{"id":29292,"date":"2021-05-08T22:00:00","date_gmt":"2021-05-08T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-08T22:00:00","modified_gmt":"2021-05-08T22:00:00","slug":"mi-hija-y-el-messenger-cosas-de-familia-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-hija-y-el-messenger-cosas-de-familia-parte-2\/","title":{"rendered":"Mi hija y el messenger: Cosas de familia (Parte 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29292\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Patricia cruz&oacute; nerviosamente sus piernas, sabiendo que Dark Master la observaba a trav&eacute;s del par de c&aacute;maras que le hab&iacute;a hecho llegar con las instrucciones de c&oacute;mo conectarlas a su laptop y cuales eran los mejores sitios estrat&eacute;gicos para que pudieran pasar desapercibidas.<\/p>\n<p>Frente a ella, con su exuberante cabellera rubia y un aire juvenil y refrescante en su mirada, se encontraba Pamela, la mejor amiga de su hija Cristina. Atendiendo el reto que le hab&iacute;a puesto su amo (le causaba una mezcla de excitaci&oacute;n y reparo, el llamarle as&iacute; al hijo de puta que la estaba chantajeando, aunque a estas alturas dudaba mucho que aquel excitante juego fuera todav&iacute;a impuesto sobre ella) Patricia hab&iacute;a logrado atraer a solas a la chica para poner en marcha su plan o bosquejo de plan al menos.<\/p>\n<p>Desde su oficina, Ricardo, alias Dark Master, le contemplaba con curiosidad, sin saber a ciencia cierta si su esposa se animar&iacute;a a llevar a cabo el reto que se le hab&iacute;a pedido. Patricia segu&iacute;a sin saber que aquel era todo un plan orquestado por Ricardo para castigarla por sus infidelidades y que &eacute;l hab&iacute;a logrado descubrir cuando contrat&oacute; a un Investigador Privado que se traslad&oacute; a Nueva York, donde ella pasaba la mayor parte del tiempo, poni&eacute;ndole el cuerno de lo lindo a su complaciente esposo.<\/p>\n<p>Patricia hab&iacute;a invitado a Pamela a su casa, aprovechando la ausencia de su hija, que estar&iacute;a toda la tarde ocupada realizando un trabajo escolar con algunas de sus compa&ntilde;eras. Pamela, siendo la chica inteligente del sal&oacute;n, no hab&iacute;a tenido qu&eacute; hacer dicho trabajo y esa circunstancia le hab&iacute;a ca&iacute;do como anillo al dedo a nuestra cachonda amiga Patricia.<\/p>\n<p>Eran demasiados a&ntilde;os de verla crecer desde una inquieta y risue&ntilde;a chiquilla hasta la floreciente jovencita en que se estaba convirtiendo. Ambos sab&iacute;an, aunque desde distintas trincheras, que estaban jugando con fuego ya que ellos, como matrimonio eran tambi&eacute;n muy amigos de los padres de Pam.<\/p>\n<p>&#8211; Entonces Pamela. &iquest;Qu&eacute; te parece mi propuesta? &ndash; Le dijo Patricia una vez que le hubiera explicado el plan.<\/p>\n<p>&#8211; La verdad, Patricia, est&aacute; un poco complicado. &ndash; Dijo Pamela, rascando su cabeza en se&ntilde;al de duda. No es que no quiera ayudarte, pero&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Si hay alguien que conoce a mi hija, esa eres t&uacute;. No puedo pensar en nadie mas que le pueda organizar una fiesta sorpresa de cumplea&ntilde;os. &ndash; Dijo Patricia, sonri&eacute;ndole.<\/p>\n<p>&#8211; La parte de la sorpresa es la que me preocupa. Cristina es muy observadora y sabe cu&aacute;ndo le estoy ocultando algo. Te puedo ayudar a escoger la m&uacute;sica, a quienes invitar, la bebida y todo lo que se necesite, pero tratar de sorprenderla, no soy tan astuta&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Creo que con eso me vas a ayudar bastante, Pam. &ndash; Le dijo Patricia. Mir&oacute; el reflejo de los ojos claros de la jovencita y se pregunt&oacute; en qu&eacute; demonios estar&iacute;a pensando ahora. Cuales eran sus mas secretos deseos, donde ten&iacute;a escondido el interruptor que la podr&iacute;a convertir en una perra dispuesta para sus antojos. S&uacute;bitamente la idea no le desagrad&oacute;; mas bien, le hizo sentirse mas caliente a&uacute;n y volte&oacute; disimuladamente a donde sab&iacute;a que Dark Master les contemplaba.<\/p>\n<p>Pamela ten&iacute;a un cuerpo bonito, con unas tetas ligeramente mas grandes que las de Cristina, unas piernas bien torneadas y un vientre plano que se ocultaba bajo la holgada blusa que vest&iacute;a esa tarde. Sus jeans se ajustaban de forma perfecta a la forma de sus piernas y, de no ser por las manos que cruzaba distra&iacute;damente sobre su regazo, le hubieran permitido ver la delicada forma de su entrepierna. Patricia suspir&oacute; y cruz&oacute; de nueva cuenta su pierna sabiendo que la corta falda que usaba tend&iacute;a a subirse un poco mas de la cuenta.<\/p>\n<p>De pronto not&oacute; la mirada de la chica fija en algo que quedaba a sus espaldas. No necesitaba voltear para saber qu&eacute; era lo que Pamela ve&iacute;a. Ella lo hab&iacute;a puesto ah&iacute; de manera deliberada para que la chica lo pudiera encontrar. Si se fijaba bien, tal vez podr&iacute;a todav&iacute;a ver los rastros de humedad que hab&iacute;a dejado en ese consolador cuando se masturbaba mientras esperaba la llegada de la joven.