{"id":29080,"date":"2021-04-25T00:27:15","date_gmt":"2021-04-25T00:27:15","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-04-25T00:27:15","modified_gmt":"2021-04-25T00:27:15","slug":"el-paciente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-paciente\/","title":{"rendered":"El paciente"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29080\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Siempre fui un m&eacute;dico respetuoso, tranquilo y profesional. Me gusta que en mi consultorio el paciente se sienta a gusto, escuchado, y se lleve el mejor diagn&oacute;stico y tratamiento, por lo cual nunca dejo que mis gustos o deseos se interpongan en mi trabajo. O casi nunca.<\/p>\n<p>Soy m&eacute;dico geriatra, especialista en tercera edad.<\/p>\n<p>Mi nombre es Nicol&aacute;s, soy de Capital Federal, Argentina, tengo 38 a&ntilde;os, y desde hace aproximadamente 6 a&ntilde;os mi vida sexual es con hombres. Soy un hombre agradable, de buena presencia f&iacute;sica, alto de 1.80 cm, 78 kg, morocho de pelo corto, lindas facciones.<\/p>\n<p>En el momento de esta historia (a&ntilde;o 2016), yo atend&iacute;a en un policonsultorio en Belgrano, atendiendo pacientes con patolog&iacute;as cr&oacute;nicas.<\/p>\n<p>En ese entonces conoc&iacute; a Osvaldo, un paciente muy agradable, que ven&iacute;a peri&oacute;dicamente a hacerse los chequeos y controles de su edad. Ten&iacute;a 68 a&ntilde;os, era divorciado, y estaba de novio con una se&ntilde;ora algunos a&ntilde;os menor que el. F&iacute;sicamente no era un hombre atractivo en absoluto, estatura de aproximadamente 1.68, pelo que escaseaba, canoso totalmente, y una incipiente obesidad que siempre le recriminaba en mi rol de m&eacute;dico. Fumaba bastante a pesar de sus antecedentes cardiacos, lo que nos llevaba a largas charlas sobre lo poco beneficioso que para &eacute;l era ese h&aacute;bito.<\/p>\n<p>Fuimos de a poco teniendo mucha confianza entre los dos. Nos convertimos de m&eacute;dico-paciente en buenos conocidos y hasta alguna que otra confidencia me contaba. Le gustaba hacer gala de su poder a la hora de estar con mujeres, y si bien era dif&iacute;cil creer que por su f&iacute;sico tuviera &eacute;xito, lo compensaba con su charla, su gracia y su presencia. Me cont&oacute; que alguna que otra vez era infiel a su novia, y de a poco empez&oacute; a deslizar algunos gustos sexuales. Yo si bien no me quer&iacute;a prender en detalles, me re&iacute;a ante sus ocurrencias y le recomendaba siempre el uso del preservativo. No pas&oacute; mucho para que Osvaldo me comentara su casi obsesi&oacute;n por el sexo anal, a lo que &eacute;l consideraba como esencial en toda relaci&oacute;n. &Eacute;l sospechaba de mis gustos sexuales, pero todo era impl&iacute;cito, nada de m&iacute; lo aclar&oacute; o lo desminti&oacute;.<\/p>\n<p>Sus visitas, que al comienzo eran semestrales, pasaron a ser bimestrales, siempre con alg&uacute;n pretexto, y nuestra pasi&oacute;n por las charlas fue en aumento. Nos encantaba hablar de muchas cosas, f&uacute;tbol, cine, aunque nuestra gran distancia era la pol&iacute;tica. &Eacute;l era un gran cr&iacute;tico de la gesti&oacute;n del ex presidente Macri, mientras que yo, como lo hab&iacute;a votado, en aquel momento lo defend&iacute;a de sus ataques constantes.<\/p>\n<p>Una tarde su nombre apareci&oacute; en la lista de pacientes, y supuse que como siempre ser&iacute;a alg&uacute;n pretexto para alguna charla, pero al entrar me coment&oacute; que hab&iacute;a conseguido el turno ese mismo d&iacute;a, porque lo aquejaba un fuerte dolor testicular. Debido a la posibilidad de un diagn&oacute;stico severo, enseguida lo hice desvestir para descartar una torsi&oacute;n testicular, una de las patolog&iacute;as de urgencia m&aacute;s graves. Afortunadamente no era m&aacute;s que una epididimitis, que se trata con antibi&oacute;ticos. Tengo que aclarar que a la hora de revisar genitales, lo hago muy profesionalmente, solo yendo a lo que es el problema, sin mirar con ojos de lujuria. Sin embargo no pude dejar de percatar el gran tama&ntilde;o testicular, me sorprendi&oacute; pero por supuesto ning&uacute;n comentario sali&oacute; de mi boca.