{"id":29012,"date":"2021-04-19T22:00:00","date_gmt":"2021-04-19T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-04-19T22:00:00","modified_gmt":"2021-04-19T22:00:00","slug":"el-consentidor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-consentidor\/","title":{"rendered":"El consentidor"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29012\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Roberto fumaba nervioso en el sal&oacute;n de su casa. Eran las 4 de la ma&ntilde;ana del lunes y no pod&iacute;a dormir. Su mujer, Ariel, se hab&iacute;a marchado el viernes por la tarde a pasar el fin de semana. Ahora, a pocas horas de su vuelta, los nervios imped&iacute;an al hombre conciliar el sue&ntilde;o. Si bien desde el primer momento su mente hab&iacute;a imaginado multitud de situaciones, a medida que pasaban las horas su imaginaci&oacute;n generaba im&aacute;genes m&aacute;s truculentas.<\/p>\n<p>Llevaban 20 a&ntilde;os casados y ahora, metidos en la cuarentena, hab&iacute;an decidido darle algo de morbo a su relaci&oacute;n. Desde hac&iacute;a tiempo a &eacute;l le excitaba imaginar a su mujer con otro hombre. Ella, que al principio le pareci&oacute; una broma, empez&oacute; a fantasear con esa idea. Cuando lo hac&iacute;an se excitaban imaginando hacerlo con otros hombres y con otras situaciones. Comenzaron a frecuentar p&aacute;ginas de contactos, ver porno de intercambios y a acudir a playas nudistas.<\/p>\n<p>Y fue ah&iacute; donde empez&oacute; todo. En aquella playa tinerfe&ntilde;a. En un para&iacute;so natural apareci&oacute; el hombre que lo cambiar&iacute;a todo. Sentados en la arena fina de aquella playa, vieron venir en su direcci&oacute;n a un hombre muy alto, grande, guapo y con una buena polla. Era Hans.<\/p>\n<p>El tipo les vio y se sent&oacute; a pocos metros de ellos. Durante una media hora hubo contacto visual entre Ariel y Hans. Ella era alentada por Roberto a que se dejase ver. A que fuera atrevida. La mujer le comentaba a su marido que le gustaba. Era de su edad y estaba muy bien:<\/p>\n<p>-&iquest;Te gustar&iacute;a que se acercara? Este podr&iacute;a ser el tipo que estamos buscando.<\/p>\n<p>-Ufff, el t&iacute;o est&aacute; muy bueno. Me gusta que sea tan alto. Y tiene un buen rabo&hellip;<\/p>\n<p>El matrimonio ten&iacute;a decidido llevar a cabo su fantas&iacute;a sexual. Que Roberto observase como Ariel le era infiel con otro hombre. Solo de pensarlo Roberto se empalmaba y Ariel sent&iacute;a como su co&ntilde;o se humedec&iacute;a.<\/p>\n<p>Durante esa media hora el cruce de miradas y exposici&oacute;n fue constante. Hans, el desconocido, se puso en pie y se acerc&oacute; al matrimonio. A medida que se aproximaba su miembro, en estado de semi reposo, se balanceaba de manera morbosa. Ariel, con media sonrisa en su cara, comenz&oacute; a fantasear con tenerla en su boca. Roberto tambi&eacute;n comenz&oacute; a excitarse con ver a su mujer con aquella polla dentro:<\/p>\n<p>-Hola, soy Hans -se present&oacute; el hombre a escasos metros de Ariel -&iquest;tendr&iacute;ais una botella de agua? Se me ha olvidado traer y estoy seco.