{"id":28779,"date":"2021-04-05T22:00:00","date_gmt":"2021-04-05T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-04-05T22:00:00","modified_gmt":"2021-04-05T22:00:00","slug":"de-mis-vacaciones-con-la-tia-bertha-parte-vii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/de-mis-vacaciones-con-la-tia-bertha-parte-vii\/","title":{"rendered":"De mis vacaciones con la t\u00eda Bertha (Parte VII)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28779\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Yo me encontraba muy tomada cuando sub&iacute; al auto de Ricardo, as&iacute; que no alcanc&eacute; a distinguir hacia ad&oacute;nde conduc&iacute;a hasta que se detuvo frente a un establecimiento que parec&iacute;a un gran garaje. A&uacute;n no hab&iacute;a entendido que se trataba de un motel cuando me pregunt&oacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Quieres entrar princesa?<\/p>\n<p>Yo le dije que si, porque en mi borrachera, pens&eacute; que era la entrada para un antro. Pero al introducirnos hacia uno de los apartados y despu&eacute;s de que el cerr&oacute; la cortina que cubr&iacute;a el acceso al auto, comprend&iacute; de que era ese lugar. Ricardo entonces me abri&oacute; la portezuela del copiloto en que viajaba y me dio la mano para ayudarme a descender. A&uacute;n estaba confundida cuando le pregunt&eacute;:<\/p>\n<p>-&iquest;Qu&eacute; sitio es este Ricardo?<\/p>\n<p>El me abrazo delicadamente pero con fuerza para que pudiera sentir su paquete, a la vez que me dec&iacute;a:<\/p>\n<p>-Aqu&iacute; lo vamos a pasar bien princesa. No te fijes en nada, solo d&eacute;jate llevar.<\/p>\n<p>-Pero&#8230; este es un motel Ricardo -proteste d&eacute;bilmente, pues sentir su hombr&iacute;a a trav&eacute;s del pantal&oacute;n me daba curiosidad.<\/p>\n<p>-Si nena. &iquest;Tiene algo de malo?<\/p>\n<p>-Es nunca he estado en uno&#8230;y es que soy virgen- le rebat&iacute;, pensando que eso conseguir&iacute;a disuadirlo. Pero &eacute;l me mir&oacute; con mayor deseo y solo alcanz&oacute; a argumentar, en lo que me cargaba y llevaba hacia adentro de la habitaci&oacute;n:<\/p>\n<p>-Por eso no te preocupes princesa. Eso ya mismo lo corregimos.<\/p>\n<p>Puedo asegurar que no sab&iacute;a c&oacute;mo actuar en ese momento. Ten&iacute;a miedo, a que se diera cuenta de que no era realmente una chica, a que quisiera golpearme. Miedo a que de cualquier forma quisiera poseerme, a que me lastimara, y sobre todo, temor por lo nuevo del asunto, porque no pudiera comportarme como se supone que lo haga una mujer. Estaba temblando cuando me deposit&oacute; con cuidado sobre la cama y sali&oacute; un momento por algo que habr&iacute;a dejado en el coche. Y cuando regres&oacute;, me encontr&oacute; sentada, con mis manos entrelazadas en medio de mis rodillas y mi cara viendo mis zapatillas negras. Se sent&oacute; junto a mi y me abraz&oacute; de lado al tiempo que dec&iacute;a:<\/p>\n<p>-Mira, Danny. No soy un acosador, y no voy a hacerte nada que t&uacute; no quieras o que no me permitas. Pero solo dame la oportunidad de intentarlo, de mostrarte lo bien que te vas a sentir cuando te haga mujer.<\/p>\n<p>-Es que&#8230; ese es uno de los problemas.<\/p>\n<p>-&iquest;El que Danny? &iquest;Que no eres una mujer? Sobre eso ya me hab&iacute;a hablado tu t&iacute;a y no me molesta. Yo veo frente a mi a toda una se&ntilde;orita, hermosa por cierto, que pide a gritos ser tratada como tal. Y es lo que voy a hacer, tratarte con delicadeza, en esta noche en qu&eacute; acabar&eacute; por conquistarte.<\/p>\n<p>-&iquest;De verdad?- pregunt&eacute; en lo que volteaba a verlo con cari&ntilde;o.<\/p>\n<p>-Desde luego princesa- contest&oacute; en lo que pon&iacute;a un suave beso en mis labios.- ahora mira, que te he tra&iacute;do esto.- agreg&oacute; en lo que me mostraba una caja cubierta por un bonito mo&ntilde;o rojo.- puedes verlo y cambiarte en el tocador.