{"id":29224,"date":"2021-05-04T22:00:00","date_gmt":"2021-05-04T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-04T22:00:00","modified_gmt":"2021-05-04T22:00:00","slug":"contencion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/contencion\/","title":{"rendered":"Contenci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29224\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>No lo pod&iacute;a creer&#8230;&nbsp; Isabel estaba en su cama, mirando el techo, tratando de organizar sus pensamientos&#8230; perdida entre las sensaciones de su cuerpo y los reproches de su mente.<\/p>\n<p>Era hija &uacute;nica, de una buena familia, lo que aseguro que tuviera toda la atenci&oacute;n que necesitaba, aunque no precisamente de sus padres, que trabajaban todo el d&iacute;a, m&aacute;s bien de sus primos, t&iacute;os y en especial de sus abuelos, que casi siempre la cuidaban mientras sus padres estaban de viaje, pero sin lugar a dudas, su abuelo era su favorito. Gonzalo era un hombre robusto y alto, de ment&oacute;n fuerte y ojos penetrantes, nadador por excelencia, lo que le hab&iacute;a ayudado a forjar un cuerpo saludable y atractivo, el tiempo le fue cambiando su cabellera casta&ntilde;o claro a un manto de plata que le cubr&iacute;a la cabeza, no era pretencioso, por lo que nunca neg&oacute; el paso de los a&ntilde;os.<\/p>\n<p>Era un hombre de familia, pero su debilidad era su peque&ntilde;a Isabel, esa hermosa infanta de cabello azabache y piel de marfil, que corr&iacute;a a abrazar sus rodillas (que era lo m&aacute;s lejos que llegaba) cuando lo ve&iacute;a, con ella pasaba horas y horas, jugando, conversando, ense&ntilde;&aacute;ndole a nadar&#8230; lo que fue forjando una relaci&oacute;n cercana entre los dos, en especial cuando su abuela falleci&oacute;. Isabel al igual que su abuelo, se hab&iacute;a convertido en una nadadora excelente, su cuerpo fue moldeado por el agua, de figura delgada y atl&eacute;tica, se hab&iacute;a convertido en una mujer que robaba m&aacute;s de una mirada. Hab&iacute;a tenido un par de amor&iacute;os de oficina<\/p>\n<p>Pero nada serio, enfoco su vida al trabajo y sus logros, temprano entendi&oacute; que el amor era algo que iba y ven&iacute;a&#8230; a veces iba a ver a su abuelo, com&iacute;an algo juntos o tomaban el auto e iban a una playa cercana a nadar, claro que por trabajo no lo pod&iacute;a hacer a menudo. Gonzalo enfermo, nada grave, pero debido a su edad, deb&iacute;a mantener reposo, Isabel se ofreci&oacute; para quedarse con &eacute;l y cuidarlo, no era tan complicado, ya que era verano y su trabajo no le demandaba tanto tiempo, adem&aacute;s, no era una enfermedad grave, solo ten&iacute;a que cerciorarse de que tomara sus medicamentos y de que no se moviera mucho, porque era orgulloso como &eacute;l solo, no soportaba la idea de estar postrado. As&iacute; que Isabel llevo sus maletas y se acomod&oacute; en la habitaci&oacute;n para invitados&#8230; fue como revivir su infancia&#8230; ese hombre sabia tantas cosas&#8230; era tan elocuente, cuando conversaban, ella lo miraba fijamente para no perder de vista ning&uacute;n detalle de su rostro varonil, de los ojos amables y c&aacute;ndidos con los que la miraba, de su cabello blanco y brillante como la luna que coronaba su cara, ella solo se limitaba a mirarlo, a sentir su mano grande acarici&aacute;ndole el cabello, firme pero suave.