{"id":29349,"date":"2021-05-11T22:00:00","date_gmt":"2021-05-11T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-11T22:00:00","modified_gmt":"2021-05-11T22:00:00","slug":"en-el-apartamento-de-la-asistente-venezolana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/en-el-apartamento-de-la-asistente-venezolana\/","title":{"rendered":"En el apartamento de la asistente venezolana"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29349\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Luego de un inicio de tarde tan inesperadamente sexual, seguimos trabajando con Corina en los reportes. Realmente me sorprend&iacute;a su habilidad para el trabajo y la pulcritud con la que presentaba los resultados. Una pena todo el capital humano que ha tenido que huir de Venezuela y se tiene que mal emplear en mi pa&iacute;s y seguro otros. Durante el trabajo no volvimos a hablar del sexo post almuerzo que hab&iacute;amos tenido. Un par de veces fue al ba&ntilde;o, pero me percat&eacute; que cerr&oacute; muy bien la puerta.<\/p>\n<p>Hacia las 6 pm nos informaron que ese d&iacute;a habr&iacute;a fumigaci&oacute;n de las oficinas y que podr&iacute;amos quedarnos m&aacute;ximo hasta las 6.45 pm. A pesar que nos esforzamos, el tiempo qued&oacute; corto y nos faltar&iacute;an al menos dos horas para terminar el trabajo. Le dije si pod&iacute;amos ir al De Marco o al Romana, dos cafeter&iacute;as cercanas que me encantan. Ella me dijo que no, que su esposo se molestar&iacute;a y que, si yo aceptar&iacute;a ir a su apartamento, que quedaba tambi&eacute;n a pocas cuadras, en pleno centro de Trujillo. Le dije que de mi parte no hab&iacute;a problema.<\/p>\n<p>Cerramos todo a las 6.45 y con ambas laptops fuimos a su apartamento. Era muy peque&ntilde;o, en un peque&ntilde;o edificio antiguo. Una sala comedor cocina, todo junto, un peque&ntilde;o cuarto con un camarote para sus dos hijas, otro peque&ntilde;o con un colch&oacute;n en el suelo donde dorm&iacute;a ella y su esposo y un mini ba&ntilde;o, todo separado por cortinas, no por puertas. Su esposo se alegr&oacute; al verla y me pidi&oacute; disculpas por el desorden, le dije que tranqui, que mi casa era igual o peor incluso.<\/p>\n<p>Intentamos avanzar, pero las ni&ntilde;as saltaban, gritaban, correteaban. Era imposible. Con una mirada, de esas que s&oacute;lo las parejas entienden, Corina le dio a entender a su esposo que saque a pasear a las ni&ntilde;as. &Eacute;l dijo que las llevar&iacute;a al parque. Les pregunt&eacute; porque mejor no las llevaba al cine. Ambos se miraron con desaz&oacute;n y entend&iacute; que el cine estaba fuera de su presupuesto. Sin titubear, abr&iacute; la billetera y le di a Corina 100 soles, para que su esposo lleve a sus hijas al cine, que tambi&eacute;n estaba cerca. Ella me dijo que no pod&iacute;a aceptarlo. Le insist&iacute; y le dije que no era dinero m&iacute;o, sino de los vi&aacute;ticos que me asignaban por el viaje, as&iacute; que no era problema para m&iacute;. Se mir&oacute; con su esposo y aceptaron.<\/p>\n<p>Las ni&ntilde;as no entend&iacute;an que era cine. Seguro nunca hab&iacute;an ido. Pero el esposo estaba m&aacute;s feliz que un ni&ntilde;o en Disney. Se acical&oacute;, las alist&oacute; y salieron. Ni bien cerr&oacute; la puerta, Corina se me acerc&oacute; y me dio un tierno beso, no me lo esperaba, me desarm&oacute;. Me bes&oacute; luego las mejillas, la nariz, la frente. Y, cuando, por la ventana pudimos ver que su esposo se alejaba con las ni&ntilde;as, me cogi&oacute; de la mano y me llev&oacute; a su habitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Me pidi&oacute; con ternura que me acueste sobre el colch&oacute;n, encima del piso. Me desabroch&oacute; el pantal&oacute;n, me lo sac&oacute;, me sac&oacute; el calzoncillo y empez&oacute; una mamada que me llev&oacute; al cielo. Mientras la hac&iacute;a, me saqu&eacute; la camisa y la ayud&eacute; a desnudarse completamente. Sent&iacute; sus labios y su lengua recorrer mi verga entera, mis bolas, mi entrepierna, mi vientre. En alg&uacute;n momento no pude resistir m&aacute;s y la cog&iacute; por el culo y la puse sobre m&iacute;, en un perfecto 69.