{"id":29229,"date":"2021-05-04T23:06:43","date_gmt":"2021-05-04T23:06:43","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-04T23:06:43","modified_gmt":"2021-05-04T23:06:43","slug":"el-desahogo-de-una-esposa-frustrada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-desahogo-de-una-esposa-frustrada\/","title":{"rendered":"El desahogo de una esposa frustrada"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29229\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>D&eacute;jenme contarles lo sucedido y el porqu&eacute; ocurri&oacute;. Para ese momento llevaba casada casi doce a&ntilde;os con un hombre con quien s&oacute;lo me un&iacute; en matrimonio por haber quedado embarazada de &eacute;l por descuido. Entiendan esto por favor, realmente no estaba enamorada de Joel pese a estar casada con &eacute;l, t&oacute;menlo en consideraci&oacute;n antes de juzgarme, &iquest;okey? F&aacute;cil es tacharme de traidora o algo peor, pero consideren mi situaci&oacute;n y p&oacute;nganse en mis zapatos. Como mujer me sent&iacute;a necesitada de pasi&oacute;n en mi vida, y ya llevaba a&ntilde;os as&iacute;.<\/p>\n<p>Pese a lo dicho anteriormente yo me esforzaba, cr&eacute;anme, lo hac&iacute;a. Siendo nuestro aniversario, esa ma&ntilde;ana me hab&iacute;a levantado con el firme prop&oacute;sito de celebrarlo con mi marido pasionalmente. Tras ba&ntilde;arme me vest&iacute; con la lencer&iacute;a color rojo que previamente hab&iacute;a comprado justo para tal evento. Me pein&eacute; y maquill&eacute; con cuidado, matizando mis l&iacute;neas de expresi&oacute;n y resaltando mis mejores rasgos. Luego de eso un &uacute;ltimo detalle; me dispuse a colocarme un expansor anal que hab&iacute;a adquirido por internet en una tienda de art&iacute;culos er&oacute;ticos, me pareci&oacute; un curioso accesorio sexual que me excit&oacute; con la sola idea de usarlo, y cre&iacute; que a &eacute;l tambi&eacute;n le provocar&iacute;a lo mismo; es decir, pens&eacute; que a Joel le excitar&iacute;a el v&eacute;rmelo puesto.<\/p>\n<p>Al introduc&iacute;rmelo me produjo m&uacute;ltiples sensaciones que me hicieron sentir entusiasmada, no me sent&iacute;a as&iacute; desde mis primeros escarceos sexuales. Us&eacute; lubricante, por supuesto, y me lo met&iacute; con cuidado y paciencia, poco a poco, no estaba acostumbrada a introducirme cosas por all&iacute; la verdad. Una vez lo consegu&iacute; limpi&eacute; el &aacute;rea y acomod&eacute; el diamante figurativo en forma de coraz&oacute;n que aquel &ldquo;tap&oacute;n&rdquo; ten&iacute;a en la parte que permanecer&iacute;a al exterior. Lo gir&eacute; de tal modo para que quedara derecho y a la vez no me lastimara su v&eacute;rtice al caminar.<\/p>\n<p>Luego de salir del ba&ntilde;o fui hacia mi esposo dispuesta a despertarlo. Era domingo y Joel segu&iacute;a a&uacute;n dormido. Con unas palmaditas lo despert&eacute; y luego lo bes&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Feliz aniversario&rdquo;, le dije.<\/p>\n<p>Despert&oacute; perezosamente no entendiendo del todo mis palabras.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Aniversario?&rdquo;, pregunt&oacute; aun bostezando.<\/p>\n<p>Era evidente que lo hab&iacute;a olvidado.<\/p>\n<p>Tras excusarse por el olvido, achac&aacute;ndolo al cansancio del trabajo, de llevar a los ni&ntilde;os a sus actividades, y de realizar tareas de la casa, se volvi&oacute; a dormir. &iexcl;El muy cabr&oacute;n se volvi&oacute; a dormir!<\/p>\n<p>Ni siquiera hab&iacute;a mostrado entusiasmo por hacerme el amor.<\/p>\n<p>Vi&eacute;ndolo ah&iacute; durmiendo pl&aacute;cidamente me embarg&oacute; un sentimiento de frustraci&oacute;n, de insatisfacci&oacute;n total de mi vida. Ya &iacute;bamos para doce a&ntilde;os de matrimonio y si as&iacute; iba a ser lo que restaba de mi existencia eso me deprim&iacute;a y mucho. Mientras que yo me hab&iacute;a esforzado y preparado para mejorar nuestra relaci&oacute;n, a pesar de todo, Joel ni siquiera se interesaba. Era el colmo.