{"id":28826,"date":"2021-04-07T22:29:30","date_gmt":"2021-04-07T22:29:30","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-04-07T22:29:30","modified_gmt":"2021-04-07T22:29:30","slug":"bendito-entre-las-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/bendito-entre-las-mujeres\/","title":{"rendered":"Bendito entre las mujeres"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28826\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Siendo el menor y el &uacute;nico hombre en casa me sent&iacute;, como suele decirse, bendito entre las mujeres. S&oacute;lo &eacute;ramos mi mam&aacute;, mi hermana, un par de a&ntilde;os mayor, y yo. Jessica, mi hermana, desde su adolescencia siempre estuvo rodeada de amigas que llevaba a casa. Cuando cumpl&iacute; los dieciocho a&ntilde;os yo no dejaba de hacerme ideas con cada una de aquellas veintea&ntilde;eras. Eran para m&iacute; todas unas mujeres bien desarrolladas en cuanto a sus femeninos atributos, obviamente me incitaban fantas&iacute;as que inspiraban mis chaquetas nocturnas, y m&aacute;s con lo que platicaban.<\/p>\n<p>Desde el pasillo pod&iacute;a escucharlas:<\/p>\n<p>&ldquo;&#8230; ay s&iacute;, no manches, que se me empieza a venir en la boca y yo le hab&iacute;a advertido que no lo hiciera&rdquo;, confiaba una de ellas mientras las otras a coro re&iacute;an.<\/p>\n<p>De ese nivel eran sus conversaciones. Se confiaban cosas bien locas, como cu&aacute;ndo y c&oacute;mo hab&iacute;a tenido su primera vez, y si les eran infieles a sus novios pese a que planeaban casarse con ellos. Siendo m&aacute;s joven e inocente que ahora me sorprend&iacute;a lo que se confiaban entre ellas.<\/p>\n<p>Con el paso del tiempo procur&eacute; hacer ejercicio constante para llamarles la atenci&oacute;n. Ten&iacute;a la ilusi&oacute;n de hacerme el novio de alguna.<\/p>\n<p>Por aquellos d&iacute;as, luego de ir al gimnasio, regresaba a casa con los m&uacute;sculos endurecidos con deseos de que ellas los notaran. Usaba camisetas chicas y entalladas para que las amigas de mi hermana se dieran cuenta de mis mejoras, pues ya no era m&aacute;s aquel puberto que hac&iacute;a a&ntilde;os conocieron.<\/p>\n<p>Tras saludarlas las ve&iacute;a de reojo para ver si alguna me miraba, deseoso de captar su atenci&oacute;n. Luego, m&aacute;s tarde, sal&iacute;a de puntitas de mi cuarto para escuchar sus conversaciones.<\/p>\n<p>En una ocasi&oacute;n las escuch&eacute; hablar de los preparativos para su fiesta de graduaci&oacute;n de la universidad. Mientras que yo apenas hab&iacute;a iniciado mis estudios de licenciatura ellas estaban por salir y comenzar su vida profesional.<\/p>\n<p>Seg&uacute;n lo que escuch&eacute; estaban planeando festejar aquello con una fiesta s&oacute;lo para mujeres, pues se propon&iacute;an contratar a unos strippers para que les hicieran todo el show. No pod&iacute;a creerlo, imagin&eacute; que ellas iban a querer hacer de todo con ellos. Mi mente calenturienta comenz&oacute; a trabajar. Yo quer&iacute;a atestiguar lo que pudieran hacer aquellas licenciosas, aunque entre ellas estar&iacute;a mi hermana.<\/p>\n<p>Mientras segu&iacute;a escuchando sus ardientes comentarios que hablaban de lo mamados, atractivos y vergudos que deber&iacute;an estar aquellos dos contratados se me fue haciendo una idea. Sabiendo para cu&aacute;ndo planeaban aquello le dije a mi hermana que ese fin de semana yo no estar&iacute;a en casa pues me ir&iacute;a con unos amigos de paseo. Como sab&iacute;a que ella se dar&iacute;a sus ma&ntilde;as para que mam&aacute; tampoco estuviera, y as&iacute; la fiesta la hicieran en casa, le facilit&eacute; el camino, no obstante justo en la ma&ntilde;ana hice que Jessica se tomara un laxante que la oblig&oacute; a no estar de cuerpo presente durante la fiesta, pero &eacute;sta s&iacute; se celebr&oacute; en casa. Yo, luego de simular que me hab&iacute;a ido, regres&eacute; a tiempo para encerrarme en mi cuarto. Previamente hab&iacute;a colocado un par de c&aacute;maras escondidas que me mandar&iacute;an su imagen directo a mi computadora, en mi rec&aacute;mara, desde donde podr&iacute;a ver lo que ocurr&iacute;a en la sala. Iba a ser testigo de lo que aquella noche iba a pasar entre aquellas chicas y esos machos contratados.