{"id":29037,"date":"2021-04-21T22:00:00","date_gmt":"2021-04-21T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-04-21T22:00:00","modified_gmt":"2021-04-21T22:00:00","slug":"y-finalmente-ella-y-tu-regalo-tercera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/y-finalmente-ella-y-tu-regalo-tercera-parte\/","title":{"rendered":"Y finalmente&#8230; ella y tu regalo (Tercera parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29037\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 24<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando sal&iacute; de aquel bar esa noche, &ldquo;El Puertas&rdquo; ya no estaba. Apur&eacute; mis pasos para conseguir llegar al piso, unas calles m&aacute;s hacia el sur. Nada m&aacute;s entrar recib&iacute; una notificaci&oacute;n en el m&oacute;vil&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No me esperes despierto! &mdash;Le&iacute; en la azulada pantalla. Dud&eacute; en responder, aunque al final le escrib&iacute;&hellip; &mdash;&iexcl;Por supuesto que no lo har&eacute;!<\/p>\n<p>De inmediato lo apagu&eacute; y lo dej&eacute; esquinado sobre la mesita de noche, cargando bater&iacute;a. Equivocadamente, pens&eacute; que con apagar el m&oacute;vil ser&iacute;a suficiente; dejar&iacute;an de llegarme sus mensajes. Lastimosamente para m&iacute;, esos &laquo;v&iacute;deos&raquo; ya los ten&iacute;a pre-visualizados en mi mente. Aquellos besos y sus intensas miradas, sus declaraciones de afectos y deseos de consumar, estaban ya revoloteando desde anta&ntilde;o en mi interior. &iexcl;Se hab&iacute;a rebobinado el reproductor de vhs!<\/p>\n<p>&iexcl;Que mentira! Claramente dormir para m&iacute;, no era la primaria elecci&oacute;n. &iexcl;Respirar! S&iacute;. &iquest;Desaparecer? No. Mi matrimonio, mis hijos, mi estabilidad emocional. &iquest;Qu&eacute; hacer? &iquest;C&oacute;mo continuar? &iquest;Fingir? &iquest;Cambiar? Las manos a mi cabeza, halando el cabello, friccionando mis sienes, sorbiendo por mi nariz. De nuevo aquellas sensaciones de decepci&oacute;n y de abandono, que se atoraban entre las costuras de una herida vieja, aquella que cre&iacute;a ya sanada.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; al borde de nuestra cama, en silencio. Tan solo dej&eacute; fluir mi llanto, desvest&iacute; as&iacute; entre dolores, mi pesada armadura. &iquest;Valiente? &iexcl;Nahh!, un cobarde condescendiente fui aquella noche. Al menos alcanc&eacute; a llegar a mi hogar, para masticarme solitariamente mi aflicci&oacute;n y no dar espect&aacute;culo en la calle. Silvia volv&iacute;a a caer en la misma telara&ntilde;a que nos hab&iacute;a separado un prolongado tiempo, aquella ya lejana y angustiosa madrugada en Bogot&aacute;.<\/p>\n<p>Nuevo pa&iacute;s, mismas estrategias. Pero no, no era una traici&oacute;n como la de antes. Distintos eran los motivos, tan id&eacute;ntico mi pesar. &iquest;Venganza? O la fortuna de Silvia, el que yo cayera con mi rubia tentaci&oacute;n, para que ella tomara la decisi&oacute;n de desagraviar mi falta, al lado de un jefe nuevo, similar a la pasada vez. Y yo creyendo que hab&iacute;a dejado, &ndash;ochos d&iacute;as atr&aacute;s&ndash; en tablas la partida.<\/p>\n<p>&iexcl;Iluso! Ahora la Dama en audaz jugada, hab&iacute;a tomado en el tablero, una posici&oacute;n privilegiada. Ten&iacute;a la afilada espada pendiendo sobre el cuello de su&hellip; &iquest;Antiguo Rey? Record&eacute; cuan juvenil y delicada era antes. Yo la proteg&iacute;a escribiendo rom&aacute;nticos conjuros y mi coraz&oacute;n lo antepon&iacute;a por escudo. Una apetecida joya, que debilitada un d&iacute;a se resbal&oacute;, &ndash;no supe c&oacute;mo&ndash; de mis manos y al intentar recogerla en pedazos, me cort&oacute; las venas con sus traidores cristales.<\/p>\n<p>Regres&eacute; a la sala, para terminar recost&aacute;ndome en el sof&aacute;, abrazando dos retratos que tom&eacute; de la pared. Una fotograf&iacute;a de Silvia sonriente junto a m&iacute;, el d&iacute;a de nuestra boda. Y en la otra imagen, los dos, tomando de la mano cada uno, las peque&ntilde;as y regordetas de nuestros adorables hijos. &iquest;Otra cerveza para no cerrar los ojos? O&hellip; &iquest;Mejor un cargado caf&eacute; para no dormir? &iexcl;Puff! Decisiones, como aquella canci&oacute;n de Rub&eacute;n Blades. &iexcl;No! no quer&iacute;a cerrar mis pesados parpados para no verla&hellip; &iexcl;Imaginariamente entregada! Y sin embargo el cansancio me venci&oacute; y quede all&iacute;, enroscado en el sof&aacute;, entre quejumbrosos suspiros, profundamente dormido.<\/p>\n<p>A la ma&ntilde;ana siguiente ya estaba terminando de afeitarme cuando escuch&eacute; la puerta del ba&ntilde;o abrirse. Mir&eacute; la hora. Tendr&iacute;a que apurarme, el tr&aacute;fico m&aacute;s tarde se har&iacute;a imposible y yo sin coche, pues con mayor raz&oacute;n, deber&iacute;a acelerar mis pasos. &iquest;Transporte p&uacute;blico? Ni hablar, un taxi y ya est&aacute;. No podr&iacute;a llegar tarde a la reuni&oacute;n de ventas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hola! buenos d&iacute;as. &mdash;Me dijo. La mir&eacute; de arriba para abajo y se notaba el cansancio en su cara ya desmaquillada, el cabello revuelto y sus ojos con ligeras ojeras. Tantos a&ntilde;os de casados logran conocer como la palma de tu mano, las reacciones y los estados de tu pareja. Y yo le notaba su agotamiento y tambi&eacute;n que no tra&iacute;a las medias veladas puestas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Que temprano has vuelto! Apenas faltan diez minutos para las seis de la ma&ntilde;ana. &mdash;Le respond&iacute;, volte&aacute;ndome para terminar mi rasurada. Silvia no dijo nada m&aacute;s, apenas la vi de espaldas por el espejo, devolverse hacia la alcoba para desvestirse.<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;, pero tengo permiso para llegar un poco m&aacute;s tarde hoy a la oficina. &ndash;Pero por supuesto, pens&eacute; yo&ndash; Y en seguida dispar&eacute; las balas que ten&iacute;a dispuestas en el cargador de mi desesperanza.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Es lo bueno de conseguir ciertos beneficios! &mdash;Le respond&iacute; sarc&aacute;sticamente. No supe que cara me puso pues yo estaba apurado y no me sent&iacute;a c&oacute;modo al tenerla a ella all&iacute; esa ma&ntilde;ana. Para m&iacute; era como una mujer desconocida y extra&ntilde;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Puff! Necesito una ducha. &mdash;Y entr&oacute; envuelta en una de las toallas grandes y el tel&eacute;fono en su mano. Me lav&eacute; la cara y cepill&eacute; mi dentadura, Me pein&eacute; afuera en la habitaci&oacute;n, frente al espejo del tocador. Yo hab&iacute;a salido del ba&ntilde;o sin detallar su cuerpo. No me importaba conocer las evidencias de sus batallas. Me vest&iacute;, me perfum&eacute;, recog&iacute; mi m&oacute;vil y el malet&iacute;n con las cosas del trabajo. Desayun&eacute; poco, con prisa. Cuando abr&iacute;a la puerta para salir del piso, me llam&oacute; desde el fondo de la habitaci&oacute;n; estaba ella recostada sobre el marco de la puerta, con la toalla envolviendo sus cabellos, cayendo la sobrante tela por detr&aacute;s de su espalda. La vi desnuda, ten&iacute;a depilado su sexo al completo, como antes no sol&iacute;a llevarlo. Usualmente solo se recortaba los vellos oscuros de su pubis lo justo, apenas para demarcar la zona del bikini. &iexcl;Otra novedad!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya te vas? &iquest;No vas a decirme nada? &mdash;Me dijo en un tono de voz, entre pausado y cansino. Su mirada estaba dirigida hacia el tapete del pasillo. No me observaba. La culpa seguramente le pesaba.<\/p>\n<p>&mdash;Ahh, si claro. &iexcl;Se me olvidaba! Te dej&eacute; el desayuno preparado dentro del horno microondas. &mdash;Y me dispuse a salir cuando otra vez le escuch&eacute; llamarme.