<\/p>\n<p>Pasaron un par de d&iacute;as, el verano era implacable, lea faltaban aparatos para mantener una temperatura agradable, lo que obligaba a andar con lo m&iacute;nimo de ropa en la casa, ella por lo general usaba calzas y una polera holgada, el pantalones cortos y polera&#8230; a veces &eacute;l la miraba&#8230; miraba sus formas maduras&#8230; su piel pegada a la ropa por el sudor&#8230; El gran escote que dejaba ver sus pechos firmes cuando se agachaba a recoger algo y a veces una indiscreta visual de una parte de su pez&oacute;n rosado&#8230; se sorprend&iacute;a, no era correcto, pero la soledad de la viudez tenia efectos..<\/p>\n<p>Cuando ya empez&oacute; a ver que su abuelo se sent&iacute;a mejor, sal&iacute;an a caminar un poco, como el hombre recio y orgulloso que era, hab&iacute;a insistido en hacerlo, pero ella se lo negaba, ten&iacute;a miedo de que se complicara su condici&oacute;n. Una tarde, escuchando m&uacute;sica en la sala de estar, ella se sent&oacute; en sus piernas, mientras conversaban, los brazos fuertes de ese var&oacute;n robusto la rodearon de nuevo, la proteg&iacute;an de nuevo, ella le acariciaba la cara mientras conversaban&#8230; pero&#8230; ya no solo eran los brazos de su abuelo lo que sent&iacute;a&#8230; sus muslos tersos estaban encima de sus genitales, ella ya sab&iacute;a c&oacute;mo eran&#8230; sab&iacute;a lo que sent&iacute;a&#8230; algo grueso y grande, separado solo por un poco de tela de su piel, mientras conversaban, ella lo pod&iacute;a sentir&hellip;<\/p>\n<p>Con la punta de sus dedos acariciaba sus labios, las comisuras de su rostro&#8230; era un var&oacute;n tosco y a la vez hermoso&#8230; &eacute;l la ten&iacute;a en sus brazos, igual que hace a&ntilde;os atr&aacute;s, con sus ojitos grandes mir&aacute;ndolo, inocente, como si &eacute;l fuera la &uacute;nica cosa en el mundo que esa peque&ntilde;a quer&iacute;a mirar&#8230; pero su cuerpo era otro, sus brazos delgados y suaves, los contornos de sus pechos dibujados por el calor en su polera, sus muslos blancos apret&aacute;ndole su miembro&#8230; el contorno de sus pechos dibujados en la polera&#8230; de a poco se empez&oacute; a hinchar&#8230; muy de a poco&#8230; su respiraci&oacute;n se aceler&oacute;, era una ola de calor que lo llenaba.<\/p>\n<p>Mientras ella lo acariciaba y conversaba, sent&iacute;a su pene movi&eacute;ndose, infl&aacute;ndose de calor, &quot;no&hellip; pero, &iquest;C&oacute;mo?&#8230; que rico&#8230;&rdquo; pensaba Isabel, era tan contradictorio&#8230; era el hombre que la proteg&iacute;a, que se estaba transformando en el hombre que deseaba&#8230; su vagina se empez&oacute; a humedecer, a palpitar despacio, sab&iacute;a que ten&iacute;a que alejarse, pero no pod&iacute;a, quer&iacute;a sentir esa verga dura, esos brazos grandes y robustos tom&aacute;ndola&#8230; ese pene creciendo de deseo&#8230; por ella.. Solo por ella&#8230; abri&oacute; un poco m&aacute;s la boca para respirar, pod&iacute;a sentir como su aliento se volv&iacute;a tibio, en silencio sigui&oacute; recorriendo su rostro, paso por sus labios, los rasgu&ntilde;aba con la punta de sus dedos&#8230; el silencio de lo prohibido los envolvi&oacute; a ambos, sus ojos se cruzaron, dici&eacute;ndose algo que nunca se hab&iacute;an dicho&#8230; casi por reflejo, Gonzalo tocio, para limpiar su garganta y dijo &quot;se acerca la hora de las pastillas, &iquest;Comamos algo?&quot;&#8230; el hechizo se quebr&oacute;, ambos tomaron de nuevo sus respectivos roles, &eacute;l se acerc&oacute; a la mesa y ella fue a la cocina a preparar algo. Comieron en silencio, algo hab&iacute;a cambiado, pero ninguno ten&iacute;a las palabras para expresarlo, o mejor dicho, ninguno de los dos se atrev&iacute;a&#8230;<\/p>\n<p>Al llegar la noche, ella le dio la medicaci&oacute;n y lo acompa&ntilde;o a su dormitorio para que se acostara, ya estaba casi recuperado, pero aun as&iacute; lo ayudaba. Le ayudo a ponerse su pijama, un pantal&oacute;n corto y una polera&#8230; pero observaba su cuerpo&#8230; su pecho enorme, sus muslos fuertes. Ella se fue a su dormitorio, se puso una polera larga para dormir, era todo lo que necesitaba debido al calor.