<\/p>\n<p>Patricia volte&oacute; siguiendo la mirada de Pamela y pretendi&oacute; descubrir la presencia del consolador en la sala, fingiendo un gesto de pena que le sali&oacute; muy aut&eacute;ntico.<\/p>\n<p>&#8211; Ay, Pamela. Perd&oacute;n. Se me olvid&oacute; que estaba eso en la sala. Qu&eacute; pena, Dios m&iacute;o&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; No te preocupes, Patricia. Yo entiendo&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Es que te soy sincera, quince d&iacute;as fuera de casa son demasiados para una mujer como yo y pues tengo que buscar la manera de&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; No tienes que darme explicaciones, Patricia. Te dije que de verdad entiendo.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias Pamela. De verdad que eres una chica muy madura para tu edad.<\/p>\n<p>&#8211; Ni tanto. &ndash; Sonri&oacute;. &ndash; De pronto nos sale lo alocadas a Cristina y a m&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;T&uacute; no tienes uno de esos? &ndash; Dijo Patricia a bocajarro. La cara que puso Pamela al escucharla le indic&oacute; que hab&iacute;a cometido un error estrat&eacute;gico.<\/p>\n<p>&#8211; No, claro que no. Yo no tengo esas aficiones a&uacute;n, se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>&#8211; Perd&oacute;n, Pamela. Creo que me estoy entrometiendo donde no debo. Es solo que me dio curiosidad.<\/p>\n<p>&#8211; La verdad es que ya me tengo que ir. Necesito ir al centro comercial a comprar el regalo para Cristina y no quiero&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute;date un poco m&aacute;s para terminar los preparativos de la fiesta. Por favor.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien, Patricia (y la mir&oacute; con esa mirada que dec&iacute;a &ldquo;solo mant&eacute;n tus guarradas para ti misma y d&eacute;jame ser Pamela la que no rompe un plato&rdquo;)<\/p>\n<p>&#8211; De acuerdo. Vamos a ponernos a trabajar.<\/p>\n<p>Se pusieron a hacer las playlists de Spotify, posibilidades para el men&uacute; de la comida, las decoraciones que necesitar&iacute;an y la mayor parte de los elementos sobre los que pod&iacute;an decidir en ese momento sobre la fiesta. Casi para terminar, Patricia sac&oacute; de su bolsa una prenda negra que mostr&oacute; a Pamela. Era una blusa casi transparente que ten&iacute;a las letras &ldquo;Happy 18, Girl&rdquo; impresas en colores del arco&iacute;ris.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Crees que le gustar&aacute;? &ndash; Le dijo Patricia extendi&eacute;ndola frente a sus ojos. Pamela la vio y sonri&oacute; imaginando a su amiga en ella. No era la mejor prenda pero ser&iacute;a divertido obligarla a que la usara al menos por un momento durante la fiesta.<\/p>\n<p>&#8211; Buena idea. Me gusta. &ndash; Dijo la chica.<\/p>\n<p>&#8211; Yo no estoy muy convencida. No s&eacute; c&oacute;mo se le ver&aacute;. &ndash; Me har&iacute;as el favor de prob&aacute;rtela para darme una idea?<\/p>\n<p>&#8211; No, Patricia. No creo que sea apropiado.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Porqu&eacute;? &ndash; Le apremi&oacute; la apetitosa se&ntilde;ora.<\/p>\n<p>&#8211; Es que no es mi estilo&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; No quiero que la uses, ni que se vistan como hermanitas gemelas, Pam. Solo quiero darme una idea&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, est&aacute; bien. Todo sea por Cristina. Voy al ba&ntilde;o a cambiarme.<\/p>\n<p>&#8211; Te puedes cambiar aqu&iacute;. Solo estamos nosotras dos. No creo que te de pena conmigo, &iquest;o s&iacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Supongo que no. &ndash; Dijo Pam quit&aacute;ndose la blusa.<\/p>\n<p>Patricia pudo admirar de reojo, su piel perfecta bajo su abdomen, y los bellos senos que se apretujaban en ese sost&eacute;n rosita que los sujetaba. No quiso mirarla de frente para no incomodarla pero la vista le dio lo suficiente para sentir un ramalazo de placer en su entrepierna ya mojada. Lo ir&oacute;nico es que nunca hab&iacute;a pensado en la posibilidad de tener sexo con otra mujer y ahora se hallaba en aquella situaci&oacute;n extra&ntilde;a nada menos que con una chica con la que jam&aacute;s se lleg&oacute; a imaginar en el mismo contexto sexual.<\/p>\n<p>Finalmente Pamela se termin&oacute; de poner la breve prenda y se mostr&oacute; ante Patricia buscando su aprobaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; No lo s&eacute;, siento como que algo no le va bien. Creo que el sost&eacute;n le hace deslucir mucho.<\/p>\n<p>&#8211; Pero no creo que quieras que tu hija ande ense&ntilde;ando todo en la fiesta.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Quieres decir, ense&ntilde;ando las tetas?<\/p>\n<p>&#8211; Si, eso. &ndash; Dijo la chica ruboriz&aacute;ndose un poco. Verla as&iacute;, con esa vestimenta y el rubor juvenil hizo que el l&iacute;bido de Patricia se elevara unos cuantos grados m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Si, no te molesta si te lo quitas para ver c&oacute;mo se te mira? &ndash; Pregunt&oacute; Patricia. Pamela hizo un moh&iacute;n de disgusto y neg&oacute; con la cabeza.