{"id":28733,"date":"2021-04-03T00:36:38","date_gmt":"2021-04-03T00:36:38","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-04-03T00:36:38","modified_gmt":"2021-04-03T00:36:38","slug":"tortuosa-justicia-sexual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/tortuosa-justicia-sexual\/","title":{"rendered":"Tortuosa justicia sexual"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28733\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 49<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La escuela puede ser una maravillosa experiencia o la peor etapa en la vida. Miles de novedades se atraviesan a gran velocidad. Se puede aprender y divertirse, pero todo tiene consecuencias. Y en una familia cuyas prioridades est&aacute;n centradas en generar dinero, no hay tiempo para guardar cari&ntilde;o y atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>Aun as&iacute;, bajas calificaciones y un par de materias a deuda, era factor suficiente para tomar cartas en el asunto. Por ello, Luis viajaba rumbo a casa de su t&iacute;a. Una diplom&aacute;tica profesionista independiente, Doctora en bioqu&iacute;mica, estricta, elegante e infame. Una poderosa dama de cuarenta y dos a&ntilde;os, casada con un maestro financiero, pero comprometida por completo a su trabajo, en una prestigiosa farmac&eacute;utica multinacional.<\/p>\n<p>La vida pasaba en retrospectiva sobre las colinas boscosas de camino a la lujosa residencia de la t&iacute;a Margot. Luis asomaba por la ventanilla del auto, un adolescente de dieciocho a&ntilde;os, t&iacute;mido y retra&iacute;do, con toques de d&eacute;ficit de atenci&oacute;n, pero muy inteligente, pese a los bajos n&uacute;meros en sus boletas, consecuencia de su distra&iacute;da mente y los innegables problemas familiares.<\/p>\n<p>Ansioso sobre su futuro pr&oacute;ximo, el delgado colegial de poco m&aacute;s de un metro con sesenta, descend&iacute;a del trasporte privado, acomod&aacute;ndose las gafas perpetuas en su rostro intentando mitigar un poco la miop&iacute;a. Se peinaba su cabello rubio, lacio y brillante, un poco m&aacute;s largo de lo que deber&iacute;a. Una nueva vida le esperaba durante los pr&oacute;ximos dos meses, los cuales pasar&iacute;a bajo el intenso r&eacute;gimen estudiantil en ciencias.<\/p>\n<p>Las elegantes puertas de vitrales coloridos y alforjas doradas se abren de par en par. Mam&aacute; empe&ntilde;a a su reto&ntilde;o en manos de su exitosa hermana, bajo dos premisas. Enderezar el camino de su hijo y al mismo tiempo mantenerlo alejado para poder concentrarse en los negocios familiares en tanto se reanudaran las clases al terminar las vacaciones de verano.<\/p>\n<p>Las puertas se cierran tras de s&iacute;, y Luis carga sus maletas hasta su habitaci&oacute;n en la segunda planta, direcci&oacute;n explicada por su t&iacute;a, quien ni siquiera le habr&iacute;a saludado ni por cortes&iacute;a. Engre&iacute;da.<\/p>\n<p>Las escaleras estaban en penumbras, toda la casa lo estaba, cobijada bajo los gruesos telares defendiendo los ventanales de la intemperie, el polvo y la luz del d&iacute;a. Una vieja alfombra color vino, dotaba de un aspecto t&eacute;trico a la ya de por s&iacute; l&uacute;gubre mansi&oacute;n de estilo barroco de anta&ntilde;o. Luis llegaba a su habitaci&oacute;n, casi como una vieja choza abandonada, aunque ordenada y limpia, dentro de los par&aacute;metros en comparaci&oacute;n con el resto de la descuidada casa, en penumbras, que conservaba la mayor&iacute;a de los muebles cubiertos por mantas, condenados al desuso.<\/p>\n<p>Esa noche algo le perturba. Una efusiva discusi&oacute;n le hab&iacute;a interrumpido el sue&ntilde;o por eso de la media noche. El t&iacute;o Gerardo hab&iacute;a llegado de su trabajo, se le escuchaba realmente furioso. La t&iacute;a lloraba intentando defender su postura con argumentos s&oacute;lidos ante los o&iacute;dos necios de su c&oacute;nyuge.<\/p>\n<p>Pese a la corta distancia, estando su habitaci&oacute;n a pocos metros de la alcoba de sus t&iacute;os. No se alcanzaba a escuchar el tema de aquella acalorada pelea marital, sin embargo, los gritos del t&iacute;o Gerardo eran graves y agresivos, demasiado, pareciera que estar&iacute;a a punto de golpearle, o quiz&aacute; ya lo hab&iacute;a hecho.<\/p>\n<p>De cualquier forma el terror se hac&iacute;a presente en el ambiente, y el coraz&oacute;n de Luis lat&iacute;a descontroladamente, escuchando los desgarradores gritos de su t&iacute;o y el desconsolado llanto de su esposa. As&iacute; por horas, hasta que finalmente el miedo y el cansancio le hicieron caer de nuevo sobre su almohada.<\/p>\n<p>Castigo<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente una serie de golpes secos a la puerta le hacen despertar a Luis. Asustado, el pobre salta de su cama con el coraz&oacute;n en la garganta, intentando desesperadamente apurar su mente para concebir el lugar, los recuerdos y el origen de aquel estruendoso sonido.<\/p>\n<p>-&iexcl;Ya es hora! -Exclama la sirvienta. Como puede, Luis se dispone a iniciar su primer d&iacute;a de su nueva vida. Desvelado, somnoliento y a&uacute;n exaltado.<\/p>\n<p>Al salir de su habitaci&oacute;n, despu&eacute;s de haber cambiado su pijama por una camisa sin estampado, unos jeans y tenis deportivos, Luis busca a su t&iacute;a quien se encontraba desayunando en el comedor, vestida con un impecable traje azul profundo, tacones altos y una blusa roja.<\/p>\n<p>Aunque estricta, la t&iacute;a Margot era sin duda una mujer muy guapa, siempre elegante y recatada. Casi obsesiva con su apariencia, aun cuando no estaba arreglada para el trabajo. Ten&iacute;a un cabello ondulado color chocolate enmarc&aacute;ndole su bello rostro, como esos que al verlos se figuran una hermosa chica en su adolescencia. De aquellas inalcanzables j&oacute;venes de la escuela, seguramente tan arrogante y narcisista como lo era ahora. Gozando de un cuerpo envidiable, seguramente fruto de su dieta tan estricta como ella.<\/p>\n<p>En la mesa, servido estaba el desayuno, dispuesto con esmero por la sirvienta quien aguardaba en la sala por las disposiciones de la se&ntilde;ora. &ndash;Le ayudar&aacute;s a la mucama con el aseo del hogar. &ndash;Determinaba la se&ntilde;ora Margot seriamente a su sobrino quien ni siquiera hab&iacute;a probado vacado alguno.<\/p>\n<p>-En tanto no est&eacute; en casa no quiero que est&eacute;s holgazaneando. No est&aacute;s en de vacaciones. Tu madre me ha pedido que corrija tus modales y tu disciplina. Ayudar&aacute;s con la comida, la limpieza y todo lo que te pida Arcelia, la sirvienta, &iquest;entiendes? Le establece con seriedad y tono amenazante al adolecente.<\/p>\n<p>Y s&iacute;, sin tv, ni internet, ni videojuegos y sin tel&eacute;fono m&oacute;vil, no hab&iacute;a nada m&aacute;s que Luis pudiese hacer que barrer la casona, sacudir los muebles y preparar la comida. No pod&iacute;a ni salir de la casa, por dos razones. En primera por las ordenanzas de su t&iacute;a, pero tambi&eacute;n porque afuera no hab&iacute;a nada m&aacute;s que &aacute;rboles y vegetaci&oacute;n, pues el pueblo m&aacute;s pr&oacute;ximo se encontraba a media hora en autom&oacute;vil, al cual solo iba por los v&iacute;veres de la despensa.<\/p>\n<p>Solo pod&iacute;a usar el tel&eacute;fono fijo de la casa, siempre bajo la supervisi&oacute;n de su t&iacute;a, y &uacute;nicamente para atender las inquietudes de su madre y mantenerla al tanto de su estad&iacute;a en aquella inh&oacute;spita mansi&oacute;n.<\/p>\n<p>D&iacute;as pasaron y Luis no pod&iacute;a soportarlo m&aacute;s. Su t&iacute;a lo trataba cual esclavo de la edad media. Serv&iacute;a de mayordomo, jardinero, cocinero, carpintero y hasta de alba&ntilde;il. No hab&iacute;a un solo momento de descanso para el joven estudiante.<\/p>\n<p>Las lecciones de ciencias se daban cuando su t&iacute;a ten&iacute;a un espacio de su tiempo, generalmente los martes o mi&eacute;rcoles por la tarde, d&iacute;as en que no trabajaba el segundo turno, aunque tambi&eacute;n pod&iacute;a ser lunes por la ma&ntilde;ana antes de salir, pues aparentemente ese d&iacute;a pod&iacute;a llegar un poco tarde.<\/p>\n<p>Los momentos de estudio eran m&aacute;s bien cortos, tanta informaci&oacute;n que procesar en pocos minutos. Pero eso s&iacute;, las actividades y trabajos de repaso eran extensas f&oacute;rmulas matem&aacute;ticas para romperse la cabeza por horas, cuales le mantendr&iacute;an ocupado el resto del d&iacute;a, si acaso le sobrar&iacute;a tiempo libre con las otras responsabilidades.<\/p>\n<p>Con esta rutina pasar&iacute;a las primeras semanas con relativa normalidad, hasta aquella noche cual, como otras tantas sus t&iacute;os discut&iacute;an, cualquier excusa era perfecta para desahogar el estr&eacute;s de una vida fr&iacute;a y vac&iacute;a. Luis sab&iacute;a que el matrimonio de sus t&iacute;os estaba roto. El t&iacute;o Gerardo casi no estaba en casa, viajes de negocio se dec&iacute;a, y la t&iacute;a Margot ciertamente tampoco hac&iacute;a mucho por avivar la relaci&oacute;n. Estaba m&aacute;s comprometida con su trabajo que su esposo.<\/p>\n<p>Sin embargo aquella noche era distinta, aquellas fuertes peleas se escuchaban mucho m&aacute;s vivaces, los gritos se escuchaban por toda la casa, golpes y estruendos incluso. Luis se estrechaba a su puerta intentando concebir una imagen clara de esos ruidos, imaginando lo que estar&iacute;a sucediendo al otro lado del pasillo en la alcoba de sus t&iacute;os.<\/p>\n<p>Temblaba aterrado, era una pesadilla, como vivir en una de esas pel&iacute;culas de terror clase B, pero en la vida real. Seguro estaba que su t&iacute;o se habr&iacute;a vuelto loco y estar&iacute;a a punto de cometer asesinato, y el siguiente ser&iacute;a &eacute;l, para no dejar testigos, estaba bastante claro.<\/p>\n<p>Saldr&iacute;a corriendo en dado caso, jam&aacute;s se atrever&iacute;a a confrontar a su t&iacute;o Gerardo, un adulto de casi cincuenta a&ntilde;os y m&aacute;s de cien kilogramos de peso. Imaginaba Luis con los nervios de punta. Pero en ese momento un nuevo grito se hac&iacute;a escuchar. Era su t&iacute;a Margot, aunque esta vez se trataba de un grito diferente, desgarrador pero un tanto m&aacute;s sexual. Un profundo alarido de su t&iacute;a siendo ultrajada violentamente por su esposo, aunque de alguna manera parec&iacute;a estar gozando aquella despiadada penetraci&oacute;n que seguramente la hac&iacute;a estremecer, expresando un agudo gemido de placer, tras los gru&ntilde;idos dolientes en cada embestida.<\/p>\n<p>Era dif&iacute;cil concebir la escena &uacute;nicamente a trav&eacute;s del sonido. Bien podr&iacute;a ser la m&aacute;s despiadada golpiza o quiz&aacute; podr&iacute;a tratase del sexo m&aacute;s rudo, er&oacute;tico y s&aacute;dico que pudiese imaginar. Los sonidos se mezclaban, entre gritos, rega&ntilde;os, gemidos y gimoteos. Quiz&aacute; eran llantos de dolor, o de quiz&aacute; de placer. Ambos seguramente.<\/p>\n<p>Desahogo<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente Margot amanec&iacute;a con el peor humor del mundo, quiz&aacute; la mucama estar&iacute;a acostumbrada, pues a&uacute;n ante las m&aacute;s hirientes reclamaciones y ordenanzas irrespetuosas, la joven Alison, ni se inmutaba, agachando la cabeza y acertando con menos de tres palabras. Pero Luis, era un chico sensible, nunca hab&iacute;a tenido una relaci&oacute;n con sus padres, ni para bien ni para mal, por lo que aquellos gritos y rega&ntilde;os inmerecidos los tomaba mucho m&aacute;s personales. Su coraz&oacute;n se aceleraba en cada subida de tono en la voz de su t&iacute;a, temblaba muerto de miedo aunque supiese que no le har&iacute;a da&ntilde;o. A veces las palabras duelen m&aacute;s que los golpes. A&uacute;n de aquella bella mujer quien lo &uacute;nico lindo que ten&iacute;a era su cuerpo y su rostro, pues su actitud y sus palabras dejaban mucho que desear.<\/p>\n<p>Esa tarde era tiempo de clases, continuar&iacute;an con el tema de qu&iacute;mica, la materia preferida de su t&iacute;a, y la que seguro m&aacute;s odiaba Luis. Como siempre la cita ser&iacute;a en la peque&ntilde;a sala que daba a una de las terrazas en lo m&aacute;s rec&oacute;ndito de la casa, la &uacute;nica cuyo ventanal gozaba de la luz del d&iacute;a. Ah&iacute; hab&iacute;a una mesa redonda para cuatro personas, un piano y una vieja pizarra, de esas que sirven para tizas. Quiz&aacute; era uno de esos lugares en los que la t&iacute;a sol&iacute;a trabajar, ahora donde el peque&ntilde;o Luis esperaba paciente con su libreta, pluma, l&aacute;piz y goma sobre la mesa.<\/p>\n<p>Entonces aparec&iacute;a la Dra. Margot saliendo de entre las sombras del pasillo, caminando arrogantemente sobre sus tacones altos, medias de seda, falda entallada y saco, todo en color negro, excepto su blusa en un contrastante blanco brillante, adornada con una costosa gargantilla de oro bajo su escote de tres botones que permit&iacute;a asomar su par de galanes senos estrujados por su sost&eacute;n de varilla y encajes trasparentes.<\/p>\n<p>Enseguida la elegante dama, ama y se&ntilde;ora de la casa, se posa frente a su sobrino y toma su libreta en busca de la tarea encomendada apenas el d&iacute;a anterior. Estoica analiza cada problema entablado buscando alg&uacute;n error que remarcar. Sin embargo, tras un segundo vistazo, avienta la libreta frente a Luis, azot&aacute;ndolo sobre la mesa. Sin acierto ni rega&ntilde;o. Pero Luis sab&iacute;a que su t&iacute;a solo se dirig&iacute;a a &eacute;l para reprenderle, en caso contrario quer&iacute;a decir que lo hab&iacute;a hecho todo correctamente.<\/p>\n<p>Finalmente su t&iacute;a toma asiento a su lado, cogiendo su l&aacute;piz para escribir la siguiente lecci&oacute;n del tema. Intentando explicar la forma en que se desarrollar&iacute;a la soluci&oacute;n y el procedimiento para llegar a &eacute;sta.<\/p>\n<p>Concentrada en su actividad, Margot escrib&iacute;a y explicaba inclinada hacia la libreta, de esta forma permitiendo que su pronunciado escote debelara un poco m&aacute;s de lo debido; dejando ver la piel clara y suave de sus perfectos senos casi hasta llegar a sus pezones desde la perspectiva de Luis. Motivo por el cual su mirada se desviaba constantemente de los apuntes que dibujaba el carboncillo sobre el papel en manos de su t&iacute;a, cada vez con menos disimulo, llegando incluso a girar un poco el cuello para mirar mejor.<\/p>\n<p>La vista era extremadamente excitante, Margot era sin duda muy atractiva, los a&ntilde;os no le podr&iacute;an haber asentado mejor, al menos en lo que a salud y apariencia se refiere. &ndash;Conc&eacute;ntrate Luis. &ndash;Expresa su t&iacute;a al percatarse que estaba perdiendo a su joven aprendiz.<\/p>\n<p>Al final de la lecci&oacute;n, su t&iacute;a escribi&oacute; una serie de ejercicios en la pizarra suficiente para ocuparlo toda una semana, exigiendo puntualidad, excelencia y respeto. Remarcando todas las actividades que tendr&iacute;a que realizar ese d&iacute;a en el jard&iacute;n, los arreglos y mantenimiento de la casa, limpieza y dem&aacute;s.