{"id":28698,"date":"2021-03-31T22:00:00","date_gmt":"2021-03-31T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-03-31T22:00:00","modified_gmt":"2021-03-31T22:00:00","slug":"aventuras-y-desventuras-hmedas-primera-etapa-18","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/aventuras-y-desventuras-hmedas-primera-etapa-18\/","title":{"rendered":"Aventuras y desventuras h\u00famedas: Primera etapa (18)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28698\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mari esperaba en la parte delantera de la casa, apoyada en el coche al tiempo que con los ojos cerrados disfrutaba del calor que le produc&iacute;an los rayos de sol. Ten&iacute;a muchas ganas de pasar el d&iacute;a con su hijo, desde que era peque&ntilde;o no ten&iacute;an un d&iacute;a para los dos, aunque tampoco recordaba hacer mucho por para solucionarlo. En cambio, con su hija s&iacute; que sol&iacute;a tener alg&uacute;n momento a solas, no obstante&hellip; tampoco muchas.<\/p>\n<p>Ten&iacute;a bien planeado el d&iacute;a, o al menos eso pensaba. &ldquo;Primero subiremos al monte, donde est&aacute; la torre, siempre la quiso ver. Despu&eacute;s ir al lago, &iquest;llevo ba&ntilde;adores? S&iacute;, s&iacute;&hellip; comer bocatas, estar all&iacute; tranquilos, si quiere tomamos algo en el pueblo y volver a casa, no est&aacute; mal&rdquo;.<\/p>\n<p>La mujer segu&iacute;a divagando con los ojos cerrados y sintiendo el calor de la ma&ntilde;ana. Mientras que en otro lado de la casa, Carmen sacaba el miembro reproductor de su sobrino de la boca con un reguero de saliva m&aacute;s que notorio.<\/p>\n<p>Pasaron los minutos sin que la mujer morena se diera cuenta, se encontraba tan a gusto que podr&iacute;a incluso dormirse. Un ruido hizo que abriera los ojos y vio c&oacute;mo su hijo se desped&iacute;a dentro de la casa con su t&iacute;a, &ldquo;qu&eacute; bien se llevan, me encanta&rdquo;. Los dos salieron de la casa y Carmen le acompa&ntilde;&oacute; hasta el coche, junt&aacute;ndose all&iacute; los tres.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya te has duchado? &mdash;pregunt&oacute; Mari a su hermana mientras Sergio rodeaba el coche para meterse dentro.<\/p>\n<p>&mdash;No, ahora voy. Primero he ido a picar algo, ten&iacute;a un poco de hambre, ya me conoces &mdash;Sergio escuch&oacute; aquello y cerr&oacute; la puerta con rapidez.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno&hellip; &mdash;Mari se despidi&oacute; con dos besos de Carmen&mdash; nos vemos luego.<\/p>\n<p>&mdash;Pasarlo bien, os quiero.<\/p>\n<p>&mdash;Y nosotros.<\/p>\n<p>Madre e hijo montados en el coche, salieron por la puerta con direcci&oacute;n a la primera parada.<\/p>\n<p>&mdash;Espero que nos lo pasemos bien, no es el s&uacute;per plan&hellip;, pero presiento que te va a gustar &mdash;dijo su madre ya en carretera algo nerviosa. La felicidad la desbordaba y no entend&iacute;a muy bien cu&aacute;l era el motivo, al fin y al cabo era una tarde con su hijo, nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;No tenemos por qu&eacute; pasarlo mal.<\/p>\n<p>&mdash;Ya&hellip; tambi&eacute;n tienes raz&oacute;n&hellip; &iquest;Te acuerdas de la vieja torre que est&aacute; antes de entrar al pueblo?<\/p>\n<p>&mdash;Claro, siempre me ha gustado&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te parece ir a verla? &mdash;cort&oacute; la mujer para sorprenderle.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto &mdash;sonri&oacute; mirando a la carretera&mdash; empezamos bien, mam&aacute;, muy bien.<\/p>\n<p>Llegaron a su destino despu&eacute;s de perderse una &uacute;nica vez, un buen logro al haber ido sin mapa, ni GPS. Aparcaron en un camino de pastoreo y tuvieron que andar un par de minutos hasta que encontraron la torre. Sergio de ni&ntilde;o la admiraba al pasar y siempre que ven&iacute;an al pueblo, jugaban a ver qui&eacute;n la ve&iacute;a primero en el horizonte. Hab&iacute;a olvidado por completo aquel peque&ntilde;o juego que hac&iacute;an todos los a&ntilde;os, pero con el plan que hab&iacute;a preparado su madre, lo record&oacute; n&iacute;tidamente. &ldquo;Curioso c&oacute;mo act&uacute;a el cerebro&rdquo; pens&oacute; justo antes de llegar a ver la torre m&aacute;s cerca que nunca.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; muy vieja &mdash;dijo su madre al ver el deterioro.<\/p>\n<p>&mdash;Se nota que no est&aacute; cuidada &mdash;a&ntilde;adi&oacute; Sergio y sacando su m&oacute;vil le pregunt&oacute; a Mari&mdash; &iquest;Foto?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Conmigo?<\/p>\n<p>&mdash;Podr&iacute;a pedirse a alguna cabra, si es que le apetece a alguna pasar por aqu&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; tonto eres. &mdash;se rio ante el comentario y acerc&aacute;ndose a su hijo a&ntilde;adi&oacute;&mdash; Pero, &iquest;Luego me vas a poner subir a las redes sociales?<\/p>\n<p>&mdash;No subo casi nada nunca, lo que t&uacute; prefieras.<\/p>\n<p>&mdash;No, lo dec&iacute;a porque&hellip; &mdash;sinti&oacute; como Sergio pasaba su brazo por su espalda y la agarraba con firmeza de la cintura, algo en su mente se desestabiliz&oacute; y le descoloc&oacute;. Sentir el roce de los dedos de su hijo aferrando con fuerza su cuerpo era algo que no sol&iacute;a pasar, le sorprendi&oacute; que le gustase.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;, mam&aacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento, pensaba que hab&iacute;a pisado algo&hellip;<\/p>\n<p>Fingi&oacute; mirar el suelo, por supuesto no hab&iacute;a nada m&aacute;s que hierbajos y piedras. La poca costumbre a estar tan cerca le hab&iacute;a sorprendido, pero m&aacute;s el tacto. Sentir sobre su blusa, el fuerte apret&oacute;n de los dedos de su hijo, incluido el me&ntilde;ique el cual por su posici&oacute;n rozaba con su cadera, le hizo sentirse tan c&oacute;moda como extra&ntilde;ada.