{"id":29152,"date":"2021-04-29T22:00:00","date_gmt":"2021-04-29T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-04-29T22:00:00","modified_gmt":"2021-04-29T22:00:00","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-primera-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-primera-parte\/","title":{"rendered":"El Regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Primera parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29152\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;&iexcl;Buenos d&iacute;as amor! &mdash;Le dije a mi esposo una madrugada del comienzo de julio. &mdash; ya tengo listo el desayuno y los ni&ntilde;os est&aacute;n terminando de alistar sus maletines. Y me lanc&eacute; entre sus brazos para besarlo y demostrarle todo mi cari&ntilde;o a modo de&hellip; &iquest;Compensaci&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as mi cielo, t&uacute; tan linda como siempre. Gracias, mi vida. &iquest;Qu&eacute; tal t&uacute; noche? &iquest;Descansaste bien para empezar esta dura semana? &mdash;Me respondi&oacute; Rodrigo, abraz&aacute;ndome por mi cintura y dejando caer su boca en un ligero beso sobre mis ya pintados labios y posteriormente una palmada en mi nalga derecha, acerc&aacute;ndose a la mesa del comedor.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, m&aacute;s o menos bien pero no so&ntilde;&eacute; contigo si es lo que quieres saber. No tuve en verdad bonitos sue&ntilde;os mi amor. Estoy preocupada en verdad. &mdash;Y terminando aquellas palabras, baj&eacute; mi mirada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y eso? Pesadillas o&hellip; &mdash;mir&eacute; entonces a mi esposo y con un peque&ntilde;o puchero le respond&iacute; a su pregunta de manera afirmativa. Rodrigo me tomo de las manos y me bes&oacute; en la frente. Levant&eacute; mi rostro y le di un beso en su boca, en se&ntilde;al de agradecimiento por su preocupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Amor, sucede que mi jefe &uacute;ltimamente, m&aacute;s o menos unos dos o tres meses atr&aacute;s, ha llegado a la oficina de muy mal humor y bastante ajeno a las prioridades; pensativo y lejos de los asuntos de financieros que requieren de su oportuna atenci&oacute;n. &iexcl;Pufff! suspir&eacute;, virando mis ojos caf&eacute;s hacia la pared de la sala donde estaban colgados varios retratos, entre ellos uno donde Rodrigo y yo, re&iacute;amos abrazados. &mdash;De hecho esta semana tenemos programadas unas reuniones con unos altos ejecutivos que quieren hacer algunas inversiones en la compa&ntilde;&iacute;a y adem&aacute;s lo est&aacute;n requiriendo de las oficinas en Lisboa y Londres.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En serio? Ya se le pasar&aacute;. &mdash;Rodrigo sin mirarme, dando sorbos cortos a su taza de caf&eacute;, respond&iacute;a sin un atisbo de importancia en su rostro, a lo que yo le contaba de mi jefe. Sin embargo, se detuvo antes de tomar una rebanada de pan para no perder de vista a mis ojos y continuar dici&eacute;ndome&hellip; &mdash;Humm, pues eso debe ser por lo que est&aacute; de mal humor. Igual ese es su estado natural seg&uacute;n me has contado. &iquest;C&oacute;mo son las palabras con las que lo defines?&#8230; &iquest;Pedante y hura&ntilde;o? Desde que no te moleste ni te haga sentir mal, all&aacute; &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; mi vida, pero estos &uacute;ltimos d&iacute;as ha estado peor. Est&aacute; muy cambiado. No se concentra en la oficina y he tenido que revisar continuamente los informes que prepara para arreglar uno que otro error y cr&eacute;eme, eso en &eacute;l, es bastante extra&ntilde;o. De hecho lleg&oacute; el mi&eacute;rcoles pasado de su visita a las oficinas principales en Nueva York y la sensaci&oacute;n que ellos se llevaron de mi jefe fue muy similar a la m&iacute;a. Redact&oacute; unos informes y dej&oacute; algunos vac&iacute;os, obviamente tuve que salirle al paso a esos comentarios, recalcular ciertos fallos que sin ser muy importantes, podr&iacute;an afectar su intachable imagen. As&iacute; que me compromet&iacute; para arreglar ese informe posteriormente.