<\/p>\n<p>La noche estaba calurosa&#8230; le cost&oacute; dormir, ya hab&iacute;a despertado por el calor, aunque esta vez, necesitaba al menos tomar algo de agua&#8230; fue a la cocina, el agua la despert&oacute; un poco, al volver a la habitaci&oacute;n, paso por su puerta.. Dorm&iacute;a profundamente, su pecho se inflaba lentamente&#8230; la tenue luz azul de la noche, dibujaba su figura&#8230; se qued&oacute; mir&aacute;ndolo&#8230; fue examinando su cuerpo de roble envejecido&#8230; vio lo que quer&iacute;a ver&#8230; su pene estaba duro&#8230; &quot;&iquest;Estar&aacute; so&ntilde;ando conmigo?&quot; Pens&oacute; pretenciosamente, lo miraba&#8230;<\/p>\n<p>Nunca pens&oacute; que a su edad fuera tan viril&#8230; esa era la misma verga que hace un par de horas le rozaba los muslos&#8230; volvi&oacute; a ese instante, a las caricias, a mirarlo a los ojos&#8230; la oscuridad le daba un poco de libertad&#8230; despacio se empez&oacute; a apretar los pechos, a agitarse, su cabellera de plata, su rostro pl&aacute;cidamente dormido&#8230; su verga grande palpitando mientras so&ntilde;aba&#8230; de a poco sus pezones se pon&iacute;an duros&#8230; sent&iacute;a el calor h&uacute;medo de su vagina propag&aacute;ndose en su vientre&#8230; sutilmente abri&oacute; un poco las piernas, la larga polera le tapaba hasta la mitad del muslo, con la misma, acaricio los labios de su concha, mientras se apretaba un pez&oacute;n&#8230; ya no aguantaba m&aacute;s&#8230; de a poco la tela se humedeci&oacute; con sus jugos, se peg&oacute; a su vagina, ella busco su cl&iacute;toris y lo apret&oacute; entre sus deditos, el roce &aacute;spero y h&uacute;medo de la tela la calentaba m&aacute;s.. Sin darse cuenta mov&iacute;a sus caderas, buscando esa verga que ten&iacute;a en frente&#8230; solo pod&iacute;a mirar eso&#8230;<\/p>\n<p>Trataba de ahogar sus gemidos, pero se le escapaban sin querer de su boca&#8230; no pensaba en nada, solo sent&iacute;a&#8230; despacio camino, se acerc&oacute; a la cama&#8230; &eacute;l estaba durmiendo encima&#8230; se arrodillo cerca, estaba tiritando de calentura, de nervios&#8230; de ansia&#8230; sent&iacute;a su olor de hombre, de bestia mansa descansando&#8230; no se atrev&iacute;a, pero quer&iacute;a&#8230; sus dedos empezaron a tocar suavemente su miembro por encima del pantal&oacute;n, la carne tensa, las venas que llenaban esa verga de sangre caliente&#8230; ya no pod&iacute;a mas&#8230; se apretaba la concha de pasi&oacute;n, se mord&iacute;a los labios, &quot;un poquito, solo un poquito&quot; pensaba.<\/p>\n<p>Acerc&oacute; su boca jadeante a esa carne erguida&#8230; lo rozo con sus labios, abri&oacute; un poco la boca para acariciarlo mejor, sin cerrarla, los jugos de su concha rosada le mojaban los muslos&#8230; sent&iacute;a los bordes de la cabeza del pene en la oscuridad, sent&iacute;a el palpitar de ese hombre, del que nunca de hab&iacute;a dado cuenta, que deseaba tanto, sin darse cuenta sus dedos ya estaban dentro de su vagina, masturb&aacute;ndola fren&eacute;ticamente, chapoteando en sus jugos, en sus pasiones m&aacute;s prohibidas&#8230; no pensaba, solo sent&iacute;a&#8230; le bajo un poco el pantal&oacute;n, no demoro un solo segundo en met&eacute;rselo a la boca, en saborear toda su forma, con su boquita empez&oacute; a pajearlo, su otra mano no paraba de masturbarse, sent&iacute;a como de a poco su abuelo empezaba a mover las caderas, no ten&iacute;a miedo a que despertara, quer&iacute;a que lo hiciera, mientras