<\/p>\n<p>Estaban tan pegados, sent&iacute;a su mano, su brazo recorriendo su espalda, su cuerpo contra el suyo, la situaci&oacute;n era la m&aacute;s normal para una madre y su hijo y eso&hellip; la puso de lo m&aacute;s feliz.<\/p>\n<p>&mdash;Nada lo dec&iacute;a porque tu hermana siempre me dice, &ldquo;mejor h&aacute;zmela a mi sola&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Laura es muy suya&hellip; es dif&iacute;cil de querer&hellip; &mdash;sacando el m&oacute;vil y coloc&aacute;ndolo en modo selfie para la foto&mdash; Sonr&iacute;e, mam&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Tienes que llevarte mejor con ella &mdash;le a&ntilde;adi&oacute; Mari para despu&eacute;s de hacer la foto quitarle el m&oacute;vil sin pedir permiso a su hijo&mdash;. A ver, d&eacute;jame ver.<\/p>\n<p>Estaba sacada desde una posici&oacute;n m&aacute;s elevada que ellos, ambos sonre&iacute;an como dos personas felices y en el fondo la vieja torre les miraba en silencio. Sin embargo a la mujer algo no le gust&oacute;.<\/p>\n<p>La instant&aacute;nea en su conjunto era perfecta, pero algo para su mente no cuadraba, algo que quiz&aacute; otra Mari s&iacute; que viera normal. No obstante la &ldquo;Mari de casa&rdquo;, la de siempre, no la de las vacaciones, hizo acto de presencia.<\/p>\n<p>&ldquo;Esa mano suya&hellip; &iquest;Est&aacute; demasiado abajo para una madre? Parece que me va a tocar el culo. Mejor que no suba esto a internet&hellip;&rdquo; y de seguido una voz en su interior le pregunt&oacute; &ldquo;&iquest;Lo est&aacute;s diciendo en serio?&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio, &iquest;te importa hacernos otra? En esta no salgo muy bien. &iquest;Hacemos una para que la torre se vea mejor?<\/p>\n<p>&mdash;A ver&hellip; &mdash;Sergio mir&oacute; la foto y obviamente no ve&iacute;a ning&uacute;n fallo&mdash; Si est&aacute;s muy guapa, mam&aacute;, creo que ha quedado muy bien.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, pero&hellip; &mdash;Mari volvi&oacute; a mirar el m&oacute;vil, intentando buscar una excusa, no quer&iacute;a decirle que en esa posici&oacute;n casi parec&iacute;a que le estaba &ldquo;metiendo mano&rdquo;, menudas palabras brotaban en su mente. Esa mano tan malvada para su mente casera, era m&aacute;s un efecto &oacute;ptico que otra cosa. Por lo que mirando los botones de su blusa donde se mostraba una peque&ntilde;&iacute;sima parte de su escote, encontr&oacute; lo que buscaba&mdash; Es que mira. &iquest;Ves aqu&iacute;? Se me ve un poco el canalillo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Por favor, mam&aacute;! Si no se ve nada, si vieras lo que hay ahora en internet, te asustar&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash;Ya, pero no s&eacute;, no me gusta mostrar nada. Venga, cari&ntilde;o, otra.<\/p>\n<p>&mdash;Vale&hellip; a ver&hellip; &mdash;se puso de cuclillas y le hizo se&ntilde;as a su madre para que se pusiera a su espalda. Ella accedi&oacute; colocando sus manos en los hombros del joven para no desequilibrarse. Apenas le rozaba, como si fuera a molestarle&mdash; mam&aacute;, abr&aacute;zame anda, que parezca que me quieres.<\/p>\n<p>&mdash;De verdad eres tonto &iexcl;eh! &mdash;contest&oacute; riendo y pas&oacute; sus brazos por el cuello de su hijo, anudando sus manos a la altura del pecho.<\/p>\n<p>La foto sali&oacute; mejor que la anterior, estaban ambos sonrientes y esta vez no se ve&iacute;a nada que le pareciera &ldquo;raro&rdquo;. Solo un hijo con su madre, &ldquo;El agarre de antes, ten&iacute;a algo raro&hellip;&rdquo;. No era que no le gustara, es m&aacute;s, hab&iacute;a sentido cierto cosquilleo, uno muy similar a aquellos que notaba cuando un chico la sujetaba en la adolescencia. Los j&oacute;venes del pueblo con brazos largos siempre tratando de tocar donde no deb&iacute;an, en aquellos tiempos le hac&iacute;a gracia y ahora el brazo de su hijo lo ve&iacute;a &ldquo;&iquest;inapropiado?&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta m&aacute;s esta foto? &mdash;Aunque Sergio usaba un tono normal, su madre notaba la mofa&mdash; &iquest;Pasa tu certificado de calidad y censura?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, est&aacute; mejor &mdash;dijo Mari a&ntilde;adiendo una mueca de burla a su rostro.<\/p>\n<p>&mdash;Aunque se te ven las manos, no ser&aacute; demasiado sensual&hellip; &mdash;solt&oacute; el joven sin esconder su risa.<\/p>\n<p>&mdash;De verdad, Sergio&hellip; &mdash;en otro momento quiz&aacute; no hubiera aguantado la broma, pero en estas vacaciones le devolvi&oacute; la sonrisa de forma boba.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Subimos? &mdash;comenz&oacute; a andar hacia la torre.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo? &iquest;A la torre? Ni de broma vamos &mdash;a Mari esa edificaci&oacute;n no le causaba ning&uacute;n buen p&aacute;lpito.<\/p>\n<p>&mdash;Anda, &iquest;a qu&eacute; hemos venido entonces? Qu&eacute; no se diga, mam&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No, no, no, hijo. Si quieres sube t&uacute; que te espero, adem&aacute;s que es ya algo tarde, deber&iacute;amos salir para el r&iacute;o y comer.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Crees de verdad que es tarde o es una excusa? &mdash;ella movi&oacute; la cabeza haci&eacute;ndole entender que lo cre&iacute;a en verdad&mdash; Vale, lo que quieras. Pero seguro que nos hemos perdido unas vistas magn&iacute;ficas.