cami&oacute;n comenz&oacute; a andar, y r&aacute;pidamente salimos de la estaci&oacute;n encamin&aacute;ndonos a la carretera. Al mismo tiempo, poco a poco el joven adolecente a mi lado, finalmente entraba en confianza, relajando los hombros y distray&eacute;ndose un poco con una consola port&aacute;til que tra&iacute;a.<\/p>\n<p>Normalmente yo leer&iacute;a un poco en el trayecto, pero claro que no me perder&iacute;a una oportunidad como esa. Era un chico atractivo, de piel morena, cabello corto y con una peque&ntilde;a barba que comenzaba a asomar lo suficiente para ser elegantemente recortada. Era alto y un tanto fornido, habiendo heredado los genes de su padre, sin embargo parec&iacute;a que a &eacute;l si le gustaba cuidar su figura. No lo s&eacute;, me pareci&oacute; lindo, aunque quiz&aacute; solo era el calor del momento.<\/p>\n<p>A m&iacute; lo que m&aacute;s me gustaba era la simple oportunidad de seducirlo. Tan solo con el puro hecho de saber que le gusto y que no pod&iacute;a dejar de mirarme, me vuelve loca. Me trasportaba a esos d&iacute;as en que mi mejor amigo espiaba a esas mujeres maduras, ahora encarn&aacute;ndome en una de ellas. Espiar esas miradas t&iacute;midas que se apartaban de su consola hasta mis piernas una y otra vez, me hac&iacute;a saber cu&aacute;nto me deseaba, y eso, sin saberlo, comenzaba a excitarme.<\/p>\n<p>Me hac&iacute;a sentir como una diosa, me llena de poder, es adictivo. Una vez que saboreas todo ese control no puedes dejarlo. Me sent&iacute;a tan bien, que pensaba que deb&iacute;a recompensarlo de alguna manera. Jugueteaba con mi largo cabello ondulado color casta&ntilde;o claro, me acariciaba las piernas subi&eacute;ndome cada vez un poco m&aacute;s mi ya de por s&iacute; corto vestido.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; como un d&iacute;a un poco nublado, pero a medida que sal&iacute;amos de la ciudad pronto el sol golpeaba con todo su fulgor, iluminando cada rinc&oacute;n del autob&uacute;s, especialmente mis blancas y tercias piernas exhibi&eacute;ndose con descaro a mi inocente compa&ntilde;ero de viaje.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que me estaba mirando, intentaba disimularlo pero cada vez le era m&aacute;s dif&iacute;cil despegar sus ojos de mis manos acariciando sensualmente mi cuerpo, ensa&ntilde;&aacute;ndose mis tetas, cuales sent&iacute;a inflamadas y calientes a&uacute;n bajo mi vestido y mi sost&eacute;n.<\/p>\n<p>Con lentitud deslizaba mi mano derecha por un costado de mi seno izquierdo, jugando con la redondez de esa parte de mi cuerpo, apenas rozado con extrema delicadeza la punta de mis dedos poco a poco hasta llegar a mi pez&oacute;n. Esas caricias, y su mirada, y el sol abrazando por todo mi cuerpo, me estaban llevando al cielo.<\/p>\n<p>Entonces, me puse de pie, pidi&eacute;ndole permiso al chico para salir al pasillo, de paso par&aacute;ndole la cola en toda su cara al pasar de espaldas entre el asiento de enfrente y &eacute;l. As&iacute; llegu&eacute; al ba&ntilde;o del bus, y ah&iacute; me desnud&eacute; por completo, cuando me pongo caliente me vuelvo realmente loca, y no hay nada que me ponga m&aacute;s caliente que exhibirme a un chico como &eacute;l.