{"id":28735,"date":"2021-04-03T02:32:46","date_gmt":"2021-04-03T02:32:46","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-04-03T02:32:46","modified_gmt":"2021-04-03T02:32:46","slug":"hoy-es-viernes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/hoy-es-viernes\/","title":{"rendered":"Hoy es viernes&#8230;"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28735\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Por alguna raz&oacute;n se tiene la idea que los viernes son un d&iacute;a especial. Quiz&aacute;, ante la posibilidad de contar con unos d&iacute;as libres, s&aacute;bado y domingo, el viernes brinda la excusa perfecta para emprender aventuras, aliviar tensiones, desfogar emociones o dar rienda a las m&aacute;s alocadas ideas y anhelos. Lo curioso es que, sin importar la situaci&oacute;n o circunstancia que se viva, el fin de semana abre la puerta para lo improvisado, lo inesperado y lo desconocido.<\/p>\n<p>Para salir de la rutina laboral y familiar, en compa&ntilde;&iacute;a de mi esposa, decidimos realizar un viaje de descanso a una peque&ntilde;a isla situada en el caribe colombiano, bastante lejos de la capital y un lugar donde la probabilidad de ser reconocido resulta bastante incierta y lejana, lo cual da pie para que las locuras que pasan por nuestras cabezas salgan a la luz y se vuelvan realidad.<\/p>\n<p>La idea era disfrutar toda una semana en aquel lugar, aprovechando la estancia para conocer diferentes lugares, as&iacute; que arribamos el lunes a primera hora, y viajar de regreso el domingo. En teor&iacute;a ya ten&iacute;amos coordinadas todas las actividades que ir&iacute;amos cumpliendo durante la semana, de manera que lo imprevisto ir&iacute;a surgiendo sobre la marcha.<\/p>\n<p>Ese primer d&iacute;a, acomodaci&oacute;n, lo pasamos reconociendo el hotel donde nos alojamos, las instalaciones y los sitios cercanos, familiariz&aacute;ndonos con el lugar, el ambiente y su gente. El clima no ayud&oacute; mucho, porque el d&iacute;a estuvo algo nublado y un tanto lluvioso, de manera que no daban muchas ganas de hacer nada y estuvimos contemplando la vista del mar desde el balc&oacute;n de nuestra habitaci&oacute;n, ubicada en un tercer piso, y tambi&eacute;n desde el restaurante del hotel. Era nuestro deseo que al d&iacute;a siguiente la meteorolog&iacute;a nos fuera m&aacute;s favorable y las actividades no se fueran a malograr.<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue. El martes amaneci&oacute; soleado, as&iacute; que nuestra primera actividad, un tour por la isla, se desarroll&oacute; sin contratiempos. Otras parejas, quiz&aacute; en el mismo plan nuestro, hicieron parte del recorrido y pudimos visitar los lugares que nos fueron sugeridos. Cada una de ellas, tal vez, evaluando el ambiente y su gente para pasarla lo mejor que se pudiera. Almorzamos en una playa, en un sitio abierto, donde la comida de mar, al decir de los lugare&ntilde;os, abr&iacute;a la posibilidad de desfogar energ&iacute;as, m&aacute;s tarde, con el llegar de la noche. Pero nada sucedi&oacute; aquella noche y no vimos nada que nos indicara que as&iacute; fuera.<\/p>\n<p>El mi&eacute;rcoles nos embarcamos para visitar un acuario situado en el mismo mar. Una vez m&aacute;s, vimos las mismas parejas que el d&iacute;a anterior, que, al parecer, tambi&eacute;n hac&iacute;an parte del programa. El recorrido al lugar inclu&iacute;a navegar alrededor de la isla, de manera que el viaje tard&oacute; algo as&iacute; como hora y media. Una vez llegados all&iacute; fuimos preparados para hacer &ldquo;snorkel&rdquo; y ver la gran cantidad de peces de colores que hab&iacute;a en el lugar. Tambi&eacute;n se nos dio la posibilidad de bucear para explorar algo m&aacute;s e ir un poco m&aacute;s profundo.<\/p>\n<p>All&iacute; tuvimos la oportunidad de conversar con una de las parejas. Yo entabl&eacute; conversaci&oacute;n con el marido y hablamos de lo relajante del paisaje, lo novedoso de la aventura con relaci&oacute;n a la vida en la ciudad y temas de ese tipo. Su esposa, de cabello rubio, bastante guapa, entr&oacute; en confianza con mi esposa y, seg&uacute;n me coment&oacute; m&aacute;s tarde, la mujer ten&iacute;a la expectativa de encontrar en la isla un hombre de color con quien tener sexo, pues esa era la expectativa que ellos hab&iacute;an contemplado para el viaje, y le pregunt&oacute; a mi esposa, si ella sab&iacute;a algo al respecto. Mi mujer dijo no saber nada y le pidi&oacute; que, si esa era su idea, la mantuviera informada, porque le llamaba la atenci&oacute;n y le agradec&iacute;a inmensamente el que se lo hubiera compartido.