{"id":28942,"date":"2021-04-14T22:00:00","date_gmt":"2021-04-14T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-04-14T22:00:00","modified_gmt":"2021-04-14T22:00:00","slug":"todo-cae-en-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/todo-cae-en-familia\/","title":{"rendered":"Todo cae en familia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28942\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">0<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Eran las dos de la madrugada y todo estaba en calma. S&oacute;lo el sonido de los grillos escoltaba a un silencio absoluto. Pablo se despert&oacute; de un sue&ntilde;o inconcluso, consecuencia del bochorno de la noche, con una erecci&oacute;n propia de un caballo.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que el &uacute;nico modo de conciliar de nuevo el sue&ntilde;o era masturb&aacute;ndose y lo hizo intentando retomar el guion de una fantas&iacute;a que hab&iacute;a ido tomando forma los &uacute;ltimos d&iacute;as.<\/p>\n<p>Desde que su t&iacute;a &Aacute;ngela estaba en casa, las hormonas las ten&iacute;a m&aacute;s revueltas que de costumbre. Siempre la hab&iacute;a encontrado atractiva, pero ahora que llevaba dos semanas viviendo en casa, su imaginaci&oacute;n rebasaba los l&iacute;mites de lo &eacute;ticamente correcto.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela era la hermana peque&ntilde;a de su madre. A sus cuarenta y cinco a&ntilde;os (diez menos que su madre), su atractivo levantaba pasiones, e incluso con la madurez, sus encantos resultaban todav&iacute;a m&aacute;s seductores para cualquier hombre, ni qu&eacute; decir para un muchacho de veinte a&ntilde;os en plena efervescencia sexual.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela estaba casada. Su marido se encontraba en Dub&aacute;i dirigiendo un proyecto urban&iacute;stico e iba a estar varias semanas ausente. Era por eso que las dos hermanas decidieron que mientras permaneciese en el extranjero convivir&iacute;a con ellos. Por su parte, Pablo estaba m&aacute;s que encantado ante las posibilidades de verla en situaciones m&aacute;s &iacute;ntimas. Le gustaba contemplarla reci&eacute;n levantada y en pijama, momento en el que se advert&iacute;an los pezones a trav&eacute;s de la fina tela de la prenda, por tanto, despu&eacute;s de deleitarse ante tan sugerente manjar, Pablo ten&iacute;a que acudir con urgencia a descargar toda la euforia acumulada.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de dos semanas de matarse a pajas imaginando las delicias que tan celosamente su t&iacute;a atesoraba, y a las que &eacute;l solo pod&iacute;a aspirar a deleitarse imagin&aacute;ndose en cientos de situaciones er&oacute;ticas, Pablo quer&iacute;a ir un paso m&aacute;s all&aacute;. Utiliz&oacute; sus ahorros para hacerse con una diminuta c&aacute;mara que pod&iacute;a controlar desde su tel&eacute;fono m&oacute;vil, de tal modo que la activaba cuando su t&iacute;a se iba a su habitaci&oacute;n, de manera que el n&uacute;mero de pajas aument&oacute; sustancialmente. Ahora pod&iacute;a disfrutar en tiempo real cada vez que ella se desnudaba. Si su imaginaci&oacute;n (ya de por s&iacute; fecunda), lo llevaba a so&ntilde;ar despierto, verla desnuda superaba con creces todo lo imaginado.<\/p>\n<p>A los tres d&iacute;as de disfrutar en asientos de primera fila de las vistas que la c&aacute;mara le brindaba de su t&iacute;a, constat&oacute; que ella, como mujer, tambi&eacute;n ten&iacute;a necesidades, y para satisfacerlas dispon&iacute;a de una diversa gama de juguetes sexuales que utilizaba sin el menor recato.<\/p>\n<p>Su sexo depilado en su zona inferior y adornado en la zona del pubis con una estrecha franja pelillos, engull&iacute;a un falo de un tama&ntilde;o que cualquier hombre hubiera deseado para &eacute;l. Y no es que Pablo anduviera cojo en ese sentido, dado que su polla era de buen tama&ntilde;o, en ocasiones excesivamente grande para las remilgadas ni&ntilde;atas con las que se relacionaba. Pero al ver el consolador que su querida t&iacute;a manejaba, reconoci&oacute; que era de las que no se conformaba con nimiedades.