<\/p>\n<p>&#8211; Lo siento. No me siento c&oacute;moda con las tetas al aire. &ndash; Se notaba determinaci&oacute;n en su comentario y Patricia decidi&oacute; no seguir presionando y cambiar la t&aacute;ctica.<\/p>\n<p>El pendejo de Dark Master se la estaba haciendo verdaderamente dif&iacute;cil, aunque deb&iacute;a admitir, que el proceso la ten&iacute;a muy, pero muy cachonda. Record&oacute; que hab&iacute;a decidido no ponerse ropa interior por lo que llegara a ocurrir, y distra&iacute;damente abri&oacute; las piernas en su asiento, sabedora de que le estaba dando un peque&ntilde;o espect&aacute;culo a la t&iacute;mida joven.<\/p>\n<p>Pamela se quit&oacute; la prenda y se la devolvi&oacute; a Patricia, quien se quit&oacute; su blusa y su sost&eacute;n, quedando &uacute;nicamente con su falda. Se levant&oacute; ante la atenta mirada de la chica y se la puso a su vez. Estaba consciente de que sus pezones estaban duros y se mostraban a trav&eacute;s de la delgada tela, pero no le import&oacute;. Ten&iacute;a que echar toda la carne al asador si no quer&iacute;a que se le fuera viva su presa y sin siquiera haberlo intentado.<\/p>\n<p>&#8211; Y bien. &iquest;Qu&eacute; te parece, Pamelita? &#8211; Dijo Patricia abriendo sus brazos y mostr&aacute;ndose ante su acompa&ntilde;ante. Le pareci&oacute; percibir que Pamela se pon&iacute;a un poco nerviosa y sonri&oacute;, sabedora de que todo aquel circo no le estaba resultando indiferente a la inocente chica. Pero a&uacute;n no era suficiente, ni por asomo.<\/p>\n<p>&#8211; Pues, se ve&hellip; un poquito atrevido. Si invitamos muchachos se les van a ir los ojos y algo m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; Jajaja, si, tienes raz&oacute;n. Pero pues Cristina ya est&aacute; en esa edad en que los chicos no le resultan indiferentes, &iquest;si sab&iacute;as?<\/p>\n<p>&#8211; Algo me ha comentado. &ndash; Contest&oacute; Pamela con evasivas. No quer&iacute;a ser interrogada por la mam&aacute; de su amiga.<\/p>\n<p>&#8211; Pierde cuidado. Cristina y yo estamos mas unidas &uacute;ltimamente. Ya se ha animado a compartirme algunas de las cosas que le ocurren y lo que le gusta, lo que no le gusta. &ndash; Patricia se sent&oacute; de nueva cuenta y dej&oacute; sus piernas abiertas deliberadamente de nuevo. Sinti&oacute; la mirada de Pamela en su entrepierna y dese&oacute; que hubiera logrado apreciar la humedad que todo aquello le estaba produciendo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;De verdad? &ndash; Dijo Pamela abriendo sus enormes ojos bellos con sorpresa genuina. Sab&iacute;a de los constantes pleitos entre ambas, pero no quiso ahondar mas al respecto.<\/p>\n<p>&#8211; Si, de hecho, me confes&oacute; que ya hab&iacute;a empezado a tener relaciones sexuales con chicos. &ndash; Esa parte de la conversaci&oacute;n si le sorprendi&oacute; de golpe. Ella sab&iacute;a tambi&eacute;n de los novios de Cristina y qu&eacute; tan lejos hab&iacute;a llegado con cada uno de ellos. Su sorpresa era mas bien por el hecho de que Patricia tambi&eacute;n lo supiera.<\/p>\n<p>&#8211; Guau, guau. &iquest;Qu&eacute; tal con mi amiga? &ndash; Dijo Pam solo para rellenar esa parte de la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Tambi&eacute;n me confes&oacute; algo que me sorprendi&oacute; bastante. &ndash; Dijo Patricia, bajando la voz en tono confidencial. &ndash; algo que le gustar&iacute;a hacer pero que a&uacute;n no se ha atrevido a hacer.<\/p>\n<p>Patricia sab&iacute;a que Cristina y Pamela ten&iacute;an un esp&iacute;ritu bastante competitivo. Especialmente en lo que ellas mismas. De ni&ntilde;as, hab&iacute;an hecho apuestas para ver a quien le empezaban a salir los senos primero, quien daba su primer beso, entre otras cosas de adolescentes. Contaba con que se mismo esp&iacute;ritu competitivo le hiciera asomarse un poquito a la trampa que ten&iacute;a pensado tenderle, aunque a decir verdad, no albergaba muchas esperanzas.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; te confes&oacute;? &ndash; Dijo Pamela. Se escuchaba un dejo de ansiedad en su voz y decidi&oacute; soltar un poco mas el anzuelo.<\/p>\n<p>&#8211; Es que no s&eacute; si deba traicionar su confianza. S&eacute; que t&uacute; eres su mejor amiga y se cuentan todo pero esto es diferente. Es m&aacute;s&hellip; dif&iacute;cil de confesar.<\/p>\n<p>&#8211; Anda, dime&hellip; &#8211; suplic&oacute;. El pez daba vueltas alrededor del anzuelo.<\/p>\n<p>&#8211; Pero tendr&iacute;as que prometerme que jam&aacute;s le dir&aacute;s nada acerca de lo que te comente.<\/p>\n<p>&#8211; Lo prometo. &ndash; Dijo Pamela apurada. Le com&iacute;a la curiosidad.<\/p>\n<p>Patricia se despoj&oacute; de la blusa para el regalo de Cristina y con un gesto teatral, hizo el adem&aacute;n de ponerse su propia blusa, sin molestarse de poner su sost&eacute;n de nuevo. Antes de que se lo pudiera poner , pretendi&oacute; recordar algo y se acerc&oacute; a Pamela con las tetas al aire para hablarle en un tono mas confidencial,<\/p>\n<p>&#8211; De verdad lo tienes que prometer. S&eacute; que te van a dar ganas de dec&iacute;rselo, pero no quiero que esta indiscreci&oacute;n nos vaya a separar&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; De verdad te prometo que no dir&eacute; nada, Patricia. &ndash; Dijo Pamela. Se notaba agitada, tanto por la perspectiva del secreto de su amiga, como tal vez, la cercan&iacute;a de esas preciosas tetas al aire, que Patricia enarbolaba como un arma de destrucci&oacute;n masiva.