<\/p>\n<p>Una vez estando completamente desnuda, me toqu&eacute; mis senos, dios, estaba realmente excitada. Cada caricia era un regalo del cielo, no hab&iacute;a nada que quisiera m&aacute;s que follarme a ese chico. Me acariciaba mi cuerpo, mi cintura, mis nalgas, mi vagina, todo. Quer&iacute;a bajarme la calentura, pero lo &uacute;nico que consegu&iacute;a era ponerme m&aacute;s y m&aacute;s zorra.<\/p>\n<p>En un momento me mir&eacute; en el espejo, ten&iacute;a la mirada perdida, estaba como drogada, realmente estaba intoxicada de sexo, no pod&iacute;a pensar claramente; me pellizcaba mis pezones, me estrujaba mis paradas tetas, incluso me met&iacute; un par de dedos en mi depilada vagina como si nunca lo hubiese hecho antes, empap&aacute;ndolos con la tibia lubricaci&oacute;n de su interior.<\/p>\n<p>Finalmente me enfund&eacute; de nuevo en mi vestido, dejando en el olvido mi ropa interior dentro de mi bolso, y sal&iacute; de regreso a m&iacute; asiento, desfilando entre los pasillos con arrogancia y la calentura a tope.<\/p>\n<p>-Permiso. &ndash;Le susurr&eacute; al chico con extrema coqueter&iacute;a, al tiempo que me deslizaba frente a &eacute;l nuevamente de espaldas para que pudiese admirar y oler m&iacute; mojado co&ntilde;o al pasarle por su cara. De nuevo tom&eacute; asiento y me acomod&eacute; a su lado, cruc&eacute; mis piernas y me dej&eacute; admirar solo un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Pero mi coraz&oacute;n palpitaba con intensidad, cada musculo de mi ser aclamaba por ser consolado, sudaba y me estremec&iacute;a, ansiosa de observar hasta d&oacute;nde llegar&iacute;a mi travesura. Mis manos rondaban por mis piernas, acosando mi caliente co&ntilde;o que minutos antes hab&iacute;an probado. Solo quer&iacute;a complacerme a manera de premio por lo mal que me estaba portando, y por todo lo que estaba gozando. Me sent&iacute;a tan bien que no pod&iacute;a dejar de tocarme, acariciarme las piernas cada vez m&aacute;s arriba de mis rodillas, haciendo que mi vestido se me subiera hasta la cintura al paso de mis tersas manos al llegar finalmente a mi entre pierna, debel&aacute;ndole a ese afortunado chico toda mi conchita depilada y mojada, con mis manos acerc&aacute;ndose a ella, separando mis muslos para llegar a su c&aacute;lido hogar.<\/p>\n<p>&Eacute;l miraba atentamente, ahora su consola de videojuegos se hab&iacute;a quedado completamente desatendida y olvidada por su due&ntilde;o, quien ahora se perd&iacute;a encantado con el espect&aacute;culo de mirar a una real MILF masturb&aacute;ndose a su lado.<\/p>\n<p>Nadie m&aacute;s lo sab&iacute;a, sus padres estaban ausentes, concentrados en la pel&iacute;cula que se proyectaba en las pantallas frente a ellos. En tanto, su hijo se perd&iacute;a en las redes de una hermosa dama, de piel tersa y caliente cual cervatilla en celo. Y yo me regocijaba como nunca mostr&aacute;ndole cuan mojada estaba al separar mis rosados labios vaginales para insertarme un par de dedos, haciendo que mi lubricaci&oacute;n natural escurriese alrededor de ellos.<\/p>\n<p>Estaba perdida, quer&iacute;a dejarme llevar y terminarme de estimular ah&iacute; mismo, aunque al mismo tiempo quer&iacute;a prolongar el momento pues el camino a&uacute;n era largo. Pero en ese momento una se&ntilde;ora se pon&iacute;a de pie a un par de filas enfrente. De inmediato me sobresalt&eacute; y me acomod&eacute; el vestido de regreso a cubrirme las piernas, mientras miraba a la mujer encaminarse al ba&ntilde;o en la parte trasera del trasporte.