{"id":28836,"date":"2021-04-08T22:00:00","date_gmt":"2021-04-08T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-04-08T22:00:00","modified_gmt":"2021-04-08T22:00:00","slug":"acosando-al-becario-nuevo-hasta-la-perdicion-i-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/acosando-al-becario-nuevo-hasta-la-perdicion-i-ii\/","title":{"rendered":"Acosando al becario nuevo hasta la perdici\u00f3n (I-II)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28836\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>ELIZABETH<\/p>\n<p>Un d&iacute;a m&aacute;s en la oficina, orgullosa de posarme en el asiento m&aacute;s alto, y qu&eacute; mejor, que el de mi propia empresa, donde el sol iluminaba aquella planta del cuarto piso arrendado de un edificio ancestral, de estilo colonial, erguido con piedra volc&aacute;nica y dise&ntilde;ado con madera en su mayor&iacute;a.<\/p>\n<p>Ah&iacute;, dise&ntilde;amos trabajos para plataformas en l&iacute;nea, im&aacute;genes de p&aacute;ginas web y revistas de moda. Ropa, calzado y dise&ntilde;o de interiores principalmente. Tenemos un peque&ntilde;o estudio de fotograf&iacute;a, una sala donde nuestros dise&ntilde;adores trabajan, y al fondo de un corto pasillo est&aacute; mi oficina y la de mi secretario personal, ambas amuralladas con cristales trasparentes, desde el suelo hasta el plaf&oacute;n.<\/p>\n<p>Esa tarde, justamente miraba a trav&eacute;s del vitral trasparente, al otro lado del pasillo, en la oficina del becario nuevo, donde de hecho deber&iacute;a estar mi mejor amiga y confidente, quien sin embargo se hab&iacute;a mudado a Francia contratada por una respetable firma de moda. Espero que le valla muy bien, pero ahora, aqu&iacute; en mi empresa, estaba ese tipo.<\/p>\n<p>En su CV dec&iacute;a 23 a&ntilde;os, Mariano se llama, pero yo lo miraba solo con un ni&ntilde;o jugando a ser adulto. Se ve&iacute;a que era de casa rica, era t&iacute;mido y aunque sab&iacute;a hacer las cosas, a&uacute;n faltaba mucho para que se ganar&aacute; mi confianza. A decir verdad, no me agrada mucho, principalmente por la nostalgia de haber remplazado a mi mejor amiga y no aprovechar el puesto tanto como ella lo hac&iacute;a d&iacute;a con d&iacute;a.<\/p>\n<p>Yo soy una mujer de 38 a&ntilde;os, modelo desde los 20 y empresaria desde los 28, nada es regalado. No medir&eacute; palabra, soy implacable, engre&iacute;da, egocentrista y narcisista, en este negocio debes serlo si quieres progresar.<\/p>\n<p>Tengo una maestr&iacute;a en dise&ntilde;o y comunicaciones. As&iacute; como un diplomado en dise&ntilde;o digital empresarial, y otro m&aacute;s de medios digitales. Mido 1.73 m soy de cabello casta&ntilde;o por naturaleza, pero siempre suelo traerlo de un par de tonos m&aacute;s claros y ligeramente rojizo; siento que va mejor con mi tono blanco de piel, adem&aacute;s de que combina con mis pezones rosados, casi llegando a rojo, por si quer&eacute;is fantasear con ellos en este relato. Mis medidas son 88-62-86, debo tener un buen cuerpo, en este ramal empresarial la imagen lo es todo.<\/p>\n<p>Aquella ma&ntilde;ana era un d&iacute;a muy peculiar, estaba experimentando uno de esos momentos donde te pones un tanto receptiva, por as&iacute; decirlo. Creo que todos pasamos por eso, hombres y mujeres por igual, estoy segura que recuerdan al menos un instante en el que se sent&iacute;an un tanto excitados sin saber ni por qu&eacute;.<\/p>\n<p>Bueno, pues eso era justamente lo que me pasaba, Mientras tecleaba como loca en mi ordenador, afinando detallas, respondiendo correos, y corrigiendo errores, al mismo tiempo algo pasaba en mi cuerpo, no s&eacute; realmente c&oacute;mo describirlo, pero era ese recordatorio de que hab&iacute;a pasado mucho tiempo desde el &uacute;ltimo foll&oacute;n, y que ya va siendo hora. Ese, que siempre llega inoportuno y con aires de urgencia, demasiado intenso para ser sincera.