{"id":28778,"date":"2021-04-05T22:00:00","date_gmt":"2021-04-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-04-05T22:00:00","modified_gmt":"2021-04-05T22:00:00","slug":"la-misma-dulzura-con-matices-diferenciales-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-misma-dulzura-con-matices-diferenciales-1\/","title":{"rendered":"La misma dulzura con matices diferenciales (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28778\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Estaba fumando al lado de la puerta del vag&oacute;n que iba a abordar cuando las vi venir. Madre e hija caminando hacia donde yo estaba. De tanto encontrarnos en el mismo transporte, hab&iacute;amos entablado una relaci&oacute;n cordial que cultiv&aacute;bamos hasta el momento de bajarnos en la misma estaci&oacute;n. All&iacute; ellas segu&iacute;an hacia su casa y yo a un restaurant donde almorzaba. La mayor algo m&aacute;s de treinta y cinco y la joven superaba por poco la mayor&iacute;a de edad, aunque su aspecto hiciera suponer algunos a&ntilde;os menos. Ambas delgadas, con peque&ntilde;as curvas en su anatom&iacute;a, todo arm&oacute;nicamente atrayente pero disimulado por la ropa.<\/p>\n<p>En los &uacute;ltimos metros para llegar a donde yo esperaba me llam&oacute; la atenci&oacute;n el vestido suelto y algo transparente de la adolescente, que por la manera de caminar o la brisa, se met&iacute;a entre las piernas y marcaba patentemente el bultito del sexo. El color gris perla de la prenda favorec&iacute;a la vista. Cuando ella se dio cuenta de la direcci&oacute;n de mi mirada corri&oacute; el bolso que colgaba del hombro para taparse. El saludo en nada se diferenci&oacute; de los habituales.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Beatriz, hola Julia, c&oacute;mo anduvo el d&iacute;a.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Mart&iacute;n, la misma rutina de siempre. Qu&eacute; suerte que nuestros horarios no coincidan con la hora pico y as&iacute; sea f&aacute;cil viajar c&oacute;modos.&rdquo;<\/p>\n<p>Como de costumbre ocupamos asientos enfrentados, ellas juntas, Beatriz al lado de la ventanilla mientras la hija, m&aacute;s interesada en el celular, junto al pasillo, con el bolso tapando toda su falda. Miraba hacia afuera, cuando Julia me pregunt&oacute; sobre una funci&oacute;n en el tel&eacute;fono, haci&eacute;ndome girar la vista. El espect&aacute;culo que encontr&eacute; fue inesperado y precioso, y por lo sorpresivo, me cost&oacute; reaccionar. Ten&iacute;a ante m&iacute; a la hermosa joven con las piernas separadas, el vestido siguiendo el contorno de los muslos y, entre ellos, el tri&aacute;ngulo bien marcado, mientras el bolso oficiaba de divisoria entre ambas mujeres y dificultaba la vista de la madre. Eso evidenciaba una prolija labor pegando la ropa a la piel, el deseo de ser observada y la conciencia de que su madre no aprobar&iacute;a su conducta.<\/p>\n<p>Ignoro que respond&iacute; a la pregunta hecha, simplemente me concentr&eacute; en lo que se me obsequiaba, mientras mi miembro aumentaba de tama&ntilde;o, y la causante, sin variar de postura, miraba el m&oacute;vil. Era la manera de disimular su deseo de exhibirse. Llegando a destino, encolumnados para bajar, por desaceleraci&oacute;n del tren, Julia perdi&oacute; pie y, al sostenerla, qued&oacute; con sus nalgas apoyadas en mi pija. De nuevo fui sorprendido gratamente, sin demostrar molestia, incomodidad o apuro volvi&oacute; a su posici&oacute;n anterior apenas el movimiento se lo permiti&oacute;. Ya en la estaci&oacute;n cada uno sigui&oacute; su rumbo, despidi&eacute;ndonos hasta ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, el mismo espect&aacute;culo al encontrarnos. El vestido color crema se pegaba igual que el gris perla, con la diferencia que su due&ntilde;a no lo ocult&oacute; y su cara era la imagen de la inocencia.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; comida las espera?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tenemos canelones que dej&eacute; a descongelar y con un golpe de microondas est&aacute;n listos.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo hoy almuerzo en casa lo que me qued&oacute; de anoche.