{"id":29033,"date":"2021-04-20T22:00:00","date_gmt":"2021-04-20T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-04-20T22:00:00","modified_gmt":"2021-04-20T22:00:00","slug":"el-celular-de-alexia-cap-2-la-nina-ya-no-es-una-nina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-celular-de-alexia-cap-2-la-nina-ya-no-es-una-nina\/","title":{"rendered":"El celular de Alexia (Cap. 2): La ni\u00f1a ya no es una ni\u00f1a"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29033\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Fui a la tarde a tomar mates a lo del Negro Rivera. Es uno de mis mejores amigos dentro del barrio. La mayor&iacute;a de mis amigos, son pibes que conozco de la facultad, que fue en donde conoc&iacute; tambi&eacute;n a Alexia. Tambi&eacute;n podr&iacute;a considerar amigos a algunos de los chicos del trabajo. Pero ninguno de ellos me pareci&oacute; una buena opci&oacute;n en ese momento.<\/p>\n<p>El Negro Rivera me lleva m&aacute;s de diez a&ntilde;os. Es un tipo centrado e inteligente, aunque por su forma vulgar de hablar, puede no parecerlo. El hecho de que ya ronda los cuarenta a&ntilde;os lo hace una fuente de sabidur&iacute;a a la que muchas veces acudo. Sin embargo, es un soltero empedernido, por lo que sus conocimientos sobre la vida conyugal son inexistentes.<\/p>\n<p>De todas formas, eleg&iacute; contar con &eacute;l a la hora de confesar algunas de las dudas que me asaltaban &uacute;ltimamente. Es un buen confidente, muy discreto, y jam&aacute;s utilizaba lo que le hab&iacute;a dicho en confianza, en mi contra. Adem&aacute;s, como muchos de mis amigos eran tambi&eacute;n muy cercanos a Alexia, no me parec&iacute;a buena idea hablar con ellos. Y con respecto a los amigos que ten&iacute;a en otros c&iacute;rculos, no confiaba lo suficiente en ninguno de ellos.<\/p>\n<p>&mdash; As&iacute; que a Ali se le ocurri&oacute; ese jueguito del ladr&oacute;n&hellip; &mdash;coment&oacute; el Negro, sorbiendo de la bombilla el caliente l&iacute;quido del mate.<\/p>\n<p>A pesar de que manten&iacute;a un gesto neutral, supuse que estaba imaginando el cuerpo desnudo de mi mujer. Es un tipo que siempre anda pensando en mujeres desnudas.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;&hellip; la verdad que estuvo bueno. Hace rato que no me calentaba tanto &mdash;coment&eacute;&mdash;. Pero me siento medio raro. Nosotros somos muy j&oacute;venes, me parece muy loco que tengamos que acudir a esos juegos para calentarnos.<\/p>\n<p>El Negro Rivera sopes&oacute; seriamente mis palabras. Agarr&oacute; el termo, llen&oacute; el mate con agua caliente, y me lo entreg&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash; Muy linda chica Alexia &mdash;dijo. Yo supuse que se estaba tragando las palabras vulgares que usar&iacute;a en circunstancias normales, cuando hablaba de una chica linda, por respeto a mi mujer y a m&iacute;&mdash;. Pero ninguna mujer, y ning&uacute;n hombre pueden calentar todos los d&iacute;as, durante toda la vida, a su pareja &mdash;sigui&oacute; diciendo. Se rasc&oacute; la majilla cubierta de una frondosa barba negra. Es un hombre de baja estatura, pero corpulento. Su piel est&aacute; curtida por los fuertes vientos de las islas del Tigre, donde hab&iacute;a vivido muchos a&ntilde;os, y conserva el color tostado t&iacute;pico de los isle&ntilde;os&mdash;. Ustedes son j&oacute;venes, pero hace mucho que est&aacute;n juntos. Es normal que hagan estas cosas para mantener vivo el fuego. No veo por qu&eacute; est&aacute;s tan preocupado. Si supieras las cosas que hacen algunas parejas&hellip;<\/p>\n<p>&mdash; No estoy preocupado. S&oacute;lo tengo algunas dudas&hellip; &iquest;Qu&eacute; cosas hacen otras parejas?