<\/p>\n<p>El episodio pas&oacute;, su patolog&iacute;a cur&oacute; sin problemas, pero un mes despu&eacute;s apareci&oacute; en mi consultorio para agradecerme la atenci&oacute;n, y felicitarme por el diagn&oacute;stico y tratamiento. Grande fue mi sorpresa cuando al salir del consultorio, mi secretaria me entrega una carta dejada justamente por Osvaldo. La misma, era muy corta, pero por dem&aacute;s clara. Dec&iacute;a textualmente:<\/p>\n<p>&quot;Doc, estoy loco por vos. Te invito a cenar hoy a la noche. Si no llegas a venir entender&eacute; perfectamente. Te espero a las 22.00 h en el Restaurante x, direcci&oacute;n&#8230;&quot;<\/p>\n<p>Mil cosas pasaron por mi cabeza. Desde la sorpresa total, la verg&uuml;enza, el pensar que indicios me hab&iacute;a dado previamente, y finalmente el no tener idea de que hacer.<\/p>\n<p>Nunca me hab&iacute;a atra&iacute;do Osvaldo f&iacute;sicamente, pero es cierto tambi&eacute;n que su aura de hombre sexual, su seguridad y por qu&eacute; no, su edad tambi&eacute;n me atra&iacute;an. Tambi&eacute;n pens&eacute; que no deber&iacute;a el sentirse decepcionado as&iacute; despu&eacute;s de todo y que al menos ir a comer se podr&iacute;a aceptar<\/p>\n<p>Mientras me cambiaba esa noche despu&eacute;s de mi ducha, no sab&iacute;a que pensar, que iba a decir, ni que ponerme. Decid&iacute; ir con pantal&oacute;n de vestir, camisa lisa sobria y zapatos.<\/p>\n<p>No puedo describir su cara de felicidad al verme llegar. Vino r&aacute;pidamente y antes que &eacute;l emitiera palabra le dije: &#8211; &quot;Osvaldo, vengo a cenar nom&aacute;s. No esperes m&aacute;s que eso&quot;<\/p>\n<p>&#8211; &quot; si Doc, muchas gracias por haber venido, me das una alegr&iacute;a enorme&quot;<\/p>\n<p>La cena fue muy linda. Hablamos largo y tendido, me hizo olvidar sus verdaderas intenciones. Comimos riqu&iacute;simo, tomamos un vino de primera, a lo que el agreg&oacute; dos whiskys. No me dej&oacute; pagar nada y me hizo sentir muy bien. Se deshizo de elogios (ya con las cartas sobre la mesa) hacia mi, mi f&iacute;sico, mi inteligencia, y si bien yo sab&iacute;a que era todo con segunda intenci&oacute;n, no dej&eacute; de sentirme realmente bien conmigo mismo.<\/p>\n<p>Cuando la cena termin&oacute;, me pidi&oacute; ir a caminar un poco, a lo cual respond&iacute; que deb&iacute;a irme ya que al d&iacute;a siguiente mi jornada en consultorio empezaba muy temprano. Me insisti&oacute; mucho, me dijo que le dejara el honor de caminar, y que deseaba que la gente pensara que &eacute;l era mi hombre. Ese comentario me gener&oacute; un escalofr&iacute;o enorme, prendi&oacute; en mi algo que no supe explicar. Nos imagin&eacute; en una situaci&oacute;n sexual y no pude dejar de excitarme.<\/p>\n<p>Acept&eacute; su propuesta y caminamos mucho. Fuimos por el barrio de Belgrano, caminando lentamente y discutiendo, como siempre, de pol&iacute;tica, aunque en t&eacute;rminos distendidos. A las cuadras me pidi&oacute; si pod&iacute;a tomarme de la mano, solo en juego aclar&oacute;, y termine aceptando, solo para seguir con el juego. Era ya pasada la una de la ma&ntilde;ana, cuando le dije que era ya muy tarde y que ah&iacute; si me iba. Osvaldo se puso enfrente de m&iacute;, estando yo entre &eacute;l y la pared, y en ese momento se puso a decirme todo lo que sent&iacute;a. Evidentemente el alcohol jugaba su parte, ya que me dijo de todo, que so&ntilde;aba conmigo, que se masturbaba todos los d&iacute;as pensando en mi, que me quer&iacute;a hacer la cola como nada en el planeta. Sin dejarme acotar me tir&oacute; la boca en una b&uacute;squeda desesperada por besarme. Y lo logr&oacute;. Nos besamos a la vista de los pocos que esperaban el colectivo a esas horas de la noche. Fue una breve escena, en la que &eacute;l, una vez que se dio cuenta mi aceptaci&oacute;n, dirigi&oacute; sus manos a mi cola con desesperaci&oacute;n. Casi sin esperar ni disfrutar la situaci&oacute;n, me llevo de la mano a un Hotel Alojamiento que estaba a pocas cuadras, una vez que puso en el buscador de internet hoteles cercanos. Mi cabeza era un torbellino, estaba muy excitado de la situaci&oacute;n, del morbo, y hasta se me cruzaba por la cabeza que al otro d&iacute;a deber&iacute;a despertarme temprano.