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a entender por qu&eacute; mi esposo no me devoraba en la cama como tantos hombres lo hac&iacute;an tan solo con la mirada. Siendo de amplias caderas y muslos rollizos siempre he atra&iacute;do las miradas de los hombres, soy consciente de ello. Estoy caderona, pa&rsquo;qu&eacute; negarlo, y gracias a ello llamo mucho la atenci&oacute;n. Y de verdad, cuando voy de compras al mercado de la colonia son habituales los chiflidos y los &ldquo;piropos&rdquo; que m&aacute;s de un hombre me hace, y sino por lo menos no dejan de mirarme los muslos y las caderas. Cada que salgo a la calle puedo sentir esas miradas escudri&ntilde;ando mi cuerpo, y no voy a negar que lo disfruto. Sentir ese placer de llamar la atenci&oacute;n, siendo honesta, me gusta.<\/p>\n<p>Pero se los juro, desde que me cas&eacute; nunca le fui infiel a mi marido, a pesar de todo, por lo menos hasta que aquello pas&oacute;.<\/p>\n<p>Un d&iacute;a, mientras llevaba a mis ni&ntilde;os al karate, me top&eacute; sorpresivamente con Adela. Ella y yo hab&iacute;amos sido muy amigas desde la secundaria, sin embargo nuestra amistad termin&oacute; cuando la descubr&iacute; teniendo relaciones sexuales con Guillaume. &Eacute;l era un chico sin duda atractivo que desde que lo conoc&iacute; me cautiv&oacute;. De ascendencia extranjera, destacaba de los otros chicos que conoc&iacute;a en aquellos a&ntilde;os no s&oacute;lo por ser muy guapo, sino por lo que m&aacute;s me fascinaba, su notoria madurez. Obvio me hice su novia y qued&eacute; prendada de &eacute;l. Era el hombre de mi vida, so&ntilde;aba con casarme con &eacute;l alg&uacute;n d&iacute;a; no necesitaba a nadie m&aacute;s. Pero me llev&eacute; la amarga sorpresa de encontrarlo chingando con mi mejor amiga. Luego de pelearme con ambos nunca m&aacute;s les habl&eacute;. No quise saber m&aacute;s de ellos, me hab&iacute;an traicionado.<\/p>\n<p>Por mucho tiempo culp&eacute; a Adela incluso de haber terminado casada con Joel, ya que luego de mi ruptura con Guillaume tuve sexo con muchos por despecho; lo hac&iacute;a casi con cualquiera. De tal forma que entre sexo y sexo qued&eacute; embarazada de &eacute;l, Joel, todo un pelmazo quien ni conoc&iacute;a bien ni mucho menos amaba. &ldquo;De no haber sido por ella &mdash;me dec&iacute;a&mdash; hubiera sido tan feliz con Guillaume&rdquo;.<\/p>\n<p>Por tanto en ese instante que la volv&iacute; a ver trat&eacute; de hacerme la disimulada, no quer&iacute;a ni dirigirle la mirada. Hice como si no la hubiese visto, pas&eacute; de largo. Sin embargo Adela vino directo a m&iacute; llam&aacute;ndome por mi nombre, as&iacute; que no tuve m&aacute;s remedio que reconocerla. Me salud&oacute; como si nada, como si no hubiese ocurrido nada entre nosotras.<\/p>\n<p>Adela me invit&oacute; a tomar algo y yo no supe c&oacute;mo negarme as&iacute; que fui con ella mientras mis ni&ntilde;os estaban en su clase.<\/p>\n<p>&ldquo;Vaya que han pasado los a&ntilde;os, pero t&uacute; sigues igualita&rdquo;, me dijo cort&eacute;smente.<\/p>\n<p>&ldquo;No digas eso, soy mam&aacute; de dos, no puedo seguir igual. Pero t&uacute; s&iacute; que te ves muy bien&rdquo;, le respond&iacute;. Y la verdad es que su apariencia era digna de pasarela. Luc&iacute;a un traje sastre elegante cuya blancura le daba altivez a su esbelta figura. Yo vestida del diario me sent&iacute; apocada ante su elegancia.<\/p>\n<p>Luego nos pusimos al tanto de nuestras respectivas vidas. Le coment&eacute; que estaba casada y que mis hijos ten&iacute;an seis y once respectivamente.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Y t&uacute;&#8230; te casaste?