{"id":28861,"date":"2021-04-10T07:54:18","date_gmt":"2021-04-10T07:54:18","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-04-10T07:54:18","modified_gmt":"2021-04-10T07:54:18","slug":"2-la-obsesion-por-el-fetiche-de-ser-infiel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/2-la-obsesion-por-el-fetiche-de-ser-infiel\/","title":{"rendered":"2. La obsesi\u00f3n por el fetiche de ser infiel"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28861\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Una vez que has sido infiel, no hay marcha atr&aacute;s. Lo repetir&aacute;s una y otra vez hasta saciar tu sed.<\/p>\n<p>Transcurrieron las horas durante las cuales mi marido estaba trabajando y yo no paraba de pensar en que le acababa de ser infiel con el se&ntilde;or de la tienda. Pero &iquest;por qu&eacute; infiel? &iquest;Acaso sent&iacute;a algo por don &Oacute;scar? Para nada. Solo disfrut&eacute; tanto de una buena cogida que hac&iacute;a tiempo no me propinaban y, siendo una ninf&oacute;mana de lo peor, quer&iacute;a otra.<\/p>\n<p>Mis quehaceres del hogar los dej&eacute; a un lado por estar pegada al tel&eacute;fono celular y espiar los perfiles de las redes sociales de viejos amigos, personas populares y sobre todo, de algunos compa&ntilde;eros del trabajo de mi marido con los que me llevaba bien. De pronto, despert&oacute; en m&iacute; el inter&eacute;s por tener relaciones con alguien que conociera a mi esposo, &iquest;la raz&oacute;n? No la sab&iacute;a exactamente.<\/p>\n<p>En la soledad de la casa me tom&eacute; varias fotos sexys y las sub&iacute; a mis redes sociales, configurando que &uacute;nicamente ciertas personas las pudieran ver, exceptuando a mi esposo, obviamente. No tardaron en llegar las reacciones de los hombres que quer&iacute;a que reaccionaran, incluso me escribieron en la caja de mensajes y con toda la actitud coqueta les contest&eacute;.<\/p>\n<p>As&iacute; fue como decid&iacute; con qui&eacute;n progresaba la charla y con qui&eacute;n no, al punto de citarme al siguiente d&iacute;a con un goloso y en&eacute;rgico muchacho de 23 a&ntilde;os, llamado Guillermo, compa&ntilde;ero de trabajo de mi esposo. Nada mal para comenzar, pensaba yo al respecto de su edad.<\/p>\n<p>Lleg&oacute; el d&iacute;a, mi marido sali&oacute; a trabajar y una hora despu&eacute;s yo sal&iacute; hacia el hotel donde qued&eacute; de verme con Guillermo, quien no se present&oacute; al trabajo por cuestiones de salud puestas como excusa.<\/p>\n<p>En ese entonces yo ten&iacute;a 29 a&ntilde;os, le llevo 6 a&ntilde;os solamente, pero el hecho de que fuera m&aacute;s peque&ntilde;o que yo me hac&iacute;a sentir una se&ntilde;ora y fue justo como me arregl&eacute;, con el cabello recogido, las cejas bien marcadas, los p&oacute;mulos brillantes, un top halter guinda, una faldita entubada negra y zapatillas de tac&oacute;n. El joven fue con un pantal&oacute;n de mezclilla azul y una camisa polo a rayas horizontales, justo como lo pens&eacute; para que siguiera imponi&eacute;ndose en mi imaginaci&oacute;n la idea de sentirme mayor que &eacute;l.<\/p>\n<p>Muy t&iacute;mido el muchacho, me llev&oacute; del brazo todo el tiempo hasta estar en la rec&aacute;mara, donde dej&eacute; de hacerme pasar por una se&ntilde;ora educada a comportarme como la sucia que soy, iniciando con acariciar su pecho y tomarlo de las caderas, pero no ve&iacute;a acci&oacute;n de su parte.<\/p>\n<p>L: &iquest;Te sientes bien?<\/p>\n<p>G: S&iacute;, solo estoy nervioso.<\/p>\n<p>El lindo joven invit&oacute; el cuarto, pero se qued&oacute; sin dinero para algo m&aacute;s, as&iacute; que puse de mi parte y solicit&eacute; unas bebidas a la habitaci&oacute;n. La pl&aacute;tica fue fluyendo hasta poder estar acostados de lado, mir&aacute;ndonos uno al otro y comi&eacute;ndonos a besos, sinti&eacute;ndome de 23 a&ntilde;os como &eacute;l y siendo su pareja amorosa, en sentido figurado, aunque no por nada lo eleg&iacute; a &eacute;l, ya que ten&iacute;a las cualidades que me encantan en un hombre, alto, corpulento, gordito como yo, fortach&oacute;n, cachet&oacute;n, nalg&oacute;n&#8230; Justo como mi esposo, pero con vigor sexual.<\/p>\n<p>Los besos ya nos hab&iacute;an prendido mucho y en mi caso, ya estaba muy mojada, por lo que decid&iacute; quitarle el cintur&oacute;n y bajar su pantal&oacute;n. Le sostuve su rica verga gruesota y le ped&iacute; que me la metiera. Guillermo me ten&iacute;a ya abierta de piernas bajo &eacute;l, as&iacute; que se apresur&oacute; a quitarme la tanga por debajo de la falda y me dej&oacute; ir su polla suavemente, resbalando sin dificultad por mi concha ya h&uacute;meda.