{"id":28973,"date":"2021-04-16T22:00:00","date_gmt":"2021-04-16T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-04-16T22:00:00","modified_gmt":"2021-04-16T22:00:00","slug":"y-finalmente-ella-y-tu-regalo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/y-finalmente-ella-y-tu-regalo\/","title":{"rendered":"Y finalmente&#8230; ella y tu regalo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"28973\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 14<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Llegamos a este pa&iacute;s persiguiendo nuevos sue&ntilde;os. &iexcl;Tal vez ya es la hora de despertar!<\/p>\n<p>Por la ma&ntilde;ana ya me sent&iacute;a extra&ntilde;o, un caf&eacute; y un cigarrillo, antes de atender a dos clientes interesados en comprar el mismo autom&oacute;vil. La cita seria en veinte minutos con uno primero y una media hora m&aacute;s tarde, el otro despu&eacute;s. Habr&iacute;a que no dar mucho descuento, ser&iacute;a finalmente una especie de subasta al mejor postor, y el que jodiera menos se llevar&iacute;a las llaves, sin bajar mucho el precio, mi comisi&oacute;n por la venta ser&iacute;a mucho mejor.<\/p>\n<p>Necesitaba concentrarme en el trabajo, aunque el hecho de haberle puesto sobre la mesa esa propuesta a mi esposa, antes de salir del piso donde resid&iacute;amos reci&eacute;n llegamos a esa ciudad, repicaba cual campanadas de Iglesia en domingo, citando a misa matinal. &iquest;Estar&iacute;a bien? A&uacute;n en mi interior me preguntaba si era lo justo y necesario o era un paso incorrecto para ambos. Pero algo hab&iacute;a que hacer para intentar poner un orden y remediar los disgustos de los &uacute;ltimos d&iacute;as entre los dos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me invitas uno? &mdash;Y me sobresalt&eacute; ligeramente. Era ella, sac&aacute;ndome de m&iacute; enrarecido mundo y atray&eacute;ndome con sus hermosos ojos verdes hacia la realidad.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pero claro! Ten. &mdash;&iquest;Y un cafecito para acompa&ntilde;ar el cigarrillo? &mdash;Puede ser, Jajaja.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Nunca me hab&iacute;a visto tan bien atendida! &mdash;&iexcl;Ahh! Eso debe ser porque no te has dejado. Y soltamos al un&iacute;sono nuestras risotadas. &iexcl;Humm! Mujeres, pobres hombres.<\/p>\n<p>Paola era una hermosa mujer barranquillera, tambi&eacute;n reci&eacute;n desembarcada por estas tierras madrile&ntilde;as. Era delgada y casi tan alta como yo. Por cierto, muy amiga del Due&ntilde;o. Cabello dorado, liso hasta llegar a su cintura. Rostro anguloso, nariz perfecta de mu&ntilde;eca Barbie y dos hoyuelos preciosos, que asomaban en su cara cuando sonre&iacute;a. &iexcl;Que era casi siempre! De senos no estaba mal, no muy grandes, pero como era de cintura estrecha y caderas anchas, pues resaltaban bastante. Y su cola era un durazno, que yo deseaba morder, casi siempre. Estaba a pocos d&iacute;as de su boda, con un muchacho que por cosas del destino, era hijo de una clienta m&iacute;a, due&ntilde;a de una gran ferreter&iacute;a. La se&ntilde;ora ya me hab&iacute;a comprado dos autos y un cami&oacute;n de carga, para los repartos.<\/p>\n<p>Ya llegaba la hora de la primera cita con el interesado en el autom&oacute;vil verde usado, un Seat Ibiza del 2012, muy bien cuidado y cuyo propietario era mi Jefe de ventas. El se&ntilde;or Gonz&aacute;lez lleg&oacute; puntual a la cita, con la familia completa. Le pas&eacute; las llaves del autom&oacute;vil para que apreciara el interior y el perfecto funcionamiento del motor. La esposa de mi cliente y los ni&ntilde;os, junto a la otra se&ntilde;ora que por su facha, me pareci&oacute; la suegra, tambi&eacute;n quedaron encantados.<\/p>\n<p>Como en todo negocio, el cliente buscaba peros y rayones para aminorar en lo posible el precio de venta, pero es que ese bendito Seat estaba impecable, mi jefe lo cuidaba m&aacute;s que a la ni&ntilde;a de sus ojos. No pudo el se&ntilde;or Gonz&aacute;lez, rebatir el precio pero se empe&ntilde;aba en intentarlo.<\/p>\n<p>Les ofrec&iacute; cafecito y una mesa apartada para que se acomodaran y fueran dialogando, mientras que mi rubia barranquillera me hac&iacute;a la segunda, distrayendo con sus carcajadas al segundo cliente. Las citas acordadas con anticipaci&oacute;n, salieron a pedir de boca. La familia ve&iacute;a con angustia, como se le escurr&iacute;a la baba al nuevo posible comprador.