<\/p>\n<p>La ansiedad me consum&iacute;a, quer&iacute;a regresar a gozar con mis caricias y consolarme con las miradas de mi joven acompa&ntilde;ante. Mis manos temblaban, me ped&iacute;an a gritos que continuara toc&aacute;ndome, estaba incontrolable; me sobaba los brazos, me frotaba el cuello y lentamente deslizaba mis dedos por debajo de mi escote, mirando de reojo que nadie m&aacute;s me mirara. Est&aacute;bamos completamente solos, pese a que el autob&uacute;s iba a tope, el momento era solo nuestro, nadie nos ve&iacute;a en la privacidad de nuestros asientos.<\/p>\n<p>Solo quer&iacute;a su atenci&oacute;n, solo la vista de aquel muchacho en mis manos sobre mis pechos que ahora acariciaban la erizada piel de mis suaves tetas por debajo del vestido, haciendo que uno de los tirantes de &eacute;ste se deslizara por mi hombro izquierdo debel&aacute;ndole mi seno censurado por mi propia mano sobre &eacute;l.<\/p>\n<p>Lo estruj&eacute; seductoramente, separando mis dedos para abarcar toda su circunferencia, al mismo tiempo dejando al descubierto mi aureola central que asomaba entre mis largos dedos, lo suficiente para pellizcar un poco mi pez&oacute;n erecto y duro, listo para una buena y dulce chupada. Mmm.<\/p>\n<p>La puerta del ba&ntilde;o se abr&iacute;a y la luz de ocupado se apagaba. Enseguida me reincorpor&eacute; y acomod&eacute; de nueva cuenta mi vestido, ahora para cubrirme mis pechos. Hab&iacute;a estado m&aacute;s tiempo desnuda que vestida en ese autob&uacute;s, estaba caliente como nunca y a&uacute;n hab&iacute;a tiempo por delante.<\/p>\n<p>Pero ahora le tocaba a &eacute;l, hab&iacute;a sido el centro de su atenci&oacute;n por todo el camino; era hora que me complaciera un poco a m&iacute;. Deb&iacute;a demostrar cuanto me deseaba. El espect&aacute;culo no era gratis, bueno s&iacute;, pero habr&iacute;a que contribuir un poco. Desde hace tiempo que le miraba un buen paquete levant&aacute;ndose en sus jeans y ya se me antojaba probarlo. Si quer&iacute;a probar mi cuerpo, deb&iacute;a convidarme un poco del suyo, ese era el trato.<\/p>\n<p>Todo regresaba a la calma; las personas comenzaban a sucumbir al sue&ntilde;o, nadie hablaba, el viento resoplaba a medida que el cami&oacute;n se abr&iacute;a paso velozmente en la carretera, la pel&iacute;cula hac&iacute;a eco entre las filas a o&iacute;dos sordos de los tripulantes delirando de cansancio como boxeador noqueado. Yo aguardaba pacientemente a que el muchacho a mi izquierda firmara el contrato pecaminoso.<\/p>\n<p>Primero vole&oacute; a todos lados. Revis&oacute; a su se&ntilde;ora madre quien hac&iacute;a mucho hab&iacute;a ca&iacute;do rendida, despu&eacute;s a su padre al frente de nosotros, invisibles a su perspectiva, y a su hermana quien parec&iacute;a ser la &uacute;nica que prestaba atenci&oacute;n al filme rom&aacute;ntico que se reproduc&iacute;a. Finalmente el joven volte&oacute; a su izquierda, en los asientos detr&aacute;s de su madre, mirando temeroso a una pareja de se&ntilde;ores concentrados en su ordenador port&aacute;til, seguramente compa&ntilde;eros de trabajo, sin embargo eran los &uacute;nicos que pod&iacute;an vernos.