<\/p>\n<p>A partir de ese d&iacute;a, el t&iacute;o Gerardo se ausentar&iacute;a por d&iacute;as, algo que Margot no tomar&iacute;a muy bien, ensa&ntilde;&aacute;ndose especialmente con su sobrino, dej&aacute;ndole m&aacute;s trabajo y aumentando la dificultad de los ejercicios considerablemente, tan solo para tener una fiel excusa para desahogar sus frustraciones.<\/p>\n<p>En ocasiones, cuando no cumpl&iacute;a las labores con la exagerada exactitud que su t&iacute;a le exig&iacute;a, sol&iacute;a castigarlo poni&eacute;ndolo en una esquina de la casa con las manos estiradas hacia arriba, por horas, hasta que el chico no pod&iacute;a m&aacute;s con el dolor en sus extremidades. En otras ocasiones el castigo era m&aacute;s directo, golpe&aacute;ndole con cualquier cosa que sirviese como fuete, en las manos o en los gl&uacute;teos.<\/p>\n<p>Por obvias razones Luis le ten&iacute;a pavor, aunque hiciese todo a la perfecci&oacute;n, su t&iacute;a siempre encontrar&iacute;a alg&uacute;n detalle que le diera armas para desquitarse con &eacute;l. A&uacute;n as&iacute; el peque&ntilde;o siempre le trataba con respeto, en &eacute;l no exist&iacute;a rencor, ni valor suficiente para recriminarle nada. En su inocente mente a&uacute;n cre&iacute;a que lo hac&iacute;a por su bien, de hecho pensaba que se lo merec&iacute;a.<\/p>\n<p>Con el paso del tiempo el pobre muchacho comenzaba a desarrollar una especia de s&iacute;ndrome de Estocolmo. Sin internet, sin tel&eacute;fono m&oacute;vil, ni TV, ni revistas siquiera, el chico no ten&iacute;a contacto con el mundo exterior para distraerse o para fantasear.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a estado con amigos ni tampoco con ninguna chica desde hac&iacute;a mucho tiempo. Solo ten&iacute;a a la sirvienta, quien aunque no estaba nada mal, a sus veinticinco a&ntilde;os no se comparaba con la mandam&aacute;s de su t&iacute;a. Ni su inocente sonrisa, ni su cabello largo y lacio, ni su juvenil cuerpo era suficiente para distraer su mente del exuberante cuerpo de Margot; de sus grandes senos, de sus prominentes caderas, sus piernas y su bien parado culo, desfilando en sus tacones altos y su traje de oficina, mostrando esos er&oacute;ticos escotes y sensuales piernas forradas en esas medias de seda debajo de sus faldas.<\/p>\n<p>Sin embargo la repentina y moment&aacute;nea ruptura con su esposo no le hab&iacute;a asentado nada bien. El lunes siguiente, cuando Luis se dispon&iacute;a a recibir las ordenes de su t&iacute;a, rega&ntilde;os y gritos incluidos, not&oacute; que ella se ve&iacute;a diferente esa ma&ntilde;ana. Aquella poderosa mujer hab&iacute;a desaparecido, habr&iacute;a cambiado sus elegantes trajes sastre por un largo camis&oacute;n satinado, y sus tacones por unas c&oacute;modas pantuflas.<\/p>\n<p>A&uacute;n desalineada, la t&iacute;a Margot nunca cambiaba el glamur por la desfachatez, todo lo que vest&iacute;a era impecable, incluso con esos ropajes, no se ve&iacute;a desalineada por ninguna parte; perfectamente peinada y maquilladla esperando en el mismo lugar de estudio.<\/p>\n<p>Eran por eso de las seis de la ma&ntilde;ana. Luis se apresuraba con su libreta en mano, hab&iacute;a llegado un poco tarde, esperaba lo peor. Mentaliz&aacute;ndose a recibir un severo castigo, llegaba a la cita muerto de miedo, sin embargo su t&iacute;a no hizo exclamaci&oacute;n aluna, en cambio, simplemente comenz&oacute; con la clase del d&iacute;a, en total tranquilidad.<\/p>\n<p>El muchacho temblaba ansioso, seguro de que su t&iacute;a explotar&iacute;a en cualquier momento y al mismo tiempo intentando comprender el tema del d&iacute;a. Pero su t&iacute;a le embargaba toda la mente, no solo eran sus tersas manos pintando sobre su libreta lo &uacute;nico que le ten&iacute;a enfocado, era tambi&eacute;n el resto de su cuerpo. Y es que aquel blus&oacute;n de noche era demasiado delgado, y su tela se pegaba en sus grandes senos, marcando claramente sus pezones, dejando en claro que debajo de esta prenda no hab&iacute;a m&aacute;s que su desnudo cuerpo.<\/p>\n<p>As&iacute;, una vez m&aacute;s la mirada de aquel iluso adolecente se desviaba una y otra vez al busto de su t&iacute;a, intentando mirar a trav&eacute;s de los encajes trasparentes en la parte superior del blus&oacute;n que se dibujaba sensualmente hasta llegar a la copa de sus senos, realzando sus redondos atributos.<\/p>\n<p>En ese momento, el cuerpo de Luis comenzaba a evidenciar lo agradecido que estaba con aquel excitante espect&aacute;culo, levantando su falo bajo sus pantalones, por suerte para &eacute;l, escondido bajo la mesa en el que estudiaba. Pese a ello, su t&iacute;a sal&iacute;a de la estancia por un momento sin aviso ni explicaci&oacute;n, muy a su estilo. Poco m&aacute;s tarde, retornaba con una gruesa bata encima de su camis&oacute;n para retomar la clase.<\/p>\n<p>Al ver la necesidad de su t&iacute;a por censurar su cuerpo ante sus miradas indiscretas, Luis sinti&oacute; un profundo arrepentimiento, verg&uuml;enza y siempre miedo. Sab&iacute;a que su t&iacute;a se habr&iacute;a dado cuenta que le miraba con otras sensaciones. Aunque por otro lado, no le hab&iacute;a reprendido. Con eso y mucho menos ten&iacute;a material para sacar todo su enfado, con griter&iacute;os incluso golpes. En cambio, ahora ni se hab&iacute;a enfadado.<\/p>\n<p>En ese momento Luis entendi&oacute; que su t&iacute;a atravesaba por un deprimente momento, pero a dem&aacute;s, ahora comprend&iacute;a que el motivo de su agresividad y malhumor era el reflejo de su vida marital. Tal parec&iacute;a que lo m&aacute;s saludable para Luis, era que Gerardo se mantuviese lo m&aacute;s alejado posible.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a la Dra. Margot sali&oacute; bastante tarde a su trabajo, y no regresar&iacute;a sino hasta pasada la media noche, cuando Luis dorm&iacute;a, siendo despertado por el sonido de los tacones de aguja resonando sobre las escaleras hasta ahogarse sobre el alfombrado pasillo rumbo a su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Somnoliento, Luis intentaba reanudar su sue&ntilde;o, sin embargo en su mente solo se dibujaba la imagen de su t&iacute;a caminando elegantemente en aquel traje gris que vest&iacute;a esa misma ma&ntilde;ana, el cual seguramente se deb&iacute;a de estar quitando en ese mismo instante, no muy lejos de su recamara.<\/p>\n<p>Y su imaginaci&oacute;n volaba, recordando sus piernas forradas en lencer&iacute;a, la l&iacute;nea que dibujaban sus pechos estrujados bajo su escote, su cabello caf&eacute;, su olor a se&ntilde;ora elegante, y ese tremendo culo que contoneaba al andar.<\/p>\n<p>Lentamente sent&iacute;a como su pene se inflamaba levantando las cobijas de su cama, endurecido con el recuerdo de su t&iacute;a en su mente. H&uacute;medo y ardiente, deseoso de satisfacer sus necesidades sexuales de adolecente precoz. Fantaseando, excitado como pocas veces, se escucha un lejano lamento haciendo eco en la enorme casona. Exaltado, Luis se despabila un poco de su letargo intentando enfocar aquel sonido. Sin conseguirlo, se decide por salir de las sabanas a investigar.<\/p>\n<p>Lentamente camina fuera de su recamara, asustado s&iacute;, pero con la polla levantada al cien. Agudizando el o&iacute;do atento al m&aacute;s sutil sonido, momento en que un nuevo lamento se hace presente. Esta vez el origen era claro, aquel gemido proven&iacute;a de la recamara de su t&iacute;a.<\/p>\n<p>Bajo la penumbra, Luis se aproximaba en completo silencio mientras aquellos quejidos aumentaban de intensidad, retumbando en las paredes desoladas de la mansi&oacute;n donde solo Luis y Margot habitaban esa noche.<\/p>\n<p>Frente a la puerta de la recamara de su t&iacute;a, Luis escuchaba sin poder dar cab&iacute;a a lo que en sus o&iacute;dos se reproduc&iacute;a. En la completa afon&iacute;a de la noche se escuchaban los sensuales y er&oacute;ticos lamentos de su t&iacute;a, expresando todo su placer entre quejidos cortantes y agudos gru&ntilde;idos emanando desde lo m&aacute;s profundo de su ser.<\/p>\n<p>Y en su mente se figuraba el perfecto cuerpo de su t&iacute;a retorci&eacute;ndose sobre su cama, jugando con sus largas piernas envuelta en sus telas de encajes trasparentes, acariciando y complaciendo su escultural cuerpo al paso de sus manos de u&ntilde;as largas, brillando con el esmalte color rub&iacute; bajo las sombras de su habitaci&oacute;n, llegando lentamente a su entrepierna para enterrarse en su lencer&iacute;a y poder zacear sus m&aacute;s &iacute;ntimas necesidades. Estimulando su madura sexualidad, h&uacute;meda y caliente. A&ntilde;orando el falo de su esposo ausente, intentando reemplazarlo con sus dedos m&aacute;s largos curve&aacute;ndose para introducirse en su cavidad, cubri&eacute;ndose con los c&aacute;lidos ba&ntilde;os vaginales emanando dentro de s&iacute;, produciendo aquel glorioso y excitante sonido acuoso de una buena concha mojada siendo complacida l&aacute;nguidamente resonando con toda claridad, entre er&oacute;ticos quejidos al otro lado de la puerta.<\/p>\n<p>Su pene se anchaba dolosamente bajo su pijama, obligando al joven voyerista a liberarlo de su prisi&oacute;n y concebir de paso sus ansiadas caricias, estruj&aacute;ndole con lentitud, intentando vincular su orgasmo con el de su t&iacute;a, quien continuaba complaci&eacute;ndose a pocos metros de &eacute;l. Manchando sus dedos de su caliente l&iacute;quido seminal lubricando su hinchado pito circuncidado, completamente extendido en su mano cual se deslizaba delicadamente por todo lo largo a punto de sucumbir, estimulado por los sonidos, su imaginaci&oacute;n y sus caricias.<\/p>\n<p>Entonces la voz de su t&iacute;a cambi&oacute;, su garganta se cerraba y el aliento se escapaba presuroso por relajarle el cuerpo de la tenacidad en sus m&uacute;sculos conteniendo el estr&eacute;s del poderoso orgasmo inminente. La t&iacute;a Margot mov&iacute;a con rapidez los dedos de su mano derecha entrando y saliendo con desd&eacute;n de su ya empapada vagina enrojecida e inflamada, siendo acompa&ntilde;ada por los dedos de su mano izquierda acariciando y estrujando con fuerza su erguido cl&iacute;toris provoc&aacute;ndole un placer desmedido.<\/p>\n<p>De sus labios cantaban hermosas melod&iacute;as excitantes, engalanadas por los acordes mojados de sus dedos bailando en todo su co&ntilde;o. El fr&iacute;o de la noche apaciguaba cualquier ruido externo. La cama chillaba un poco, la t&iacute;a gem&iacute;a, y su vagina chapoteaba, mientras Luis se masturbaba su larga tranca a nada de terminar, cuando la sinfon&iacute;a enmudec&iacute;a por unos instantes.<\/p>\n<p>La enorme mansi&oacute;n enlutaba, solo el viento acompa&ntilde;aba los feroces latidos del coraz&oacute;n en el pecho de Luis, hasta que de pronto, un desgarrador lamento emanaba de los pulmones de la t&iacute;a Margot vini&eacute;ndose profusamente en su habitaci&oacute;n, zaceando por completo su escurridiza sexualidad desatendida por el t&iacute;o Gerardo. Protagonizando un intenso orgasmo alcanzado por el de Luis, quien terminaba de jalarse el falo exprimi&eacute;ndose su pegajoso contenido y verti&eacute;ndolo dentro de su ropaje nocturno, evitando as&iacute; que mancharan la alfombra del pasillo.<\/p>\n<p>Tensi&oacute;n<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente el recuerdo de lo sucedido se presentaba como un sue&ntilde;o, como una fantas&iacute;a no cumplida. Pero hab&iacute;a sido completamente real. A&uacute;n sin poderlo creer, Luis abr&iacute;a espiado a su t&iacute;a en su momento m&aacute;s &iacute;ntimo y er&oacute;tico. Aunque fuese solo con el sonido, era suficiente para remembrarlo con a&ntilde;oranza y complacencia, recreando sin cesar aquel momento voyerista bajo la fr&iacute;a noche.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a momento del d&iacute;a en que Luis no estuviese fantaseando con lo sucedido. Ahora no pod&iacute;a quitarle la vista de su t&iacute;a, desnud&aacute;ndola una y otra vez con la mente. En la lecciones del d&iacute;a, Luis luchaba cada segundo por mantenerse sereno y concentrado en su estudio. Pero su olor, su simple presencia, y esos conjuntos de oficina que acentuaban toda su femenina y madura figura, era demasiada tentaci&oacute;n como para no echarle un ojo, o ambos.<\/p>\n<p>Virgen a&uacute;n, aquel momento en su vida habr&iacute;a despertado la sexualidad del muchacho, escondida y enterrada bajo su timidez, aislamiento, baja autoestima y miedo. Ahora no hab&iacute;a otra cosa en la mente de ese joven, m&aacute;s que sexo.<\/p>\n<p>Pasar&iacute;an un par de d&iacute;as m&aacute;s de aquel siniestro verano, sinti&eacute;ndose a cada minuto m&aacute;s lejos de casa. Por la tarde el t&iacute;o Gerardo regresar&iacute;a, sin maletas, algo extra&ntilde;o siendo que supuestamente se habr&iacute;a ausentado por viajes del trabajo.<\/p>\n<p>Con la t&iacute;a Margot ausente, Luis se desempe&ntilde;aba en sus labores cotidianas, ahora con m&aacute;s responsabilidades que la misma sirvienta local de casa, quien pr&aacute;cticamente gozaba de las ma&ntilde;anas libres, con el pobre chico ocupado todo el tiempo.<\/p>\n<p>Gerardo acosaba a Alison, Luis los habr&iacute;a pillado algunas de veces en la cocina, &uacute;nico lugar que no frecuentaba, pues realmente no sab&iacute;a cocinar. Seguro que el t&iacute;o lamentaba la inoportuna estad&iacute;a de su sobrino, quien no le dejar&iacute;a desarrollarlo su perjurio libremente.<\/p>\n<p>Siempre le miraba sobre su hombro con odio y desprecio. A diferencia de su t&iacute;a, de Gerardo ni su voz habr&iacute;a escuchado. Todo el tiempo se escond&iacute;a en su estudio privado en una de las tantas habitaciones de la residencia, o en su defecto ni se aparec&iacute;a por la mansi&oacute;n.<\/p>\n<p>Todo se aclarar&iacute;a esa misma noche, cuando la Dra. Margot regresaba de su segundo turno. Al encontrar a su esposo se librar&iacute;a una desenfrenada discusi&oacute;n a todo pulm&oacute;n. Todo apuntaba a que el t&iacute;o ten&iacute;a otra familia y pronto se marchar&iacute;a abandonando a su a&uacute;n esposa. Era un matrimonio perdido y podrido. No hab&iacute;a m&aacute;s que decir.<\/p>\n<p>Tortura<\/p>\n<p>Al amanecer, la rutina esperaba a Luis, ya no hac&iacute;a falta las instrucciones de su t&iacute;a, &eacute;l deb&iacute;a saber ya a la perfecci&oacute;n sus deberes y obligaciones, cuales completar&iacute;a sin el m&aacute;s m&iacute;nimo error o lo pagar&iacute;a muy caro.<\/p>\n<p>La diferencia era que ahora el t&iacute;o Gerardo estaba en casa. La tensi&oacute;n se respiraba en el ambiente. Era como si una maldici&oacute;n se hubiese posado sobre en el hogar, el aire se sent&iacute;a mucho m&aacute;s pesado y se podr&iacute;a jurar que la casa parec&iacute;a ser mucho m&aacute;s oscura que antes.<\/p>\n<p>A&uacute;n as&iacute; el chico se concentraba en su tarea. Una ma&ntilde;ana como otras tantas, se encontraba estudiando los problemas num&eacute;ricos que su t&iacute;a Margot le intentaba ense&ntilde;ar. Era un tema ya antes visto, pero el estr&eacute;s se hab&iacute;a vuelto insoportable. Luis apenas dorm&iacute;a con las discusiones a media noche y la fatiga del inhumano trabajo en el d&iacute;a.