{"id":29175,"date":"2021-05-01T04:34:08","date_gmt":"2021-05-01T04:34:08","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-01T04:34:08","modified_gmt":"2021-05-01T04:34:08","slug":"el-extrano-cine","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-extrano-cine\/","title":{"rendered":"El extra\u00f1o cine"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29175\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Soy Leonardo tengo m&aacute;s de 40 y esto ocurri&oacute; hace unos 13 a&ntilde;os.&nbsp; Por aquel entonces ten&iacute;a novia, una que iba y ven&iacute;a, un s&aacute;bado de febrero harto de la vacilaci&oacute;n y la lluvia decid&iacute; dar una vuelta por el centro de Montevideo (capital de mi pa&iacute;s) y refugio de este herm&eacute;tico secreto.<\/p>\n<p>Rozando la medianoche decid&iacute; regresar del h&uacute;medo y solitario paseo, comprar&iacute;a cigarrillos y tomar&iacute;a un taxi&#8230; Fue cuando la tormenta recrudeci&oacute; su &iacute;mpetu que opte por parapetarme debajo de unos balcones, al cabo de unos 10 minutos una pareja emerge de un coche y compartimos el asilo. La dama quiebra el silencio con una obviedad respecto al clima. Era una mujer regordeta de rubios cabellos ondulados por los hombros, no muy agraciada pero simp&aacute;tica, el acompa&ntilde;ante, cincuent&oacute;n, metro ochenta y algo tez morena (intimidante) y no hablaba (al menos no hasta ese momento).<\/p>\n<p>Luego de unos momentos la chica pregunto:<\/p>\n<p>&mdash;Vos tambi&eacute;n ven&iacute;s al cine?<\/p>\n<p>&mdash;No, creo que es tarde para mi.<\/p>\n<p>Me dijo que era un aburrido y que ah&iacute; podr&iacute;a divertirme, &quot;no sabes lo que te perdes&quot;, fueron sus &uacute;ltimas palabras antes de desaparecer a unos 60 metros por la vereda en la que estaba refugiado. Por supuesto que era un cine xxx y no es que nunca haya ido, pero la verdad es que es un lugar de encuentro gay y no me atra&iacute;a la idea. Por otra parte quiz&aacute; la mujer desmaquillada tenia fantas&iacute;as en la cual yo podr&iacute;a ser participe activo de la misma, y lo que era a&uacute;n mejor tal vez all&iacute; habr&iacute;a otras parejas m&aacute;s glamorosas y con menos quilos buscando lo mismo. Esta idea pesaba toneladas en mi razonamiento y fui engullido por las puertas de vidrio templado del cine.<\/p>\n<p>Una vez dentro del antro semi vac&iacute;o me dedique a ubicar visualmente la pareja amiga, pero todo era difuso, penumbroso entre los org&aacute;smicos gemidos del film. Un veterano calvo se acomod&oacute; en la butaca contigua y apoyo su temblorosa y arrugada mano en mi muslo, la cual rechac&eacute; de inmediato, aquello me parec&iacute;a cada vez m&aacute;s decadente y estando a punto de irme los viejos conocidos aparcaron a mi lado. La gordita pegada a m&iacute; y su guarda espaldas un asiento m&aacute;s all&aacute;&#8230;<\/p>\n<p>Esta vez no retire la mano femenina que trepo hasta al cierre y encontr&oacute; el tronco erecto por la situaci&oacute;n y la pel&iacute;cula, despu&eacute;s de unos masajes deliciosos por mi sexo sugiri&oacute;:<\/p>\n<p>&mdash;Vamos arriba, estaremos m&aacute;s c&oacute;modos.<\/p>\n<p>&mdash;Y &eacute;l? Argumente. Mir&aacute;ndolo y descubriendo unos hoyuelos en su rostro.<\/p>\n<p>&mdash;Le agrada mirar, espero que no sea un problema para vos.<\/p>\n<p>Casi un minuto despu&eacute;s subimos por unas escaleras llegando a una especie de &aacute;tico, mas oscuro sin la proyecci&oacute;n de la pel&iacute;cula y se escuchaba el diluviar tempestuoso casi tan tempestuoso como lo que estaba a punto de ocurrir, no pod&iacute;a ocultar mi excitaci&oacute;n que casi no me deja subir las escaleras, todo aquello me parec&iacute;a sumamente excitante. Mis manos en los pezones de la fea y el mudo embutido en su sobretodo siendo testigo de mi sombra que se estaba por clavar su mujer. Los tanteos no duraron mucho y la mudez del desconocido tampoco.