<\/p>\n<p>Ese segundo cliente m&iacute;o era un gordo due&ntilde;o de una salsamentar&iacute;a que quedaba a pocas calles del concesionario. Desde hac&iacute;a d&iacute;as le ven&iacute;a echando el ojo al auto de mi jefe, hasta que una noche antes de cerrar las puertas y marcharme a casa con mis hijos y mi esposa, me abord&oacute; para saber si estaba en venta. Hasta ese momento no, obviamente.<\/p>\n<p>Pero la idea me qued&oacute; rondando en la cabeza, pues el gordito se ve&iacute;a enamorad&iacute;simo del veh&iacute;culo y estaba dispuesto a pagar por el en efectivo. Podr&iacute;a meterme en el bolsillo un buen dinero si lograba, &ndash;por supuesto&ndash; convencer a mi jefe de que ya era hora de espantar al pasado y comprarse un carro nuevo. Transcurrieron cuatro d&iacute;as y yo sin plata en el bolsillo. En la casa estaban pendientes los recibos de luz y de agua. El alquiler ya pronto por vencer.<\/p>\n<p>Mi mujer, entre furiosa y angustiada, se debat&iacute;a entre pedir un pr&eacute;stamo a su querid&iacute;simo jefe o darme el chance de conseguir las ventas, que me brindaran las comisiones suficientes para cancelar esos servicios. Su jefe era la &uacute;ltima opci&oacute;n, porque de seguro que el hombre no le pondr&iacute;a ninguna pega ni le cobrar&iacute;a el dinero prestado, si ella acced&iacute;a a sus libidinosas pretensiones.<\/p>\n<p>Bueno, el tema termin&oacute; en que esa tarde efect&uacute;e un doble negocio. Vend&iacute; el Seat de mi jefe a la familia y termin&eacute; andando a pie, porque para no ofender al gordito de la salsamentar&iacute;a, le ofrec&iacute; mi Mazda 323F y le gust&oacute;. Ya el dinero para pagar las cuentas estaba en mi cartera, solo faltaba encontrar una manera para dec&iacute;rselo a mi esposa. Ahhh, se me olvidaba, era necesario ir a comprar alg&uacute;n regalo para mi rubia barranquillera por su pr&oacute;ximo matrimonio. Me hubiese gustado cerrar ese d&iacute;a de manera fenomenal disfrutando de los quejidos y los &iexcl;Ayyy, Dios m&iacute;o! de Paola, pero yo, lastimosamente ten&iacute;a un compromiso infaltable.<\/p>\n<p>A&uacute;n estaba temprano, tom&eacute; el m&oacute;vil y llam&eacute; a casa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hola? &mdash;Me contest&oacute; mi mujer con cierta premura&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hola Cari&ntilde;o! &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? &mdash;La salud&eacute; de manera cordial.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Bien! Los ni&ntilde;os ya los recogi&oacute; mi mam&aacute;. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;s, te demoras? &mdash;Obviamente me demorar&iacute;a, tendr&iacute;a que hacer una compra antes y luego dar un rodeo por ah&iacute;. No ten&iacute;a muchas ganas de llegar a mi hogar y quedarme completamente solo esa noche.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Perfecto! Me demoro un poco, voy a comprar algo de camino. Esta tarde pude concretar el negocio&hellip; &iexcl;Bueno en realidad fueron dos! Y ya tenemos dinero. Aunque tengo que contarte algo, pero lo dejaremos para despu&eacute;s. As&iacute; que tranquil&iacute;zate.<\/p>\n<p>&mdash;Me alegro&hellip; De todas maneras voy a salir.<\/p>\n<p>&not;&mdash;&iquest;Todo sigue igual? &iexcl;O.k! Adelante, s&eacute; que lo deseas. Despu&eacute;s nos vemos. &iquest;Ya estas arreglada?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Si obvio! Pero estoy muerta de los nervios. &iquest;Estas completamente seguro de esto? &mdash;Me pregunt&oacute; algo inquieta.<\/p>\n<p>&mdash;Solo ten cuidado y disfruta tu noche. Cualquier cosa me avisas y te ir&eacute; a recoger donde est&eacute;s. &mdash;Era mi deber de esposo estar pendiente de ella.<\/p>\n<p>&mdash;Ok. La idea es pasar primero un rato por un sitio que esta por Santa Engracia, creo que es el Barnon Bar Club. Te aviso cuando estemos all&aacute;. Y despu&eacute;s no s&eacute; d&oacute;nde la seguiremos. No alcanc&eacute; a dejarte la comida lista. &iexcl;Ya llegaron a recogerme, adi&oacute;s! &mdash;&iquest;Sin comida? Bueno igual si algo picar&iacute;a por la calle algo.<\/p>\n<p>&mdash;Cu&iacute;date, Bye. &mdash;Me desped&iacute; y termin&eacute; la llamada.