<\/p>\n<p>De vez en cuando se sacaba la polla de l&aacute;tex para repasar toda su raja y detenerse en el peque&ntilde;o bot&oacute;n queriendo disfrutar de las vibraciones que el juguete le brindaba en esa zona. Despu&eacute;s llev&oacute; la verga a su boca y la repas&oacute; con la lengua reiteradas veces para, a continuaci&oacute;n, introduc&iacute;rsela en la boca una y otra vez. Tras unos minutos leng&uuml;eteando y engullendo el consolador, volvi&oacute; a met&eacute;rselo en el co&ntilde;o y un gemido escap&oacute; de su boca. El dedo coraz&oacute;n de la otra mano se ocupaba de atender el anhelante cl&iacute;toris, mientras la polla desaparec&iacute;a en la cavidad y volv&iacute;a a reaparecer en movimientos contundentes cada vez m&aacute;s r&aacute;pidos. Poco a poco el dildo iba impregn&aacute;ndose del flujo blanquecino que segregaba su vagina, prueba evidente de su excitaci&oacute;n. &Aacute;ngela levant&oacute; las caderas y movi&oacute; la pelvis repetidas veces, anunciando as&iacute; un maravilloso orgasmo que Pablo pudo escuchar, no s&oacute;lo mediante el tel&eacute;fono, sino tambi&eacute;n a trav&eacute;s de las puertas. Como si el art&iacute;fice de la corrida de su t&iacute;a hubiese sido &eacute;l, consider&oacute; que ya pod&iacute;a correrse y se abandon&oacute; a su placer dejando escapar el l&iacute;quido a presi&oacute;n, y como si de un aspersor se tratase, se desparram&oacute; sin contenci&oacute;n por la habitaci&oacute;n. Despu&eacute;s de quince segundos expulsando leche se desplom&oacute; encima de la cama reconociendo que hab&iacute;a sido la mejor paja que recordaba.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a mirar el tel&eacute;fono m&oacute;vil comprobando que su t&iacute;a se colocaba el pijama, se tapaba, apagaba la luz y ca&iacute;a r&aacute;pidamente en un merecido sue&ntilde;o tras la descarga de endorfinas. Pablo hizo, lo mismo, limpi&oacute; el suelo, se puso el pijama e intent&oacute; conciliar un sue&ntilde;o que se resist&iacute;a a aparecer despu&eacute;s de todo lo que hab&iacute;a visto. Todo aquello era demasiado para un joven de veinte a&ntilde;os, de modo que tras dos pajas m&aacute;s sosegadas, el sue&ntilde;o le gan&oacute; la batalla, durmiendo esta vez de un tir&oacute;n.<\/p>\n<p>Pas&oacute; una semana y Pablo no volvi&oacute; a observar la morbosa conducta de su t&iacute;a. Eso s&iacute;, disfrut&oacute; de los momentos fugaces en los cuales ella se desnudaba para cambiarse de ropa, siempre a la espera de regocijarse de nuevo contemplando el espect&aacute;culo grabado a fuego en su cerebro, hasta que un lunes, despu&eacute;s de suspenderse las clases en la facultad, regres&oacute; a casa, en vista de que no ten&iacute;a otros planes. Se supon&iacute;a que un lunes por la ma&ntilde;ana todo el mundo estaba trabajando y en casa no tendr&iacute;a por qu&eacute; haber nadie, por lo que aprovechar&iacute;a para ver la escena en su m&oacute;vil una y otra vez hasta que sus reservas de leche se vaciaran.<\/p>\n<p>Cuando entr&oacute; en casa escuch&oacute; gemidos provenientes de la habitaci&oacute;n de &Aacute;ngela y se acerc&oacute; con sigilo agradeciendo el hecho de disfrutar de otra situaci&oacute;n morbosa, por lo que entr&oacute; en silencio en su habitaci&oacute;n y cerr&oacute; la puerta para explayarse.<\/p>\n<p>Al encender el m&oacute;vil y activar la c&aacute;mara vio como &Aacute;ngela estaba montada encima de un amante y saltaba alegremente sobre un enhiesto falo de notable tama&ntilde;o. Reconoci&oacute; entonces que su t&iacute;a no se conformaba con cualquier menudencia. Fue cuando abandon&oacute; la cabalgada para cambiar de posici&oacute;n, cuando reconoci&oacute; que era su padre el suertudo que se la estaba beneficiando. Lo odi&oacute; por ser un ad&uacute;ltero y enga&ntilde;ar a su madre, pero lo odi&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s por robarle a la diosa a la que deseaba con todas sus fuerzas.