<\/p>\n<p>Yo le obedec&iacute; despu&eacute;s de plantarle a mi vez un largo beso. Y al abrir el paquete en el ba&ntilde;o, me encontr&eacute; con un hermoso baby doll transparente de color morado que hac&iacute;a juego con una tanga del mismo color. Ese detalle me encant&oacute;, as&iacute; que me desvest&iacute; con cuidado y me atavi&eacute; con esas prendas que hac&iacute;an lucir bell&iacute;simas mis piernas, caderas y nalgas. Revis&eacute; mi maquillaje, que el peinado a&uacute;n estuviera en su lugar y me di un ligero toque de perfume en mis zonas estrat&eacute;gicas. Cuando volv&iacute; a la habitaci&oacute;n, &eacute;sta se hallaba iluminada con un tono de luz m&aacute;s tenue, y pude apreciar que mi hombre me esperaba acostado, en calzones, y con una botella de whisky en la mano, de la que se serv&iacute;a en un vaso de vidrio del motel.<\/p>\n<p>Cuando me vio dej&oacute; lo que estaba haciendo, se incorpor&oacute; de la cama y de tres zancadas me alcanz&oacute;. Volvi&oacute; a abrazarme fuertemente en lo que me dec&iacute;a lo hermosa que estaba, lo sexy que le parec&iacute;a y lo agradecido que estaba por permitirme ser el primero en poseerme. Me bes&oacute; despacio, y fue subiendo poco a poco la efusividad de sus besos, en lo que sus manos recorr&iacute;an con ansiedad mi espalda, se deten&iacute;an en el nacimiento de mis gl&uacute;teos, y acariciaban mis pechos. Yo me sent&iacute;a en las nubes, y sin que mis labios se separaran de los suyos, fui explorando su vientre bien formado, los hombros infinitos y su pene que a cada momento se apreciaba m&aacute;s grande y fuerte. Entonces no pude contenerme, ten&iacute;a que ver la clase de monstruo con la que me enfrentar&iacute;a. Me puse en cuclillas y le baje el calzoncillo: ah&iacute; pude notar que la imaginaci&oacute;n se adecuaba a la realidad.<\/p>\n<p>Una enorme tranca de por lo menos 19 cent&iacute;metros se encontraba erecta frente a mis ojos. La tom&eacute; con mis manos y empec&eacute; a besarla por todas partes. Luego me la met&iacute; a la boca, intentando succionar de ese manjar salado y robusto por primera vez. Ricardo dio un ligero traspi&eacute;s y acab&oacute; sentado en la cama, pero su miembro ya era m&iacute;o y no acabar&iacute;a de serlo hasta conseguir orde&ntilde;arlo del todo. Mame al principio con delicadeza, pero al parecer mi hombre ten&iacute;a mucha resistencia, por lo que acab&eacute; por hacerlo con avidez. Realmente quer&iacute;a tener su sabor en mi boca, entender si su fruto ser&iacute;a dulce o amargo. Y Ricardo tomaba mi cabeza y de cuando en cuando me la estrellaba contra su pelvis, intentando no ser brusco pero sali&eacute;ndole el instinto primitivo del macho en celo.<\/p>\n<p>No recuerdo cuanto tiempo estuvimos as&iacute;, hasta que mis piernas se cansaron y mi boca doli&oacute; de tanto procurar sacarle el precioso n&eacute;ctar. Entonces &eacute;l me levant&oacute;, me coloc&oacute; de espaldas encima de la cama y dijo:<\/p>\n<p>-Gracias princesa, ahora es mi turno.<\/p>\n<p>Tom&oacute; un frasco de crema que no s&eacute; de d&oacute;nde sac&oacute; y empez&oacute; a frotarme la espalda baja. Concentr&oacute; sus esfuerzos en mis piernas, en las nalgas y en mi inexplorado hoyito. Con sus fuertes brazos rode&oacute; mi cintura y la elev&oacute;, de tal suerte que mi trasero qued&oacute; firmemente a su disposici&oacute;n. Contempl&oacute; el milagro de mi anito, el marco que mis delicadas pero grandes nalgas hac&iacute;an de &eacute;l y dijo:<\/p>\n<p>-Eres hermos&iacute;sima amor.<\/p>\n<p>Quiso tomar mi pene -que en ese momento ya se encontraba erecto-pero al sentir su primer jal&oacute;n, record&eacute; lo que la t&iacute;a me hab&iacute;a dicho sobre la masturbaci&oacute;n y, mientras le quitaba sus manos de ah&iacute;, alcanc&eacute; a decirle:<\/p>\n<p>-Por ah&iacute; no amor.