&rdquo;, le pregunt&eacute; con miedo a su respuesta, pues tem&iacute;a que ella y Guillaume hubieran terminado juntos.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, estoy casada&rdquo;, me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Pero para mi tranquilidad me coment&oacute; que se hab&iacute;a casado con un hombre llamado Santiago, un empresario. Sonre&iacute;, supuestamente feliz por ella pero en realidad llena de esperanza al saber que el amor de mi vida no se hab&iacute;a casado con la que fuera mi mejor amiga. Quiz&aacute;s incluso seguir&iacute;a soltero; ya s&eacute;, s&oacute;lo me ilusionaba. A estas alturas ser&iacute;a dif&iacute;cil que &eacute;l se interesara en m&iacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Y sabes algo de Guillaume?&rdquo;, no me aguant&eacute; y se lo pregunt&eacute; directamente.<\/p>\n<p>&ldquo;Pues le ha ido muy bien. Tiene suerte en los negocios&rdquo;, me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Ah, entonces&#8230; a&uacute;n lo frecuentas&rdquo;, aclar&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;S&iacute;, de hecho mi esposo y &eacute;l son socios&rdquo;.<\/p>\n<p>El s&oacute;lo hablar de &eacute;l me hizo sentir entusiasmada. Lo imaginaba tan guapo como lo recordaba y quiz&aacute;s m&aacute;s interesante.<\/p>\n<p>Mientras Adela continuaba hablando yo rememoraba el momento en el que Guillaume me hab&iacute;a desvirgado. A decir verdad el fue el primero en hac&eacute;rmelo. Plenamente vigoroso, despu&eacute;s de arrancarme pr&aacute;cticamente de un tir&oacute;n mis ropas, me penetr&oacute; de un solo empell&oacute;n. &Eacute;l, a diferencia de otros hombres antes, no desisti&oacute; pese a mi propia resistencia. Con otros normalmente, luego del faje, los deten&iacute;a no dej&aacute;ndolos ir m&aacute;s lejos pues aquello me daba miedo, pero &eacute;l no se detuvo. Aquel instante qued&oacute; para siempre grabado en mi memoria. Si bien fue dolorosa la primera vez tambi&eacute;n fue memorable pues Guillaume s&iacute; era un hombre que no s&oacute;lo buscaba su propia satisfacci&oacute;n, sino que sab&iacute;a brindarla, y as&iacute; lo hizo. Con aquel muelleo propio de la c&oacute;pula me hizo sentir como nadie nunca. &Eacute;l s&iacute; ten&iacute;a br&iacute;o. Ambos nos movimos con una coordinaci&oacute;n natural, con movimientos como si los hubi&eacute;semos ensayado tiempo antes. Nuestro acoplamiento fue perfecto. Era indudable que &eacute;ramos el uno para el otro, de no haber sido por Adela&#8230; pens&eacute; en aquel momento saliendo abruptamente de mi enso&ntilde;aci&oacute;n. Al tenerla delante de m&iacute; me llen&eacute; nuevamente de aquella furia que amargaba mi existencia desde aquellos a&ntilde;os. Sin embargo sus palabras me hicieron cambiar de emoci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;&#8230;por cierto, Guillaume nos ha invitado a conocer su nueva propiedad. Es una casa en la provincia. &iquest;Por qu&eacute; no nos acompa&ntilde;as? Vamos a ir este fin de semana. Estoy segura de que Guillaume se sentir&aacute; muy contento de volverte a ver&rdquo;, me dijo Adela.<\/p>\n<p>&laquo;&iquest;Este fin&#8230;?&raquo;, pens&eacute; y me qued&eacute; en silencio por un momento, no sab&iacute;a qu&eacute; responder. Me hab&iacute;a tomado por sorpresa. En mi mente varios pensamientos se agolparon, mi resentimiento con Adela; mi responsabilidad para con mis hijos, pues justo ese fin hab&iacute;a quedado de participar como monitora en una excursi&oacute;n escolar a la que ambos ir&iacute;an; la casa; mi marido&#8230;, en fin, todo aquello era una borrasca que inund&oacute; mi cabeza en aquel instante. Al final gan&oacute; lo inevitable, mi deseo sexual pues en ese momento tom&eacute; consciencia de que si me pasmaba por mi incertidumbre perder&iacute;a la oportunidad de cumplir mi felicidad. Mi satisfacci&oacute;n estaba en mis propias manos. Desde aquel instante tomar&iacute;a las riendas de mi vida, yo pens&eacute;.