<\/p>\n<p>Ese d&iacute;a, en la noche, coincidimos nuevamente durante la cena. Al habernos conocido durante las actividades del d&iacute;a, nos pareci&oacute; apropiado compartir con ellos en la misma mesa. Y quiz&aacute;, sabiendo ella del inter&eacute;s que le hab&iacute;a mostrado mi esposa a su prevista aventura, y en ese momento, tal vez tambi&eacute;n su marido, nos permitieron acompa&ntilde;arlos. Seguramente emparejamos por estar sintonizados en la misma frecuencia de pensamiento. Lo cierto es que estuvimos entretenidos y nos re&iacute;mos bastante con las ocurrencias de cada cual, y hablamos sobre las an&eacute;cdotas sucedidas en este y en otros viajes.<\/p>\n<p>Terminada la cena, nos despedimos cordialmente y quedamos de encontrarnos en otro momento. Pero nada se dijo sobre la mencionada aventura y la manera como aquella pareja la pretend&iacute;a llevar a cabo. Pero, la verdad, no ten&iacute;amos inter&eacute;s de averiguar nada si no era intenci&oacute;n de ellos compart&iacute;rnoslo. Incluso llegu&eacute; a pensar que SONIA, que era su nombre, le hab&iacute;a dicho aquello a mi mujer para ver su reacci&oacute;n y nada m&aacute;s. Cre&iacute; que, si hubiese existido alguna complicidad, tal vez nos hubieran hecho part&iacute;cipes de su aventura. Pero, no habiendo sido as&iacute;, tambi&eacute;n llegu&eacute; a pensar que quer&iacute;an manejar el asunto en secreto. Y quiz&aacute; SONIA fue imprudente al compartirlo con mi mujer. Y &iquest;qu&eacute;? Si mi mujer era una extra&ntilde;a hasta ese momento. En fin.<\/p>\n<p>El d&iacute;a jueves ten&iacute;amos programado un recorrido en un sumergible. Consist&iacute;a en navegar en una especie de submarino, desde donde se pod&iacute;a divisar el fondo del mar durante todo el recorrido, llegando a una isla m&aacute;s peque&ntilde;a, que funciona a manera de parque, donde almorz&aacute;bamos y se pas&aacute;bamos parte de la tarde disfrutando de la playa y apreciando desde all&iacute; la vista de la isla mayor, desde donde proven&iacute;amos. Curiosamente Sonia acudi&oacute; sola al viaje y no tuvo inconveniente en hacernos compa&ntilde;&iacute;a durante la actividad. Preguntada sobre la ausencia de Iv&aacute;n, su marido, manifest&oacute; que se levant&oacute; algo indispuesto de salud y hab&iacute;a preferido quedarse en el hotel previniendo cualquier contratiempo. Lamentamos el hecho y seguimos con ella, como si nada durante la actividad.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de regresar al hotel, ya en las horas de la tarde, Laura, mi esposa, me confes&oacute; la verdadera raz&oacute;n por la cual Iv&aacute;n no hab&iacute;a asistido al viaje. Seg&uacute;n lo que le hab&iacute;a dicho Sonia, su marido hab&iacute;a quedado de encontrarse con los muchachos que potencialmente pudieran ser su pareja para el encuentro sexual que motivaba su viaje. Su esposo, de alguna manera, los hab&iacute;a contactado y decidir&iacute;a qui&eacute;n pudiera ser el compa&ntilde;ero ideal para la aventura, reserv&aacute;ndose ella la sorpresa por la elecci&oacute;n.<\/p>\n<p>Tambi&eacute;n me cont&oacute; que le hab&iacute;a preguntado a ella el porqu&eacute; de todo ese montaje para llevar a cabo el encuentro. Le contest&oacute; que no deber&iacute;a ser nada del otro mundo, pero que, trat&aacute;ndose de un negro, y la primera vez, hab&iacute;an preferido que fuera en su territorio, donde abundaban. Y que, al no conocer a nadie, pues ten&iacute;an que ver c&oacute;mo lo manejaban. Que la idea era no salir de la isla sin haber tenido la experiencia que los llev&oacute; a ese lugar. As&iacute; que Iv&aacute;n estaba en esas, porque a esas alturas ya las cosas deber&iacute;an estar claras, dado que se regresaban el domingo.<\/p>\n<p>Finalmente lleg&oacute; el viernes. Ese d&iacute;a ten&iacute;amos programada una visita al jard&iacute;n bot&aacute;nico, la cueva del pirata Morgan y una laguna, situada en lo alto de la isla, que tambi&eacute;n estaba incluida en el recorrido. Almorzar&iacute;amos en alg&uacute;n lugar de regreso al hotel y pasar&iacute;amos la tarde, o lo que quedaba de ella, en la playa. Nada especial; actividades para distraerse y pasar el d&iacute;a. Iv&aacute;n y Sonia, tambi&eacute;n asistieron, pero estuvimos apartados y, al parecer, por alguna raz&oacute;n, no hab&iacute;a intenci&oacute;n de que nos junt&aacute;ramos, as&iacute; que no hicimos esfuerzo para estar en su compa&ntilde;&iacute;a. Y as&iacute; transcurri&oacute; la jornada, sin interferencias en los planes de los dem&aacute;s y tambi&eacute;n sin compromisos.