<\/p>\n<p>Se hab&iacute;a ennegrecido el cielo y una lluvia fuerte, de esas que no dan tregua, inund&oacute; las calles y las aceras. Y yo sin paraguas ni un peri&oacute;dico para tapar mis goteras. Me desped&iacute; de m&iacute; &ldquo;mona&rdquo; y me dirig&iacute; entre charcos, esquivando como pod&iacute;a, las salpicaduras de los veh&iacute;culos que transitaban por la v&iacute;a, hac&iacute;a un local de Sex Shop, que hab&iacute;a de camino al bar de mi amigo. A&uacute;n segu&iacute;a sin comprender porque ejerc&iacute;a por las noches de portero, si de d&iacute;a con traje y corbata era un prestigioso abogado. Tal vez ten&iacute;a sus tragedias y uno que otro complejo, en el que se mezclaban, Clark Kent y Superman.<\/p>\n<p>Recordaba plenamente los lunares y las pecas en los hombros de m&iacute; Barranquillera, su piel blanca y tersa. Los rosados pezones que coronaban altivos sus preciosas tetas.<\/p>\n<p>El tatuaje de dos cerezas por encima de su pubis, con sus vellitos dorados y recortados, formando una delgada l&iacute;nea que terminaban dos cent&iacute;metros, justo antes de la abertura de su raja. &iexcl;Ufff! De solo recordarla, ya me iba empalmando mientras rodeaba las vitrinas de aquel sex shop, observando los atrevidos conjuntos con transparencias. Hab&iacute;a algunos jugueticos colgando de las estanter&iacute;as, pero ahora no ten&iacute;a disposici&oacute;n para pensar en adquirir alguno de ellos.<\/p>\n<p>&iexcl;Un regalo para su noche de bodas! Yo lo comprar&iacute;a para que otro lo disfrutara. &iexcl;Qu&eacute; est&uacute;pido que es uno! &iquest;Cierto? Bueno all&aacute; &eacute;l, que disfrutara desvisti&eacute;ndola. Igual a m&iacute;, me encantaba m&aacute;s tenerla debajo, encima, de medio lado y sobre todo en cuatro, desnuda y completamente m&iacute;a. Finalmente escog&iacute; uno, de color negro, que resaltar&iacute;a sobre su piel de porcelana. Cancel&eacute; la compra y sal&iacute; de aquel local con la intenci&oacute;n de pasar un rato escuchando rock en &ldquo;El Juli&rdquo;, pero la lluvia no se deten&iacute;a.<\/p>\n<p>Aun as&iacute;, me dirig&iacute; hac&iacute;a all&aacute; con la bolsa metida bajo mi chaqueta, mientras mis cabellos de manera estoica, recib&iacute;an los embates de las gruesas goteras. Solo una calle m&aacute;s y llegaba a mi destino. Finalmente el frio y mis medias empapadas dentro de mis zapatos rotos por debajo, detuvieron mis ganas y el presuroso paso.<\/p>\n<p>Esper&eacute; bastante hasta que menguara el aguacero, mientras compart&iacute;a mi peque&ntilde;o espacio con un perro negro tan empapado y frio como yo, debajo de un alero de un edificio viejo. Las personas con sus paraguas iban y ven&iacute;an. Otras se dirig&iacute;an tambi&eacute;n hacia mi destino y el &ldquo;puertas&rdquo;, cauteloso como siempre, requisaba a los hombres. Las mujeres segu&iacute;an de largo. Un mensaje entr&oacute; al m&oacute;vil, observe la hora: 9:45 P.M.<\/p>\n<p>&mdash;Ya estoy con ellos. &iexcl;Chao! &mdash;&iexcl;Puff! Suspir&eacute; intrigado. &iquest;Ellos? &iquest;Qui&eacute;nes y cu&aacute;ntos? Se supon&iacute;a que solo ser&iacute;a&hellip; En fin, me lo ten&iacute;a ganado. Y encend&iacute; otro cigarrillo mientras aguardaba que la tormenta amainara. &iquest;O no? Otra media hora y un cuarto m&aacute;s, a&uacute;n segu&iacute;a lloviendo, por supuesto que yo tiritaba del frio.<\/p>\n<p>Eran casi las once de la noche y a pesar de que segu&iacute;a la lluvia, esta aminor&oacute; un poco y aprovech&eacute; para despedirme del mojado animal y correr hasta la puerta de aquel Bar.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Alberto, lluviosa noche. &ldquo;Puertas&rdquo; se sorprendi&oacute; al verme. De seguro por mi mojada apariencia y por los quince d&iacute;as que hab&iacute;an transcurrido desde mi &uacute;ltima visita.<\/p>\n<p>&mdash;Tiempo sin verlo por ac&aacute; mi apreciado amigo. &iquest;Y c&oacute;mo est&aacute; todo? &iquest;Lo demor&oacute; la lluvia?<\/p>\n<p>&mdash;Bien &ldquo;Puertas&rdquo;, problemas que no faltan, pero mejorando. &mdash;Le not&eacute; la mirada un tanto extra&ntilde;a, demasiado abiertos sus ojos al verme all&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Y s&iacute;! estuve esperando a que parara de llover pero nada. &mdash;Respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; que como esta noche vengo solo, pues me tomar&eacute; solo dos o tres birras y me ir&eacute; a casa, muy juicioso. &mdash;Remat&eacute; mi confesi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Humm, s&iacute; ya se me hac&iacute;a extra&ntilde;o. Ya sabes, unas son de cal y otras son de arena&hellip; Bienvenido al club y por favor, si necesitas algo, cuenta conmigo y sobre todo, t&oacute;matelo con calma y no rompas nada. &mdash;Y yo qued&eacute; en las nebulosas por ese comentario.