<\/p>\n<p>El maldito buscador nos llev&oacute; a un telo de mala muerte. Incre&iacute;ble que en Belgrano haya a&uacute;n hoteles de tan mala calidad. Entramos, y ante la mirada del conserje del hotel, termin&eacute; de excitarme. Me mir&oacute; con cara de desprecio, no creyendo que vaya a tener sexo con Osvaldo.<\/p>\n<p>Entramos a la habitaci&oacute;n y se me vino con todo. Desesperado, me sac&oacute; la camisa, rompiendo varios botones, me baj&oacute; el pantal&oacute;n, y procedi&oacute; a sacarse su chomba. Me mir&oacute; fijo y me dijo:<\/p>\n<p>&#8211; &quot;Bajame los pantalones ya&quot;<\/p>\n<p>Me arrodill&eacute;, baj&eacute; el pantal&oacute;n y el b&oacute;xer, y mientras me preguntaba si el podr&iacute;a mantener una buena erecci&oacute;n a pesar de su edad, tuve la respuesta en mi cara. Sali&oacute; su pene despedido hacia adelante como un resorte. De tama&ntilde;o normal, con much&iacute;simo vello, y sus colgantes y enormes test&iacute;culos.<\/p>\n<p>Me lo met&iacute; sin que me pida en la boca, arrodillado y mir&aacute;ndolo a los ojos. No pasaron dos minutos cuando me pidi&oacute; penetrarme.<\/p>\n<p>&#8211; &quot; no aguanto m&aacute;s, te la voy a poner o acabo&quot;<\/p>\n<p>Me puse en 4, pero &eacute;l me pidi&oacute; cogerme contra la pared. Me par&eacute;, me puse de espaldas mientras &eacute;l se pon&iacute;a el forro, y lo dej&eacute; hacer. Se arrodill&oacute; ante mi cola, me la chup&oacute; por un breve tiempo, y me coloc&oacute; bastante gel (que por suerte hab&iacute;amos conseguido en conserjer&iacute;a).<\/p>\n<p>Apunt&oacute; su pene hac&iacute;a mi ano y empuj&oacute; mientas yo miraba la pared y me concentraba en el conocido dolor inicial. Mientas entraba, &eacute;l hablaba poco, se escuchaba solo nuestra respiraci&oacute;n acelerada y los latidos de los corazones a mil. Entr&oacute; de a poco, lo hizo con conciencia sin hacerme doler mucho, y cuando empez&oacute; con el bombeo, mis gemidos fueron demasiado para &eacute;l y acab&oacute; al poco de iniciar. No dur&oacute; m&aacute;s que 1 minuto de bombeo en&eacute;rgico.<\/p>\n<p>Se fue a acostar en la cama y cay&oacute; muy agitado. Yo, con deseo latente y mucha calentura, si bien no lo desanim&eacute; estaba en llamas por dentro.<\/p>\n<p>No dijo nada de su performance, y nos pusimos a hablar de cualquier cosa, el extasiado del polvo. A los 30 minutos, empec&eacute; a acariciarlo y me llev&eacute; su muy fl&aacute;ccido pene a mi boca, en un esfuerzo sobrehumano por levantarlo nuevamente. Incre&iacute;blemente en mi boca empec&eacute; a sentir luego de unos 10 minutos que empezaba a ponerse r&iacute;gido nuevamente, y 15 minutos despu&eacute;s estaba en 4 patas, esperando que mi hombre me d&eacute; el placer que yo hab&iacute;a pensado. Esta vez el polvo fue incre&iacute;ble, hablado, y prolongado.<\/p>\n<p>&#8211; &quot; senti mi pija K doctora&quot;!!<\/p>\n<p>&#8211; &quot; Ahhhgghh&quot;<\/p>\n<p>&#8211; &quot; te rompe bien la cola un k puta&quot;!!<\/p>\n<p>Yo no pod&iacute;a m&aacute;s que gemir y gemir. Me dio mucho rigor, y descargo todo su deseo acumulado en mi. Tuvo el descaro de aprovecharse de mi calentura y, apenas antes de acabar, sacar su pene, sacarse el forro y apuntar a mi cara. Termin&eacute; acabado con su semen en mi cara y mi pelo. Aunque feliz.<\/p>\n<p>Por supuesto volv&iacute; a verme con Osvaldo varias veces, a escondidas de su novia y cultivamos una muy linda relaci&oacute;n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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