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Rodrigo! &iquest;Y ese regalo? &mdash;Me hice el sorprendido, aunque en verdad lo hice de adrede.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Upss! gracias casi lo olvido. &mdash;Me dirig&iacute; hacia la mesa de centro de la sala, lo tom&eacute; y ajust&eacute; la puerta tras de m&iacute;, sin manifestaciones de rabia. Me fui al trabajo, ya sin besos como antes. Sin un &iexcl;te amo y que te vaya bien! como siempre lo sol&iacute;amos hacer.<\/p>\n<p>Encend&iacute; el m&oacute;vil en la calle para buscar la aplicaci&oacute;n y no desgastarme corriendo detr&aacute;s de uno o de otro taxi. Ten&iacute;a varias llamadas perdidas, tres de Lara, una de &ldquo;El Puertas&rdquo; y apenas una de ella. Y un mensaje de voz&hellip; &iexcl;Esperanzador!<\/p>\n<p>Estaba por ingresar a la sala de juntas para la reuni&oacute;n de ventas con el Gerente Comercial, cuando recib&iacute; una llamada de Silvia&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Dime? &mdash;Respond&iacute; seco. &mdash;&iexcl;Estoy por entrar a la reuni&oacute;n de fin de mes! Y luego esper&eacute; a que me contestara. Un corto silencio y sonido posterior de un suspiro. &iexcl;No! no m&iacute;o, de ella.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo&hellip; &iexcl;Puff! &iquest;Entonces cuando te desocupes me llamas? &iexcl;Tenemos que hablar! &mdash;La notaba seria, cortada. &iquest;Confundida? Tal vez&hellip; &iquest;Avergonzada? No lo sab&iacute;a, pero para nada en su voz percib&iacute; la angustia por su traici&oacute;n. Al contrario, ella se encontraba muy serena.<\/p>\n<p>&mdash;Perfecto, tan pronto pueda. &iquest;Ya est&aacute;s en tu oficina? &mdash;Le pregunt&eacute; como una mera formalidad, un tr&aacute;mite de rigurosa caballerosidad.<\/p>\n<p>&mdash;A&uacute;n no, de hecho creo que no voy a ir hoy. Voy a llamar a Hugo y decirle que estoy indispuesta, que por favor me excuse por hoy y ya el lunes pr&oacute;ximo retomamos las labores. De paso recojo los ni&ntilde;os donde mi mam&aacute; y me quedo aqu&iacute; descansando todo el d&iacute;a. &mdash;&iquest;Hugo? &iexcl;Pero que familiaridad! Ya no era el Jefe, &iexcl;no! Hugo ya era alguien m&aacute;s de confianza, obviamente. &iquest;Qu&eacute; tan &iacute;ntimo?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Bueno estupendo! Besos a los ni&ntilde;os y diles que los amo. M&aacute;s tarde los llamo a tu tel&eacute;fono y hablo un momento con ellos. &iexcl;Adi&oacute;s! &mdash;Y colgu&eacute; la llamada, sin esperar su respuesta.<\/p>\n<p>En la sala de juntas nos fuimos reuniendo todos los vendedores, acomod&aacute;ndonos en las sillas, a excepci&oacute;n de mi rubia Barranquillera que para variar se le hab&iacute;a hecho tarde. La reuni&oacute;n empez&oacute; con los tr&aacute;mites de siempre, las quejas por las bajas ventas, los interrogantes sobre las posibles causas, las metas del mes que no parec&iacute;an llegar a cumplirse, y bla, bla, bla. Entonces el gerente fue interrumpido por la llegada como siempre risue&ntilde;a de Paola, excus&aacute;ndose por el retraso y regal&aacute;ndome una mirada p&iacute;cara, fue a sentarse en la &uacute;nica silla vac&iacute;a, la que quedaba a la izquierda m&iacute;a.<\/p>\n<p>M&aacute;s temas, exposiciones del uno y del otro acerca de la competencia, en fin, aburridora, salvo por las cogidas de mano por debajo de la mesa entre mi rubia y yo. Afortunadamente la reuni&oacute;n no se alarg&oacute; m&aacute;s all&aacute; de las dos horas y pudimos salir para tomar algo en una cafeter&iacute;a cercana, donde Paola me atrap&oacute; con su mirada esmeralda.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y bien? Algo te sucede. &iquest;Nene, me vas a contar? &mdash;El famoso sexto sentido de ellas se hab&iacute;a puesto en marcha, as&iacute; que no tuve m&aacute;s remedio que desembuchar los acontecimientos de la noche anterior. &iexcl;Todo! Le cont&eacute; todo con pelos y se&ntilde;ales. Mi Barranquillera no sal&iacute;a del asombro. Su boca permanec&iacute;a entre abierta, humedecida por ratos con la punta de su lengua. Tomamos el caf&eacute; y de regreso al concesionario, Paola me detuvo antes de ingresar y me dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Esto no se puede quedar as&iacute; Rodrigo. Si todo es por mi culpa, tengo que ayudarte a solucionarlo. &mdash;&iquest;Pero c&oacute;mo solucionar lo que ya estaba consumado? Pens&eacute; para m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pao mira! M&aacute;s reversa tiene un avi&oacute;n. A lo hecho pecho. Ella estaba ofendida y quer&iacute;a su desquite. Yo pens&eacute; que lo mejor ser&iacute;a darle carta blanca, me enga&ntilde;&eacute; creyendo que no ser&iacute;a capaz y mira, lo hizo. Ya no hay nada que hacer.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;A vaina triste! No joda. D&eacute;jame nene y le doy una vuelta a eso en mi cabeza. Ya se me ocurrir&aacute; algo para ayudarte a darle su merecido. &mdash;Me respondi&oacute; Paola y de inmediato se dirigi&oacute; a su escritorio y yo, pues al m&iacute;o. Ten&iacute;a que atender a una clienta ya cincuentona que quer&iacute;a cambiar su camioneta por una similar pero del &uacute;ltimo modelo. Y yo vi la oportunidad de hacerme a esa SUV, ya que ten&iacute;a poco uso a pesar de ser un modelo con cinco a&ntilde;os de antig&uuml;edad, a buen precio si sab&iacute;a mover mis labios y acomodarme de manera que notara mi &laquo;encanto&raquo; por colaborarle a renovar el modelo.<\/p>\n<p>A la hora del almuerzo no me pude encontrar con Paola para salir juntos pues ella se encontraba reunida con mi jefe inmediato, supuse que para terminar de cuadrar horarios por sus d&iacute;as de permiso, debido al tema de su boda. Finalizando el postre y un caf&eacute; negro, recib&iacute; la llamada de mi esposa. &iexcl;Mierda! Se me hab&iacute;a olvidado llamarla para hablar con mis hijos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Al&oacute;? &mdash;Contest&eacute;. &mdash;Bueno, si la monta&ntilde;a no viene a Mahoma, Mahoma ir&aacute; a la monta&ntilde;a.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, lo s&eacute; y lo lamento. &mdash;Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Es que sal&iacute; de la reuni&oacute;n un poco apurado. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;n los ni&ntilde;os, me los puedes comunicar para hablarles?<\/p>\n<p>&mdash;Pues no se va a poder. Decidieron quedarse este fin de semana con mi mam&aacute;. &mdash;Puntualiz&oacute; Silvia.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Uhum! ya veo, bueno. Esperemos que se diviertan con ella estos d&iacute;as. &iquest;Y entonces t&uacute; d&oacute;nde est&aacute;s? &mdash;Le respond&iacute;, tratando de no parecerle molesto.<\/p>\n<p>&mdash;Fui de compras y al banco a cancelar los recibos y pagar el mes de renta del piso. &mdash;&iquest;Pagar? &iquest;Con que dinero si a m&iacute; se me hab&iacute;a pasado por alto dejarte los euros? &mdash;&iquest;Silvia y de donde sacaste el dinero? &mdash;Le pregunt&eacute; finalmente.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ahh pues!&#8230; Hugo me facilit&oacute; algo ayer en la ma&ntilde;ana. Despu&eacute;s cuadramos los dos. No te preocupes por eso ya. &mdash;Preocupado yo no estaba. Apesadumbrado era como me sent&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ok, perfecto, m&aacute;s tarde hablamos que voy a atender a un cliente. &mdash;Le manifest&eacute;, tratando de terminar la llamada, pero ella continu&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Rodrigo! Espera. &iquest;C&oacute;mo se siente saber que eres un &ldquo;cornudo&rdquo;? &mdash;Lo dijo en un tono que no era c&iacute;nico, al contrario era m&aacute;s bien afligido.