<\/p>\n<p>Pero eso no era lo &uacute;nico que le distra&iacute;a, en parte era su propia t&iacute;a. Y es que ese d&iacute;a portaba un vestido de gruesos tirantes, color violeta, de fina tela y perfectos cortes. Sin estampado, entallado y bastante corto. Debajo, se le remarcaba una muy sensual lencer&iacute;a levantando su pronunciado busto casi por salirse de su escote, y a las faldas de su vestido, unas pantimedias negras de red forraban sus piernas contorneadas por sus siempre tacones altos.<\/p>\n<p>Todo eso, provocaba que la mente del ni&ntilde;o volara fantaseando c&oacute;mo se ver&iacute;a su t&iacute;a bajo aquel vestido. C&oacute;mo ser&iacute;a su sost&eacute;n abochornando su par de tetas estrujadas, y c&oacute;mo ser&iacute;an las bragas que estar&iacute;a usando ese d&iacute;a, enmarcadas por esas pantimedias a medio muslo.<\/p>\n<p>Y mientras su mente se desprend&iacute;a de la realidad, bajo su cintura, su pene crec&iacute;a y crec&iacute;a, hinch&aacute;ndose sin siquiera tocarlo, convencido por su propia imaginaci&oacute;n de hacer real sus fantas&iacute;as.<\/p>\n<p>El adolecente sudaba y temblaba, su boca se secaba haciendo que tragar saliva se sintiese como beber arena. Sab&iacute;a lo que le esperar&iacute;a si no resolv&iacute;a aquel problema matem&aacute;tico correctamente. No quer&iacute;a repetir otro d&iacute;a m&aacute;s de golpes en las palmas de las manos, jalones de orejas y bofetadas en el rostro.<\/p>\n<p>Ni siquiera se atrev&iacute;a a imaginar lo que le esperar&iacute;a si se enterase que la espiaba por las noches, o al saber de todos sus sucios pensamientos que se imaginaba todo el tiempo. Lleno de nervios por la prominente erecci&oacute;n que levantaba sus pantalones a escasos cent&iacute;metros de su maestra, quien le explicaba fracciones y ecuaciones.<\/p>\n<p>-Despejamos &ldquo;b&rdquo; y el resultado lo restamos al resultante de la primera operaci&oacute;n. &ndash;Explicaba la Dra. Margot, en completa calma. Con la misma calma que tendr&iacute;a una feroz tigresa antes de cercenar a su presa. &ndash;Conc&eacute;ntrate Luis. &ndash;Le dec&iacute;a, agudizando un poco su voz. &ndash;&iquest;Sabes qu&eacute;? &iquest;Por qu&eacute; mejor no te relajas un poco en el ba&ntilde;o? haber si as&iacute; puedes concentrarte.<\/p>\n<p>Le determina su t&iacute;a, evidentemente hastiada por las reacciones naturales en el cuerpo de su sobrino. Haciendo alusi&oacute;n al incomodo momento que el muchacho experimentaba en sus pantalones. Dejando en claro que lo que ped&iacute;a, era que se fuese a masturbar para bajarse la erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Aterrado de que todos sus temores se hubiesen hecho realidad, Luis obedece. Salta de su asiento y en completo silencio, sale rumbo al cuarto de ba&ntilde;o m&aacute;s pr&oacute;ximo. -&iexcl;R&aacute;pido! &iexcl;No tardes! &ndash;Gritaba su t&iacute;a al ver la escasa prontitud de su sobrino.<\/p>\n<p>Hecho un ramillete de nervios, el coraz&oacute;n de Luis apenas pod&iacute;a dar cabida a todas esas sensaciones en su cuerpo. El aliento le abandonaba, y &eacute;l, con su polla en mano intentaba hacerse venir tan pronto fuese posible, sin poder conseguirlo.<\/p>\n<p>Con los ojos cerrados, imaginaba a su t&iacute;a, recorriendo todo su cuerpo, centr&aacute;ndose en sus partes intimas para lograr esa anhelada eyaculaci&oacute;n, hasta que finalmente lo consigui&oacute;. Se estrangul&oacute; su pene, escurriendo su contenido dentro del mingitorio, se lavo las manos obsesivamente y sali&oacute; corriendo de regreso a donde su t&iacute;a.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Crees que tengo tu jodido tiempo?! &ndash;Exclamaba su t&iacute;a envuelta en rabia. &ndash;&iexcl;Ya voy tarde para el trabajo por tu puta culpa! Yo no hago esto por placer Luis. Lo hago por un favor a tu madre, porque somos familia. Un poco de agradecimiento de tu parte. &iexcl;Por favor! &iquest;Tengo que hacerte entender? &ndash;No t&iacute;a. Perd&oacute;n, en verdad lo lamento, no se volver&aacute; a repetir.<\/p>\n<p>-Suplicaba el peque&ntilde;o Luis al borde del llanto. -&iexcl;B&aacute;jate los pantalones! &iexcl;Ya! &ndash;Ordenaba Margot llena de rabia. &ndash;No t&iacute;a por favor. &ndash;&iexcl;Ahora Luis, que tengo prisa o te ir&aacute; peor!<\/p>\n<p>-Sin m&aacute;s remedio Luis obedece, desabotonando sus jeans y desliz&aacute;ndolos hasta los tobillos con todo y calzoncillos, pues bien sab&iacute;a que de no hacerlo solo empeorar&iacute;a las cosas.<\/p>\n<p>Enseguida su t&iacute;a le suelta un par de nalgadas con todas sus fuerzas, enrojeciendo al instante sus d&eacute;biles gl&uacute;teos. Y no conforme con ello tambi&eacute;n le golpea fuertemente en su pene con la palma de su mano.<\/p>\n<p>Sin embargo, esto &uacute;ltimo, adem&aacute;s de un intenso dolor, tambi&eacute;n provoco que aquella erecci&oacute;n pospuesta en el ba&ntilde;o regresara con toda su fuerza, llenando su pene de sangre en el peor momento posible.<\/p>\n<p>Al verlo la t&iacute;a Margot enmudeci&oacute;, y aunque por un peque&ntilde;o instante se le pudo ver un destello de piedad en su mirada, tras relamerse los labios, continu&oacute; golpe&aacute;ndole brutalmente en el escroto, hasta ponerle su inflado pene de tono morado, estrellando su mano abierta incesantemente, haciendo que su falo rebotase cual grueso m&aacute;stil de carne.<\/p>\n<p>Satisfecha, finalmente ces&oacute; el hostigamiento. &ndash;Y quiero esos ejercicios terminados para cuando regrese. &ndash;Finiquit&oacute; antes de perderse en los oscuros pasillos, contoneando sus nalgas sobre sus tacones altos con gran arrogancia, dejando al pobre muchacho con la tranca parada y adolorida.<\/p>\n<p>Por fin Luis logra reaccionar y se viste nuevamente, sucumbiendo finalmente al llanto que desahogaba desconsolado, a&uacute;n temblando y lesionado. As&iacute; habr&iacute;a de terminar sus labores del d&iacute;a, y las tareas encomendadas por su despiadada t&iacute;a.<\/p>\n<p>Esa noche, tras otra enfrascada discusi&oacute;n, le t&iacute;o Gerardo se marchar&iacute;a de nuevo, esta vez con todo y maletas, para no verse m&aacute;s.<\/p>\n<p>Desde ese momento la cabeza de Luis daba vueltas sin control, al borde de la locura. Era una etapa muy dif&iacute;cil en su vida, y esa maldita estad&iacute;a en aquella casa del terror lo complicaba a&uacute;n m&aacute;s. Esa mezcla de miedo, ansiedad, sexo, excitaci&oacute;n, estr&eacute;s y cansancio, pronto acabar&iacute;an con &eacute;l.<\/p>\n<p>Luis barr&iacute;a las escaleras principales, consciente de terminar lo m&aacute;s pronto posible, pues esa tarde tendr&iacute;a cita con su t&iacute;a quien continuar&iacute;a el temario con uno de los m&aacute;s complejos bloques en qu&iacute;mica.<\/p>\n<p>En esa ocasi&oacute;n, Luis se esforzar&iacute;a de sobremanera para disponer de toda su concentraci&oacute;n, &uacute;nica y exclusivamente en el nuevo tema, intentando dejar de lado sus impuros deseos y sus molestias personales. Sin embargo, aunque en un principio hab&iacute;a entendido un poco los procedimientos, ya por la tarde se ve&iacute;a sobrepasado con los ejercicios impuestos por su t&iacute;a. Estos habr&iacute;an sido demasiado complejos para su edad. Por m&aacute;s esfuerzo que desempe&ntilde;aba no consegu&iacute;a encontrar los resultados de aquellos problemas.<\/p>\n<p>Con la presi&oacute;n encima, Luis entraba en p&aacute;nico. Si no consegu&iacute;a resolver la tarea, una fuerte reprimenda le esperar&iacute;a el d&iacute;a siguiente, pero, si molestaba a su t&iacute;a, aquel rega&ntilde;o solo se apresurar&iacute;a. Entonces se rindi&oacute;, suspiro profundamente y emprendi&oacute; camino, libreta en mano hacia la habitaci&oacute;n de su t&iacute;a en busca de su ayuda.<\/p>\n<p>A las puertas de su recamara, Luis toc&oacute; un par de veces, sutilmente, como si la puerta de madera se fuese a desquebrajar en sus manos. Muerto de miedo esper&oacute; respuesta. Y esper&oacute;. Y esper&oacute;. Pero no escuchaba nada tras el portal.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; hab&iacute;a golpeado con demasiada sutileza y no se habr&iacute;a hecho escuchar. Pero Luis no se arriesgar&iacute;a, preferir&iacute;a un duro castigo el d&iacute;a siguiente y no uno ahora y otro al amanecer igualmente. Camin&oacute; de regreso por donde lleg&oacute;, silenciando sus pasos cual rat&oacute;n caza gatos, cuando finalmente la t&iacute;a Margot atend&iacute;a.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; demonios quieres Luis? &ndash;Preguntaba asomando la cabeza por su puerta sin dejarse ver el resto del cuerpo por completo. &ndash;Es que no logro entender el problema t&iacute;a. &ndash;Le dec&iacute;a Luis balbuceando. &ndash;Pero no puedes ser m&aacute;s idiota. Es una simple ecuaci&oacute;n de segundo grado.<\/p>\n<p>-Explota su t&iacute;a asqueada y fastidiada. Habiendo encontrado con la negativa contundente, Luis se marcha a paso lento, cuando le detiene. &ndash;Anda, pasa, no tengo tu tiempo. &ndash;Le indica, abriendo la puerta de su recamara de par en par.<\/p>\n<p>Al abrir la puerta, se debela a la t&iacute;a Margot con el cabello recogido y vestida con su ropa de noche. Se trataba de su camis&oacute;n satinado color lila, que colgaba elegantemente desde sus firmes senos balance&aacute;ndose libremente debajo, hasta sus piernas. Permitiendo ver un poco m&aacute;s all&aacute; con el natural baile de la tela.<\/p>\n<p>-Qu&eacute; verg&uuml;enza me das. No puedo creer que no puedas hacer algo tan simple. No ser&aacute;s nada en la vida &iquest;sabes? Si fueras mi hijo ya habr&iacute;a perdido toda esperanza desde hac&iacute;a mucho tiempo. &iquest;Qu&eacute; esperas de tu vida si no puedes hacer nada bien? &iquest;He? &iexcl;Responde idiota! &ndash;Gritaba su t&iacute;a.<\/p>\n<p>Luis aguardaba en silencio, temblando y aterrado. -&iquest;Qu&eacute; es lo que no entiendes? Tienes toda la maldita biblioteca, ah&iacute; est&aacute; todo &ndash;Terminaba la doctora completamente col&eacute;rica. &ndash;B&aacute;jate los pantalones. &ndash;Ordenaba.<\/p>\n<p>Y Luis sab&iacute;a exactamente lo que suceder&iacute;a. De inmediato se desliza su pijama debelando su fl&aacute;cido pero largo pene rosado. Enseguida su t&iacute;a comienza a golpearlo una y otra vez en todas partes, ensa&ntilde;&aacute;ndose espec&iacute;ficamente en su falo hasta conseguir inflamarlo con el dolor y con la excitaci&oacute;n de la mano de su t&iacute;a sobre &eacute;ste.<\/p>\n<p>-Anda, ya v&iacute;stete. &ndash;Ordena nuevamente al terminar la bajeza. Temblando el peque&ntilde;o Luis obedece. En tanto, Margot coge la libreta que su sobrino hab&iacute;a dejado sobre su cama y comienza a revisarla sin expresi&oacute;n alguna.<\/p>\n<p>-Est&aacute; mal. Todo est&aacute; mal. &iquest;C&oacute;mo puedes ser tan est&uacute;pido? &iquest;A caso no te explico bien? &iquest;Yo soy la est&uacute;pida acaso? &iquest;Qu&eacute; va a pensar tu madre de m&iacute;? Te explicar&eacute; una &uacute;ltima vez, si no lo entiendes no s&eacute; c&oacute;mo te las vas a arreglar, pero con migo ya no cuentes. Finiquitaba mientras le indicaba a Luis que se sentar&aacute; en la cama junto a ella.<\/p>\n<p>Enseguida reanuda su explicaci&oacute;n desde el inicio. Luis pon&iacute;a de toda su concentraci&oacute;n en su explicaci&oacute;n. Su coraz&oacute;n resonaba con todas sus fuerzas en su pecho, no dejaba de temblar, su respiraci&oacute;n escaseaba pero su pene no flaqueaba, erecto como roble centenario.<\/p>\n<p>-Es que no puede ser m&aacute;s f&aacute;cil. No s&eacute; de qu&eacute; otra forma explic&aacute;rtelo. Te lo he dicho mil veces, ah&iacute; tienes tus tablas, Luis por dios. &ndash;Continuaba explicando y rega&ntilde;ando al muchacho, remarcando sus errores enf&aacute;ticamente.<\/p>\n<p>Pero adem&aacute;s algo le ten&iacute;a especialmente irritada, no solo era el tener que lidiar con su sobrino, sino, tambi&eacute;n era por su pene. S&iacute; por el erecto pito del muchacho cautivo bajo su pijama. Aunque Luis se concentraba &uacute;nicamente en la voz de su t&iacute;a y los n&uacute;meros que anotaba en su libreta, ajeno a lo que suced&iacute;a con su cuerpo.<\/p>\n<p>-Despu&eacute;s de sumar su masa molecular debes&hellip; &iquest;No s&eacute; c&oacute;mo puedes soportarte t&uacute; mismo de esa manera? Al fin hombre. Me das asco. &ndash;Expresa Margot ante la sorpresa de su sobrino quien no ten&iacute;a idea de lo que le hablaba.<\/p>\n<p>-Toma haz lo que tengas que hacer. Y que sea r&aacute;pido. &ndash;Le dice su t&iacute;a, extendi&eacute;ndole una caja de pa&ntilde;uelos. Entonces Luis lo comprende. Tras mirarse su pene estirando la tela de su pijama, acepta los pa&ntilde;uelos y se encamina fuera de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-&iquest;A d&oacute;nde diablos crees que vas idiota? Le detiene su t&iacute;a y maestra. &ndash;Solo vas a perder el tiempo. Hazlo aqu&iacute;. &ndash;Le determina seriamente. Luis empalidece. No pod&iacute;a creer lo que su t&iacute;a le estaba pidiendo, pero tampoco se atrever&iacute;a a contradecirle.<\/p>\n<p>Al borde del desmayo, Luis se saca su estirado pene y comienza a masturbarse frente a su t&iacute;a, quien en un principio solo le ignoraba, clavando su mirada en los apuntes del ni&ntilde;o. Pero entonces levanta la mirada y observa los t&iacute;midos movimientos de Luis por un momento, suspira, endurece la quijada y le rega&ntilde;a una vez m&aacute;s. &ndash;&iexcl;R&aacute;pido! Estoy esperando Luis. &ndash;Le apura con voz de hartazgo.<\/p>\n<p>Luis acelera sus movimientos, estrangulando su duro falo para hacerse venir, intentando tragar tanto aire como puede para no sucumbir en el intento. La t&iacute;a lo observa, sin quitarle los ojos de su inflamado pene, magullado por los golpes que ella misma le hab&iacute;a proporcionado, relami&eacute;ndose los labios y jugando un poco con su cabello, esperando su ansiada eyaculaci&oacute;n. Pero esta no llegaba, Luis estaba demasiado estresado y temeroso.<\/p>\n<p>Entonces, Margot comienza a deslizar lentamente el tirante derecho de su camis&oacute;n por su hombro. Luis la mira. Con delicadeza recorre la prenda por su brazo hasta hacerlo caer, apenas colgando a cent&iacute;metros de su pez&oacute;n a&uacute;n oculto tras los delgados pliegues de su prenda. El coraz&oacute;n de Luis explotaba en su pecho, lo sent&iacute;a f&iacute;sicamente en su cuello, cuando su t&iacute;a comenzaba a deslizar el otro tirante dej&aacute;ndolo caer libremente, est&aacute; vez, exponiendo su par de encantadoras perlas maduras frente a los at&oacute;nitos ojos de su sobrino.<\/p>\n<p>Y Luis continua complaci&eacute;ndose, ahora, con la mirada fundida en los preciosos senos de su institutriz, admirando su recodes, su tama&ntilde;o y sus pezones levant&aacute;ndose cada vez un poco m&aacute;s por las inclemencias de la fr&iacute;a noche.<\/p>\n<p>Ella disimulaba, pretend&iacute;a evadir la mirada constantemente, pero no pod&iacute;a dejar de mirar c&oacute;mo su sobrino se zanjaba su falo amoratado, por ella y para ella hasta hacerlo escupir todo su pegajoso contenido sobre uno de los pa&ntilde;uelos que sosten&iacute;a con la otra mano, justo en el desag&uuml;e de su glande.