<\/p>\n<p>&mdash; Te lo voy a contar a vos porque s&eacute; que sos un pibe discreto &iquest;Conoc&eacute;s a los Aguirre?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, claro.<\/p>\n<p>Los Aguirre eran una pareja de veteranos que viv&iacute;an en una esquina, a dos manzanas de mi casa. La mujer, a sus m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os, supo conservar una figura admirable. Dec&iacute;an que sol&iacute;a ser personal trainer. El hombre, don Osvaldo, era un tipo delgado y alto, con una abundante cabellera plateada. Alexia me hab&iacute;a dicho, m&aacute;s de una vez, que admiraba lo bien que se ve&iacute;a el tipo a su edad. Tambi&eacute;n sol&iacute;a bromear conmigo diciendo que, si no me cuidaba con la comida, ni en sue&ntilde;os llegar&iacute;a a la vejez tan bien como nuestro vecino. Sab&iacute;a tambi&eacute;n que ten&iacute;a dos hijos ya grandes, que no viv&iacute;an m&aacute;s con ellos.<\/p>\n<p>&mdash; Son zwingers &mdash;dijo el Negro.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Qu&eacute;!<\/p>\n<p>Conoc&iacute;a la filosof&iacute;a zwinger desde que era chico. Incluso le&iacute; varios art&iacute;culos period&iacute;sticos y vi un par de documentales al respecto. La idea de permitir que tu pareja se acueste con otro, y adem&aacute;s consensuarlo con otra pareja, me parec&iacute;a sumamente extra&ntilde;a, aunque nunca me pareci&oacute; una costumbre repudiable, como s&iacute; lo era para muchos puritanos que conoc&iacute;a. Hab&iacute;a pr&aacute;cticas a&uacute;n m&aacute;s extra&ntilde;as: &uacute;ltimamente aprend&iacute; de algo llamado cuckold, que era similar al zwinger, s&oacute;lo que, en ese caso, era s&oacute;lo la mujer la que se acostaba con otros, siempre con el consentimiento de la pareja. Sab&iacute;a que esas cosas, y otras a&uacute;n m&aacute;s peculiares, exist&iacute;an. Sin embargo, eran de esas cosas que siempre parec&iacute;an lejanas. Cosas que suceden m&aacute;s en la ficci&oacute;n, y que en la realidad s&oacute;lo ocurren de forma sumamente aisladas. Por eso, cuando el Negro Rivera me dijo lo de los Aguirre, no pude evitar sorprenderme.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;En serio?<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Para qu&eacute; te voy a mentir? &mdash;contest&oacute;&mdash;. Lo que te quiero decir es que cada pareja es un mundo. Si a ustedes les gusta esos jueguitos, est&aacute; todo bien. No te hagas tanto drama. Ya los veo dentro de poco, con l&aacute;tigos y esposas.<\/p>\n<p>El Negro no estaba tan lejos de la verdad. El sadomasoquismo soft era algo que no me disgustaba en absoluto, y el encuentro de aquella noche podr&iacute;a haber sido el puntapi&eacute; inicial para zambullirnos en esa costumbre. La idea de tener a Alexia atada mientras la castigaba con latigazos, me excitaba. &iquest;O deber&iacute;a ser yo el que estuviera atado? Alexia hab&iacute;a hecho una infructuosa carrera de teatro, que sin embargo le resultaba muy &uacute;til en momentos como esos, como bien hab&iacute;a demostrado cuando tuvo el encuentro con el intruso.