{"id":29027,"date":"2021-04-20T22:01:41","date_gmt":"2021-04-20T22:01:41","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-04-20T22:01:41","modified_gmt":"2021-04-20T22:01:41","slug":"adios-a-mi-inocencia-primera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/adios-a-mi-inocencia-primera-parte\/","title":{"rendered":"Adi\u00f3s a mi inocencia (Primera parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29027\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Soy moreno, delgado, maduro y pasivo. Perd&iacute; mi inocencia con un hombre de piel canela, con experiencia y dominante. Convirti&eacute;ndose en mi mejor amigo y amante durante varios meses. Lamentablemente, tuvo que viajar fuera del pa&iacute;s por motivos laborales.<\/p>\n<p>&Eacute;l me inici&oacute;, convirti&eacute;ndome en su hembra y en la hembra de dos amigos de su confianza, que tambi&eacute;n marcharon al extranjero, dej&aacute;ndome escritos en la piel s&oacute;lo sus placeres y recuerdos&#8230;<\/p>\n<p>Hoy, voy a relatar los hechos cuando me desped&iacute; definitivamente de mi inocencia.<\/p>\n<p>Vivo en un barrio popular, como tantos en la Regi&oacute;n Metropolitana. A la casa de un vecino de la misma calle, lleg&oacute; un nuevo arrendatario a vivir solo. Los due&ntilde;os de la propiedad, dejaron al cuidado de su arrendatario sus bienes materiales seg&uacute;n un contrato.<\/p>\n<p>Comenzaron a pasar los primeros d&iacute;as y semanas. Al final de la calle, se encuentra un negocio donde se venden todo tipo de alimentos para el consumo del vecindario. Por las tardes, por casualidad cotidiana, al anochecer nos topamos comprando diferentes v&iacute;veres en ese negocio con el nuevo arrendatario. Nos comenzamos a saludar, a mirarnos y a conversar. Por instintos inexplicables, lo acompa&ntilde;aba caminando hasta su nueva casa. A veces &eacute;l hac&iacute;a lo mismo. Nos hicimos r&aacute;pidamente amigos. Claudio es un hombre joven pero maduro. De mediana estatura, fuerte y manos duras por el trabajo en la construcci&oacute;n de carpinter&iacute;a. Alegre y buen conversador. En varias ocasiones me invit&oacute; a compartir una taza de caf&eacute; con algunas tostadas. Le coment&eacute; que era solter&oacute;n igual que &eacute;l. Y que en mi caso, vivo con familiares desde hace varios a&ntilde;os en ese lugar. Pero, en una de esas invitaciones a tomar caf&eacute;. Not&eacute; que no ten&iacute;a ganas que me fuera pronto.<\/p>\n<p>Me insisti&oacute; con otra taza de caf&eacute; calentito. Aceptando su invitaci&oacute;n elocuente, cuando se levant&oacute; de la silla y se puso de pie frente a m&iacute;, me di cuenta (creo que lo hizo a prop&oacute;sito) que las entre piernas del pantal&oacute;n estaban demasiado abultadas. Sent&iacute; un profundo escalofr&iacute;o que recorri&oacute; mi cuerpo. Con una mirada de segundos interminables, mis ojos se extendieron como dos manos ansiosas para acariciarlo con dulzura. &Eacute;l sinti&oacute; mis caricias visuales y respondi&oacute; con una nueva erecci&oacute;n notable.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de tomar nota, del hecho observado por m&iacute;, gir&oacute; en busca de la tetera para llenar las tazas. Seguro de s&iacute; mismo, volvi&oacute; y vaci&oacute; el agua. Para salir algo nervioso de lo ocurrido, espont&aacute;neamente comet&iacute; la imprudencia, y le comente que me hab&iacute;a dado cuenta que era visitado por dos personas los fines de semanas. Son un par de amigos de confianza del trabajo. Nos juntamos los s&aacute;bados a beber algunos tragos y ver v&iacute;deos er&oacute;ticos o pel&iacute;culas ejemplares, mientras nos divertimos con asuntos laborales. Uno de ellos es haitiano con s&oacute;lo algunos meses en Chile. A ellos les he hablado de nuestra amistad, adem&aacute;s, ya te conocen como eres. &iquest;C&oacute;mo es eso? La semana pasada, nos vinimos directamente del trabajo y durante esos tres d&iacute;as, te vieron pasar varias veces camino al negocio de la esquina. Detr&aacute;s de los cristales de la ventana les mostr&eacute; tu persona. Quedamos de acuerdo de invitarte este fin de semana. Pero Claudio, &iquest;por qu&eacute; no me lo comentaste ayer? susurre t&iacute;midamente.<\/p>\n<p>Me mir&oacute; con la paciencia que tienen los amantes al acecho del momento oportuno. Necesitaba algo de tranquilidad y sentirme m&aacute;s seguro. Ahora, es el momento para conocernos. Yo no quiero que t&uacute; te marches a tu casa y t&uacute; tampoco deseas dejarme solo tan pronto. Ambos descubrimos el silencioso discurso que hab&iacute;an pronunciado los instintos, ahora s&oacute;lo faltaba completarlo a viva voz.