<\/p>\n<p>-Bien. Continuemos. &ndash;Le dec&iacute;a su t&iacute;a al verlo eyacular frente a sus ojos, al tiempo que se acomodaba los tirantes de su camis&oacute;n, cubriendo de nuevo su torso.<\/p>\n<p>Aquella habr&iacute;a sido una de las mejores noches de su vida. Luis no daba cab&iacute;a a lo que habr&iacute;a admirado. Aquella exuberante mujer semidesnuda frente a &eacute;l, su infame y maquiav&eacute;lica t&iacute;a, de quien solo recib&iacute;a castigos, gritos y golpes, le habr&iacute;a regalado el mejor de los espect&aacute;culos.<\/p>\n<p>Casi hab&iacute;a hecho que todo lo sufrido hubiese valido la pena. Aquel magnifico orgasmo sufragado a la mirada de su t&iacute;a, era sin duda lo mejor de su vida. Pero no. Ni todo ese placer se comparaba con las horas de esfuerzo, las martirizantes pruebas, tareas, trabajos y labores. No, no era suficiente.<\/p>\n<p>Verdugo<\/p>\n<p>Las lecciones de qu&iacute;mica y matem&aacute;ticas se prolongar&iacute;an el siguiente viernes, apenas dos d&iacute;as despu&eacute;s de lo acontecido en la recamara de su maestra Margot.<\/p>\n<p>Esta vez, el peque&ntilde;o esperaba paciente al arribo de su hermosa maestra, fiel a la doctrina impuesta por su t&iacute;a, sobre la silla de caoba barnizada frente a aquella mesilla, de la misma madera. Escuchando sus inconfundibles pasos entac&oacute;nados a medida que se aproximaba desde las penumbras del pasillo.<\/p>\n<p>Al llegar, Margot se apresura en anotar algunas f&oacute;rmulas en la pizarra con la tiza blanquecina, contoneando sus exuberantes caderas, forradas en su falda roja tan entallada que casi no la dejaba caminar abiertamente. Sus medias de seda, negras. Una blusa blanca, y un saco igualmente rojo brillante.<\/p>\n<p>-De prisa, anota. &ndash;Indica su t&iacute;a, siempre con la arrogancia que le caracteriza. Enseguida comienza a recitar un complejo problema, obligando al peque&ntilde;o Luis a escribir tan r&aacute;pido como es humanamente posible.<\/p>\n<p>Al terminar, la t&iacute;a Margot toma asiento indic&aacute;ndole a su sobrino solo con la mirada a que realizase el cometido. A toda prisa el joven alumno se apresura a resolver su tarea del d&iacute;a, sin imaginar lo dif&iacute;cil que se pondr&iacute;a con el a&ntilde;adido de tener a su flagrante t&iacute;a justo a un lado.<\/p>\n<p>Luis se esforzaba, de eso no cab&iacute;a duda. Aquel problema era muy complejo, ya a&uacute;n as&iacute;, el joven comenzaba a desenmara&ntilde;arlo con destreza. No obstante sin desaprovechar la oportunidad de espiar a su t&iacute;a, quien jugaba un poco con su cabello, y su cadena de oro pendiendo de su cuello.<\/p>\n<p>Era justamente aquel collar dorado el que le arrebataba la vista a Luis, y no, no era por su brillo, m&aacute;s bien era por las dos redondas mamas que le rodeaban a cada lado.<\/p>\n<p>Margot lo sab&iacute;a, el peque&ntilde;o no hab&iacute;a olvidado aquel espect&aacute;culo familiar que le habr&iacute;a regalado hac&iacute;a pocos d&iacute;as. Ahora que le ten&iacute;a nuevamente ensimismado en su pecho, la Dra. Margot lentamente comenzaba a deslizar sus u&ntilde;as pintadas con esmalte intenso color rub&iacute; por debajo de su blusa, desabotonando por pura casualidad un endeble bot&oacute;n, y por qu&eacute; no, otro m&aacute;s quiz&aacute;.<\/p>\n<p>-&iexcl;Apres&uacute;rate! Tengo prisa y a&uacute;n debo dejarte m&aacute;s tarea. &ndash;Le grita su t&iacute;a. Pero Luis no pod&iacute;a concentrarse con todos esos er&oacute;ticos recuerdos seduciendo en su mente, y en vivo frente a &eacute;l. Cuando en ese momento su t&iacute;a se quitaba el saco, coloc&aacute;ndolo sobre el respaldo de su silla. Actuaci&oacute;n que le habr&iacute;a arrebatado los ojos a su sobrino de su libreta.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Es que no puedes mantenerte enfocado en una tarea por una sola vez?! &iexcl;Pero no es posible! Tienes un grave problema Luis. &iquest;Lo sabes no? &ndash;Preguntaba Margot, fastidiada. Luis le mira horrorizado. Sab&iacute;a que un terrible castigo se vendr&iacute;a sobre &eacute;l.<\/p>\n<p>-Debemos corregir eso ahora mismo. &iexcl;B&aacute;jate los pantalones! &ndash;Ordenaba su t&iacute;a. Luis obedece enseguida.<\/p>\n<p>Con su miembro a la intemperie, su t&iacute;a le golpea hasta inflamarlo por completo. &ndash;Qu&iacute;tate toda la ropa. &ndash;Ordena nuevamente. Luis acata.<\/p>\n<p>-Ahora toma asiento de nuevo y termina la tarea. &ndash;Indica su despiadada institutriz.<\/p>\n<p>Como puede, el adolorido Luis reanuda sus clases temblando de fr&iacute;o y de miedo. En tanto, Margot comienza a desabotonar a&uacute;n m&aacute;s su delgada blusa. Luis la observa de reojo. -&iexcl;Conc&eacute;ntrate en lo tuyo! &ndash;Le grita a todo plum&oacute;n azotando la mesa con la palma de su mano.<\/p>\n<p>Enseguida Luis regresa la mirada a sus apuntes, intentando no levantar la vista, ni por error, mientras su t&iacute;a contin&uacute;a desnudando su torso hasta abrir del todo su blusa, exponiendo su apretado sost&eacute;n negro de encajes. Luis se esfuerza, suda y tiembla pero no sucumbe a la tentaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Margot lo observa, se acomoda su larga y ondulada cabellera casta&ntilde;a, juega con sus pendientes, recorre sus manos sobre su pecho, y en un momento se lleva ambas manos a su espalda por debajo de su blusa. Entonces se desabrocha su intima prenda desaprisionando sus grandes senos por un momento.<\/p>\n<p>Al ver que su joven aprendiz manten&iacute;a la mirada baja, Margot se hace deslizar un poco los tirantes de su sujetador, tanto como las mangas de su blusa se lo permite, lo suficiente sin embargo para debelarle ambos aureolas bermellones frente a su sobrino, quien luchaba por no elevar la cara de su libreta.<\/p>\n<p>Pero su vista perif&eacute;rica le otorgaba una hermosa visi&oacute;n, y sab&iacute;a que su t&iacute;a estaba con las tetas a la intemperie justo a su lado. Suficiente para provocar en &eacute;l que su golpeado pene se erguiese implacable cual globo a punto de estallar.<\/p>\n<p>A&uacute;n as&iacute; Luis resist&iacute;a. Distrayendo su mente de su seductora t&iacute;a, con n&uacute;meros y f&oacute;rmulas. Escribiendo y haci&eacute;ndose el desentendido. Sudando como si estuviese corriendo una marat&oacute;n. Cuando de pronto, en su entrepierna una sedosa sensaci&oacute;n entra en acci&oacute;n acariciando su magullado su pene.<\/p>\n<p>Asustado Luis baja la mirada, para concebir el pie de su t&iacute;a, forrado en sus medias de seda negra, acariciando dulcemente su enrojecido tronco. -&iexcl;Apres&uacute;rate! No te distraigas. &ndash;Grita su t&iacute;a.<\/p>\n<p>Luis regresa de nuevo su cabeza a su libreta y continua, sintiendo con excitante agon&iacute;a el pie de su t&iacute;a rozando su pene, desliz&aacute;ndose por sus piernas y estrujando sutilmente sus test&iacute;culos.<\/p>\n<p>Pero Luis continuaba firme en su cometido. Tan firme como su polla estrangulada ahora por ambos pies de si t&iacute;a, sintiendo la suave seda y el calor que emanaban de sus plantas y entre sus dedos. En tanto, sobre la mesa, Margot le miraba con atenci&oacute;n, seduci&eacute;ndole con ademanes, al recorrer sus dedos sobre sus senos al desnudo, con especial esmero al llegar al centro, en sus pezones dispuestos, estimul&aacute;ndolos un poco hasta levantarlos por completo.<\/p>\n<p>Al tope de estr&eacute;s, Luis estaba ba&ntilde;ado en sudor, salivaba como lagarto, la cabeza le dol&iacute;a y sus m&uacute;sculos le temblaban inconteniblemente, todos, especialmente el largo y endurecido m&uacute;sculo de su escroto. Mientras sent&iacute;a los dedos abraz&aacute;ndole, ese calor que desped&iacute;a, y la textura de sus medias, hac&iacute;a insoportable el sufrimiento.<\/p>\n<p>Entonces un espasmo involuntario en su escroto hace que Luis eyacular&aacute; sobre los trasparentes telares que recubr&iacute;an los pies de su t&iacute;a. Y ella Explota. La Dra. Margot salta envuelta en llamas, col&eacute;rica como nunca.<\/p>\n<p>-&iexcl;Eres un idiota! &ndash;Grita ofendida. -&iexcl;Est&uacute;pido mocoso precoz de mierda! &ndash;Le reclama, al tiempo que le golpeaba en la cabeza cruelmente, hal&aacute;ndole de la oreja hasta sus pies para que viera de cerca la ofensa cometida, lastim&aacute;ndole de verdad.<\/p>\n<p>-&iexcl;Mira idiota, me has manchado las medias! &iquest;No te pudiste aguantar? &ndash;Preguntaba su t&iacute;a sin soltarlo de la oreja izquierda, y zangolote&aacute;ndolo para lesionarlo a&uacute;n m&aacute;s. &ndash;Lo siento t&iacute;a, en verdad lo siento. No pude evitarlo. &ndash;Le suplicaba Luis ba&ntilde;ado en l&aacute;grimas.<\/p>\n<p>-&iexcl;No llores malcriado! Ahora lavar&aacute;s mis medias. Lavar&aacute;s toda mi ropa. Y las cortinas de la casa. Todas ellas. &ndash;S&iacute; t&iacute;a. &ndash;Respond&iacute;a el peque&ntilde;o con la oreja enrojecida fundida en los largos dedos de su t&iacute;a, grit&aacute;ndole completamente descarriada.<\/p>\n<p>-Y lo har&aacute;s a mano. Desnudo. Para que aprendas a valorar lo que cuesta la vestimenta de una dama fina como yo. Finaliza la Doctora, antes de largarse a paso veloz enfurecida, con sus tachones en la mano y los pies manchados con el semen de su sobrino.<\/p>\n<p>Una inesperada amiga<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a el pobre Luis se pas&oacute; toda la ma&ntilde;ana obedeciendo el castigo de su t&iacute;a. Aunque sab&iacute;a que ella no estaba en casa, el peque&ntilde;o se encontraba tan asustado, que no se atrevi&oacute; a vestirse ni remilgar una sola de sus ordenanzas, quedando desnudo toda la tarde.<\/p>\n<p>As&iacute;, se la pas&oacute; tallando la ropa sobre un endeble lavadero a un costado del cuarto de lavado. Llorando desconsolado y muerto de fr&iacute;o, cuando una dulce voz se escucha a sus espaldas. -&iquest;Est&aacute;s bien? &ndash;Pregunta Alison, la sirvienta, al notar que Luis no paraba de llorar ni trabajar.<\/p>\n<p>-S&iacute;, gracias. &ndash;Responde el joven entre gimoteos, mirando a la chica acercarse por su espalda para ayudarle a cargar las pesadas cortinas de gruesa tela, completamente cubiertas de polvo.<\/p>\n<p>-Debes sacudirla primero. &ndash;Le dice la joven mucama intentando amenizar con una sonrisa. &ndash;Me llevar&eacute; esto y lo sacudir&eacute; afuera. Finaliza cargando las pesadas telas. &ndash;Gracias. Le dice Luisentre sollozos.<\/p>\n<p>La tarde entera se pasaron en cumplimiento del mandato de la Dra. Margot. Sin embargo, Luis no habr&iacute;an terminado sino hasta ya bien entrada la noche, cuando la se&ntilde;ora de la casa ya se encontraba presente, supervisando que sus &oacute;rdenes se cumpliesen al pie de la letra, ahora sin la ayuda de Alison quien habr&iacute;a terminado su jornada horas atr&aacute;s.<\/p>\n<p>La pesadilla se prolongar&iacute;a los d&iacute;as siguientes. Ahora Margot se ensa&ntilde;aba con su sobrino de la peor manera. Nunca faltaba pretexto para reprenderlo, gritarle e incluso golpearle por cualquier excusa. Especialmente en las clases de estudio, donde la maestra daba rienda suelta a sus m&aacute;s oscuros y perversos sentimientos, de odio y lujuria.<\/p>\n<p>Luis estaba completamente deprimido, no pod&iacute;a estar un segundo m&aacute;s en aquella casa infame. Por las noches se la pasaba desahogando su llanto, impotente, deseando nunca haber llegado ah&iacute;, y en los d&iacute;as no paraba de trabajar o estudiar.<\/p>\n<p>Una de aquellas ma&ntilde;anas, el desaventurado jovencillo regresaba de las compras para la comida del fin de semana en compa&ntilde;&iacute;a de Alison. Descendieron del taxi y entraron a casa. Enseguida Luis se acomidi&oacute; a limpiar y cortar las verduras para la cena. Ambos sab&iacute;an que ese s&aacute;bado, como todos, la Doctora Margot llegar&iacute;a temprano y muy hambrienta.<\/p>\n<p>Luis se encontraba desconsolado y desconcertado, en su mente se dibujaban aquellas im&aacute;genes sexualmente explicitas de su t&iacute;a, acos&aacute;ndolo, desnuda, en su ropa de oficina, oblig&aacute;ndole a masturbarse frente a ella, y su pobre pene masacrado entre sus manos, lastimado y da&ntilde;ado. Sin duda era una terrible manera de comenzar a descubrir su sexualidad, apenas entrado en la mayor&iacute;a de edad.<\/p>\n<p>Con aquellas im&aacute;genes en sus ojos, Luis miraba a su compa&ntilde;era Alison, quien pon&iacute;a la cacerola sobre la estufa con agua para hervir las verduras que reci&eacute;n Luis terminaba de cortar. Era una linda chica, aunque tan solo era ocho a&ntilde;os mayor, para Luis se trataba de un trecho de edad demasiado amplio para considerar cualquier intimidad con ella. Sin embargo nada comparado con los 24 a&ntilde;os de diferencia que ten&iacute;a con su t&iacute;a, por lo que sin duda, era Alison la &uacute;nica persona con quien se sent&iacute;a m&aacute;s identificado en su nueva vida.<\/p>\n<p>T&iacute;mido como solo &eacute;l, Luis se aproximaba a paso lento con el pozuelo de verduras cortadas en cubos por &eacute;l mismo, hasta donde Alison se encontraba llenando la cacerola con agua. Sus miradas se cruzaron, Alison le sonri&oacute; agradecida por la ayuda. Luis contest&oacute; de la misma forma, depositando con cuidado la comida dentro del recipiente sobre la estufa encendida.<\/p>\n<p>Su compa&ntilde;era se encargar&iacute;a del resto. El trabajo de Luis en la cocina hab&iacute;a terminado, sin embargo, algo lo deten&iacute;a. Era una extra&ntilde;a fuerza que le hab&iacute;a soldado los pies al suelo. Se hab&iacute;a quedado encantado y enamorado por la elegante danza de la sirvienta balanceando su lindo vestido azul gris&aacute;ceo bajo su mandil blanco, contoneando las caderas al acarrear agua desde el grifo hasta el estofado.<\/p>\n<p>A diferencia de su t&iacute;a, Alison carec&iacute;a de aquellas gruesas piernas y esas marcadas pantorrillas sobre sus altos tacones. En cambio, la chica era m&aacute;s peque&ntilde;a, tierna y delicada. No hab&iacute;a esos escotes mostrando sus grandes senos forrados en la m&aacute;s fina lencer&iacute;a. Ella portaba ese coqueto vestido cerrado que tan solo permitir&iacute;a ver un poco su colguije dorado seguramente religioso bajo juvenil rostro perdi&eacute;ndose en sus senos tan peque&ntilde;os que apenas se marcaban un poco, a&uacute;n bajo la delgada tela del peque&ntilde;o vestido.<\/p>\n<p>A&uacute;n as&iacute;, lo compensaba con su estrecha cintura y su abdomen aplanado, a diferencia del vientre distendido de su t&iacute;a. Era tan delgada que deba la sensaci&oacute;n de que se fuese a romper por la mitad, lo que la hac&iacute;a ver un poco m&aacute;s alta de lo que era en realidad, siendo de hecho, un poco m&aacute;s peque&ntilde;a que Luis, permitiendo as&iacute; que sus manos se posaran firmemente rode&aacute;ndole desde su espalda, justamente por su cintura.