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por eso te demoraste en salir el viernes pasado? &mdash;Me inquiet&eacute; en ese momento y me separ&eacute; de la mesa del comedor, &ndash;sinti&eacute;ndome cohibida&ndash; dirigi&eacute;ndome hac&iacute;a el interior de la cocina, sin contestar ni dejar que mi esposo advirtiera en mi rostro alg&uacute;n signo de perturbaci&oacute;n. Pero Rodrigo prosigui&oacute; con sus comentarios.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquila mi vida, haces muy bien tu trabajo y tu jefe no se puede quejar de ti. No tendr&aacute;s que viajar con &eacute;l o&hellip; &iquest;S&iacute;? &mdash;Me qued&eacute; en silencio por un breve instante, pensando si mi esposo tendr&iacute;a el don de la clarividencia y yo, despu&eacute;s de todo, deber&iacute;a viajar con el entristecido jefe m&iacute;o. Me sent&iacute; de pronto angustiada por eso y adem&aacute;s, porque yo no ten&iacute;a en regla mis documentos, si los llegara a requerir para viajar fuera del pa&iacute;s. Rodrigo me observ&oacute; fijamente mientras daba cuenta de los huevos revueltos y el caf&eacute;. Las rebanadas de pan finalmente no las toc&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ten&iacute;amos que revisar unos movimientos bancarios que no est&aacute;n bien soportados. &iexcl;Ya te lo hab&iacute;a explicado! Creo que te hab&iacute;a quedado bien claro. &mdash;Le respond&iacute; alterada mir&aacute;ndole enardecida, mientras terminaba de enjuagar los platos. Mi esposo abri&oacute; sus ojos y s&eacute; ech&oacute; hacia atr&aacute;s en la silla, corriendo la taza de caf&eacute; con su mano, bastante sorprendido por mi sorpresiva y puntual aclaraci&oacute;n. La cara de Rodrigo me lo dec&iacute;a todo y entonces, tom&eacute; conciencia de lo que acababa de decir y como se lo hab&iacute;a recalcado de altanera manera. No, no era la forma, no era mi intenci&oacute;n. Pero de pronto me sent&iacute; se&ntilde;alada, acusada. Arrepentida, baj&eacute; el tono de mi voz y mi cabeza por igual.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Lo siento! Como te dec&iacute;a, esta semana debemos enviar los informes a la junta directiva antes de este pr&oacute;ximo fin de semana. Y el viernes se nos pas&oacute; muy r&aacute;pido la tarde y no alcanzamos a dejar al completo las &uacute;ltimas transacciones. &mdash;le respond&iacute; a mi esposo despu&eacute;s de repasar los &uacute;ltimos acontecimientos sucedidos en aquella oficina. &iexcl;Y me avergonc&eacute;!<\/p>\n<p>Creer&iacute;a que me puse un poco p&aacute;lida, pero el estar ya maquillada, eso me favoreci&oacute;. Sin embargo Rodrigo es muy detallista e intu&iacute; que algo pudo percibir en mi rostro, porque cambi&oacute; su semblante y apart&oacute; su mirada, en franca molestia por la manera en que le hab&iacute;a contestado.<\/p>\n<p>&mdash;Pero mi amor, no creo que deba viajar con &eacute;l, si eso te molesta o preocupa. Nunca me ha necesitado en sus viajes. No creo que esta vez sea la excepci&oacute;n. &mdash;Termin&eacute; por decirle ya m&aacute;s calmada.<\/p>\n<p>Rodrigo se tomaba con mucha tranquilidad el desayuno y yo&hellip; Me sent&iacute;a confundida, como apresada en mi propio hogar y me urg&iacute;a salir del piso. Estaba afanada y quer&iacute;a llegar al trabajo para aclarar mi situaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Cielo apres&uacute;rate que se me hace tarde! O&hellip; &iquest;Amor, te parece si tu dejas hoy a los ni&ntilde;os en el cole? &iquest;Por favor? Necesito llegar temprano a la oficina y terminar lo que dej&eacute; pendiente el viernes pasado. &mdash;&iexcl;Maldito viernes, maldita tarde! Pens&eacute; para m&iacute;. Deber&iacute;a enterrarla en lo m&aacute;s profundo de mis recuerdos, no volver a dejar que sucediera.