<\/p>\n<p>&mdash;Mejor estar debajo de las cobijas bien &ldquo;entrepiernado&rdquo; con tu mujer &iquest;cierto? Jajaja. &mdash;Le dije finalmente al &ldquo;Puertas&rdquo;, intentando entrar pero &eacute;l se manten&iacute;a frente a m&iacute;, sin dejarme pasar al interior del bar. Alberto no se sonri&oacute; por mi comentario. &iquest;Ser&aacute; que pens&oacute; que me refer&iacute;a a la suya y no a la m&iacute;a?<\/p>\n<p>&mdash;Poca gente ha venido a esta hora. &iexcl;Sera la noche tan fr&iacute;a! El ambiente no est&aacute; animado. Tal vez es mejor que te vayas a casa y te prepares una sopa caliente. &mdash;Me respondi&oacute; tajantemente mi amigo.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias &ldquo;Puertas&rdquo;, lo tendr&eacute; en cuenta para la pr&oacute;xima. &mdash;Y enseguida atraves&eacute; la puerta de vaiv&eacute;n que sosten&iacute;a Alberto con su brazo &ndash;aunque me extra&ntilde;aron sus palabras y su mirada, algo apesadumbrada&ndash; y me dirig&iacute; de inmediato hacia la barra, donde por fortuna hab&iacute;a tres butacas solas, dos pegadas y una intermedia, entre un solitario hombre y dos mujeres m&aacute;s all&aacute;, cercanas al final. Y la hermosa Lara detr&aacute;s sirviendo copas y colocando una botella de Whiskey escoces y cuatro vasos sobre una bandeja. Se dirig&iacute;a hacia una mesa ocupada por un hombre maduro y una joven hermosa de cabellera casta&ntilde;a y ondulada, con decoloraciones al final, que estaba de espaldas hac&iacute;a m&iacute;.<\/p>\n<p>Me acomod&eacute; en la silla contigua al se&ntilde;or que ya beb&iacute;a lo poco que le quedaba de su cerveza. Finalmente se me acerc&oacute; Lara para saludarme desde detr&aacute;s de la barra, con una cerveza en su mano.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas noches, preciosa. Jajaja, ya conoces la clientela. &mdash;Y le di las gracias.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Oye! &iquest;Me regalas unas rodajas de lim&oacute;n? &mdash;Lara se gir&oacute; hacia el mueble que estaba a su espalda, de un anaquel tom&oacute; un lim&oacute;n fresco y lo taj&oacute; con suma habilidad.<\/p>\n<p>Por el espejo que hab&iacute;a detr&aacute;s del mobiliario, con sus copas y botellas decorando la pared, pude observar el paso elegante de una mujer de unos treinta y tantos, de rostro angelical y ojos brillantes, en algo humedecidos, que se acercaba desde el fondo del local, donde se encontraban algunas mesas ocupadas por una que otra pareja y las dem&aacute;s con algunos j&oacute;venes que re&iacute;an y brindaban.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Rodrigo. &mdash;Me salud&oacute; cordial Lara. &mdash;Se te hizo algo tarde &iquest;Cierto? &mdash;Y me obsequi&oacute; intrigada, su mirada bondadosa y una leve sonrisa que se ladeaba hacia su lado izquierdo. Otra m&aacute;s con el cuento aquel de que hab&iacute;a llegado tarde. &iquest;Acaso me esperaban? -No recordaba haber pactado una cita- Pas&eacute; el primer trago por mi sedienta garganta y le pregunt&eacute; finalmente&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tarde para qu&eacute;, Lara? &mdash;levantando mis hombros un poco para enfatizar la pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ehh! No por nada. Solo que te esperaba un poco antes. &iquest;La lluvia te detuvo? &mdash;Me dijo, mientras se inclinaba un poco sobre la madera pulida y lacada del mes&oacute;n. Me regalaba as&iacute; una preciosa vista de sus hermosos pechos, embutidos tras un sost&eacute;n con encajes que se pod&iacute;a adivinar con mediana claridad, bajo su camiseta blanca. Le sonre&iacute;, mientras apartaba algo apenado, mis ojos de aquellas sinuosas maravillas. Lara se percat&oacute; de mi peque&ntilde;o desliz y tan solo se sonri&oacute;. Estaba ya acostumbrada a deslumbrar a propios y a extra&ntilde;os con sus encantos.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; fue Lara, aunque me detuve antes en un sitio para comprar un regalo. &mdash;Y enseguida le mostr&eacute; la bolsa pero sin comentarle para quien era.