<\/p>\n<p>Alison se estremeci&oacute;, sin embargo no dijo nada. Luis le abrazo cari&ntilde;osamente, embriag&aacute;ndose con el dulce aroma de su cabello lacio. Entonces Alison intent&oacute; girar a sus espaldas. Pero Luis se lo impidi&oacute; sujet&aacute;ndole con todas sus fuerzas. -&iquest;Qu&eacute; haces? &ndash;Pregunta la chica, ya un tanto asustada. Pero Luis solo estrech&oacute; su entrepierna contra los peque&ntilde;os gl&uacute;teos Alison sin decir palabra. Enseguida su p&uacute;bero pene se inflamaba creciendo bajo sus pantalones.<\/p>\n<p>Alison lo sinti&oacute; en seguida, forcejeando un poco frente a la olla hirviendo, sin atreverse a moverse demasiado en tan precaria posici&oacute;n. &ndash;No lo hagas Luis. Por favor. As&iacute; no. &ndash;Suplicaba con una tierna voz. Luis la bes&oacute; en la nuca con tanta ternura, que por un momento Alison no opuso resistencia antes de continuar con el peligroso forcejeo.<\/p>\n<p>Luis segu&iacute;a bes&aacute;ndola cerca de su oreja derecha y en el cuello que su cabello recogido dejaba al descubierto mientras sus manos la acariciaban por su estrecha cintura. &ndash;S&eacute; que tienes un amor&iacute;o con el t&iacute;o Gerardo. A la Doctora Margot no le gustar&iacute;a si se enterase. &ndash;Le insinuaba pretenciosamente, al tiempo que posaba su mano derecha sobre su peque&ntilde;o busto intentando pellizcarlo aunque fuese solo un poco.<\/p>\n<p>Entonces Alison no dijo m&aacute;s. Dej&oacute; de forcejear y se recargo firmemente sobre la estufa con ambas manos. Luis lo entendi&oacute; enseguida, se baj&oacute; sus pantalones hasta los tobillos, desnudando su endurecido falo, le subi&oacute; su el vestido a la sirvienta, y tras bajarle sus bragas le ensart&oacute; su virgen pene en la estrecha conchita de su mucama.<\/p>\n<p>La inexperiencia hab&iacute;a hecho que Luis batallar&aacute; en encontrar la postura perfecta para poderla penetrar, obligando a la misma Alison a ayudarle, sujetando su largo pene para enfundarlo dentro de ella, parando su culito para que no la lastimara el imp&uacute;ber jovenzuelo.<\/p>\n<p>Precoz cu&aacute;l es, Luis eyaculaba a los pocos minutos de haber entrado en ella. Sin tiempo siquiera para salir antes de llenarla toda de semen.<\/p>\n<p>Acongojado por la depresi&oacute;n post coito, Luis se sub&iacute;a sus pantalones completamente arrepentido. &ndash;Lo lamento. En verdad lo siento mucho. No s&eacute; qu&eacute; me sucedi&oacute;. No quise hacerlo. No as&iacute;. &ndash;Le dec&iacute;a al borde de las lagrimas, mientras Alison se vest&iacute;a sus bragas nuevamente, sin decir palabra, al tiempo que le miraba apenada.<\/p>\n<p>Luis no era un monstruo, tan solo era un buen muchacho que se habr&iacute;a guardado un gran sufrimiento por mucho tiempo. En el fondo, Alison sab&iacute;a que el peque&ntilde;o solo quer&iacute;a cari&ntilde;o, pero no sab&iacute;a c&oacute;mo pedirlo, ni como recibirlo.<\/p>\n<p>Por la tarde la tensi&oacute;n se percib&iacute;a palpable. Alison serv&iacute;a la cena, Luis no se atrev&iacute;a a levantar la mirada. Margot no dijo nada, pero sin duda se habr&iacute;a percatado que algo suced&iacute;a entre los dos j&oacute;venes de la casa, y eso la puso furiosa.<\/p>\n<p>-No quiero que vuelvas a ayudar en la cocina Luis. Este caldo me est&aacute; sabiendo muy amargo. Expresa la se&ntilde;ora de la casa. &ndash;Ma&ntilde;ana te quiero aqu&iacute; temprano Alison. Ya te puedes ir. &ndash;Finaliza, sentenciado a los amantes, y dejando bien en claro que nada pasaba desapercibido frente a sus narices. &ndash;S&iacute; t&iacute;a. &ndash;S&iacute; se&ntilde;ora. &ndash;Respond&iacute;an a los o&iacute;dos sordos de la matriarca.<\/p>\n<p>Pesadilla<\/p>\n<p>Habr&iacute;an pasado cinco semanas y dos d&iacute;as desde que Luis arribase a aquella casa del terror, toda una vida para el peque&ntilde;o marginado, sobajado desde el primer minuto. Apenas hab&iacute;a visto la luz del d&iacute;a. Casi no sab&iacute;a nada de sus padres, salvo las pocas palabras que podr&iacute;a escuchar a trav&eacute;s del ancestral tel&eacute;fono fijo al pie de las escaleras. Principalmente de su madre, pues su padrastro ni se molestaba.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a diferencia, Luis estaba solo, fuese donde estuviese. Solo esperaban de &eacute;l lo mejor, sin poner nada de su parte. Especialmente de su t&iacute;a Margot, de esa infame se&ntilde;ora quien lo citaba en punto de las seis de la tarde, en el lugar de siempre.<\/p>\n<p>Ah&iacute;, donde Luis tomaba asiento en la misma rutina de siempre. Colocando sus instrumentos de estudio con sumo cuidado sobre la mesa. Postura recta y manos limpias. No hab&iacute;a que hacer enojar a la se&ntilde;ora, aunque todo fuese en vano.<\/p>\n<p>Momento preciso en que lo aborda su t&iacute;a, anunciando su presencia con el siniestro pero excitante sonido de sus tacones de aguja estridentes sobre el piso de madera, haciendo eco a trav&eacute;s del pasillo, como una feroz bestia saliendo al coliseo. Enseguida Margot le arrebata el cuadernillo a su sobrino, y sin expresi&oacute;n comienza a juzgarlo.<\/p>\n<p>Luis esperaba nadando en una sopa amarga de emociones, miedo y terror en su mirada. Ansiedad y depresi&oacute;n dentro de su alma. Miraba a su t&iacute;a posada frente a &eacute;l, engre&iacute;da y arrogante cu&aacute;l solo ella. Vest&iacute;a una blusa blanca impecable, un saco color vino, y una falda del mismo tono, sin embargo un poco m&aacute;s corta de lo habitual, la cual ahora le permit&iacute;a ver un poco mejor sus piernas revestidas por sus fieles pantimedias negras.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s, Margot toma asiento junto al muchacho y comienza a escribir sobre su libreta. Se trataba de un tema nuevo. Aunque para Luis el procedimiento para dar soluci&oacute;n al problema le parec&iacute;a familiar, su maestra se esmeraba en complicar la ecuaci&oacute;n tanto como fuese posible. &ndash;Resu&eacute;lvelo. &ndash;Ordena, sin m&aacute;s explicaciones.<\/p>\n<p>Atento, el adolecente se apresura con los nervios de punta, intentando coincidir con un medio que le ayudara a solucionar la tarea impuesta. Su t&iacute;a le observa, poni&eacute;ndole m&aacute;s presi&oacute;n al momento y aumentando el estr&eacute;s del pobre muchacho.<\/p>\n<p>En la mirada de su Maestra solo hab&iacute;a maldad, no hab&iacute;a nada que m&aacute;s quisiese que hacer sufrir a su sobrino. Se regocijaba al verlo temblar de miedo, luchando por resolver un problema innecesariamente m&aacute;s avanzado para su nivel escolar, mientras jugueteaba con su cabello y con su collar de oro, recorriendo los eslabones dorados desde su cuello hasta su pecho, entremetiendo un poco su mano en medio de sus grotescos senos.<\/p>\n<p>Sus intenciones eran claras. Quer&iacute;a distraerle para concebir una genuina excusa con la cual poder desquitar toda su frustraci&oacute;n con su desprotegido sobrino. Y &eacute;l luchaba, cada segundo libraba una feroz batalla consigo mismo, con sus estudios y con su t&iacute;a, quien se empe&ntilde;aba en llamar su atenci&oacute;n abriendo su saco para lucir sus atributos y cruzando sus piernas seductoramente.<\/p>\n<p>Pero Luis se manten&iacute;a firme en su labor, sin desviar su mirada del l&aacute;piz escribiendo frente a &eacute;l. Entonces su t&iacute;a se arrima un poco. -&iquest;C&oacute;mo vas? &ndash;Pregunta con hipocres&iacute;a, estrechando su cuerpo tanto como las sillas pegadas una a la otra lo permit&iacute;an.<\/p>\n<p>Luis no respond&iacute;a, dispon&iacute;a de toda su atenci&oacute;n para realizar las ecuaciones necesarias, haciendo memoria y corrigiendo una y otra vez. Cuando de pronto siente la mano de su t&iacute;a pos&aacute;ndose sobre su entrepierna, acariciando su pene hasta despertarlo dentro de su escondite de mezclilla.<\/p>\n<p>Lentamente comenzaba a desabotonar sus pantalones, baja su cremallera y desliza sus calzoncillos hasta lograr sacar su largo trozo endurecido. Enseguida le sujeta fuertemente el escroto cual palanca de autom&oacute;vil y desliza su mano de arriba abajo placenteramente.<\/p>\n<p>Luis resiste, sab&iacute;a que no hab&iacute;a manera de luchar contra ella, era su presa y estaba a su merced. La Doctora continuaba masturb&aacute;ndole bajo la mesa, impregnando de a poco sus manos con el tibio semen que comenzaba a emanar desde el glande de su sobrino extasiado por sus caricias.<\/p>\n<p>-Apres&uacute;rate Luis. No querr&aacute;s terminar antes de acabar con tu tarea. &ndash;Amenazaba su maestra, susurr&aacute;ndole al o&iacute;do con una siniestra sonrisa, estrujando con mucho m&aacute;s placer su viril miembro entre su mano derecha. Haciendo resbalar sus dedos con extremo placer por todo lo largo de su ahora completamente lubricado pene a punto de eructar todo su pegajoso relleno sobre la mano de su t&iacute;a.<\/p>\n<p>Luis se esforzaba, sudaba y temblaba. Luchaba por concebir en su mente los pasos necesarios para despejar las inc&oacute;gnitas, pero era imposible. Estaba completamente excitado, y su mente no pod&iacute;a concentrarse, por lo que finalmente el estr&eacute;s lo super&oacute;, haci&eacute;ndolo relajar su escroto para dar paso a una profunda y larga eyaculaci&oacute;n desahogada sobre los dedos de su t&iacute;a, en poderosas arcadas de su pene que vomitaba todo su trasparente semen sobre ella.<\/p>\n<p>Desahogado, Luis inmediatamente retom&oacute; consciencia de sus actos, anticipando las inhumanas consecuencias, disculp&aacute;ndose enseguida, como rogando clemencia. &ndash;Lo lamento. Perd&oacute;n t&iacute;a. &ndash;Suplicaba el muchacho. Sin embargo su t&iacute;a continuaba masturb&aacute;ndole bajo la mesa completamente desentendida de lo sucedido. &ndash;No te preocupes, est&aacute; bien, est&aacute; bien Luis. Pero a&uacute;n no terminas tu tarea. Date prisa. &ndash;Le dec&iacute;a su malvada t&iacute;a, con diab&oacute;lica tranquilidad, sin dejar de estrujar su hastiado pene de arriba abajo, embarrando su propio semen sobre &eacute;l mismo.<\/p>\n<p>Y Luis sufr&iacute;a como nunca. La tortura era terrible. Su sobre estimulado pene se sent&iacute;a sensible a flor de piel, y su t&iacute;a no paraba. -Para, t&iacute;a. Por favor. &ndash;Rogaba Luis. &ndash;No hasta que termines tu tarea. &ndash;Sentenciaba su t&iacute;a.<\/p>\n<p>Pero aquel problema plasmado sobre su libreta, era complejo y muy largo. Luis apenas pod&iacute;a concentrase muerto de sufrimiento. &ndash;Por favor t&iacute;a. Lo lamento. Para ya. Me lastimas. &ndash;Suplicaba intentando desaprisionar su pene de las garras de su t&iacute;a.<\/p>\n<p>Y su infame t&iacute;a continuaba, no parar&iacute;a hasta satisfacer sus perversos instintos salvajes. Ella si era un monstruo encarnado en ese enga&ntilde;oso cuerpo de diosa. Restregando sus pegajosos dedos a lo largo de su enrojecido pene lastimado. Sigui&oacute; y sigui&oacute; hasta que el peque&ntilde;o Luis lograba cumplir con su cometido, terminando al fin con aquella tortura sexual.<\/p>\n<p>Esa noche el pobre adolecente desvaneci&oacute; sobre su cama, y solt&oacute; un impotente llanto, desahogando toda frustraci&oacute;n, sinti&eacute;ndose humillado y martirizado como nunca antes en su vida.<\/p>\n<p>-HAAAAhhhh. &ndash;Se hace escuchar un desgarrador grito que resonaba en toda la mansi&oacute;n. Era su t&iacute;a. La muy desgraciada se deb&iacute;a estar masturbando en su recamara. Regocijada por todo el placer que le conceb&iacute;a el martirio de su sobrino. Desconsolada sin su marido, ahora se complac&iacute;a consigo misma, regocijada por la malicia desahogada sobre el hijo de su propia hermana, quien ahora en su recamara se ahogaba en sus propias l&aacute;grimas hasta perderse entre sus sue&ntilde;os con un profuso dolor en el musculo de su escroto hasta su pr&oacute;stata.<\/p>\n<p>Por desgracia, ese ser&iacute;a el primero de muchos otros acontecimientos similares que el desamparado Joven sufrir&iacute;a en los &uacute;ltimos d&iacute;as de estad&iacute;a en aquella l&uacute;gubre residencia. Pues tan solo dos d&iacute;as despu&eacute;s su t&iacute;a lo citaba por la ma&ntilde;ana en ese mismo inh&oacute;spito rinc&oacute;n de estudio, el cual Luis odiaba con todo su ser.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a fue terrible, las horas de estudio hab&iacute;an pasado a segundo plano, ya no necesitaba de excusas para acosarle y sobajarle, estaba completamente descarriada, hab&iacute;a perdido el juicio.<\/p>\n<p>El adolecente anotaba atento las instrucciones que su t&iacute;a anotaba con desesperaci&oacute;n con la blanquizca tiza sobre la pizarra verde. Aquella ecuaci&oacute;n era nefasta, esta vez se hab&iacute;a excedido. Pero ya nada importaba. Era solo la excusa, lo &uacute;nico que esperaba Margot era que su sobrino le diese pauta para descargar su ira y frustraci&oacute;n sobre &eacute;l.<\/p>\n<p>Ingenuo, el peque&ntilde;o estudiante se empe&ntilde;aba en dar su mejor esfuerzo, creyendo que podr&iacute;a con aquel problema, extendiendo su libreta con la err&oacute;nea soluci&oacute;n ante su t&iacute;a.<\/p>\n<p>-&iexcl;Est&aacute; mal! Todo. &iexcl;Todo! &ndash;Expresaba Margot regocijada en su pataner&iacute;a. &ndash;Es que no lo s&eacute; hacer. -&iquest;C&oacute;mo dices? &ndash;Pregunta su t&iacute;a, asombrada por la insolencia. &ndash;A&uacute;n no me ha explicado ese problema t&iacute;a. -&iquest;C&oacute;mo te atreves? &iquest;Dices que me equivoco? &iquest;Crees que ahora sabes m&aacute;s que yo? Ese problema es igual de f&aacute;cil que todos. &ndash;Finalizaba, aventando su libreta a la mesa con tal brusquedad que &eacute;sta sal&iacute;a despedida por el otro extremo. -No tienes remedio. Eres una verg&uuml;enza para tus padres y para toda la familia. Das asco. Jam&aacute;s llegaras a ser algo en la vida. No vales m&aacute;s que la alfombra en la que estas parado. &ndash;Le sobajaba su desalmada maestra sin escr&uacute;pulos.<\/p>\n<p>-&iexcl;Anda! Quieres ser una alfombra. Se una alfombra. &ndash;Ordena Margot con los ojos rojos de c&oacute;lera. Haciendo que su desabrigado sobrino se tumbase sobre el suelo pecho arriba, despu&eacute;s de obligarlo a desnudarse, justo frente a ella.<\/p>\n<p>Entonces la muy inhumana se&ntilde;ora arrim&oacute; una silla para sentarse frente al chico, posando sus tacones altos sobre su barriga, sin ning&uacute;n remordimiento. -&iquest;Te divierte ser un alfombrilla? Ahora ya no debes pensar en nada. No m&aacute;s estudio. Ser&aacute;s el orgullo de una casa bien adornada.<\/p>\n<p>Luis estaba devastado. Hab&iacute;a ca&iacute;do en lo m&aacute;s bajo de su depresi&oacute;n que jam&aacute;s antes hab&iacute;a llegado. Las l&aacute;grimas corr&iacute;an por su rostro, pero a&uacute;n lograba resguardar su llanto detr&aacute;s de sus labios sellados con gran esfuerzo.<\/p>\n<p>Su t&iacute;a segu&iacute;a sentada con su caracter&iacute;stica arrogancia, descansando sus largas piernas sobre el pobre muchacho, quien no pod&iacute;a m&aacute;s que mirar las pantorrillas de su t&iacute;a, forradas siempre en lencer&iacute;a negra, y sus zapatos altos pinch&aacute;ndole con el tac&oacute;n sobre su abdomen.<\/p>\n<p>-&iquest;Te sientes contento ahora? T&uacute; lo buscaste. &ndash;S&iacute; t&iacute;a. Respond&iacute;a el ingenuo joven. -&iexcl;C&aacute;llate! Los tapetes no hablan. &ndash;Explotaba enseguida su t&iacute;a, al darse cuenta que hab&iacute;a mordido el anzuelo. &ndash;Quieres utilizar tu boca para algo bueno, haz lo que los tapes hacen y cumple tu nuevo prop&oacute;sito.