<\/p>\n<p>&mdash;Listo amor, claro que s&iacute;, pobrecita mi vida. Y eso que el viernes pasado tuviste que trabajar hasta tan tarde. &iexcl;Ten! toma este dinero y vete en taxi o en un Uber. Tranquila que yo me encargo de los ni&ntilde;os. &mdash; Y con un beso en las mejillas y un abrazo, me desped&iacute; ese d&iacute;a de mis hijos y otro m&aacute;s prolongado, lleno de mi amor en sus labios para mi Rodrigo y un sentimiento de culpa me embarg&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Gracias mi amor! Tu siempre tan comprensivo. Es algo urgente que necesita ser firmado por don Hugo antes de mediod&iacute;a. &iquest;Si porfis? Y puse mi carita de ni&ntilde;a buena, achinando mis ojos y arrugando la nariz, lo que siempre mataba de ternura a mi amado esposo mientras abr&iacute;a la puerta dispuesta a salir corriendo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Silvia?&#8230; &mdash;y me gir&eacute; antes de cerrar la puerta para mirarlo.<\/p>\n<p>&mdash;Te amo, cu&iacute;date mucho y me llamas m&aacute;s tarde.<\/p>\n<p>Le sonre&iacute; agradecida y cerr&eacute; aquella puerta de madera caoba y de mi bolso tom&eacute; el m&oacute;vil y abr&iacute; la aplicaci&oacute;n para solicitar el servicio de transporte, mientras el ascensor divid&iacute;a en dos, sus angostas puertas.<\/p>\n<p>Al llegar al edificio por la zona de Azca, tom&eacute; mis llaves y la identificaci&oacute;n para marcar mi entrada ante el guarda de seguridad, que me sonri&oacute; como siempre amablemente y mis pasos presurosos me llevaron hacia los elevadores para acudir al piso d&eacute;cimo. Sola en el ascensor, mir&aacute;ndome en el espejo, me qued&eacute; pensativa, rememorando y buscando en mi interior, las palabras que deb&iacute;a pronunciar para aclarar aquel mal entendido. &iexcl;Porque lo fue! &iquest;O no?<\/p>\n<p>Y se abrieron silenciosas las puertas d&aacute;ndome acceso inmediato al hall principal. Me fij&eacute; que no hab&iacute;a llegado ninguna compa&ntilde;era de trabajo a&uacute;n, solo la se&ntilde;ora de la limpieza estaba esperando fuera de la oficina para ingresar. Yo ten&iacute;a las llaves y la clave de la alarma, como autorizada para abrir. Nos saludamos las dos como siempre, con un beso en la mejilla y un leve abrazo. Pero al colocar la llave en la cerradura, me di cuenta de que ya alguien hab&iacute;a ingresado. Un solo giro y la puerta nos permiti&oacute; el ingreso. La alarma no se activ&oacute;. Alguien hab&iacute;a llegado m&aacute;s temprano y la hab&iacute;a desconectado. &iquest;Mi jefe tal vez?<\/p>\n<p>Enseguida dej&eacute; mi bolso sobre mi escritorio, el abrigo lo colgu&eacute; sin cuidado alguno del espigado perchero y mir&eacute; hacia el ventanal que me apartaba de la oficina de mi jefe. Las persianas estaban completamente cerradas al igual que la puerta donde se le&iacute;a claramente en el dorado letrero: Hugo B&aacute;rcenas y Esguerra, un poco m&aacute;s abajo de su nombre el cargo&hellip; &laquo;Director Financiero&raquo;. &Eacute;l deb&iacute;a estar all&iacute;, seguramente animado a terminar con lo que dejamos pendiente la tarde del viernes anterior. &iquest;Pensativo tal vez? Tom&eacute; mi taza y me encamin&eacute; hacia la cocina, me apetec&iacute;a un t&eacute; para iniciar la jornada. Larga iba a ser.