<\/p>\n<p>&#8211; A Cristina le gustar&iacute;a probar algunas experiencias de la dominaci&oacute;n. &ndash; Dijo susurrando en su o&iacute;do. No era necesario porque s&oacute;lo estaban ellas dos en la casa, pero le pareci&oacute; una buena manera de sentirla mas cercana y elevar la temperatura entre ambas. Patricia no ten&iacute;a la menor idea de si aquel tema le llamaba la atenci&oacute;n a Cristina o no, pero contaba con que Pamela no le fuera a decir nada como le hab&iacute;a prometido.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute;? &iquest;Quieres decir eso de que la azoten y le pongan cosas en la boca para que no hable? No gracias. &ndash; Dijo Pamela haciendo un moh&iacute;n de disgusto.<\/p>\n<p>&#8211; No necesariamente. Dominaci&oacute;n es mas bien ceder el control de tus emociones y de tus actos a otra persona. Es entrar en un juego donde las reglas las ponen ambos, y cuando se juega correctamente puede llegar a ser muy excitante. S&oacute;lo si t&uacute; quieres ser azotada o humillada y es lo que te pone, entonces le permites a esa persona que lo haga. Como te dije, t&uacute; le cedes voluntariamente el control.<\/p>\n<p>&#8211; De cualquier manera, no creo que eso sea algo que me pudiera llegar a entusiasmar demasiado&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Nunca lo sabr&aacute;s si t&uacute; no lo intentas. &ndash; Dijo Patricia, aun cerca de ella. Sent&iacute;a el nerviosismo de la chica y sab&iacute;a que no se le iba a presentar otra oportunidad como aquella.<\/p>\n<p>Pamela trag&oacute; saliva, y pregunt&oacute; con un hilo de voz<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;T&uacute; has practicado la dominaci&oacute;n? &ndash; Patricia iba a contestar que s&iacute; pero vio de nuevo abierta una oportunidad y se contuvo, fingiendo un poco de pena.<\/p>\n<p>&#8211; No es de m&iacute; de quien estamos hablando, Pam.<\/p>\n<p>&#8211; Ya s&eacute;, pero t&uacute; me has preguntado cosas y t&uacute; no me has dicho nada de ti&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Eres muy astuta, chica. &ndash; Dijo Patricia, adoptando una pose de gacela herida. Pamela sigui&oacute; presion&aacute;ndola.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te puedo confesar algo sin que me juzgues?<\/p>\n<p>&#8211; Te lo prometo. &ndash; Ambas segu&iacute;an muy juntas todav&iacute;a y susurraban apenas.<\/p>\n<p>&#8211; Recientemente tuve un par de experiencias de dominaci&oacute;n; y antes de que te preguntes, no me dieron latigazos ni me pusieron con el culo al aire en una cadena.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;No? &iquest;C&oacute;mo te dominaron entonces? O mas bien, &iquest;te dejaste dominar?<\/p>\n<p>&#8211; Dejando mi voluntad en manos de esa persona. Dejando que esa persona tomara el control, yo obedec&iacute;&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Pero &iquest;qu&eacute; tal si lo que te pide no te gusta?<\/p>\n<p>&#8211; Por eso existen las reglas. T&uacute; decides al inicio hasta donde est&aacute;s dispuesta a llegar&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Lo disfrutaste? &#8211; Pamela se notaba genuinamente interesada. Se revolvi&oacute; nerviosa en su asiento.<\/p>\n<p>&#8211; Much&iacute;simo. No tienes idea. El cerebro es el &oacute;rgano mas poderoso de todos.<\/p>\n<p>&#8211; Me cuesta trabajo creer eso que me dices. &ndash; Dijo Pamela, tratando de regresar a la realidad.<\/p>\n<p>&#8211; Te propongo un peque&ntilde;o juego.<\/p>\n<p>&#8211; No, Patricia. Eso de que me toque otra mujer me pone de verdad muy inc&oacute;moda.<\/p>\n<p>&#8211; No te voy a tocar en absoluto. Eso es la mitad de la diversi&oacute;n en el juego. &ndash; Contest&oacute; Patricia con las manos en el aire como evidencia de que no pensaba tocarla.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y la otra mitad? &#8211; Es que t&uacute; tampoco te podr&aacute;s tocar hasta que yo te lo diga. No tienes permitido tocarte en absoluto. &ndash; &iquest;Quieres jugar?<\/p>\n<p>&#8211; Parece algo inofensivo. &ndash; Dijo Pamela a manera de consentimiento. Todo aquello le resultaba extra&ntilde;o, pero le hab&iacute;a picado grandemente la curiosidad. &ndash; &iquest;D&oacute;nde me pongo?<\/p>\n<p>&#8211; Ah&iacute; donde est&aacute;s. No te preocupes. Recuerda. Yo no puedo tocarte, pero tampoco t&uacute; lo puedes hacer.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;No puedo tocarte a ti?<\/p>\n<p>&#8211; Ni a m&iacute; ni a ti tampoco. Aceptas las reglas.<\/p>\n<p>&#8211; Si.<\/p>\n<p>&#8211; Si, ama.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Eh?<\/p>\n<p>&#8211; Que debes contestar &ldquo;si ama&rdquo; a partir de este momento. Dejamos de ser Patricia y Pamela y t&uacute; eres mi s&uacute;bdita y yo tu ama. &iquest;Estamos?<\/p>\n<p>&#8211; Si&hellip; este&hellip; si ama.