<\/p>\n<p>&mdash;Oye Larita, &ldquo;Puertas&rdquo; est&aacute; un poco raro esta noche. &iquest;No te parece? De hecho tambi&eacute;n se sorprendi&oacute; al verme llegar solo y me pregunt&oacute; exactamente lo mismo que t&uacute;. &mdash;Beb&iacute; un trago largo a mi cerveza, despu&eacute;s de introducir en la botella una rodaja de lim&oacute;n. Lara enfoc&oacute; su mirada hacia la puerta y luego hacia el fondo del local.<\/p>\n<p>&mdash;Larita, se me hizo tarde por la lluvia pero igual no tengo af&aacute;n de llegar a casa, mi esposa ten&iacute;a una salida con sus amigas. Total hoy es jueves de chicas. &mdash;Le dije.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya, ya veo. &iquest;Entonces no hay problemas en el para&iacute;so? &mdash;Me dijo, aunque segu&iacute;a su rostro falto de su acostumbrada sonrisa y en sus ojos no se pod&iacute;a ocultar la sorpresa de verme all&iacute;, tom&aacute;ndome tranquilamente una cerveza.<\/p>\n<p>&mdash;Los problemas no faltan. Y en el para&iacute;so siempre existe, no lo olvides, la serpiente y la manzana. &iexcl;Ahh! por cierto, tambi&eacute;n hay quien quiera darle de vez en cuando una mordida. &mdash;Finalmente respond&iacute; a Lara.<\/p>\n<p>Y en el momento que ella me iba a responder, la mujer de larga melena casta&ntilde;a y armoniosa figura, ocup&oacute; el lugar a mi lado, en el que minutos antes, el hombre aquel se apuraba con el &uacute;ltimo trago.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Se&ntilde;orita, me puede servir una cerveza? &mdash;Su voz era delicada y suave como toda ella. El porte y la educaci&oacute;n, le otorgaban un aire a&uacute;n m&aacute;s distinguido y si me apuran, le hac&iacute;an a&uacute;n m&aacute;s sensual. Lara le sonri&oacute; y le pregunt&oacute; que si se la llevaba hasta su mesa. Pero la mujer le respondi&oacute; que no. Que ella se la tomar&iacute;a all&iacute;, sentada en la barra. Me mir&oacute; y la mir&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Salud! y buenas noches. &mdash;La salud&eacute;. Mientras observaba su vestido negro, sobrio y refinado, que le llegaba a una cuarta por encima de sus rodillas. Un recatado escote en V, rematado con un fino cord&oacute;n blanco borde&aacute;ndolo y un collar perlado que resaltaba su estilizado atuendo.<\/p>\n<p>Due&ntilde;a ella de un cuello largo, con pendientes prolongados y dorados del que pend&iacute;an un par de brillantes perlas desde sus sonrosadas orejas. Maquillaje delicado, nada llamativo. Distinguida y de manos cuidadas, delicadas y blancas, aderezadas con varios anillos y pulseras de oro. &iexcl;Ahh! Y una alianza gruesa en el dedo anular de su mano izquierda.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Salud! y lluviosas, querr&aacute;s decir. &mdash;Me mir&oacute; de arriba hasta abajo.<\/p>\n<p>&mdash;Estas bastante mojado, ven qu&iacute;tate esa chaqueta que vas a terminar resfri&aacute;ndote. &mdash;Y ella misma se puso tras de m&iacute;, colabor&aacute;ndome en el proceso. Tom&eacute; mi chaqueta y Lara, que no perdi&oacute; detalle, me estir&oacute; sus brazos y me dijo que la colocar&iacute;a a secar un poco, adentro en el dep&oacute;sito. Coloqu&eacute; la bolsa de regalo sobre el mes&oacute;n. Y me gir&eacute; un poco hacia la mujer de cabellos cobrizos y ojos acaramelados, hasta rozar su muslo con mi rodilla. Su vestido ya arremangado por la postura sobre la alta silla, me dejaba observar un poco m&aacute;s, de ella. &iexcl;Wow, pero que buen par de piernas!<\/p>\n<p>&mdash;Mucho gusto, Rodrigo. &mdash;Y le extend&iacute; mi mano.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Encantada! Mi nombre es Martha. &mdash;Y me sonri&oacute;, aunque de manera algo t&iacute;mida, dej&aacute;ndome tomar su c&aacute;lida mano, estrech&aacute;ndola con suavidad; y ella, mirando fugazmente hacia una mesa ubicada al fondo, situada al lado de una de las columnas, en medio de la penumbra, la fue retirando casi de inmediato.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Casada? &iexcl;Tranquila que no muerdo! Hoy almorc&eacute; muy bien. &mdash;Y logr&eacute; sacarle una ruidosa y sincera carcajada. Era hermosa y al re&iacute;r&hellip; &iexcl;Se ve&iacute;a a&uacute;n mejor!<\/p>\n<p>&mdash;Y t&uacute; tambi&eacute;n, por lo visto. &mdash;colocando su dedo &iacute;ndice sobre mi argolla matrimonial.