<\/p>\n<p>Mientras se calentaba el agua en la tetera, recordaba los momentos de aquella tarde. Ese d&iacute;a en particular mi jefe hab&iacute;a estado m&aacute;s distante que de costumbre, se le notaba agotado tal vez por el largo viaje y en su mirada no hab&iacute;a brillo, solo tristeza y melancol&iacute;a. No lo estaba pasando bien, esa ma&ntilde;ana ni siquiera se hab&iacute;a tomado la molestia de saludar a nadie. Alg&uacute;n problema de &iacute;ndole personal lo atosigaba. Y yo, sin quererlo me convert&iacute; en su confidente, en su pa&ntilde;o de l&aacute;grimas al finalizar el d&iacute;a.<\/p>\n<p>Pero al atardecer, nos convertimos en un par de seres imprudentes y no s&eacute; bien porque sucedi&oacute;. &iquest;Consideraci&oacute;n? &iquest;Todo por un sentimiento de pesar? S&iacute;, eso creo que fue lo que me caus&oacute; su abatida apariencia y baj&eacute; la guardia, declinando mi resistencia. Por eso pas&oacute; aquello y ahora deber&iacute;a entrar a la oficina, enfrentarlo y decirle que sucedi&oacute; pues sent&iacute;a por &eacute;l, algo de pena. &iexcl;Temor y verg&uuml;enza! &iquest;C&oacute;mo se sentir&iacute;a mi jefe? Eso tambi&eacute;n se me pas&oacute; por la mente esa ma&ntilde;ana de lunes. Un comienzo de un julio tan diferente.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Don Hugo, buenos d&iacute;as!&#8230; Toqu&eacute; con mis nudillos suavemente la puerta. Silencio, nadie me respond&iacute;a. Gir&eacute; la manija y entr&eacute;. No lo vi. &iquest;Estar&aacute; en su ba&ntilde;o? Y esper&eacute; unos minutos all&iacute; de pie, a escasos dos pasos de su escritorio. El tiempo transcurr&iacute;a y observ&eacute; entonces que la puerta del ba&ntilde;o estaba entre abierta y la luz apagada. Me acerqu&eacute; hasta all&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Jefe, est&aacute; ah&iacute; dentro? Pregunt&eacute; ya con un tono de voz m&aacute;s potente pero no obtuve respuesta alguna. Abr&iacute; la puerta, toqu&eacute; el interruptor y el interior se ilumin&oacute;, pero all&iacute; no estaba. Me devolv&iacute; hasta su escritorio, el ordenador estaba apagado y el portarretrato de metal, en el centro de su escritorio, reposaba boca abajo. El otro, uno m&aacute;s peque&ntilde;o con marco de madera pulida, donde &eacute;l posaba feliz al lado de sus dos hijos, abrazados los tres, se manten&iacute;a firme en su posici&oacute;n habitual. &iquest;Qu&eacute; raro?<\/p>\n<p>En el centro estaba tambi&eacute;n un port&aacute;til abierto, uno que no hab&iacute;a visto antes, seguramente era el suyo, uno personal. Al tomar el portarretrato ca&iacute;do para colocarlo en su sitio, toque sin querer el teclado y la pantalla se ilumin&oacute;. Me di cuenta que mostraba en varios recuadros peque&ntilde;os, diferentes estancias de una casa. Una enfocaba hac&iacute;a una amplia sala y al fondo, las puertas de cristal que daban acceso a un balc&oacute;n. En otro recuadro pod&iacute;a observar desde una elevada posici&oacute;n, una alcoba a media luz con las persianas cerradas y una cama con un par de hermosos y grandes almohadones blancos. Estaba muy bien ambientada y daba la impresi&oacute;n de no haber sido utilizada. En la otra imagen, una alcoba m&aacute;s peque&ntilde;a y con dos camas sencillas. En las paredes, coloridos unicornios y dragones pintados. Unos cuadros de mundos flotando en el espacio en la otra pared cerca de una ventana con las persianas a medio abrir. Seguramente era la alcoba de sus hijos. La otra c&aacute;mara ofrec&iacute;a una vista hacia el exterior de un amplio jard&iacute;n, mostrando la puerta de acceso y algo del garaje. No aparec&iacute;a nadie, ninguna persona se hallaba por all&iacute;. &iquest;Era su casa?