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; en busca de cigarrillos y a los pocos instantes, volvi&oacute; con un cigarrillo encendido. Se acerc&oacute; por detr&aacute;s de la silla, con una mano me acarici&oacute; el pelo y su boca busc&oacute; mi o&iacute;do susurrando que chupara una bocanada de tabaco. Lentamente, mis labios h&uacute;medos cumplieron la ordenanza. Tom&eacute; su mano y me la puso en la boca. El humo del cigarrillo, form&oacute; c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos hasta desaparecer en las alturas del comedor. Tom&oacute; una de mis manos y despu&eacute;s de un suave apretoncito, me invit&oacute; a sentarnos en un amplio sof&aacute; antiguo de color rojo.<\/p>\n<p>Como de costumbre, frente al sof&aacute; se encontraba a poca distancia un televisor grande apagado. Nos sentamos uno al lado del otro. Me tiritaban las piernas sin decir nada. Despu&eacute;s de unos instantes de pavor, puso una de mis manos arriba de su pantal&oacute;n donde estaba su sexo, Lo sent&iacute; moverse atrapado en su jaula de g&eacute;nero. La imaginaci&oacute;n vol&oacute; como una mariposa de colores. Era fuerte como un roble. Me acerc&oacute;, rodeando con uno de sus brazos mi cabeza y me bes&oacute; la boca intensamente con dulzura. Lami&oacute; mi cuello y prometi&oacute; hacerme su hembra. La calentura recorri&oacute; nuestras pieles, apoder&aacute;ndose de nosotros. Se levant&oacute; del sof&aacute; y dej&oacute; su sexo al desnudo frente a mi. Mis ojos lo volvieron acariciar, pero ahora con asombro y en otras circunstancias muy distintas a las de hace s&oacute;lo algunos momentos. Es largo y robusto. Tom&oacute; con sus dos manos mi nuca y lo puso delante de mi boca entreabierta de p&aacute;nico. Lo desliz&oacute; suavemente a lo largo de mis labios encantados y perplejos.<\/p>\n<p>Sent&iacute; su aroma de macho ardiendo y poco a poco y sin ninguna insistencia, la abr&iacute; de par en par otorg&aacute;ndole una maravillosa bienvenida. Apenas, pudo ingresar algunos cent&iacute;metros al principio, necesitaba relajar mis nervios. Mientras me tranquilizaba, mi lengua recorri&oacute; toda su piel y los dos frutos que cuelgan adecuadamente para dar toda su perfecci&oacute;n, Despu&eacute;s de varios minutos de placer, &eacute;l la volvi&oacute; ingresar para que se hunda m&aacute;s y m&aacute;s hasta llegar al fondo de mi garganta y dejarme lujuriosamente sin aliento. Ahora, puede recorrer todo mi h&uacute;medo territorio, entrando con algunas dificultades y saliendo de prisa sin mi permiso, para volver a entrar una y otras innumerables veces m&aacute;s&hellip;<\/p>\n<p>Mis manos, una sobre la otra, las ten&iacute;a puesta firmemente donde nace en sus ra&iacute;ces esa maravilla que ten&iacute;a en mi boca. Sent&iacute;a cada cent&iacute;metro de espesor y dureza cuando ingresaba lentamente sobre mi lengua hasta el fondo de mi boca, atragant&aacute;ndose, mientras mis manos apretaban con desesperaci&oacute;n empujando hacia afuera para no caer asfixiado. Mis manos pueden dar testimonio de todo el trozo que quedaba fuera. De pronto, me di&oacute; una salvaje embestida dej&aacute;ndolo por m&aacute;s tiempo embutido. Sent&iacute; sus palpitaciones y una hinchaz&oacute;n adicional, pens&eacute; que iba a explotar como un volc&aacute;n en mi garganta entreabierta, inund&aacute;ndose de n&eacute;ctar&acute; caliente saliendo a borbotones, mientras me esforzaba por hacerlo retroceder un poquito para respirar m&aacute;s libremente, Claudio, con sus manos agarradas en mi nuca, lo hund&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s. S&oacute;lo necesitaba urgentemente una bocanada de aire que ingres&oacute; escasamente por mis narices&#8230;<\/p>\n<p>Sent&iacute; que jadeaba como bestia acorral&aacute;ndome en sus dominios, despu&eacute;s de varios instantes, retrocedi&oacute; lo necesario para besar y ordenar que me desvistiera de inmediato, ayudando a cumplir su mandato. Cuando qued&eacute; en ropa interior, vio que ten&iacute;a puesto calzones blancos&#8230; Veo que no estaba equivocado, susurro pecatomitosamente. Yo tampoco, respond&iacute; con malicia. R&aacute;pidamente qued&oacute; en piel, mientras lo miraba bajando mis calzones. Estaba tenso, m&aacute;s que cuando me sent&eacute; por primera vez a su lado. Me orden&oacute; con una suave sonrisa, que apoyara mis rodillas en el sof&aacute; e inclinara mi cuerpo con mis brazos sobre el respaldo del sill&oacute;n, abriendo un poco mis piernas con sus manos.