<\/p>\n<p>El entendi&oacute;, en lo que me iba frotando con el ung&uuml;ento la entrada de mi recto. Meti&oacute; uno, dos y hasta tres dedos, en lo que no paraba de acariciar con la otra mano mi espalda. Y yo ya empezaba a sentir rico, pues era como la sensaci&oacute;n de los tampones, cuando Ricardo se detuvo de pronto. Y en ese momento sucedi&oacute;. Sent&iacute; como de pronto un objeto m&aacute;s firme y grueso empezaba a procurar entrar dentro de mis piernas, y comprend&iacute; que era su pene por el inclemente grosor y longitud que deseaba ingresar por ah&iacute;. Me sent&iacute;a muy caliente cuando los primeros cent&iacute;metros ocuparon el espacio que les hab&iacute;a sido permitido por mi culo, pero cuando la presi&oacute;n aument&oacute; pude experimentar un dolor agudo que literalmente me hizo mover mis brazos buscando la manera de zafarme del intruso que empezaba a entrar en mi cavidad.<\/p>\n<p>Empec&eacute; a llorar cuando le ped&iacute; que la sacara, que era muy grande y que no iba a alcanzar caber en tan peque&ntilde;o agujerito. Pero &eacute;l ya no pod&iacute;a contenerse, su sexo exig&iacute;a llegar hasta el fondo y conquistar ese territorio que le estaba perteneciendo a cada mil&iacute;metro que iba ingresando. Dijo que s&iacute;, y se detuvo un poco, intentando que mi anito se acostumbrara, pero un momento despu&eacute;s sigui&oacute; entrando, destrozando a su paso lentamente las barreras que mi intimidad le proporcionaban. El empez&oacute; a jadear, mientras yo lloraba, sabiendo que ser mujer era dif&iacute;cil, que era muy doloroso, y que en adelante no har&iacute;a nada para inclinarme por alg&uacute;n g&eacute;nero, a la vez que su miembro se hund&iacute;a cada vez m&aacute;s dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>De pronto not&eacute; que hab&iacute;a entrado todo, porque sus test&iacute;culos ya chocaban contra mis nalgas. Y cuando lo peor hubo pasado, Ricardo empez&oacute; a meterla y sacarla lentamente. Y cuando ya llevaba ritmo en su actuar, s&uacute;bitamente comenc&eacute; a sentir rico, cada vez m&aacute;s, hasta que el dolor inicial se convirti&oacute; en unas tremendas olas de placer que me inundaban desde mi reci&eacute;n descubierto cl&iacute;toris hasta todo el resto de mi cuerpo. Me retorc&iacute;a de goce, en tanto &eacute;l se encargaba de demostrarme su virilidad a cada embestida que me daba. Y de mi boca salieron gemidos, quejiditos y jadeos que no dejaban duda de que era una mujer, su mujer, y que estaba disfrutando de lo lindo con su ejemplar masculinidad que hab&iacute;a hecho despertar a la hembra que viv&iacute;a en m&iacute;.<\/p>\n<p>-M&aacute;s r&aacute;pido amor. M&aacute;s fuerte- pidi&oacute; una voz que sali&oacute; de mis labios, sin que yo pudiera reconocer el mensaje que dec&iacute;a. Y Ricardo obedeci&oacute;, d&aacute;ndome con a&uacute;n m&aacute;s &iacute;mpetu, hasta que de mi pene sali&oacute; disparado mi semen femenino.<\/p>\n<p>-Me vengo amor. Que me vengo- dijo el mientras su bombeo se intensificaba. Y yo supe que ese era mi hombre, el primero y qui&eacute;n me hab&iacute;a desflorado al fin. Y de quien quer&iacute;a mucho m&aacute;s que un solo recuerdo.<\/p>\n<p>-&iquest;Traes puesto el cond&oacute;n amor?- le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>-Si- respondi&oacute; &eacute;l, al tiempo que supe que se estaba conteniendo de eyacular.<\/p>\n<p>-Qu&iacute;tatelo.<\/p>\n<p>-Pero&#8230; -quiso ahora protestar &eacute;l<\/p>\n<p>-Qu&iacute;tatelo por favor. Que los quiero adentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>Ricardo sali&oacute; un momento de m&iacute;, y supe que se hab&iacute;a quitado ese pl&aacute;stico por la textura de su piel al entrar de nuevo en ese lugar que ya no ofrec&iacute;a resistencia. Y me dio duro otra vez, hasta que su tranca se puso a&uacute;n m&aacute;s r&iacute;gida y sent&iacute; como se remov&iacute;a en mi interior, al mismo tiempo en qu&eacute; su tibia leche inundaba todo mi recto, hasta que de su musculoso falo salieron r&iacute;os de l&iacute;quido viscoso con olor a cloro, a macho, a hombre.