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s, al llegar al hotel, mi esposa me coment&oacute; que en alg&uacute;n momento tuvo chance de cruzar palabra con Sonia, y que ella le hab&iacute;a comentado que estaba un tanto ansiosa porque, seg&uacute;n Iv&aacute;n, su marido, ya todo estaba arreglado. Hab&iacute;an quedado de coincidir en el bar del Hotel y ah&iacute;, si era de su agrado el candidato seleccionado, proseguir con lo que fuera, tal vez subir a la habitaci&oacute;n y consumar la experiencia. Al respecto, Laura le pregunt&oacute; si hab&iacute;a alg&uacute;n chance de conocer su pareja y que Sonia, muy abierta y desconfiada, le hab&iacute;a dicho que se apareciera por el bar a eso de las 8:00 pm, que era la hora en que Iv&aacute;n hab&iacute;a quedado de encontrarse con esos muchachos. Y no se dijo m&aacute;s.<\/p>\n<p>Nosotros no ten&iacute;amos plan alguno, pero ciertamente mi esposa sent&iacute;a curiosidad por saber en qu&eacute; terminar&iacute;a la aventura que aquella pareja ten&iacute;a en mente. Sin embargo, al parecer, no hab&iacute;a mucho inter&eacute;s en hacer algo por nuestra cuenta, porque seguramente ya lo habr&iacute;amos hablado para ese momento. Estuvimos visitando los comercios de artesan&iacute;as durante el resto de la tarde y, llegados nuevamente al hotel, nos tomamos unos cocteles para refrescarnos. Y despu&eacute;s de eso, subimos nuestra habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Me caus&oacute; curiosidad ver que mi esposa procur&oacute; arreglarse como para una ocasi&oacute;n especial, aunque no ten&iacute;amos nada previsto hasta ese momento y no intu&iacute;a que fuera a darse algo especial. Le pregunt&eacute; el por qu&eacute; la vestimenta, a lo cual me respondi&oacute; que, nada raro, tan solo que quer&iacute;a sentirse bien arreglada cuando fu&eacute;ramos al bar. Y &iquest;qu&eacute; vamos a hacer all&aacute;? Pregunt&eacute;. Tengo curiosidad por ver lo que pasa con Sonia y su aventura. Ah, &iexcl;ya! &iquest;Y a qu&eacute; hora es la cosa? Ella me dijo que me apareciera como a las 8 pm. Bueno, ya son las 7:30 pm. &iexcl;Vamos! Le dije.<\/p>\n<p>Ingresamos al bar cuando Sonia e Iv&aacute;n tambi&eacute;n lo hac&iacute;an, pero hicimos que no les vimos y nos fuimos directamente a la barra mientras ellos se ubicaron en una mesa para cuatro personas, situada en el extremo opuesto a donde nosotros est&aacute;bamos. El lugar no estaba tan concurrido, quiz&aacute; una pareja y dos o tres personas m&aacute;s aparte de nosotros, de modo que era inevitable pasar desapercibidos, tanto los unos como los otros. Y, transcurridos unos minutos despu&eacute;s de las 8:00 pm, entraron al bar dos morenos, bastante j&oacute;venes, de contextura atl&eacute;tica, bien formados, que se dirigieron directamente a d&oacute;nde estaba Iv&aacute;n con su mujer. Los vimos saludarse formalmente, como si se conocieran, y acomodarse, en la mesa, como viejos amigos. Pidieron bebidas y empezaron a conversar.<\/p>\n<p>Era imposible no reparar en la contextura de los dos hombres, parec&iacute;an basquetbolistas y contrastaban en f&iacute;sico en comparaci&oacute;n a los que nos encontr&aacute;bamos all&iacute;. Laura no dudo en decir que Iv&aacute;n ten&iacute;a buen gusto y que seguramente Sonia la iba a pasar bien. Y yo, para no quedarme atr&aacute;s, dije que seguramente, adem&aacute;s de guapos, estar&iacute;an bien dotados. Adem&aacute;s, contrastaba el color negro de la piel de ambos con el color blanco, cauc&aacute;sico, de Sonia. Y pens&eacute; para mis adentros, que ella iba a ser atendida por los dos.<\/p>\n<p>Eran casi las 9:30 pm cuando Iv&aacute;n se levant&oacute; y sali&oacute; del bar, tal vez al ba&ntilde;o, quedando Sonia sola con los dos muchachos, quienes, interactuaban con ella entre risas y charla. Apenas lleg&oacute; Iv&aacute;n, ella se levant&oacute;, y tambi&eacute;n lo hizo uno de los muchachos, quiz&aacute; el m&aacute;s alto de los dos, quien casi de inmediato la tom&oacute; a ella del brazo y la invit&oacute; a salir del lugar. Iv&aacute;n se qued&oacute;, al parecer, verificando y confirmando su cuenta. Una vez lo hizo se despidi&oacute; del otro muchacho y abandon&oacute; el lugar.<\/p>\n<p>El otro hombre qued&oacute; s&oacute;lo en la mesa y continu&oacute; sentado all&iacute;, un rato m&aacute;s, terminando la bebida que le hab&iacute;an servido previamente. Mientras lo hac&iacute;a, no dejaba de mirar hacia donde nosotros nos encontr&aacute;bamos. Y, pasados unos minutos, quiz&aacute; una media hora o m&aacute;s, se levant&oacute; dirigi&eacute;ndose a donde nosotros nos encontr&aacute;bamos. No m&aacute;s acercarse nos salud&oacute; con un hola, soy Christian. Hola, dije, &iquest;nos conocemos? Excuse, la se&ntilde;ora Sonia me dijo que quiz&aacute; podr&iacute;a servirles de gu&iacute;a para mostrarles algo de la ciudad, ya que, entiendo, ustedes, tambi&eacute;n como ellos, regresan el d&iacute;a domingo. Si, contest&eacute;. Y &iquest;qu&eacute; nos ofreces, entonces?