<\/p>\n<p>La mujer, sentada sobre una toalla y apoyada sobre sus brazos, le sonre&iacute;a mir&aacute;ndolo desde abajo. Su co&ntilde;o segreg&oacute; m&aacute;s flujo caliente y sus pezones se endurecieron:<\/p>\n<p>-&iquest;Te gustar&iacute;a sentarte y tomarte una cerveza con nosotros? -le pregunt&oacute; Roberto ofreci&eacute;ndole una botella de agua.<\/p>\n<p>-Si no molesto, de acuerdo. -Contest&oacute; Hans mirando hacia abajo, a la cara de la mujer.<\/p>\n<p>El invitado se sent&oacute; al lado derecho de Ariel dej&aacute;ndola entre ambos hombres. Comenzaron una agradable conversaci&oacute;n al tiempo que beb&iacute;an unas latas de cerveza. El ambiente se fue relajando y de manera casi natural el tono de la charla fue subiendo. Entre risas, Ariel puso su mano en el muslo de Hans, muy cerca de su ingle. La polla del desconocido comenzaba a reaccionar. Roberto no perd&iacute;a detalle y tambi&eacute;n empezaba a empalmarse.<\/p>\n<p>Hans mir&oacute; a Ariel a modo de demanda. Ella le respondi&oacute; gui&ntilde;&aacute;ndole un ojo y sigui&oacute; con su mano sobre el duro muslo de &eacute;l. Ahora acariciaba en direcci&oacute;n hacia su ingle. El invitado desconocido dirigi&oacute; la mirada a Roberto, que acariciaba su polla erecta lentamente. Este asinti&oacute; con la cabeza d&aacute;ndole a entender a Hans que aprobaba aquella actitud de su mujer. As&iacute; el hombre se dispuso a disfrutar de las atenciones de ella. Se tumb&oacute; hacia atr&aacute;s apoyado sobre sus codos, exhibiendo su buen cuerpo tan largo era y dejando que su polla reaccionara a las caricias que recib&iacute;a.<\/p>\n<p>Ariel agarr&oacute; el tronco del miembro de Hans calibrando su grosor. Con la otra mano hizo lo mismo con la de su marido para comprobar que aquel desconocido estaba mejor dotado que Roberto. Comenz&oacute; a pajear a ambos hombres lentamente. Nunca hab&iacute;a tenido dos pollas en la mano. Es m&aacute;s, nunca hab&iacute;a tenido otra polla diferente de la de su marido en la mano. Y ahora, en aquella playa nudista, al sol de la tarde disfrutaba del morbo que le produc&iacute;a pajear a un completo desconocido delante de su marido:<\/p>\n<p>-&iquest;Por qu&eacute; no se la comes Ariel? -le propuso Roberto.<\/p>\n<p>La mujer no lo dud&oacute;. Se coloc&oacute; de rodillas, entre las piernas de Hans, de manera que su marido tuviera una buena visi&oacute;n de lo que iba a hacer. Se recogi&oacute; el pelo en una cola y, poco a poco, fue dirigiendo su boca hacia la polla del invitado. La agarr&oacute; fuerte con la mano y tir&oacute; de la piel hacia abajo para liberar un capullo gordo de color intenso. La notaba dura, tensionada, con las venas marcadas en el tronco grueso. Pas&oacute; su lengua por el glande. Gener&oacute; saliva y juguete&oacute; alrededor de &eacute;l, circund&aacute;ndolo. Sab&iacute;a a sexo, a hombre, a macho, a morbo. Su co&ntilde;o lat&iacute;a como un volc&aacute;n en erupci&oacute;n y se inundaba con su flujo caliente. No pudo evitar la tentaci&oacute;n de acarici&aacute;rselo. La estrecha franja de vello p&uacute;bico, rizado, estaba mojada por el l&iacute;quido que manaba de su interior.