<\/p>\n<p>Volvieron a la carretera despu&eacute;s de su primera parada y tras media hora en coche, llegaron al r&iacute;o. Apenas hab&iacute;a alguna que otra persona, suerte que esa zona no era muy transitada&hellip; aparcaron de maravilla y bajaron la comida junto con las toallas.<\/p>\n<p>Mari fue la que eligi&oacute; un sitio c&oacute;modo entre la hierba, alejado de la gente, donde el sol pegaba con ganas, pero unos &aacute;rboles obstaculizaban la luz, proporcion&aacute;ndoles una sombra de lo m&aacute;s agradable. La orilla del r&iacute;o les quedaba a varios pasos, la madre de Sergio no pod&iacute;a haber escogido un lugar mejor. Parec&iacute;a el lugar perfecto, con sol, cercan&iacute;a al agua y buen c&eacute;sped mullido, ni la compa&ntilde;&iacute;a fallaba, Sergio no pod&iacute;a poner ni una pega.<\/p>\n<p>El primero que se qued&oacute; &uacute;nicamente en ba&ntilde;ador fue Sergio. Con rapidez se quit&oacute; la camiseta, qued&aacute;ndose con el ba&ntilde;ador que llevaba a modo de pantal&oacute;n. Se sinti&oacute; realmente reconfortado, el calor que hac&iacute;a era asfixiante.<\/p>\n<p>Se qued&oacute; tumbado en la toalla con los ojos puestos en su madre, sin ning&uacute;n motivo en especial, simplemente sus ojos pararon en la figura m&aacute;s cercana. Las manos de Mari se movieron hasta los botones de su pantal&oacute;n corto, se lo baj&oacute; con gracia hasta que top&oacute; con el tobillo y un ligero movimiento le hizo desprenderse de la prenda.<\/p>\n<p>De pronto una curiosidad malsana entr&oacute; dentro del joven, cuando su madre se desat&oacute; el bot&oacute;n m&aacute;s inferior de la blusa. Pens&oacute; en quitar la vista, que aquello no era apropiado, sin embargo una cierta picaz&oacute;n en el cerebro le hizo quedarse quieto. El segundo bot&oacute;n fue el siguiente, y despu&eacute;s otro, como si estuviera mirando algo prohibido&hellip; Sergio no quit&oacute; la vista.<\/p>\n<p>Ni con toda la fuerza de voluntad podr&iacute;a haber apartado sus ojos. La curiosidad le estaba matando y su madre&hellip; parec&iacute;a que lo estuviera haciendo a c&aacute;mara lenta. Sus movimientos eran pausados, sus dedos no fallaban en ning&uacute;n momento, eran tan gr&aacute;ciles y r&aacute;pidos&hellip; Sergio no parpadeaba.<\/p>\n<p>Su madre miraba al r&iacute;o, ajena que los ojos de su hijo mayor la miraban con descaro. El joven no sab&iacute;a a qu&eacute; ven&iacute;a aquello, mientras las manos de su madre sub&iacute;an por los botones, &eacute;l se sent&iacute;a m&aacute;s impaciente. La hab&iacute;a visto en sujetador, tambi&eacute;n en ba&ntilde;ador, no hab&iacute;a nada nuevo, &iquest;por qu&eacute; ahora quer&iacute;a&hellip; necesitaba verlo?<\/p>\n<p>Por fin lleg&oacute; al &uacute;ltimo. Pareci&oacute; detenerse el tiempo, con ambas manos se separ&oacute; la blusa de los hombros cayendo hasta dejar sus b&iacute;ceps libres. El pecho sali&oacute; a la luz y el vientre dio la bienvenida al sol. Sergio no quit&oacute; la vista, su madre estaba delgada, conoc&iacute;a ese cuerpo, record&oacute; todas las veces que lo hab&iacute;a visto, eran muchas.<\/p>\n<p>No obstante aquella vez era diferente, una brisa azot&oacute; el cabello moreno de la mujer haciendo que su rostro quedara limpio, parec&iacute;a que manaba luz propia. La blusa se desliz&oacute; por ambos brazos dej&aacute;ndola sola con el bikini, mostrando una figura delgada, pero de proporciones perfectas, el joven abri&oacute; la boca en se&ntilde;al de admiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a dejar de mirarla, el bikini le quedaba realmente bien. Era de un color amarillo, no muy llamativo, que se ce&ntilde;&iacute;a perfectamente como una segunda piel. El muchacho quiso querer quitar la vista, porque sus ojos no miraban como de costumbre, pero no pudo.<\/p>\n<p>Lo primero que vio fue el busto de su madre, ese que sab&iacute;a que ten&iacute;a en buena cantidad, pero que nunca le hab&iacute;a prestado atenci&oacute;n. La parte de arriba del bikini dejaba un canalillo que no podr&iacute;a salir en ninguna foto de lo tentador que era. Baj&oacute; la mirada tratando de escapar del pecado, pero lleg&oacute; a otro lugar del todo inapropiado para la forma de ver a su madre.<\/p>\n<p>En su cintura un peque&ntilde;o bikini se anudaba, de id&eacute;ntico color a la parte de arriba. Escond&iacute;a unos gl&uacute;teos duros que eran visibles a m&aacute;s de la mitad de su volumen. Los ojos se le estaban secando por la peque&ntilde;a brisa venida del r&iacute;o y debido a que no los hab&iacute;a cerrado en un amplio lapso de tiempo. Parpadeo en una &uacute;nica ocasi&oacute;n perdi&eacute;ndose tan deliciosa visi&oacute;n y sabiendo que ese trasero ser&iacute;a la envidia de muchas mujeres de su edad.<\/p>\n<p>El joven pudo combatir su curiosidad d&aacute;ndose la vuelta en la toalla para dejar de mirar&hellip; admirar a su madre. Movi&oacute; la cabeza para sacudirse una sensaci&oacute;n que le nac&iacute;a muy dentro y pens&oacute; &ldquo;la entrada de Carmen en el ba&ntilde;o me ha dejado secuelas&rdquo;.<\/p>\n<p>Queriendo normalizar una situaci&oacute;n que se le hab&iacute;a descontrolado a &eacute;l solo, volvi&oacute; a darse la vuelta para hablar a su madre que justo se acomodaba el bikini de la parte inferior.<\/p>\n<p>&mdash;Mam&aacute;, &mdash;atendi&oacute; aunque segu&iacute;a coloc&aacute;ndose el ba&ntilde;ador. Sergio no pod&iacute;a evitar dec&iacute;rselo, la frase le picaba en la lengua y ten&iacute;a que salir&mdash; si no te gustaba la foto de antes, ahora no nos sacamos ninguna &iquest;verdad?<\/p>\n<p>Se sent&oacute; en la toalla, acomod&aacute;ndose para despu&eacute;s buscar la crema de sol en su mochila. Todav&iacute;a en silencio, cogi&oacute; el bote de crema solar y comenz&oacute; a esparcirse el cremoso l&iacute;quido por las manos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; lo dices? &mdash;no recordaba la excusa que le dio con total claridad.