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; es, al parecer somos colegas de matricidio. &iexcl;Jajaja! &mdash;Y de nuevo se ilumin&oacute; su rostro con su risa contagiosa. Martha era una mujer&hellip; &iexcl;Impactante!<\/p>\n<p>Tomamos nuestras bebidas mientras se soltaban en nosotros dos, las frases y las palabras. A cada pregunta suya, una respuesta m&iacute;a. A cada broma m&iacute;a, una carcajada suya. Se terminaron nuestras bebidas y entonces llam&eacute; la atenci&oacute;n de Lara, que en una esquina de la barra, miraba hacia la entrada, de seguro pensando en el &ldquo;Puertas&rdquo; y es que en lo poco que tenia de conocerlos, se notaba que entre esos dos, saltaban chispas.<\/p>\n<p>&mdash;Larita, obs&eacute;quiame otras dos por favor. &mdash;Me escuch&oacute; y confirm&oacute; el pedido con su pulgar en alto. Lara soltera y mi letrado amigo, casado. Pero el amor no conoce de estados civiles ni de fronteras morales.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Martha? Y acaso&hellip; &iquest;has venido sola? &mdash;Se desconcert&oacute; con mi pregunta, nerviosa se acomod&oacute; un mech&oacute;n por detr&aacute;s de su oreja, me mir&oacute; fijamente, sin parpadear y se removi&oacute; un poco en la silla. Gir&oacute; de nuevo su cabeza hacia aquel lugar entre tinieblas, hasta que suspir&oacute; y me respondi&oacute;, mir&aacute;ndome de nuevo.<\/p>\n<p>&mdash;No, por supuesto he venido aqu&iacute; con mi esposo. Esta por all&iacute;, con su secret&hellip; &iexcl;Una amiga! &mdash;Pero el brillo que ten&iacute;a anteriormente en sus ojitos de miel, se hab&iacute;a desiluminado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y tu mujer? &mdash;Me atac&oacute; con su pregunta para desviar mi atenci&oacute;n sobre su respuesta. &iexcl;Hermosa e inteligente!<\/p>\n<p>&mdash;Humm, pues ver&aacute;s&hellip; &mdash;Y me acerqu&eacute; un poco a su o&iacute;do derecho, pues hab&iacute;an subido el volumen de la rockola; alguien hab&iacute;a colocado un tema bailable con m&uacute;sica salsa, algo extra&ntilde;o en aquel bar, donde casi siempre el rock era el rey del lugar.<\/p>\n<p>&mdash;De colega a colega, &ndash;le dije sonriendo&ndash; &uacute;ltimamente hemos estado algo distanciados, entre su trabajo y el m&iacute;o, pocas horas tenemos para disfrutarnos. Hoy decidimos que fuera su noche y aceptara salir por ah&iacute;. A regocijarse de la vida y de lo que se le atravesara. &mdash;Le coment&eacute; con mi tono de voz algo fuerte para que ella me escuchara bien. Martha fij&oacute; su vista en Lara, quien tra&iacute;a en sus manos las siguientes cervezas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Wow! hoy en d&iacute;a es dif&iacute;cil encontrar hombres tan &ldquo;comprensivos&rdquo; &mdash;Lo dijo en un tono que me son&oacute; a sarcasmo, sobre todo cuando con los dedos de sus blancas manos, encomill&oacute; la &uacute;ltima palabra. Pero inmediatamente me tom&oacute; de la mano y contin&uacute;o dici&eacute;ndome&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;La verdad es que a veces se hace necesario tener espacios para una misma. Respirar, mirar otros lugares, tomar distancia pero sin alejarse por completo. &mdash;Lo dijo con una mirada triste y un tono de voz que me son&oacute; a un &iacute;ntimo arrepentimiento.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eso que dices es cierto! &mdash;Respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Nacimos libres sin atadura diferente a la que nos une a nuestras madres. Y luego nos vamos comprometiendo, enred&aacute;ndonos con los sentimientos y la felicidad c&oacute;mplice, se convierte en rutinas que nos aburren y nos distraen de la verdadera motivaci&oacute;n que no es otra que vivir a plenitud. &mdash;Martha me observaba completamente concentrada en mis palabras y en mi expresi&oacute;n facial.<\/p>\n<p>&mdash;No somos testamentos, &ndash;continu&eacute; con mi exposici&oacute;n&ndash; menos a&uacute;n propiedades que atesorar, solo compa&ntilde;eros de un camino, que por desgracia no est&aacute; en nuestras manos dirigir. A veces la ruta se hace larga y la compartimos hasta el final, tomados juntos de las manos. En otras ocasiones el sendero se bifurca despu&eacute;s de un largo trecho y uno de los dos decide que atajo nuevo recorrer. Decisiones que nos afectan Martha, de una u otra forma, pero que se hacen urgentes de tomar.