{"id":28675,"date":"2021-03-30T04:52:37","date_gmt":"2021-03-30T04:52:37","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-03-30T04:52:37","modified_gmt":"2021-03-30T04:52:37","slug":"lo-estaba-necesitando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/lo-estaba-necesitando\/","title":{"rendered":"Lo estaba necesitando"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28675\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Pasaban los d&iacute;as y la rutina propia del trabajo y los compromisos en el hogar nos hab&iacute;an alejado un poco de la actividad social y, porque no decirlo, de la actividad sexual en pareja. Atr&aacute;s hab&iacute;an quedado las aventuras en b&uacute;squeda de candidato para satisfacer los apetitos voraces de mi esposa y poco se hab&iacute;a hablado al respecto, as&iacute; que parec&iacute;a que el tema hab&iacute;a quedado atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Anteriormente las situaciones propias de la convivencia nos hab&iacute;an llevado a experimentar el sexo fuera del matrimonio y, en las actuales circunstancias, la oportunidad de repetir tales experiencias se hab&iacute;an desvanecido un tanto, de manera que el foco de atenci&oacute;n estaba en otros aspectos al parecer m&aacute;s urgentes y necesarios.<\/p>\n<p>Pero, una noche, un tanto desprogramados, se nos ocurri&oacute; ver una pel&iacute;cula. Nada especial; Eyes wide shut, con Nicole Kidman y Tom Cruise. El tema sexual era evidente y en el transcurso de la cinta, Laura, mi esposa, empez&oacute; a moverse, por no decir contorsionarse, por no decirlo de otra manera, de forma sospechosamente sugerente. Al parecer estaba viviendo a tope lo que suced&iacute;a en la cinta y se estaba excitando, no solo por lo que ve&iacute;a en la cinta sino quiz&aacute;, tambi&eacute;n, por las ideas que alocadamente pasaban por su cabeza.<\/p>\n<p>Eran casi las once de la noche cuando aquello termin&oacute;, pero ella, sin decir nada, segu&iacute;a inquieta. Le pregunt&eacute; si le hab&iacute;a gustado la pel&iacute;cula y dijo que s&iacute;. Complement&oacute; diciendo que era una pel&iacute;cula muy sugerente, as&iacute; que supuse que estaba imagin&aacute;ndose ser parte de lo que se hab&iacute;a visto y que estaba mentalmente recreando algunas de las escenas que hab&iacute;amos presenciado. As&iacute; que pregunt&eacute; si aquello la hab&iacute;a excitado, respondi&eacute;ndome afirmativamente.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; es lo que m&aacute;s te gust&oacute;? No s&eacute;, la pel&iacute;cula es er&oacute;tica y sugerente a la vez. Y &iquest;qu&eacute; sugiere? Pues, sexo, contest&oacute;. Intent&eacute;, entonces, acercarme a ella para empezar algo, pero, aunque pareci&oacute; corresponder, bien pronto me di cuenta que su mente estaba en otra parte, tal vez, recordando sus revolcadas con su amante fijo, que hac&iacute;a d&iacute;as no ve&iacute;amos. As&iacute; que, directo y sin tapujos, pregunt&eacute;; Te estas acordando de Wilson &iquest;verdad? Por qu&eacute; preguntas, me contest&oacute;. Es curiosidad, le respond&iacute;. Pues, la verdad, s&iacute;.<\/p>\n<p>Y, como siempre, quisieras pegarte una revolcadita con &eacute;l &iquest;no? No he dicho eso, contest&oacute;. Pero est&aacute;s contemplando la posibilidad, &iquest;verdad? Pues ya est&aacute; muy tarde, tal vez en otra ocasi&oacute;n. Y &iquest;por qu&eacute; esperar? &iquest;Acaso no est&aacute;s que te mueres de las ganas? No tanto, respondi&oacute;. Y &iquest;entonces? &iexcl;Ll&aacute;malo! &iquest;Qu&eacute; pierdes? Y si est&aacute; dispuesto, pues vamos. Es cosa tuya si quieres o no.