<\/p>\n<p>&mdash;Antes, se te ve&iacute;a un poco el canalillo y ahora, se te ve bastante m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Sergio&hellip; aqu&iacute; no hay nadie, no estoy muy acostumbrada a mostrarme as&iacute;&hellip; este bikini me lo compr&oacute; tu t&iacute;a. No pensaba que me quedar&iacute;a tan&hellip; al aire.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor&hellip; &mdash;Sergio sac&oacute; una sonrisa sarc&aacute;stica&mdash; ni que fueras con medio pez&oacute;n fuera. A mi modo de ver, es un bikini muy normal.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno&hellip; son mis cosas y ya. No me juzgues que eres mi hijo &mdash;dijo ella con voz de madre para despu&eacute;s colocarse boca abajo.<\/p>\n<p>&mdash;Vale, vale&hellip; &mdash;dio por terminada la conversaci&oacute;n, cerrando un poco los ojos para disfrutar del calor que le proporcionaba el sol.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un cuarto de hora en silencio, Sergio decidi&oacute; que era un gran momento para hablar de algo que le hab&iacute;a rondado desde que habl&oacute; con su t&iacute;a. Una pregunta muy obvia apareci&oacute;, &iquest;hace cu&aacute;nto no ten&iacute;an una charla sobre algo serio? No se acordaba, si es que alguna vez la hab&iacute;an tenido. Gir&oacute; &uacute;nicamente su cabeza permaneciendo tumbado mientras los rayos del sol que atravesaban las hojas de los &aacute;rboles les proporcionaban una gran calidez.<\/p>\n<p>Los ojos de su madre estaban abiertos, dos preciosos c&iacute;rculos azules que le estaban mirando cuando &eacute;l se gir&oacute;. Quiz&aacute; lo sab&iacute;a, quiz&aacute; hab&iacute;a le&iacute;do esa sensaci&oacute;n de querer expresar algo en su cuerpo. Por un segundo admir&oacute; los bellos ojos que su madre hab&iacute;a dado en herencia a Laura y le dijo.<\/p>\n<p>&mdash;Mam&aacute;, &iquest;te puedo preguntar algo? &mdash;asinti&oacute;&mdash; resp&oacute;ndeme con sinceridad, si es que quieres contestar. &iquest;Tienes ganas de volver? &mdash;antes de que la mujer contestara, tom&oacute; de nuevo la palabra. De una forma sosegada y casi en susurros, volvi&oacute; a hablar, parec&iacute;a que compartieran un secreto&mdash; no lo digo por ver a pap&aacute; y a Laura. Digo VOLVER, otra vez all&iacute;, lo mismo de siempre.<\/p>\n<p>Mari se humedeci&oacute; los labios al tiempo que pensaba si era un tema que pudiera tratar con su hijo. Recordando las palabras de su hermana, de c&oacute;mo le hab&iacute;a ayudado le observ&oacute; por un segundo, se sent&iacute;a tan bien a su lado. Su peque&ntilde;o hab&iacute;a crecido tanto&hellip; era un momento id&oacute;neo, se sent&iacute;a de maravilla, en mucho tiempo no se hab&iacute;a sentido de esa forma. El calor golpeaba su cuerpo que era sosegado con la leve brisa que brotaba del r&iacute;o, si cerraba los ojos pod&iacute;a notar como el viento la mec&iacute;a como en una nube. &ldquo;Podr&iacute;a dar una oportunidad a hablar con mi hijo&rdquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Antes de contestarte a eso. Me ha contado Carmen&hellip; &mdash;su tono era bajo, igual que el de su hijo, apenas hablaban m&aacute;s alto que el ulular del viento. Sin quitar los ojos de este, sin importar quien m&aacute;s hubiera, en ese instante solo eran ellos dos&mdash; que has hablado con ella del tema de&hellip; Pedro. &mdash;asinti&oacute; sin querer decir una palabra, ambos estaban demasiado c&oacute;modos&mdash; Me gustar&iacute;a saber tu opini&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;De ellos dos? Mi opini&oacute;n es la de un chico de 21 a&ntilde;os. No tengo vuestra experiencia&hellip; aun as&iacute; &mdash;no sab&iacute;a bien c&oacute;mo encarar la pregunta, o sea que &ldquo;se tir&oacute;&rdquo; a la piscina&mdash; yo de ser la t&iacute;a, no s&eacute; c&oacute;mo actuaria. Mi punto de vista es que debe hacer lo que quiera, tiene que ser feliz, vida solo hay una&hellip; tiene que ver que es lo m&aacute;s beneficioso para ella, si seguir as&iacute;, sabiendo que la enga&ntilde;an o cambiar. En mi caso, con esta edad claro esta&hellip; le devolv&iacute;a la moneda&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Hijo, que es tu t&iacute;o&hellip; &mdash;replic&oacute; su madre casi sin voz.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;, mam&aacute;, deja que me explique. La t&iacute;a es una mujer de los pies a la cabeza, es guapa, lista, graciosa&hellip; se conserva de maravilla. &mdash;bien lo sab&iacute;a, aunque no iban por ah&iacute; los tiros&mdash; Si en su vida marital aguanta al t&iacute;o y sus deslices bien, pero&hellip; aqu&iacute; est&aacute; el dilema. Todav&iacute;a tiene edad para disfrutar de esa parte de la vida, si se le presenta la oportunidad, y quiere&hellip; &iquest;Por qu&eacute; no aprovecharla si eso la hace feliz?<\/p>\n<p>&mdash;En la vida no solo est&aacute; el&hellip; sexo, con los a&ntilde;os lo entender&aacute;s mejor. &mdash;la palabra sexo sali&oacute; con dificultad de su boca, no recordaba haberla usado antes delante de su hijo.<\/p>\n<p>&mdash;Lo entiendo. Pero ponte en su lugar, pap&aacute; te enga&ntilde;a y lo sabes, porque el t&iacute;o por desgracia, la enga&ntilde;a seguro. Sabiendo que tu vida conyugal es un desastre desde hace a&ntilde;os, de pronto, aparece una oportunidad de hacer algo&hellip; ya entiendes, &iquest;Qu&eacute; har&iacute;as? Se sincera. No te digo que empieces una nueva vida, solo que te puedes divertir sin que nadie lo sepa.