<\/p>\n<p>Me sent&iacute;a extremadamente sensible, como su estuviese hasta el tope de &eacute;xtasis en aquellos d&iacute;as universitarios en el club nocturno. Pod&iacute;a percibir cada m&iacute;nimo detalle en la brisa de la tarde sobre mi piel sedienta de caricias, especialmente en mis piernas y mis pechos, rog&aacute;ndome por masajearlos un poco.<\/p>\n<p>De pronto la ropa me estorbaba, como si la llevase puesta por semanas sin haberla lavado. La blusa roja que vest&iacute;a bajo mi chaleco negro entallado, comenzaba a ser demasiado sofocante. Y aquella falda negra ce&ntilde;ida a la altura de mis rodillas, me raspaba la piel, pese a la costosa calidad de sus telares.<\/p>\n<p>Inconscientemente mi mano no dominante se distra&iacute;a constantemente bajo mi escritorio para acariciar mis piernas, mis muslos y un poco m&aacute;s all&aacute;. En ese momento volte&eacute; a ver a mi compa&ntilde;ero sumergido en la pantalla de su ordenador. El pobre ten&iacute;a trabajo como para aventar a los cielos por montones. No me miraba, pese a que bien pod&iacute;a hacerlo, ya que mi escritorio se encontraba de lado al suyo. Digamos que s&iacute; mi escritorio estaba direccionado al oeste, el suyo estar&iacute;a viendo al sur.<\/p>\n<p>En esta perspectiva podr&iacute;a ver perfectamente lo que suced&iacute;a bajo mi escritorio, pues mi costado derecho le quedaba justo de frente. Muy preocupada no estaba, no es que me molestar&aacute;, acostumbrada estoy a las miradas al modelar por a&ntilde;os frente a grupos de desconocidos, en algunos casos completamente desnuda.<\/p>\n<p>MARIANO<\/p>\n<p>Mi vida nunca fue complicada en el plano econ&oacute;mico, pero tal vez si en el afectivo. Siendo &uacute;nico hijo, ten&iacute;a poco m&aacute;s de 10 a&ntilde;os cuando mis padres se divorciaron. A esa edad todo fue muy dif&iacute;cil de entender, los gritos, las discusiones, las amenazas, los llantos y las maldiciones, temas recurrentes del d&iacute;a a d&iacute;a. Para m&iacute; solo eran pap&aacute; y mam&aacute;, no sab&iacute;a de infidelidades, de conflictos econ&oacute;micos ni de pugnas por la custodia que pod&iacute;an existir dentro de una pareja.<\/p>\n<p>Mi padre dio por finalizada la historia de aquella familia cl&aacute;sica, divergiendo caminos hac&iacute;a la producci&oacute;n de cortometrajes de tv, decidido al fin, por una propuesta pendiente que hac&iacute;a tiempo le rondaba en la cabeza, y que conllevaba mudarse a M&eacute;xico, lejos de nuestra natal Argentina.<\/p>\n<p>A pesar de que nunca me falt&oacute; nada ni por parte de mam&aacute; ni de pap&aacute;, tuve que hacerme a la idea de que mi padre ya no estar&iacute;a presente en mi vida. Mi madre era una mujer independiente y pronto reh&iacute;zo su vida, en tanto, mi padre prefiri&oacute; no abrirse al amor nuevamente y solo saltar de flor de flor seg&uacute;n se diera la oportunidad. &Eacute;l siempre estuvo presente, aunque la distancia no dol&iacute;a tanto ya que habl&aacute;bamos mucho, y seguido me enviaba m&aacute;s dinero del que yo pod&iacute;a gastar.<\/p>\n<p>La relaci&oacute;n entre mis padres fue mejorando con el tiempo, tal vez la distancia, tal vez la independencia, era loco, pero as&iacute; se dieron las cosas.<\/p>\n<p>Cuando llegu&eacute; a mi mayor&iacute;a de edad y fui due&ntilde;o de mis decisiones, opt&eacute; por un cambio de aires, probando suerte en M&eacute;xico. Casi nadie tiene la oportunidad de conocer nuevas culturas, otro pa&iacute;s, otras vivencias, otras costumbres, y al menos yo no dejar&iacute;a pasar ese regalo del destino. Adem&aacute;s, le hab&iacute;a regalado muchos a&ntilde;os a mi madre y me sent&iacute;a en deuda con pap&aacute;, pues, con todo, &eacute;l nunca se hab&iacute;a olvidado de m&iacute;.