{"id":29308,"date":"2021-05-10T00:53:19","date_gmt":"2021-05-10T00:53:19","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-10T00:53:19","modified_gmt":"2021-05-10T00:53:19","slug":"mundial-corea-y-japon-2002","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mundial-corea-y-japon-2002\/","title":{"rendered":"Mundial Corea y Jap\u00f3n 2002"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29308\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Eran las primeras horas del 2 de junio de 2002. Hac&iacute;a mucho fr&iacute;o y volv&iacute;a en mi viejo Ami 8&nbsp;y no le funcionaba la calefacci&oacute;n. Volv&iacute;a de un asado, hab&iacute;a tomado unos tragos y me dirig&iacute;a con premura hacia mi barrio a reunirme con amigos a ver el debut de la Selecci&oacute;n Argentina en el Mundial de Corea y Jap&oacute;n. Hab&iacute;a desistido de salir esa noche, aunque en algunos boliches iban a proyectar el partido. Prefer&iacute;a compartir la previa, el partido y el post con mis amigotes de siempre.<\/p>\n<p>Me mov&iacute; por trayectos alternativos para evitar los habituales lugares de controles policiales de mi ciudad. Hab&iacute;a un movimiento t&iacute;pico de esos d&iacute;as de f&uacute;tbol: poca gente en las calles, pero todos apurados por llegar a alg&uacute;n lugar a mirar el partido. En un cruce con sem&aacute;foros dos chicas ataviadas con colores de la selecci&oacute;n me hacen dedo. Bajo la ventanilla derecha y una dice: &ldquo;Vamos al Barrio Los Andes a ver el partido. Ya no pasan los colectivos, &iexcl;llevanos por favor!&rdquo;. Amablemente acept&eacute; y subieron al auto.<\/p>\n<p>La que pidi&oacute; el avent&oacute;n era bien pendeja (de unos 20 a&ntilde;os), canchera y de buen lomo, se subi&oacute; a mi lado. La otra, m&aacute;s grande de edad (25 aproximadamente) y un tanto rellenita, en el asiento trasero. La pibita hablaba mucho contando de d&oacute;nde ven&iacute;an, d&oacute;nde y con qui&eacute;n ver&iacute;an el partido, que boliches frecuentaban y m&aacute;s habladur&iacute;as intrascendentes.<\/p>\n<p>Cada tanto la miraba mostr&aacute;ndome interesado en la charla mientras aprovechaba de fisgonear sus curvas. La otra se mantuvo en silencio hasta que lanz&oacute; la sentencia: &ldquo;yo te conozco! &iexcl;Vos ibas con tus amigos al boliche Disco y usabas el pelo largo!&rdquo;. Ah&iacute; se sum&oacute; a la conversaci&oacute;n, asomada entre los dos asientos delanteros y dejando vislumbrar sus grandes tetas al bajar el cierre de la campera. Yo estaba pr&oacute;ximo a los 30 a&ntilde;os y llevaba la mitad de ellos de joda nocturna. El dato que hab&iacute;a tirado la gordita era real: en Disco &eacute;ramos habitu&eacute;s con mis amigos. El lugar hab&iacute;a dejado de funcionar varios a&ntilde;os atr&aacute;s y que me conociera hizo que centrara mi atenci&oacute;n en ella y su escote. La pendeja desapareci&oacute; de la escena.<\/p>\n<p>En el trayecto hasta el lugar indicado fuimos intercambiando miradas, algunos roces de ella sobre mi hombro y aproximaciones de su cara a la m&iacute;a donde pod&iacute;a percibir su aliento a chicle de menta. Propuse comprar unas latas de cerveza al pasar por un kiosco, moci&oacute;n que fue aceptada. Cuando regres&eacute; al auto las chicas hab&iacute;an intercambiado lugares. Eso nos dio la posibilidad que los roces y apoyadas de manos fueran m&aacute;s frecuentes.<\/p>\n<p>Cuando llegamos al lugar que result&oacute; ser la casa de la gordita, bajamos con las cervezas y entramos a una especie de comedor que estaba lleno de pibes y algunos no tanto, dispuestos todos frente al tele mirando la previa del encuentro futbol&iacute;stico. Eran sus hermanos y amigos de sus hermanos. A m&iacute; me presentaron como un compa&ntilde;ero de trabajo, y salud&eacute; uno por uno con un apret&oacute;n de manos. Percib&iacute; ciertas reservas en las miradas y actitudes de algunos. Sab&iacute;a que era zona hostil donde estaba as&iacute; que deb&iacute;a salir pronto de all&iacute;. Dej&eacute; a disposici&oacute;n de consumo de los presentes las latitas de cerveza y cuando termin&eacute; la m&iacute;a dije que deb&iacute;a irme porque por c&aacute;bala, ver&iacute;a el partido con mis amigos. La gordita entendi&oacute; la situaci&oacute;n y tir&oacute; su jugada: &ldquo;&iexcl;Perd&oacute;n, me hab&iacute;as pedido pasar al ba&ntilde;o, me olvid&eacute;!&rdquo;. Traspasamos una puerta y nos metimos en una habitaci&oacute;n con luz tenue, donde dorm&iacute;a un ni&ntilde;o peque&ntilde;o. Me cont&oacute; que era su hijo y el padre del ni&ntilde;o era uno de los tipos que estaba all&iacute; en la casa, pero que ya no era su pareja. &iexcl;Podr&aacute;n entender que mi libido hab&iacute;a desaparecido por completo!<\/p>\n<p>Pero ella estaba decidida a devolver el favor de acercarlas a su casa. &ldquo;No te vas a ir as&iacute;&rdquo;, me dijo mientras desprend&iacute;a mi pantal&oacute;n y sacaba con la mano mi pija gomosa que ten&iacute;a una reluciente gota de l&iacute;quido preseminal. &ldquo;No, no te vas a ir as&iacute;&rdquo; dijo y arrodill&aacute;ndose se comi&oacute; toda mi verga que iba tomando tama&ntilde;o y temperatura dentro de su boca. R&aacute;pidamente se levant&oacute; la camiseta argentina y dej&oacute; al aire sus dos grandes tetas con las que me llen&eacute; las manos. Mientras le magreaba esos dos melones, ella se sofocaba con mi pija que ya ten&iacute;a el tama&ntilde;o a pleno. Yo que estaba caliente a m&aacute;s no poder, no pod&iacute;a dejar de pensar en el beb&eacute;, en el ex y en el partido de f&uacute;tbol. Para acelerar el tr&aacute;mite le ped&iacute; que me pajeara los huevos. Ella se puso como una fiera, chupando, bufando y masajeando mis test&iacute;culos. En esas condiciones el final era inminente: estall&eacute; en varios chorros de leche en su garganta y ella acept&oacute; el convite bebiendo y saboreando todo mi veneno, hasta la &uacute;ltima gota.<\/p>\n<p>En unos minutos m&aacute;s, yo estaba con mis amigos tomando cerveza, contando la an&eacute;cdota y festejando un gol de Batistuta, que a la postre no servir&iacute;a de nada por el estrepitoso fracaso de la selecci&oacute;n en ese Mundial&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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