<\/p>\n<p>A&uacute;n no sab&iacute;a c&oacute;mo explicar&iacute;a mi viaje a mi marido y ya estaba en la farmacia comprando preservativos pues quer&iacute;a ir bien preparada. Compr&eacute; tambi&eacute;n un fino perfume, ese detalle seguramente ser&iacute;a mejor apreciado por aqu&eacute;l que mi marido. Luego, al llegar a casa prepar&eacute; maletas. Inmediatamente met&iacute; el juego de ropa interior sexy que hab&iacute;a comprado para mi aniversario. Nunca hab&iacute;a hecho semejantes preparativos y el s&oacute;lo hacerlo me emocionaba.<\/p>\n<p>Nadie me hab&iacute;a cogido como &eacute;l, pensaba mientras preparaba todo.<\/p>\n<p>Cuando escuch&eacute; la llegada de mi marido yo a&uacute;n no sab&iacute;a que coartada le dar&iacute;a para explicar mi ausencia. Al final tuve una inspiraci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ldquo;Joel, ir&eacute; a visitar a mi t&iacute;a In&eacute;s pues mam&aacute; me ha dicho que ha estado muy enferma&rdquo;, Joel ni la conoc&iacute;a as&iacute; que confi&eacute; en que eso funcionar&iacute;a y as&iacute; fue. Por primera vez me alegraba la estupidez de mi marido quien muy incauto acept&oacute; mis palabras.<\/p>\n<p>D&iacute;as m&aacute;s tarde me desped&iacute;a de Joel y de mis hijos antes de abordar un taxi que supuestamente me llevar&iacute;a a la terminal de autobuses, no obstante, ya una vez abordo, le di instrucciones al chofer para que me llevara a la direcci&oacute;n que Adela me hab&iacute;a dado.<\/p>\n<p>Al llegar pude darme cuenta que mi amiga viv&iacute;a en una aut&eacute;ntica residencia. Ah&iacute; me present&oacute; a su marido, Santiago, quien result&oacute; ser una persona verdaderamente agradable.<\/p>\n<p>Poco despu&eacute;s salimos en su coche. El viaje result&oacute; muy entretenido gracias a las an&eacute;cdotas contadas por Santiago. Por sus palabras pude darme cuenta que &eacute;l y Guillaume realmente eran amigos desde hac&iacute;a a&ntilde;os y que &eacute;ste hab&iacute;a tenido &eacute;xito en la vida.<\/p>\n<p>Llegamos a la casa y era una amplia finca muy hermosa. Estaba a las afueras de un pueblito bastante pintoresco. Una enorme puerta autom&aacute;tica se abri&oacute; permiti&eacute;ndonos la entrada y Guillaume sali&oacute; a recibirnos.<\/p>\n<p>Me sent&iacute; extra&ntilde;a al encontrarme de nuevo con &eacute;l. Hab&iacute;a cambiado, sin duda, pero era evidente, de acuerdo a la expresi&oacute;n de sus ojos y el efusivo abrazo, que a&uacute;n se acordaba de m&iacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Hueles delicioso&rdquo;, me dijo.<\/p>\n<p>Tras la comida y una breve pl&aacute;tica, Adela y Santiago decidieron ir a conocer el pueblo, dej&aacute;ndonos a Guillaume y a m&iacute; solos.<\/p>\n<p>No tard&oacute; mucho en acerc&aacute;rseme y rodear mi cintura con su brazo. Mov&iacute; la cabeza hacia &eacute;l y nuestros labios se unieron, al principio dulce y suavemente pero mientras rodeaba su cuello con mis brazos, nuestras lenguas empezaron a buscarse y nuestros cuerpos se un&iacute;an m&aacute;s y m&aacute;s. Sent&iacute; la presi&oacute;n de su sexo contra mi cuerpo. &Eacute;l comenz&oacute; a susurrarme palabras de amor recordando nuestros encuentros del pasado.<\/p>\n<p>&ldquo;Te deseo con toda mi alma&rdquo;, le dije francamente y sus manos se cerraron sobre mi trasero apretando muy fuerte mis nalgas, con tal gesto sab&iacute;a que &eacute;l me correspond&iacute;a.<\/p>\n<p>Mis entra&ntilde;as palpitaban de deseo y mis ojos se clavaron en los suyos.<\/p>\n<p>&ldquo;Mi vida&#8230; &iexcl;te he extra&ntilde;ado todos estos a&ntilde;os!&rdquo;, me dijo y al escucharlo me sent&iacute; completa despu&eacute;s de tanta desilusi&oacute;n.