<\/p>\n<p>No hubo que hacer mucho para convencerla. De inmediato, como es su costumbre, tom&oacute; el tel&eacute;fono y se fue a otra habitaci&oacute;n para concretar su llamada. Al rato volvi&oacute; para preguntarme, &iquest;d&oacute;nde nos podr&iacute;amos encontrar? Pues donde siempre, respond&iacute;. &iquest;A qu&eacute; hora? Pues lo que nos demoremos mientras te arreglas y lo que tarde le trayecto en llegar all&aacute;. Volvi&oacute; a salir y al poco rato regres&oacute;. No hizo menci&oacute;n a la conversaci&oacute;n que tuvo con aquel y mientras entraba al ba&ntilde;o, s&oacute;lo dijo, me voy apurar.<\/p>\n<p>Los preparativos fueron r&aacute;pidos. Al poco rato sali&oacute; a medio vestir, luciendo un body bastante transparente, tanga, liguero, medias y zapatos de tac&oacute;n alto, todo de color negro. Y, la verdad, se ve&iacute;a bastante provocativa y sexy. Y, encima de todo aquello, se termin&oacute; de vestir con una falda roja y una chaqueta blanca, bastante elegante. Sent&iacute; un poco de celos de pensar que se estaba vistiendo sexy para entregarse a otro y que esa era su gran motivaci&oacute;n. Quer&iacute;a impresionar y excitar a su macho para que la hiciera suya y la complaciera al m&aacute;ximo.<\/p>\n<p>Se maquill&oacute; r&aacute;pidamente, se perfum&oacute; y me apur&oacute;; vamos, me dijo, se est&aacute; haciendo tarde. Escuch&eacute; aquello y me qued&eacute; pensando, tarde &iquest;para qu&eacute;? Total, si ya ten&iacute;a en mente que se iba a concretar su cita, daba igual si aquello se daba m&aacute;s temprano o m&aacute;s tarde. O era su ansiedad para volver a sentir la emoci&oacute;n de ser deseada por aquel hombre y recibirle en lo m&aacute;s profundo de su sexo. Sea lo que fuera, nos apuramos para llegar al lugar lo m&aacute;s pronto posible. El tr&aacute;fico a esa hora estaba un tanto liviano, as&iacute; que no tardamos mucho en llegar.<\/p>\n<p>Su hombre ya estaba all&iacute; cuando llegamos. Nos saludamos brevemente, sin tanto pre&aacute;mbulo, y nos coment&oacute; que ya todo estaba arreglado. Supuse que &eacute;l estaba igual de ansioso que mi mujer, as&iacute; que subimos las escaleras los tres, caminando m&aacute;s bien rapidito, hasta llegar al cuarto asignado. Era una habitaci&oacute;n decorada en color rojo, con cuadros relativos al encuentro sexual, luz tenue, el consabido televisor transmitiendo escenas er&oacute;ticas, que hac&iacute;an evidente y sugerente lo que iba a suceder all&iacute;.<\/p>\n<p>No m&aacute;s entrar, el hombre la atrajo hacia s&iacute; estrechando su cuerpo y la bes&oacute;. Ella no se neg&oacute; y se entreg&oacute; al momento plenamente. Me llam&oacute; la atenci&oacute;n que, mientras se besaban apasionadamente, ella abraz&oacute; su cuello y acarici&oacute; su cabeza con sus manos, atray&eacute;ndole hacia s&iacute;. Eso lo excit&oacute; mucho, seguramente, porque parec&iacute;a querer devorarla en cada beso, y, entre beso y beso, se empezaron a desnudar, all&iacute;, parados uno frente al otro.<\/p>\n<p>Bien pronto vi a mi mujer en ropa interior, despojada de su chaqueta y su falda, mientras aquel segu&iacute;a todav&iacute;a vestido. Sus manos, sin embargo, exploraban palmo a palmo el cuerpo de mi esposa que, sin musitar palabra, permit&iacute;a que aquel gozara de ella a placer. Tal vez &eacute;l pidi&oacute; alguna atenci&oacute;n especial porque, de un momento a otro, ella fue coloc&aacute;ndose en cuclillas, frente a &eacute;l, mientras aflojaba el cintur&oacute;n de su pantal&oacute;n, bajaba la cremallera de su bragueta y expon&iacute;a su miembro, ya erecto a su vista, tambi&eacute;n a la m&iacute;a.