<\/p>\n<p>Amenazaba la Dra. Margot, enderezando su postura para poder colocar la punta de su zapato izquierdo sobre la boca su sobrino. &ndash;L&iacute;mpialo. Es lo que las alfombras hacen &iquest;No? &ndash;Le obliga sin misericordia. Luis obedece.<\/p>\n<p>Lentamente comienza a besar las zapatillas negras de su t&iacute;a, brillantes por el impecable y riguroso lustrado que las hac&iacute;a ver como nuevas, pero nada era suficiente para la desquiciada se&ntilde;ora. Nunca lo era.<\/p>\n<p>-Con la lengua. &ndash;Le dec&iacute;a, restregando su pie por toda la cara de Luis. Y no conforme con ello la infame Doctora comenz&oacute; a pisotearle por todo el cuerpo. Recorr&iacute;a su zapato por toda su piel expuesta cuerpo, haciendo presi&oacute;n en su abdomen y su pecho con la punta de su tac&oacute;n, ensa&ntilde;&aacute;ndose especialmente en su entrepierna, estrujando su delicada piel &iacute;ntima con las grotescas suelas puntiagudas sint&eacute;ticas de su calzado.<\/p>\n<p>El sufrimiento era inaudito. Sentir toda esa violencia de los zapatos de aguja sobre su pene, su escroto y sus test&iacute;culos, hac&iacute;an a Luis restregarse de dolor. &ndash;Eres un buen tapete. Le dec&iacute;a con una desgraciada sonrisa maquiav&eacute;lica en el rostro.<\/p>\n<p>-Anda Luis. L&iacute;mpiame los zapatos que ya tengo que irme. &ndash;Le ordena. Y Luis reincorpora su lastimado cuerpo, se arrodilla frente a ella, y concede sus &oacute;rdenes haciendo resbalar su lengua sobre el lustroso calzado femenino de su t&iacute;a. &ndash;Sigue. &ndash;Le dice, levantando uno de sus pies para que le lamiera tambi&eacute;n sus pantorrillas, siempre forradas en sus medias de seda. Luis lo entiende. El sabor era desagradable, pero la textura no tanto. Ol&iacute;a a mujer y a lencer&iacute;a fina.<\/p>\n<p>Segu&iacute;a avanzando desde sus tobillos, sus pantorrillas, sus rodillas y hasta sus piernas. Al llegar ah&iacute;, su t&iacute;a separo sus piernas abri&eacute;ndolas de par en par, mostr&aacute;ndole su sensual lencer&iacute;a roja al fondo de su falda cual se levantaba por encima de sus muslos, justo al final de sus pantimedias.<\/p>\n<p>Luis sigui&oacute;, y su t&iacute;a se lo permit&iacute;a. Poco a poco llegaba hasta su entrepierna, al tiempo que ella se levantaba su falda para que cabeza cupiese mejor. Y Luis avanzaba, su lengua recorr&iacute;a la el&aacute;stica tela trasparente entre sus muslos, llegando al l&iacute;mite de su er&oacute;tica prenda donde sus piernas nac&iacute;an desnudas y desprotegidas por aquella lencer&iacute;a.<\/p>\n<p>Su boca besa la ardiente piel de su t&iacute;a, ama y se&ntilde;ora. Lamiendo cada vez m&aacute;s cerca de su sexo, radiante y fogoso, cual caldera de nav&iacute;o a vapor, a&uacute;n a la distancia. Y entonces lleg&oacute;. Finalmente Luis posaba sus labios sobre la caliente vagina de su t&iacute;a, chup&aacute;ndosela con desd&eacute;n por encima de su coraza de encajes rojos. A&uacute;n as&iacute;, el peque&ntilde;o Luis pod&iacute;a palpar con su lengua todo su bien a&ntilde;ejado co&ntilde;o, sintiendo bajo sus bragas los pliegues vaginales de su t&iacute;a, humect&aacute;ndose con el paso de su saliva empapando su ropa intima.<\/p>\n<p>Y el aroma, el olor penetrante y picoso de una buena vagina caliente, amarga como su madura poseedora, pero deliciosamente excitante para el joven adolecente, quien no paraba de mamar con esmero, creyendo que as&iacute;, de alguna forma saldar&iacute;a deudas con su verdugo.<\/p>\n<p>-MMmmm. &ndash;Suspiraba la se&ntilde;ora, comenzando a gemir por todo el placer que Luis le provocaba sumergido en su entrepierna. Poco a poco su respiraci&oacute;n comenzaba a agitarse, inconscientemente contorsionaba sus caderas, provocando un vaiv&eacute;n que restregaba su co&ntilde;o en la cara de su sobrino, incit&aacute;ndole a que no parara y siguiera chup&aacute;ndosela.<\/p>\n<p>Y Finalmente Margot se perd&iacute;a en su er&oacute;tico placer, sucumbiendo al trabajo que le estaba haciendo Luis con su lengua. Relajaba sus piernas, arqueaba su cuello y desfallec&iacute;a sobre la boca del muchacho, permitiendo que su vagina se complaciera hasta hacerse venir encima.<\/p>\n<p>Entonces, un incontrolable espasmo le obliga a fruncir los m&uacute;sculos de su pelvis provocando que su co&ntilde;o estallase en un genuino orgasmo, seguramente retrasado por todo este tiempo. En un profundo gemido la Maestra Margot conceb&iacute;a todo su goce, eyaculando sobre la boca del peque&ntilde;o quien segu&iacute;a lamiendo, bebiendo de sus segregaciones &iacute;ntimas que emanaban desde las profundidades de su co&ntilde;o, manchando sus bragas de su tibio contenido, escurriendo hasta su falda, manch&aacute;ndola con de su blanquizca leche, que Luis no alcanzaba a sorber.<\/p>\n<p>Venganza<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de haber probado la vagina madura de su t&iacute;a, ya nada era igual para el adolecente. Su mente se habr&iacute;a descarrilado por completo, abandonando cualquier rastro de cordura en su esp&iacute;ritu p&uacute;bero. Sus sentimientos se encontraban completamente revueltos. Ten&iacute;a el concepto err&oacute;neo de lo que era el cari&ntilde;o, la amistad, el amor y el sexo; todo estaba mezclado entre el miedo, la depresi&oacute;n y el odio.<\/p>\n<p>El muchacho cre&iacute;a estar enamorado de su t&iacute;a, pero al mismo tiempo la odiaba con toda su alma, quer&iacute;a desquitarse de alguna forma, sentir que pod&iacute;a hacer algo con su vida, o por lo menos, defenderse.<\/p>\n<p>Desliz&aacute;ndose sin control en aquella cascada de emociones, Luis descend&iacute;a por las escaleras bajo la eterna atmosfera sombr&iacute;a. El joven camina sobre la alfombra del primer piso, destinado a comenzar sus encomiendas del d&iacute;a lo antes posible. Momento preciso en que Alison cruza rumbo a la cocina, a su vez, dispuesta a preparar el desayuno. Luis la sigue de cerca.<\/p>\n<p>Alison enciende la estufa, Luis la asecha a escondidas aproxim&aacute;ndose a paso lento sobre sus espaldas. La chica da media vuelta alarmada por la poca mesura de sus pasos. Por un momento sus miradas se enfrentan sin mediar palabra, como intentando deducir los pensamientos uno del otro.<\/p>\n<p>Ella camina de espaldas hasta toparse con horno de la estufa, del cual se sujeta fuertemente por la agarradera de una sola aza, temerosa de las intenciones de su acompa&ntilde;ante. Luis contin&uacute;a su trayecto, aletargando su andar a cada paso. Y al tenerla lo suficientemente cerca, finalmente se derrumba a sus rodillas explotando en un llanto desconsolado y desgarrador.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; sucede? &ndash;Pregunta la chica, dejando que su miedo se esfumase por completo. &ndash;Lo lamento, lo siento mucho. Disc&uacute;lpame. &ndash;Ruega el joven ba&ntilde;ado en llanto. &ndash;Tranquilo, respira. Anda lev&aacute;ntate. -Responde Alison consolando al destrozado muchacho.<\/p>\n<p>-S&eacute; que est&aacute;s pasando por un mal momento. Por tu t&iacute;a. Lo s&eacute; todo. Le dice la chica inclin&aacute;ndose al rostro de Luis a&uacute;n arrodillado frente a ella. &ndash;Pero no deb&iacute;&hellip; -Calla, no digas m&aacute;s. Ya ha pasado todo. &ndash;Le reconfortaba, terminando finalmente de levantarle del suelo.<\/p>\n<p>-La se&ntilde;ora es terrible, lo s&eacute;. Solo trabajo con ella por la paga. &iquest;sabes? Tengo a mam&aacute; enferma y por ahora no puede trabar. &ndash;Inicia la conversaci&oacute;n, mientras Luis recarga las manos a su espalda sobre la mesa de madera en el centro de la cocina. &ndash;El se&ntilde;or Gerardo y yo nunca tuvimos nada entre nosotros. &Eacute;l me insinuaba, pero yo nunca le permit&iacute; que me hiciera da&ntilde;o. Tampoco era su culpa, la se&ntilde;ora lo estaba volviendo loco. Un poco como lo que te haciendo a ti, ahora mismo.<\/p>\n<p>Ella tiene alg&uacute;n trastorno con la sexualidad o algo as&iacute;. Hab&iacute;a noches en las que se la pasaban haciendo el amor sin descanso hasta el amanecer, pero en otras ocasiones ella no quer&iacute;a intimidad por semanas, y cuando llegaban a hacerlo, ella no lo dejaba terminar. Me lo confes&oacute; el se&ntilde;or.<\/p>\n<p>Luis escuchaba atentamente, intentado hilar cavos en su mente. &ndash;Seguramente por ello decidi&oacute; marcharse. No lo culpo. Me sorprende que haya soportado tanto tiempo viviendo de esa manera. S&eacute; que tiene otro amor&iacute;o. Ella lo orillo a eso. &ndash;Finaliza la linda chica sin dejar un momento de apresurarse a terminar con el desayuno a tiempo, antes de que la se&ntilde;ora bajara de su alcoba.<\/p>\n<p>-&iexcl;Luis! &ndash;Gritaba la se&ntilde;ora Margot desde las profundidades de la siniestra casona. Enseguida el peque&ntilde;o sale corriendo a toda prisa hasta el comedor donde su t&iacute;a esperaba ya en su silla al frente de la mesa.<\/p>\n<p>-Hoy tendr&aacute;s repaso. Vamos muy atrasados en la materia. No puedes seguir holgazaneando de esa manera. &ndash;Le reprend&iacute;a su t&iacute;a apenas al tenerlo a la vista. &ndash;S&iacute; t&iacute;a. Acertaba.<\/p>\n<p>Horas m&aacute;s tarde Luis esperaba ansioso en el mismo lugar de estudio. De ante mano sab&iacute;a que esa ma&ntilde;ana su t&iacute;a ser&iacute;a muy dura y cruel, quien orgullosa y altanera comienza a anotar alguna ecuaci&oacute;n sobre la pizarra.<\/p>\n<p>Al terminar Luis comienza a darle soluci&oacute;n al problema matem&aacute;tico. -&iquest;Qu&eacute; pasa Luis? Est&aacute;s muy serio el d&iacute;a de hoy. &ndash;Se le escucha decir a la se&ntilde;ora. -&iquest;O acaso prefieres la compa&ntilde;&iacute;a de Alison? Esa muchacha no te traer&aacute; nada bueno. Solo te distrae de tu estudio. No quiero verte cerca de ella, &iquest;lo entiendes?<\/p>\n<p>Determina la Doctora mir&aacute;ndole seriamente. -&iexcl;Apres&uacute;rate, que a&uacute;n debo dejarte m&aacute;s tarea! Debes ponerte al corriente. &ndash;Ordenaba su Maestra borrando lo anotado en la pizarra para conseguir m&aacute;s espacio donde anotar una serie de actividades y problemas complejos. &ndash;Las quiero resueltas para hoy mismo. &ndash;Determina con voz firme antes de marcharse sin volver atr&aacute;s.<\/p>\n<p>C&oacute;mo era de suponer, aquellas tareas junto con sus obligaciones diarias, le arrebatar&iacute;an por completo el tiempo del corto d&iacute;a a Luis. Estaba claro que Margot no quer&iacute;a que estuviese un solo minuto con su nueva amiga Alison.<\/p>\n<p>El sol ca&iacute;a por el horizonte, desprotegiendo la casona de concreto y madera de su calidez. La oscuridad invade cada rinc&oacute;n. Las luces no se encend&iacute;an a menos que fuera completamente necesario. Y ahora, con Luis en su habitaci&oacute;n, afinando los &uacute;ltimos detalles de su trabajo estudiantil, no hab&iacute;a una sola recamara iluminada m&aacute;s.<\/p>\n<p>En eso, se escuchan unos temibles pasos haciendo eco en sobre las sombr&iacute;as paredes. Aquel estridente tac&oacute;n de aguja resonando a ritmo perfecto anunciaba la llegada de su t&iacute;a aproxim&aacute;ndose al dormitorio de Luis. Algo extra&ntilde;o, pues normalmente siempre llegaba directamente a su propio cuarto.<\/p>\n<p>Tras un breve instante que pareciera una eternidad, su t&iacute;a asoma por la puerta. Enseguida la atraviesa con toda autoridad y al ver a su sobrino sosteniendo su libreta, vocifera. -&iquest;Haz terminado ya? M&aacute;s te vale que est&eacute; todo en orden. &ndash;Amenaza al tiempo que revisaba con detenimiento los apuntes de Luis.<\/p>\n<p>-Est&aacute; incompleto. Debiste desarrollar completamente cada procedimiento. &ndash;Le dice Margot casi sin poder esconder una peque&ntilde;a sonrisa mal&eacute;vola en su rostro. &ndash;Estuviste con la sirvienta de nuevo &iquest;no es as&iacute;? &ndash;Insin&uacute;a la se&ntilde;ora. &ndash;No, no es as&iacute;, lo juro. &ndash;Responde Luis, muerto de p&aacute;nico.<\/p>\n<p>-&iexcl;No me mientas! &iexcl;A m&iacute; nadie puede enga&ntilde;arme! Nunca puedes controlar tus instintos. &iquest;A caso nunca has estado con una mujer? &ndash;Le gritaba agitando amenazadoramente su libreta casi por desojarse en sus manos.<\/p>\n<p>-No. &ndash;Responde d&eacute;bilmente el peque&ntilde;o Luis, sin atreverse a levantar la cara en ning&uacute;n momento. Omitiendo con toda alevos&iacute;a su encuentro con Alison en la cocina. &ndash;&iquest;Es eso entonces? &iquest;Es el sexo lo que te tiene tan distra&iacute;do? Nunca ser&aacute;s nada si tienes la cabeza metida en estupideces mundanas como esas. Es solo coito Luis. El est&uacute;pido acto de meter tu pene en una vagina, tan simple como eso.<\/p>\n<p>Recalcaba la Doctora Margot al tiempo que se posaba sobre la cama de su sobrino, recost&aacute;ndose mirando al techo. &ndash;&iexcl;Anda!, &iexcl;hazlo y d&eacute;jate de tonter&iacute;as! &ndash;Le ordena la elegante dama separando sus piernas cual estrella de mar sobre las cobijas.<\/p>\n<p>Luis le mira estupefacto, y aunque estaba lleno de miedo, el peque&ntilde;o se estrecha a su t&iacute;a justo por enfrente, como se encara a cualquier bestia salvaje, se inmiscuye entre sus gruesas piernas siempre encarnadas en aquella lencer&iacute;a negra, zapatos altos y faldas entalladas de oficina.<\/p>\n<p>Decidido, le sube un poco su falda color mel&oacute;n, tan solo lo suficiente para que su cabeza pudiese irrumpir en su entrepierna, dispuesto a darle una buena chupada como lo hab&iacute;a hecho antes, pues sab&iacute;a que eso funcionaba con ella.<\/p>\n<p>Su t&iacute;a le ayuda un poco abri&eacute;ndole camino para que llegase a su destino. Y ah&iacute;, sin perder la prisa, el naciente adolecente desenrolla su lengua completamente para cubrirle toda su concha escondida bajo sus bragas de encajes, cual manto rosado y h&uacute;medo que mojaba los telares de su &iacute;ntima vestimenta.<\/p>\n<p>Leng&uuml;etazo tras otro, Luis terminaba de empapar sus bragas con su saliva, saboreando de paso la natural humedad secretada de su vagina a lo largo del d&iacute;a, en su af&aacute;n por conseguir chuparle su cl&iacute;toris con un mapa ciego en su mente.<\/p>\n<p>Y su t&iacute;a lo gozaba, la muy zorra se complac&iacute;a con el momento incestuoso, regocij&aacute;ndose en el pecado, sob&aacute;ndose sus grandes tetas con pasi&oacute;n, despeinando su cabello, y restregando la cara de su sobrino zambullido entre sus piernas. &ndash;Mmm. &ndash;Gem&iacute;a entre sutiles quejidos complacida con el sexo oral de Luis.<\/p>\n<p>De un firme arrebato, finalmente Luis se deshace de las bragas que le obstru&iacute;an el camino a su manjar, consiguiendo as&iacute;, beber del amargo co&ntilde;o madura de la condecorada Bioqu&iacute;mica dama de la familia. Ahora de primera instancia al colocar sus labios directamente en los de su vagina, comi&eacute;ndosela con desd&eacute;n de arriba abajo, restregando su boca y lengua entre sus pliegues h&uacute;medos y carnosos, un tanto m&aacute;s aguados por el paso de los a&ntilde;os vividos.