<\/p>\n<p>Y ah&iacute; fui, pasados mis 20 a&ntilde;os, con un mundo de ilusiones bajo el brazo. El reencuentro con mi padre despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os fue mejor de lo imaginado. Fue c&oacute;mico, porque yo no le recordaba ese acento un tanto mexicano que se le hab&iacute;a pegado con el tiempo, estaba un poco avejentado, pero con la misma sonrisa c&oacute;mplice de siempre. &Eacute;l gozaba de una excelente posici&oacute;n econ&oacute;mica, se codeaba con estrellas de la tv y sin dudas hab&iacute;a encontrado su lugar en el mundo, pero a pesar de todo, le dej&eacute; muy en claro mis ideas, yo quer&iacute;a ser independiente, ten&iacute;a mis f&eacute;rreas convicciones de estudiar rob&oacute;tica industrial, muy alejado de sus gustos del ambiente art&iacute;stico, adem&aacute;s quer&iacute;a trabajar por mi cuenta para ganarme mis propias monedas. Ten&iacute;a mi orgullo y no deseaba sentirme un mantenido.<\/p>\n<p>As&iacute; fue como arm&eacute; un escueto curr&iacute;culo, sin tener mucho por decir. Pap&aacute; toc&oacute; algunos contactos para darme una mano en el tema, en poco tiempo estaba como becario (como lo llaman por estos lados) en una empresa de una ex modelo muy conocida en la CDMX.<\/p>\n<p>Nunca me anim&eacute; a inquirir en el tema, pero siempre tuve la &iacute;ntima sospecha que solamente fui contratado por ser &lsquo;el hijo de&rsquo; y no por un penoso CV que realmente dec&iacute;a poco y nada. Se me hac&iacute;a demasiado obvio que habr&iacute;a muchas personas mejores que yo para ocupar ese puesto.<\/p>\n<p>Elizabeth (ese era su nombre) me dio la oficina a un lado de la suya, separados tan solo por un estrecho pasillo y enormes vidriados que delineaban nuestros sitios de trabajo. Me advirti&oacute; que estaba ocupando un sitio donde hab&iacute;a que llenar unos zapatos demasiados grandes, y pronto sent&iacute; una monta&ntilde;a de trabajo sobre mis hombros.<\/p>\n<p>En poco m&aacute;s de un mes, ella, la ex modelo, es decir, mi jefa, se transformar&iacute;a en mi m&aacute;s oculta fantas&iacute;a. Yo hab&iacute;a estado en la intimidad con bastantes chicas, pero con ninguna mujer madura como ella. Simplemente era &lsquo;una tremenda mujer&rsquo;, avasallante, imponente, segura de s&iacute; misma. La ve&iacute;a como si fuera un gigante y a su lado me sent&iacute;a insignificante.<\/p>\n<p>Cada ma&ntilde;ana el exquisito aroma de su perfume me hac&iacute;a notar su presencia, aun antes de que pudiera verla. Siempre vest&iacute;a perfecta, elegante, con sus cabellos perfectamente acomodados, su rostro delineado tras un escueto y justo maquillaje. Su silueta perfecta, era como un &aacute;ngel del infierno; con sus altos tacos repiqueteando por el lugar, casi siempre dibujada en esos trajecitos importados, con polleras a media pierna que invitaban a imaginar. Su voz sab&iacute;a a cantos de sirenas y su mirada a pecado, sus labios invitaban a morder la manzana prohibida pero claro, yo solo era un insignificante principiante.<\/p>\n<p>Muchas veces, sin que ella lo notara, cuando estaba embebida en su trabajo, disimuladamente la espiaba por sobre mi computadora, u ordenador como lo llaman por ac&aacute;, y me perd&iacute;a en su perfecci&oacute;n, sus manos llenas de anillos, donde claramente resaltaba en su anular una brillante alianza de matrimonio, hecho que me resultaba tentador.<\/p>\n<p>Me deleitaba viendo sus muslos perfectos cuando inevitablemente, al sentarse, su falda se levantaba m&aacute;s de lo recomendado. O c&oacute;mo casualmente se acariciaba una gargantilla con su inicial pasando demasiado cerca de sus pechos. O como sol&iacute;a morder la lapicera con sus labios pitados con ese tono brillante. Todas esas situaciones me llevaban a imaginar cosas que nunca suceder&iacute;an.