<\/p>\n<p>Ambos amantes se reposicionaron y &Aacute;ngela apoy&oacute; sus codos en la cama ofreci&eacute;ndole a su cu&ntilde;ado un trasero por el que muchos hombres matar&iacute;an. Un co&ntilde;o en forma de hucha asomaba por debajo pidiendo a gritos rellenarlo. El padre del muchacho se cogi&oacute; la verga y con un golpe de cadera se la meti&oacute; hasta los higadillos haci&eacute;ndola gritar de placer en cada una de las embestidas que le daba.<\/p>\n<p>Pablo se pregunt&oacute; por qu&eacute; una mujer como ella se dejaba follar por su cu&ntilde;ado diez a&ntilde;os mayor que ella, con un cuerpo deteriorado por la edad y por la poca actividad f&iacute;sica, pero pronto cay&oacute; en la cuenta de que al parecer, m&aacute;s que la edad y su atractivo, lo que tentaba a su t&iacute;a eran las grandes pollas, y viendo el tama&ntilde;o que calzaba su padre, agradeci&oacute; el hecho de haber heredado de &eacute;l sus atributos.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela culeaba mientras su cu&ntilde;ado babeaba y se aferraba a su culo embistiendo como un toro en celo. Unos sonoros azotes en las nalgas armonizaban la sinfon&iacute;a de gritos y jadeos que los dos amantes liberaban.<\/p>\n<p>Seguidamente, el amante le dio la vuelta a su cu&ntilde;ada, le abri&oacute; las piernas todo lo que daban de s&iacute; y se la volvi&oacute; a ensartar acelerando el ritmo en cada embate. La mujer se asi&oacute; a las nalgas de su cu&ntilde;ado y se dej&oacute; follar por &eacute;l con la ferocidad propia de un animal salvaje, llev&aacute;ndola a un portentoso orgasmo en el que los cimientos de la casa se vieron comprometidos al dar rienda suelta a su placer, pensando que no hab&iacute;a nadie en la casa. Segundos despu&eacute;s, Pablo vio como la verga de su padre abandonaba el orificio rociando las tetas y el cuello de la hermana de su mujer. Al mismo tiempo soltaba lastre Pablo, eyaculando en todas direcciones, al tiempo que contemplaba a trav&eacute;s del m&oacute;vil la pornogr&aacute;fica escena en la que sus familiares eran los protagonistas.<\/p>\n<p>Los dos amantes se quedaron extenuados en la cama. Pablo limpi&oacute; el pringue provocado por su gayola y sali&oacute; de casa sigilosamente para no delatar su presencia.<\/p>\n<p>La idea de que su padre era un ad&uacute;ltero no ensombreci&oacute; el hecho de que su obsesi&oacute;n era ahora follarse a su t&iacute;a a cualquier precio, y para ello busc&oacute; y rebusc&oacute; una y otra vez la manera id&oacute;nea, aunque sin &eacute;xito. El &uacute;nico modo viable que se le ocurri&oacute; fue la extorsi&oacute;n a trav&eacute;s del chantaje, si con ello consegu&iacute;a llevar a cabo su objetivo, sin embargo, despu&eacute;s de largas horas de reflexi&oacute;n, no crey&oacute; tener el valor suficiente para trazar tan maquiav&eacute;lico plan, pues eso lo calificar&iacute;a como un abyecto e infame sinverg&uuml;enza.<\/p>\n<p>Fue ella la que acudi&oacute; en su ayuda allan&aacute;ndole el camino cuando le pregunt&oacute; si le apetec&iacute;a que fuesen juntos a la playa, por lo que Pablo abandon&oacute; el descabellado plan y decidi&oacute; gozar del momento y disfrutar de la visi&oacute;n de las exquisiteces de su t&iacute;a m&aacute;s de cerca.