<\/p>\n<p>Satisfecho con su trabajo, Luis se reincorpora, desprendiendo su boca del co&ntilde;o de su t&iacute;a, cual tent&aacute;culo de calamar succionando a su presa, y sin perder el tiempo se desenfunda su endurecido pene, fuera de los confines de su pantal&oacute;n, baj&aacute;ndolo hasta sus tobillos, para ensartarlo sin miedo ni piedad en la vagina de su t&iacute;a.<\/p>\n<p>Ella lo gozaba con sumo placer. Despu&eacute;s de casi un mes sin su esposo, aquel jovial pene de su sobrino se desliza en su holgada cavidad completamente lubricada con tanto placer, que la hac&iacute;a estremecer intensamente, oblig&aacute;ndola a abrirse por completo ante Luis y su hinchado pene dentro de ella, embistiendo, inexperto, sin fricci&oacute;n alguna.<\/p>\n<p>Sin embargo todo ese placer ten&iacute;a un costo, y aquellos est&iacute;mulos h&uacute;medos estrujando su pene con las carnosidades en las profundidades de su t&iacute;a, pronto le arrancaban de a poco un precoz orgasmo del endeble esf&iacute;nter sin experiencia del muchacho, haci&eacute;ndolo eyacular en el interior de su vagina.<\/p>\n<p>Pero Luis ten&iacute;a una carta bajo la manga, y haciendo gala tanto de su juventud como de su inasible apetito sexual, a grandes esfuerzos lograba prologar el vaiv&eacute;n de su pene estimulando la madura vagina de su t&iacute;a como si no hubiese terminado a&uacute;n.<\/p>\n<p>Arremet&iacute;a con dureza, disponiendo de toda su concentraci&oacute;n y esmero en complacer a su infame t&iacute;a, sin olvidar aquellos momentos violentos de tortura, ahora puestos a favor, a manera de motivaci&oacute;n para prolongar un poco m&aacute;s al placer que le proporcionaba a su Maestra Margot y que poco a poco la hac&iacute;an sucumbir a sus necesidades sexuales.<\/p>\n<p>Ya no pod&iacute;a fingirlo, aquel nivel de placer estaba m&aacute;s all&aacute; de ella, hab&iacute;a superado su odio y su miserable apat&iacute;a. Aquella mujer que antes se regocijaba en su ego y narcicismo, ahora se complac&iacute;a sumisa y entregada completamente abierta de piernas ente su v&iacute;ctima.<\/p>\n<p>Se agitaba y regodeaba meneando las caderas para restregarse el pene de Luis dentro de ella, duro, rudo y profundo como a ella tanto le gustaba. Poco a poco, esa misma complacencia y placer desmedido invocaba en ella ese llamado al orgasmo, haciendo levantar sus nalgas, endureci&eacute;ndolas para expulsar el jugoso elixir que comenzaba a amontonarse ya en las puertas de su empapada vagina.<\/p>\n<p>Gem&iacute;a, palpitaba y se estremec&iacute;a. Era inminente que en cualquier momento terminar&iacute;a. Por un momento el rostro de su t&iacute;a se presentaba frente a &eacute;l, gesticulando su goce satisfactorio a punto de venirse. Sus grandes tetas rebotaban en cada embestida bajo su blusa blanca de holanes al cuello, y ese olor intenso a perfume, maquillaje y sudor de se&ntilde;ora. Enterrando profundamente su pene en toda su extensi&oacute;n hasta que finalmente la Doctora sucumb&iacute;a en un fuerte orgasmo que la hac&iacute;a tensar las piernas y contraer su pelvis derramando su leche sobre el pene de Luis cual finalmente pod&iacute;a descansar de su propio orgasmo prolongado, cuyo semen dejaba en el interior de su t&iacute;a.<\/p>\n<p>Todo parec&iacute;a haber terminado, el sufragio habr&iacute;a quedado saldado, mano a mano. Pero Margot no era as&iacute;, siempre habr&iacute;a que tener la &uacute;ltima palabra, y con ello, se ha de montar sobre Luis, intercambiando posiciones, ahora &eacute;l recostado y ella de espaldas al muchacho acomodando sus grandes nalgas para ensartarse sobre su estimado pene enrojecido y completamente pegajoso, te&ntilde;ido con la blanca eyaculaci&oacute;n de su t&iacute;a y la propia.<\/p>\n<p>As&iacute; comenzar&iacute;a a cabalgar de arriba abajo, desliando su trasero a sentones, aplaudiendo sobre las delgadas piernas del joven colegial exhausto, quien se esforzaba por complacerla, mirando sus redondas nalgas sudorosas haciendo desaparecer su polla dentro de su mojada cavidad, y caliente como caldera.<\/p>\n<p>Ensimismado con el glorioso espect&aacute;culo, Luis observa c&oacute;mo el orto de su t&iacute;a abr&iacute;a sus carnosidades cada que descend&iacute;a sobre su pene estrujando dentro de ella. Y no pudo resistir, sabiendo lo zorra que era, ahora que la ten&iacute;a por primera vez a su merced. Entonces le meti&oacute; su dedo &iacute;ndice.<\/p>\n<p>Forceje&oacute; un poco, pero ella estaba tan excitada que aquel enmara&ntilde;ado orificio de inmediato se dilato abrazando su peque&ntilde;o dedo con los pliegues de su ano. Y la Doctora lo gozaba como loca, gem&iacute;a y contorsionaba su cadera para masturbarse simult&aacute;neamente con aquella doble penetraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sabiendo lo mucho que ella lo estaba disfrutando, Luis intuy&oacute; que ser&iacute;a prudente ayudarle tambi&eacute;n con su dedo medio, ensart&aacute;ndolo en el culo de su t&iacute;a sin cuidado alguno, con pura destreza y mano firme, mientras ella se complac&iacute;a de sus dedos y su pito ensart&aacute;ndola en cada sent&oacute;n.<\/p>\n<p>En ese momento Luis sinti&oacute; que se vendr&iacute;a otra vez. Pero ahora ir&iacute;a a por todas y justo en el movimiento donde su t&iacute;a sub&iacute;a sus nalgas para envainarse de nuevo en su tranca, el astuto Luis aprovechaba para sac&aacute;rsela de su vagina y acomod&aacute;rsela en su culo, remplazando sus dedos ahora con su lubricado pene, dejando que su t&iacute;a hiciese el resto del trabajo al sentarse sobre &eacute;l.<\/p>\n<p>No hizo falta ning&uacute;n pre&aacute;mbulo, su pene se deslizaba sin problema en aquel nuevo orificio estrecho y oscuro hasta desaparecer bajo el enorme trasero terso de se&ntilde;ora. Ni tarde ni perezosa, continuando con el vaiv&eacute;n sucio y rudo estrellando sus nalgas en los delgados muslos sin fuerza de Luis, quien luchaba por contener su eyaculaci&oacute;n inminente a cada instante, a cada penetraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Sin embargo, no era solo &eacute;l quien estar&iacute;a gozando, pues para su suerte, su t&iacute;a Margot llegaba, llegaba al cl&iacute;max m&aacute;ximo de su deseo, de su pasi&oacute;n y de su incesto frunciendo sus nalgas con todas sus fuerzas para estrujar el pene de su sobrino en lo m&aacute;s profundo de su culo, al tiempo que se estimulaba desmedidamente su vagina desatendida, ahora meti&eacute;ndose sus dedos medios en su punto de placer, restregando de paso su cl&iacute;toris con la palma de su mano, duro y fuerte.<\/p>\n<p>Duro, profundo, sucio, zagas, mojado y placentero. Subiendo y bajando, pujando y masturb&aacute;ndose, r&aacute;pidamente la t&iacute;a Margot conceb&iacute;a de su interior un poderoso orgasmo que le hac&iacute;a gru&ntilde;ir como fiera, finalmente sometida a sus instintos animales, rindi&eacute;ndose ante su propio sobrino. Luchando a su vez con su cuerpo para resistir el enorme placer desahogado, entre espasmos que sacud&iacute;an el pito de Luis a&uacute;n dentro de ella, ba&ntilde;&aacute;ndose con su tibia eyaculaci&oacute;n en las oscuras profundidades del culo de su t&iacute;a.<\/p>\n<p>Doble venganza<\/p>\n<p>Fue ese d&iacute;a el par de aguas definitivo que marcar&iacute;a el fin de la despiadada tortura mental de su t&iacute;a, en torno a un futuro m&aacute;s prometedor, o quiz&aacute; se trataba de una oportunidad que tan solo cambiar&iacute;a la aguja de la br&uacute;jula.<\/p>\n<p>Los amaneceres eran m&aacute;s c&aacute;lidos y acogedores, hasta el aire se pod&iacute;a sentir m&aacute;s ligero. El inocente Luis ya no estaba solo, ahora gozaba de la compa&ntilde;&iacute;a de Alison, y con ella, los menesteres del d&iacute;a pasaban mucho m&aacute;s a gusto.<\/p>\n<p>Poco hab&iacute;a cambiado en su rutina, sus obligaciones eran las mismas, y la carga de trabajo no habr&iacute;a disminuido ni un poco. Pero su t&iacute;a en cambio era otra mujer distinta. No m&aacute;s gritos, no m&aacute;s rega&ntilde;os y no m&aacute;s tortura. Todo parec&iacute;a que lo que Margot necesitaba era un buen foll&oacute;n, y Luis se lo habr&iacute;a dado con creces.<\/p>\n<p>Pero la Doctora nunca hab&iacute;a sido conformista, siempre leal a su infame actitud de poder&iacute;o y dominaci&oacute;n, buscaba de cualquier manera controlar la situaci&oacute;n intentando no sentirse vulnerable ni olvidada. Bien sab&iacute;a sobre la relaci&oacute;n de su sobrino con la sirvienta, y hac&iacute;a hasta lo imposible por arrebat&aacute;rsela de las manos. Era lo &uacute;nico que no pod&iacute;a controlar, y eso, para ella, era como una larga y gruesa espina clavada en el zapato. Margot lo quer&iacute;a solo para ella misma, como todo en su vida.<\/p>\n<p>Desesperada, buscaba la manera de llamar la atenci&oacute;n de Luis con sensuales atuendos, insinuaciones en las clases y coqueter&iacute;a sin disimulo. Pero el peque&ntilde;o quien semanas atr&aacute;s habr&iacute;a llegado con toda la inocencia de una vida sobre protectora, ahora se sent&iacute;a todo un hombre.<\/p>\n<p>Ya no ca&iacute;a en los viejos trucos, esas voluptuosas caderas danzantes por las ma&ntilde;anas, y esas seductoras piernas de roble en sensuales tacones altos, ya no le hac&iacute;an caer como mosca sobre miel. No le importaba m&aacute;s, ya hab&iacute;a probado ese par de maduras nalgas, y hab&iacute;a disfrutado de los confines de su aguado co&ntilde;o y su estrecho orto, hab&iacute;a saboreado de sus grandes tetas y mamado de sus pezones caf&eacute;s. La fantas&iacute;a hab&iacute;a sido satisfecha, y para Luis ahora hab&iacute;a otros intereses.<\/p>\n<p>El fin de las vacaciones pod&iacute;a sentirse cada vez m&aacute;s cerca, y con ello, la tan aclamada libertad del joven adolecente. Ir&oacute;nicamente ahora no hab&iacute;a prisa, los d&iacute;as de horrores atr&aacute;s hab&iacute;an quedado, y Luis aprovechaba los &uacute;ltimos momentos de su estancia con Alison. No perd&iacute;a la oportunidad de acercarse a ella para ofrecerle una tierna caricia, bien correspondida por la bella mucama quien le regresaba el cari&ntilde;o con una gran sonrisa en cada ocasi&oacute;n.<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora de la casa lo sab&iacute;a, y se llenaba de rabia cual bestia mitol&oacute;gica canina que pierde el juicio a la luz de la luna. Margot lo deseaba y lo necesitaba, la envidia y su ninfoman&iacute;a la carcom&iacute;an, estaba hambrienta de sexo y har&iacute;a lo que fuese por conseguirlo.<\/p>\n<p>Fue un d&iacute;a entre semana como cualquier otro, cuando Luis se besaba con su primera pareja en la vida, Alison. Los j&oacute;venes tortolos se perd&iacute;an en un amoroso beso en la habitaci&oacute;n del estudiante. Su compa&ntilde;era se dejaba acariciar todo el cuerpo y Luis no mediaba prudencia para restregarla contra su cuerpo apretando su cintura y parte de sus nalgas con pasi&oacute;n y cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>Alison le sub&iacute;a su camisa hasta sac&aacute;rsela de su flacucho cuerpo endeble de colegial, Luis hac&iacute;a lo suyo despoj&aacute;ndola de su vestido coqueto de holanes cl&aacute;sico. No hab&iacute;a prisa, la se&ntilde;ora reci&eacute;n hab&iacute;a salido rumbo al trabajo y no llegar&iacute;a hasta bien entrada la noche. Los deberes pod&iacute;an esperar. Bien medido ten&iacute;an el tiempo para hacer el amor antes de iniciar con sus labores domesticas, como lo ven&iacute;an haciendo todos los d&iacute;as de esa semana en curso.<\/p>\n<p>As&iacute;, finalmente desnudos, la pareja de novios se besaban sobre la cama, entregando su amor uno al otro. Luis sobre Alison ensart&aacute;ndole su jovial pene con cari&ntilde;o y dulzura entre besos h&uacute;medos y cari&ntilde;osas caricias, disfrutando m&aacute;s de su amor que del placer sexual impl&iacute;cito en aquel acto puro y sincero.<\/p>\n<p>Ambos lo disfrutaban, realmente estaban enamorados y perdidos en su caricias, cuando un par de tacones se hacen escuchar en el pasillo aproxim&aacute;ndose r&aacute;pidamente hacia ellos.<\/p>\n<p>Exaltados, el par de amantes saltaron despavoridos intentando vestirse de nuevo, pero era in&uacute;til, la se&ntilde;ora Margot yac&iacute;a postrada frente a la puerta que descuidadamente hab&iacute;an dejado abierta, con su cl&aacute;sica arrogancia y llena de furia.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Para esto te pago?! &iexcl;Muchacha est&uacute;pida! &iexcl;Zorra del demonio! &ndash;Gritaba hasta quedarse af&oacute;nica, perdiendo los estribos. &ndash;Y t&uacute;, &iquest;Qu&eacute; dir&aacute; tu madre? &iquest;Qu&eacute; te crees que estas en un prost&iacute;bulo? &ndash;Esta casa es decente y debes respetarla.<\/p>\n<p>-Alegaba la se&ntilde;ora, p&eacute;rdida de sus cabales, y los incautados j&oacute;venes le miraban con terror. Pero Luis sab&iacute;a la raz&oacute;n de sus arrebatos. Observando su mirada col&eacute;rica, Luis notaba c&oacute;mo se desviaba constantemente a su pene todav&iacute;a inflamado y perfilado habiendo sido interrumpido a pedio coito.<\/p>\n<p>-&iexcl;Les he dado trabajo, abrigo y comida &iquest;y as&iacute; me lo pagan?! &ndash;Vociferaba la t&iacute;a, mientras Luis comenzaba t&iacute;midamente a recorrer sus mano derecha a lo largo de su polla, estruj&aacute;ndola lentamente, como exhibiendo lo roja, hinchada y dura que se ve&iacute;a, brillosa por los fluidos de su amante impregnados en &eacute;l.<\/p>\n<p>Margot lo evad&iacute;a, pero su excitaci&oacute;n la delataba. No pod&iacute;a dejar de mirarle con todo descaro su bien inflamado falo parado frente a ella, relami&eacute;ndose los labios inconscientemente al imagin&aacute;rselo dentro de su cuerpo.<\/p>\n<p>Alison comprend&iacute;a lo que pasaba, pero sabiendo de lo que la se&ntilde;ora pod&iacute;a hacer cuando se enfadaba, no se atrev&iacute;a a hacer movimiento alguno, limit&aacute;ndose a observar la lujuriosa escena que se desarrollaba en aquella habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>-Son unos sinverg&uuml;enzas, me dan asco. &ndash;Vociferaba la due&ntilde;a de la casona mientras Luis se masturbaba a sus ojos con excitante lentitud por todo lo largo de su pene, ignorando las hirientes amenazas de su t&iacute;a, acostumbrado ya a todas sus ofensas.<\/p>\n<p>Discretamente Luis se estrechaba de nuevo a Alison hasta pararse a sus espaldas. Margot lo observaba, luchando contra s&iacute; misma, para fingir su enfado o finalmente sucumbir a sus instintos depravados.<\/p>\n<p>Ella buscaba con desesperaci&oacute;n la mirada de su sobrino escondido tras los cabellos lacios de la mucama, a la que le besaba el cuello con sensualidad, al tiempo que acariciaba su esbelto cuerpo desde sus espaldas, recorriendo la palma de sus manos por su cintura y abdomen, donde divid&iacute;an camino, para llegar a su entrepierna y la otra mano a sus peque&ntilde;as tetillas erizadas.<\/p>\n<p>Alison lo disfrutaba, estaba aterrada pero comprend&iacute;a perfectamente el plan de Luis. Expresaba su placer frente a su se&ntilde;ora, cerrando los ojos y dej&aacute;ndose consentir por las caricias de su amante quien le picaba irremediablemente con su polla parada entre sus nalgas.