<\/p>\n<p>Una vez seguro que, por el momento, goz&aacute;bamos de cierta privacidad, el chico se llev&oacute; su mano derecha a su bulto y lo estrujo disimuladamente, pero con firmeza suficiente para delinear su larga y f&aacute;lica figura debajo de la mezclilla. Y aquello me sac&oacute; de quicio, esa inocente acci&oacute;n me daba luz verde para que continuara con mi perverso juego.<\/p>\n<p>El chico rosaba su pene fugazmente para apartar su mano r&aacute;pidamente, como si hubiese sido un movimiento involuntario, quiz&aacute; as&iacute; lo fue, pero apenas el chico apartaba su mano, inmediatamente era remplazada por la m&iacute;a, posando con delicadeza la palma sobre su bulto.<\/p>\n<p>Y ah&iacute; la dej&eacute;, sin voltearle a ver. Sab&iacute;a que &eacute;l quer&iacute;a buscarme la mirada, lo sab&iacute;a por mi visi&oacute;n perif&eacute;rica, pero yo me manten&iacute;a firme, y al ver que no objetaba mi atrevimiento comenc&eacute; a acariciarlo. Lentamente deslizaba mi femenina mano sobre su pantal&oacute;n hinchado por la tremenda erecci&oacute;n que se cargaba. &Eacute;l miraba at&oacute;nito, disfrutando a la vez, del glorioso masaje de aquella loca y caliente acompa&ntilde;ante desconocida.<\/p>\n<p>Estamos nerviosos, pero sin duda, muy excitados, al menos yo lo estaba. Sin importarme que nos pudiesen sorprender, comenc&eacute; a deslizarle la cremallera de su pantal&oacute;n. No dijo nada. Se lo desaboton&eacute; y de inmediato le saqu&eacute; el trozo con desesperaci&oacute;n, apartando sus calzoncillos con cierta incomodidad, pero con todo el cuidado y delicadeza que una dama como yo pod&iacute;a ofrecer.<\/p>\n<p>Una vez afuera, su inflamado pene se desenvolv&iacute;a erecto a m&aacute;s no poder, como misil nuclear listo para la guerra; rojo, y con el prepucio totalmente estirado. Lo sabore&eacute;, me relam&iacute; los labios, y sin medias tintas me agach&eacute; para darle una buena chupada.<\/p>\n<p>No me importaba nada, con firme decisi&oacute;n me engull&iacute; su falo y comenc&eacute; a chuparlo cual paleta de dulce. Lo disfrut&eacute; como nunca; lo lam&iacute;, la masturbe, lo mam&eacute;, lo estruj&eacute; y le di la felaci&oacute;n de su vida, con extremo cuidado de que no se me fuera a venir en la boca.<\/p>\n<p>Ya cuando lo sent&iacute;a a punto de reventar, lo dej&eacute;. Regres&eacute; a mi asiento y me acomod&eacute; de lado a &eacute;l, subiendo mi pie izquierdo en la divisi&oacute;n de ambos asientos, separando mis piernas para &eacute;l. Le mostr&eacute; de nuevo mi bella vagina y comenc&eacute; a tocarme para su deleite, llen&aacute;ndome mi ya de por s&iacute; mojada conchita con la lubricaci&oacute;n de su semen que hab&iacute;a embarrado en mi mano.<\/p>\n<p>Lo entendi&oacute; enseguida, porque no tard&oacute; un solo segundo en llevarse su mano derecha a su pito y comenzar a estimularse, complacido con la incre&iacute;ble vista que frente a &eacute;l se revelaba. Ambos lo disfrut&aacute;bamos, no hab&iacute;a duda. Le tom&eacute; de la mano, y me la acerqu&eacute; a mi entrepierna, para que pudiese palparme toda mi conchita caliente y mojada.<\/p>\n<p>Fue muy divertido, tierno adem&aacute;s, pero sobre todo muy, muy excitante. Me tocaba con dulzura, con delicadeza, y con inexperiencia. Recorr&iacute;a su mano sobre la tersa piel de mi depilada vagina, lentamente, rosando apenas mis labios h&uacute;medos, seguramente descubriendo por primera vez aquella suave, caliente y mojada textura. Y eso me encant&oacute;, casi sent&iacute;a que me ven&iacute;a. No se atrev&iacute;a a meterme los dedos con tosquedad, sab&iacute;a c&oacute;mo tratar a una mujer, o quiz&aacute; solo estaba demasiado aterrado. De cualquier forma me estaba llevando al cielo.