<\/p>\n<p>L: &iexcl;Ay! Se siente bien gruesa, mmmm.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a embestirme con velocidad moderada y yo le agarraba las nalgotas mientras me cog&iacute;a sabroso. Sus manos me apretaban los pechos por encima de la blusa de una forma tan violentamente rica que me hac&iacute;a gemir extra.<\/p>\n<p>L: &iexcl;Ay, s&iacute;! &iexcl;Ay, s&iacute;! &iexcl;No pares, papi! &iexcl;Hazme tuya!<\/p>\n<p>Cada vez m&aacute;s se hac&iacute;a enorme el deseo de sentir su vergota hasta lo profundo de m&iacute;, de forma que empujaba sus nalgas con todas mis fuerzas para que permaneciera con el pene dentro de m&iacute; por largos instantes.<\/p>\n<p>Lo detuve un momento para terminar de encuerarme y de encuerarlo a &eacute;l y me volv&iacute; a poner abierta de piernas, comenzando a frotar mi cl&iacute;toris por mi cuenta, ya que estaba llegando a mi primera corrida de la tarde.<\/p>\n<p>L: &iexcl;Uy, s&iacute;! &iexcl;Me est&aacute;s haciendo venir! &iexcl;Ah! &iexcl;Ahhhh!<\/p>\n<p>Volv&iacute; a sostenerlo de las nalgas para que dejara todo su miembro en mi interior y as&iacute; correrme a presi&oacute;n bastante sabroso. Mi respiraci&oacute;n y latidos card&iacute;acos se aceleraron demasiado que tard&eacute; en volver a incorporarme, pero fue tan satisfactorio venirme as&iacute; con su verga bien adentro.<\/p>\n<p>Continuamos follando as&iacute; un rato hasta que cambiamos de posici&oacute;n, ahora me puse en cuatro y experiment&eacute; lo salvaje que un chico de su edad puede ser con una madura. Me hizo recordar mi primera vez, que justamente fue con un joven de 23 y por lo que me volv&iacute; adicta al sexo.<\/p>\n<p>Nalgadas, sujeci&oacute;n de caderas y cabello rudas y penetraci&oacute;n intensa me llevaron a emitir gritos de placer, a inclinar completamente mi cuerpo hasta tocar la cama con mi cara y sentir que los viejos tiempos hab&iacute;an vuelto, cuando era libre y gozaba de acostarme con quien quer&iacute;a hasta que se me ocurri&oacute; la gran idea de casarme.<\/p>\n<p>De repente, sent&iacute; que me ba&ntilde;aba los gl&uacute;teos y la espalda con su semen. Tuvo una eyaculaci&oacute;n enorme y se reflej&oacute; en sus gestos de placer inmenso. Guillermo quiso descansar un poco, pero luego de ese rato, me aprovech&eacute; de &eacute;l para subirme en sus muslos y meterme su grueso y ardiente pito en la cuca.<\/p>\n<p>Me di de sentones con la intensidad y clase de una prostituta de cinco estrellas, como nunca en mi vida y gimiendo en cada impacto de lo delicioso que se sent&iacute;a clavarme su enorme pija.<\/p>\n<p>G: Me encanta c&oacute;mo te mueves, &iexcl;uf!<\/p>\n<p>L: &iquest;Si, chiquito? Es que la tienes bien rica, &iexcl;mmmm, me fascina!<\/p>\n<p>Pas&oacute; un rato largo. Para sorpresa m&iacute;a no experiment&eacute; cansancio ni aburrimiento, sino que llegu&eacute; a provocarle su segunda corrida y fue en mi vagina. Fue un deleite sentir su calientito y abundante semen escurriendo desde mi interior y por mis labios vaginales. Me llev&eacute; los dedos a mi concha para recoger semen y probarlo con mi lengua, ten&iacute;a un sabor agradable y como vaso de yogur me estaba acabando el semen que me deposit&oacute;.<\/p>\n<p>G: Quiero hacerte un oral, pero primero tendr&aacute;s que asearte ah&iacute;, no quiero probar mi semen.<\/p>\n<p>L: Claro, papi. Igual yo me quiero comer tu vergota.<\/p>\n<p>Sin embargo, vi la hora en mi tel&eacute;fono. No pod&iacute;a creer que hab&iacute;an pasado tantas horas y tuve que disculparme para tomar una ducha y correr a casa. La lecci&oacute;n que aprend&iacute; fue que no deb&iacute;a irme a un hotel o una casa muy lejana de la m&iacute;a, pero ya no me servir&iacute;a de nada esa lecci&oacute;n, pues llegu&eacute; y ah&iacute; estaba David, mi marido.<\/p>\n<p>D: &iquest;D&oacute;nde andabas, amor?<\/p>\n<p>Con las fachas en las que te estaba y mi olor a ba&ntilde;o reciente, no pod&iacute;a ocultarlo.<\/p>\n<p>L: Tenemos que hablar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>2 Una vez que has sido infiel, no hay marcha atr&aacute;s. Lo repetir&aacute;s una y otra vez hasta saciar tu sed. Transcurrieron las horas durante las cuales mi marido estaba trabajando y yo no paraba de pensar en que le acababa de ser infiel con el se&ntilde;or de la tienda. 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