<\/p>\n<p>Ella, acurrucada frente a &eacute;l, frotaba con aquel miembro con sus manos, de la ra&iacute;z a la punta, fren&eacute;ticamente, antes de, finalmente, llev&aacute;rselo a la boca para mamarlo con un inusitado arranque de frenes&iacute;. La cara de satisfacci&oacute;n del macho lo dec&iacute;a todo. Estaba disfrutando de lo lindo con la monumental chupada que le brindaba mi mujer. Llegu&eacute; a pensar que lo iba a hacer venirse ah&iacute; mismo, pero &eacute;l la interrumpi&oacute;. La hizo levantarse, se despoj&oacute; r&aacute;pidamente de su pantal&oacute;n y a&uacute;n sin quitarse la camisa la invit&oacute; a dirigirse a la cama.<\/p>\n<p>Ella no lo dud&oacute;. Se recost&oacute; de espaldas, abri&oacute; sus piernas y se dispuso a recibir su pene, tal vez como lo estaba esperando desde el mismo inicio del encuentro. El, animado y envalentonado como estaba, no tard&oacute; en complacerla y, sin tacto alguno, la penetr&oacute; con dureza, con fuerza, lo cual la hizo gemir de inmediato, no s&eacute; si de dolor o de inmenso placer. Quisiera pensar en lo segundo, porque de inmediato sus piernas se aferraron a las de &eacute;l, reteni&eacute;ndolo para ella sola. Y me excit&oacute; much&iacute;simo ver c&oacute;mo aquel contorsionaba su cuerpo contra el de ella, haciendo evidente la inmensa pasi&oacute;n que los dos expresaban en ese acto.<\/p>\n<p>Su macho empujaba sin cesar el sexo de mi mujer que, excitada y encantada, gem&iacute;a y gem&iacute;a de placer, bastante ruidosa. Solo hasta ese momento ella, queriendo abrazar la espalda de &eacute;l, sus brazos y su pecho, pone atenci&oacute;n en retirarle la camisa para dejar a su hombre totalmente desnudo y a disposici&oacute;n. El segu&iacute;a sobre ella, movi&eacute;ndose a placer y explorando con su sexo las profundidades del cuerpo de mi mujer. Ella abanicaba sus piernas de un lado a otro, demostraci&oacute;n inconfundible de estar sintiendo un enorme placer. Y &eacute;l, d&aacute;ndose cuenta de ello, con m&aacute;s &iacute;mpetu atacaba su sexo h&uacute;medo y receptivo para &eacute;l, quien tambi&eacute;n estaba encantado con su faena.<\/p>\n<p>Al &eacute;l le gusta acariciar sus senos y eso solo puede hacerlo sin restricci&oacute;n cuando la pone a ella en posici&oacute;n de perrito, y la penetra desde atr&aacute;s. As&iacute; que bien pronto se lo sugiri&oacute; y ella, de inmediato sigui&oacute; sus instrucciones. Se puso de espaldas a &eacute;l, se apoy&oacute; en sus rodillas y en sus manos, y se dispuso a que la penetrara, como efectivamente lo hizo. M&aacute;s que penetrarla, &eacute;l lo que quer&iacute;a era amasar sus senos, halar su cabellera mientras la penetraba y mirar y acariciar su trasero.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, siendo este caballero muy aguantador, esa pose, esa visi&oacute;n de ella rendida a &eacute;l y de ver c&oacute;mo su pene entraba y sal&iacute;a en el sexo de mi mujer hizo que aquel hombre eyaculara. Sac&oacute; su pene y explot&oacute; lanzando un profuso chorro de semen que se desparram&oacute; sobre su espalda, quien segu&iacute;a moviendo su cuerpo y gimiendo cuando aquello se dio. El la movi&oacute; para que se colocara boca arriba, cubri&eacute;ndola con su cuerpo para llegar hasta su boca y besarla. Y as&iacute;, juntos sus cuerpos, permanecieron un largo rato.