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, es verdad, creo que le estoy dando demasiadas vueltas al asunto.<\/p>\n<p>El negro sorbi&oacute; el mate. Sus ojillos marrones se achicaron mientras me escrutaba con curiosidad.<\/p>\n<p>&mdash; Vos me hab&iacute;as contado que antes de salir, eran amigos con Alexia &iquest;No?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, la conoc&iacute; en la facultad. Nos sent&aacute;bamos uno al lado del otro. En seguida no hicimos mejores amigos.<\/p>\n<p>El Negro hizo un gesto de escepticismo.<\/p>\n<p>&mdash; Pero a vos te gustaba de entrada me imagino.<\/p>\n<p>&mdash; No, la verdad que no. Bah, me parec&iacute;a una mina linda &mdash;dije rememorando aquellos primeros tiempos de conocerla. Su risa f&aacute;cil, su actitud varonil que aparec&iacute;a de repente, la facilidad con que se pod&iacute;a hablar con ella, su incondicionalidad una vez que ya &eacute;ramos cercanos&hellip; todos esos detalles me hicieron quererla como hac&iacute;a mucho no quer&iacute;a a nadie&mdash;. Pero al principio s&oacute;lo la ve&iacute;a como una amiga &mdash;segu&iacute; diciendo&mdash;. Es m&aacute;s, me parec&iacute;a una estupidez mezclar las cosas. En ese momento ten&iacute;a varias noviecitas, y ella ten&iacute;a sus propias historias, y nos cont&aacute;bamos todo sin sentir el menor celo del otro.<\/p>\n<p>&mdash; O sea que, ante todo, fueron amigos &mdash;acot&oacute; el Negro&mdash;, y por lo que me cont&aacute;s eran amigos de verdad. No como en esas relaciones que empiezan fingiendo ser amigos, cuando desde el principio se tienen hambre.<\/p>\n<p>&mdash; Exacto &mdash;contest&eacute;&mdash;. Pero &iquest;por qu&eacute; estamos hablando de eso ahora?<\/p>\n<p>&mdash; Por nada chab&oacute;n, s&oacute;lo me dio curiosidad. &iquest;C&oacute;mo arrancaron con el noviazgo?<\/p>\n<p>Agarr&eacute; un par de bizcochitos de grasa. Me encanta el sabor de la masa triturada por los dientes mezclada con el mate caliente.<\/p>\n<p>&mdash; A los dos a&ntilde;os de conocerla m&aacute;s o menos &mdash;dije, con la boca llena&mdash;. Hab&iacute;a llevado a Ale a su casa, despu&eacute;s de una salida con los chicos de la facu. En ese entonces Alexia sal&iacute;a con uno de nuestros amigos, Gustavo. Por lo que ella me dec&iacute;a, era una relaci&oacute;n casual, sin compromisos. Pero yo me hab&iacute;a dado cuenta de que ella se estaba enamorando. Para ese entonces ya brome&aacute;bamos con eso de que con s&oacute;lo mirarnos, sab&iacute;amos lo que el otro estaba pensando, por lo que a m&iacute; no pod&iacute;a enga&ntilde;arme.<\/p>\n<p>Record&eacute; a Gustavo. Alto, rubio, de un hermoso rostro hebreo, que incluso siendo hombre no pod&iacute;a evitar admirar. Era el mejor alumno de la comisi&oacute;n. Me superaba en todos los aspectos. Fuimos compa&ntilde;eros hasta ese mismo a&ntilde;o en el cort&oacute; la relaci&oacute;n con Alexia. Luego cambi&oacute; de carrera. Mantuvimos el contacto un tiempo, porque ten&iacute;amos un mont&oacute;n de amigos en com&uacute;n, pero de apoco se fue desvaneciendo de mi vida. Supe que Alexia lo ten&iacute;a como amigo en Facebook, pero por lo que sab&iacute;a no hab&iacute;an hablado mucho, y hoy por hoy, mi esposa apenas utiliza esa red social.<\/p>\n<p>&mdash; Y qu&eacute; pas&oacute; &mdash;pregunt&oacute; ansioso El Negro.