<\/p>\n<p>Bueno, hoy es viernes. Es el d&iacute;a de mayor actividad en las discotecas y bares de la ciudad. Si les parece bien podemos darnos una vuelta por all&iacute; y ver si hay alg&uacute;n lugar especial donde les apetezca disfrutar un rato. Mir&eacute; a mi esposa, quien, sin decir palabra, asinti&oacute; con su cabeza. Y la se&ntilde;ora Sonia, &iquest;para d&oacute;nde se fue? Pregunt&eacute;. Sabe, dijo, creo que ella, su esposo y Jason ten&iacute;an planes. &iquest;C&oacute;mo as&iacute;? Repliqu&eacute;. No entiendo. &iquest;Acaso t&uacute; no ven&iacute;as con ellos? Bueno, s&iacute;, contest&oacute;. El caso es que Jason me dijo que ten&iacute;a una cita y me pidi&oacute; que lo acompa&ntilde;ara. Y eso hice. Entiendo dije. Y, entonces, &iquest;c&oacute;mo resultaste aqu&iacute;, con nosotros? Ella me dijo que hab&iacute;an acordado encontrarse con Jason y que lamentaba que yo no los pudiese acompa&ntilde;ar, pero que quiz&aacute; yo pudiera servirles de gu&iacute;a a ustedes y no perder la venida. Entiendo, dije.<\/p>\n<p>Bien, &iquest;qu&eacute; propones, entonces? Hay un hotel, el Sol Caribe, que tiene una discoteca de mucho ambiente. A la gente le gusta mucho y es muy concurrida. Despu&eacute;s hay otros sitos, digamos, m&aacute;s reservados, pero igual, el ambiente se lo hace cada quien, &iquest;no les parece? Pues, s&iacute;, dije. Entonces, adelante, gu&iacute;anos. No es muy lejos de aqu&iacute;, podemos ir caminando. Y, dicho y hecho, Christian tom&oacute; la delantera y empez&oacute; a caminar hacia el mencionado lugar. De casualidad, nuestros amigos y Jason tambi&eacute;n estar&aacute;n ah&iacute;. No lo creo, dijo, ellos, al parecer, ten&iacute;an otros planes. Bueno, y, aparte de ir a discotecas, &iquest;qu&eacute; otro plan hay para hacer? Imag&iacute;nese, nos contest&oacute;, mientras se sonre&iacute;a.<\/p>\n<p>Llegamos al mencionado hotel y subimos a su discoteca. Y, ciertamente, el lugar resultaba cautivante de entrada. El ambiente estaba dispuesto con luces tipo &ldquo;strober&rdquo; que iluminaban de manera tenue el lugar, as&iacute; que las parejas, al son del baile, pod&iacute;an hacer de las suyas si quisieran. Y era apenas normal imaginarlo porque, estando en un clima tropical, las mujeres casi que andaban desnudas y no era dif&iacute;cil para los hombres acceder a ellas y procurarse sus favores sexuales. Y, para un mir&oacute;n como yo, aquello, de entrada, me gust&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>Christian no perdi&oacute; el tiempo y, despu&eacute;s de traernos unas bebidas, invit&oacute; a mi esposa, muy educadamente, a bailar. Y ella, ni corta ni perezosa, acept&oacute;. Al alejarse, muy animada, al parecer encantada de la situaci&oacute;n y tomada de su mano, me dijo, hoy es viernes. Y no fue sino ver c&oacute;mo aquel la estrech&oacute; con su cuerpo al bailar para darme cuenta de que aquello ir&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de eso. Est&aacute;bamos en su territorio y vaya a saber c&oacute;mo terminar&iacute;an las cosas aquella noche.<\/p>\n<p>Pasaron varias tandas en que ella y Christian parec&iacute;an disfrutar de lo lindo, pr&aacute;cticamente haciendo el amor ah&iacute; mismo, en la pista de baile. El, seguramente, estaba disfrutando la oportunidad que se le presentaba y gozaba el cuerpo de mi mujer a sus anchas. Solo faltaba que la desnudara totalmente. Y Laura, indiferente a las conductas socialmente aceptadas, no rechazaba para nada las caricias que aquel hombre, aprovech&aacute;ndose de la situaci&oacute;n y del lugar, le prodigaba. Eso s&iacute;, cuando se dispon&iacute;an a volver a la mesa, ella procuraba darse una vuelta por el ba&ntilde;o, de modo que llegaba a mi encuentro totalmente arreglada y presentable.<\/p>\n<p>Bail&eacute; con ella varias veces, d&aacute;ndole un respiro a nuestro entusiasmado gu&iacute;a, pero no mencion&oacute; nada que me hiciera intuir que ella estaba deseando algo m&aacute;s, aunque yo, en mi mente, ya la ve&iacute;a jugueteando con aquel como tantas otras veces la hab&iacute;a visto deleitarse con otros tantos hombres. Y con este, &iquest;por qu&eacute; no? En una de esas tandas, en medio de la bulla de la m&uacute;sica, me coment&oacute; lo que hab&iacute;a sucedido con Sonia. Y seg&uacute;n lo que Christian le hab&iacute;a contado, el marido hab&iacute;a contemplado la posibilidad de que Sonia tuviera sexo con ambos aquella noche, pero ella se hab&iacute;a mostrado contraria a la idea, manifestando que prefer&iacute;a ir paso a paso, vivir esa experiencia primero y luego, despu&eacute;s, ver si le animaba ir m&aacute;s all&aacute;. Y que por eso &eacute;l hab&iacute;a estado ah&iacute;.