<\/p>\n<p>Ella se qued&oacute; all&iacute;, tendida, mientras &eacute;l, tom&aacute;ndose un descanso, se levant&oacute; y pase&oacute; por la habitaci&oacute;n, desnudo como estaba, tomando un trago de licor y alabando la faena que Laura le hab&iacute;a procurado. Est&aacute; bien arrechita, me dijo. &iquest;Le parece? Pregunt&eacute;. S&iacute;, no lo dudo. Y &iquest;qu&eacute; dices t&uacute;? Le pregunt&eacute; a ella. Yo siempre estoy as&iacute;, contest&oacute;. Esta presumiendo le dije a aquel, porque conmigo no es as&iacute;. Hay que atender bien al invitado, respondi&oacute;. Bueno, le dije a &eacute;l, ya vio c&oacute;mo es la cosa. Entiendo, dijo &eacute;l mientras se sonre&iacute;a un poco.<\/p>\n<p>Estuvimos conversando un rato mientras ella se mantuvo tendida en la cama, desnuda, tan solo vestida con sus medias y zapatos negros, con sus piernas abiertas, exponiendo su sexo. El, mientras tanto, tom&aacute;ndose un trago de ron, conversaba conmigo sobre cosas sin importancia, presumiendo de sus conquistas y el gusto que las mujeres le toman a su resistente pene.<\/p>\n<p>Pasado un rato le dije, algo en broma, bueno, para sacarse el sabor a alcohol le va a tocar pegarle una mamadita al sexo de ella, porque a ella no le gusta el sabor a licor y si la va a besar, de pronto lo va a rechazar. Y &eacute;l, muy obediente, se deslizo sobre ella, clavando su cabeza en medio de sus piernas y, muy aplicado, empez&oacute; a chupar su sexo, pasando su lengua h&aacute;bilmente sobre el cl&iacute;toris de ella.<\/p>\n<p>Poco tiempo pas&oacute; para que ella empezara a gemir sutilmente, como si aquello le generara un algo de placer, pero no lo suficiente para que explotara en un aullido como hab&iacute;a sucedido antes. Pero &eacute;l segu&iacute;a dedicado a saborear ese tremendo sexo, h&uacute;medo y jugoso, para sacarse el sabor y el aliento a ron. Ella, con el pasar del tiempo, empez&oacute; a halar su cabeza para que terminara all&iacute; y se dedicara a hacer lo que mejor sabe, a penetrarla. Pero &eacute;l, quien a&uacute;n no ten&iacute;a su miembro erecto, demoraba aquello hasta que su miembro despertase.<\/p>\n<p>Se levant&oacute;, sin embargo, y avanz&oacute; apoyado en sus rodillas, mont&aacute;ndose sobre su pecho, dejando su pene en frente de la cara de ella. Y mi mujer, sin dudarlo, volvi&oacute; a atacar con su boca aquel pene fl&aacute;cido, procurando despertarlo para su placer. A ella le gusta sentir que el pene del macho crezca en su boca y encuentra excitante ser ella quien produce esa reacci&oacute;n. No tard&oacute; mucho y bien pronto ese pene endureci&oacute; y creci&oacute;. Y ella, sin verg&uuml;enza, le dijo, ya est&aacute;, &iexcl;pen&eacute;trame!<\/p>\n<p>Ante esa orden, &iquest;qui&eacute;n se va a resistir? De inmediato aquel se desplaz&oacute; hacia sus pies y, puestos sus sexos, frente a frente, la penetr&oacute;. Nuevamente se puso en movimiento, como al principio, bombeando sin cesar y con fuerza dentro del sexo de mi mujer. Ella se aferr&oacute; a las nalgas de aquel y le atra&iacute;a, motiv&aacute;ndole a que siguiera haciendo aquello que tanto le estaba gustando. Resultaba atractivo y excitante verlos en su encuentro, moviendo sus cuerpos uno contra el otro, y escuchar los gemidos de la mujer, que estaba rendida a las embestidas masculinas.