<\/p>\n<p>&mdash; Entr&eacute; a su casa un rato. No hab&iacute;amos tomado mucho en la salida, as&iacute; que abrimos un whisky que ten&iacute;a por ah&iacute; el pap&aacute; de Ale, que en ese momento estaba en la Costa con su mujer, y tomamos unos tragos. Entonces Alexia se larg&oacute; a llorar.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Porque Gustavo la dej&oacute;?<\/p>\n<p>&mdash; Porque se enter&oacute; de que Gustavo se hab&iacute;a cogido a otra compa&ntilde;era. Para m&aacute;s bronca, a una chica que siempre trataba de manera despectiva a Alexia, creo que se llamaba Sof&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; Qu&eacute; raro, Ale parece de esas chicas que no puede caerle mal a nadie &mdash;dijo el Negro, ensimismado&mdash;. Y en todo caso, si cae mal a alguien ser&iacute;a mejor no exteriorizarlo, porque seguramente tiene mont&oacute;n de personas que la defender&iacute;an.<\/p>\n<p>El Negro estaba en lo cierto. A&uacute;n no conozco a nadie a quien le caiga mal Alexia, al menos nadie que lo haya demostrado de alguna forma. Pero Sof&iacute;a era una chica impulsiva y extremadamente sincera, y no perd&iacute;a oportunidad de re&iacute;rse de Alexia cuando dec&iacute;a algo incoherente en clase, o cuando se vest&iacute;a de manera tal que a Sof&iacute;a le parec&iacute;a rid&iacute;cula.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y por qu&eacute; le ca&iacute;a mal Ale?<\/p>\n<p>&mdash; No s&eacute;. Celos de mujeres, imagino &mdash;contest&eacute;&mdash;. Seguramente ya estaba caliente con Gustavo desde hac&iacute;a rato y de ah&iacute; la bronca. Creo que una vez la escuch&eacute; decir que Alexia era una persona falsa, lo cual me pareci&oacute; una estupidez, porque no conozco a nadie m&aacute;s transparente que Ale.<\/p>\n<p>&mdash; Mujeres&hellip; &mdash;coment&oacute; el Negro Rivera.<\/p>\n<p>&mdash; Bueno, no s&eacute; por qu&eacute; me fui de tema &mdash;dije riendo&mdash;. Ale se hab&iacute;a puesto a llorar. Yo la abrac&eacute;, le dije que Gustavo era un est&uacute;pido por elegir a la &ntilde;o&ntilde;a de Sof&iacute;a antes que a ella. Est&aacute;bamos medio tomados. El abrazo se transform&oacute; en caricias. Ella me imit&oacute;. De repente nos est&aacute;bamos tocando por todas partes. Nos desnudamos e hicimos el amor.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Estuvo bueno?<\/p>\n<p>&mdash; Buen&iacute;simo. Despu&eacute;s estuvimos un par de d&iacute;as comport&aacute;ndonos raros, sin saber c&oacute;mo volver a hablarnos. Nuestros amigos notaban que hab&iacute;a algo fuera de lo normal y ya empezaban a preguntar al respecto. No sent&aacute;bamos juntos, pero no dirig&iacute;amos las palabras justas y necesarias. As&iacute; que para que la cosa no sea m&aacute;s rara, en un receso, nos pusimos a conversar&hellip;<\/p>\n<p>*Para entonces ya me hab&iacute;a dado cuenta de que me pasaban muchas cosas con Alexia, pero no quer&iacute;a perder su amistad. Alexia me pregunt&oacute; si &iacute;bamos a poder seguir siendo amigos, y yo le contest&eacute; que estaba todo bien, que esa noche hab&iacute;amos estado borrachos, y ella, adem&aacute;s, se encontraba muy sensible.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Y cu&aacute;nto duraron con ese verso hasta que cogieron de nuevo? &mdash;interrumpi&oacute; el Negro, que de a poco iba dejando su lenguaje correcto, dejando lugar a su verdadero l&eacute;xico.<\/p>\n<p>&mdash; Creo que dos d&iacute;as. A la semana decidimos que ya no ten&iacute;a sentido seguir minti&eacute;ndonos. Est&aacute;bamos hechos el uno para el otro. Nos pusimos de novios.