<\/p>\n<p>A las nueve de la ma&ntilde;ana era buena hora porque no hab&iacute;a mucha gente y los rayos del sol todav&iacute;a no calentaban con tanta intensidad, por lo que a esa hora ya estaban t&iacute;a y sobrino desplegando las toallas para tomar el sol, no sin antes ponerse la crema protectora. Pablo no perd&iacute;a detalle de las caricias que se daba su t&iacute;a aplic&aacute;ndose la crema en su piel. El bikini de &Aacute;ngela era amarillo y lo suficientemente claro que trasparentaba sus tesoros dejando poco margen a la imaginaci&oacute;n. Parec&iacute;a que los pezones quisieran perforar la tela de la peque&ntilde;a prenda y Pablo no pudo evitar una erecci&oacute;n que a su t&iacute;a no le pas&oacute; desapercibida, pero r&aacute;pidamente se dio la vuelta y le inst&oacute; a ponerle crema por la espalda. Se tumb&oacute; boca abajo para que le aplicara el protector, permitiendo que su sobrino se deleitase, aunque &eacute;l ya sab&iacute;a lo que escond&iacute;a el peque&ntilde;o bikini. Pablo esparc&iacute;a la crema por la espalda con friegas que deber&iacute;an haber sido en&eacute;rgicas para que la piel la absorbiera, sin embargo ella lo percibi&oacute; como caricias que iban m&aacute;s all&aacute; de lo que pod&iacute;a permitir, con lo cual, se dio la vuelta para evitarlo, y al voltearse advirti&oacute; una erecci&oacute;n imposible de disimular en un ba&ntilde;ador que parec&iacute;a que no daba m&aacute;s de s&iacute;. Ambos se miraron sin saber qu&eacute; decir y fue &Aacute;ngela quien rompi&oacute; el inc&oacute;modo silencio.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Anda, ve y date un ba&ntilde;o que vas a reventar el ba&ntilde;ador! &mdash;le inst&oacute; &Aacute;ngela.<\/p>\n<p>&mdash;Un ba&ntilde;o no va a solucionar esto&mdash; le advirti&oacute; &eacute;l se&ntilde;alando la hinchaz&oacute;n.<\/p>\n<p>&Aacute;ngela lo mir&oacute; a los ojos y luego desliz&oacute; su mirada al inflamado bulto que se le marcaba. Pablo cogi&oacute; la goma del apretado slip, la baj&oacute; y una enorme y r&iacute;gida verga salt&oacute; como un resorte, salud&aacute;ndola y provocando que a su t&iacute;a se le abriera la boca involuntariamente ante su virilidad.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pablo, por el amor de Dios! &iquest;Qu&eacute; haces? &iquest;Est&aacute;s loco? &mdash;dijo cuando sali&oacute; de su asombro.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; as&iacute; por ti. &iquest;No te gusta?<\/p>\n<p>&mdash;No seas gamberro, y&hellip; &iexcl;t&aacute;pate, que puede verte alguien! &mdash;le orden&oacute; mientras la polla la apuntaba amenazante.<\/p>\n<p>&mdash;Te deseo, &mdash;le manifest&oacute; el joven.<\/p>\n<p>&mdash;No seas imb&eacute;cil Pablo. Eres mi sobrino.<\/p>\n<p>&mdash;Y mi padre es tu cu&ntilde;ado y bien que te lo follas, &mdash;declar&oacute; sin pensar.<\/p>\n<p>Tras semejante afirmaci&oacute;n, &Aacute;ngela se qued&oacute; en shock sin saber qu&eacute; decir, ni qu&eacute; reacci&oacute;n adoptar. Estaba claro que su sobrino sab&iacute;a lo suyo con su padre. Eso ya era un hecho irrefutable.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo sabes eso? &mdash;pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute; y con eso basta, &mdash;reafirm&oacute; sin querer dar explicaciones, pues el hecho de hacerlo comportaba delatar su il&iacute;cita y pervertida maniobra.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Vas a dec&iacute;rselo a tu madre? &mdash;pregunt&oacute; cabizbaja y completamente avergonzada.<\/p>\n<p>&mdash;No, &mdash;contest&oacute; &eacute;l, y su t&iacute;a esboz&oacute; una forzada sonrisa que no aliviaba su desasosiego ante su imp&uacute;dica conducta, al saberse que se hab&iacute;a follado a su padre.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero follarte, &mdash;le dijo sin tapujos, utilizando su proposici&oacute;n como pretexto.<\/p>\n<p>&mdash;Por Dios, Pablo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No me digas que no te ha gustado ponerme cachondo mientras te pon&iacute;a la crema. &iquest;Y el bikini que te has puesto no era para ponerme caliente? Pues lo has logrado. &iquest;No es lo que quer&iacute;as?<\/p>\n<p>&mdash;No exageres.<\/p>\n<p>&mdash;No lo hago. No me digas que t&uacute; no lo deseas.<\/p>\n<p>&mdash;Eres mi sobrino. Si tu madre se entera nos mata.