<\/p>\n<p>Entonces, como en un sue&ntilde;o, me sent&iacute; transportada en sus brazos hasta una de las rec&aacute;maras. Sus manos no dejaban de estrujar mis nalgas y posteriormente mis tetas sobre la tela de mi ropa.<\/p>\n<p>Ya en la cama me fue desnudando lentamente, deteni&eacute;ndose para admirar cada uno de mis tesoros, seg&uacute;n &eacute;l les llamaba a mis atributos enmarcados por la lencer&iacute;a roja. A mi esposo no le hab&iacute;a provocado nada y a este hombre le embelesaba. Sus dedos se movieron entre mis muslos en busca de mi ansiosa vagina que ya la sent&iacute;a h&uacute;meda. S&oacute;lo mi ropa interior separaba sus manos de mi deseosa vulva.<\/p>\n<p>Guillaume se desvisti&oacute; y yo lo admir&eacute; ansiando lo que vendr&iacute;a. Su cuerpo estaba bien tonificado demostrando que se manten&iacute;a activo f&iacute;sicamente.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;Jes&uacute;s, qu&eacute; verga!&rdquo;, exclam&eacute; sin poder contenerme cuando aqu&eacute;l se baj&oacute; el calz&oacute;n.<\/p>\n<p>Casi me hab&iacute;a olvidado de lo grande que era. La roja e hinchada cabeza me apuntaba como si me estuviera mirando por su peque&ntilde;o orificio.<\/p>\n<p>&Eacute;l ri&oacute; del espont&aacute;neo comentario y yo tambi&eacute;n al tomar consciencia de haberme referido a su sexo con tal palabra que hac&iacute;a a&ntilde;os no utilizaba. Con mi esposo no se me hac&iacute;a natural llamarle as&iacute; a su pene, no s&eacute; por qu&eacute;, como que me sent&iacute;a inc&oacute;moda. Pero ahora ante Guillaume me sent&iacute; otra, una mujer liberada.<\/p>\n<p>Guillaume me baj&oacute; la prenda que cubr&iacute;a mi sexo y mir&oacute; amorosamente mi raja femenina que ya emanaba una suave crema. Con ternura pas&oacute; un dedo a lo largo de la entrada y eso bast&oacute; para sentirme en las mismas puertas del para&iacute;so.<\/p>\n<p>Apeteci&eacute;ndolo me abr&iacute; de piernas ah&iacute; sobre la cama y lo invit&eacute; a penetrarme.<\/p>\n<p>&ldquo;&iexcl;M&eacute;temela! &iexcl;Por Dios, c&oacute;geme con todas tus fuerzas!&rdquo;, expel&iacute; suplicante y enardecida a la vez. Lo necesitaba. &Eacute;l era hombre y yo mujer, eso era lo &uacute;nico que en ese momento importaba.<\/p>\n<p>Su cuerpo cubri&oacute; el m&iacute;o y sent&iacute; c&oacute;mo su enorme y dura verga entraba hasta el fondo de mi sexo, mientras sus manos jugaban con mis pechos. Guillaume empez&oacute; a bombearme lujuriosamente, tal como lo recordaba, con aquel &iacute;mpetu que yo tanto ansiaba. En tan s&oacute;lo unos instantes me invadieron los espasmos del primer orgasmo. Mis u&ntilde;as se enterraron en su varonil espalda y &eacute;l no emiti&oacute; queja alguna.<\/p>\n<p>Aun temblaba por la salvaje venida cuando aquel masculino ser me levant&oacute; de la cama y, carg&aacute;ndome, me recarg&oacute; contra la pared y all&iacute; continu&oacute; d&aacute;ndome verga. Tras minutos que parecieron horas, el hombre que tanto hab&iacute;a deseado, sin muestras de cansancio, me mir&oacute; a los ojos y me pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Me puedo venir dentro?&rdquo;.<\/p>\n<p>Fue hasta ese momento que me di cuenta que pese a prevenirme llevando condones no los hab&iacute;a utilizado. La caja de preservativos yac&iacute;a en mi bolso, los hab&iacute;a olvidado por completo. Dej&aacute;ndome arrastrar por la pasi&oacute;n ni siquiera le hab&iacute;a pedido que usara protecci&oacute;n. No es que temiera que me fuera embarazar, ya hubiera querido que &eacute;l hubiese sido el padre de mis hijos, pero deb&iacute; haber actuado con precauci&oacute;n, m&aacute;s que nada para prevenir alguna enfermedad; si de casualidad me llegara a contagiar de algo &iquest;c&oacute;mo se lo explicar&iacute;a a mi esposo? De cualquier forma para ese momento no me import&oacute; y acept&eacute; su simiente asintiendo y bes&aacute;ndolo apasionadamente.