<\/p>\n<p>Las palabras de Sergio la estaban haciendo pensar. Tom&oacute; la pregunta literalmente, &iquest;qu&eacute; har&iacute;a ella? Dio un repaso r&aacute;pido a los &uacute;ltimos a&ntilde;os de matrimonio. No hizo falta pensar mucho para comprobar lo que ya sab&iacute;a, su vida sexual no era para nada boyante y cada vez era peor, en eso se asemejaba a su hermana.<\/p>\n<p>Entrados en los 40 el baj&oacute;n hab&iacute;a sido significativo, siempre le hab&iacute;a buscado a Dani para el sexo, pero desde que cruzaron esa edad, hab&iacute;a sido un punto y aparte. Hab&iacute;a pasado de tener cerca de uno al mes o cada dos meses, a ser 2 o 3 al a&ntilde;o. &ldquo;&iexcl;Joder! Yo todav&iacute;a me veo guapa y&hellip; fogosa&rdquo; pens&oacute; con rapidez con cierta rabia, aunque de la misma se calm&oacute; sabiendo que ese no era su caso, su marido no la enga&ntilde;aba&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No creo que pudiera &mdash;se quit&oacute; los pelos morenos del rostro sin dejar de mirar a su hijo con sus ojos azules. Sigui&oacute;&mdash; si pap&aacute; me enga&ntilde;ara no s&eacute;&hellip; no me entra en la cabeza&hellip; no creo que ni se me ocurrir&iacute;a pensarlo. O sea no lo digo con dudas, no quiero que lo interpretes as&iacute;, tu padre y yo no estamos mal.<\/p>\n<p>&mdash;Mam&aacute; &mdash;le dijo cortante Sergio&mdash;, s&eacute; que no est&aacute;is mal, sin embargo, no hace falta tener m&aacute;s ojos que estos dos, para ver que vuestra relaci&oacute;n ha pasado por mejores momentos.<\/p>\n<p>Mari sinti&oacute; una punzada en el pecho, una quemaz&oacute;n que solo pod&iacute;a provocar una cosa, la cruda realidad. Sigui&oacute; mirando a Sergio, quiz&aacute; por escuchar una rectificaci&oacute;n&hellip; alguna palabra que le hiciera saber que era broma, pero no, aquello era verdad.<\/p>\n<p>&iquest;Por qu&eacute; trataba de neg&aacute;rselo? La comodidad era absoluta, de su interior las palabras quer&iacute;an brotar, aunque le costaba demasiado. Pero &iquest;Qu&eacute; pasaba con su hijo? Cu&aacute;l era el motivo de que aquella mirada le atrajera tanto, le diera tanta seguridad, tanta tranquilidad. &iquest;Aquel tono de voz? La voz le parec&iacute;a de lo m&aacute;s atrayente, un sedante en un mar de dudas, sinti&oacute; las palabras de su hermana m&aacute;s cerca que nunca, era como hablar con un amigo. Segu&iacute;a tumbada en una toalla, pero le parec&iacute;a la cama m&aacute;s confortable y Sergio&hellip; no era un ni&ntilde;o, su hijo se hab&iacute;a convertido en un adulto hecho y derecho que trataba de ayudarla.<\/p>\n<p>&mdash;Me gustar&iacute;a ayudarte a estar m&aacute;s feliz&hellip; por eso te he hecho la pregunta sobre si quer&iacute;as volver.<\/p>\n<p>Mari suspir&oacute; de manera profunda y se decidi&oacute; que no estar&iacute;a mal hablar con alguien tan cercano de sus problemas. Su hermana siempre estaba muy lejos, tener de confidente a su hijo no pod&iacute;a ser mala idea.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te parece bien si primero comemos y luego hablamos? &mdash;Sergio la sonri&oacute;, un gesto c&aacute;lido, lleno de comprensi&oacute;n y ternura. Para acto seguido, mover sus labios en silencio y sin emitir sonido decirla &ldquo;vale&rdquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; lo hicieron. Los bocatas los engulleron en silencio, sin apenas mirarse, solo de vez en cuando sus miradas se cruzaban mientras saciaban su hambre con el lomo con queso que Mari hab&iacute;a preparado. Cuando terminaron, se volvieron a tumbar y Sergio coment&oacute; que le hab&iacute;an salido riqu&iacute;simos, en cambio su madre no repar&oacute; en eso.<\/p>\n<p>Estaba pensando en lo que iba a pasar, comenzar una conversaci&oacute;n sobre un tema que le era importante, tan serio que no se imaginaba que lo fuera a tratar con su hijo. Sin embargo, Sergio ya no era un ni&ntilde;o, se hab&iacute;a convertido en un hombre, un adulto. Le mir&oacute; un instante pensando c&oacute;mo no hab&iacute;a notado ese crecimiento mental si le ve&iacute;a a diario, por un momento, sinti&oacute; que tendr&iacute;a otro adulto en casa, que su ni&ntilde;o se hab&iacute;a ido.<\/p>\n<p>&mdash;Cari&ntilde;o, &iquest;tu c&oacute;mo me ves? Eres uno de los tres que me ve d&iacute;a a d&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sinceramente? Mal&hellip; &mdash;Sergio hablaba tumbado desde la toalla&mdash; Todos los d&iacute;as est&aacute;s ap&aacute;tica, falta de vida, algunas veces sonr&iacute;es, pero es forzado, lo s&eacute;. Solo estos d&iacute;as he visto que tu rostro mostraba verdadera felicidad&hellip; creo que eres&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Infeliz?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;. &mdash;el joven sinti&oacute; una punzada en el vientre, decirle eso a su madre le hab&iacute;a dolido&mdash; Te expongo lo que veo yo d&iacute;a a d&iacute;a. Te levantas con una cara&hellip; se te ve cansada, pero no f&iacute;sicamente, sino mentalmente. Aunque parezca algo m&aacute;s externo, pero el que no te preocupes de tu aspecto, me hace ver que si no te quieres por dentro tampoco por fuera. &mdash;su madre le miraba intrigado, estaba dando en el clavo&mdash; Te duchas y con eso basta, apenas cuidas m&aacute;s tu apariencia. En casa tienes todo el d&iacute;a una coleta mal hecha, vistes ropas casi rotas, pareces&hellip; una mujer&hellip; mayor. Algunos d&iacute;as te pones camisetas m&iacute;as o de pap&aacute; para estar en casa, incluso para salir a la calle. No digo que necesites cierta ropa para estar bella, por ejemplo cuando lo hace Laura no llama la atenci&oacute;n porque lo hace por comodidad. Pero en tu caso es diferente, es como si quieras verte mal a prop&oacute;sito&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No tengo tiempo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;S&eacute; que no tienes ni un minuto. Pero