<\/p>\n<p>Una ventana estaba minimizada en la parte inferior de aquella pantalla y me dio curiosidad. Lo s&eacute;, fue indebido de mi parte pero el capricho me pudo y ampli&eacute; la imagen. Era un video que estaba pausado. En la imagen se pod&iacute;a observar a una hermosa mujer de cabello oscuro y tintes pardos, media melena por debajo de los hombros y un hombre rubio de cabellos largos y rostro de modelo, ambos desnudos sobre una alfombra blanca en la sala de&hellip; &iquest;La misma casa? La mujer estaba de espaldas cabalgando sobre el cuerpo de aquel hombre joven de brazos musculosos y manos grandes y cuidadas, que se aferraban poderosamente a los gl&uacute;teos de la mujer, atenaz&aacute;ndolos entre sus dedos; el pecho fuerte y de piel bronceada, abdominales bien marcados. &iexcl;Puff! Unas nalgas redondas, fuertes y aquellas piernas tan bien formadas. Ambos cuerpos tan sudorosos, tan brillantes y entregados. &iquest;Ser&aacute; su mujer? &iexcl;Mierda!&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;ora Silvia! &mdash;Y me sobresalt&eacute;. Era la se&ntilde;ora de la limpieza que me llamaba desde la puerta de la oficina. &mdash;Ya est&aacute; caliente el agua. &iquest;Le preparo su t&eacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Me asust&oacute; se&ntilde;ora Dolores. &iexcl;Ehhh, si gracias! ya voy. Estoy ordenando aqu&iacute; un poco. Y ella se retir&oacute; d&aacute;ndome la privacidad necesaria para pensar en todo lo que acaba de observar. Volv&iacute; mis ojos a la pantalla, ten&iacute;a ganas de darle al play y mirar un poco m&aacute;s. Solo un poco m&aacute;s para confirmar o desmentir lo que parec&iacute;a ser. Y mi dedo &iacute;ndice oprimi&oacute; la tecla y avanz&oacute; el video&hellip;<\/p>\n<p>Un quejido alto de la mujer, respiraci&oacute;n agitada en &eacute;l, reconocidos sonidos de placer obtenido, que de inmediato silenci&eacute;, bajando al m&aacute;ximo el volumen, m&aacute;s en las im&aacute;genes el movimiento de caderas continu&oacute; r&iacute;tmicamente y en ascenso. Ella subiendo, bajando y meci&eacute;ndose, agit&aacute;ndose sobre aquel precioso muchacho y este, chupando los senos al levantar su espalda y darles con su abierta boca alcance, mordisque&aacute;ndolos, jalando con sus dientes los puntiagudos pezones caf&eacute;s. Ella arque&oacute; su espalda unos instantes despu&eacute;s, se notaba el cl&iacute;max alcanzado al apretar sus gl&uacute;teos y la cabeza ca&iacute;da hacia atr&aacute;s; ojos cerrados y en su frente aquellas gotitas de sudor. Boca con labios secos, tan abierta reclamando su aire, toda ella rebosante y agitada en su prolongada convulsi&oacute;n. &iexcl;S&iacute;! la vi y la reconoc&iacute;. El rostro sonriente en el retrato que sosten&iacute;a en mis manos, la cara mucho m&aacute;s feliz de ella en la pantalla del port&aacute;til.<\/p>\n<p>La se&ntilde;ora Martha, la esposa de mi jefe disfrutando con otro hombre. Detuve el video y lo minimic&eacute;. Me temblaban las piernas, toda yo estremecida y mi respiraci&oacute;n entrecortada, tan similar como si ella fuese yo. Nerviosa me dej&eacute; caer en el c&oacute;modo sill&oacute;n giratorio, sentando mis livianos 45 kilogramos y todo el peso de mis pensamientos, en la misma silla ejecutiva de mi ausente jefe, aquel hombre traicionado. Llev&eacute; un dedo a mi boca y me lo mord&iacute; con algo de fuerza, de manera masoquista, necesitada de alg&uacute;n tipo de dolor para despertar, volver de aquel video a mi realidad.<\/p>\n<p>&iexcl;Infiel! Ella con el rubio aquel y desleal tambi&eacute;n yo, en menor proporci&oacute;n pero con &eacute;l. Me puse en pie y recompuse el largo de mi falda, la alis&eacute;. El portarretrato lo volv&iacute; a dejar sin vida, boca abajo como estaba inicialmente y lo dem&aacute;s tambi&eacute;n, todo tal cual lo hab&iacute;a encontrado y con mi coraz&oacute;n agitado por la sorpresa me encamin&eacute; hacia mi escritorio, pero al rodear el amplio mueble, me tropec&eacute; con unas maletas de viaje ubicadas al lado de un caj&oacute;n. Mi jefe ten&iacute;a vuelos pendientes m&aacute;s ninguno programado para aquellos d&iacute;as, que yo supiera. &iquest;Y esto qu&eacute;?