<\/p>\n<p>Inmediatamente sent&iacute; su chorro inund&aacute;ndome por dentro con un calor que casi quemaba pero que sin embargo era placentero. Su cuerpo temblaba mientras su miembro se vaciaba dentro de m&iacute; depositando hasta la &uacute;ltima gota de su pegajoso n&eacute;ctar en mis entra&ntilde;as.<\/p>\n<p>Permanecimos inm&oacute;viles durante unos minutos disfrutando de nuestra uni&oacute;n en aquel bendito momento. Nos susurramos palabras de amor que evidenciaban nuestros sentimientos. Palabras que yo nunca le o&iacute; pronunciar a mi esposo.<\/p>\n<p>Luego, mientras yo reposaba en el lecho, Guillaume camin&oacute; hasta la terraza y mir&oacute; al exterior. Mientras ve&iacute;a su desnuda masculinidad me pregunt&eacute; si aquel hermoso macho estar&iacute;a comprometido con alguien, si habr&iacute;a alguien especial en su vida, si amar&iacute;a a alguien, si me amar&iacute;a a m&iacute; acaso, o si todo esto s&oacute;lo se trataba de sexo.<\/p>\n<p>&Eacute;l regres&oacute; hacia m&iacute; muy sonriente.<\/p>\n<p>&ldquo;Adela y Santiago ya volvieron&rdquo;, me dijo y luego me bes&oacute;.<\/p>\n<p>Yo me dispon&iacute;a a reincorporarme pero &eacute;l me detuvo.<\/p>\n<p>&ldquo;No te preocupes, ellos no nos molestar&aacute;n, saben que &eacute;sta es como su casa, sabr&aacute;n c&oacute;mo ponerse c&oacute;modos&rdquo;, dijo Guillaume.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que &eacute;l me segu&iacute;a besando yo estir&eacute; mi brazo y alcanc&eacute; su verga dormida. La tom&eacute; con ternura y la met&iacute; en mi boca, paladeando su sabor salado, producto de la mezcla de nuestros amorosos jugos. Poco a poco sent&iacute; c&oacute;mo su carne reaccionaba a mi acci&oacute;n e iba creciendo entre mis labios.<\/p>\n<p>Guillaume se dej&oacute; caer boca arriba en la cama, mientras yo me acomodaba entre sus piernas y mis manos acariciaban sus duros huevos. Mi cabeza sub&iacute;a y bajaba metiendo la verga hasta el fondo de mi garganta.<\/p>\n<p>Tan ocupada estaba yo en aquella labor que no escuch&eacute; cuando la puerta de aquella habitaci&oacute;n se abri&oacute; para dar paso a Adela y a Santiago, quienes en silencio empezaron a desvestirse.<\/p>\n<p>Concentrada en devorar aquella gruesa carne, me sorprend&iacute; al darme cuenta de que otra verga se restregaba a la entrada de mi vagina buscando entrar en mi a&uacute;n empapado t&uacute;nel.<\/p>\n<p>Sorprendida, me detuve y la verga de Guillaume se desliz&oacute; fuera de mi boca cuando me gir&eacute; para enterarme de lo que ocurr&iacute;a detr&aacute;s de m&iacute;. Vi a Santiago sonre&iacute;r con complicidad mientras sus manos me tomaban por las caderas y m&aacute;s de la mitad de su miembro ya estaba dentro de mis entra&ntilde;as. Por un momento estuve tentada a gritar, pero las ondas de lujuria en mi cuerpo eran tan intensas que no pude articular palabra. Aprision&eacute; la lanza de Santiago en mi intimidad y volv&iacute; a meterme el pene de Guillaume en la boca.<\/p>\n<p>Levantando la vista pude atestiguar como Adela se encaramaba en la cama y, de espaldas a m&iacute;, se arrodillaba de tal forma que la cabeza de Guillaume quedaba entre sus desnudos y abiertos muslos. Ella continu&oacute; agach&aacute;ndose hasta que su pelambrera hizo contacto con la boca de Guillaume. Casi le muerdo el sexo a mi amante al ver como su lengua empezaba a entrar y salir de la vagina de mi amiga. En ese momento, mientras ten&iacute;a un macho meti&eacute;ndomela atr&aacute;s y la esposa de &eacute;ste le brindaba la vagina al hombre cuyo pene yo mamaba, me cre&iacute; transportada a un mundo de depravaci&oacute;n total, y me sent&iacute; como pez en el agua.