<\/p>\n<p>Aquel, mientras bombeaba, besaba a mi mujer con mucha pasi&oacute;n, degustando su boca o d&aacute;ndole a probar a ella el sabor de su propio sexo. Tom&oacute; sus manos. Estirando sus brazos por encima de la cabeza y apur&oacute; las embestidas contra ella, aumentando la excitaci&oacute;n y bien pronto ella, ahogada por los besos de aquel, busc&oacute; la manera de soltarse y explotar en un agudo gemido que se&ntilde;alo su llegada al cl&iacute;max. Y ese gemido, m&aacute;s el movimiento contorsionante del cuerpo de mi esposa bajo su cuerpo, especialmente esas piernas inquietas, le dispar&oacute; una vez m&aacute;s su masculinidad, eyaculando sobre su pecho.<\/p>\n<p>El, a continuaci&oacute;n, remoja su pene en los restos de semen que reposan sobre el cuerpo de ella y lo aproxima a su boca. Ella no lo rechaza y le brinda una delicada mamada para dejar limpio ese miembro, despu&eacute;s de lo cual aquel se acuesta de nuevo sobre ella para besarla profundamente, ahora para probar el mismo el sabor de su semen, quiz&aacute;. Se quedan all&iacute; acostados un rato m&aacute;s. Ella acaricia su pene todo el tiempo, pero pareciera no haber reacci&oacute;n y ya es tarde. Muy tarde. Ya es de madrugada.<\/p>\n<p>Bueno, sugiero, lo que viene es una siesta para recuperar fuerzas y despu&eacute;s, si quieren, pueden intentar seguir la faena. &iquest;Qu&eacute; opinas? Le pregunta &eacute;l a ella. Me gustar&iacute;a, dijo, pero creo que ya es suficiente. Ma&ntilde;ana hay cosas que hacer. &iquest;Qu&eacute; cosas? Pens&eacute; para mis adentros, pero su discurso iba acompa&ntilde;ado de la acci&oacute;n y ya se hab&iacute;a levantado en direcci&oacute;n al ba&ntilde;o. Al hacerlo, estando su hombre sentado al borde la cama, ella le procura un beso, y este aprovecha para acariciar su cuerpo de arriba abajo. Llegu&eacute; a pensar que las cosas se iban a prender de nuevo, pero o fue as&iacute;.<\/p>\n<p>Ella estuvo un largo rato en el ba&ntilde;o, y cuando sali&oacute; ya estaba totalmente arreglada y maquillada, como cuando llegamos unas horas antes. De modo que a aquel no le qued&oacute; m&aacute;s que seguir el ejemplo y hacer lo mismo. Le esperamos. Y, al salir, nos dirigimos al parqueadero, para encontrar nuestro veh&iacute;culo. Me ofrec&iacute; a acercarle a su residencia, dado que era bastante temprano. Ella estuvo de acuerdo.<\/p>\n<p>Bueno, p&aacute;sate atr&aacute;s y lo acompa&ntilde;as mientras le dejamos. &iquest;No te parece? Ella no dijo nada, pero se pas&oacute; a la silla de atr&aacute;s y se acomod&oacute; junto a &eacute;l. Conduje hacia nuestro destino y pude ver por el espejo retrovisor c&oacute;mo aquellos se acariciaban nuevamente y c&oacute;mo aquel intentaba calentarla de nuevo y no dudo que lo logro en parte, porque mientras lleg&aacute;bamos la o&iacute; gemir y, llegados al destino, ella estaba despeinada, con su ropa desarreglada, casi sin falda. Pero no pas&oacute; de ah&iacute;. Nos despedimos y le dejamos.<\/p>\n<p>No hubo conversaci&oacute;n de camino a casa y ella, bastante agotada con lo sucedido, lleg&oacute; a dormitar un rato. Al parquear el veh&iacute;culo en nuestra residencia, al bajarnos, solo me dijo; te agradezco que me hayas patrocinado esta aventura, realmente lo estaba necesitando&hellip; Y &iquest;desde cu&aacute;ndo lo necesitabas? Hace bastante, me dijo sonriendo. Y as&iacute; termin&oacute; esta aventura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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