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Tan pronto? &mdash;pregunt&oacute; el Negro.<\/p>\n<p>Imagin&eacute; de d&oacute;nde ven&iacute;a su interrogante. &iquest;Ya se hab&iacute;a olvidado de Gustavo? Lo cierto era que hab&iacute;amos hablado al respecto, y Alexia concluy&oacute; que lo de Gustavo era simplemente el t&iacute;pico enamoramiento adolescente, intenso pero fugaz, mientras que lo que sent&iacute;a por m&iacute; era un verdadero amor que se hab&iacute;a mantenido oculto. Seguramente el miedo a romper con nuestra m&aacute;gica amistad era lo que escond&iacute;a los verdaderos sentimientos. No me cost&oacute; mucho creerle, puesto que a m&iacute; me suced&iacute;a exactamente lo mismo.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, as&iacute; de r&aacute;pido &mdash;dije, y le hice un resumen de lo sucedido&mdash;. A los dos a&ntilde;os ya viv&iacute;amos juntos. Dos a&ntilde;os m&aacute;s y nos casamos.<\/p>\n<p>&mdash; No me olvido de que no me invitaron a la fiesta &mdash;acot&oacute; el Negro, bromeando, puesto que sab&iacute;a perfectamente que hac&iacute;a cinco a&ntilde;os no &eacute;ramos tan amigos como ahora.<\/p>\n<p>De repente escuch&eacute; que una puerta se abr&iacute;a y alguien se acercaba a la sala de estar. Me sorprend&iacute;, porque hab&iacute;a supuesto que el Negro Rivera se encontraba solo.<\/p>\n<p>Una chica delgada y alta apareci&oacute; frente a nosotros. Vest&iacute;a s&oacute;lo ropa interior, y no se espant&oacute; al encontrarse as&iacute; frente a un desconocido.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Ten&eacute;s para mucho? &mdash;le pregunt&oacute; la chica al Negro.<\/p>\n<p>&mdash; No seas maleducada, salud&aacute; a Carlos.<\/p>\n<p>La muchachita se acerc&oacute; y me dio un beso en la mejilla. Era realmente muy alta, tal vez m&aacute;s que yo. Esa estatura hac&iacute;a que se vea a&uacute;n m&aacute;s delgada de lo que era en realidad. Ten&iacute;a un cuerpo tipo modelo, con las curvas apenas necesarias para evidenciar la sensualidad femenina. Su rostro estaba lleno de pecas, sus ojos de color miel, su cabello casta&ntilde;o claro con cierto toque rojizo. De repente me pareci&oacute; muy familiar, sin embargo, no pod&iacute;a recordar de d&oacute;nde la conoc&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash; Te espero &mdash;le dijo al Negro, con cierto tono de reproche.<\/p>\n<p>Dio media vuelta y se march&oacute; por donde vino. Me qued&eacute; mirando su cola manzanita y sus piernas kilom&eacute;tricas.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te acord&aacute;s de ella? &mdash;pregunt&oacute; el Negro con una sonrisa traviesa&mdash;. Lindo culo, &iquest;no?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute; &mdash;reconoc&iacute;, y respondiendo a la primera pregunta, agregu&eacute;&mdash;: No la recuerdo, pero me parece conocida.<\/p>\n<p>&mdash; Es Macarena, la hija de don Gerardo.<\/p>\n<p>Mi cabeza hizo clic. Don Gerardo, como le dec&iacute;an todos como muestra de respeto, era el hist&oacute;rico almacenero del barrio. Su despensa hab&iacute;a estado abierta por m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os. Macarena no era su hija biol&oacute;gica, sino una sobrina nieta a quien, junto a su mujer, hab&iacute;an adoptado como propia. Record&eacute; a la chica con su uniforme de escuela yendo y viniendo detr&aacute;s de las estanter&iacute;as del local. Sin embargo, hac&iacute;a m&aacute;s de tres a&ntilde;os que su comercio hab&iacute;a fundido, y se mudaron de barrio en busca de nuevas posibilidades. El &uacute;ltimo recuerdo que ten&iacute;a de Macarena era el de una ni&ntilde;a t&iacute;mida y voluntariosa.