<\/p>\n<p>&#8211; Quiero que cierres tus ojos recuerdes la sensaci&oacute;n de la suavidad de tu piel. C&oacute;mo se deslizan tus manos cuando te est&aacute;s ba&ntilde;ando. C&oacute;mo recorren tus manos cada pedazo de tu piel para aplicar crema sobre tu cuerpo. Lo puedes imaginar.<\/p>\n<p>&#8211; Si&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Si qu&eacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Perd&oacute;n, si ama.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te gusta la sensaci&oacute;n que te provoca el roce de tus manos en tu cuerpo? La yema de tus dedos pasando por tus pezones, recuerdas c&oacute;mo se endurecen ante tu toque como si tuvieran vida propia.<\/p>\n<p>&#8211; Hmmm, si lo recuer&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Ey, recuerda. No te puedes tocar. Eres mi perrita y me debes obediencia.<\/p>\n<p>&#8211; Si, perd&oacute;n&hellip; ama.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora imagina c&oacute;mo se sentir&iacute;a mi lengua rozando esos mismos pezones. &ndash; Dijo Patricia acercando su boca al o&iacute;do de Pamela lo suficiente para que llegara su c&aacute;lida respiraci&oacute;n sin llegar a tocarla. Pamela segu&iacute;a con los ojos cerrados, poco a poco sumergi&eacute;ndose en aquella fantas&iacute;a. Estaba caminando una l&iacute;nea muy delgada donde todo aquello se pod&iacute;a echar a perder en cualquier momento.<\/p>\n<p>&#8211; Imagina mis manos presionando tus senos mientras te beso esos pezones r&iacute;gidos. Siente c&oacute;mo se agita tu respiraci&oacute;n, como vas sintiendo que las emociones se agolpan en tu entrepierna.<\/p>\n<p>&#8211; Ufff&hellip; sigue&hellip; ama.<\/p>\n<p>&#8211; Humed&eacute;cete para m&iacute;, perrita. Siente c&oacute;mo tu cuerpo se quiere retorcer para dejar salir esas emociones. &iquest;Quieres tocarte ahora?<\/p>\n<p>&#8211; Ss&hellip; sii, si quiero.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Si, qu&eacute;?<\/p>\n<p>&#8211; Si, ama. Si quiero tocarme.<\/p>\n<p>&#8211; No puedes hacerlo todav&iacute;a. Imagina qu&eacute; delicioso ser&iacute;a dejar que tus dedos se movieran por debajo de tu pantal&oacute;n. El suave roce de la yema de tus dedos. Tus piernas se van abriendo de manera involuntaria. Deseas sentir mi lengua rozando tu pubis.<\/p>\n<p>&#8211; Ahh&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; La punta de mi lengua en tu cl&iacute;toris, siente su aspereza, su calidez, su humedad. Si&eacute;ntela moverse en tu interior como una serpiente inquieta.<\/p>\n<p>&#8211; T&oacute;came, por favor&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; No, no nos lo hemos permitido. Y se dice, ama, perrita. &iquest;Cu&aacute;ntas veces te lo tengo que recordar?<\/p>\n<p>&#8211; Perd&oacute;n ama&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Eres una puta de mierda que no sabe seguir las indicaciones, perrita. &iquest;Por qu&eacute; deber&iacute;a de recompensarte con mi lengua en tu co&ntilde;o?<\/p>\n<p>&#8211; Perd&oacute;n, ama. De verdad, t&oacute;came&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qu&eacute; tantos deseos tienes de tocarte, putita?<\/p>\n<p>&#8211; Muchos, tengo muchos deseos de tocarme&hellip; ama.<\/p>\n<p>&#8211; Te permito que te quites la blusa solamente. No puedes quitarte nada m&aacute;s. &iquest;Entendido?<\/p>\n<p>&#8211; Si, mi ama. &ndash; Pamela se despoj&oacute; de su blusa de nuevo quedando con su pantal&oacute;n y aquel hermoso sost&eacute;n rosa. Se apreciaba que sus pezones pugnaban por asomarse por arriba de esa prenda y su respiraci&oacute;n se agitaba en el asiento.<\/p>\n<p>&#8211; T&oacute;cate la piel de tu vientre, perrita caliente&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;As&iacute; ama? &ndash; Pamela desliz&oacute; su mano por su abdomen, hasta llegar al borde del pantal&oacute;n sin atreverse a ir mas all&aacute; donde su cuerpo le ped&iacute;a satisfacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Asi, perrita. Eso, que se te erice la piel. Lo est&aacute;s haciendo muy bien. Casi te has ganado el derecho de quitarte el sost&eacute;n&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Mmhh deja que me lo quite, por favor ama. &ndash; Su voz ya era un ruego en toda la forma. La sent&iacute;a como se agitaba en el asiento, sin poder controlar los movimientos de su pelvis.<\/p>\n<p>&#8211; Quiero que te pellizques por debajo de las tetas. Quiero que sientas un dolor suave y placentero recorrer tu cuerpo&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Ahhg,.. Agggm, qu&eacute; rico&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Ahora la otra, &iquest;te gusta la sensaci&oacute;n?<\/p>\n<p>&#8211; Si, ama. Me gusta, mucho &ndash; Pamela se pellizcaba sus senos dejando unas marcas c&aacute;rdenas detr&aacute;s de sus dedos.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&iacute;tate el sost&eacute;n. Te lo has ganado. Dame las gracias.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute; ama. Muchas gracias. &ndash; Pamela se quit&oacute; el sost&eacute;n con nerviosismo. Sus dedos trastabillaron al tratar de soltar las peque&ntilde;as hebillas de la prenda, pero al fin logr&oacute; su cometido.