mira, somos tres en casa, podemos ayudar&hellip; &mdash;pens&oacute; mejor&mdash; debemos colaborar, es nuestro cometido. M&iacute;rate estos d&iacute;as, por favor, &mdash;Sergio la mir&oacute; de arriba y abajo. De no ser porque era su hijo, Mari lo tomar&iacute;a como un descarado&mdash; has ido a un sal&oacute;n de belleza, tienes ropa m&aacute;s moderna y tu rostro brilla, incluso parece que tus ojos son m&aacute;s azules. Ahora, en casa de tu hermana, podr&iacute;as ponerte una camiseta m&iacute;a o revolcarte en lodo, que seguir&iacute;as estando guap&iacute;sima, pero todo eso viene porque estas bien por dentro. En cambio, si tuvieras el rostro y la desgana que tienes siempre en casa, seguir&iacute;as&hellip; mal&hellip; espero que me entiendas&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Sergio&hellip; &mdash;intent&oacute; detener las palabras de su hijo. La garganta se le hab&iacute;a agarrotado y apretaba los labios para contener los sentimientos, incluso la rabia&hellip;, pero no hacia el joven, sino hacia ella misma.<\/p>\n<p>Su hijo estaba acertando de lleno. Lo que le suced&iacute;a era una tristeza continua, una rutina diab&oacute;lica que le hab&iacute;a llevado a catalogar su vida como un infierno. Levantarse, hacer la casa, comprar, preparar la comida, limpiar&hellip; una vida mon&oacute;tona que no estaba hecha para ella. Se sent&iacute;a vac&iacute;a, asqueada, nada la hac&iacute;a feliz, quiz&aacute; tambi&eacute;n fuera su culpa, pero el bucle en el que hab&iacute;a entrado la horrorizaba.<\/p>\n<p>&mdash;Aqu&iacute; es diferente, creo que es efecto de la t&iacute;a. Te alegra la vida y&hellip; te pareces m&aacute;s a ella, menos cortada, m&aacute;s suelta, como si te importara bien poco lo que dijeran los dem&aacute;s. Te ves otra, mam&aacute;, las dos&hellip; cuando est&aacute;is juntas, os convert&iacute;s en dos mujeres que bueno&hellip; perfectas. Unas personas que una adolescente como Laura deber&iacute;a tener como referencia. Resplandec&eacute;is tanto en lo an&iacute;mico, como en lo f&iacute;sico&hellip; bueno, creo que me he explicado.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, cari&ntilde;o, te explicas bien.<\/p>\n<p>La brisa venida del r&iacute;o son&oacute; entre los &aacute;rboles meciendo las hojas. Alguna no soport&oacute; el baile que el viento les proporcionaba y se desliz&oacute; en un gracioso movimiento hasta sus toallas. Mari segu&iacute;a mirando sin parar a su primog&eacute;nito, pero ninguno de los dos hablaba, su cuerpo le dec&iacute;a que ella era la que ten&iacute;a que dar el paso y retomar la conversaci&oacute;n. Sin embargo Sergio se adelant&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Mam&aacute;, &iquest;te sientes bien con ese bikini? &mdash;a Mari volvi&oacute; a parecerle &ldquo;rara&rdquo; la pregunta. Si hubiera sigo cualquier otra persona, le hubiera vuelto a sonar descarado, pero era de su peque&ntilde;o&hellip; aunque no tan peque&ntilde;o.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &iquest;Por qu&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Porque te he visto con ba&ntilde;adores otras veces, cierto es que no tan &ldquo;peque&ntilde;o&rdquo; dig&aacute;moslo as&iacute;. El caso es que lo llevas de otra forma, no con orgullo, pero creo que sabes que te ves muy bien y&hellip; no te escondes. No quiero que te enfades o te suene mal, pero creo que aqu&iacute; te luces, te sientes m&aacute;s sexy, m&aacute;s c&oacute;moda, con m&aacute;s seguridad en ti misma&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me ves as&iacute;? Como&hellip; a ver&hellip; &iquest;Wonder Woman? &iquest;Una mujer poderosa? &mdash;intent&oacute; calmar un poco la seriedad del tema con una broma, pero Sergio estaba lanzado.<\/p>\n<p>&mdash;Mam&aacute;, aqu&iacute; eres eso y m&aacute;s&hellip; &mdash;la verg&uuml;enza le invad&iacute;a porque jam&aacute;s le dijo tanta realidad a nadie&mdash; te lo vuelvo a decir, un referente para nosotros, sobre todo para tu hija. Me encanta la Mari que veo junto a Carmen. Sin ir m&aacute;s lejos, el primer d&iacute;a &mdash;una peque&ntilde;a sonrisa apareci&oacute; en el rostro del joven&mdash; despu&eacute;s del sal&oacute;n de belleza, de ponerte aquellas ropas, antes de salir &iquest;sabes que vi? &mdash;ella le mir&oacute; con mucha curiosidad. Sus palabras le provocaban una atenci&oacute;n extrema&mdash; Vi en tu cara que sab&iacute;as que ibas preciosa, que te sent&iacute;as as&iacute;&hellip; eso en casa jam&aacute;s lo he visto.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, cari&ntilde;o. &mdash;medit&oacute; las palabras de su hijo y le dio una contestaci&oacute;n&mdash; Creo&hellip; que no has fallado en nada, nada de nada&hellip; impresionante. &mdash;se tumb&oacute; en la toalla mirando hacia las hojas que la c&aacute;lida brisa segu&iacute;a moviendo&mdash; Me he dejado mucho. S&eacute; que no tengo tiempo, sin embargo, el tema de tener que prepararme tambi&eacute;n me da pereza. &mdash;resopl&oacute; solo de pensarlo&mdash; Creo que el ir dej&aacute;ndome, el convertirme nada m&aacute;s que en una ama de casa&hellip; me ha llevado a una rutina que me mata. &mdash;sus ojos miraron al pasado, a una &eacute;poca de risas con su hermana y sonri&oacute; por primera vez en toda la conversaci&oacute;n&mdash; De joven, un pel&iacute;n m&aacute;s joven que t&uacute;, como Laura m&aacute;s o menos. Era muy alocada y tambi&eacute;n muy guapa &iexcl;eh!&hellip; tan diferente a lo que ves ahora.<\/p>\n<p>&mdash;He visto fotos tuyas de joven&hellip; y en la boda&hellip; mam&aacute;, parec&iacute;as una princesa.<\/p>\n<p>&mdash;Tus ojos de hijo&hellip; que no me ven de manera objetiva.