<\/p>\n<p>Generalmente esas cosas terminaban de la misma manera, cuando ella levantaba la vista hacia mi lado, y yo me desesperaba por evitarla; como un ni&ntilde;o que se ve sorprendido por una travesura, sintiendo la piel de mi rostro ardiendo en verg&uuml;enza y con una terrible erecci&oacute;n entre mis piernas que me era imposible de evitar.<\/p>\n<p>ELIZABETH<\/p>\n<p>La relaci&oacute;n con mi joven becario era estrictamente profesional, a veces ni nos salud&aacute;bamos. Cuando &eacute;l llegaba yo ya estaba en mi oficina, y ah&iacute;, no se atrev&iacute;a a asomarse a menos que fuese jodidamente necesario. Bien sab&iacute;a que detesto las interrupciones, especialmente para tonter&iacute;as as&iacute;. Lo mismo a la hora de salir. No se lo permitir&eacute;. A decir verdad, no me cae muy bien, principalmente por la nostalgia de haber remplazado a mi mejor amiga y no aprovechar el puesto tanto como ella lo hac&iacute;a d&iacute;a con d&iacute;a.<\/p>\n<p>Lo que m&aacute;s aborrezco de &eacute;l son sus miradas indiscretas, &iquest;qu&eacute; le pasa? Es decir, &iquest;acaso nunca ha visto a una mujer? Nunca pierde la oportunidad para espiarme entre los escotes, intentando mirar un poco m&aacute;s adentro en mis pechos, como rogando porque la gravedad le apartase mi ropa de en medio, y cuando le doy la espalada, sus ojos se funden en mi trasero como perro hambriento.<\/p>\n<p>S&iacute; entiendo, es joven, ok, y mis senos son grandes y provocadores, perfecto, tengo un buen trasero firme y bien parado, acentuado por mis vestidos y faldas entalladas. S&iacute;, pero un poco de disimulo. La discreci&oacute;n no es lo suyo, es que ni estando frente a &eacute;l puede apartar la mirada de mi cuerpo. Cari&ntilde;o mis ojos est&aacute;n en mi rostro no en mis pezones, por dios. Pero lo que realmente m&aacute;s me irrita es que no puedo dejar de hablar, ni pensar en &eacute;l.<\/p>\n<p>Especialmente en este maldito d&iacute;a, caluroso y caliente como ning&uacute;n otro. Mis manos recorr&iacute;an mis piernas, sudaba en fr&iacute;o, temblaba y mi respiraci&oacute;n se agitaba. Realmente necesitaba masturbarme, o en su caso un buen foll&oacute;n. Pero no con el becario nuevo, jam&aacute;s, ni que tuviera tanta suerte. &iquest;O quiz&aacute;?<\/p>\n<p>Feo no est&aacute;, seguro, tiene un rostro muy lindo y se nota la disciplina en su cuerpo, de experiencia s&eacute; que una figura as&iacute; no se consigue por casualidad. Me pregunto a qu&eacute; gimnasio ir&aacute;, no me gustar&iacute;a top&aacute;rmelo un d&iacute;a. &iquest;O s&iacute;?<\/p>\n<p>&iquest;Y por qu&eacute; no me miras? Todo el tiempo acosando mi cuerpo como el adolescente depravado que eres, y justo ahora me ignoras, ahora que necesito tus miradas, ahora que necesito sentirme deseada, ahora que estoy dispuesta y excitada. Quien sabe, quiz&aacute; tendr&iacute;a un poco de suerte ese d&iacute;a.<\/p>\n<p>Pero nada, el muy cabr&oacute;n ten&iacute;a su total atenci&oacute;n en la pantalla de su ordenador. Y yo, ahora me tocaba con total descaro; hab&iacute;a desplazado mi silla de ruedillas un poco hacia atr&aacute;s para exponer por completo mis piernas, las cuales abr&iacute;a de par en par, segura de mi inadvertencia.<\/p>\n<p>Era excitante, nunca lo hab&iacute;a hecho, pero exhibirme en la oficina, a un joven desconocido, me estaba poniendo a mil. Sent&iacute;a como mi cuerpo me agradec&iacute;a aquellas caricias explicitas dop&aacute;ndome con todas esas drogas naturales que adormec&iacute;an mi cuerpo, aliger&aacute;ndolo y al mismo tiempo llen&aacute;ndome de euforia. El coctel perfecto para cometer estupideces.