<\/p>\n<p>&mdash;Brindemos mejor por la vida y por el amor. &iexcl;Salud! &mdash;Y Martha, ya m&aacute;s sonriente choc&oacute; su bebida contra la m&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya, me has dejado sin palabras. &iexcl;D&eacute;jame adivinar!&hellip; &iquest;Psiquiatra? &mdash;Y yo negu&eacute; sonriendo, moviendo mi cabeza de diestra a siniestra. &iexcl;Jajaja! Lejos, pero cerca. &ndash;Le manifest&eacute;&ndash; Usualmente me interesa hacer feliz a las personas. Vendo sue&ntilde;os convertidos en autom&oacute;viles &mdash;Los dos nos echamos a re&iacute;r.<\/p>\n<p>&mdash;Me estas mintiendo&hellip; &iquest;En serio? &mdash;Y yo asent&iacute;, haciendo un leve puchero que a Martha le debi&oacute; parecer muy tierno, pues me tomo las mejillas con sus suaves manos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Rodrigo! eres alguien muy especial y mira que no soy muy de hacer amistades y menos despu&eacute;s de&hellip; &mdash;Se contuvo para tomar aire y despu&eacute;s de suspirar.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Puff! De hecho mi marido y yo estamos esta noche aqu&iacute; en una especie de terapia. &mdash;La mir&eacute; asombrado y con inter&eacute;s de seguir escuch&aacute;ndola. Y as&iacute; se lo hice saber, moviendo en forma circular mi dedo &iacute;ndice derecho, adelantando r&iacute;tmicamente al izquierdo.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, como dices hay que tomar decisiones dr&aacute;sticas si quieres cambiar el rumbo y mejorar tu relaci&oacute;n de pareja &iquest;cierto? &mdash;Obviamente estaba de acuerdo y as&iacute; se lo hice saber, asintiendo con mi cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y bien? &iquest;De qu&eacute; trata esa terapia? &iquest;Tomar cerveza con un desconocido forma parte de ella? &mdash;Le indagu&eacute; a esa interesante mujer.<\/p>\n<p>&mdash;Algo as&iacute;. Mejor dicho, tengo que vencer mis temores. Debo vencer mi miedo a relacionarme con los hombres. &mdash;Me contest&oacute; ella algo apenada, bajando su mirada mientras sus dedos acariciaban nerviosos, el vaso con su cerveza.<\/p>\n<p>En ese momento, me puse en pie y empec&eacute; a mirarme de abajo hacia arriba hasta mis caderas, y posteriormente alis&eacute; con mis manos mi pantal&oacute;n desde las rodillas hasta mi cintura, simulando a la vez estirar una imaginaria y corta falda. Martha me mir&oacute; sobresaltada por mi actuaci&oacute;n exagerada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te pasa? &iquest;Te manchaste el pantal&oacute;n con tu cerveza? &mdash;Me sonre&iacute; un poco y agudizando mis vocales y consonantes, lo m&aacute;s que pod&iacute;a le dije con una fingida voz de mujer&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Tranquila mi ni&ntilde;a! lo que sucede es que me estaba percatando de qu&eacute; esta minifalda que llevo puesta, es muy corta y posiblemente estuviera mal sentada y yo aqu&iacute;, ofreciendo un espect&aacute;culo a los morbosos hombres, t&uacute; sabes; mostrando sin recato, mis piernas y mis bragas. Y me da pena contigo, porque no alcanc&eacute; hoy a depilarme bien las piernas, por el af&aacute;n de salir. &mdash;&iexcl;Y me re&iacute;! Martha al principio no entendi&oacute; mi exclusiva obra de teatro, pero al cabo de unos segundos, cay&oacute; en cuenta de mi broma y se lo tom&oacute; de buen grado, sonri&eacute;ndose ampliamente.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eres un loco de atar! Rodrigo. Me asustaste un poco. &mdash;Me dijo ya m&aacute;s alegre. Su miraba brillaba y las mejillas ten&iacute;an un suave rubor.<\/p>\n<p>&mdash;A ver Martha, ponte en mi lugar. Es que yo, si no estoy mal, hace una hora m&aacute;s o menos, llegu&eacute; a este sitio sinti&eacute;ndome muy hombre. &ndash;Martha me miraba curiosa, a la vez que daba un sorbo corto a su bebida.<\/p>\n<p>&mdash;Y de repente, &ndash;continu&eacute;&ndash; se sienta a mi lado una mujer muy hermosa, con quien entabl&eacute; una divertida y amena conversaci&oacute;n; pero de repente ella me suelta una historia, donde me dice que no es capaz de relacionarse con los hombres. Entonces s&iacute;, me sent&iacute; muy confundido por mi sexualidad. &mdash;Y mir&aacute;ndonos fijamente, no pudimos los dos aguantar m&aacute;s y nos echamos a re&iacute;r descojonadamente.