<\/p>\n<p>As&iacute; estuvimos un rato abrazados, sin que el saliera de m&iacute;, y yo apreci&eacute; c&oacute;mo su pene se iba poniendo fl&aacute;cido nuevamente, hasta que hubo alcanzado su tama&ntilde;o normal y Ricardo lo sac&oacute; de mi interior.<\/p>\n<p>-&iquest;Y ahora que le dir&eacute; a mi t&iacute;a?- le dije, mientras mi mano se posaba en el viril pecho de mi semental.<\/p>\n<p>El me dio un beso y dijo:<\/p>\n<p>-Nena. No tienes de que preocuparte. Si la idea de traerte aqu&iacute; fue de ella. De hecho, el baby doll fue su regalo para ti.<\/p>\n<p>-&iquest;De verdad?- pregunt&eacute; entre confundida y contenta.<\/p>\n<p>-Si, desde luego. Hace rato, en su casa, ella me dijo que lo que todo lo que te hac&iacute;a falta para ser una verdadera mujer, era -as&iacute; me dijo- una buena cogida.<\/p>\n<p>-Ahh- le dije en lo que me incorporaba de la cama.- por favor, ll&eacute;vame con ella ahora mismo.<\/p>\n<p>-Pero nena- quiso insistir &eacute;l<\/p>\n<p>-Por favor Ricardo- le ped&iacute;, en lo que buscaba la ropa que se hab&iacute;a perdido entre el piso alfombrado de la habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>El entendi&oacute;. Nos vestimos apresuradamente y, en silencio, condujo de regreso hasta la casa de la t&iacute;a. Al llegar ah&iacute;, lo bes&eacute; con cari&ntilde;o una sola vez en lo que le dec&iacute;a:<\/p>\n<p>-Gracias amor. Mi primera vez fue fant&aacute;stica y estoy contenta de haberla compartido contigo. Ahora llevo algo tuyo adentro y eso me hace sentir muy femenina y feliz.<\/p>\n<p>-Gracias a ti Danny. &iquest;Volver&eacute; a verte?<\/p>\n<p>-Tal vez- le dije mientras le gui&ntilde;aba un ojo y corr&iacute;a apresurada a casa. Al entrar, la t&iacute;a me aguardaba en el sill&oacute;n de su sala, y yo recorr&iacute; despacio los metros que me separaban de ella. Al hallarme apenas a cent&iacute;metros de su corpulenta efigie, Bertha se dirigi&oacute; a m&iacute; y, sin soltar las agujas con que tej&iacute;a su estambre, dijo:<\/p>\n<p>-&iquest;Y bien Danny, eres ya una mujer?<\/p>\n<p>-Ya t&iacute;a. Lo soy- contest&eacute; radiante y orgullosa.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gust&oacute;?<\/p>\n<p>-Si t&iacute;a. Me gust&oacute;.<\/p>\n<p>-Ven peque&ntilde;a- me dijo, en lo que tiraba su hilado al suelo y me ofrec&iacute;a sus brazos. La abrac&eacute; con cari&ntilde;o, en lo que ella me dec&iacute;a:<\/p>\n<p>-Ahora Danny, quiero que luches por ti, por ser quien realmente quieres ser. Yo te ayudar&eacute; en algunas batallas, pero la guerra es solo tuya. &iquest;Me has entendido?<\/p>\n<p>-Si t&iacute;a. As&iacute; lo har&eacute;- le respond&iacute;, en lo que de mis ojos se escurr&iacute;an un par de l&aacute;grimas. Y as&iacute; fue como todo inici&oacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Yo me encontraba muy tomada cuando sub&iacute; al auto de Ricardo, as&iacute; que no alcanc&eacute; a distinguir hacia ad&oacute;nde conduc&iacute;a hasta que se detuvo frente a un establecimiento que parec&iacute;a un gran garaje. A&uacute;n no hab&iacute;a entendido que se trataba de un motel cuando me pregunt&oacute;: -&iquest;Quieres entrar princesa? Yo le dije que si, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17657,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":{"0":"post-28779","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-transexuales"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28779","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17657"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28779"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28779\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28779"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28779"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28779"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}