<\/p>\n<p>Me tom&oacute; de la cintura rode&aacute;ndola como un lazo y la empuj&oacute; lentamente hacia fuera del borde del sill&oacute;n. Mis nalgas, naturalmente se levantaron, puesto que quedaron un poco m&aacute;s arriba que el nivel de mi espalda. Me sent&iacute; m&aacute;s c&oacute;modo en esa posici&oacute;n y comenc&eacute; espont&aacute;neamente a relajarme con la ayuda tierna de sus manos que se deslizaban desde mis hombros en busca de mi trasero. Desde el primer d&iacute;a que vi a Claudio, descubr&iacute; que nos aparear&iacute;amos en cualquier momento. Era cosa de tiempo. Por tanto, todos los d&iacute;as al atardecer, me volv&iacute;a a duchar y asear con cuidado el interior de mi trasero. Despu&eacute;s, me lubricaba profundamente, y me pon&iacute;a calzones de colores y sal&iacute;a a la puerta de mi casa a esperar su aparici&oacute;n en la calle. Siempre era puntual su aparici&oacute;n.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de entrar a su casa, al poco rato sal&iacute;a con un bolso de compra en direcci&oacute;n al negocio donde nos saludamos la primera vez. Yo de inmediato, repleto de fantas&iacute;as, caminaba al mismo lugar con alg&uacute;n pretexto. Buscaba una oportunidad y ahora la estaba viviendo con ansiedad. Con sus dos manos, abri&oacute; mis nalgas y puso en la entrada su pico largo, grueso y duro. Con unas cuantas palmadas en el trasero, disip&oacute; de inmediato mis pensamientos, volviendo a la realidad. Humedece con saliva su &oacute;rgano sexual y lo ubic&oacute; en el lugar preciso para comenzar su expedici&oacute;n. Empuj&oacute; con decisi&oacute;n un poco y se detuvo, respondiendo con un gemido que se escap&oacute; de mi boca. Puso una de sus duras palma en mi boca para taparla antes del segundo empuj&oacute;n, con la otra mano me ten&iacute;a agarrado firmemente del pelo. Rel&aacute;jate y no opongas resistencia, exclam&oacute;. Por unos breves instantes, sent&iacute; alivio de tanta compasi&oacute;n. Pero, volvi&oacute; a empujar de nuevo.<\/p>\n<p>Mord&iacute; la dura piel de su palma, lanzando un chillido al aire&#8230; la ansiada exploraci&oacute;n hab&iacute;a comenzado a hurtadillas y nadie podr&iacute;a detenerla. Sobre mi espalda, sent&iacute; como jadeaba como un potro hambriento y experimentado. El viaje hacia mis profundidades estaba limpio y lubricado. S&oacute;lo deb&iacute;a someterme a sus caprichos y aceptarlo sin miramiento, aunque sufriera con algo de dolor. En cualquier momento llegar&iacute;a el placer y la lujuria, antes de recibir su n&eacute;ctar caliente para beberlo en mis entra&ntilde;as. Una vez m&aacute;s dio un nuevo empuj&oacute;n y avanz&oacute; m&aacute;s de prisa, un gemido m&iacute;o rebot&oacute; varias veces en las paredes del comedor. Mis nalgas se separaron definitivamente de par en par, permitiendo entre aullidos, darle la bienvenida. Mi trasero se conmocion&oacute;, agit&aacute;ndose de lado a lado y de arriba hacia abajo. Por fin ya estaba adentro gran parte de su robusta existencia, un aullido profundo de loba salvaje lo atrap&oacute; intensamente como si fuera una presa para saciar su hambre. Nos quedamos quietos por algunos instantes. Lo doloroso se esfum&oacute;, ahora vendr&iacute;a el placer y la locura se desat&oacute;.<\/p>\n<p>Me apret&oacute; ambas caderas, y como jinete se puso a cabalgar lentamente, mientras gem&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s. Despu&eacute;s de muchos minutos, tom&oacute; mis hombros y apresur&oacute; el tranco, sent&iacute;a como sus frutas golpeaban mi piel una y otra vez. A cada instante sent&iacute;a que su expansi&oacute;n aumentaba m&aacute;s y m&aacute;s. Por fin lanz&oacute; varios chorros de n&eacute;ctar delicioso que me anegaron las entra&ntilde;as. Ahora, gem&iacute;a de placer. Descanso sobre mi, agitado un largo tiempo, mientras me abrazaba tiernamente. Hab&iacute;a sido suya. Ten&iacute;a que disfrutar su conquista. Satisfecho como los animales, se baj&oacute; del sill&oacute;n. Yo hice lo mismo y nos abrazamos con arrumacos, largamente. Nos vestimos apresuradamente, nos besamos intensamente y nos despedimos hasta el fin de semana. Era mi&eacute;rcoles y la noche hab&iacute;a avanzado demasiado pronto&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Soy moreno, delgado, maduro y pasivo. Perd&iacute; mi inocencia con un hombre de piel canela, con experiencia y dominante. Convirti&eacute;ndose en mi mejor amigo y amante durante varios meses. 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