{"id":29125,"date":"2021-04-27T22:00:00","date_gmt":"2021-04-27T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-04-27T22:00:00","modified_gmt":"2021-04-27T22:00:00","slug":"adios-a-mi-inocencia-tercera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/adios-a-mi-inocencia-tercera-parte\/","title":{"rendered":"Adi\u00f3s a mi inocencia (Tercera parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29125\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despert&eacute; asustado, cinco minutos antes, que el despertador lanzara su bramido a las 8 de la tarde.&nbsp; La tranquilidad volvi&oacute; a m&iacute;.<\/p>\n<p>La noche de esa tarde de s&aacute;bado, comenz&oacute; a descender lentamente, pero segura. Se iba apoderando de las migajas de luz, para extender su dominio inevitable. Extend&iacute; los brazos de par en par recostado sobre la cama para darle movimiento a mi cuerpo descansado. De pronto, record&eacute; que esa noche, ser&iacute;a llevado al matadero del amor. Una org&iacute;a, me esperaba para ser descuartizado sin piedad.<\/p>\n<p>Me levant&eacute; y me met&iacute; a la ducha. Limpie mi trasero y lo lubrique minuciosamente, puesto que ser&iacute;a sometido salvajemente por aquellos pervertidos durante mucho tiempo. Eleg&iacute; unos calzones rojos para esta ocasi&oacute;n especial. Dicen, que el rojo embrutece hasta los toros y los atrapa en su locura.<\/p>\n<p>Me vest&iacute; ligeramente, para hacerlo todo m&aacute;s r&aacute;pido. Pero, cuando estaba, poco antes de comenzar a cerrar la larga hilera de botones de mi camisa de color lila, me percate que mis pezones estaban muy levantados. Son como capullos rodeados de una aureola semejante a las de una mujer. Claudio, en ninguna de las dos ocasiones, se detuvo a mirar ni acariciar. Debe haber sido, la primera vez, por el nerviosismo; y hoy por la tarde, por la tranquilidad de sentirse seguro como mi macho Un flujo de luci&eacute;rnagas de fuego se anidaron en mis pezones.<\/p>\n<p>Llegu&eacute;, cinco minutos antes de las nueve. Claudio me hizo pasar, despu&eacute;s de besarme en la boca. Nos dirigimos directamente al comedor&#8230; Ah&iacute; estaban sentados en el sof&aacute; rojo los dos pervertidos que un rato despu&eacute;s me montar&iacute;a&#8230; Salud&eacute; de mano al primero, un hombre de unos cuarenta a&ntilde;os, piel clara y manos callosas y duras. Nada de mal parecido. Y, enseguida, a un hombre un poco m&aacute;s joven con una mirada tranquila y muy alegre, de piel negra. Sus manos eran calientes y seguras. Me hicieron sentar a unos de los costados del ancho y largo sof&aacute; que ya conoc&iacute;a&#8230; Claudio, fue en busca de una de las cuantas sillas que hab&iacute;a alrededor de la mesa del comedor. La arrim&oacute; hacia el costado donde yo estaba. El hombre de la piel clara, se levant&oacute; y retir&oacute; de la mesa una lata de cerveza y me la ofreci&oacute; para que bebiera, dando un golpecito con su palma en el muslo de Claudio y diciendo satisfecho: &iexcl;lo felicito hermano!<\/p>\n<p>Luego se sent&oacute;. Ahora, puedo sonre&iacute;r naturalmente y tranquilo al escuchar esa afirmaci&oacute;n propia de los machos conquistadores. Mientras tanto, el otro, se divert&iacute;a exclamando con sus dos manos agarrado de su vientre: &iexcl;Dale duro hermanito, a esa perrita caliente! Mir&eacute; al televisor gigante del comedor que estaba conectado, y vi con espanto una escena de sexo interracial. Un joven de unos veinte a&ntilde;os de piel blanca, estaba siendo sometido por un negro por su trasero, mientras otro negro se lo encajaba por la boca&#8230; Una calentura, jam&aacute;s sentida, me recorri&oacute; por todo el cuerpo. Gir&eacute; la mirada hacia el negro del sof&aacute;, con el prop&oacute;sito de descubrir anticipadamente si &eacute;l fue el intruso que me oblig&oacute; a ensuciar de placer los calzones amarillos esta tarde en el dormitorio. Pero, mi intuici&oacute;n no fue suficiente. Deb&iacute;a comprobarlo como siempre con la pr&aacute;ctica.