<\/p>\n<p>Me preocup&eacute;. Sin embargo, podr&iacute;a ser que Don Hugo hubiera bajado a desayunar en alguna cafeter&iacute;a del centro comercial cercano. &iquest;Podr&iacute;a tener hambre despu&eacute;s de ver aquello? No, claro que no. Muerto en vida seguramente se encontrar&iacute;a el pobre hombre, recuper&aacute;ndose del golpe con un reconfortante caf&eacute;.<\/p>\n<p>Y yo en la cocina recostada contra el mueble donde se guardaban las escobas y los dem&aacute;s art&iacute;culos para el aseo, con la taza de porcelana entre mis manos, caliente bebida hind&uacute;, esperanzada en que me diera m&aacute;s calma que calor. &iquest;Valor?<\/p>\n<p>Mil razones busqu&eacute; oculta de la mirada de mi esposo aquel fin de semana, jugando con mis hijos en el parque un largo rato e incluso dentro del ba&ntilde;o prolongando el tiempo de una ducha fr&iacute;a. O en nuestra cama al acostarnos y cuando mi esposo me abrazaba sin ped&iacute;rmelo expl&iacute;citamente, pero yo me negaba categ&oacute;ricamente a sus intenciones, obsequi&aacute;ndole mi espalda y mis falsas razones para no hacerlo ni con las luces apagadas; mi esposo ya vencido, dormido y yo muy despierta, sin hallar respuestas, sin ninguna luz para lo acontecido en aquel pasado atardecer. Mi culpa y sufrimiento interior en alza. Hasta encontrar las respuestas esa ma&ntilde;ana en la oficina de don Hugo, gracias a mi curiosidad al darle al play de aquel video.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Que tr&aacute;fico tan pesado, &iexcl;por Dios! Lunes inicio de semana y nuevo mes. Normal. Afortunadamente hab&iacute;a podido llegar a tiempo al concesionario y entrar a la reuni&oacute;n de ventas con mi jefe. Salud&eacute; a las compa&ntilde;eras con par de sonoros besos y a los dem&aacute;s compa&ntilde;eros, estrechando sus manos. Entregamos de uno en uno los informes verbales y escritos de nuestra labor comercial y los negocios del fin de semana. El viernes no fue bueno para m&iacute; en las ventas, pocos clientes atend&iacute; y por eso sal&iacute; en el horario acostumbrado. En cambio el s&aacute;bado y el domingo, las instalaciones se atiborraron de clientes y pude finiquitar seis ventas. Y obtuve el contacto de una empresa ferretera, interesados en renovar su peque&ntilde;a flota de camiones livianos. Una oportunidad que no podr&iacute;a desaprovechar para cerrar ese nuevo mes.<\/p>\n<p>Sin embargo tan a solas dentro de m&iacute;, tan rodeado de personas en aquella oficina, exist&iacute;a cierta inquietud. Extra&ntilde;o en ella llegar tan tarde y sin avisar. Una angustiosa espera, mensajes enviados sin pronta contestaci&oacute;n y conocida por m&iacute; la premonici&oacute;n de que algo no estaba bien. Y a mi mente regresaba la imagen de Silvia, llegando a media noche a nuestro hogar. Su rostro cansado y desmaquillado, su mirada apesadumbrada y sin brillo. Y sobre todo, aquella inusitada efusividad al abrazarme, comerme literalmente a besos con gran connotaci&oacute;n sexual, a pesar de haber llegado tan fatigada del trabajo. &iexcl;En fin!<\/p>\n<p>&mdash;Y a usted le fue excelentemente con los clientes. Felicidades Se&ntilde;or C&aacute;rdenas&hellip; &iquest;Se&ntilde;or C&aacute;rdenas? &iquest;Rodrigo?&#8230; Un llamado de atenci&oacute;n para regresar de mis interiores y antiguas catacumbas, hacia aquella a&uacute;n no certificada realidad.<\/p>\n<p>La sonrisa en el rostro de mi jefe lo dec&iacute;a todo. Estaba muy feliz por el mes que se preve&iacute;a muy movido. De seguro alcanzar&iacute;amos con creces las metas. Y &laquo;pluma blanca&raquo; dejar&iacute;a un poco de molestarnos tanto. &iexcl;Error! No alcanc&eacute; a llegar a la m&aacute;quina expendedora por mi caf&eacute; negro matutino luego de aquella acostumbrada reuni&oacute;n de ventas, pues don Augusto, mi jefe inmediato, me llam&oacute; con un grito desde el interior de su oficina.