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y si se entera que te has follado a mi padre no?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, tambi&eacute;n, &mdash;tuvo que reconocer,<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos detr&aacute;s de aquellas dunas! &mdash;le orden&oacute; mientras plegaba la sombrilla y recog&iacute;a sus cosas. Su t&iacute;a recogi&oacute; las suyas y se dirigieron a las dunas donde hab&iacute;a una pareja haci&eacute;ndose mimos. Avanzaron unas dunas m&aacute;s y bajaron a una hondonada formada por las dunas, de modo que desde el emplazamiento no los ve&iacute;a nadie a no ser que subieran el mont&iacute;culo. Exist&iacute;a esa posibilidad, pero Pablo estaba demasiado caliente para ser juicioso. Lo &uacute;nico que deseaba era follarse a su t&iacute;a que tan caliente lo hab&iacute;a puesto las &uacute;ltimas semanas.<\/p>\n<p>Pablo extendi&oacute; las dos toallas y las uni&oacute; para crear una especie de cama, despu&eacute;s coloc&oacute; la sombrilla con el fin de ocultarlos de miradas indiscretas. Seguidamente se sent&oacute; en la toalla y anim&oacute; a su t&iacute;a a hacer lo mismo. Se quit&oacute; el ba&ntilde;ador mostrando de nuevo una verga que en ning&uacute;n momento hab&iacute;a perdido su firmeza. El muchacho cogi&oacute; la mano de su t&iacute;a y la pos&oacute; sobre su miembro, despu&eacute;s la bes&oacute; y &Aacute;ngela reaccion&oacute; al h&uacute;medo beso de su sobrino sin soltar el madero al que segu&iacute;a aferrada.<\/p>\n<p>Pablo le solt&oacute; el sujetador y liber&oacute; los turgentes pechos adornados con unos pezones completamente erectos que no tardaron en ser atendidos por la lengua del apasionado muchacho. El cuerpo de &Aacute;ngela respondi&oacute; a las caricias de su sobrino, reconociendo que sab&iacute;a lo que se hac&iacute;a. Sus labios vaginales se abrieron como dos p&eacute;talos y la mano del chaval se adentr&oacute; por la diminuta braguita hasta alcanzar la gruta mojada. Su t&iacute;a respondi&oacute; con un suspiro ante el dedo que se paseaba por la babosa raja, despu&eacute;s abri&oacute; la boca y ech&oacute; la cabeza hacia atr&aacute;s cuando sinti&oacute; avanzar la extremidad hacia su interior. El dedo resbal&oacute; con facilidad en la cavidad y &Aacute;ngela movi&oacute; su pelvis intentando acompasar con el movimiento percutor de la peque&ntilde;a extremidad. Mientras tanto, su mano se deslizaba arriba y abajo por la erecta polla en un incesante movimiento masturbatorio.<\/p>\n<p>Pablo se tumb&oacute; en la toalla y se acopl&oacute; el culo de su t&iacute;a en la boca, de tal modo que su polla qued&oacute; al alcance de la boca de su t&iacute;a. La cogi&oacute; del tallo, pase&oacute; su lengua por el labio superior y despu&eacute;s se mordi&oacute; el inferior para, a continuaci&oacute;n repasar todo el cipote con la lengua. Al otro lado, la lengua de su sobrino se adentraba en su co&ntilde;o, del que iban resbalando los caldos del placer. Not&oacute; un dedo adentr&aacute;ndose en el peque&ntilde;o orificio y dio un respingo, pero pronto la sensaci&oacute;n empez&oacute; a ser gratificante y el placer anal condiment&oacute; el vaginal. La boca de &Aacute;ngela se abri&oacute; para abrazar el poll&oacute;n de su sobrino y su cabeza inici&oacute; un movimiento oscilante mamando el pil&oacute;n de carne. El placer de la lengua adentr&aacute;ndose en su co&ntilde;o le hac&iacute;a perder la concentraci&oacute;n de la mamada, por lo que decidi&oacute; masturbarlo mientras gozaba de la lengua juguetona y del dedo invasor. Cuando la excitaci&oacute;n de &Aacute;ngela estaba en su punto &aacute;lgido, decidi&oacute; darse la vuelta y montarse en la soberbia verga del muchacho, dejando por un momento de lado los prejuicios y las preocupaciones iniciales. Se dej&oacute; caer sobre el garrote y se sinti&oacute; completamente llena.