<\/p>\n<p>Entonces me encamin&eacute;, desfilando como en pasarela, escuchando la sinfon&iacute;a de mis tacones resonando, primero sobre el suelo alfombrado desde mi oficina, pasando al otro lado del pasillo, donde se escuchaban mis tacones estridentes en la madera natural bajo mis pies, hasta llegar a la oficina de aquel chico, quien finamente me miraba con terror al acerc&aacute;rmele.<\/p>\n<p>-&iquest;C&oacute;mo vas? -Le pregunt&eacute; apenas atravesando la puerta siempre abierta de su oficina. -Ya terminando. -Me solt&oacute; la mentira m&aacute;s grande de la tarde. Nervioso, me sonri&oacute; un poco, para enseguida apartarme la mirada y continuar con su trabajo.<\/p>\n<p>Le mir&eacute; con pena, sonriendo hac&iacute;a mis adentros por el culposo placer de mirar el exceso de trabajo ajeno, al tiempo que me recargaba sobre un peque&ntilde;o escritorio a un costado del suyo, medio sent&aacute;ndome, pero sin dejar de apoyar los pies en el suelo, cruzando las piernas tanto como mi ajustada falda a la altura de las rodillas me lo permit&iacute;a.<\/p>\n<p>Lo observaba como si mirara una serie de tv. Casi como si no estuviese ah&iacute; f&iacute;sicamente. &Eacute;l se pon&iacute;a cada vez m&aacute;s nervioso, quiz&aacute; pensando que le estaba presionando. Yo me acomodaba los anteojos, inexpresiva. Enseguida me reincorpor&eacute;, y as&iacute; c&oacute;mo hab&iacute;a llegado, me fui a supervisar el trabajo en el estudio, siempre ajetreado de modelos y colaboradores externos. Dejando al pobre chico anonadado, as&iacute; cual psic&oacute;pata abandona la escena del crimen.<\/p>\n<p>MARIANO<\/p>\n<p>Conforme pasaban los d&iacute;as y me hac&iacute;a al h&aacute;bito de mi nuevo empleo, esas horas en la oficina se me hac&iacute;an el centro de mi vida, incluso por sobre mis expectativas de estudio que hab&iacute;an quedado en un segundo plano.<\/p>\n<p>Elizabeth era tan intrigante como desconcertante, por m&aacute;s que lo intentaba jam&aacute;s pod&iacute;a descubrir qu&eacute; pensaba realmente de m&iacute;. A veces era la m&aacute;s comprensiva de las jefas, pero a veces solo me trataba como un perro, y me provocaba esas sensaciones de amor y odio al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Yo sab&iacute;a que ten&iacute;a que medir muy bien mis pasos, y no pod&iacute;a dar uno en falso. A veces mi percepci&oacute;n era que ella solo jugaba conmigo y se abusaba de mi inocencia, pero &iquest;qu&eacute; pod&iacute;a hacer al respecto? No pod&iacute;a abordarla en un intento de conquista, ella ten&iacute;a esposo, era mayor, y era mi jefa. Era una locura, mi locura, ella podr&iacute;a hacer un esc&aacute;ndalo, incluso hablar con mi padre sobre el tema, situaci&oacute;n inc&oacute;moda por dem&aacute;s.<\/p>\n<p>Yo solo me conformaba con mirarla, con imaginarla, con dibujarla, es que me causaba tanta intriga&hellip;<\/p>\n<p>Fuera de mi horario laboral, sol&iacute;a pasar mucho tiempo con mi notebook buscando en Google sus fotos y videos de sus d&iacute;as de modelo, es que era perfecta, sus pechos, sus caderas, sus piernas, ella siempre hab&iacute;a sido muy audaz, siempre jugando al borde entre lo er&oacute;tico y lo porno, pero jam&aacute;s hab&iacute;a llegado a ser burda, o mostrarse como puta.<\/p>\n<p>Por eso, en mis tiempos laborales, solo pod&iacute;a llenarme los ojos con su perfecci&oacute;n, solo pod&iacute;a imaginar, o tratar de ver en su camisa el nacimiento de sus tetas donde irremediablemente se perd&iacute;a esa inicial de la bendita gargantilla. Imaginar su corpi&ntilde;o, o brassier como llaman por estos lados con bordados y transparencias. Ver su hermoso trasero ir de lado a lado en su andar, tratando de encontrar marcados los el&aacute;sticos de una diminuto colaless perdida en la nada.<\/p>\n<p>Es que cuando ella me miraba a trav&eacute;s de sus sexis lentes de aumento y me impart&iacute;a &oacute;rdenes casi a los gritos, yo solo pod&iacute;a verla completamente desnuda, tratando de adivinar si mi jefa se depilaba su rica conchita, cosa que me hubiera gustado saber en ese momento.