<\/p>\n<p>&mdash;D&iacute;game jefe, &iquest;para que soy bueno? &mdash;Y le sonre&iacute; sin tomar asiento.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; me gusta Rocky, esa efusividad y compromiso tuyo. A ver c&oacute;mo te lo explico. Resulta que fuiste el elegido en una reuni&oacute;n importante de la gerencia general de esta compa&ntilde;&iacute;a y por lo tanto nuestro jefe mayor, &ndash;me lo dijo con una sonrisa bastante maliciosa que me dio a entender que algo se tra&iacute;a entre manos&ndash; requiere de tus conocimientos para ense&ntilde;arle a una nueva empleada, como son los pasos de las ventas en el sector de los automotores. Vamos, que ser&aacute;s el tutor, el instructor, el maestro de una recomendada de &laquo;las altas esferas&raquo; de la marca. Ahhh y por favor tr&aacute;tala muy bien, ens&eacute;&ntilde;ale las instalaciones, los procesos, la documentaci&oacute;n que utilizamos y todo el manejo del &laquo;Back office&raquo;. Y por favor Rocky, mant&eacute;n la compostura y tus manos lejos, pues ella es muy cercana y apreciada por alguien de la c&uacute;pula de esta organizaci&oacute;n. Te llevar&aacute;s bien con ella pues viene tambi&eacute;n del otro lado del mar. Es tan colombiana como t&uacute; y de la tierra de Shakira.<\/p>\n<p>Vaya, esa era una situaci&oacute;n que no ten&iacute;a prevista y que probablemente trastocar&iacute;a mi agitada agenda comercial y yo tan urgido de poner en verde el saldo en rojo de mis bolsillos. Por lo tanto no me sent&oacute; bien aquella decisi&oacute;n sobre mi futuro sin contar conmigo y me enfad&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jefe! pero si esta semana voy a estar demasiado ocupado. &mdash;le respond&iacute; con el cuidado justo y medido en mis palabras para no demostrar mi disgusto.<\/p>\n<p>&mdash;Tengo varias visitas por hacer, aqu&iacute; en Madrid y en los alrededores, tengo un cliente en Cercedilla por la sierra, a quien debo visitar para concretar el negocio que dejamos planteado el fin de semana. Ahh y un gerente hotelero muy importante en Torrelaguna, que va a regalar a su hija un autom&oacute;vil y necesita tomar la decisi&oacute;n del color junto con su esposa. Y dos clientes m&aacute;s para visitar en Aranjuez, a mediados del mes. En fin, &iquest;no se la puedes encargar a alguien m&aacute;s? &iquest;Qu&eacute; tal a Federico? &Eacute;l es el mejor asesor, el que m&aacute;s vende. &mdash;Le coment&eacute; a mi jefe mientras terminaba de colocar mis dos manos sobre el borde de su escritorio y colocaba en mi rostro la imagen de s&uacute;plica m&aacute;s sentida que pod&iacute;a, pero mi jefe, baj&aacute;ndose del tabique de su nariz un poco, las plateadas y elegantes gafas para mirar las letras peque&ntilde;as, fue ladeando su cabeza hacia la derecha, desvi&oacute; su mirada hacia a m&iacute; y me dijo seriamente&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Es una orden desde arriba. Ni modos. Adem&aacute;s, el soberbio de Federico no tiene la paciencia de ense&ntilde;anza que t&uacute; si posees. &mdash;Y me qued&eacute; en silencio, malgeniado e indispuesto. &mdash;Rocky, aqu&iacute; entre nosotros, ser&aacute;s muy bien apreciado y tenido en cuenta por esta peque&ntilde;a &laquo;colaboraci&oacute;n&raquo;. Y puedes llevarla contigo a esas visitas y ella aprender&aacute; de ti, y te la podr&aacute;s quitar de encima en menor tiempo. &iexcl;Animo muchacho! &mdash;No empezaba bien mi semana, mi comienzo de aquel julio.