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Quieres acariciar tus tetas? &ndash; Le pregunt&oacute; Patricia con voz demandante. Hab&iacute;a adoptado por completo su papel y le hablaba muy cerca del o&iacute;do con esa voz baja pero que con un dejo de autoridad.<\/p>\n<p>&#8211; Si, ama. Quiero que me acaricies las tetas, quiero ser tu perrita. Haz que me venga, por favor&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Necesitas ganarte el derecho de acariciarte tus tetas, perrita. &iquest;Qu&eacute; est&aacute;s dispuesta a hacer?<\/p>\n<p>La voz que brot&oacute; de la garganta de Pamela, era gutural, distinta, casi un rugido animal cargado de deseo.<\/p>\n<p>&#8211; Lo que t&uacute; quieras ama.<\/p>\n<p>&#8211; Lo que yo quiera&hellip; &iquest;est&aacute;s segura, perrita?<\/p>\n<p>&#8211; Ssi, si lo que quieras.<\/p>\n<p>Patricia le dio de pronto una sonora bofetada. Los ojos de Pamela se llenaron de l&aacute;grimas inmediatamente, pero se qued&oacute; callada.<\/p>\n<p>&#8211; A ver si as&iacute; aprendes a llamarme ama, perrita desobediente. Ahora te puedes tocar las tetas, duro pero solo un momento hasta que yo te diga que pares.<\/p>\n<p>Como un sediento llegando a un oasis, Pamela sujet&oacute; sus senos con ambas manos y se las estruj&oacute; con ans&iacute;a, gimiendo incontrolable mientras lo hac&iacute;a. Cuando el contacto no fue suficiente, presion&oacute; sus pezones con la yema de sus dedos y sus gemidos crecieron en intensidad. Su cuerpo se empez&oacute; a convulsionar sin control cuando Patricia dio la orden de parar.<\/p>\n<p>Pamela sigui&oacute; acarici&aacute;ndose sin hacer caso, absorta en sus propias sensaciones.<\/p>\n<p>Patricia dio un grito que retumb&oacute; por toda la casa.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;QUE PARES TE HE DICHO, PUTA MALNACIDA!<\/p>\n<p>A rega&ntilde;adientes, Pamela par&oacute; cuando estaba a punto de colapsarse en la silla con una vor&aacute;gine de sensaciones recorriendo todo su cuerpo y mojando de manera copiosa su vagina.<\/p>\n<p>Pamela empez&oacute; a sollozar quedamente sin atreverse a levantar la mirada para ver a Patricia. Finalmente musit&oacute; con una voz apenas audible.<\/p>\n<p>&#8211; Perd&oacute;n ama. Perd&oacute;name por favor.<\/p>\n<p>Patricia de pronto la vio como la ni&ntilde;a adolescente desvalida que pr&aacute;cticamente se hab&iacute;a convertido en otro miembro de la familia y le abraz&oacute;. El torso desnudo de ambas les transmit&iacute;a la tibieza de la piel de la otra y Pamela se recarg&oacute; en el pecho de Patricia sin poder aplacar sus sollozos. Patricia le acarici&oacute; el pelo y finalmente le dio un ligero beso en los labios.<\/p>\n<p>&#8211; Creo que con eso es suficiente para mostrarte el poder de la mente y lo excitante de ceder el control. &iquest;Qu&eacute; te pareci&oacute;? &ndash; Le dijo Patricia sin dejar de acariciarle su rubio cabello.<\/p>\n<p>Pamela la mir&oacute; con la mirada enturbiada, sus mejillas mojadas y toc&oacute; los pechos firmes y excitados de Patricia.<\/p>\n<p>&#8211; No me dejes as&iacute;, por favor, Patricia. Ay&uacute;dame. &ndash; Su gesto compungido le ped&iacute;a que siguieran con aquello. Patricia sab&iacute;a que no habr&iacute;a vuelta atr&aacute;s y, adoptando un papel de mam&aacute; comprensiva, le dijo<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Est&aacute;s dispuesta a hacerlo a mi manera? &ndash; Patricia la mir&oacute; de forma enigm&aacute;tica y se encontr&oacute; con la mirada sumisa y excitada de Pamela. Totalmente entregada en sus manos.<\/p>\n<p>&#8211; Si, ama. Como t&uacute; quieras. Haz lo que quieras conmigo. Te cedo el control de mis sensaciones a partir de ahorita&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Bien, perrita. La palabra clave que usar&aacute;s cuando quieras salirte de nuestro juego o sientas que ya no puedes mas es &ldquo;Excalibur&rdquo;. &iquest;Est&aacute;s de acuerdo?<\/p>\n<p>Pamela asinti&oacute; en silencio, repitiendo la palabra solo con el movimiento de sus labios.<\/p>\n<p>&#8211; A partir de este momento, no puedes objetar a nada de lo que te ordene hacer o te haga a menos que uses esa palabra. &iquest;Est&aacute; claro?<\/p>\n<p>&#8211; Si, ama. &ndash; Asinti&oacute; Pamela.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute;date aqu&iacute; en la silla y qu&iacute;tate el pantal&oacute;n, pero deja tus braguitas puestas. No te las puedes quitar a&uacute;n. Te puedes tocar todo lo que quieras en lo que regreso.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;A d&oacute;nde vas, ama?<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Me est&aacute;s preguntando a m&iacute;, perrita?<\/p>\n<p>&#8211; Perd&oacute;n, ama. Aqu&iacute; te espero.<\/p>\n<p>Cinco minutos despu&eacute;s, Patricia regres&oacute; con un cintur&oacute;n de Ricardo. Pamela se estremeci&oacute; con una rara mezcla de miedo y excitaci&oacute;n al verla. Se imagin&oacute; c&oacute;mo explicar&iacute;a los verdugones que le dejar&iacute;a ese cintur&oacute;n, pero una parte muy honda de su ser, se sinti&oacute; terriblemente excitada ante la perspectiva.