<\/p>\n<p>Me hubiera gustado tanto saber c&oacute;mo era su sexualidad; si se tocaba, c&oacute;mo eran sus pezones, c&oacute;mo era en la cama, si su esposo la complac&iacute;a y hasta adivinar si ten&iacute;a alg&uacute;n amante, o si era infiel, quer&iacute;a saber c&oacute;mo era su aut&eacute;ntico aroma a mujer, por fuera de ese perfume que sol&iacute;a usar.<\/p>\n<p>Como esa ma&ntilde;ana; ella estaba distendida, distinta, rara, por primera vez no la ve&iacute;a mover los dedos sobre las teclas de su notebook, un tanto retra&iacute;da sobre su silla, sin notar que yo la observaba apenas por sobre la pantalla de mi equipo. Y esa ma&ntilde;ana, me hab&iacute;a asegurado de colocar mi pantalla bien contra la pared, para que nadie viera, y no pude resistir de ver las mismas fotos que ve&iacute;a en casa, era una locura, pero sent&iacute;a en ese momento que mi verga dura pod&iacute;a partir el escritorio en dos.<\/p>\n<p>Cuando ella se levant&oacute; y camin&oacute; cansinamente desde su oficina a la m&iacute;a dese&eacute; que la tierra me tragase. Sentir sus tacos en el piso y su perfume llenando mi espacio fue aterrador, sent&iacute; que la respiraci&oacute;n se me cortaba, mi coraz&oacute;n palpitaba con tanta fuerza que parec&iacute;a saltar de mi cuerpo, mis torpes dedos intentaban sin &eacute;xito cerrar la sesi&oacute;n de mi perfil.<\/p>\n<p>Y ella lleg&oacute;, dio algunos rodeos, algo me dijo, pero estaba tan nervioso que ni atenci&oacute;n le prest&eacute;, sent&iacute; mi frente transpirada y como un par de gotas fr&iacute;as rodaban por mi piel. Ella se apoy&oacute; contra el escritorio, tan cerca de m&iacute; que pod&iacute;a sentir su fresco aliento, tragu&eacute; saliva y me contuve para no intentar morderle los muslos.<\/p>\n<p>Elizabeth me regal&oacute; una sonrisa y solo se fue, dej&aacute;ndome de regalo la imagen de ese precioso culo que se cargaba, adivinando que sab&iacute;a perfectamente como lo miraba y dej&aacute;ndome ese sentimiento de jugar conmigo al gato y al rat&oacute;n.<\/p>\n<p>Confieso que despu&eacute;s que ella me dejara a solas, fui al peque&ntilde;o ba&ntilde;o de uso com&uacute;n que dispon&iacute;amos y necesit&eacute; descargar toda la presi&oacute;n contenida, mi verga segu&iacute;a dura como un m&aacute;stil y mi slip impregnado en ese primer jugo de una excitaci&oacute;n contenida. En mi imaginaci&oacute;n di riendas sueltas a mis fantas&iacute;as; es que ah&iacute; s&iacute; pod&iacute;a tener total control de la situaci&oacute;n, pod&iacute;a ser el macho y no estar de rodillas a sus pies, en mi cabeza ella ven&iacute;a a increparme como acostumbraba a hacer y yo solo la tiraba sobre el escritorio para hacerle el amor como un salvaje, a la fuerza, sin rodeos, nada importaba. Yo solo ten&iacute;a el control y ella era mi perra, me saciaba llen&aacute;ndole todos sus agujeros, su concha, su boca, su culo, Elizabeth solo gem&iacute;a descontrolada, y sent&iacute;a sus afiladas u&ntilde;as lastimando mi espalda, yo solo ya no pod&iacute;a&#8230;<\/p>\n<p>Cuando termin&eacute; y la excitaci&oacute;n hab&iacute;a pasado, recompuse mi postura, me lav&eacute; el rostro con agua fr&iacute;a y me qued&eacute; un par de minutos viendo mi rostro reflejado en el espejo.