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Te la est&aacute;s cogiendo? &mdash;pregunt&eacute;, incr&eacute;dulo&mdash;. Pero&hellip; &iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os tiene?<\/p>\n<p>&mdash; Tranquilo, ya es mayor de edad. Si ves su Instagram, ah&iacute; hay fotos de su cumplea&ntilde;os n&uacute;mero dieciocho. Todo legal se&ntilde;or polic&iacute;a. &mdash;Brome&oacute;&mdash;. &iquest;Es linda no?<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, claro &mdash;admit&iacute;&mdash;. Bueno, no quiero molestarte m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash; No es molestia, pero las pendejas son muy exigentes viste&hellip; as&iacute; que mejor le doy lo que quiere, sino lo va a buscar con otro.<\/p>\n<p>&mdash; Gracias por escucharme chab&oacute;n &mdash;le dije d&aacute;ndole un abrazo.<\/p>\n<p>&mdash; De nada, y qu&eacute;date tranquilo. Por lo que me cont&aacute;s, tu relaci&oacute;n con Ale es muy linda, y muy sana. Si a ella le gustan esos jueguitos, seguile la corriente, no lo pienses tanto.<\/p>\n<p>Volviendo a casa pens&eacute; en Macarena. No imaginaba que a una chica tan joven le gustaran los hombres mayores. &iquest;Tendr&iacute;a yo alguna oportunidad si hubiese intentado algo? De todas formas, nunca hubiese coqueteado con una adolescente. Por m&aacute;s que legalmente fuera mayor de edad, me parec&iacute;a muy chica. Pero me intrigaba la idea.<\/p>\n<p>El Negro Rivera era una fuente inagotable de informaci&oacute;n y an&eacute;cdotas. &iquest;Los Aguirre swingers? Eran incre&iacute;bles los secretos que se ocultaban dentro de cuatro paredes. De hecho, Ale y yo ten&iacute;amos tambi&eacute;n los nuestros. &iquest;Tendr&iacute;a ella sus propios secretos? Ten&iacute;a todo el derecho, siempre que no me afectara a m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Todo bien? &mdash;pregunt&oacute; Alexia cuando volv&iacute; a la casa.<\/p>\n<p>&mdash; Si, qu&eacute; tal tu d&iacute;a.<\/p>\n<p>Ella estaba de espalda, prepar&aacute;ndose una taza de t&eacute; en la mesada de la cocina. Me respondi&oacute; que fue un d&iacute;a rutinario en el estudio contable. Me acerqu&eacute; y palp&eacute; su trasero.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; en lo de Rivero que viniste tan alzado? &mdash;pregunt&oacute;, afilada.<\/p>\n<p>&mdash; No pas&oacute; nada &mdash;dije, sin dejar de manosearla&mdash; &iquest;No me puedo calentar con s&oacute;lo ver el culo de mi hermosa mujer?<\/p>\n<p>Alexia rio. Bes&eacute; su cuello, haci&eacute;ndole cosquillas.<\/p>\n<p>&mdash; Ay, ahora no mi amor &mdash;dijo.<\/p>\n<p>&mdash; Una rapidito &mdash;contest&eacute;, sin dejar de besar su cuello, el cual sab&iacute;a era uno de sus puntos m&aacute;s er&oacute;genos.<\/p>\n<p>Alexia cerr&oacute; los ojos, y me dej&oacute; hacer. Le desabroch&eacute; el pantal&oacute;n y la tumb&eacute; en el piso. La penetr&eacute; con m&aacute;s violencia de la normal.<\/p>\n<p>&mdash; Qu&eacute; te pasa, &iexcl;est&aacute;s hecho un bruto! &mdash;se quej&oacute; ella.<\/p>\n<p>&mdash; Perd&oacute;n.