<\/p>\n<p>Sin embargo, justo en ese momento el cami&oacute;n se deten&iacute;a. Arribaba a Le&oacute;n, una escala obligatoria en aquella ruta. Ah&iacute; nos mantendr&iacute;amos al menos una media hora, por lo que la mayor&iacute;a optar&iacute;a por bajar un momento a estirar las piernas un poco.<\/p>\n<p>-&iquest;Vienes? &ndash;Le pregunta la hermana menor al chico a mi lado, quien a&uacute;n terminaba de acomodarse su pito dentro de sus pantalones de mezclilla.<\/p>\n<p>-No. Yo&hellip; No. &ndash;Respond&iacute;a, temblando de excitaci&oacute;n. Y yo regresaba a mi hip&oacute;crita faceta de viajera desinteresada, mirando a los pasajeros bajando del autob&uacute;s encamin&aacute;ndose a una afortunada tienda de autoservicio, ahora bien sentada y con las piernas cruzadas. Mientras aquella peque&ntilde;a se marchaba junto a sus padres, quienes sin saberlo, dejaban a su hijo en las garras de una depravada.<\/p>\n<p>-&iquest;Tienes novia? &ndash;Le lanzaba la pregunta al aire sin voltear a mirarle, libre para que pudiese capturarla si as&iacute; lo quisiese. &ndash;No. &ndash;Respond&iacute;a, serio y muy nervioso. -&iquest;Qu&eacute; edad tienes? &ndash;Veinte. &ndash;Que bien. &ndash;Respond&iacute; alegre. -&iquest;De d&oacute;nde eres? &ndash;M&eacute;xico, de la ciudad. &ndash;Me respond&iacute;a, corroborando as&iacute; todas mis sospechas.<\/p>\n<p>-&iquest;Y&hellip;? &iquest;Viajas a menudo? &ndash;Le coqueteaba con total indiscreci&oacute;n, cual esposa desesperada, al tiempo que deslizaba uno de los tirantes de mi vestido asomando un poco mi seno izquierdo. &ndash;Nn&#8230; No. &ndash;Me susurraba temblando ansioso. Y yo continuaba toc&aacute;ndome para &eacute;l, terminando de debelar mi pez&oacute;n erecto frente a sus ojos, como esperando a ser estrujado por sus manos.<\/p>\n<p>-S&aacute;catelo. &ndash;Le suspir&eacute; muy cerca del o&iacute;do, con extrema seducci&oacute;n. Mirando como el adolecente se sacaba su tierno falo nuevamente erguido y dispuesto para m&iacute;. Entonces, aglomer&eacute; una buena cantidad de saliva en mi boca, y sin mediaciones me clav&eacute; como ave de rapi&ntilde;a hasta humedecerlo por completo con mi saliva y sus preeyaculaciones.<\/p>\n<p>Estaba realmente caliente, lo &uacute;nico que deseaba era cog&eacute;rmelo como desquiciada. Una vez satisfecha de tenerlo completamente lubricado, me levant&eacute; de mi asiento y me sent&eacute; sobre &eacute;l. As&iacute; sin m&aacute;s, sin importarme que aquel par de secretarios tecleando con furia en sus ordenadores, pudiesen verme.<\/p>\n<p>Me plant&eacute; frente al joven, separ&eacute; mis piernas y las rode&eacute; en &eacute;l, arrodill&aacute;ndome sobre los asientos, oblig&aacute;ndolo a estrechar sus piernas mientras yo me acomodaba su pene dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>As&iacute;, finalmente me deslizaba placenteramente su largo trozo lubricado entre mi conchita mojada produciendo un er&oacute;tico sonido pegajoso al estamparme en sus muslos, antes de comenzar a cabalgar, de arriba abajo, exprimi&eacute;ndome su f&eacute;rreo musculo en las profundidades de mi ser.