<\/p>\n<p>Y Margot enmudeci&oacute;. Ni todo su enfado, ni toda su furia pod&iacute;an sofocar el enorme calor que nac&iacute;a en ella ante el explicito descaro de los j&oacute;venes tortolos seduci&eacute;ndola con toda alevos&iacute;a.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Pero qu&eacute; se est&aacute;n creyendo? Par de cabrones! &ndash;Explotaba la dama madura jaloneando a la pobre Alison hasta apartarla de su enamorado. &ndash;Sin verg&uuml;enzas. &iexcl;L&aacute;rguense de mi casa ahora mismo! &ndash;Gritaba. Pero Luis lograba sujetarla de su brazo derecho retorci&eacute;ndolo por su espalda para inmovilizarla un poco y hacerle perder el equilibro, consiguiendo as&iacute; que se derrumbara sobre la cama.<\/p>\n<p>-&iexcl;&iquest;Qu&eacute; demonios haces hijo de puta?! &iexcl;Su&eacute;ltame! &ndash;Gru&ntilde;&iacute;a Margot, pero Luis hac&iacute;a caso omiso, mont&aacute;ndose sobre ella a sus espaldas, restreg&aacute;ndole su flacucho cuerpo desnudo para masturbarse sobre su trasero, entremetiendo su erizado pene en la l&iacute;nea que marcaba su falda ajustada, dividida por su par de ricas nalgas, manchando la fina tela negra con su babeante semen.<\/p>\n<p>Alison miraba la escena, congelada por el terror. Sus ojos se desorbitaban, temblaba, y su coraz&oacute;n bombeaba con fuerza. Cuando Luis comenzaba a desvestir a su t&iacute;a.<\/p>\n<p>Entre jaloneos, insultos y blasfemias, consegu&iacute;a subirle la fallada hasta la cintura y bajarle sus elegantes bragas hasta las rodillas, comenzando a arponear su enfilado pito entre sus muslos tratando de ensartarlo con roda prisa y ning&uacute;n cuidado.<\/p>\n<p>-Aaaahhh &ndash;Gru&ntilde;e su t&iacute;a al sentir finalmente la polla de Luis desliz&aacute;ndose profundamente en su h&uacute;medo co&ntilde;o una vez m&aacute;s. &ndash;&iexcl;Cabr&oacute;n de mierda! &ndash;Le reprochaba entre dientes, ahogando sus clamores bajo las cobijas arrugadas de la cama, esforz&aacute;ndose por desaprisionarse con desesperaci&oacute;n, sin conseguir m&aacute;s nada que ensartarse todav&iacute;a m&aacute;s la tranca de su ahora agresor, quien meneaba su cintura para complacerse con el lastimoso danzar involuntario de su t&iacute;a.<\/p>\n<p>Alguna vez el maltratado Luis, consegu&iacute;a esa noche, someter a su t&iacute;a, revel&aacute;ndose contra su doctrina estricta e inhumana. &ndash;Hijo de perra. &iexcl;Su&eacute;ltame cabr&oacute;n! -Gru&ntilde;&iacute;a la Doctora Margot, consiguiendo de alguna forma rotar de lado derecho, sin conseguir quitarse a su sobrino de encima quien continuaba embistiendo su pene dentro y fuera de ella, al mismo tiempo sujet&aacute;ndole las manos para evitar que pudiese desaprisionarse.<\/p>\n<p>La mujer madura luchaba con fiereza, si hab&iacute;a algo que no soportaba era perder el poder, el no poder controlar la situaci&oacute;n. Realmente estaba completamente col&eacute;rica, sus ojos estaban al rojo vivo peleando con todas sus fuerzas para sacarse el pito de Luis dentro de ella.<\/p>\n<p>Finalmente lo consigui&oacute;, girando su cintura lograba desenfundarse de su sobrino, pero Luis no sucumbir&iacute;a, era de vida o muerte. Desesperado intentaba penetrarla de nueva cuenta, ensartando su enervado aguij&oacute;n cual avisp&oacute;n busca a su presa. Sin embargo aquellos bruscos movimientos consegu&iacute;an que el pene de Luis encontrara otro camino alterno al interior de su t&iacute;a, errando el agujero por el que previamente hab&iacute;a salido, provocando un infartarte dolor al clavarse en su ano sin la cautela prudente.<\/p>\n<p>-HHHAAA. HUUuu. &ndash;Exclamaba su t&iacute;a con gran sufrimiento. Luis se hab&iacute;a percatado de su error, pero no le importaba, a ella nunca le import&oacute;, siempre lo hab&iacute;a gozado, y ahora Luis lo disfrutaba tambi&eacute;n. M&aacute;s all&aacute; del placer que le produc&iacute;a la angosta fricci&oacute;n de aquella nueva cavidad, en realidad Luis disfrutaba como su t&iacute;a sufr&iacute;a y sollozaba en cada embestida, siendo lastimada igual que ella hac&iacute;a con &eacute;l.<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; se siente? Que rico culo tienes. &iquest;Te gusta t&iacute;a? &ndash;Le susurraba al o&iacute;do mof&aacute;ndose con su sufrir. &ndash;P&uacute;drete hijo de puta. &ndash;Le contestaba su t&iacute;a agudizando la garganta para soportar el dolor. Al tiempo que &eacute;l bajaba su mano derecha hasta su ahora libre co&ntilde;o para ensartarle su par de dedos medios haciendo cuneta en su interior para conseguir que comenzara a mojarse m&aacute;s y m&aacute;s, empapando sus dedos r&aacute;pidamente. A pesar de todo el sufrimiento, sab&iacute;a que a la zorra de su t&iacute;a le gustaba de esa forma.<\/p>\n<p>-Ven, ay&uacute;dame. &ndash;Le dec&iacute;a a su compa&ntilde;era quien yac&iacute;a petrificada a un lado de la cama, completamente desnuda, observando como Luis violaba a su propia t&iacute;a. Alison lo comprendi&oacute; de inmediato. Y aunque muerta de miedo, se arm&oacute; de valor para inmiscuirse entre las piernas de su patrona hasta su co&ntilde;o, el cual era ofrecido por los dedos de Luis que a su vez expon&iacute;an la concha de su t&iacute;a separando sus labios menores, mostrando lo mojada y jugosa que se hab&iacute;a puesto.<\/p>\n<p>-&iexcl;No te atrevas! &iexcl;Zorra desgraciada! Te juro que har&eacute; que te arrepientas. &ndash;Amenazaba in&uacute;tilmente a su sirvienta, sin poder hacer m&aacute;s que mirar como su larga y lacia cabellera se perd&iacute;a bajo su cintura hasta sentir su caliente lengua sorbiendo directamente de su c&aacute;liz a&ntilde;ejo estimulado masoquistamente.<\/p>\n<p>-&iexcl;Sois unos cerdos repugnantes! &ndash;Blasfemaba la se&ntilde;ora a o&iacute;dos sordos de Luis quien no dejaba de masturbarse con gran placer; estrujando su verga en su orto, fuerte y profundo. Y de Alison, chup&aacute;ndole la vagina con fervor y toda decisi&oacute;n de hacerla pagar sus ofensas a punta de orgasmos.<\/p>\n<p>Pronto, las agudas quejas de la Doctora Margot se convert&iacute;an lentamente en sollozos de placer que intentaba camuflar torpemente con gritos de repudio. &ndash;Haaaa. Hay. Desgraciados. Mmmm. Huuuy. Malnacidos. Sshmmm. &ndash;Gozaba la se&ntilde;ora entre suspiros sintiendo la inminente venida que se avecinaba.<\/p>\n<p>Aplausos se hac&iacute;an escuchar al estamparse los muslos del endeble cuerpo de Luis en las grandes caderas y voluptuosas nalgas de su t&iacute;a. Al tiempo que Alison se ensa&ntilde;aba cual sanguijuela en el co&ntilde;o de su se&ntilde;ora, haciendo que se mojara m&aacute;s y m&aacute;s, escurriendo hasta su culo el cual no paraba de ser abusado por su propio sobrino.<\/p>\n<p>Los gritos resonaban, las embestidas no cesaban y Alison finalmente conceb&iacute;a el cl&iacute;toris completamente erguido de la Doctora provoc&aacute;ndole espasm&oacute;dicos ajetreos de placer incontrolables.<\/p>\n<p>Entonces Luis finalmente sac&oacute; su pene completamente rojo y sucio del orto de su t&iacute;a y se apresur&oacute; a ponerlo en su rostro luchando con su t&iacute;a para que no se desaprisionara. Una vez arrodillado en la cara de su t&iacute;a inmovilizando sus manos con sus rodillas, Luis le sujeto con rudeza la cabellera de su para girarle su cuello directo a su pene frente a ella. Y con su mano libre, le abri&oacute; su boca sin ning&uacute;n cuidado para ensartarle su sucio pito.<\/p>\n<p>Era peligroso pero sab&iacute;a que su t&iacute;a era tan puta que igual se la chupar&iacute;a. Y as&iacute; fue, aquella engalanada y lustre dama condecorada le mamaba el falo cual estrella del porno, como toda una zorra profesional. Al tiempo, Alison aumentaba su labor en los confines de su co&ntilde;o, trabajando justo en su punto de placer, aquel que solo una mujer puede conocer de tal manera, para complacer a otra.<\/p>\n<p>Y ah&iacute; su t&iacute;a estallaba por primera vez. Si, la muy perra lo estaba gozando, era lo que quer&iacute;a. Que la empotraran con crueldad y la ultrajaran sin piedad. Se saboreaba el pito de su sobrino, realmente lo disfrutaba, y de Alison, de su joven sirvienta masturb&aacute;ndola con destreza y extremo placer, viol&aacute;ndola con ambas manos, una estimul&aacute;ndola bruscamente su interior y la otra restreg&aacute;ndose desmedidamente en su cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>As&iacute;, finalmente Margot explotaba, sucumbiendo a todo ese placer masoquista, sodomizada por el par de j&oacute;venes quienes a su vez disfrutaban de su maldad, desahogando los inhumanos tratos recibidos todo ese tiempo. Mirando como la desalmada se&ntilde;ora eyaculaba entre los delgados dedos de Alison, gimiendo de placer con la boca llena del pito de su sobrino.<\/p>\n<p>Pero todo era parte del plan, no era un favor, se trataba de una cruel venganza que apenas comenzaba. Y el par segu&iacute;a y segu&iacute;a estimul&aacute;ndola sin piedad, haci&eacute;ndola venirse una y otra vez, derrochando su h&uacute;medo orgasmo sobre la boca de la joven mucama, quien sin embargo, no paraba de chuparle su cl&iacute;toris como si fuese un chupete.<\/p>\n<p>-&iexcl;Paren! &iexcl;Cabrones! &iexcl;Yaaaha! &ndash;Suplicaba la se&ntilde;ora, entre lloriqueos y gimoteos. Sufriendo terriblemente por el orgasmo prolongado. Los golpeaba y los abofeteaba, incluso a pu&ntilde;o cerrado, estaba realmente desesperada por liberarse. Pero Luis y Alison lograban contenerla sujet&aacute;ndole los brazos y piernas para inmovilizarla una vez m&aacute;s y seguir estimul&aacute;ndola sin piedad.<\/p>\n<p>Luis le acariciaba las tetas, las estrujaba con fuerza, las lam&iacute;a, y chupaba a placer. Era el que m&aacute;s disfrutaba de lastimar a su t&iacute;a. Jal&aacute;ndole del cabello con brusquedad, apretando con fuerza sus brazos para someterla y ahorc&aacute;ndola con una sola mano alrededor del cuello casi quit&aacute;ndole el aliento por completo.<\/p>\n<p>Alison por su parte le abofeteaba las nalgas, se divert&iacute;a con el estridente sonido que produc&iacute;a su palma al estamparse contra los grandes gl&uacute;teos de su patrona. Sonre&iacute;a al ver la rojiza marca de sus dedos que dejaba tatuada despu&eacute;s de cada golpe.<\/p>\n<p>Ambos la trataban sin respeto, como si fuese solo un pedazo de carne, tal y como ella los hab&iacute;a tratado todo ese tiempo. Ahora eran ellos quienes se regocijaban con su sufrimiento, violando la privacidad de su cuerpo como si no valiese nada. La manoseaban, la golpeaban y la ultrajaban.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta t&iacute;a? &ndash;Preguntaba Luis en tono de burla al tiempo que le met&iacute;a su par de dedos medios en la empapada concha de su t&iacute;a, frot&aacute;ndola con cruel brusquedad como si estuviese agitando una botella de refrescos para hacerla explotar. Logrando que su t&iacute;a siguiese moj&aacute;ndose m&aacute;s y m&aacute;s, dilatando su aguada vagina para conseguir que su delgada mano entrase casi por completo en el ancho hueco que se hab&iacute;a abierto.<\/p>\n<p>-Ya. Por favor. Lo lamento. Det&eacute;nganse. &ndash;Imploraba la Dra. Margot ba&ntilde;ada en l&aacute;grimas. Sin embargo gozando como la zorra depravada que era. &ndash;Si&eacute;ntate en ella. &ndash;Le ped&iacute;a a su c&oacute;mplice Alison, al tiempo que &eacute;l se acomodaba sobre su t&iacute;a para poderla masturbar con m&aacute;s fuerza. Alison obedec&iacute;a y posaba su co&ntilde;o sobre la boca de Margot call&aacute;ndole las blasfemias que no paraba de recitar.<\/p>\n<p>Sin m&aacute;s remedio, Margot comenz&oacute; a chuparle su vagina de su sirvienta, al tiempo que Luis se ensa&ntilde;aba con su propio co&ntilde;o ya completamente dilatado y aguado co&ntilde;o, ensart&aacute;ndole los tres dedos medios de su diestra mano, haciendo cuenta justo en su punto de placer, tambi&eacute;n restregando su pulgar en su erecto cl&iacute;toris que asomaba rojizo en su totalidad.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta? &ndash;Preguntaba Luis con arrogancia. MMhhmm &ndash;Respond&iacute;a Margot entre los labios vaginales de Alison en su boca. Sufriendo como nunca. Y entonces Luis se volvi&oacute; loco, aumentando la velocidad con movimientos casi sobrehumanos restregando su mano sin piedad en el empapado co&ntilde;o de su t&iacute;a haciendo que se estremeciera de dolor y placer al mismo tiempo. Lo hab&iacute;a visto en un v&iacute;deo porno, sab&iacute;a que era la mejor forma de hacer de hacer venir a una puta como su t&iacute;a.<\/p>\n<p>Y sigui&oacute; y si guio, mojado completamente su mano con las secreciones calientes de Margot que no dejaban de emanar chapoteando entre sus dedos, gimiendo complacida y gru&ntilde;endo a todo pulm&oacute;n, siendo silenciada por la dulce conchita de su joven mucama, hasta que no pudo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Todo ese placer, toda esa frustraci&oacute;n sexual, parafilias y perversiones, finalmente la hac&iacute;an sucumbir por completo. Orgasmo tras orgasmo, Margot se regocijaba extasiada, estimulada con crueldad como nunca antes, sin embargo como tanto necesitaba. Luis hac&iacute;a un &uacute;ltimo esfuerzo para arremeter con todas fuerzas, tan r&aacute;pido como su mano pod&iacute;a moverse dentro de su t&iacute;a, arranc&aacute;ndole un profundo orgasmo decisivo y fulminante, que la hac&iacute;a eyacular a chorros en un poderoso squirting que emanaba desde lo m&aacute;s profundo de su ser como nunca antes, escurriendo como pistola de agua en todo el delgado cuerpo de Luis, ba&ntilde;&aacute;ndole con sus jugos sexuales en su cara y pecho. Gritando desgarradoramente, llorando, ahora de placer total.<\/p>\n<p>Satisfechos, el par de justicieros liberaron a su prisionera. Alison se baj&oacute; de su cara, y Luis acompa&ntilde;&oacute; a su amada. La vieja se&ntilde;ora Margot recobraba el aliento, incapaz de reincorporarse, pues sus piernas no le respond&iacute;an. En tanto el par de j&oacute;venes enamorados, continuaron con lo que hab&iacute;an iniciado en privado, ahora bes&aacute;ndose en frente de su t&iacute;a, quien no tuvo m&aacute;s opci&oacute;n que salir tambale&aacute;ndose hasta su habitaci&oacute;n para descansar, completamente exprimida y complacida.<\/p>\n<p>Desde aquel d&iacute;a, la se&ntilde;ora Margot jam&aacute;s los volvi&oacute; a molestar. Sin embargo, pocos d&iacute;as despu&eacute;s, Luis regresaba a casa de sus padres, separ&aacute;ndose de su primer amor veraniego y su despiadada t&iacute;a, quien se habr&iacute;a quedado completamente sola, pues del t&iacute;o Gerardo jam&aacute;s se volvi&oacute; a saber nada, y Alison habr&iacute;a encontrado un mejor empleo.<\/p>\n<p>Si te ha gustado el relato, te invito a leer m&aacute;s historias as&iacute;, visitando mi perfil Erothic.<\/p>\n<p>Te agradezco por haber llegado hasta aqu&iacute;<\/p>\n<p>Espero que te haya gustado.<\/p>\n<p>Te invito a comentarme tus sensaciones en los comentarios, estar&eacute; encantada de responderte.<\/p>\n<p>Que tengas Felices Fantas&iacute;as.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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