<\/p>\n<p>&mdash;Pues sinceramente mal. &mdash;Le respond&iacute; y a continuaci&oacute;n me despach&eacute; con sarcasmo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Aunque yo no llegu&eacute; hasta la ma&ntilde;ana siguiente, como t&uacute; si lo hiciste. &mdash;Termin&eacute; por aclararle mi situaci&oacute;n sentimental.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vaya!&hellip; &iquest;Me vas a echar en cara eso? Yo no tengo la culpa de que t&uacute; no aguantaras tanto como yo y menos que solo te pudieras divertir en tu fiestecita con una sola puta. &mdash;Eso s&iacute; me doli&oacute;. Pens&eacute; no responderle nada, pero finalmente le dije&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sabes qu&eacute; Silvia? De eso tenemos que hablar m&aacute;s tarde, fue una desfachatez de tu parte, que fueras precisamente al &ldquo;Juli&rdquo; para restreg&aacute;rmelo delante de todos. &mdash;Y colgu&eacute; la llamada. Me dirig&iacute; al ba&ntilde;o para arreglarme antes de la visita programada por mi clienta.<\/p>\n<p>Paola me sorprendi&oacute; con un pellizco en mis nalgas, la sonrisa de siempre y un besito muy cerca de mi boca. Me subi&oacute; el &aacute;nimo un poco con su atrevimiento y aquel beso; cambi&eacute; el semblante, como lo hace aquel payaso de circo, que sonr&iacute;e durante la funci&oacute;n, a pesar de tener roto su coraz&oacute;n. Me dispuse a cerrar el negocio, con amplios beneficios para la clienta, para la empresa y obviamente para m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Erda mi ni&ntilde;o! pero que negocio te has mandado. &mdash;Me dijo mi Paola, ya m&aacute;s tarde, con su acostumbrado acento coste&ntilde;o. &mdash;&iexcl;Felicitaciones! Y encima, mira que sonsacarte esa camioneta a tan bajo precio para ti. &iexcl;Eres un zorro muy amoroso! &mdash;Me adul&oacute; mi rubia Barranquillera, estamp&aacute;ndome un sonoro beso en la mejilla. El otro y m&aacute;s deseado, el largo y h&uacute;medo, tendr&iacute;a que esperar para cuando estuvi&eacute;ramos solos.<\/p>\n<p>Lo cierto es que hab&iacute;a logrado convencer a la se&ntilde;ora de cambiar su veh&iacute;culo y que me dejara la suya para mi uso personal, cuadramos un precio bastante favorable, muy por debajo del valor normal y aparte con facilidades directas para cancelar el saldo. As&iacute; que s&iacute;, hab&iacute;a hecho una buena labor, palmada en la espalda de mi jefe de ventas y salida m&aacute;s temprano de lo usual, en forma de compensaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Antes de irme, me acerqu&eacute; hasta el escritorio de Paola, para entregarle su regalo de bodas. Ella al verlo se puso colorada y emocionada se levant&oacute; para agradecerme, obsequi&aacute;ndome un fuerte abrazo y un&hellip; &mdash;&iexcl;Esp&eacute;rame donde siempre, no demoro, tenemos que cuadrar unas cositas para esta noche! &mdash;Y s&iacute;, sal&iacute; feliz como una lombriz, a esperar en la cafeter&iacute;a cercana a mi hermosa Barranquillera.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, esta noche me voy a estrenar mi regalo, pero contigo. Carlos ya tendr&aacute; tiempo de v&eacute;rmelo puesto muchas noches. &mdash;Me dijo Paola tan pronto nos encontramos en aquella cafeter&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Ven, vamos fuera, me obsequias un cigarrillo y te comento mi idea. &iexcl;Vas a ver Nene! &mdash;Y salimos, ella abrazada a m&iacute; y yo con mi malet&iacute;n, mi saco en el brazo y en la mano un caf&eacute;, intentando balancear a la perfecci&oacute;n el l&iacute;quido para no regarme. Un defecto m&iacute;o, lo s&eacute;. Tengo puro pulso de maraquero en carnaval.<\/p>\n<p>Tom&eacute; la cajetilla y la abr&iacute; para ofrec&eacute;rselos, ella sac&oacute; dos y los coloc&oacute; juntos en su boca, los encend&iacute; a la par y tom&eacute; uno de ellos para m&iacute;, untado de su brilloso y rojo labial, saborizado a cereza.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno Pao ahora s&iacute; cu&eacute;ntame tu idea. &mdash;Y con maliciosa sonrisa de ni&ntilde;a traviesa me regal&oacute; un ligero beso en los labios, adorn&aacute;ndola con su verde mirar, coqueta y completamente&hellip; &iexcl;Loca! Se acerc&oacute; a mi oreja y con baja voz, casi en susurros me fue contando lo que hab&iacute;a meditado para salvar en algo mi relaci&oacute;n con Silvia. &iquest;Loca? S&iacute;, en serio estaba &iexcl;Completamente loca! Y los dos terminamos ri&eacute;ndonos de sus ocurrencias. Finalmente, nos montamos en la SUV y partimos rumbo a un centro comercial. All&iacute; la dej&eacute; para que se encontrara con su futuro esposo y yo, pues deb&iacute;a ir a otro lugar para hacer unas compras. &iexcl;Imprescindibles!<\/p>\n<p>Llegu&eacute; pronto a mi hogar, parquee la camioneta y tom&eacute; mi malet&iacute;n y las bolsas. Ascensor ocupado en el &uacute;ltimo piso. Bueno, pues subir&eacute; a pie los tres pisos, que me hace bien para calmar las ansias. &iquest;O los nervios? Abr&iacute; la puerta, no escuch&eacute; ruidos. Al parecer mi esposa no se encontraba o estaba en nuestra habitaci&oacute;n durmiendo. Dej&eacute; el malet&iacute;n y la bolsa encima de una mesa auxiliar al lado del sof&aacute;. Fui a la cocina para buscar en el refrigerador una cerveza. Destap&eacute; una, tom&eacute; un sorbo y algo de aire, s&iacute;, estaba nervioso por aquel encuentro con mi mujer despu&eacute;s de todo lo acontecido.<\/p>\n<p>Me dirig&iacute; hasta nuestra habitaci&oacute;n, pero no estaba all&iacute;. Revis&eacute; la de mis hijos y tampoco se encontraba. Me cambi&eacute; de ropa, un pantal&oacute;n de lino azul, un buzo con cuello de tortuga blanco, y mocasines de cuero beige. Luego sal&iacute; hasta la sala y empec&eacute; a depositar las compras en aquella mesa de centro, que reposaba sobre la alfombra gris. Una botella de Vodka, las dos copas de cristal escarlata que obsequiaron por la compra de la Smirnoff, servilletas y una bandeja con hojas de menta y rodajas de lim&oacute;n. Ahh y una bolsa de regalo. Coloqu&eacute; igualmente sobre la otra mesa auxiliar y sobre el mes&oacute;n de la cocina, dos candelabros con tres velas rojas cada uno.<\/p>\n<p>Eran casi las ocho de la noche y revis&eacute; en mi m&oacute;vil, las redes sociales, para distraerme mientras en el equipo de sonido, el tocadiscos giraba. Se escuchaba la m&uacute;sica de Marvin Gaye y su &ldquo;Sexual Healing&rdquo;. Deslizaba la pantalla sin inter&eacute;s alguno. Entr&eacute; en el Instagram de Silvia por &ldquo;chismosear&rdquo;, para ver que fotos nuevas hubiera colgado. Hab&iacute;a pocas, dos o tres nada m&aacute;s. La fachada de un chalet, una adicional fotograf&iacute;a de una sala amplia, muy bien decorada y con una hermosa alfombra de un mullido color albo en el centro. Al fondo de la panor&aacute;mica se pod&iacute;a apreciar un gran ventanal que conduc&iacute;a a un espacioso balc&oacute;n. La &uacute;ltima era de ella, sentada de medio lado posando risue&ntilde;a en la mitad de un lujoso sof&aacute; de cuero beige, mostrando sus hermosas piernas, cruz&aacute;ndolas, una sobre la otra. Al fondo de marco una iluminada chimenea. &iquest;Ser&iacute;a la casa de&hellip;? Si podr&iacute;a ser. Las hab&iacute;a subido recientemente, pero no ten&iacute;an ning&uacute;n comentario, pero si dos gustados corazones.<\/p>\n<p>Sobre las nueve de la noche el hambre me pudo, as&iacute; que fui hasta el horno y puse a calentar dos trozos de pizza Napolitana. Tres minutos despu&eacute;s y sent&iacute; la puerta abrirse. Mi esposa al entrar se sorprendi&oacute; por la ambientaci&oacute;n de nuestra sala. Y me mir&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y esto a que se debe? &mdash;Me dijo sin saludar y sin asomo de felicidad.