<\/p>\n<p>Por fin se introdujo el falo enhiesto y duro como el acero. Tuvo que abrir la boca esforzando su mand&iacute;bula para dar cabida al miembro de Hans. Cerr&oacute; sus labios en torno al tronco y comenz&oacute; un movimiento de cabeza de arriba a abajo. El desconocido suspiraba sintiendo como su polla se derret&iacute;a en la boca de aquella preciosa mujer. El marido resoplaba y segu&iacute;a paje&aacute;ndose, viendo como su mujer no hab&iacute;a dudado en comerle la polla a un completo desconocido delante de &eacute;l.<\/p>\n<p>Ariel sinti&oacute; arcadas cuando el capullo de Hans top&oacute; con su campanilla. Se la sac&oacute; de la boca para evitarlas y sus babas quedaron prendidas de sus labios hasta la polla. Ahora lo volvi&oacute; a intentar. Acomod&oacute; la garganta de modo que el miembro del desconocido pudiera ir m&aacute;s all&aacute;. As&iacute; consigui&oacute; encajarla y darle todo el placer de una garganta profunda:<\/p>\n<p>-Aaggg -grit&oacute; Hans -qu&eacute; guarra es tu mujer, joder.<\/p>\n<p>-&iquest;Te gusta c&oacute;mo te la chupa?<\/p>\n<p>-Ufff. Es una aut&eacute;ntica puta comepollas.<\/p>\n<p>-Es un put&oacute;n. C&oacute;rrete dentro. Que se lo trague todo. -Roberto daba instrucciones mientras aceleraba su paja sin perder detalle de lo que hac&iacute;a su mujer.<\/p>\n<p>Ariel o&iacute;a excitada como es definida con insultos por parte de su marido y un desconocido. Su cl&iacute;toris palpitaba excitado y ella se aliviaba haci&eacute;ndose un dedo mientras chupaba y pajeaba la enorme polla de Hans:<\/p>\n<p>-Sigue perra que te lo vas a tragar todo.<\/p>\n<p>Hans la agarr&oacute; del pelo para marcarle el ritmo. La mujer se sent&iacute;a utilizada y humillada mientras su marido permanec&iacute;a impasible. Pero toda la situaci&oacute;n la excitaba como nunca antes. Un grito de su marido les anunciaba que llegaba al orgasmo. Roberto se corri&oacute; sobre su propio cuerpo. Un par de chorros de semen alcanzaron su pecho. Otros dos menos abundantes llenaron su ombligo y mancharon su abdomen.<\/p>\n<p>El desconocido segu&iacute;a agarrando a la mujer del pelo y le follaba la boca haciendo llegar su polla al interior de la garganta de Ariel:<\/p>\n<p>-Traga perra, traga. -Se la dej&oacute; dentro un par de segundos.<\/p>\n<p>La mujer de Roberto trag&oacute; dos buenos chorros de lefa caliente que llenaron su es&oacute;fago. Los dos siguientes, Hans los dirigi&oacute; a su preciosa cara marcando su ment&oacute;n y su p&oacute;mulo. Ella alcanz&oacute; el orgasmo despu&eacute;s de sentir como era bautizada por un completo desconocido ante la pasividad del cornudo de su marido&hellip;<\/p>\n<p>Esa fue la irrupci&oacute;n de Hans en sus vidas. Solamente hab&iacute;a pasado una semana pero, de alguna extra&ntilde;a manera, la personalidad del desconocido hab&iacute;a generado en ellos una confianza inexplicable.<\/p>\n<p>Roberto miraba el reloj para comprobar que solamente eran las 5:30 de la madrugada. Llevaba toda la noche sin dormir. Su hijo mayor pronto se despertar&iacute;a para ir a trabajar. Su hija lo har&iacute;a un poco m&aacute;s tarde para acudir a la Facultad de periodismo. Ninguno sab&iacute;a el motivo de la salida de su madre sola aquel fin de semana. Pero tampoco hicieron preguntas. Simplemente vieron a su madre despedirse de su padre y a este desearle que disfrutara de la experiencia.