<\/p>\n<p>La verga de Guillaume dentro de mi boca se pon&iacute;a cada vez m&aacute;s dura, m&aacute;s gruesa, y el placer entre mis piernas se incrementaba con las arremetidas de Santiago, quien ten&iacute;a sus dedos pr&aacute;cticamente enterrados en mis caderas. Exprim&iacute; la verga de Guillaume succion&aacute;ndolo con toda la fuerza de mis pulmones, hasta que, con un gemido, su esperma se dispar&oacute; dentro de mi boca. La espesa crema me llen&oacute; tanto que se me escapaba por las comisuras de mis labios.<\/p>\n<p>Me estremec&iacute; y me tragu&eacute; su simiente para luego seguir chup&aacute;ndolo del falo, mientras contemplaba a Adela quien meneaba las nalgas sobre la cara de Guillaume. En ese momento otra oleada de semen me ba&ntilde;&oacute; ahora en mis entra&ntilde;as, cuando Santiago se dej&oacute; caer sobre mi espalda con su mandarria bien metida hasta lo m&aacute;s hondo de m&iacute;.<\/p>\n<p>Todos quedamos exhaustos, tendidos sobre aquella enorme cama en la que cab&iacute;amos sin problema. Me sent&iacute;a en las nubes, estaba totalmente embelesada habi&eacute;ndome transportado al verdadero para&iacute;so. De pronto escuch&eacute; sonar el timbre de mi celular y aquel sonido me trajo de nuevo a la tierra.<\/p>\n<p>Como el aparato estaba en mi bolso, el cual hab&iacute;a dejado en el sal&oacute;n, corr&iacute; hasta all&iacute; a&uacute;n desnuda. Al hallarlo me di cuenta que la llamada ven&iacute;a de mi hogar. Tragu&eacute; saliva y contest&eacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;Hola&rdquo;, dije un tanto nerviosa.<\/p>\n<p>&ldquo;Ah s&iacute;, ya hace rato que llegu&eacute;, disculpa que no te hab&iacute;a hablado es que&#8230;&rdquo;, le di cualquier pretexto a mi esposo.<\/p>\n<p>Luego me inform&oacute; que Sergio, nuestro hijo m&aacute;s peque&ntilde;o, hab&iacute;a tenido un accidente durante la excursi&oacute;n, una luxaci&oacute;n al meter su pie en un agujero.<\/p>\n<p>Me preocup&eacute;, por supuesto. Pero &eacute;l me dijo que no hab&iacute;a porque alarmarse. Que hab&iacute;a sido atendido y ya estaba en casa.<\/p>\n<p>Tras hablar con mi esposo habl&eacute; con mi hijo y me sent&iacute; culpable. Adela, notando mi estado, vino hacia m&iacute; y se sent&oacute; a mi lado. Debo confesar que una oleada de pensamientos me llen&oacute; de angustia. &iquest;Acaso hab&iacute;a hecho algo terrible s&oacute;lo por&#8230;?<\/p>\n<p>Le expliqu&eacute; lo ocurrido y ella me reconfort&oacute;.<\/p>\n<p>&ldquo;No te angusties, t&uacute; no has hecho nada malo. Mira, lo que hicimos aqu&iacute; es tan s&oacute;lo una fiesta privada, t&uacute; no est&aacute;s perjudicando a nadie por disfrutar de tu cuerpo, de tu vida. &iquest;Recuerdas cuando te enojaste conmigo y con Guillaume? No pongas esa cara, no creas que te lo reprocho, es s&oacute;lo que nunca te pude explicar que entre &eacute;l y yo no hab&iacute;a m&aacute;s que una franca amistad. Es cierto, tuvimos sexo, pero nunca hubo un inter&eacute;s para quedarme con &eacute;l ni mucho menos por perjudicarte.<\/p>\n<p>S&oacute;lo &eacute;ramos dos amigos teniendo sexo. No somos cosas que le pertenecemos a los dem&aacute;s, somos personas que disfrutamos de nuestros cuerpos, y as&iacute; somos felices. T&uacute; no le perteneces a tu marido, eres una mujer maravillosa, necesitada de amor como cualquier ser. Todos tenemos derecho de vivir y disfrutar del placer. De hecho ver a alguien disfrutar de ese mismo placer, ver el gozo en alguien m&aacute;s, le hace sentir bien a una, &iquest;o a ti no te pasa lo mismo? Hay que disfrutar de nuestra sexualidad m&aacute;s all&aacute; del yugo matrimonial. De ese yugo que impone la presi&oacute;n social, esa misma que te impuso casarte con un hombre a quien no amas s&oacute;lo por el hecho de haber quedado embarazada.<\/p>\n<p>Dime que has ganado con serle fiel al imb&eacute;cil de tu marido. T&uacute; misma me has contado c&oacute;mo no ha sabido valorarte. Piensa en lo que te has perdido s&oacute;lo por serle fiel a un hombre que no te aprecia. Joel deber&iacute;a estar agradecido por tenerte a su lado &mdash;me dijo y me vio con tal ternura que yo sonre&iacute;&mdash;.