<\/p>\n<p>Pregunt&eacute;, entonces, &iquest;y qu&eacute; esperaba Christian ahora? De seguro quiere estar conmigo, respondi&oacute;. Y t&uacute;, &iquest;qu&eacute; quieres? Pregunt&eacute;. Pues me gustar&iacute;a estar con &eacute;l, por qu&eacute; no, si no te incomoda y est&aacute;s de acuerdo. Y &iquest;por qu&eacute; habr&iacute;a de incomodarme? Es que esto no lo hab&iacute;amos hablado, no lo ten&iacute;amos previsto, no estaba en nuestros planes. No me siento bien del todo. &iquest;Y por qu&eacute; deber&iacute;a estar de acuerdo? Porque, si no te parece, o no quieres que eso pase, no importa. No ha sido la primera vez y ya habr&aacute; otras oportunidades.<\/p>\n<p>Y si estuviera de acuerdo &iquest;qu&eacute; sigue? Bueno, pues ser&iacute;a buscar un sitio para estar con &eacute;l. No s&eacute; d&oacute;nde pudiera ser. Pues, preg&uacute;ntale. Que mejor que &eacute;l para decirnos d&oacute;nde quiere que aquello suceda. &iquest;No te parece? Si para &eacute;l es claro su deseo de estar contigo, la que tiene que dar la luz verde eres t&uacute; y ah&iacute; s&iacute;, que nos indique en qu&eacute; lugar pudiera ser. Voy a preguntarle, dijo ella. Solo pongo una condici&oacute;n, dije. &iquest;Cu&aacute;l? Respondi&oacute; ella con cara de sorpresa. Que me pida permiso. No creo que haya problema por eso, contest&oacute; ri&eacute;ndose. Le har&eacute; saber lo que quieres.<\/p>\n<p>Siguieron bailando varias tandas m&aacute;s. Para mi ya era evidente que aquello, en teor&iacute;a, estaba m&aacute;s que consumado. Despu&eacute;s de esa conversaci&oacute;n Christian se mostraba m&aacute;s atrevido que antes, acariciaba y besaba con notoria lujuria a mi mujer, especialmente cuando estaban pr&oacute;ximos a m&iacute;, tal vez, probando si yo le reclamaba algo, pues para eso no me hab&iacute;a pedido permiso. Y ella, gozaba del momento y de las circunstancias, y solo se re&iacute;a de su comportamiento.<\/p>\n<p>Al finalizar una de esas tandas, ya avanzadas las primeras horas del s&aacute;bado, como a las 2 am, al llegar a la mesa, Laura me dijo, Christian me comenta que podemos ir al hotel, que no hay problema. Lo habitual es que cargan a la habitaci&oacute;n el costo de un hu&eacute;sped extra por una noche. Y yo le dije que me parec&iacute;a bien, pero que lo iba a consultar contigo. Yo no tengo inconveniente por eso, respond&iacute;.<\/p>\n<p>Salimos a las 2:30 am de all&iacute; en direcci&oacute;n al hotel, nuevamente caminando, ya que nuestro alojamiento estaba a tan solo tres cuadras de distancia. En el trayecto, caminaba yo detr&aacute;s de ellos cuando, de un momento a otro, Christian se retras&oacute; un tanto para caminar a la par conmigo. Ella quiere llegar primero a la habitaci&oacute;n, me dijo. Y eso &iquest;por qu&eacute;? Pregunt&eacute;. Tal vez quiere ir al ba&ntilde;o y desea privacidad. Entiendo, respond&iacute;.<\/p>\n<p>Ella lleg&oacute; al hotel unos instantes antes que nosotros y, al llegar a la recepci&oacute;n, Christian me dijo que ella le hab&iacute;a pedido que esper&aacute;ramos su llamada para subir. Bueno, dije, haci&eacute;ndome el sorprendido, &iquest;de qu&eacute; se trata todo esto? Pens&eacute; que ya lo sab&iacute;a, dijo &eacute;l. &iquest;Saber qu&eacute;? Respond&iacute;. Que su esposa tiene la idea de estar conmigo. Pero &iquest;acaso no ha estado con usted toda la noche? Me explico mejor, dijo &eacute;l, su esposa quiere tener sexo conmigo. Entiendo dije, y si ella y a lo dispuso, &iquest;qu&eacute; tengo que ver en el asunto? Bueno, quer&iacute;a pedir su consentimiento para satisfacer los deseos de su esposa. &iexcl;Ya! Entiendo.<\/p>\n<p>&iquest;Y fue ella quien se lo pidi&oacute; o usted estuvo toda la noche sugiri&eacute;ndoselo? La verdad, no s&eacute; si sabe, la mayor&iacute;a de las continentales viene a esta isla buscando ese tipo de aventura, as&iacute; que un supone que si aceptan nuestra compa&ntilde;&iacute;a es porque ya tienen decidido lo que quieren hacer. Uno no pide nada. Simplemente, bailando y coqueteando con las damas, uno ya supone lo que viene. Y usted, dije, sonriendo &iquest;Qu&eacute; supuso? Que ella quer&iacute;a estar conmigo. Bueno, respond&iacute;. S&oacute;lo una condici&oacute;n. &iquest;Cu&aacute;l? Dijo &eacute;l. H&aacute;gala gemir, de tal manera que se escuche hasta aqu&iacute; en la recepci&oacute;n. De seguro no se va a arrepentir, contest&oacute;.