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Buenas noches cari&ntilde;o! le respond&iacute;. &mdash;Esto es para que celebremos. &mdash;Sentenci&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pero qu&eacute; vamos a celebrar? &mdash;Respondi&oacute; encogi&eacute;ndose de hombros y sin m&aacute;s se fue por el pasillo hacia nuestra alcoba. Desde la cocina, mientras masticaba un pedazo de aquella sabrosa pizza, le grit&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ahh! pues que ahora ya estamos equilibrados, hay que festejar que ya somos un matrimonio felizmente infiel. &iquest;No te parece? &mdash;Ella se demor&oacute; un rato en la alcoba, seguro cambiando su vestuario. No respondi&oacute; nada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y los ni&ntilde;os c&oacute;mo est&aacute;n? &mdash;Termin&eacute; por gritarle, tras dar el &uacute;ltimo bocado y un sorbo a la cerveza. Y tambi&eacute;n con el &aacute;nimo de quitarle tensi&oacute;n al asunto.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Felices con mi mama y mi suegro! Ya sabes c&oacute;mo los consiente ella y &eacute;l adem&aacute;s los malcr&iacute;a. &mdash;Me respondi&oacute; llegando hasta la cocina.<\/p>\n<p>&mdash;Los traen de regreso el domingo. &iquest;Tienes que trabajar este fin de semana? &mdash;&iexcl;Humm! Vaya pregunta. Anteriormente le hubiese respondido con la verdad, pero dadas las circunstancias le ment&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Si Claro! Es una l&aacute;stima. Hubi&eacute;ramos podido aprovechar para salir por ah&iacute; al cine o a pasear y conocer nuevos lugares, un bar distinto y nuevas personas. Pero ni modos, el deber primero. Pero t&uacute; puedes aprovechar para descansar. &mdash;Conclu&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y entonces todo esto qu&eacute;? &iquest;Es para pedirme perd&oacute;n? &mdash;Dijo ella, de manera un tanto soberbia, mientras daba una mirada a la bebida y las velas encendidas en nuestra sala. Se hab&iacute;a puesto ya un pijama de color rosado, estampada con huellas de gatitos por todas partes.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Perd&oacute;n? &iquest;Otra vez yo? No ser&iacute;a acaso t&uacute;&hellip; &iquest;La que deber&iacute;as pedirlo? &mdash;Le respond&iacute; en total calma, sin alterar el tono sereno de mi voz. Silvia me observ&oacute; y se acomod&oacute; a lo largo en el sof&aacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Mira Rodrigo, no te voy a pedir perd&oacute;n porque me lo deb&iacute;as. Es m&aacute;s, estuviste de acuerdo en que lo hiciera, &iquest;No es verdad? &mdash;Yo la escuchaba, acerc&aacute;ndome a la mesa, sin mirarla. Empec&eacute; a servir en dos vasos un poco de Vodka con dos hielos y unas hojas de menta y una rodaja de lim&oacute;n en cada uno.<\/p>\n<p>&mdash;Dijiste que hiciera lo que yo creyera que era justo. Me diste v&iacute;a libre para acostarme con quien yo quisiera. &iexcl;As&iacute; que no! no tengo que pedirte excusas. T&uacute; lo quisiste as&iacute;. Ahora aguanta como yo lo tuve que aceptar. A las malas. Estamos empatados, bueno casi. &iexcl;Jajaja! &mdash;Y se empez&oacute; a sonre&iacute;r, mientras yo le extend&iacute;a su bebida. No me cedi&oacute; espacio a su lado en el sof&aacute;, as&iacute; que me sent&eacute; sobre la alfombra, a un lado de la mesa.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno&hellip; &iexcl;Brindemos! &mdash;Y chocamos el cristal de nuestras copas.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Salud! &mdash;dijo Silvia, y los dos bebimos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qui&eacute;n brindamos? &mdash;Pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues yo creo que por aquellos que nos hicieron felices. A ellos les debemos nuestra reuni&oacute;n esta noche, &iquest;No te parece? &mdash;le respond&iacute; yo.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece bien, entonces brindo por Hugo, que me hizo apreciar placeres no sentidos antes. &iexcl;Humm! Y por David, ese gringo que esta como quiere. Y se relami&oacute; los labios, entre cerrando sus ojos. Luego prosigui&oacute;&hellip; &iexcl;Ahh! y por Martha, porque esa puta infiel no sab&iacute;a el tremendo hombre que ten&iacute;a a su lado y de esa manera me lo cedi&oacute; sin pens&aacute;rselo. &mdash;Suspir&eacute; y elev&eacute; mi vaso al techo del piso&hellip; &iquest;Martha, puta infiel? &iquest;Y ella qu&eacute; era?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Yo lo hago tambi&eacute;n por ellos! Por mostrarme en una sola noche, la mujer desconocida que despertaba cada d&iacute;a, justo al lado de m&iacute;o en aquella cama. Brindo por ellos, por haberle proporcionado al amor de mi vida, todo el placer que ella no pudo sentir tras tantos a&ntilde;os junto a m&iacute;. &iexcl;Y claro! por la puta amiga m&iacute;a, esa mujer hermosa que tuvo sexo conmigo, no solo porque le atraigo como hombre, sino porque me ha brindado su cari&ntilde;o y sus amorosas atenciones; porque en verdad le intereso y que por sus sentidos gestos esa noche, sus prolongados gemidos con mi verga dentro suyo y su entrega total en todas las posturas imaginadas, creo que sac&oacute; dentro de m&iacute; la pasi&oacute;n que estaba oculta, hibernando tras a&ntilde;os de fracasado placer con mi esposa.<\/p>\n<p>A Silvia no le cay&oacute; muy bien mi brindis por la mueca de disgusto que hizo. Cambi&oacute; su postura en el sof&aacute;, se acomod&oacute; de tal manera, que sus piernas las cruzo una encima de la otra, dej&aacute;ndome observar la palidez de sus blancos pies.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, pues ya era hora de explotar. Nos hab&iacute;amos vuelto un par de personas aburridas, atenidas al diario vivir. Nos est&aacute;bamos desvaneciendo. &iexcl;Y aqu&iacute; estamos gracias a ti! &mdash;Me dijo Silvia, tomando el &uacute;ltimo sorbo de vodka y con su boca entreabierta la rodaja de lim&oacute;n, atrap&aacute;ndola entre sus dientes a la mitad.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Que m&uacute;sica tan aburrida! Rodrigo porque no escuchamos una salsita o un vallenato. Algo que sea m&aacute;s alegre y que esta noche no parezca nuestro funeral. &mdash;La mir&eacute; sonriente y me puse en pie para acercarme hasta el equipo de sonido. &iquest;Podr&iacute;a ser nuestro final?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gustar&iacute;a escuchar una del grupo Niche o tal vez al Joe Arroyo? &mdash;Le pregunt&eacute;, mientras Silvia intrigada por el paquete envuelto en papel regalo, se adelantaba un poco en el sof&aacute; para tratar de averiguar el contenido y el destinatario. Finalmente me decid&iacute; por &laquo;La Rebeli&oacute;n&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;&hellip;&laquo;Quiero contarle mi hermano, un pedacito de la historia negra. De la historia nuestra, caballero y dice as&iacute;: &iexcl;Uh! En los a&ntilde;os mil seiscientos, Cuando el tirano mand&oacute;. Las calles de Cartagena&hellip; Aquella historia vivi&oacute;&raquo;&hellip; &mdash;La inaugural estrofa de aquella canci&oacute;n cantada con el sentimiento de una raza oprimida y que tantos recuerdos nos tra&iacute;an de nuestra lejana patria, lograron que Silvia se pusiera en pie y comenzara a bailar sola, apartada de m&iacute;, girando y moviendo r&iacute;tmicamente sus caderas.<\/p>\n<p>&mdash;Esa canci&oacute;n me encanta, ven&hellip; &iexcl;Bailemos! &mdash;Y me estir&oacute; su mano, esperando por la m&iacute;a en se&ntilde;al de aceptaci&oacute;n. La tom&eacute;, y nos fuimos acercando, mir&aacute;ndonos fijamente pero sin decirnos nada. Dimos unas vueltas, desplaz&aacute;ndonos sobre la alfombra; la gir&eacute; hacia un lado y luego hacia el otro, pasando yo mis brazos por encima de su cabeza, hasta dejarla de espaldas hacia m&iacute;, tan solo unos segundos. Roz&aacute;ndonos apenas lo suficiente, mi bajo vientre contra el nacimiento de sus nalgas, mis antebrazos apretando en contadas ocasiones, sus pechos.