&rdquo;<\/p>\n<p>Ya embarcados ocupamos los asientos enfrentados en un vag&oacute;n medio vac&iacute;o, la mayor pegada a ventanilla. Dejando pasar a su madre veo que Julia queda con la cara vuelta hacia la ventanilla, las rodillas juntas y el vestido llegando a mitad de las pantorrillas. En eso son&oacute; mi tel&eacute;fono anunciando un mensaje entrante. Viendo que era algo sin importancia iba a guardarlo cuando un leve movimiento llam&oacute; mi atenci&oacute;n. El ruedo iba en lenta subida recogi&eacute;ndose, hasta desaparecer debajo del bolso, dejando descubierta la blanca piel del comienzo de sus muslos. La lucha interior era evidente, pues el movimiento segu&iacute;a su curso mientras parec&iacute;a concentrada en las im&aacute;genes que desfilaban en el exterior. La culminaci&oacute;n de esta maravillosa e impensada muestra se produjo cuando subi&oacute; los pies al barrote inferior del asiento, y las rodillas, ya levantadas, se separaron lo suficiente para distinguir n&iacute;tidamente la tela blanca de la bombachita en el fondo. Su mirada alternando la ventanilla y mis ojos, y sus piernas en movimiento de apertura y cierre, fueron durante un rato mi excitante entretenimiento.<\/p>\n<p>Cuando moviendo los labios le ped&iacute; abrirse m&aacute;s, movi&oacute; la cabeza neg&aacute;ndose y clausur&oacute; la muestra. Ante eso inici&eacute; una charla insustancial con Beatriz, percibiendo poco despu&eacute;s por el rabillo del ojo que nuevamente hab&iacute;a iniciado la exhibici&oacute;n. Sin darme por enterado segu&iacute; la conversaci&oacute;n con su madre hasta el momento de bajar. Por simple inercia caminamos juntos hasta el edificio donde vivo y cuando me despido para entrar recibo una agradable sorpresa.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ac&aacute; viv&iacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, en el cuarto piso.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nosotras tambi&eacute;n pero en el tercero. Quiz&aacute; no hayamos coincidido porque reci&eacute;n nos cambiamos hace tres semanas y generalmente vos ibas en otra direcci&oacute;n cuando baj&aacute;bamos del tren. Si te gustan los canelones ven&iacute; a comer a casa.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado, dejo mi portafolios y subo.&rdquo;<\/p>\n<p>Tocado el timbre me abri&oacute; Julia, dici&eacute;ndome que su mam&aacute; estaba preparando todo y cuando terminara nos llamar&iacute;a. A invitaci&oacute;n suya me sent&eacute; en un sof&aacute; de tres cuerpos, ocupando ella la otra punta.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute;s enojado conmigo?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por qu&eacute; la pregunta.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque en el tren no me volviste a mirar.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Simplemente te hice caso cuando dijiste no con la cabeza y cerraste las piernas.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pero despu&eacute;s me arrepent&iacute; y las abr&iacute; nuevamente.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No me di cuenta.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te gusta mirarme?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me encanta, y a vos, te gusta que te mire?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute; me gusta, y es la primera vez que hago algo as&iacute;.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces es un honor para m&iacute;. Ahora mostrame de nuevo.&rdquo;<\/p>\n<p>Gir&oacute; d&aacute;ndome frente y, poniendo los pies en el asiento, recogi&oacute; el vestido en la cintura. Teniendo las rodillas juntas separ&oacute; los pies, permitiendo ver el nacimiento de los muslos divididos por la l&iacute;nea clara de la bikini.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es una maravilla lo que veo, pero quiero ver m&aacute;s, mucho m&aacute;s.&rdquo;<\/p>\n<p>Fue separando las rodillas hasta quedar abierta de par en par, dejando ver algunos vellos apareciendo por el costado de la bombacha cuya entrepierna estaba tensada al m&aacute;ximo. Sus ojos iban de mi cara al bulto que crec&iacute;a bajo la l&iacute;nea de mi cintura.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quiero enviarle un beso a la preciosa que est&aacute; detr&aacute;s de la tela blanca.&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ponelo en la punta de mis dedos que yo se lo llevo.