<\/p>\n<p>El bullicio se escuchaba cerca del autob&uacute;s. Turistas, transe&uacute;ntes y los pasajeros merodeaban los alrededores. Los pod&iacute;amos ver por la ventanilla, entre las cortinas azules. Pero a m&iacute; ya nada me importaba, estaba tan caliente y tan complacida que solo quer&iacute;a hacerme venir sobre ese chico, a quien abrazaba con pasi&oacute;n, gimi&eacute;ndole al o&iacute;do.<\/p>\n<p>En un momento levante la vista para cruzarla con la de uno de esos tipos de traje, percat&aacute;ndose c&oacute;mo montaba inhumanamente a ese pobre chico. Estaba tan excitada, y lo estaba disfrutando tanto, que solo atin&eacute; a sonre&iacute;rle con coqueter&iacute;a, incluso gui&ntilde;&aacute;ndole un ojo.<\/p>\n<p>Creo que el chofer tambi&eacute;n se habr&iacute;a dado cuenta por el retrovisor, pero nada me importaba, estaba tan excitada, y me sent&iacute;a tan zorra que solo me importaba darme placer con la polla de ese chico. Meneaba las caderas con extrema sensualidad. Sab&iacute;a que estallar&iacute;a en cualquier momento sobre &eacute;l.<\/p>\n<p>Luchaba a cada segundo por no gemir como loca. Igual se me escap&oacute; uno que otro, no pod&iacute;a m&aacute;s. Lo dejar&iacute;a terminarme dentro, ya cuando una esta as&iacute; de caliente no se piensa con cordura, seguramente era virgen, se le notaba. Otro punto a favor por lo que me encanta enredarme con jovenzuelos.<\/p>\n<p>De cualquier forma, termin&oacute; primero, pero aguant&oacute;, aguant&oacute; como todo un caballero a que yo lo hiciera. No tard&eacute; mucho, estaba como nunca, al borde. Tan solo un par de sentadas m&aacute;s y mi vagina sucumbi&oacute; por completo, rindi&eacute;ndose al momento placentero sobre su pene.<\/p>\n<p>-Mmm. Haaa. Siiii. Gracias. &ndash;Le suspir&eacute; en medio orgasmo cerca de su o&iacute;do, al tiempo que me dejaba venir profundamente, escurriendo un poco de mi lechita sobre su pene, expulsando de paso su propia eyaculaci&oacute;n que hab&iacute;a depositado dentro de m&iacute;, haciendo un espectacular creampie en mi conchita.<\/p>\n<p>Exhalando un profundo suspiro, ya completamente satisfecha, por fin me baj&eacute; de su asiento, desempotr&aacute;ndome de su enrojado pene, aliviado del calvario sexual que jam&aacute;s se habr&iacute;a imaginado en su corta vida.<\/p>\n<p>Y as&iacute;, al poco tiempo todos los pasajeros regresaron de nuevo, y con ellos, aquella se&ntilde;ora regordeta, el robusto pap&aacute; y la joven hermana, retomaban sus lugares. Completamente candorosos a lo que hab&iacute;a acontecido con su inocente pupilo. Aquellos hombres de negocios jam&aacute;s dir&iacute;an nada, lo sab&iacute;a. Sin compromisos, sin testigos, y un buen foll&oacute;n, como debe de ser.<\/p>\n<p>Si te ha gustado este relato te invito a leer m&aacute;s historias as&iacute; visitando mi perfil Erothic<\/p>\n<p>No te pierdas la segunda mitad de esta confesi&oacute;n<\/p>\n<p>Te agradezco por haber llegado hasta aqu&iacute;<\/p>\n<p>Me encantar&iacute;a conocer tus sensaciones en los comentarios. Nos estamos leyendo.<\/p>\n<p>Que tengas Felices Fantas&iacute;as<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 Mi confesi&oacute;n Un hombre maduro tiene sus encantos, y siempre el atractivo de forjar una relaci&oacute;n estable, pero sexualmente me parecen muy predecibles. 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