{"id":28611,"date":"2021-03-25T23:00:00","date_gmt":"2021-03-25T23:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-03-25T23:00:00","modified_gmt":"2021-03-25T23:00:00","slug":"abrazo-de-oso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/abrazo-de-oso\/","title":{"rendered":"Abrazo de oso"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28611\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>No fue un viaje m&aacute;s a Buenos Aires. Me hab&iacute;a mensajeado durante todo el d&iacute;a con una pareja que, llegada la tardecita, nos coordinamos para encontrarnos. Los invit&eacute; al departamento que estaba alquilando por d&iacute;a sobre Callao. Hab&iacute;a concretado unas cuantas reuniones desde que llegu&eacute; a la ciudad, as&iacute; que decid&iacute; caminar hasta un mercadito para despejarme un poco y comprar algunas provisiones para agasajar a la pareja invitada. Llegando al palier me llaman para avisarme que ya estaban, as&iacute; que los vi bajar de una Toyota blanca estacionada a mitad de cuadra.<\/p>\n<p>Nos saludamos cordialmente y subimos charlando trivialidades sobre la jornada de cada uno. Pronto me di cuenta que hab&iacute;an fumado marihuana y eso desacarton&oacute; bastante la introducci&oacute;n. Serv&iacute; champagne y mientras la charla se iba enredando entre miradas seductoras, acerqu&eacute; mi mano a la rodilla descubierta de la rubia, quien distendi&oacute; su pierna sobre mi falda aceptando mis caricias. Los cuerpos ya se hab&iacute;an relajado, las sonrisas lo dec&iacute;an todo y el ambiente ya empezaba a calentarse.<\/p>\n<p>Me encantaba que ambos fueran bastante m&aacute;s grandes que yo porque me hac&iacute;an sentir un ni&ntilde;o jugando entre adultos que festejaban su osad&iacute;a. Cari&ntilde;osamente, el se&ntilde;or se levant&oacute; y nos invit&oacute; a continuar las travesuras sobre la cama, donde la desnudez pas&oacute; a trenzar un embrollo corporal repleto de caricias y besos que anudaron tres amantes desbordantes de deseos.<\/p>\n<p>Nunca antes hab&iacute;a besado a un hombre, pero aquella mara&ntilde;a sorprendi&oacute; mis labios con una lengua masculina que cautiv&oacute; completamente mi voluntad. El tiempo comenzaba a hacerse eterno y la raz&oacute;n ya no pod&iacute;a controlarnos. La rubia abraz&oacute; mi cuerpo con sus piernas y recibi&oacute; toda mi calentura adentro suyo. Mientras el se&ntilde;or acariciaba mi espalda, su esposa relataba cada detalle de mi verga en su interior.<\/p>\n<p>El di&aacute;logo entre ellos sazonaba por dem&aacute;s mi calentura. Yo era su ni&ntilde;o, su juguete, un inocente aprendiz que segu&iacute;a embobado sus consignas. La rubia me indic&oacute; que lo cogiera a su marido, mientras el se&ntilde;or se acomodaba de perfil entreg&aacute;ndome la espalda. Su cola masculina de apariencia, pero femenina en su actitud, devor&oacute; mi pene adobado con el n&eacute;ctar de su esposa. Ella estaba maravillada pregunt&aacute;ndole a su esposo sobre cada detalle de mi penetraci&oacute;n, mientras &eacute;l apenas pod&iacute;a responder inmerso en una placentera relajaci&oacute;n que evidenciaban sus gemidos. Todav&iacute;a no quer&iacute;a acabar, as&iacute; que decid&iacute; salirme casi al borde del derrame. Me par&eacute; al costado de la cama mientras todos aprovechamos un peque&ntilde;o recreo para hidratarnos.<\/p>\n<p>Brevemente, piropeamos nuestros atributos sexuales y comentamos el placer colectivo reforzando nuestra mutua aprobaci&oacute;n. La rubia tom&oacute; la delantera y empuj&oacute; a reiniciar la actividad acomod&aacute;ndose en cuatro patas al borde de la cama. Saliv&eacute; con abundancia su cola y fui apoyando lentamente la cabeza de mi verga para perforarla delicadamente al ritmo de su dilataci&oacute;n. Mientras la bombeaba de parado, el se&ntilde;or comenz&oacute; a acercarse por detr&aacute;s de m&iacute;. Acariciaba mi espalda, me besaba el cuello, mientras me apoyaba sutilmente su estoica poronga sobre las nalgas. Fui dej&aacute;ndome llevar por la actitud paternal de sus mimos y la cola de su esposa abrazando mi virilidad, pero ten&iacute;a totalmente claro que era imposible que semejante verga me cogiera.