<\/p>\n<p>&mdash;No eres de por ac&aacute; &iquest;Cierto? &mdash;Me pregunt&oacute; Martha, risue&ntilde;a y con un mech&oacute;n de su cabello ondulado, suelto sobre el lado izquierdo de su hermoso rostro. Se lo sopl&oacute;, pero all&iacute; sigui&oacute;. Y sonre&iacute;, mientras yo le mostraba una fotograf&iacute;a del Tigre Falcao con la camiseta del Atl&eacute;tico de Madrid, que curiosamente, colgaba debajo de un crucifijo, en una pared de aquel local.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Colombiano! Jajaja. Humm, ya. Yo si pensaba que ten&iacute;as cierto aire a un &ldquo;Latin Lover&rdquo; &mdash;Me adul&oacute; con su voz delicada, mientras colocaba descuidadamente, una de sus manos en mi pierna, pero un poco m&aacute;s arriba de mi rodilla. &iexcl;Y ella sin saberlo, todo su aroma perfumado que yo pod&iacute;a respirar!<\/p>\n<p>En esos instantes empez&oacute; a sonar la m&uacute;sica de mi tierra, un recordado y bailable vallenato de Carlos Vives y sus cl&aacute;sicos de la Provincia. Por lo visto esa noche en &ldquo;El Juli&rdquo; hab&iacute;a alguien con similares gustos musicales que los m&iacute;os, de pronto en el lugar se encontraba alg&uacute;n paisano m&iacute;o, con ganas de mover el esqueleto o alg&uacute;n espa&ntilde;ol con algo de sangre caribe&ntilde;a y al que le gustaban las canciones de la tierra de mi nobel, Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez y sus mariposas amarillas.<\/p>\n<p>La observ&eacute; y apur&aacute;ndome el trago final de la cerveza, le pregunt&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Martha&hellip; &iquest;Te gusta bailar?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Claro que s&iacute;! Aunque no lo hago muy a menudo. Mi esposo no es muy de bailes. Es en realidad algo &ldquo;tieso&rdquo; para moverse. Ya sabes hay hombres a los que no le gusta bailar. &mdash;Hummm, pues eso podr&iacute;a yo aprovecharlo, pens&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Entonces me concedes &ldquo;una azotadita&rdquo;? &mdash;Le dije, tom&aacute;ndole una de sus manos con delicadeza. Ella me mir&oacute; como asustada, echando su cuerpo un poco hacia atr&aacute;s, &iquest;prevenida?&hellip;<\/p>\n<p>&hellip; Y entonces comprend&iacute; su cara de angustia.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento Martha, es un modismo de mi patria. En Colombia hablamos as&iacute; para pedirle a una mujer, que si nos da la oportunidad de bailar con ella. &laquo;Azotar las baldosas del piso con nuestros pies mientras bailamos&raquo; &iexcl;Jajaja! &mdash;Entonces se sonri&oacute;, y levant&oacute; su mirada de bellos claroscuros, pero est&eacute;ticamente acaramelados y chispeantes, hacia el techo de aquel Bar y suspir&oacute;. &iexcl;Radiante!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ufff! Est&aacute; bien, caballero. Pero necesito ahora que me acompa&ntilde;es hasta mi mesa y te presento a mi esposo y a su&hellip; &iexcl;nuestra amiga! &mdash;Nos levantamos de las butacas, dejando lo poco que nos quedaba de las cervezas, pero yo recog&iacute; mi bolsa de regalo y nos fuimos dirigiendo hacia la mesa que estaba cerca de la columna. Pero estaba vac&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;De igual forma como te digo Rodrigo, a mi esposo no le gusta&hellip; &iquest;Bailar? &mdash;Y ella suspir&oacute; a&uacute;n m&aacute;s profundo que antes, para despu&eacute;s de unos instantes de silencio, sorprendida decir con voz algo tr&eacute;mula su nombre&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Puff! Y&hellip; &iquest;Hugo?<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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La cita seria en veinte minutos con uno primero y una media hora m&aacute;s tarde, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18051,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-28973","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28973","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18051"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28973"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28973\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28973"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28973"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28973"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}