<\/p>\n<p>Sin embargo, Patricia utiliz&oacute; el cintur&oacute;n para maniatarla a la silla donde se hallaba. Le pas&oacute; el cintur&oacute;n por los brazos y el respaldo y lo apret&oacute; para asegurar que no se pudiera desatar. La belleza tierna e inocente de Pamela iba mutando para convertirse en un cuadro er&oacute;tico con su cabellera rubia desordenada, dos marcas a&uacute;n visibles debajo de sus tetas y el rastro seco de las l&aacute;grimas que hab&iacute;a derramado cuando Patricia la abofete&oacute;. Cuando Patricia hubo confirmado que la joven no se pod&iacute;a mover, se acerc&oacute; a ella por detr&aacute;s del respaldo de la silla y le susurr&oacute; quedamente &ldquo;me encantas, putita. Estoy segura que est&aacute;s mojad&iacute;sima del co&ntilde;ito, verdad?&rdquo;<\/p>\n<p>Pamela asinti&oacute; en silencio y cerr&oacute; los ojos. Patricia sac&oacute; la lengua y la desliz&oacute; por su o&iacute;do, jugueteando con el l&oacute;bulo y llen&aacute;ndolo de saliva. Sinti&oacute; c&oacute;mo Pamela se estremeci&oacute; en la silla y baj&oacute; por su cuello que se hinch&oacute; de placer ante la caricia de aquella lengua intrusa. Mientras continuaba por su recorrido por el cuello, pas&oacute; sus manos por sus hombros y acarici&oacute; sus tetas, suavemente al principio y conforme la chica se empezaba a convulsionar de nuevo en su silla se las apret&oacute; con fuerza. Esto hizo que Pamela gritara por el repentino dolor. Patricia par&oacute; un segundo, pero Pamela le dijo quedamente. &ldquo;sigue, ama. Sigue por favor&rdquo;.<\/p>\n<p>La experimentada mujer, baj&oacute; del cuello y se apoder&oacute; de uno de aquellos apetitosos senos, meti&eacute;ndolo en su boca. Succion&oacute; con desesperaci&oacute;n y logr&oacute; arrancar un prolongado gemido de la boca de la adolescente.<\/p>\n<p>Aprovechando sus movimientos convulsionados, meti&oacute; su mano bajo la braguita y la encontr&oacute; mojada. No, empapada. Sinti&oacute; el contacto de unos escasos vellos p&uacute;bicos y sigui&oacute; su contorno con el dedo hasta que sinti&oacute; la suave humedad de su co&ntilde;ito. Sin dejar de chupar sus tetas y morder esos pezones endurecidos, empez&oacute; a meter y a sacar el dedo con un ritmo semilento, tratando de acoplarse con las convulsiones de la chica. Patricia sinti&oacute; que la pelvis de Pamela se arque&oacute; con desesperaci&oacute;n en ese momento, dejo de besar sus tetas y de acariciar su mojado co&ntilde;ito.<\/p>\n<p>&#8211; &iexcl;No pares, ama! &iexcl;No me dejes as&iacute; por favor! &#8211; Grit&oacute; Pamela, incapaz de acariciarse ella misma para lograr el anhelado orgasmo. Con desesperaci&oacute;n trataba de rozar sus piernas entre s&iacute; pero la posici&oacute;n no le permit&iacute;a mucho contacto entre ellas.<\/p>\n<p>Patricia le mes&oacute; sus cabellos con ternura, tratando de aquietar sus ansias poco a poco, pero Pamela estaba demasiado lejos de la tranquilidad. Tratando de liberarse del cintur&oacute;n se volte&oacute; hacia Patricia y le dijo con esa voz ronca y desfigurada.<\/p>\n<p>&#8211; Eres una puta ama de mierda, cabrona, deja que me corra, ama pendeja&hellip;<\/p>\n<p>Patricia la mir&oacute; en silencio sin decir nada y Pamela volte&oacute; a verla de nuevo, con una mirada tierna y compungida, como si fuera una versi&oacute;n moderna y er&oacute;tica de Dr Jekills y Mr Hyde.<\/p>\n<p>&#8211; Por favor, ama. Ay&uacute;dame. Ya no aguanto. Siento que ardo. Ay&uacute;dame.<\/p>\n<p>&#8211; Perrita, estamos haciendo edging y creme que despu&eacute;s me lo agradecer&aacute;s.<\/p>\n<p>Patricia le ayud&oacute; a quitar su braguita para dejarla completamente desnuda. Pamela, de forma instintiva, abri&oacute; sus piernas lo mas que pudo para permitir el acceso a la mano de su ama. Patricia, haciendo caso omiso, se plant&oacute; frente a la chica y le ofreci&oacute; sus tetas para que las chupara. Obedientemente, la chica sac&oacute; su lengua y empez&oacute; a comer esas ricas tetas extendi&eacute;ndose lo mas que el cintur&oacute;n se lo permit&iacute;a. Patricia sinti&oacute; los chupetones descontrolados de Pamela y se sinti&oacute; excitada por todo el entusiasmo que le pon&iacute;a a la faena. Mientras la chica la chupaba, Patricia volvi&oacute; a meter sus dedos dentro de aquel co&ntilde;ito apretado y sinti&oacute; de nueva cuenta c&oacute;mo aumentaba su excitaci&oacute;n. Patricia tuvo temor de que se fuera a caer con la silla al ser incapaz de controlar sus movimientos espasm&oacute;dicos. Cuando sinti&oacute; que estaba de nuevo a punto de venirse en su mano, la retir&oacute; de nueva cuenta, ante la mirada impotente de la caliente chica.<\/p>\n<p>Esta vez, Pamela s&oacute;lo jade&oacute;, incapaz de seguir rogando por ese orgasmo que se asomaba desde sus entra&ntilde;as.<\/p>\n<p>Patricia se levant&oacute; y se dirigi&oacute; a la parte de atr&aacute;s de la sala y, ante la mirada expectante de Pamela, cogi&oacute; su consolador y lo trajo hasta donde se hallaba su sumisa.<\/p>\n<p>Los ojos de Pamela brillaron de deseo de nueva cuenta y le mir&oacute; con agradecimiento, intuyendo cual era el plan que ten&iacute;a en mente. Patricia volte&oacute; a ver el reloj y not&oacute; que faltaba menos de una hora para que regresara Cristina, as&iacute; que decidi&oacute; acelerar el paso ante la mirada expectante de Pamela.