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, que bien bailas. &mdash;Me dijo mientras d&aacute;bamos otros dos pasos hacia un costado. &mdash;En eso si le ganas de lejos a Hugo. Es tan tieso y falto de ritmo. Tendr&eacute; que darle clases&hellip; &iexcl;Privadas! &mdash;Y dejo escapar una sonora carcajada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Claro! Me imagino que si no baila bien, en la cama debe comportarse tal cual. Sin cadencia ni sabor. &iquest;O me equivoco, Cari&ntilde;o? &mdash;Le repliqu&eacute; su ir&oacute;nico comentario.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pues s&iacute;! Te equivocas te cabo a rabo. Es esmerado, muy atento y&hellip; Mejor no te cuento porque te molestaras. &mdash;Me respondi&oacute; Silvia, sin apartar sus ojos de los m&iacute;os.<\/p>\n<p>&mdash;Ehh, vaya eso si es una sorpresa. &mdash;Le refut&eacute; sin demostrarle mi enojo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ahh! y hablando de sorpresas, mira, ese paquete contiene un obsequio para ti. &iquest;Por qu&eacute; no lo abres y te lo pruebas? Si te gusta y quieres, obviamente. &mdash;La incit&eacute;, se&ntilde;al&aacute;ndole el regalo, que reposaba sobre la mesa de centro. A Silvia se le iluminaron los ojos y corri&oacute; a destaparlo, desgarrando la envoltura con prisas, como una ni&ntilde;a peque&ntilde;a con sus obsequios en navidades.<\/p>\n<p>La caja conten&iacute;a un conjunto de bata y tanga brasilera, negra y con transparencias. Encaje delicado y suave por sus contornos. Y un cintur&oacute;n de raso, para ajustar por su cintura. Adem&aacute;s en el interior tambi&eacute;n estaba un antifaz rojo para dormir. Y un juguetico especial. Un estimulador de cl&iacute;toris, elegante, discreto y bonito. Y con la pr&aacute;ctica funci&oacute;n de controlarlo a distancia por bluetooth, por medio de una aplicaci&oacute;n que ya hab&iacute;a descargado previamente a mi m&oacute;vil. Eso no lo sab&iacute;a Silvia, &iexcl;A&uacute;n!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta? &mdash;Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Si por supuesto! Gracias, est&aacute; divino este conjunto. &iexcl;Espera! Voy a prob&aacute;rmelo. &mdash;Y de inmediato se empez&oacute; a quitar las prendas rosadas de su pijama, la prenda superior y el pantal&oacute;n fuera. Sus medianos senos al aire. Un tanga formalito y blanco fue retirado con prisa por sus manos. Se fue colocando la tanga nueva, desliz&aacute;ndola coquetamente, ofreci&eacute;ndome la vista de sus nalgas y la sinuosidad de la espalda, subi&eacute;ndola por sus blancos muslos hasta acomodarla, de manera sexy a sus caderas. Se dio vuelta y observe como la raja de su vulva se alcanzaba a apreciar, tras la delicada tela negra. Y luego la bata encima, un brazo primero y luego el otro, anud&aacute;ndola posteriormente a su cintura.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Espectacular! Me sienta genial. &mdash;Y me abraz&oacute; d&aacute;ndome por fin un casto beso, despu&eacute;s de tantas horas de ser usados esos labios, seguramente por otras bocas. &mdash;&iquest;Sabes una cosa? &mdash;Continu&oacute; habl&aacute;ndome, tomando de nuevo su copa de vodka&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Anoche lo pase genial, fue morboso y excitante. &iexcl;Ufff! Hacerte ver que yo tambi&eacute;n pod&iacute;a seducir y ser deseada por otros hombres, me hizo sentirme poderosa. Lamento si te humill&eacute;, pero es que estaba muy dolida. &mdash;Me retir&eacute; de su abrazo y le entregu&eacute; en sus manos el dichoso aparatico. Me mir&oacute; sorprendida sin saber qu&eacute; hacer con aquella rosada mariposa siliconada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y esto? &mdash;Me dijo extra&ntilde;ada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hemos cambiado! &mdash;Le contest&eacute; r&aacute;pidamente. &mdash;As&iacute; que vamos a agregar nuevas sensaciones a esta noche.<\/p>\n<p>Lo destap&eacute;, lo encend&iacute; y lo introduje con cuidado por debajo de su estrenada tanga, acomod&aacute;ndoselo sobre su pubis. Ella al sentirlo frio se eriz&oacute; un poco. Luego me dirig&iacute; hacia la mesita auxiliar, tomando mi tel&eacute;fono y abriendo la aplicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ya ver&aacute;s! &iquest;Otro trago? Y no me hagas esa carita que lo vas a pasar genial esta noche. &mdash;Serv&iacute; una mayor cantidad de vodka en los dos vasos. Cambi&eacute; la salsa por un Long Play de vallenatos rom&aacute;nticos. Y brindamos nuevamente, haciendo sonar los cristales. Nos abrazamos, ella recost&oacute; su cabeza sobre mi hombro derecho y fuimos movi&eacute;ndonos lentamente, apretados, unidos como antes. Y le di al play de la aplicaci&oacute;n. Las vibraciones eran suaves al comienzo pero luego sub&iacute; un poco la velocidad y la potencia. Y Silvia temblaba, empezaba a sentir, a gemir y a entreabrir su boca, deseando los labios m&iacute;os.<\/p>\n<p>&mdash;Wow &iexcl;Qu&eacute; rico se siente! Cari&ntilde;o, me tienes arrecha con este regalito. &iexcl;Aghhh! Mmm&hellip; Estoy mojad&iacute;sima. &mdash;Silvia bailaba pero a veces se deten&iacute;a porque las sensaciones en su cl&iacute;toris, le hac&iacute;an flaquear las piernas. Y yo dichoso de verla as&iacute;, caliente y dispuesta para lo que se vendr&iacute;a.<\/p>\n<p>Y as&iacute; se fueron consumiendo los minutos, los bailes y las canciones tambi&eacute;n. Besos no quise, los evitaba. Todo marchaba a la perfecci&oacute;n, Silvia estaba deseosa con claras se&ntilde;ales de querer follar. Bebimos dos copas m&aacute;s, alargando su placer, modificando la cadencia de las vibraciones, todo hasta llegar la hora se&ntilde;alada. Y sobre las once de la noche, el sonido de mi celular me advirti&oacute; de que el final se acercaba.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n podr&aacute; ser a esta hora? Que no vaya a ser uno de tus amigotes, no vayas a echar a perder el momento Rodrigo. &mdash;Me dijo Silvia algo alterada.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes Cari&ntilde;o. Esta llamada solo confirma la llegada de la otra parte de tu regalito. La vas a pasar fenomenal, ya ver&aacute;s. &mdash;Tom&eacute; en mis manos aquel antifaz rojo y se lo coloqu&eacute; a Silvia dici&eacute;ndole&hellip;<\/p>\n<p>-&mdash;&iexcl;Silvia! te vas a quedar aqu&iacute; en medio de la sala, con esto puesto y tienes que prometerme que no lo vas a retirar hasta que llegue el momento. Yo te dir&eacute; cuando lo podr&aacute;s quitar de tus ojos. &iquest;Entendido? &mdash;Y mi esposa, acept&oacute; de buena manera mi propuesta, asintiendo con su cabeza y tal vez por el alcohol ingerido, me sigui&oacute; el juego.<\/p>\n<p>Son&oacute; el timbre y me dirig&iacute; hacia la puerta. Abr&iacute; y all&iacute; estaba mi hermosa y loca, rubia Barranquillera. Sonriente como siempre. Me gui&ntilde;&oacute; un ojo y le cedi espacio para que ingresara.<\/p>\n<p>&mdash;Ohhh, pero que bonita escultura tiene el se&ntilde;or. &mdash;Y se acerc&oacute; hasta donde permanec&iacute;a Silvia de pie.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; que esta es&hellip; &iquest;tu casta mujercita? &iquest;La que voy a devorarme esta noche y a quien sacar&eacute; orgasmos, entre gritos de placer y delirio? &mdash;Y Paola empez&oacute; a rozar con su dedo &iacute;ndice, la nariz, los labios y el cuello de Silvia. A mi mujer se le eriz&oacute; la piel del cuello, los brazos y los poros en sus muslos. Confundida y excitada a la vez.