<\/p>\n<p>M&aacute;s de una vez, Sergio lo hab&iacute;a pensado mientras echaba un ojo a aquellas instant&aacute;neas, &ldquo;realmente era guapa, muy guapa&rdquo;. En algunas fotos de la juventud, en las que estaba con Carmen, se las ve&iacute;a de verdad como siempre fueron y deb&iacute;an seguir siendo, preciosas. En muchas instant&aacute;neas, hac&iacute;an el tonto o re&iacute;an a mand&iacute;bula abierta, con una felicidad inacabable. Sab&iacute;a que no eran sus ojos los que le ment&iacute;an, la prueba estaba con su t&iacute;a, ella le parec&iacute;a igual de guapa que su madre y no hab&iacute;a duda de ello. Por lo menos no la tarde anterior.<\/p>\n<p>Algo se prendi&oacute; en su cabeza, algo que quiz&aacute; su cerebro le estaba bloqueando o quer&iacute;a salvar esa &uacute;ltima barrera que por temas de moralidad estaba cerrada a cal y canto. Pero en menos de una fracci&oacute;n de segundo, todas las preguntas posibles se resumieron en un conjunto de ideas que llev&oacute; a una &uacute;nica duda &ldquo;&iquest;Mari es guapa?&rdquo;.<\/p>\n<p>La pregunta no era la que se hace un hijo, una madre siempre es la m&aacute;s bella del mundo, sin embargo no era ese tipo de cuesti&oacute;n. Era m&aacute;s objetiva, hecha desde unos ojos que no ve&iacute;an a su madre, sino a una mujer adulta en bikini a menos de un escaso metro &iquest;podr&iacute;a contestar a tal pregunta? S&iacute;.<\/p>\n<p>No obstante algo se lo impidi&oacute;, un l&iacute;mite que le dejaba su mente parada sin poder reaccionar. Hab&iacute;a podido responder a una pregunta similar con su t&iacute;a, pero este caso era diferente y no pudo hallar la respuesta. Aunque mejor dicho, su propio subconsciente no se lo permiti&oacute;.<\/p>\n<p>Aun as&iacute;, mientras su madre le segu&iacute;a mirando, con una mirada tierna llena de un amor verdadero, se atrevi&oacute; a contestarla. Porque lo que le iba a decir era cierto, no la iba a mentir. Sus ojos de hijo la ve&iacute;an guapa, pero en ese momento, &iquest;de qu&eacute; forma la miraba? La opini&oacute;n de que su madre era guapa&hellip; sal&iacute;a de su parte de hombre, no de la de hijo.<\/p>\n<p>&mdash;Aparte de tu hijo, tambi&eacute;n soy un hombre, mam&aacute;. Puede ser objetivo.<\/p>\n<p>La mirada de uno qued&oacute; fija en los ojos del otro, un sentimiento de lo m&aacute;s inc&oacute;modo, pero atrayente que ninguno se atrev&iacute;a a romper.<\/p>\n<p>Escuchar aquellas palabras, a Mari le hizo que el coraz&oacute;n se le parara. No era algo que un hijo le dec&iacute;a a su madre, no la frase en s&iacute;, sino el tono, la fuerza, la seguridad&hellip; era raro. Adem&aacute;s, &iquest;D&oacute;nde la hab&iacute;a escuchado? Rebusc&oacute; en su memoria. No tard&oacute; en acordarse de la conversaci&oacute;n con su hermana mientras hac&iacute;a de vientre, &iquest;no le hab&iacute;a dicho algo similar? &iquest;Por qu&eacute; ahora volv&iacute;a a escuchar esas palabras?<\/p>\n<p>El sol segu&iacute;a calent&aacute;ndoles el cuerpo entre las sombras de los &aacute;rboles, nadie se divisaba alrededor, estaban pr&aacute;cticamente solos, solos en una zona casi paradisiaca. Aquel remanso de paz al lado del r&iacute;o y cubierto de mullida hierba era como en un limbo donde nada importaba, nada m&aacute;s que esos ojos que se miraban el uno al otro.<\/p>\n<p>Mari comenz&oacute; a sentir una incomodidad demasiado marcada en su cuerpo, no pod&iacute;a aguantar la mirada de su hijo, no parec&iacute;a la mirada de un chico, se asemejaba&hellip; a algo que no lograba adivinar. Aunque cuando cerr&oacute; los ojos apartando la vista, lo supo bien. Era la misma mirada que su marido tantas veces le hab&iacute;a dedicado y que hac&iacute;a a&ntilde;os que no sent&iacute;a, la mirada de un hombre que mira de verdad a una mujer.<\/p>\n<p>Mari se levant&oacute; para evitar que Sergio se diera cuenta de que su cuerpo se hab&iacute;a puesto a temblar. Los ojos de su hijo la hab&iacute;an hecho que un escalofr&iacute;o recorriera su espalda teniendo que pensar en otras cosas. La sensaci&oacute;n hab&iacute;a sido tan extra&ntilde;a, que erguida mirando al agua solo quiso zambullirse y gritar. Lo hab&iacute;a sentido, hab&iacute;a notado la mirada en un hombre en su cuerpo, quiz&aacute; no intencionada, pero aquellos no eran los ojos de su ni&ntilde;o, estaba segura. No ten&iacute;a dudas, Sergio era un hombre.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vamos al agua? &mdash;pregunt&oacute; sin mirarle. Son&oacute; a una orden, su hijo no contest&oacute;, solo se levant&oacute;.<\/p>\n<p>La tensi&oacute;n era palpable e inc&oacute;moda, Sergio pod&iacute;a ver como su madre estaba tensa y &eacute;l, cada vez se sent&iacute;a m&aacute;s extra&ntilde;o. Sin motivo aparente, record&oacute; de forma involuntaria el momento en el que la desvisti&oacute; en su habitaci&oacute;n cuando lleg&oacute; de fiesta. La vio con un sujetador nuevo magn&iacute;fico, petici&oacute;n obviamente de su t&iacute;a y unas braguitas a juego que tambi&eacute;n llevaban la misma firma. La recordaba despampanante, una mujer que no se parec&iacute;a en nada a la Mari de casa, era m&aacute;s como Carmen&hellip; su t&iacute;a Carmen&hellip;<\/p>\n<p>Pero &iquest;qu&eacute; hab&iacute;a hecho su t&iacute;a al salir de aquella habitaci&oacute;n? le hab&iacute;a visto la erecci&oacute;n que portaba. Le pregunt&oacute; si era por Mari o por otra, sab&iacute;a muy bien por quien era. En aquel instante, saliendo del cuarto, pod&iacute;a responder con claridad que hab&iacute;a surgido gracias a Carmen. Pero ahora&hellip; en el momento que caminaba junto a su madre hacia el agua, se volvi&oacute; a preguntar con muchas dudas &ldquo;&iquest;Por qui&eacute;n era?&rdquo;.