<\/p>\n<p>Claudio, tom&oacute; mi mano y la acarici&oacute; apoy&aacute;ndola sobre su muslo derecho.<\/p>\n<p>Pasaron varios minutos m&aacute;s y el nerviosismo comenz&oacute; a multiplicarse. Ya me hab&iacute;a servido la cerveza, y cada uno en sus lugares acomodamos nuestros cuerpos. &iexcl;La org&iacute;a deb&iacute;a comenzar!&#8230;<\/p>\n<p>Claudio, se levant&oacute; de su silla y se dirigi&oacute; directamente al televisor y lo apag&oacute;. Se dio media vuelta y recomend&oacute; no hacer mucho esc&aacute;ndalo&#8230; Todos al mismo tiempo comenzaron a desnudarse, mientras como pegado al sof&aacute;, lleno de espanto, no pod&iacute;a moverme. Me tomaron de ambas manos, empujaron hacia adelante y qued&eacute; de pie. Dos, uno a cada lado, comenzaron a desabrochar los botones de mi camisa y la sacaron. Enseguida, empezaron a retirar mis pantalones dej&aacute;ndome en calzones&#8230; Se dibujaron sonrisas y apetito en sus caras. El hombre de piel negra se acerc&oacute;, y puso su boca en uno de mis pezones, lo hizo con delicadeza, mientras con los dedos de su otra mano, jug&oacute; con el otro pez&oacute;n dando algunos apretones. Repetidos gemidos de placer escapan al aire y algunas contorsiones de mi cuerpo. Me tuvo as&iacute; algunos instantes, para demostrar su experiencia en el oficio. De pronto, escuch&eacute; algunos reclamos: &iexcl;Hay que socializar! &iexcl;Ya pues, hermanito!<\/p>\n<p>Mientras, me acomodaba de rodillas sobre el sof&aacute; ri&eacute;ndose ruidosamente, yo jadeaba con mis pezones hinchados. Cuando estaba listo para ser abordado, de rodilla con las piernas abiertas y apoyado con mis brazos en el respaldo, el hombre de piel clara, de pie detr&aacute;s de mi trasero me dio varias nalgadas algo fuertes con sus manos callosas, chill&eacute;&#8230; ayudando a relajarme. Volvi&oacute; a golpear mi trasero, y puso su sexo en el lugar perfecto, y dio un primer empuj&oacute;n&#8230; con fuerza. Aull&eacute; con espanto. Claudio, me ten&iacute;a tomado del pelo al otro lado del sof&aacute;, en el respaldo, y aprovech&aacute;ndose de mis aullidos intermitentes, me encaj&oacute; en la boca su maravilloso sexo, con la doble intenci&oacute;n de darme lo que ya hab&iacute;a sido m&iacute;o y ayudar en parte, atrapar mis lamentos. Estaba siendo investido por ambos lados sin piedad. El placer y los lamentos, formaban un conjunto ca&oacute;tico. Entre gemidos y aullidos, vi que el hombre de piel negra se paseaba esperando su momento. Entre sus piernas, le colgaba un sexo muy largo y grueso que chocaba en sus muslos oscuros al caminar ansioso. Lo que me esperaba con ese animal, iba hacer el martirio&#8230; m&aacute;s sorprendente. Me tuvieron dando duro largos minutos. Por fin, Claudio se derram&oacute; en mi boca. No pude evitar tragarlo todo. Despu&eacute;s se retir&oacute; cansado y satisfecho, pero el otro continu&oacute; un poco m&aacute;s, agarrado de mis caderas para no parar el ritmo ni la intensidad. Jadeaba sobre mi espalda como un demente. Pronto, tambi&eacute;n solt&oacute; chorros de l&iacute;quido caliente dentro del cuerpo. Lubricando con sus jugos. Me volvi&oacute; a golpear las nalgas diciendo afirmativamente, &iexcl;muy delicioso!