<\/p>\n<p>En la pantalla pude ver c&oacute;mo las chicas fueron llegando. Mi hermana apenas si les pudo abrir y no las atendi&oacute; m&aacute;s pues estaba muy mal de su est&oacute;mago; la pobre.<\/p>\n<p>Verlas alegres me pon&iacute;a a m&iacute; m&aacute;s a&uacute;n. Bien sab&iacute;a lo que esa noche deseaban las muy perversas. Pensar que mi propia madre les ten&iacute;a tanta confianza, si viera, esas sonrisas angelicales enmascaraban a todas unas diablillas tremendas.<\/p>\n<p>Cuando llegaron los dos machos esperados las muy licenciosas aparentaron inocencia pero sus sonrisas evidenciaban lo que en realidad deseaban.<\/p>\n<p>El show, como suele ser, comenz&oacute; con los bailes de cada uno de ellos. Pr&aacute;cticamente les embarraban en la cara y por todo el cuerpo el paquete que debajo de apretada tanga tra&iacute;an entre sus muslos aquellos dos profesionales. Yo me tallaba mi propia hombr&iacute;a deseando ser uno de ellos quienes las hac&iacute;an como quer&iacute;an. Las amigas de Jessica se descos&iacute;an demostrando de lo que verdaderamente estaban hechas. Parec&iacute;an dominadas por las hormonas a tal punto que a mi juicio expon&iacute;an su necesidad de que se las cogieran con la puritita actitud que exhib&iacute;an. Las desconoc&iacute; de plano.<\/p>\n<p>En ese instante me pregunt&eacute; qu&eacute; hubiese hecho mi hermana si es que hubiese estado presente.<\/p>\n<p>Pasados varios minutos de su show introductorio el tono de la fiesta se elev&oacute; hasta el punto de que ellos sacaron sus largos falos a relucir. Yo no s&eacute; c&oacute;mo los lograban tener as&iacute;, de verdad que en ese tiempo me sorprendieron, eran demasiado largos y gruesos. Pens&eacute; que ser&iacute;a cosa de operaci&oacute;n o alguna intervenci&oacute;n, pastillas o algo, pues no me parec&iacute;an normales, adem&aacute;s como los pod&iacute;an mantener todo el tiempo vigorosos. Las chicas aullaron como bestias en brama encantadas. M&aacute;s de una se les arrodillo sol&iacute;citas. La m&aacute;s atrevida tomo la hombr&iacute;a por propia mano y lo tall&oacute; como toda una experta.<\/p>\n<p>Yo me la segu&iacute;a chaqueteando mientras ve&iacute;a la depravaci&oacute;n total en las amigas de mi hermana, aquellas con las que sol&iacute;a intercambiar alguna pl&aacute;tica, o les daba el habitual beso en la mejilla al saludarlas, en ese momento estaban deseosas de hombre a tal grado que parec&iacute;an rogar porque ah&iacute; mismo se las cogieran, ah&iacute; en plena sala de mi casa. Qu&eacute; romanticismo ni qu&eacute; nada.<\/p>\n<p>Uno de los hombres dijo: &ldquo;&iquest;Qu&eacute;, quieren su lechita?&rdquo;.<\/p>\n<p>Algunas asintieron; otras se sonrojaron y voltearon la cara llenas de verg&uuml;enza, aunque riendo sin cortarse del asunto.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, siempre que la traigas bien calientita&rdquo;, contest&oacute; la m&aacute;s atrevida, Ileana Zuleyma, una cabrona bien calentona quien era la que lo tra&iacute;a bien agarrado de all&iacute;, ya de por s&iacute;, y que no dejaba de darle sus buenos jalones como si de por s&iacute; ya lo estuviera orde&ntilde;ando.<\/p>\n<p>Uno de aquellos dos dio una orden: &ldquo;&iexcl;Pues &rsquo;ora, volt&eacute;ense y p&oacute;nganse en cuatro!&rdquo;<\/p>\n<p>Luego el muy cabr&oacute;n agarr&oacute; a una del cab&uacute;s y con una de sus toscas manos le hizo a un lado su calz&oacute;n, mientras que con la otra la agarraba de la cadera. La susodicha grit&oacute; y yo no supe si fue por excitaci&oacute;n o por miedo, pues bien sab&iacute;a lo que estaba por suceder ya que, como dije, se ve&iacute;a muy vergudo.