<\/p>\n<p>Se adentr&oacute; en el agua con velocidad, estaba templada, pero le vino de maravilla para paliar el calor que amanec&iacute;a como el sol en su interior. Su madre apenas le miraba y bajaba con calma por el camino empedrado, primero sus pies, despu&eacute;s sus piernas, con lentitud fue metiendo el resto del cuerpo mientras su hijo la mirada de soslayo. Sergio estaba atenazado, no sab&iacute;a que decir ni hacer, pensaba que podr&iacute;a estropear el d&iacute;a con un &uacute;nico movimiento&hellip; deb&iacute;a recobrar la normalidad de madre e hijo. Para no sentirse tan &ldquo;raro&rdquo;, por su mente a&uacute;n adolescente y por supuesto, m&aacute;s que brillante&hellip; solo se le ocurri&oacute; una idea.<\/p>\n<p>Se acerc&oacute; a su madre que le miraba con dudas, sus ojos azules intentaban entrar en sus pensamientos, pero no pod&iacute;a, &ldquo;&iquest;Qu&eacute; quiere?&rdquo;. Los brazos de su hijo la rodearon con fuerza, los notaba en forma, como el resto de su cuerpo, pasar&iacute;an muchos a&ntilde;os hasta que saliera la t&iacute;pica &ldquo;barriga cervecera&rdquo;. Pos&oacute; sus manos en sus hombros por inercia, como si estuviera levant&aacute;ndola en un baile acrob&aacute;tico, de nuevo sus ojos contactaron, ninguno sonre&iacute;a, era una mirada que intentaba ver m&aacute;s all&aacute;.<\/p>\n<p>La mujer estaba descolocada, no pod&iacute;a entender que iba a hacer su hijo. Estaba tan cerca que ambas pieles calientes por el sol y h&uacute;medas por el agua del r&iacute;o, hicieron contacto. Mari y Sergio estaban pegados. Los brazos le apretaron con m&aacute;s fuerza y su bikini roz&oacute; el pecho del joven, una pregunta explot&oacute; en su cabeza de nuevo &ldquo;&iquest;QU&Eacute; QUIERE?&rdquo;.<\/p>\n<p>Mari por fin se dio cuenta de lo que su hijo tramaba cuando su cuerpo se alz&oacute; para despu&eacute;s sumergirse bruscamente en el agua. El r&iacute;o estaba templado y la sac&oacute; del trance en el que llevaba introducida un largo rato. Sali&oacute; r&aacute;pido aspirando una bocanada de aire y ech&aacute;ndose en un movimiento veloz todo su pelo moreno hacia atr&aacute;s. Salpic&oacute; gotas de agua con los mechones de su cabellera y abri&oacute; sus preciosos ojos azules tanto como pudo para poder ver con claridad. El color de sus ojos se pod&iacute;a confundir con el agua.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;SERGIO! &mdash;clam&oacute; con un grito al cielo.<\/p>\n<p>El joven no dijo nada, se qued&oacute; mirando a su madre, que ten&iacute;a una mano en sus pechos sujetando la parte de arriba del bikini para comprobar que el golpe no lo hubiera movido. Todo en orden. Sergio vio como sus manos apretaban los senos contra su propio cuerpo, haciendo que el volumen de estos agrandara sin quererlo, se reprimi&oacute; as&iacute; mismo y alz&oacute; sus ojos al rostro mojado de su madre. No deb&iacute;a mirar m&aacute;s abajo.<\/p>\n<p>La cara de la madre al ver a su hijo quieto dentro del agua y con el rostro de forma &ldquo;boba&rdquo;, le hizo sentir tal ternura que una sonrisa comenz&oacute; a salir de su boca. No pudo aguantarlo, aquella sonrisa desemboc&oacute; en una carcajada a mand&iacute;bula abierta que no se deten&iacute;a. Los dos comenzaron a re&iacute;r como locos sin saber muy bien por qu&eacute;.<\/p>\n<p>Mari se acerc&oacute; a su hijo todav&iacute;a sonriendo, pero de manera m&aacute;s maliciosa, pos&oacute; las manos en la cabeza de Sergio y devolvi&eacute;ndole la jugada, le introdujo con fuerza dentro del agua. Pasaron as&iacute; varios minutos jugando como ni&ntilde;os, como lo hac&iacute;an cuando Sergio todav&iacute;a no hab&iacute;a cumplido los diez a&ntilde;os.<\/p>\n<p>La madre no recordaba pas&aacute;rselo tan bien con tan poca cosa. Perdi&oacute; la noci&oacute;n del tiempo mientras pasaban los minutos jugando, solo supo que salieron con los dedos arrugados y con un dolor agudo en el vientre de tanto re&iacute;rse.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te parece que comencemos a recoger despu&eacute;s de secarnos? &mdash;propuso Mari habiendo apartado a un lado el sentimiento tan inc&oacute;modo de su cuerpo.<\/p>\n<p>&mdash;Bien, he acabado algo cansado con esa pelea&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Adem&aacute;s de perder, te cansas?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Oye! Yo no lo veo as&iacute; &mdash;trat&oacute; de hacerse el ofendido sin conseguirlo.<\/p>\n<p>CONTINUAR&Aacute;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/p>\n<p>Por fin en mi perfil ten&eacute;is mi Twitter donde ir&eacute; subiendo m&aacute;s informaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Subir&eacute; m&aacute;s cap&iacute;tulos en cuento me sea posible. Ojal&aacute; pod&aacute;is acompa&ntilde;arme hasta el final del camino en esta aventura en la que me he embarcado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>6 Mari esperaba en la parte delantera de la casa, apoyada en el coche al tiempo que con los ojos cerrados disfrutaba del calor que le produc&iacute;an los rayos de sol. Ten&iacute;a muchas ganas de pasar el d&iacute;a con su hijo, desde que era peque&ntilde;o no ten&iacute;an un d&iacute;a para los dos, aunque tampoco recordaba [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16875,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-28698","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28698","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16875"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28698"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28698\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28698"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28698"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28698"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}