m&aacute;s le com&iacute;a la verga, m&aacute;s dura se pon&iacute;a&#8230; sent&iacute;a las primeras gotas de semen saliendo por su pene&#8230; eran exquisitas&#8230;<\/p>\n<p>Gonzalo pocas veces hab&iacute;a tenido esa clase de sue&ntilde;os&#8230; por su mente pasaban sus primeros encuentros juveniles, sus primeros deseos, las incontables veces que tuvo en sus brazos, a la mujer que amo toda su vida&#8230; despert&oacute; inquieto, excitado.. No sab&iacute;a porque&#8230; miro hacia abajo, reconoci&oacute; inmediatamente la cabellera negra de Isabel&#8230; se sorprendi&oacute;, pero no hizo nada, la lengua de su ni&ntilde;a lamia su verga de forma tan exquisita, sent&iacute;a el calor de su boca, la saliva acarici&aacute;ndole el miembro&#8230; tanto tiempo, tanta soledad&#8230; &iquest;Para qu&eacute; detenerla? &iquest;Qui&eacute;n ten&iacute;a el derecho de decirle algo ahora?.. acaricio la cabellera de su ni&ntilde;a&#8230; ella se detuvo&#8230; lo miro a los ojos con verg&uuml;enza, se abalanzo sobre &eacute;l, y casi llorando le dijo &quot;te quiero tanto, te quiero tanto&quot;&#8230; el no dijo nada&#8230; le tomo su ment&oacute;n suavemente y le beso la boca, ya no como su abuelo, si no como su amante, ella se dej&oacute; llevar, solo se dej&oacute; llevar, las manos experimentadas de Gonzalo, no se demoraron en tocarle la concha, al principio, apretaba los labios suavemente, despu&eacute;s sus dedos gruesos buscaban su cl&iacute;toris, y los presionaba suavemente entre ellos&#8230; ella se mov&iacute;a como perra en celo&#8230; le tomaba su cabellera blanca, le chupaba la lengua al besarlo, estaba tiritando, nerviosa, ansiosa, solo pod&iacute;a gemir, y mirarlo a los ojos a la luz de la luna&#8230; con la otra mano, Gonzalo le apretaba las tetas&#8230;<\/p>\n<p>Cada dedo que se posaba en las tetas de Isabel, cada cent&iacute;metro que recorr&iacute;a, era una marca de fuego en su piel&#8230; se sac&oacute; la polera, &eacute;l la miro&#8230; hermosa&#8230; las formas de su cuerpo esculpidas por la luz luna&#8230; ella se tir&oacute; encima de nuevo encima de &eacute;l, frotaba sus tetas en su pecho, su concha en sus muslos duros y trabajados, el sent&iacute;a la humedad de sus piernas, su verga palpitaba m&aacute;s y m&aacute;s, le agarro con fuerza su culito blanco, lo apret&oacute; contra el&#8230; de a poco empez&oacute; a masturbar su ano, de a poco le acariciaba su culo, esos dedos gruesos eran sutiles.<\/p>\n<p>De a poco entraba m&aacute;s y m&aacute;s&#8230; ella solo lo miraba, loca de calentura&#8230; le permitir&iacute;a todo, todo&#8230; cuando entro su dedo, ella mov&iacute;a el culo&#8230; por instinto, la verga de Gonzalo pasaba por su concha, justo al medio, el roce le hac&iacute;a perder la raz&oacute;n&#8230; Gonzalo tomo su miembro, y sin advertencia se lo enterr&oacute; en la concha&#8230; ella abri&oacute; los ojos, abri&oacute; la boca como si quisiera gritar&#8230; esa verga robusta le atraves&oacute; la concha, se la abri&oacute; de la mas manera m&aacute;s brutal que hab&iacute;a sentido en su vida&#8230; no dijo nada.. Gonzalo la tomo, y la acomodo para que llegara m&aacute;s adentro&#8230; parec&iacute;a que la iba a partir&#8230; se movi&oacute; de a poco, despacio&#8230; nunca pens&oacute; que su abuelo tuviera esa fuerza aun&#8230; &eacute;l le daba su tiempo, dejaba que ella se moviera, que lo conociera, las manitos de Isabel le apretaban el pecho&#8230; le apretaban las tetillas&#8230; eso lo calentaba m&aacute;s&#8230; y ella lo sent&iacute;a&#8230; cuando Isabel tuvo un ritmo&#8230;<\/p>\n<p>El la dejo que lo llevara&#8230; la ni&ntilde;a estaba como loca&#8230; de repente&#8230; tomo su cuerpo con fuerza, doblo ambas rodillas, y empez&oacute; a cog&eacute;rsela, ella estaba prisionera en sus brazos, gimiendo, chillando pr&aacute;cticamente. El solo se la segu&iacute;a cogiendo, pod&iacute;a ver su concha hincharse en cada embiste que le daba, las manos de su nieta se sosten&iacute;an en sus rodillas, sus deditos tiritaban&#8230; la sinti&oacute; llegar&#8230; tensando todo su cuerpo y estallando en un dulce &quot;aaaahhh!