<\/p>\n<p>Luego volv&iacute; a mi oficina, a mi silla, ten&iacute;a demasiado trabajo pendiente, como cada d&iacute;a, pero por alguna extra&ntilde;a raz&oacute;n ya no podr&iacute;a volver a concentrarme, mi mente buscaba respuestas que no encontraba, perdida en un laberinto sin salida, solo miraba a trav&eacute;s de los vidrios, ella aun no regresaba, solo observaba su lugar, su escritorio su silla, su puesto de mando, en mi nariz a&uacute;n llevaba impregnado su perfume, cerr&eacute; los ojos, me sent&iacute; perdido<\/p>\n<p>ELIZABETH<\/p>\n<p>Daban las siete con cuarenta de la tarde y regresaba a mi oficina, de reojo mir&eacute; al pobre chico exactamente como lo hab&iacute;a dejado por la ma&ntilde;ana. A&uacute;n deb&iacute;a poner al corriente los pendientes que le hab&iacute;a heredado su antecesora en el puesto.<\/p>\n<p>Todo mundo se hab&iacute;a marchado, el primer turno terminaba a las cuatro y el turno de apoyo hasta las ocho. Todos los d&iacute;as son diferentes y se suele rolar los horarios, excepto yo claro, que trabajo de sol a sol y un poco m&aacute;s. Sin embargo, aquel becario nuevo, debi&oacute; terminar su jornada como mucho a las seis de la tarde.<\/p>\n<p>Retom&eacute; postura recta frente a mi escritorio y el sonido del teclado comenzaba a resonar furioso en el ahora pacifico lugar. La algarab&iacute;a del medio d&iacute;a se hab&iacute;a apagado. El despacho estaba vac&iacute;o, ya no quedaba m&aacute;s que hacer, sino actividades administrativas.<\/p>\n<p>Cruc&eacute; mis tobillos coquetamente tranzando uno de tras del otro, y me termin&eacute; de subir mi falda hasta donde terminan las piernas y comienzan los gl&uacute;teos. Ah&iacute; donde mis medias se entallaban en mi piel con los encajes de su tela, afianzada con el broche que imped&iacute;a su ca&iacute;da, sujeto a la lencer&iacute;a que rodeaba mi cintura.<\/p>\n<p>Lo mir&eacute; de nuevo, y esta vez nuestras miradas se cruzaron. Pude notar c&oacute;mo sus ojos se abr&iacute;an sorprendido, desvi&aacute;ndose de mi rostro hasta donde mis manos sobaban mi cuerpo. Inexpresiva, le arrebat&eacute; la mirada. Acomod&eacute; mis anteojos en mi rostro y continu&eacute; con mi trabajo.<\/p>\n<p>Ya no era el morbo del momento lo que me motivaba a exhibirme, m&aacute;s bien era el descaro sin misericordia de seducir a aquel chico, lo que me encantaba del momento.<\/p>\n<p>Quiz&aacute; quer&iacute;a adelantar el trabajo a rezago, pero no. Nada, ese tipo se hab&iacute;a quedado ah&iacute; por m&iacute;, disfrutando del peque&ntilde;o espect&aacute;culo que le estaba dando, seguramente creyendo que tendr&iacute;a suerte conmigo.<\/p>\n<p>Que equivocado estaba, y que ni crea que le pagar&eacute; las horas extras. Si no se hab&iacute;a largado era por su propia decisi&oacute;n, nadie le obligaba. Pero eso s&iacute;, si quer&iacute;a admirarme un poco m&aacute;s, hab&iacute;a que hacerle al tonto un poco m&aacute;s.<\/p>\n<p>Lentamente entremet&iacute;a mis dedos, ahora por debajo del escote de mi blusa roja, rozando sutilmente mis suaves senos 34B, tanto como el chaleco aprision&aacute;ndolas me lo permit&iacute;a, con el riesgo de exhibir m&aacute;s de la cuenta, pues para ese conjunto, el sost&eacute;n se hab&iacute;a quedado en casa, y debajo de aquella blusa casi transparente, solo estaban mis bellas tetas desnudas.<\/p>\n<p>El reloj marcaba la vig&eacute;sima primera hora del d&iacute;a, y aquel chico segu&iacute;a ah&iacute;, firme en probar su suerte. Entonces me di cuenta que era demasiado, incluso para &eacute;l, as&iacute; que me puse de pie, apagu&eacute; mi ordenador y me encamin&eacute; a la salida.<\/p>\n<p>-&iquest;Terminaste ya? -Cuestion&eacute; con pataner&iacute;a, insinuando al mismo tiempo que era hora de irse a casa. -Reci&eacute;n termino la redacci&oacute;n para el art&iacute;culo que nos encarg&oacute; la revista. -Respondi&oacute; al borde de un ataque de p&aacute;nico, mir&aacute;ndome acercarme a la pantalla de su computadora para revisar su trabajo.<\/p>\n<p>Lo le&iacute; atentamente sin tomar asiento, recarg&aacute;ndome en su escritorio para pararle la cola, sensual y sugestivamente. Para su fortuna y para mi desgracia, lo hab&iacute;a hecho muy bien. Aunque me habr&iacute;a gustado reprenderle en su primera entrega, no hab&iacute;a excusa para hacerlo.