<\/p>\n<p>En cuanto a lo ocurrido con tu hijo piensa que de cualquier manera aquello habr&iacute;a sucedido, son cosas que suelen pasar, no siempre puedes estar al pendiente de cada paso que d&eacute; en la vida, ni es posible que permanezcas a su lado todo el tiempo. T&uacute; no has sido la culpable&rdquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; me consol&oacute; Adela, quien demostraba ser mi amiga realmente.<\/p>\n<p>Adela me abraz&oacute; y me bes&oacute; con cari&ntilde;o, y yo le correspond&iacute; abraz&aacute;ndola como en aquellos a&ntilde;os que nos confi&aacute;bamos todo. Me sent&iacute; respaldada, apreciada. Despu&eacute;s not&eacute; que ella fijaba su atenci&oacute;n en alguien detr&aacute;s de m&iacute;. Cuando volte&eacute; me di cuenta de que se trataba de Santiago, su marido, quien tra&iacute;a su verga tan erecta que parec&iacute;a un gancho apuntando al techo.<\/p>\n<p>Santiago coloc&oacute; su pene a unos cent&iacute;metros de mi cara y me qued&eacute; apreci&aacute;ndolo por unos segundos. A decir verdad era la primera vez que lo ve&iacute;a, pues aunque antes lo hab&iacute;a resguardado en mi intimidad no hab&iacute;a tenido el gusto de conocerlo primero.<\/p>\n<p>Estaba a punto de met&eacute;rmelo en la boca cuando el pudor me detuvo al ser consciente de que mi amiga, su esposa, estaba a lado m&iacute;o.<\/p>\n<p>&ldquo;No, no puedo&rdquo;, le dije a Santiago mir&aacute;ndolo hacia arriba.<\/p>\n<p>&ldquo;No te preocupes por m&iacute;, yo estar&eacute; muy ocupada con Guillaume como para ponerme celosa&rdquo;, me dijo sonriente Adela.<\/p>\n<p>Se levant&oacute;, dispuesta a regresar a la rec&aacute;mara con Guillaume.<\/p>\n<p>&ldquo;Ahora prep&aacute;rate, que mi marido te va a dar verga&rdquo;, dijo y abandon&oacute; el sal&oacute;n meneando sus nalgas sensualmente, con la seguridad que le caracterizaba.<\/p>\n<p>En ese momento me di cuenta que ya no sent&iacute;a celos al saber que ella fornicar&iacute;a con quien consideraba el amor de mi vida, el hombre a quien yo tanto amaba. Y es que los amaba a ambos despu&eacute;s de todo.<\/p>\n<p>Santiago, tom&aacute;ndome de ambos brazos, me levant&oacute;, me gir&oacute; y me indic&oacute; que me hincara sobre el sill&oacute;n en tal posici&oacute;n que, bien empinada, quedaba con el culo en alto, como si se lo estuviera ofrendando. De pronto sent&iacute; la punta del miembro de Santiago. Me sorprend&iacute;, hac&iacute;a mucho que no lo hac&iacute;a por ah&iacute;. El marido de Adela estaba por penetrarme analmente y mi hueco cloacal lo esperaba temeroso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 D&eacute;jenme contarles lo sucedido y el porqu&eacute; ocurri&oacute;. Para ese momento llevaba casada casi doce a&ntilde;os con un hombre con quien s&oacute;lo me un&iacute; en matrimonio por haber quedado embarazada de &eacute;l por descuido. Entiendan esto por favor, realmente no estaba enamorada de Joel pese a estar casada con &eacute;l, t&oacute;menlo en consideraci&oacute;n antes [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6778,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":{"0":"post-29229","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-confesiones"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29229","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6778"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29229"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29229\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29229"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29229"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29229"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}