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a tocado, pajeado y chupado su grosor previamente, y su dimensi&oacute;n superaba cualquier intento de animarme a probar. No hab&iacute;a chances. Pero el Se&ntilde;or, que era un poco m&aacute;s alto, m&aacute;s fornido, m&aacute;s curtido e incluso m&aacute;s adulto que yo; comenz&oacute; a hurgarme la cola con su pene. Lo dej&eacute; jugar un poquito, confiado en que en cualquier momento podr&iacute;a pararlo. El se&ntilde;or ya me ten&iacute;a abrazado desde atr&aacute;s sobre mi pecho y con la cabeza de su pene presionando para entrarme. No hab&iacute;a forma de que me entrara, as&iacute; que decid&iacute; dec&iacute;rselo para no entusiasmarlo con un deseo imposible. El se&ntilde;or apoyaba su cabeza en mi ano y sal&iacute;a. Apoyaba y sal&iacute;a. Mientras yo le explicaba que no me iba a entrar, que era muy grande. El se&ntilde;or apoyaba cada vez m&aacute;s fuerte y sal&iacute;a. &quot;Basta, no me va a entrar&quot;, le dec&iacute;a. El se&ntilde;or apoy&oacute; nuevamente, pero ya no quer&iacute;a salir.<\/p>\n<p>Empujaba para seguir entrando. &quot;&iexcl;No, no!&quot;, le dije, &quot;No me entra, me est&aacute; doliendo&quot;. Pero parec&iacute;a que el Se&ntilde;or no me escuchaba, o mejor dicho, no quer&iacute;a escucharme. Me abrazaba cada vez m&aacute;s fuerte sobre el pecho y empujaba cada vez m&aacute;s adentro. &quot;&iexcl;Basta! por favor&quot;, le dije, &quot;Me duele, &iexcl;me duele!&quot;. La rubia se dio cuenta que yo estaba temblando y mi cara se hab&iacute;a transformado de dolor y temor. As&iacute; que se retir&oacute; de mi penetraci&oacute;n y le dijo a su marido: &quot;Par&aacute; mi amor, le est&aacute;s haciendo mal&quot;. Pero sin aceptar su indicaci&oacute;n, el se&ntilde;or me abraz&oacute; a&uacute;n m&aacute;s fuerte y me la mand&oacute; hasta el fondo. &quot;Le est&aacute; doliendo mi amor &iexcl;par&aacute;!&quot;. Sent&iacute; la verga de ese hombre que raj&oacute; m&iacute; ano y comenz&oacute; a bombearme desesperado.<\/p>\n<p>El dolor se mezclaba con la impotencia de no poder moverme, me ten&iacute;a abrazado muy fuerte, inmovilizado. Me entraba y sal&iacute;a hasta el fondo, tan brutalmente que en un momento decid&iacute; entregarme, porque forcejear lo hac&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s doloroso. El ardor comenz&oacute; a anestesiarse con sus embestidas, pero me estaba cogiendo contra mi voluntad. Ten&iacute;a ganas de llorar, pero no me sal&iacute;an las palabras para frenarlo. No pod&iacute;a entender c&oacute;mo hab&iacute;amos llegado a &eacute;sta situaci&oacute;n, si todo ven&iacute;a tan bien, tan cari&ntilde;oso, tan lindo: Y ahora me estaba violando. Ni su mujer pod&iacute;a frenarlo.<\/p>\n<p>Sinceramente, no recuerdo bien c&oacute;mo termin&oacute; todo. Indudablemente, mi mente selectiva dej&oacute; todo ese final de la noche en una nebulosa muy dif&iacute;cil de reconstruir. El recuerdo de aquella situaci&oacute;n se hizo cada d&iacute;a m&aacute;s morboso para mi. Si bien el dolor invadi&oacute; el final de aquel encuentro, hoy recuerdo con afecto cada cent&iacute;metro de esa enorme verga ingresado por la fuerza. Y la obligaci&oacute;n de entregarme a su voluntad inmovilizado por su potente abrazo, alimentan mis ratones masoquistas. Claramente fue una violaci&oacute;n, claramente no lo quise hacer, claramente me doli&oacute; mucho y quer&iacute;a que frenara, claramente me oblig&oacute;, no fue consentido, y claramente entr&oacute; por la fuerza un miembro en mi ano mucho m&aacute;s grande que mi posible dilataci&oacute;n. Pero quiz&aacute;s todo eso fue lo m&aacute;s interesante del encuentro y lo que me llev&oacute;, sumisamente, a volver a escribirme con ellos hasta el d&iacute;a de hoy.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 No fue un viaje m&aacute;s a Buenos Aires. Me hab&iacute;a mensajeado durante todo el d&iacute;a con una pareja que, llegada la tardecita, nos coordinamos para encontrarnos. Los invit&eacute; al departamento que estaba alquilando por d&iacute;a sobre Callao. Hab&iacute;a concretado unas cuantas reuniones desde que llegu&eacute; a la ciudad, as&iacute; que decid&iacute; caminar hasta un [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17837,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":{"0":"post-28611","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-bisexuales"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28611","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17837"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28611"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28611\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28611"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28611"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28611"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}