<\/p>\n<p>-Est&aacute; muy bien, pero le falta m&aacute;s apoyo visual. -A&ntilde;ad&iacute;, con un plan maquiav&eacute;lico entre manos. -No tengo m&aacute;s im&aacute;genes, habr&iacute;a que pedir apoyo con Gabriela, la chica de dise&ntilde;o. -Necesito una modelo que de coherencia a lo que se est&aacute; explicando. -Insist&iacute;.<\/p>\n<p>-No creo que haya tiempo para una sesi&oacute;n de modelaje. -Me respondi&oacute;, t&iacute;mido. -&iquest;Sabes manejar una c&aacute;mara? -Por supuesto, pero&hellip; -Perfecto, apaga tu PC y acomp&aacute;&ntilde;ame. Te espero en el estudio. -Finalic&eacute;, march&aacute;ndome a paso firme y sin mirar atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Una vez en el estudio, encend&iacute; las luces, posicion&eacute; los reflectores y la c&aacute;mara; recreando aquel protocolo que tantas veces hab&iacute;a observado. Justo en el momento en que Mariano entraba. -La c&aacute;mara est&aacute; ah&iacute;. -Se&ntilde;al&eacute;. -Ser&aacute;n dos tomas, de cuerpo completo y de medio cuerpo para cada una. -Orden&eacute;, sin m&aacute;s. Alist&aacute;ndome para la sesi&oacute;n por encima en mi vida, mientras el chico programaba la c&aacute;mara fotogr&aacute;fica posada sobre su tr&iacute;pode, apuntando al centro del escenario, donde yo aguardaba pacientemente.<\/p>\n<p>Enseguida el capturador comenz&oacute; su trabajo y yo con el m&iacute;o. Despu&eacute;s, el joven debutante desempotr&oacute; la c&aacute;mara de su base y la acerc&oacute; para las tomas restantes. Al conteo de diez o quince capturas m&aacute;s, me alej&eacute; del escenario y me encamin&eacute; al guardarropa que estaba en un castado. Tom&eacute; un lindo vestido y sal&iacute; de las sombras, pos&aacute;ndome en medio de los reflectores.<\/p>\n<p>Manolo posicionaba la c&aacute;mara de nueva cuenta sobre el tr&iacute;pode, al tiempo que yo me desabotonaba el estrecho chaleco frente a &eacute;l. Lo disimulaba bien, pero s&eacute; que se mor&iacute;a de ganas por voltearme a ver, pues sab&iacute;a lo que estaba a punto de hacer.<\/p>\n<p>Sus manos temblaban y sus dedos tropezaban intentando hacer las configuraciones necesarias, cuando finalmente liberaba mi torso, debelando mi linda blusa de telares carmes&iacute;, que dejaba ver mis firmes senos tras de s&iacute;.<\/p>\n<p>Mariano apuntaba el obturador hacia m&iacute;, mirando a trav&eacute;s de &eacute;ste, c&oacute;mo deslizaba la cremallera de mi falda para hacerla caer a mis pies, exhibiendo mis medias a medio muslo, enmarcando mis bragas de finos encajes. Enseguida me di media vuelta, d&aacute;ndole la espalda a mi joven fot&oacute;grafo de turno, permiti&eacute;ndole verme mis nalgas ahora a viva piel. As&iacute; me quit&eacute; la blusa y sin voltear en ning&uacute;n momento, me entall&eacute; el vestido y continu&eacute; con el modelaje.<\/p>\n<p>As&iacute; finalizamos aquella sesi&oacute;n. Me hab&iacute;a encantado, aquella sensaci&oacute;n de poder y seducci&oacute;n me embriagaba placenteramente, realmente lo disfrutaba mucho. -Con esas tomas es suficiente. Env&iacute;aselas a Gabriela para que haga los retoques necesarios. -Le orden&eacute; al afortunado chico. Todav&iacute;a sin creer lo que acababa de presenciar.<\/p>\n<p>Si te ha gustado el relato te invito a leer m&aacute;s historias as&iacute; en mi perfil Erothic<\/p>\n<p>No te pierdas la tercera parte de este relato en el perfil de Dulces.Placeres<\/p>\n<p>Consultas, sugerencias, opiniones, escribir a dulces.placeres@live.com<\/p>\n<p>Te agradezco por tu tiempo<\/p>\n<p>Que tengas Felices Fantas&iacute;as.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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