&quot;&#8230; bajo las rodillas, dejo su cuerpo descansar sobre el suyo. Le acariciaba la carita, el pelo, sent&iacute;a sus tetas hinchadas de calentura al respirar&#8230; eso lo calentaba m&aacute;s&#8230; era como si su nieta lo hubiese despertado de un letargo tan prolongado&#8230; &quot;quiero ser siempre tuya&quot; le dijo&#8230; eso lo hizo hervir a&uacute;n m&aacute;s&#8230; &quot;peque&ntilde;a, no sabes lo que dices&quot;, &quot;te quiero, te deseo, nadie tiene que saber, voy a hacer lo que t&uacute; quieras&quot; le dijo al o&iacute;do&#8230; Gonzalo no aguanto m&aacute;s&#8230; la beso&#8230; le apret&oacute; las tetas, la concha, ella se calent&oacute; de inmediato&#8230; se apretujaban sus cuerpos sin control&#8230; el la dio vuelta en la cama, ella no dijo nada&#8230; le abri&oacute; el culo con sus manos, meti&oacute; uno de sus dedos lo m&aacute;s adentro que pudo y le empez&oacute; a masturbar el culo con toda su fuerza&#8230; el roce la quemaba&#8230; solo levantaba las caderas para sentir m&aacute;s y m&aacute;s, ese animal bruto, fuerte la estaba haciendo suya&#8230; y era lo m&aacute;s hermoso que hab&iacute;a sentido en su vida&#8230; Gonzalo acerco sus caderas al culo de Isabel&#8230;<\/p>\n<p>Con ambas manos tomo su trasero, le acaricio el ano con la punta de su verga, y la empez&oacute; a meter lentamente&#8230; Isabel se qued&oacute; quieta&#8230; tiritando&#8230; casi no pod&iacute;a respirar&#8230; ya no sab&iacute;a si era dolor o placer&#8230; solo sab&iacute;a que &eacute;l era suyo&#8230; cuando llego hasta el fondo, Gonzalo empez&oacute; a cogerse ese culito blanco y firme, con toda la fuerza que ten&iacute;a, cada embiste era brutal, la poca lubricaci&oacute;n, lo apretado que estaba&#8230; los quemaba a ambos&#8230; no paraban&#8230; ella se quejaba con dolor y placer&#8230; &eacute;l estaba despierto, como en su juventud, mientras m&aacute;s se quejaba m&aacute;s se calentaba&#8230; &quot;culeame, culeame as&iacute;&#8230; aaahhh&#8230; no pares, no pares&quot; chillaba Isabel&#8230;<\/p>\n<p>&Eacute;l no la escuchaba&#8230; su cuerpo solo se mov&iacute;a&#8230; la sosten&iacute;a de los muslos, la levantaba de a poco cada vez que empujaba&#8230; ya iba a llegar&#8230; lo sent&iacute;a&#8230; ella se agarraba de la cama, como pod&iacute;a&#8230; su culo ardiente envolv&iacute;a la verga de Gonzalo&#8230; ya viene&#8230; &quot;culeame fuerte&quot; repet&iacute;a Isabel sin parar&#8230; un peque&ntilde;o gemido&#8230; un segundo de muerte y resurrecci&oacute;n&#8230; empez&oacute; a tiritar, sus bolas se tensaban, su verga escup&iacute;a leche caliente como nunca lo hab&iacute;a hecho en su vida&#8230; parec&iacute;a que se iba a desmayar&#8230; ella grito de placer&#8230; se quedaron as&iacute;.<\/p>\n<p>Lentamente, Gonzalo saco su verga que goteaba semen y se estiro a su lado&#8230; ella se sent&oacute;, con una sonrisa exhausta a su lado, le acaricio su rostro, su pecho, su pene&#8230; se acost&oacute; a su lado&#8230; en silencio&#8230; toda la vida estuvieron juntos&#8230; nadie tiene el derecho a decir nada&#8230;<\/p>\n<p>Telegram @neko534.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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