<\/p>\n<p>Sal&iacute; de la oficina malhumorado y por la prisa tropec&eacute; en la puerta de la oficina de mi jefe con una espigada mujer rubia que se aprestaba a entrar. No alcanc&eacute; a agarrarle de la mano ni del brazo, pero s&iacute; de su delgada cintura. Una carpeta de pl&aacute;stico azul sali&oacute; volando por los aires, esparciendo pocas hojas de blanco papel, que alborotadas por el agite de mis prisas, se desordenaron en el aire, &ndash;como si ya fuese oto&ntilde;o&ndash; hasta reposar lentamente en el piso de cer&aacute;mica. Ella se fue de espaldas, dobl&aacute;ndose un tobillo o resbalando debido a la altura de diez cent&iacute;metros de sus afilados tacones beige. Contuve con agilidad su probable ca&iacute;da y de inmediato la apret&eacute; contra mi pecho, salv&aacute;ndola de un aparatoso desplome, pero sin saberlo, conden&aacute;ndome yo a vivir a las puertas de mis tormentos junto a ella. Sent&iacute; sus duros senos oprimirse contra m&iacute;, su inolvidable y florido aroma, perfumando mi agradecido olfato; el c&aacute;lido aliento de su hermosa boca entreabierta y aquel par de ojazos esmeraldas, iluminando su angulado y perfecto rostro.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Anda Nene, pero que af&aacute;n tienes! &mdash;Perd&oacute;n disculp&hellip; &iexcl;Que cara tan hermosa! &iexcl;Qu&eacute; ojos tan verdes! &iexcl;Qu&eacute; cabellos tan dorados! &iexcl;Qu&eacute; mujer tan divina! Que voz tan&hellip; &iquest;Coste&ntilde;a? No, no pod&iacute;a ser verdad. &iquest;Me hab&iacute;a golpeado la cabeza nada m&aacute;s o estaba ya en el cielo? &iquest;Pero si era ella?&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Oyemeee! Cierra la boca que se te van a meter las moscas. &iexcl;Jajaja! &mdash;Esa voz, ese acento, esa risa. Pos&oacute; un dedo sobre mis labios, cerr&aacute;ndome la boca. Me sonri&oacute;. &iexcl;Me enamor&eacute;! Bueno no tan as&iacute; pero casi. Casi me da un infarto al recordar las palabras de mi jefe: &iexcl;Mant&eacute;n lejos tus manos! Y en vez de tocarla, mi carta de presentaci&oacute;n fue que de entrada, &iexcl;por poco y la mato!<\/p>\n<p>&mdash;Le pido mis sinceras disculpas por mi torpeza&hellip; &iquest;Se&ntilde;orita&hellip;?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Paola! Paola Torres. Mucho gusto. &mdash;y me extendi&oacute; su mano de finos dedos, decorados con varios anillos de plata y aquella tersa piel blanca. U&ntilde;as pintadas de un rojo intenso como sus apetecibles labios. &mdash;&iexcl;Rodrigo! mi nombre es Rodrigo&hellip; Ehh&hellip; C&aacute;rdenas, pero puede llamarme &laquo;Rocky&raquo;, o como prefiera usted. &mdash;La rubia me miraba entre divertida y sorprendida. Pero me ofrec&iacute;a su amplia sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Y de nuevo mis disculpas por el golpe. Espero no haberla lastimado. &mdash;Y correspond&iacute; a su sonrisa con una m&aacute;s extensa m&iacute;a, a&uacute;n sin dejar de estrecharnos las manos. Sintiendo ya, su agradable calor.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&mdash;&iexcl;Buenos d&iacute;as amor! &mdash;Le dije a mi esposo una madrugada del comienzo de julio. &mdash; ya tengo listo el desayuno y los ni&ntilde;os est&aacute;n terminando de alistar sus maletines. Y me lanc&eacute; entre sus brazos para besarlo y demostrarle todo mi cari&ntilde;o a modo de&hellip; &iquest;Compensaci&oacute;n? &mdash;Buenos d&iacute;as mi cielo, t&uacute; tan linda como siempre. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18051,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-29152","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29152","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18051"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29152"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29152\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29152"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29152"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29152"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}