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;! Ella es. Por eso te contrat&eacute;. Me dijo un amigo que eres de las mejores. Espero que valgas lo que cobras. &mdash;Y enseguida Paola se apart&oacute; de Silvia, para entregarme su largo abrigo. Debajo de &eacute;l, solo tra&iacute;a puesto el picard&iacute;as negro que yo le hab&iacute;a obsequiado para su noche de bodas. Su piel blanca me ofrec&iacute;a dorados brillos, sus labios de rojo encendido tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Deseas tomar algo antes de empezar? &mdash;Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Tienes aguardiente? Lo que est&aacute;n tomando ustedes no es de mi agrado. Me gusta algo que haga arder mi garganta. &mdash;Respondi&oacute; mi rubia c&oacute;mplice.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Pero por supuesto! espera un momento voy a la cocina que lo tengo enfriando en el congelador. &mdash;Y las deje all&iacute;, a solas.<\/p>\n<p>Cuando regres&eacute; con la botella de aguardiente y una copa adicional, en la sala estaba Paola rodeando a Silvia, acarici&aacute;ndola, palp&aacute;ndole las nalgas y mi esposa se dejaba, sus mejillas coloradas, la boca entreabierta, su respiraci&oacute;n agitada y recibiendo adicionalmente las vibrantes ondas del juguetico sobre su vulva.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Estas acalorada preciosa? &mdash;le dec&iacute;a la rubia a la casta&ntilde;a. Acercando al o&iacute;do su boca, calent&aacute;ndola con su aliento.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Resp&oacute;ndeme! Le habl&oacute; con sobrada autoridad a Silvia. &mdash;Esta respondi&oacute; con un s&iacute; prolongado, entre excitada y temerosa.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Nene, dame ese trago de una vez! &mdash;Y le alcanc&eacute; a Paola la copa. Lo bebi&oacute; por completo, de una sola vez.<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh, que delicia de &ldquo;guaro&rdquo;. &iexcl;S&iacute;rveme otro! &mdash;Me orden&oacute;. Llen&eacute; la copa nuevamente y mi rubia se acerc&oacute; hasta el centro de la sala, donde permanec&iacute;a Silvia en pie.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Vamos a ver qu&eacute; tal besa tu casta esposa! &mdash;sentenci&oacute; de forma picaresca. Y de forma muy sensual junt&oacute; sus rojos labios con la boca de mi mujer. Silvia no demor&oacute; en abrir su boca buscando la c&aacute;lida humedad. Paola se apart&oacute; levemente, pero enseguida su lengua empez&oacute; a recorrer el exterior de los labios de Silvia, los humectaba de su saliva y mi mujer jadeaba, exteriorizando su &eacute;xtasis. Las manos de Paola tomaban posesi&oacute;n de un seno, delicada pero firmemente. La otra sosten&iacute;a la mand&iacute;bula de mi esposa.<\/p>\n<p>&mdash; &iexcl;Humm, que rica boquita de puta te gastas! Haber, saca esa leng&uuml;ita que te la quiero chupar, anda &iexcl;D&aacute;mela! &mdash;Y mi mujer se la ofreci&oacute;, sin resistencia.<\/p>\n<p>Paola la introdujo en su boca, para luego sacarla y enfrentarla con su lengua, jugando entre las dos, enrosc&aacute;ndose una sobre la otra. Hasta que finalmente, abraz&aacute;ndose las dos, se besaron apasionadamente, juntando sus cuerpos, donde se observaba la diferencia de altura. Mi rubia le sacaba m&aacute;s de media cabeza a mi esposa. Para ese momento yo estaba empez&aacute;ndome a excitar, con aquella escena.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Anda Nena! Pero que rico besas, &iexcl;Humm! Mira como me has hecho mojar. &mdash;Y Paola entonces tomo la mano de Silvia y la llev&oacute; hasta su humedecido co&ntilde;o, para dejarla all&iacute; un instante.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Aja! vamos a ver que nos encontramos por ac&aacute;. &mdash;Y Paola deshizo el nudo del satinado cintur&oacute;n y fue apartando los costados de la bata. Silvia colabor&oacute; y moviendo un hombro primero y enseguida el otro, le ayud&oacute; a mi rubia Barranquillera, a despojarse de la negra tela. Esta delicada prenda cay&oacute; a sus pies, vencida por la gravedad y el deseo de aparecer desnuda ante su desconocida amante.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mira que t&eacute;ticas tan preciosas y erguidas te gastas! Y estos pezones tan duritos y parados&hellip; &iquest;Para qui&eacute;n son? &mdash;Se hizo un silencio moment&aacute;neo. Mi esposa no respond&iacute;a la pregunta. Paola me mir&oacute; y p&iacute;caramente coloc&oacute; un dedo en la boca de mi mujer, jalando hacia abajo, el labio inferior de Silvia y le dijo nuevamente con firmeza&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No lo voy a volver a repetir! &mdash;E inmediatamente pellizc&oacute; con fiereza uno de los rosados pezones, haciendo a Silvia gemir de dolor, para luego contestar finalmente&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Son&hellip; tuyos. &mdash;Lo dijo en voz muy baja, a lo cual Paola retorciendo el otro pez&oacute;n entre su pulgar y el &iacute;ndice, gir&aacute;ndolos, le dijo muy cercana a su oreja izquierda&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No escuche bien nenita&hellip; &iquest;De qui&eacute;n? &mdash;Mi esposa contest&oacute; enseguida, ya con una voz m&aacute;s decidida y potente, casi grit&aacute;ndoselo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Tuyos, maldici&oacute;n, estas tetas son tuyas &iexcl;Ch&uacute;pamelas! &mdash;Y Paola se sonri&oacute; generosamente, d&aacute;ndole una palmada al seno derecho, haci&eacute;ndolo mecer.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; no me mandas, son m&iacute;as, yo decido cu&aacute;ndo y c&oacute;mo me las comer&eacute;. &mdash; &iquest;Vencedora? &iexcl;S&iacute;! La ten&iacute;a donde ella quer&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Nene? Anda, reg&aacute;lame otro trago, pero ll&eacute;nala hasta el borde. &mdash;Y le serv&iacute; un aguardiente que rebosaba en la peque&ntilde;a copa de transparente cristal.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Gracias! Y ahora apaga estas luces, que el calor ya lo tenemos dentro y con las velas nos alcanza &iquest;Cierto que s&iacute;, mi putita? &mdash;Y Silvia respondi&oacute; afirmativamente, toc&aacute;ndose un seno, apret&aacute;ndose el enrojecido pez&oacute;n. Paola me gui&ntilde;&oacute; uno de sus preciosos y esmeraldas ojos, sonriendo con malicia.<\/p>\n<p>&mdash;Mi nenita, vas a portarte bien. Te vas a quedar quietecita y me vas a sostener algo, pero no te lo puedes tomar porque es m&iacute;o, esta frio y quiero que me lo calientes un momento. &iexcl;Abre bien la boca! &mdash;Y bebiendo todo el contenido de la copa, Paola acerc&oacute; su boca hacia la de Silvia y le pas&oacute; la bebida. Silvia se qued&oacute; inm&oacute;vil, con su boca entreabierta y en su interior el trago largo de licor. &iexcl;Ardiente!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Aja! &iquest;Y aqu&iacute; abajo que me aguardar&aacute;? &mdash;Y las blancas y suaves manos de mi rubia, deslizaron las tiras de la tanga brasilera hacia abajo, apartando el juguetico del esplendoroso pubis de Silvia.<\/p>\n<p>&ndash; &iexcl;Wow! &iquest;Pero que tenemos por ac&aacute;? &iquest;Un co&ntilde;ito rasurado y h&uacute;medo por este aparatico? &iexcl;Creo que ya no lo vamos a necesitar! &iquest;No es verdad preciosa? &mdash;Y se arrodill&oacute;, metiendo su nariz y boca entre los muslos aun temblorosos y apretados de mi esposa.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Abre bien las piernas! &mdash;le orden&oacute; y mi mujer acat&oacute; sin rechistar aquel er&oacute;tico mandato.<\/p>\n<p>Paola empez&oacute; a jugar con su lengua sobre la vulva de mi mujer. Con los dedos de su mano izquierda, fue apartando los pliegues de los labios mayores, dejando a su disposici&oacute;n en abierta &laquo;V&raquo; aquel rosado y brilloso botoncito del placer. Todo alrededor de su vagina brillaba de saladas ambros&iacute;as que flu&iacute;an acuosas de su interior y con los dedos de su mano derecha, la tomaba por detr&aacute;s de las nalgas, supongo que escrutando la h&uacute;meda cavidad desde la parte posterior. Silvia se mov&iacute;a nerviosa, en sus muslos se pod&iacute;a apreciar un ligero tremor.