<\/p>\n<p>Un segundo despu&eacute;s la recepcionista, con una p&iacute;cara sonrisa en su rostro, nos dice que la se&ntilde;ora del 310 indica que ya podemos subir. Muchas gracias, respond&iacute;. Y, al llegar, a la habitaci&oacute;n la encontramos como antes, sin cambio alguno. De manera que me sorprendi&oacute; un tanto la situaci&oacute;n y pregunt&eacute; &iquest;cu&aacute;l era el misterio de subir primero a la habitaci&oacute;n? Para que Christian pudiera hablar contigo, me dijo. Bueno, y ahora &iquest;qu&eacute;? Ella tom&oacute; a Christian de la mano y le dijo, &iquest;te parece si nos ba&ntilde;amos? Yo me siento bastante inc&oacute;moda, sudada como estoy. Si, me parece bien, dijo &eacute;l. Adelante, les dije&hellip;<\/p>\n<p>Entraron ambos al ba&ntilde;o, dejando la puerta abierta, de manera que les observ&eacute; todo el tiempo. Laura, antes que nada, acarici&oacute; aquellos brazos musculosos antes de empezar a desvestir al que ser&iacute;a su corneador esa madrugada, principiando por despojarlo de la camiseta. Al hacerlo expuso un torso bien trabajado. Se ve&iacute;a que ese hombre se ejercitaba de manera disciplinada en el gimnasio. Y, posteriormente, a continuaci&oacute;n, desabroch&oacute; su cintur&oacute;n y baj&oacute; sus pantalones, dejando ver un miembro inmenso, que casi no cab&iacute;a en sus manos al pretender aferrarse a &eacute;l.<\/p>\n<p>Christian hizo lo propio y, d&aacute;ndole un h&uacute;medo beso en su boca, procedi&oacute; a desabrochar su liviano vestido, que cay&oacute; a sus pies sin ning&uacute;n trabajo, dej&aacute;ndola a ella solo con su corpi&ntilde;o y bragas, las cuales se apresur&oacute; a despojar para que quedaran ambos, frente a frente, totalmente desnudos. Seguramente ya se habr&iacute;an besado aquella noche varias veces, pero ahora estaban los dos abrazados, totalmente desnudos, y los besos parec&iacute;an sentirse diferente y excitarlos a los dos. El miembro de Christian empez&oacute; a crecer, pero Laura, tal vez un poco escrupulosa con el tema de la higiene, le sugiri&oacute; que se ba&ntilde;aran.<\/p>\n<p>Ella abri&oacute; la llave de la ducha y ajust&oacute; la temperatura del agua. &iquest;C&oacute;mo te gusta el agua, fr&iacute;a o caliente? Pregunto ella. Como a ti te guste, princesa, respondi&oacute; &eacute;l. Pues para mi est&aacute; bien as&iacute;, dijo ella metiendo sus manos dentro del chorro de agua. Y &eacute;l, haciendo lo mismo, asinti&oacute; y estuvo de acuerdo. Ella, antes que nada, se puso sobre su cabellera un gorro de ba&ntilde;o, pues no quer&iacute;a mojarse el cabello. Y as&iacute;, ambos se colocaron debajo de la ducha. &Eacute;l tom&oacute; el jab&oacute;n y, sin dejar de besarla, empez&oacute; a enjabonar su torso, dedicando especial a tenci&oacute;n a sus senos. Y ella, devolviendo el favor, hizo lo mismo, pero centrando su atenci&oacute;n en frotar aquel inmenso pene. Despu&eacute;s de unos instantes, ambos, por su cuenta, terminaron de ba&ntilde;arse y salieron de la ducha.<\/p>\n<p>Ella frente al espejo, se despoj&oacute; del gorro de ba&ntilde;o y procedi&oacute; a cepillarse el cabello, y a maquillarse. Y &eacute;l, despu&eacute;s de secarse, sali&oacute; del ba&ntilde;o y, para mi sorpresa, desnudo, como estaba, sali&oacute; al balc&oacute;n, esperando que ella estuviera lista. &iexcl;Claro! La baranda de seguro restring&iacute;a la mirada de curiosos. Pero &iquest;qu&eacute; curioso habr&iacute;a a las 03:30 am?<\/p>\n<p>Al poco rato ella sali&oacute; un tanto vestida con un corpi&ntilde;o negro, sin bragas y montada en sus zapatos de tac&oacute;n, que ella bien sabe resaltan la figura de sus piernas. Y, al llegar a la peque&ntilde;a sala, se siente en el sill&oacute;n. Christian entra y se dirige a ella, se acurruca en medio de sus piernas, las aparta a los lados y se dispone a llegar hasta su cl&iacute;toris con su boca. Y empieza all&iacute;, con ese trabajo, delicadamente, saboreando el sexo ya humedecido de ella. Yo los estoy mirando, encantado con la escena, pero la percibo a ella un tanto inquieta, como preocupada, como queriendo decir algo. &iquest;Qu&eacute; pasa? Pregunto. Amor, dice ella, no tenemos condones. Vaya l&iacute;o, preciso en ese momento. Okey, dije, voy por ellos.<\/p>\n<p>Baj&eacute; a la recepci&oacute;n y pregunt&eacute; si, de casualidad, ellos dispon&iacute;an de condones para la venta, haciendo evidente con qui&eacute;n estar&iacute;a mi mujer en esos momentos. Y creo que, de maldad, me dijeron que no, pero que los pod&iacute;a conseguir en una farmacia cercana, casi una cuadra. Sal&iacute; a buscarlos, entonces, aparentando tranquilidad, pero, la verdad, iba a paso r&aacute;pido, pensando en lo que pudiera estar pasando entre aquellos dos mientras duraba mi ausencia. Habr&eacute; tardado una media hora entre ir y volver a la habitaci&oacute;n, que me pareci&oacute; una eternidad.