<\/p>\n<p>Disminu&iacute; la intensidad de mis penetraciones, a la vez que intentaba sacarme de la cabeza la imagen de macarena en ropa interior. Era tan joven&hellip; seguramente el Negro Rivera le estar&iacute;a ense&ntilde;ando muchas cosas. Alexia tambi&eacute;n se hab&iacute;a excitado. Comenzaba a gemir y a moverse con soltura. Acabamos al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Por la noche hicimos el amor nuevamente. Estaba contento, todo parec&iacute;a indicar que est&aacute;bamos en una nueva etapa de sexo juvenil, desenfrenado y abundante.<\/p>\n<p>Record&eacute; nuevamente a Macarena. Estaba tan cambiada. La ni&ntilde;a que conoc&iacute; se hab&iacute;a esfumado, y ahora har&iacute;a cosas tan obscenas con el Negro Rivera, que, si sus padres se enterar&iacute;an, se escandalizar&iacute;an. &iquest;Acaso Alexia no hab&iacute;a cambiado tambi&eacute;n? Ser&iacute;a muy ingenuo pensar que realmente segu&iacute;a siendo la misma chica sincera e incondicional que conoc&iacute;a a los dieciocho a&ntilde;os. Aunque es justo decir que no daba se&ntilde;ales contundentes de ello. Su metamorfosis hasta ahora s&oacute;lo consisti&oacute; en haber madurado. Ahora sab&iacute;a tomarse ciertas cosas con la seriedad que se merec&iacute;a, mientras que cuando era m&aacute;s joven parec&iacute;a no preocuparse por nada. Sin embargo, la Alexia desenfadada no hab&iacute;a sido consumida por la Alexia madura. Simplemente sab&iacute;a guardarse, para salir en los momentos m&aacute;s cotidianos, o cuando est&aacute;bamos con amigos.<\/p>\n<p>&mdash; Me olvidaba de decirte&hellip; &mdash;dijo Alexia, girando hacia mi lado&mdash; El s&aacute;bado nos juntamos con algunos de los chicos de la facu.<\/p>\n<p>&mdash; &iquest;Ah s&iacute;? No sab&iacute;a nada.<\/p>\n<p>&mdash; Es que no est&aacute;s en el grupo de WhatsApp. Ya hab&iacute;amos arreglado hace rato, y les promet&iacute; que &iacute;bamos a ir. &iexcl;No me digas que no pod&eacute;s, porfa!<\/p>\n<p>&mdash; No, est&aacute; todo bien. Hace rato que no vemos a los pibes.<\/p>\n<p>&mdash; S&iacute;, va a ser lindo.<\/p>\n<p>Me dispuse a dormir, pero entonces el celular de Alexia son&oacute;. Esta vez no se molest&oacute; en decirme de qui&eacute;n era el mensaje. Tampoco sonri&oacute;. M&aacute;s bien parec&iacute;a seria. Dej&oacute; el celular sobre la mesita de luz y se dispuso a dormir. Mientras yo intentaba hacer lo mismo, el celular vibr&oacute; dos veces m&aacute;s. Eran las doce y media de la noche.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Fui a la tarde a tomar mates a lo del Negro Rivera. Es uno de mis mejores amigos dentro del barrio. La mayor&iacute;a de mis amigos, son pibes que conozco de la facultad, que fue en donde conoc&iacute; tambi&eacute;n a Alexia. Tambi&eacute;n podr&iacute;a considerar amigos a algunos de los chicos del trabajo. Pero ninguno [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4947,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-29033","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29033","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4947"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29033"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29033\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29033"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29033"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29033"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}