&rdquo;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de besarle la yema del &iacute;ndice, ella lo entreg&oacute; estirando el el&aacute;stico y llev&aacute;ndolo a la destinataria. Fue un momento tan cargado de sensualidad que casi eyaculo. La voz de Beatriz nos seren&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;A comer!&rdquo;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de un almuerzo sabroso y agradable regres&eacute; a casa pensando descansar un rato, viendo televisi&oacute;n mientras esperaba el sue&ntilde;o de la siesta. No alcanc&eacute; a cerrar los ojos que son&oacute; el timbre. Era Julia, aburrida porque se hab&iacute;a cortado la trasmisi&oacute;n del cable y su madre hab&iacute;a salido hacia la peluquer&iacute;a. La hice pasar al living sent&aacute;ndonos el sill&oacute;n amplio. Vest&iacute;a la misma ropa que a la ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A mi conchita le gust&oacute; mucho tu beso. Es la primera vez que le pasa algo as&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me alegro, me encantar&iacute;a darle otro, en forma directa o llev&aacute;ndoselo yo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No s&eacute;, es muy vergonzosa. Salvo yo nadie la ha tocado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces hay que cuidarla mucho, de manera que cuando quiera acoplarse lo haga sin presiones ni urgencias, y as&iacute; el recuerdo sea hermoso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vos me ayudar&iacute;as?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ten&eacute;s mi palabra&rdquo;.<\/p>\n<p>Retrocedi&oacute; quedando pegada al respaldo y llev&oacute; los pies al borde del asiento, de manera que el ruedo del vestido se arrug&oacute; en la cintura. Con sus rodillas de par en par me invit&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Llevalo con tus dedos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo quiere en un solo lugar o prefiere que lo distribuya a lo largo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Trat&aacute; de esparcirlo bien&rdquo;.<\/p>\n<p>Mi dedo mayor con un beso en la yema, despu&eacute;s de ubicar la divisoria entre los labios, hizo repetidos recorridos sobre la bombacha, sin presionar. Ella ten&iacute;a la mejilla pegada a mi hombro y ambas manos apretando contra su pecho el brazo dedicado a la caricia. Cuando el deseo la hac&iacute;a empujar la pelvis yo aliviaba la presi&oacute;n buscando elevar el nivel de excitaci&oacute;n, que se concret&oacute; al escuchar su voz en forma de ruego.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Por favor, por adentro!&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces esa rajita tendr&aacute; que mostrarse, porque as&iacute; no puedo&rdquo;.<\/p>\n<p>Sus manos volaron al el&aacute;stico, bajando la prenda hasta las rodillas para hacerlas caer con movimiento de piernas y volver a la misma postura de antes, pero con los ojos cerrados. Ahora los labios se mostraban separados, dejando ver la mucosa rosada empapada del flujo que corr&iacute;a hacia el ano. Muy pocos recorridos de mi dedo fueron necesarios para que su boca avisara de la inminente explosi&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Me corro!&rdquo;<\/p>\n<p>Los muslos aprisionaron mi mano mientras duraban las convulsiones que la dejaron exhausta. Abri&oacute; los ojos ya recuperada, para encontrarse con mi pija, que r&iacute;gida se ergu&iacute;a requiriendo su atenci&oacute;n. Guiar su cabeza para que el miembro llegara a sus labios abiertos no requiri&oacute; fuerza alguna.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora te vas a tomar toda mi leche&rdquo;.<\/p>\n<p>Su entusiasmo compens&oacute; holgadamente la inexperiencia, besando, lamiendo, chupando y saboreando el flujo lubricante. Era tal el nivel de mi calentura que muy poco le cost&oacute; llevarme al orgasmo, nublando totalmente mi raz&oacute;n. Por eso espont&aacute;neamente no le permit&iacute; retirarse cuando la primera descarga lleg&oacute; a su garganta. Despu&eacute;s de beber, por primera vez saboreamos nuestras bocas, permaneciendo un rato abrazados con su cabeza sobre mi pecho hasta que decidi&oacute; volver a su casa.<\/p>\n<p>Al anochecer son&oacute; nuevamente el timbre, era ella, que entr&oacute; como tromba colg&aacute;ndose de mi cuello. Apenas tuve tiempo de cerrar la puerta antes que sus labios cubrieran los m&iacute;os. Calmadas las urgencias del reencuentro le pregunt&eacute; por Beatriz.