<\/p>\n<p>Ahora Roberto se encend&iacute;a otro cigarro y se cuestionaba si hab&iacute;a sido buena idea aceptar aquella propuesta. Volvi&oacute; a marcar el n&uacute;mero de tel&eacute;fono de Ariel y volvi&oacute; a o&iacute;r el insoportable mensaje:<\/p>\n<p>&quot;EL TEL&Eacute;FONO QUE MARCA EST&Aacute; APAGADO O FUERA DE COBERTURA EN ESTE MOMENTO&quot;.<\/p>\n<p>Durante la semana posterior a la mamada en la playa, Hans y Ariel intercambiaron numerosos correos electr&oacute;nicos. A trav&eacute;s de ellos supieron que Hans era un jugador, bebedor y mujeriego que llevaba 20 a&ntilde;os afincado en Tenerife. Viv&iacute;a de las rentas. Ella le cont&oacute; que llevaba 25 a&ntilde;os casada con su marido, que era madre de dos hijos, que los hab&iacute;a tenido muy joven y que desde hac&iacute;a un tiempo buscaban nuevas emociones para su matrimonio.<\/p>\n<p>As&iacute; se fue enredando todo hasta que Hans le hizo la proposici&oacute;n que aceptaron y ahora le produc&iacute;a a Roberto un terrible dolor de cabeza. El desconocido les propuso convertir a Roberto en un aut&eacute;ntico consentidor. Para ello, Ariel pasar&iacute;a un fin de semana sexual en su compa&ntilde;&iacute;a y a solas. Su marido no podr&iacute;a estar presente. Luego ser&iacute;a informado de todo o solo de parte de lo que sucediera ese fin de semana. Todo quedar&iacute;a a voluntad de su mujer. Ser&iacute;a ella quien decidir&iacute;a que pod&iacute;a saber y qu&eacute; no.<\/p>\n<p>La cabeza del hombre dio mil vueltas y decidi&oacute; que ser&iacute;a muy excitante dejar a su mujer ponerle los cuernos sin que &eacute;l estuviera delante. Cuando la vio salir y cerrar la puerta de su casa, con una mochila como equipaje, se asom&oacute; por la ventana para ver c&oacute;mo se sub&iacute;a al Alfa Giulia de Hans. Unos segundos despu&eacute;s el coche se perd&iacute;a al final de la calle. La primera consecuencia fue una impresionante erecci&oacute;n. Roberto se hab&iacute;a excitado solo de ver como su mujer se iba con otro. Tuvo que aliviarse en el ba&ntilde;o mirando una fotograf&iacute;a de la cara de su mujer manchada con la lefa de Hans que tom&oacute; en la playa.<\/p>\n<p>Pero a lo largo que transcurr&iacute;a el fin de semana su cabeza y su imaginaci&oacute;n morbosa leniba proyectando im&aacute;genes de su mujer siendo follada por aquel desconocido. Pas&oacute; todo el s&aacute;bado fuera de casa intentando no pensar pero le resultaba imposible. Durante la noche estuvo buscando v&iacute;deos porno de cornudos consentidores. No pudo evitar excitarse al pensar en su mujer junto a Hans. Se la imaginaba de todas las posturas posibles, gritando y disfrutando de la polla de un t&iacute;o al que acababa de conocer. Aquella noche se hizo varias pajas y en todas acaba insultando a su mujer mientras en su imaginaci&oacute;n aparec&iacute;a la cara de ella.