<\/p>\n<p>Se la dej&oacute; ir sin lubricante ni preservativo de por medio y aquella &ldquo;maull&oacute;&rdquo; tal cual gata atacada.<\/p>\n<p>El fulano la bombe&oacute; que daba gusto verlo. Toda ella se balanceaba al ritmo de sus machos embistes y yo no sab&iacute;a si Luc&iacute;a (como aquella se llamaba) se mov&iacute;a a consciencia o s&oacute;lo era su cuerpo el que reaccionaba naturalmente a la embestida. Lo cierto es que antojaba dando ganas de ching&aacute;rsela as&iacute; alguna vez.<\/p>\n<p>&laquo;Ya sab&iacute;a que eran unas calentonas&raquo;, me dije a m&iacute; mismo mientras ve&iacute;a a las amigas de mi hermana perder toda verg&uuml;enza en manos de los strippers. Yo me pajueleba mientras que ve&iacute;a a Ileana chupar verga y a Karla agarrarle los huevos al mismo hombre desde detr&aacute;s. Las mujeres rodeaban a los dos como si estuviesen hambrientas de ellos. Los llenaban de caricias y besos. Eran todas unas putas, a mi parecer en ese momento.<\/p>\n<p>Ileana dej&oacute; de chupar falo y pens&eacute; que lo hac&iacute;a para cederle el honor a otra de sus amigas, pero no. Ella se le puso de espaldas al macho y par&oacute; la cola como ofrend&aacute;ndosela. &ldquo;Pen&eacute;trame&rdquo;, pareci&oacute; decirle con la mirada.<\/p>\n<p>Mientras la penetraba ella produjo una expresi&oacute;n en su rostro que yo casi me vengo. No falt&oacute; quien lo siguiera besando a &eacute;l, e incluso le diera sus buenas nalgadas cuando aqu&eacute;l ya bombeada a ritmo duro y constante, como si lo estuvieran acicateando para alentarlo en su tarea.<\/p>\n<p>Karla, que le acariciaba los huevos desde atr&aacute;s, en uno de sus jalones le hizo sacar el badajo de la intimidad de la amiga, cosa que aprovech&oacute; otra y haciendo a un lado a Ileana se apropi&oacute; de la hombr&iacute;a para s&iacute; mientras pronunciaba: &ldquo;Ahora me toca a m&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Las hembras estaban borrachas de placer; quien no participaba directamente miraba con lujuria y en sus ojos se les notaba el antojo que se les despertaba al ver a sus compa&ntilde;eras hacer aquello. Pens&eacute; que si en esos momentos fuera a la sala bien podr&iacute;a tomar alguna entre mis brazos y met&eacute;rsela sin demasiada negativa, pero segu&iacute; mirando.<\/p>\n<p>La depravaci&oacute;n en las amigas de mi hermana lleg&oacute; al nivel de sentarse en el mismo hombre y al mismo tiempo. Claro que una sobre la verga de aqu&eacute;l y la otra sobre su rostro, dejando que sus femeninos labios se posaran sobre los de la boca del stripper en cuesti&oacute;n.<\/p>\n<p>Las chicas armaron un cachondo desmadre que dur&oacute; m&aacute;s que yo, puedo confesarlo ahora, yo ya me hab&iacute;a venido cuando aquellas, las &uacute;ltimas las m&aacute;s calentonas, a&uacute;n montaban macho aunque sus otras compa&ntilde;eras ya se hab&iacute;an ido. Por all&iacute; qued&oacute; escupido m&aacute;s de un mueble con el esperma masculino y melcocha femenina. Si se usara luz ultravioleta en nuestra sala de seguro resaltar&iacute;an las manchas que eran pruebas de lo sucedido all&iacute;. Pero hab&iacute;a otra prueba, lo que ten&iacute;a grabado, pensando en utilizarlo no s&oacute;lo en chaquetas posteriores sino tambi&eacute;n como medio de evidenciar la calidad de las amigas de mi hermana lo guarde y a&uacute;n lo atesoro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Siendo el menor y el &uacute;nico hombre en casa me sent&iacute;, como suele decirse, bendito entre las mujeres. S&oacute;lo &eacute;ramos mi mam&aacute;, mi hermana, un par de a&ntilde;os mayor, y yo. Jessica, mi hermana, desde su adolescencia siempre estuvo rodeada de amigas que llevaba a casa. 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