<\/p>\n<p>Esta vez, Patricia se quit&oacute; la falda y qued&oacute; completamente desnuda tambi&eacute;n. Volvi&oacute; a ofrecer sus tetas a Pamela y empez&oacute; a acariciar su co&ntilde;o. Cuando lo toc&oacute;, se dio cuenta de lo caliente que estaba ella tambi&eacute;n. Enfrascada en el tratamiento de la chica, no se daba cuenta del flujo vaginal impresionante que corr&iacute;a por sus piernas. Meti&oacute; un par de dedos en su encharcada vagina y as&iacute;, empapados, los meti&oacute; en la boca de Pamela en un intenso mete y saca como si la chica le estuviera haciendo una rica mamada. La saliva de Pamela escurr&iacute;a por sus pechos y Patricia la embadurn&oacute; acariciando sus pezones y bajando la mano lentamente hasta volver a tocar su palpitante co&ntilde;ito. Una vez mas desliz&oacute; la yema de su dedo por dentro de su vagina, tratando de acariciar su cl&iacute;toris y Pamela se estremeci&oacute; dando un potente brinco en la silla. Estaba sudorosa, cansada, cachonda y sus gemidos apenas se reduc&iacute;an a sonidos mas bien guturales ante la acometida de Patricia.<\/p>\n<p>Con diestras manos, Patricia alcanz&oacute; el consolador y lo encendi&oacute; con maestr&iacute;a, lo sostuvo unos momentos en su mano ante la mirada expectante y deseosa de Pamela. Le dej&oacute; ronronear en su mano, como un gatito de angora y lo fue bajando hasta que roz&oacute; los labios hinchados del co&ntilde;o de la joven amiga de su hija.<\/p>\n<p>Pamela se arque&oacute; de nueva cuenta cuanto pudo para facilitar la entrada de aquel instrumento mientras se mord&iacute;a la lengua con desesperaci&oacute;n. Patricia empez&oacute; a jugar con el consolador movi&eacute;ndolo de arriba abajo a trav&eacute;s de los labios vaginales hasta que lo empez&oacute; a hundir poco a poco. Pamela pareci&oacute; recuperar un poco del vigor y empez&oacute; a gemir con desesperaci&oacute;n de nueva cuenta. Era una sensaci&oacute;n poderosa, magnificada por el par de ocasiones que hab&iacute;a estado a punto de venirse y se acomod&oacute; para sentir el instrumento a&uacute;n mas dentro de ella. Esta vez, Patricia la dej&oacute; ser y empez&oacute; un fren&eacute;tico mete y saca con el consolador en una mano mientras se daba placer ella misma con la otra.<\/p>\n<p>De nueva cuenta sinti&oacute; el estremecimiento de la chica pero esta vez no par&oacute;. Al contrario, aceler&oacute; el metesaca del monstruoso aparato y finalmente lleg&oacute; el ansiado orgasmo para la cachonda chica.<\/p>\n<p>Pamela se tens&oacute; en la silla y sinti&oacute; oleadas de placer atravesando su cuerpo como si fuera un arco de electricidad. Patricia la escuch&oacute; llorar, incapaz de soportar esas sensaciones tan intensas. Era el detalle que le faltaba a ese cuadro er&oacute;tico, las salvajes convulsiones, el llanto, los gemidos incontrolables mientras cerraba los ojos con furia tratando de prolongar aquel interminable orgasmo. Patricia le retir&oacute; el consolador de su abierto co&ntilde;o y empez&oacute; a masajearla con rapidez, en un r&iacute;tmico movimiento de su mano. De lo profundo del ser de Pamela, surgi&oacute; un fuerte chorro de l&iacute;quido que cay&oacute; en el abdomen y las tetas de Patricia. Esta, al sentir la tibia humedad en su cuerpo, sinti&oacute; c&oacute;mo su propio orgasmo llegaba con una intensidad similar del de Pamela. Tom&oacute; a la chica por su cabello y le bes&oacute; rabiosamente los labios, apret&aacute;ndolos contra sus dientes. Pamela le correspondi&oacute; sacando su lengua para corresponder a aquella acometida salvaje hasta que poco a poco, se fueron tranquilizando.<\/p>\n<p>Diligentemente, Patricia quit&oacute; el cintur&oacute;n, expectante ante la reacci&oacute;n de Pamela. Ya con sus ansias satisfechas, se qued&oacute; pensando que, tal vez, hab&iacute;a ido demasiado lejos con aquel juego de sumisi&oacute;n con la amiga de su hija.<\/p>\n<p>Pamela se qued&oacute; reclinada un par de minutos, tratando de recuperar el aliento con sus ojos cerrados. Patricia le contemplaba, ya sin la actitud autoritaria y dominante que le hab&iacute;a mostrado anteriormente.<\/p>\n<p>La chica la mir&oacute;, fij&oacute; sus bellos ojos claros en ella y se abalanz&oacute; a darle un beso cargado de promesas por cumplir.<\/p>\n<p>&ldquo;Gracias, mi ama. Esto fue maravilloso. &iquest;Me puedo ir a ba&ntilde;ar?&rdquo;<\/p>\n<p>Su mirada inocente y sumisa le dijo que esa chica hab&iacute;a sido domada. Mientras la chica se alejaba contoneando su desnudo trasero, Patricia volte&oacute; hacia la c&aacute;mara que estaba oculta en el mueble del televisor,<\/p>\n<p>&ldquo;Misi&oacute;n cumplida&rdquo; dijo en voz muy baja, recalcando las palabras en sus labios y dando un gui&ntilde;o hacia la c&aacute;mara, se alej&oacute; para encontrarse en el ba&ntilde;o con su peque&ntilde;a sumisa.<\/p>\n<p>Dedicado para nuestra amiga y fan Clau, por todas esas pajas y las que vendr&aacute;n.<\/p>\n<p>Dark Knight<\/p>\n<p>jbmx36a@gmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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