<\/p>\n<p>Y llegu&eacute; a tiempo, pues cuando entr&eacute; a la habitaci&oacute;n, encontr&eacute; la escena que hab&iacute;a dejado a la inversa; Christian estaba sentado en el sill&oacute;n y Laura, en medio de sus piernas, chupaba con gusto su pene y frotaba arriba y abajo el tronco de aquel miembro con su mano derecha, mientras que con su mano izquierda estimulaba su cl&iacute;toris. Bueno, por lo que veo, no s&eacute; si todav&iacute;a sirvan, dije mientras le pasaba a ella un cond&oacute;n de color transparente. Claro que s&iacute;, todav&iacute;a no ha pasado nada, dijo. Pero va a pasar, dije para mis adentros.<\/p>\n<p>Mi llegada con los condones fue la apertura de su real encuentro sexual. Ella visti&oacute; aquel pene erecto con el cond&oacute;n y, sin pausa, procedi&oacute; a montarse en &eacute;l, embistiendo con los movimientos de sus caderas el cuerpo de Christian, que ahora s&iacute; parec&iacute;a animarse. El acariciaba sus nalgas mientras ella r&iacute;tmicamente lo cabalgaba, empezando a gemir con cada embestida, porque el miembro de aquel penetraba bien adentro de su cuerpo. Christian, mientras ella continuaba su faena, descargando toda la ansiedad que hab&iacute;a guardado toda la noche, hasta ese momento, la despoj&oacute; de su corpi&ntilde;o y empez&oacute; a amasar sus senos con inusitada pasi&oacute;n. Le gustaban los senos de mi mujer. Era evidente.<\/p>\n<p>Laura controlaba sus embestidas y, con cada embestida, gem&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s a medida que se excitaba con la sensaci&oacute;n que le generaba el roce del aquel pene dentro de su vagina, la cual parec&iacute;a peque&ntilde;a para tan inmenso y erecto miembro. Nunca la hab&iacute;a visto cabalgar a un hombre de esa manera, y el sill&oacute;n y la disposici&oacute;n de Christian lo permit&iacute;an. Sigui&oacute; as&iacute; en interminables movimientos hasta que lanz&oacute; un gemido intenso, y agach&oacute; su cabeza para besar a ese macho, en agradecimiento por estar all&iacute;, disponible para su goce y satisfacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella sigui&oacute; retorciendo su cuerpo sobre el de &eacute;l, pero ya no con tanta intensidad, as&iacute; que Christian asumi&oacute; el control. Le indic&oacute; que le permitiera levantarse. Ella obedeci&oacute;, dej&oacute; que &eacute;l se incorporara, pero se apoy&oacute; sus rodillas en el sill&oacute;n y sus manos en el espaldar, por lo cual su corneador entendi&oacute; que ella quer&iacute;a que la penetrara desde atr&aacute;s, en posici&oacute;n de perrito. Y as&iacute; lo hizo. Pr&aacute;cticamente, sin darle tregua ni descanso, acomod&oacute; la punta de su pene en la vagina de mi mujer y, sin demora, la penetr&oacute; mientras dedicaba sus manos a explorar todos los rincones del cuerpo de mi esposa.<\/p>\n<p>Me fascin&oacute; ver que su miembro no entraba del todo en la vagina de mi hambrienta Laura. Era evidente que el tama&ntilde;o de aquel tronco superaba en mucho la capacidad de esta para alojarle, pero su elasticidad le permit&iacute;a ajustarse al grosor de su virilidad. Christian empujaba dentro de ella, una y otra vez, y me parec&iacute;a que la excitaci&oacute;n de ella llegaba mucho m&aacute;s r&aacute;pido que la de &eacute;l, a quien se le ve&iacute;a relajado y posesionado en su papel de macho corneador. Todo un macho alfa, viril y aguantador. Ella, en la plenitud de su goce, estaba otra vez gimiendo a viva voz, expresando la inmensa emoci&oacute;n que aquel hombre le estaba proporcionando. Y, una vez m&aacute;s, alcanz&oacute; su orgasmo acompa&ntilde;ado de un profundo grito.<\/p>\n<p>Christian se retir&oacute;, sent&aacute;ndose en el borde de la cama. Y ella, d&aacute;ndose un respiro, le hizo se&ntilde;as de que esperase, y le diera tiempo para tomar aliento. Yo, entendiendo la situaci&oacute;n, invit&eacute; a aquel a que se tomara un trago mientras tanto. Yo le dije que no se iba a arrepentir, me dijo. No lo dud&eacute; por un instante, le contest&eacute;. Bueno, brindemos por la oportunidad de conocerle y tenerle aqu&iacute;. &iexcl;Salud! Y &iquest;qu&eacute; hicieron mientras yo fui por los condones? pregunt&eacute;, porque me imagino que no se dedicaron a conversar. No, ciertamente no, respondi&oacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>Puedo contarle, le pregunt&oacute; a mi