<\/p>\n<p>El domingo se despert&oacute; tarde con una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n de angustia. &iquest;Cu&aacute;nto tiempo se la podr&iacute;a estar follando el tipo ese? &iquest;Cu&aacute;nto podr&iacute;a aguantar Ariel en un marat&oacute;n sexual? Incapaz de probar bocado sali&oacute; a correr pero su capacidad de concentraci&oacute;n era nula. Su mente le imped&iacute;a, a estas alturas, pensar en otra cosa que no fueran sus cuernos, Ariel o Hans. Pese a que hab&iacute;an acordado no llamar por tel&eacute;fono, Roberto no pod&iacute;a aguantar m&aacute;s. La ansiedad de no saber nada lo estaba volviendo loco. Fue ah&iacute; donde comenz&oacute; a llamar. Primero cada hora, luego cada media, despu&eacute;s cada diez minutos, hasta hacerlo de manera compulsiva. En todas la misma respuesta:<\/p>\n<p>&quot;EL N&Uacute;MERO QUE MARCA SE ENCUENTRA APAGADO O FUERA DE COBERTURA EN ESTE MOMENTO&quot;.<\/p>\n<p>A las 8:30 del lunes, cuando se hab&iacute;an marchado sus hijos y &eacute;l empezaba a plantearse poner una denuncia por desaparici&oacute;n, oy&oacute; que paraba un coche frente a su casa. Se asom&oacute; a la ventana y vio salir a Ariel del Giulia azul que se la hab&iacute;a llevado dos d&iacute;as antes.<\/p>\n<p>Roberto se detuvo frente a la entrada. La puerta se abri&oacute; y apareci&oacute; su mujer. Su aspecto era impactante. No se hab&iacute;a duchado en todo el fin de semana. Su olor era una extra&ntilde;a mezcla de sudor, sexo y semen. Bajo sus preciosos ojos claros hab&iacute;a ojeras por el cansancio acumulado. Su pelo se ve&iacute;a alborotado y mal peinado. En su camiseta hab&iacute;a manchas, sin dudas, de semen.<\/p>\n<p>Su marido la mir&oacute; con desconcierto. Deseando que le contara como hab&iacute;a sido la experiencia. Lo &uacute;nico que pudo decir ella fue:<\/p>\n<p>-Estoy extenuada. Necesito una ducha y dormir.<\/p>\n<p>-&iquest;Pero&hellip;? &iquest;Es que no me vas a contar nada&hellip;?<\/p>\n<p>-Estoy demasiado agotada para hablar&hellip;<\/p>\n<p>Ariel se dirigi&oacute; hacia el ba&ntilde;o andando con mucho trabajo. Estaba dolorida y s&iacute;, Roberto comprendi&oacute; que la hab&iacute;a sodomizado. Algo que ni siquiera &eacute;l hab&iacute;a conseguido. El hombre sigui&oacute; a su mujer hasta el ba&ntilde;o. Ella no puso reparos a que estuviera all&iacute; y comenz&oacute; a desnudarse. Ten&iacute;a marcas de ara&ntilde;azos y chupetones en las tetas. Al quitarse el pantal&oacute;n y las bragas, el hombre pudo comprobar que ven&iacute;an manchadas de semen. Se la hab&iacute;a follado antes de dejarla en casa y no se hab&iacute;a limpiado:<\/p>\n<p>-Esto es un regalo de Hans para ti&hellip; -Y le lanz&oacute; las bragas manchadas de leche.<\/p>\n<p>Por sus piernas ca&iacute;an restos que sal&iacute;an de su co&ntilde;o. Sus nalgas estaban enrojecidas y marcadas con los dedos. Tambi&eacute;n hab&iacute;a marcas de una mordida sobre el gl&uacute;teo derecho. Roberto estaba totalmente excitado. El cabr&oacute;n de Hans se hab&iacute;a aprovechado bien de su mujer. El hombre ansiaba o&iacute;r la historia de boca de su mujer:<\/p>\n<p>-Ahora no te voy a contar nada Roberto. Lo &uacute;nico que quiero es ducharme y dormir&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 Roberto fumaba nervioso en el sal&oacute;n de su casa. Eran las 4 de la ma&ntilde;ana del lunes y no pod&iacute;a dormir. Su mujer, Ariel, se hab&iacute;a marchado el viernes por la tarde a pasar el fin de semana. Ahora, a pocas horas de su vuelta, los nervios imped&iacute;an al hombre conciliar el sue&ntilde;o. 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