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sali&oacute; con su amigo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sabe que viniste?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Le dije que si no volv&iacute;a la trasmisi&oacute;n por cable vendr&iacute;a a ver televisi&oacute;n con vos, si me dejabas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Est&aacute;s en tu casa&rdquo;.<\/p>\n<p>Ahora el beso fue de puro deleite, sin que el apuro nos impidiera disfrutar la boca del otro y permitiendo a las manos recorrer la anatom&iacute;a que permit&iacute;a el largo de los brazos. La sorpresa fue encontrar, debajo del vestido con tirantes y holgado, s&oacute;lo la piel. Con la simple maniobra de correr los breteles y hacerlos resbalar por los brazos la dej&eacute; desnuda. Ten&iacute;a delante un cuerpo precioso en su delgadez, con curvas moderadas pero armoniosas, suaves y firmes al tacto, invitando al sentido del gusto a darse el gran banquete.<\/p>\n<p>Ya en el sill&oacute;n me dediqu&eacute; a recorrer su anatom&iacute;a con las manos mientras miraba su cara, buscando indicios sobre qu&eacute; tipo de caricia estimulaba mejor y cu&aacute;les eran las zonas m&aacute;s aptas para producir placer. Comenc&eacute; acariciando y lamiendo los pechos, quedando los pezones duros como piedras. Luego baj&eacute; besando el abdomen hasta llegar al nacimiento de los labios vulvares, donde me dediqu&eacute; a lamer ida y vuelta a lo largo pero sin separarlos.<\/p>\n<p>El notable incremento de su excitaci&oacute;n se evidenci&oacute; cuando llev&oacute; las rodillas hacia los hombros y su conchita se abri&oacute; mostrando la copiosa humedad que la ba&ntilde;aba. La exhibici&oacute;n del himen, con ese peque&ntilde;o orificio central, fue la m&aacute;xima prueba para mi voluntad de respetar su virginidad. Como mi promesa nada prohib&iacute;a sobre disfrutar sus jugos puse mi lengua en el ingreso, movi&eacute;ndola circularmente sobre los bordes, para luego abrazar con mis labios el cl&iacute;toris y chuparlo a semejanza de un pez&oacute;n, cosa que poco dur&oacute;, pues el orgasmo desatado, donde se mezclaron movimientos convulsos, gritos y rugidos la dej&oacute; inerme.<\/p>\n<p>Su descanso lo hizo en mis brazos mientras la acariciaba con ternura. Algo totalmente espont&aacute;neo ante a una mu&ntilde;equita dulce e indefensa refugiada en mi pecho. Tom&eacute; conciencia de su recuperaci&oacute;n cuando me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Primera vez que el placer casi me desmaya, pero vos no gozaste&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te garanto que m&aacute;s adelante voy a disfrutar enormemente&rdquo;.<\/p>\n<p>Reanudadas las caricias, cuando llegu&eacute; a los pechos me pidi&oacute; que no se los apretara. Acept&eacute; el pedido sin preguntar y segu&iacute; mi recorrido parando entre los rizos de la vulva, enredando mis dedos en un contacto francamente delicioso. Cuando los vellos mojados me anunciaron el progreso de la excitaci&oacute;n, con el dedo medio empec&eacute; el recorrido desde el cl&iacute;toris hacia abajo, detenci&oacute;n en la entrada a la vagina circulando alrededor, suaves y repetidas presiones con la yema, para seguir hacia la abertura del culito repitiendo la presi&oacute;n. Las expresiones de placer de esta mujercita me indicaron que estaba en el camino correcto. En uno de los recorridos, cuando comenc&eacute; los golpecitos de presi&oacute;n sobre el ano, Julia retrocedi&oacute; coincidiendo con mi empuje, haciendo que la primera falange del dedo medio ingresara al recto.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Ay qu&eacute; delicia, c&oacute;mo me entr&oacute;, me gusta, me gusta, me encantaaaa!&rdquo;<\/p>\n<p>Ante eso opt&eacute; por seguir sus indicaciones en la certeza de que as&iacute; era imposible fallar en mi cometido de darle placer.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Otro, otro paseo igual por favor. Entr&aacute; en la colita, as&iacute;, un poquito m&aacute;s. &iexcl;Qu&eacute; rico, cuando aprieto se achica, no como el marcador, m&aacute;s, entero, &iexcl;enteroo! Ahora apretame las tetas que me corro. Acabooo!<\/p>\n<p>La dej&eacute; estirada en el sill&oacute;n y fui al ba&ntilde;o a buscar vaselina. Iba a ser necesario lubricar el conducto si quer&iacute;a penetrarla con el pene. El dedo hab&iacute;a entrado sin problemas, pero ahora se trataba de algo bastante m&aacute;s grueso y largo. No quer&iacute;a generar un dolor grande o un desgarro.