esposa. &iexcl;Cu&eacute;ntale! Respondi&oacute;. La invit&eacute; a que mir&aacute;ramos el mar desde el balc&oacute;n y, mientras est&aacute;bamos all&iacute;, y con las ganas que ten&iacute;a, le ped&iacute; que me dejara penetrarla con la seguridad de que nada ir&iacute;a a pasar y que no era necesario tener el cond&oacute;n. As&iacute; que me dej&oacute; hacerlo y pasamos un rato muy rico. &iquest;Cierto? Amor, le dijo. Si, estuvo rico, dijo ella. Y, entonces, &iquest;para qu&eacute; me hicieron ir a buscar condones? dije yo. Uno nunca sabe, dijo ella. Pues s&iacute;, pero entonces, cu&aacute;l era el prop&oacute;sito de buscar los condones si ya ten&iacute;as decidido dejarlo hacer eso. No lo ten&iacute;a decidido, pero me dio pena hacerlo esperar. Vea pues, dije yo.<\/p>\n<p>Al poco rato, ella misma, ya repuesta del agite, se acomod&oacute; de espaldas en la cama, esperando que su macho la embistiera de nuevo. El se acerc&oacute; a un costado de la cabeza de ella, colocando su pene casi sobre su cara. Ella comprendi&oacute; el mensaje y agarrando su pene fl&aacute;cido, se lo llev&oacute; a la boca y empez&oacute; a chuparlo con dulzura. No tard&oacute; en crecer y endurecerse y, entonces, Christian, que hab&iacute;a estado estimulando el cl&iacute;toris de mi mujer con sus dedos, se dispuso a penetrarla de nuevo. Pero esta vez, en la posici&oacute;n del misionero.<\/p>\n<p>Se acomod&oacute; en medio de las piernas de ella para hacerlo y, en vista que ninguno dijo nada con relaci&oacute;n a que usara o no cond&oacute;n, procedi&oacute; a penetrarla. Ayyy, dijo ella, el cond&oacute;n. Ya deja as&iacute;, respond&iacute;. Espero que Christian no se vaya a venir dentro de ti, dije. Tranquilo se&ntilde;or, dijo Christian, yo s&eacute; c&oacute;mo controlarme. Y as&iacute;, con esa peque&ntilde;a incertidumbre, empez&oacute; de nuevo su faena.<\/p>\n<p>Fue evidente la excitaci&oacute;n de mi mujer al ver que yo permitiera que su macho la penetrara as&iacute;, al natural, y mucho m&aacute;s cuando este la penetr&oacute; con inusitado vigor. Sus piernas se abrieron y agitaron como las alas de una mariposa acompa&ntilde;ando cada embestida de aquel. Sus manos se posaron en las nalgas de Christian y, apret&aacute;ndolas con fuerza, le insinuaban que siguiera empujando cada vez con mayor velocidad. La escena fue memorable. El atl&eacute;tico cuerpo de aquel hombre cubriendo el cuerpo de ella que, debajo de &eacute;l, se contorsionaba de placer.<\/p>\n<p>Christian empuj&oacute; y empuj&oacute; hasta que m&aacute;s no pudo y, tal vez por la falta del cond&oacute;n, por fin lleg&oacute; a su orgasmo, sacando r&aacute;pidamente el miembro de la vagina de mi excitada esposa, como hab&iacute;a prometido, proyectando el chorro de su espeso y blanco semen sobre su pecho. Ella, lo anim&oacute;, para que llevar&aacute; su miembro hasta su boca y, hambrienta de semen, chupo su miembro hasta no dejar rastro. Yo me acerque a ella para preguntarle si lo hab&iacute;a disfrutado y, asintiendo, me bes&oacute; haci&eacute;ndome participe del sabor de su macho a la vez que me dec&iacute;a, s&iacute;, amor, estuvo rico. Muy rico. Gracias Christian. Yo tambi&eacute;n la pase bien, gracias a los dos, dijo &eacute;l.<\/p>\n<p>Bueno, se gan&oacute; otro trago antes de irse, dije yo, ofreci&eacute;ndole un vaso con ron. &Eacute;l lo acept&oacute; y lo bebi&oacute; casi que de un solo sorbo. Esta noche estuvo agitada, dijo. Mucho voltaje para una noche. Laura tiene lo suyo y sabe utilizarlo. Se mueve rico y lo pone a uno a mil. Uno que es prudente, pero si hubiera dado chance la penetro ah&iacute; mismo, en la discoteca. &iquest;As&iacute; de excitante es la se&ntilde;ora? &iquest;O es que usted tambi&eacute;n se tra&iacute;a lo suyo? Ambas cosas, tal vez, pero agradezco a los dos que lo hayan permitido. Y me gustar&iacute;a que me permitiera estar con ella, una vez m&aacute;s, antes de que se marcharan. Pero eso ser&iacute;a hoy, m&aacute;s tarde, porque hoy es s&aacute;bado. Paso a buscarlos a las 8:00 pm, les parece. Me parece bien, se apresur&oacute; a responder mi esposa.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de aquello, y no muy convencidos si nos ver&iacute;amos con &eacute;l ese mismo d&iacute;a, m&aacute;s tarde, nos despedimos. Y ahora s&iacute;, a dormir un rato, porque hab&iacute;a que reposar para lo que se vendr&iacute;a. Y, como se dijo al principio del relato, como siempre, fue un viernes especial.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Por alguna raz&oacute;n se tiene la idea que los viernes son un d&iacute;a especial. 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