<\/p>\n<p>&mdash;Te gusta? Son&oacute; la voz ronca del individuo, que saco mis dedos del pez&oacute;n para apoyarlo sobre su insipiente miembro que a&uacute;n estaba resguardado.<\/p>\n<p>El coraz&oacute;n comenz&oacute; a cabalgarme m&aacute;s a prisa.<\/p>\n<p>&mdash;Te gusta? pregunto esta vez m&aacute;s fuerte y m&aacute;s ronco, sujetando mi mano sobre su bulto.<\/p>\n<p>No tuve palabras ni aliento para contestar. Quise retirar la mano que &eacute;l me aferraba y una fuerte cachetada hizo perder mi equilibrio, no sab&iacute;a que pasaba, pr&aacute;cticamente arrodillado no ve&iacute;a, la lluvia sonaba cada vez m&aacute;s y un zumbido repercut&iacute;a mi oreja, la voz de la mujer sentencio estrictamente.<\/p>\n<p>&mdash;Garchalo Boris.<\/p>\n<p>El pardo desabotono el abrigo, extrajo un corto y grueso pene oblig&aacute;ndome a tocarlo. Debo admitir que lo hice con tan mala gana que volvi&oacute; a golpearme repetidamente tres o cuatro veces.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor! &mdash;Suplique en la oscuridad.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor. Dijo el sujeto acercando el venoso gancho a mi rostro.<\/p>\n<p>Obligado por el temor de sus golpes frote sus huevos como la l&aacute;mpara de Aladino, con sumo cuidado. No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo y lo que m&aacute;s tem&iacute;a vino a continuaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Probala! &mdash;Pidi&oacute; dulcemente.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor, no&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Por favor, si&#8230; y la perversa mujer echo a re&iacute;r.<\/p>\n<p>Pod&iacute;a escuchar la respiraci&oacute;n entrecortada del fornido moreno mientras succionaba el macizo miembro viril. Como gozaba el chancho con mi total sumisi&oacute;n, la humillaci&oacute;n no acabar&iacute;a ah&iacute;. La suma de todos los miedos se volver&iacute;a realidad despu&eacute;s de dos violentos e irascibles golpes m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Quiero tu culo&#8230; y lo quiero ahora por favor.<\/p>\n<p>Sollozando deje caer mis pantalones.<\/p>\n<p>&mdash;Agachate! Ordeno.<\/p>\n<p>Y apoyando su glande quiso entrar con cierta impericia, ten&iacute;a demasiada fuerza. Frustrado volvi&oacute; a golpearme dos o tres veces&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Ponele cremita papi. Susurro la rubia.<\/p>\n<p>Luego de unos segundos la fr&iacute;a pasta resbalo mis nalgas y Boris estaba listo para no fallar. Y no fallo, entro embistiendo como un toro cabr&iacute;o y le importo mis gritos porque tapo mi boca. Fueron pocos, pero intensos minutos, el placer fue solo de &eacute;l o de ellos.<\/p>\n<p>Jam&aacute;s los volv&iacute; a ver ni hubo denuncia, la verg&uuml;enza pudo m&aacute;s. Gracias a ello la ciudad guarda un secreto y ustedes tienen un cuento. Si le agrado les paso mi mail y sino tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Gracias por su tiempo. santanaleonardo875@gmail.com.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Soy Leonardo tengo m&aacute;s de 40 y esto ocurri&oacute; hace unos 13 a&ntilde;os.&nbsp; Por aquel entonces ten&iacute;a novia, una que iba y ven&iacute;a, un s&aacute;bado de febrero harto de la vacilaci&oacute;n y la lluvia decid&iacute; dar una vuelta por el centro de Montevideo (capital de mi pa&iacute;s) y refugio de este herm&eacute;tico secreto. Rozando [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18178,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":{"0":"post-29175","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-confesiones"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29175","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18178"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29175"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29175\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29175"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29175"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29175"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}