<\/p>\n<p>En el corto lapso de la b&uacute;squeda tom&eacute; conciencia de varias cosas. Que cuidaba la conchita, pero el culo lo trabajaba a pleno con sus dedos u otro artefacto apropiado. Que la culminaci&oacute;n del placer era desatada por caricias en el cl&iacute;toris o estrujado de los pechos. Que en estos dos encuentros hab&iacute;a logrado una intensidad de gozo altamente superior a lo conocido. Y la m&aacute;s importante para m&iacute;, era que, siendo cuidadoso, ten&iacute;a una maravillosa hembra para rato.<\/p>\n<p>Al volver la encontr&eacute; a lo largo del sill&oacute;n en posici&oacute;n fetal con expresi&oacute;n de relajamiento. Me desnud&eacute; y arrodill&aacute;ndome frente a su cara la atraje para que su boca quedara a la altura de mi pija. Mir&aacute;ndome a los ojos se movi&oacute; colaborando al encuentro.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tom&aacute; tesoro, dame placer con tus labios y lengua, dedicate a la cabecita que est&aacute; largando jugo. Mientras, levant&aacute; las nalgas as&iacute; te hago entrar un poco de vaselina, porque ahora s&iacute; voy a gozar, y lo har&eacute; dentro de tu culito&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es la primera vez que un hombre me penetra. C&oacute;mo voy a sentir cu&aacute;ndo est&eacute;s acabando?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cuando sientas que palpito dentro tuyo, cada espasmo es un chisguete de esperma que te est&aacute; entrado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me va a doler?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Voy a tratar de que solo sea una leve incomodidad. De todos modos frenamos cuando quieras&rdquo;.<\/p>\n<p>Separando las nalgas se abri&oacute; el orificio y derram&eacute; un chorrito. Luego lo fui distribuyendo por dentro girando el dedo. Un suave gemido me indic&oacute; su particular sensibilidad al pacer anal.<\/p>\n<p>&#8211; Ven&iacute;, te voy a acomodar, los cachetes apenas salidos del borde y de espaldas. As&iacute; es m&aacute;s f&aacute;cil relajar el esf&iacute;nter. Ah&iacute; est&aacute;, ya te entr&oacute; la cabecita. Te duele?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No, pero se me abre mucho. Por ser la primera vez entr&aacute; despacito, quiero sentir cada mil&iacute;metro que me va ingresando&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin duda Julia ten&iacute;a la capacidad innata para tomar un movimiento, descomponerlo en partes y comentarlas en funci&oacute;n del placer que recib&iacute;a. Ante esa evidencia, nuevamente me abandon&eacute; a gozar seg&uacute;n las instrucciones que me daba.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;C&oacute;mo me encanta, no puedo creer que me guste tanto, que delicia sentir tu pelvis pegada a mis nalgas!&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La ten&eacute;s &iacute;ntegra adentro&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Segu&iacute; as&iacute;, sin moverte, pero dame tu lengua que quiero chuparla&rdquo;.<\/p>\n<p>Por supuesto que tambi&eacute;n me di el gusto de saborear su boca mientras la manten&iacute;a firmemente empalada.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora un poquito afuera y golpe hacia adentro, as&iacute; mi amor, golpe, golpeee&hellip; &iexcl;Est&aacute; cabeceando y ech&aacute;ndome leche! &iexcl;Me voy a correr, las tetas, apretame fuerte las tetas, ay me voyyy&hellip;&rdquo;.<\/p>\n<p>La finalizaci&oacute;n del orgasmo dio paso a un temblor generalizado que me hizo mantenerla abrazada hasta calmarse.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; me pas&oacute;?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Gozaste varias veces seguidas sin darte tiempo de recuperaci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Le llev&oacute; algunos minutos estar en condiciones de regresar a su casa.<\/p>\n<p>Si no quiero ser desagradecido debo reconocerle a mi suerte el m&eacute;rito de estar disfrutando los favores, altamente placenteros, que me proporciona una jovencita muy femenina, deliciosamente sensual, tierna y con una explosiva manera de demostrar su gozo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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