<\/p>\n<p>Paola abri&oacute; su boca, humectando sus rojos labios con la punta de su lengua, mir&aacute;ndome plena, de s&aacute;dica emoci&oacute;n. Y se apoder&oacute; con ambici&oacute;n de aquel tesoro que yo cre&iacute;a que me pertenecer&iacute;a exclusivamente, hasta la noche anterior, obviamente. Y desde atr&aacute;s, la penetraba con sus finos dedos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ahh! Que rico tu sabor nenita m&iacute;a. &mdash;Le dec&iacute;a Paola a Silvia.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gusta putita? &mdash;Pero mi mujer no respond&iacute;a.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a sencillamente hacerlo, sin derramar aquel trago de aguardiente, que Paola hab&iacute;a resguardado en el interior de su boca. Sus mejillas sonrosadas m&aacute;s aquella respiraci&oacute;n agitada y tan conocida por m&iacute;, aspirando grandes vol&uacute;menes de aire, mezclado con su sexual aroma, tras mil noches de pasi&oacute;n. El brillante sudor que se apreciaba sobre toda su delicada piel lozana, respond&iacute;an positivamente por ella. Se estremec&iacute;a, de su boca se escapaban ya algunas gotas de aquel licor. Respiraba cada vez m&aacute;s excitada, exhalaba y aspiraba por su nariz. Mi rubia Barranquillera la ten&iacute;a a punto de alcanzar el cl&iacute;max, besando, lamiendo y penetrando.<\/p>\n<p>Y el orgasmo no demor&oacute;. A Silvia le flaquearon las piernas, era caerse o mantener en su boca aquel trago que no era suyo y ten&iacute;a prohibido beberlo. Hasta que no pudo m&aacute;s y gimi&oacute;, fuerte y prolongado, dejando escapar la bebida que cay&oacute; por su quijada hasta mojar sus senos y ella, mi amada esposa, recog&iacute;a con su boca abierta, todo el aire que pod&iacute;a del sal&oacute;n, mientras se apoyaba con sus manos, sobre la cabellera dorada de Paola, manteniendo su equilibrio.<\/p>\n<p>&mdash;Mala ni&ntilde;a, no eres para nada obediente &iexcl;Oyeee! &mdash;Le dijo Paola con su voz azucarada. &mdash;Has desperdiciado mi aguardiente, Nenita. Te mereces un castigo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Arrod&iacute;llate! &mdash;Y mi esposa se le arrodill&oacute;, como valiente y vendada hero&iacute;na, a enfrentar su er&oacute;tica suerte. Paola se apart&oacute; con dos dedos, el borde de la tanga negra hacia un costado y le ofreci&oacute; los dorados vellos que adornaban el comienzo de su rosada raja, acerc&aacute;ndola a la deseosa boca de mi rendida Silvia.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Lame putita m&iacute;a! Es toda tuya. &mdash;Y ella lami&oacute;, chup&oacute;, beso y bebi&oacute; de aquel frugal n&eacute;ctar. Minutos pasaron con Silvia entregada a la labor, &ndash;yo excitado a mas no poder&ndash; hasta arrancarle a mi rubia Barranquillera un reconfortante y merecido orgasmo, solo con su inexperta boca y la lengua ensalivada.<\/p>\n<p>Luego de eso, se tendieron las dos a lo largo sobre la alfombra, bes&aacute;ndose, intercambiando fluidos y saliva, las dos entregadas, frot&aacute;ndose sus pubis contra los muslos de la otra. Yo acalorado y endurecido, opt&eacute; por tomar un trago largo de aqu&eacute;l vodka rojo. &iquest;El fuego se combate con m&aacute;s fuego? Tal vez si, a veces no.<\/p>\n<p>Pero Paola ten&iacute;a una &uacute;ltima carta por jugar. Se acomod&oacute; en el medio de las piernas de Silvia, tom&oacute; su bolso y del interior, extrajo un consolador negro, largo y grueso, con venas que recorr&iacute;an en realistas relieves toda su extensi&oacute;n y encauchados test&iacute;culos al final. Lo chup&oacute; ella, ensalivando el falso glande de aquel falo y luego se lo puso en la boca a Silvia que segu&iacute;a a oscuras, sin ver, solo imaginar y sentir. Mi esposa abri&oacute; su boca instintivamente cuando mi c&oacute;mplice Barranquillera se lo acerc&oacute;, y recibi&oacute; con deseo, la artificial verga qu&eacute; bes&oacute; y lami&oacute;. Pero Paola desatada, le dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te gustan las vergas grandes Nenita? &mdash;Y ella le dijo que s&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y te has comido varias? &mdash;De nuevo su respuesta fue positiva.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y cuantas has probado recientemente? &mdash; Paola me gui&ntilde;aba un ojo, y se sonre&iacute;a maliciosa. &mdash;Acaso nenita m&iacute;a&hellip; &iquest;Tan solo conformada con la de tu maridito? &mdash;Pero Silvia guard&oacute; un largo silencio.<\/p>\n<p>-&mdash;&iquest;Cuantas? &iexcl;Te pregunte! &mdash;Se reafirm&oacute; con rigor Paola en su cuestionamiento a Silvia, quit&aacute;ndole el consolador de la boca y acerc&aacute;ndolo peligrosamente a la entrada de su vagina, ejerciendo algo de presi&oacute;n sobre los henchidos labios.<\/p>\n<p>&mdash;Un&hellip; &iquest;Dos? &iexcl;Aghhh! me he comido dos, &iexcl;ufff! Me follaron dosss &iexcl;Ughh! &mdash;Respondi&oacute; entre gemidos mi esposa, mientras era penetrada despacio por aquel falo de pl&aacute;stico, y tan solo le hab&iacute;a introducido la gruesa punta. Pero Paola escupi&oacute; abundantemente sobre el grueso tallo de aquel consolador y lo desliz&oacute; en su h&uacute;medo interior con mayor facilidad, sac&aacute;ndole extendidos gemidos a Silvia.<\/p>\n<p>&mdash;Mira como estas de mojada deseando pollas, ya te ha entrado la mitad. &iquest;Quieres que te meta el resto? &mdash;Mi mujer respondi&oacute; que s&iacute;, que quer&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya puta infiel me he encontrado. &iquest;Quieres m&aacute;s verga o deseas chupar mejor mi vagina? &mdash;Le pregunt&oacute; Paola, introduciendo casi al completo aquel grueso consolador.<\/p>\n<p>&mdash;Aghhh, &iexcl;Jueputaaa! Que ricooo&hellip; S&iacute;, quiero verga y&hellip; Hummm &iexcl;Siii! Chuparte, lamerteee&hellip; &iexcl;Oughhh! Tu cuquitaaa, Dios que ricooo, me gustar&iacute;a lamerte &iexcl;Dame tu cuquita otra vez! Por favor, por favooor. &mdash;Silvia estaba enloquecida por el placer recibido.<\/p>\n<p>Y a mi esposa le lleg&oacute; otro nuevo orgasmo, pero mi s&aacute;dica y c&oacute;mplice rubia, la continu&oacute; penetrando r&iacute;tmicamente, sin dejarla descansar. Tres, &iquest;Cinco minutos tal vez? Silvia se retorc&iacute;a, apretaba sus dientes, intentaba sin conseguirlo, cerrar sus piernas para apaciguar sus electrizantes sensaciones. Alzaba y bajaba la cadera, indecisa entre &laquo;un quiero m&aacute;s y un d&eacute;jame descansar&raquo;. Ladeaba su cabeza a izquierda y a derecha, como sin encontrar la ubicaci&oacute;n deseada. Estrujaba ella misma un seno con su mano derecha, a la vez que la zurda la extend&iacute;a a su costado, afincando sus dedos como garfios, en el tejido de nuestra alfombra. Levantaba y bajaba el culo, ofreciendo su abierto tesoro lubricado. Exhalaba ansiosa y con ganas de acabar su seductor tormento. Pero los orgasmos le segu&iacute;an continuados, ramalazos cortos y espaciados, pero seguramente igual de intensos.<\/p>\n<p>Paola sudada igualmente, con su mirada orgullosa, intercambiaba la visi&oacute;n, entre aquella agradecida vagina y la dureza de mi verga resguardada dentro de mis mojados pantalones. Y se re&iacute;a a la vez que daba un sorbo directamente a la botella de aguardiente. &iexcl;Triunfante!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Anda Nene! mira como estas de tieso. Pero&hellip; &iexcl;Aja! Quita esas manitas de ah&iacute;. Ni se te ocurra tocarte esa verga, que la quiero toda para mi m&aacute;s tardecito. &mdash;Me ordenaba de manera sexy y provocadora, mi hermosa Paola.