<\/p>\n<p>&mdash;Menuda tranca tienes, Pablo, &mdash;dijo mientras la estaca se le hund&iacute;a en lo m&aacute;s hondo de su ser.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta m&aacute;s que la de mi padre?<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, &mdash;respondi&oacute; con la mirada perdida mientras empezaba a cabalgar como una amazona.<\/p>\n<p>El muchacho se cogi&oacute; a las dos tetas bamboleantes y las amas&oacute; como si pretendiese reventarlas. Al mismo tiempo, mord&iacute;a los pezones y parec&iacute;a querer arrancarlos con los dientes. Por su parte, su t&iacute;a jadeaba gozando del joven semental que percut&iacute;a en su babosa raja. Mientras saltaba volvi&oacute; a notar la presencia del dedo invadiendo su ano, a&ntilde;adiendo m&aacute;s placer a un co&ntilde;o que explot&oacute; en un descomunal cl&iacute;max que parec&iacute;a no terminar. Cuando por fin remiti&oacute; el placer, su sobrino le dio la vuelta, la puso a cuatro patas y volvi&oacute; a ensart&aacute;rsela en el co&ntilde;o, de tal manera que el orgasmo parec&iacute;a querer retornar, pero no lo hac&iacute;a, sin embargo, no por ello dej&oacute; de gozar.<\/p>\n<p>Las embestidas del joven eran cada vez m&aacute;s en&eacute;rgicas y contundentes, obligando a &Aacute;ngela a gritar con cada embate del potro desbocado que parec&iacute;a pretender romperla por dentro ante el &iacute;mpetu de su sobrino. Su t&iacute;a empez&oacute; a percibir como un nuevo orgasmo intentaba asomar, pase&aacute;ndose por todas las terminaciones nerviosas de su interior. &Aacute;ngela se ayud&oacute; de su dedo y se aplic&oacute; movimientos circulares en el cl&iacute;toris con cierta presi&oacute;n para que no escapase, y en cuesti&oacute;n de segundos el orgasmo golpe&oacute; sus entra&ntilde;as forz&aacute;ndola a sacarse la polla de su interior para explotar en un desmesurado squirting que la hizo temblar de gusto, y mientras remataba su cl&iacute;max con los dedos, Pablo eyacul&oacute; entre gru&ntilde;idos y sonidos guturales, al tiempo que su leche golpeaba a presi&oacute;n una y otra vez en su co&ntilde;o, en su ano, en sus nalgas y en su espalda. Su cabello tampoco se libr&oacute; de la desmesurada corrida de su sobrino. Cuando se aplac&oacute; la euforia, se limpiaron, se colocaron el ba&ntilde;ador, se tumbaron en la toalla y un inc&oacute;modo silencio invadi&oacute; el momento.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te ha gustado? &mdash;pregunt&oacute; Pablo.<\/p>\n<p>&mdash;Te mentir&iacute;a si te dijera que no, &mdash;respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;M&aacute;s que con mi padre? &mdash;quiso saber.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Para ti es una competici&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;No, pero es importante. Quiero pensar que te he dado el mismo placer que t&uacute; me has dado a m&iacute; y que me deseas tanto como yo a ti.<\/p>\n<p>&mdash;He gozado mucho, pero esto no puede volver a repetirse.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y con mi padre?<\/p>\n<p>&mdash;Con tu padre tampoco. Aquello fue un desliz y tambi&eacute;n un error. Nunca tendr&iacute;a que haber pasado.<\/p>\n<p>&mdash;Pero pas&oacute;. No me importa que sigas follando con &eacute;l, siempre que lo hagas tambi&eacute;n conmigo.<\/p>\n<p>&mdash;No quiero follar con &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y conmigo? &mdash;le pregunt&oacute; mientras balanceaba su polla en completa erecci&oacute;n, acompa&ntilde;ando al meneo con una p&iacute;cara e insinuante sonrisa que le fue devuelta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>0 Eran las dos de la madrugada y todo estaba en calma. S&oacute;lo el sonido de los grillos escoltaba a un silencio absoluto. Pablo se despert&oacute; de un sue&ntilde;o inconcluso, consecuencia del bochorno de la noche, con una erecci&oacute;n propia de un caballo. 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