<\/p>\n<p>Me qued&eacute; est&aacute;tico. Sin aliento. Pero, m&aacute;s caliente porque a&uacute;n no gozaba todav&iacute;a. &iquest;Quiz&aacute;s eran los nervios o la brutalidad? Sent&iacute; algo de verg&uuml;enza. Ambos se fueron a duchar conversando alegres&#8230;<\/p>\n<p>Me sent&eacute; al borde del sof&aacute; para tomar un respiro. La org&iacute;as son agotadoras y las fuerzas y los deseos, muy limitados&#8230;<\/p>\n<p>El de piel negra, se acerc&oacute; lentamente y me pregunt&oacute; si hab&iacute;a gozado. A&uacute;n no le dije, pero estoy un poco sin aliento&#8230; Me puso de pie y me abraz&oacute; dulcemente. Descubri&oacute; que hab&iacute;a comenzado a tiritar. &iquest;Qu&eacute; le pasa ahora? a&ntilde;adi&oacute;&#8230; Estoy nervioso porque debo dejarte satisfecho a t&iacute;&#8230;.<\/p>\n<p>&iexcl;No te preocupes tanto, quiero que solamente seas feliz!<\/p>\n<p>Su compasi&oacute;n me conmovi&oacute;&#8230;<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a besar mi cuello, humedeci&eacute;ndolo con su lengua. Un calorcito agradable volvi&oacute; a mi cuerpo. Mis pezones que estaban apegados a su piel volvieron a crecer&#8230; Sus labios tibios, salieron a su encuentro y comenzaron a mamarlos como un macho tierno. Me sent&iacute; como una hembra ardiente, dando verdaderos gemidos de placer&#8230; Baje mis manos sigilosamente, en busca de su sexo. Ah&iacute; estaba, en toda su longitud y espesor asombroso. Comenz&oacute; a endurecer paso a paso, sin prisa mientras lo atrapaba&#8230; Sent&iacute;a cada palpitaci&oacute;n una y otra vez&#8230; Algo hermoso me esperaba. Me arrodill&eacute; lentamente, como una esclava ante su amo y lo bes&eacute; con encanto. Abr&iacute; mi boca para darle la bienvenida que hab&iacute;a conquistado con mucha humanidad, pero no pude en varios intentos que realizamos. Angustiado, lo mir&eacute; con ansiedad. Abr&iacute; m&aacute;s la boca, y as&iacute; pudo lograrlo, sent&iacute; viendo c&oacute;mo la llenaba de carne apetitosa. Mis gemidos ya no pod&iacute;an escapar, se perd&iacute;an en su propia jaula. Despu&eacute;s de largos minutos. Lo sac&oacute; para que extra&ntilde;ara su ausencia y pudiera respirar de tantas arcadas.<\/p>\n<p>&iexcl;Quiero m&aacute;s&#8230;!, protest&eacute;&#8230;<\/p>\n<p>Me levanto cuidadosamente, y de rodillas en el sof&aacute;, abri&oacute; mis piernas. Me dijo, que si sent&iacute;a malestar, mordiera el respaldo del sof&aacute;. Eso har&iacute;a&#8230;<\/p>\n<p>Abri&oacute; mis h&uacute;medas nalgas y dio el primer empuj&oacute;n&#8230; Aull&eacute; mordiendo el sof&aacute;&#8230; Realiz&oacute; otro intento, volv&iacute; a aullar m&aacute;s intensamente. Hizo varias veces, hasta vencer la resistencia con m&aacute;s aullidos. Cuando lo logr&oacute;, sent&iacute; un fuerte desgarro. Con mis dientes enterrados en el tapiz, no pude evitar un grito desgarrador que parti&oacute; mi alma. Entre sollozos y placer, me di por vencido&#8230;<\/p>\n<p>Bombe&oacute; interminables veces, haci&eacute;ndome gozar, en m&aacute;s de dos oportunidades. Despu&eacute;s me ba&ntilde;&oacute; internamente, dando un grito de satisfacci&oacute;n&#8230;<\/p>\n<p>Una vez satisfechos los dos, sent&iacute; sobre la piel de mis piernas que flu&iacute;a un hilillo de l&iacute;quido. Con mi mano, palp&eacute; con cuidado las nalgas. Estaban muy mojadas, saqu&eacute; la mano y la mir&eacute; con horror, &iexcl;Hab&iacute;a sangre! Me sent&iacute;a como una mujer&#8230; &iexcl;Fui desvirgada!<\/p>\n<p>Me levant&eacute; r&aacute;pido, lo bes&eacute; intensamente con un abrazo acogedor.<\/p>\n<p>Nos vestimos, y le di otro beso. Despu&eacute;s le dije: desp&iacute;deme de los dem&aacute;s&#8230; &iexcl;Necesito asearme&#8230; en casa!<\/p>\n<p>Espont&aacute;neamente, lo volv&iacute; a besar&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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