<\/p>\n<p>Me toc&oacute; ponerme en pie, respirar profundamente, tomar otro trago pero ya directamente de la botella, ya que yo tambi&eacute;n sudaba, sin haber hecho nada. Camin&eacute; alrededor de ellas, para observar mejor la penetraci&oacute;n. Silvia segu&iacute;a en medio de sus espasmos, sus piernas bien abiertas y temblorosas&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Entonces te has comido dos vergas, te has dejado penetrar por dos hombres, como la buena putita que eres? &mdash;Y una Silvia entregada al disfrute del descanso despu&eacute;s de tantos orgasmos, le respondi&oacute; claramente a Paola, mientras esta sacaba lentamente del interior de la enrojecida vagina que&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Sii&iacute;! Jueputaaa. &iexcl;Oughhh! S&iacute;, me picharon dos, dos vergas para miiii&hellip; Siii, s&aacute;cala ya, please&hellip; Ufff&hellip; Dos solo para m&iacute;. &mdash;&iquest;Asunto pendiente y dudas resueltas?<\/p>\n<p>Y Silvia se derrumb&oacute; en la alfombra, envuelta en los espasmos de su electrizante declaraci&oacute;n. Y yo me arrodill&eacute; a su lado, retir&aacute;ndole aquel rojo antifaz, que le ocult&oacute; por un tiempo, el rostro y la imagen del cuerpo armonioso de mi rubia confidente. Adorable secuaz amiga m&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Silvia? Cari&ntilde;o, m&iacute;rame. Abre tus ojos. &mdash;Le dije con seguridad.<\/p>\n<p>&mdash;Mira y esc&uacute;chame bien. Esta que vez aqu&iacute;, es la mujer que nunca contrat&eacute;, pero que igual quiso y vino para proporcionarte intensas caricias y sensaciones, hasta hacerte alcanzar el cl&iacute;max.<\/p>\n<p>&mdash;Es hermosa, &iquest;no te parece? &mdash;Silvia se restregaba los ojos, tratando de magnificar con la escasa luz que proven&iacute;a de las rojas velas, la imagen de su desconocida amante.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, mi vida. &mdash;le dije suavemente, mientras le acariciaba con delicadeza su mejilla y apartaba un mech&oacute;n de aquel cabello tinturado de su rostro.<\/p>\n<p>&mdash;Esta mujer que ves aqu&iacute;, es la que t&uacute; has llamado &uacute;ltimamente&hellip; &iexcl;Puta!<\/p>\n<p>&mdash;Es mi amiga Paola, la que ahora se va a ir conmigo a un hotel para celebrar su &uacute;ltima noche de soltera conmigo, despu&eacute;s de haberte brindado tantos orgasmos prolongados. &iquest;Lo ves? Tambi&eacute;n fuiste de ella, como ella ya fue m&iacute;a.<\/p>\n<p>Y mi esposa, descompuesta a&uacute;n por el placer recibido, abri&oacute; muy grandes sus ojos caf&eacute;s, y sudada como estaba, se apoy&oacute; sobre sus codos para observar por vez primera el rostro de su femenina amante, la mujer que fue m&iacute;a por dos pocas horas unos d&iacute;as atr&aacute;s y qu&eacute; ser&iacute;a de nuevo m&iacute;a, pero ya hasta el pr&oacute;ximo amanecer.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo? Pero&hellip; Yo&hellip; &mdash;Y Paola se acerc&oacute; de nuevo a su boca y la bes&oacute; profundamente, con deseo y mi mujer aunque lo intent&oacute;, al final no se apart&oacute;. Tambi&eacute;n la bes&oacute;, con ansias, completamente entregada a mi rubia Barranquillera.<\/p>\n<p>Me puse en pie y le extend&iacute; mi mano a Paola, quien la tom&oacute; y fue hasta el sof&aacute; para recoger su abrigo y su bolso. Mi esposa estaba confundida, apenas recomponi&eacute;ndose se fue arrodillando sobre la alfombra, mirando impasible como Paola se arreglaba con los dedos sus dorados cabellos y repasaba con su labial, el grosor de sus labios.<\/p>\n<p>&mdash;Se&hellip; &iquest;Se van a ir? &mdash;Nos pregunt&oacute; una Silvia compungida.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Aj&aacute; nena, pues claro que s&iacute;! &mdash;le respondi&oacute; sonriente Paola y continu&oacute; habl&aacute;ndole a mi esposa&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Yo era tu otro regalo y ya recibiste los dos. Anda y por tus gemidos, se ve que te encant&oacute;. As&iacute; que ahora me llevo a tu maridito para pasar con &eacute;l una noche completa de sexo t&oacute;rrido y salvaje. Porque nenita, tu Rodrigo&hellip; &iexcl;Va a darme mi despedida de soltera! &mdash;Y Silvia no pod&iacute;a ni sab&iacute;a c&oacute;mo salir de su asombro.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ahhh! Pero no me hagas esa carita de desconcierto. &mdash;Continuaba Paola fustigando a Silvia. &mdash;Mira qu&eacute; ma&ntilde;ana temprano te lo regreso. Y te juro por lo m&aacute;s sagrado, que Rocky, nunca m&aacute;s tendr&aacute; sexo conmigo. Eso s&iacute;, va a llegar cansadito, con hambre pero sin ganas de ti, &iexcl;Jajaja!<\/p>\n<p>&mdash;Pero Silvia, si te aclaro algo&hellip; &iexcl;Voy a volver!&#8230; Pero volver&eacute; por ti, no lo dudes mi putita hermosa, nos faltan huequitos por explorar. &mdash;Y Paola se dirigi&oacute; hacia la puerta, en tanto que Silvia me miraba bastante alarmada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Rodrigo?&#8230; Mi amor, no te vayas, en serio&hellip; &iexcl;No me dejes! &mdash;Mientras lo dec&iacute;a, mi esposa se abrazaba arrodillada como estaba, a mis piernas y empezaba a llorar.<\/p>\n<p>&mdash;Creo, Cari&ntilde;o m&iacute;o, que no est&aacute;bamos tan a la par como yo pensaba. Disfrutaste tu noche y la madrugada, por partida doble. &mdash;Y me zaf&eacute; con delicada firmeza de su amarre dici&eacute;ndole&#8230; &mdash;&iexcl;Silvia, mi amor! Dos veces van ya, en que me has pagado con traici&oacute;n. Yo, como lo has vivido y sentido, he canjeado mi dolor por tu placer.<\/p>\n<p>&mdash;Hmm &iexcl;Por cierto mi Cielo!&#8230; Ehh, como no voy a tener mucho tiempo libre y mi boca al igual que las manos, van a estar bastante ocupadas, de una vez te lo digo y me ahorro eso de enviar mensajitos, por favor&hellip; &iexcl;No me esperes despierta!<\/p>\n<p>Y me dispuse a salir del piso acompa&ntilde;ado por mi rubia y seductora c&oacute;mplice. Pero una Silvia, convertida en una derrotada Magdalena, abatida e hincada de rodillas y llorando casi l&aacute;grimas de sangre, grit&oacute; desde su sitio de penitencia en el centro de la sala&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Es mentira mi Amor, es mentiraaa! No pas&oacute; nada, no hice nadaaa. Cr&eacute;eme por favor, te ment&iacute;&hellip; Les ment&iacute; a los dos, lo juro &iexcl;Te lo juro por nuestros hijos! &mdash;Por esas &uacute;ltimas palabras dichas, me gir&eacute; y debajo del marco de la puerta, le dije a Silvia&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;A nuestros hijos los dejamos fuera de nuestros problemas. &iquest;Ok? A ellos no los metas en esto. &mdash;Y dando un portazo, me llev&eacute; de la mano a mi rubia Barranquillera y a la gestora de mi dulce venganza, en b&uacute;squeda de un buen hotel.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Aj&aacute; Rocky! &iquest;Y t&uacute; le crees? &mdash;Me pregunt&oacute; Paola, ya bajando en el elevador.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Y como saberlo! &mdash;Le respond&iacute;, alzando mis hombros y apretando mis labios.<\/p>\n<p>En ese momento entr&oacute; a mi m&oacute;vil una llamada. Pens&eacute; de primera que fuera Silvia para insistirme en regresar, pero no. La llamada entrante era de un n&uacute;mero privado. &iexcl;Desconocido!<\/p>\n<p>Tome la llamada y contest&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hola!&#8230; &iquest;Rodrigo?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Martha?&#8230; &iquest;Eres t&uacute;?<\/p>\n<p>&iquest;Fin?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 24<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cuando sal&iacute; de aquel bar esa noche, &ldquo;El Puertas&rdquo; ya no estaba. Apur&eacute; mis pasos para conseguir llegar al piso, unas calles m&aacute;s hacia el sur. Nada m&aacute;s entrar recib&iacute; una notificaci&oacute;n en el m&oacute;vil&hellip; &mdash;&iexcl;No me esperes despierto! &mdash;Le&iacute; en la azulada pantalla. 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