<\/p>\n<p>Ni bien introduje mi lengua en su ya jugoso co&ntilde;o, sent&iacute; el sabor de sus orines, de mi semen, de sus flujos, me puse a mil. Sent&iacute; como ella empezaba a gemir y segu&iacute; haciendo lo que m&aacute;s me gusta hacer. Pas&eacute; a su culo y cuando empec&eacute; a lam&eacute;rselo ella se olvid&oacute; de mi verga y se concentr&oacute; en su propio placer. Se sent&oacute; sobre mi rostro y comenz&oacute; a moverse r&iacute;tmicamente, poniendo en mis labios su jugosa vagina y su culo dilatado.<\/p>\n<p>Comenz&oacute; a decir &ldquo;ingeniero, ingeniero&rdquo; eso me excitaba m&aacute;s y mientras me concentr&eacute;, con mi lengua y labios en su h&uacute;meda vagina, le introduje dos dedos de golpe en el culo, en pocos segundos lleg&oacute;, humedeci&eacute;ndome el rostro con su incre&iacute;ble corrida.<\/p>\n<p>Se levant&oacute; y se acost&oacute; de costado en la cama. Mirando hacia el lado que yo no estaba. Me acurruqu&eacute; detr&aacute;s de ella y comenc&eacute; a acariciar tiernamente su espalda. Supongo la descarga y mis caricias la abrieron sentimentalmente para m&iacute;. Me narr&oacute; en pocos minutos su vida en Maracaibo, como su esposo hab&iacute;a quedado sin empleo. Como ella a pesar de trabajar ganaba una miseria que no les permit&iacute;a dar de comer bien a sus hijas. Como hab&iacute;an vendido sus cosas, dejado el apartamento en alquiler y emprendido el viaje a Trujillo, donde ten&iacute;an un contacto en un albergue para venezolanos migrantes.<\/p>\n<p>Ella tuvo suerte y en menos de dos semanas consigui&oacute; el empleo en la ONG. Le empezaron pagando poco m&aacute;s de un sueldo m&iacute;nimo (una miseria en Per&uacute;), pero a los tres meses, sin que ella les pidiera se lo duplicaron. Con ello hab&iacute;an podido alquilar el mini apartamento donde viv&iacute;an y comprar las pocas cosas que ten&iacute;an. Me cont&oacute; que su esposo no pod&iacute;a conseguir empleo y se dedicaba a las ni&ntilde;as y la cocina. Que el estr&eacute;s lo hab&iacute;a vuelto impotente y que lo &uacute;nico que ten&iacute;an era un vibrador (me lo dijo entre risas) que lo usaba ella a solas en el ba&ntilde;o, pues &eacute;l se resist&iacute;a a darle placer con &eacute;l.<\/p>\n<p>Cuando mencion&oacute; el vibrador, me calent&eacute; y mis caricias fueron bajando de su espalda a sus nalgas. Sent&iacute; como su respiraci&oacute;n se aceleraba y comenc&eacute; a acariciarle el culo. La puse boca abajo y comenc&eacute; a lamerle el culo y mientras lo hac&iacute;a, la interrogaba.<\/p>\n<p>&#8211; Te gusta Corina<\/p>\n<p>&#8211; Si ingeniero me encanta, me encanta.<\/p>\n<p>&#8211; Te gusta que te coja en tu cama<\/p>\n<p>&#8211; Si, ingeniero me gusta<\/p>\n<p>&#8211; Que eres Corina<\/p>\n<p>&#8211; Soy una mujer infiel en su cama<\/p>\n<p>Cuando mencion&oacute; que era una &ldquo;mujer infiel&rdquo; me movi&oacute; el morbo y sin pre&aacute;mbulos, le introduje dos dedos en el co&ntilde;o y dos en el culo, mientras mi lengua alternaba ambos lados. Sentirse cogida por ambos lados la calent&oacute; much&iacute;simo y sin que yo dijera una palabra m&aacute;s comenz&oacute; a gemir y balbucear &ldquo;soy una infiel, soy una perra, soy una zorra, soy una mujer f&aacute;cil&rdquo; y lleg&oacute; muy r&aacute;pidamente. &Iacute;bamos dos a cero.<\/p>\n<p>Se qued&oacute; tendida en la cama, boca abajo. Con una respiraci&oacute;n agitada, que poco a poco empez&oacute; a normalizarse. Estuvimos sin hablar unos minutos, yo s&oacute;lo besando su espalda y cuello. De pronto me dijo que ir&iacute;a al ba&ntilde;o y decid&iacute; acompa&ntilde;arla. Le pregunt&eacute; en la puerta (cortina para ser exacto) del ba&ntilde;o que har&iacute;a y me dijo que orinar. Le dije que orine encima de m&iacute;. Ella me mir&oacute; con una cierta sorpresa, pero le gan&eacute; la iniciativa, me sent&eacute; sobre el inodoro, le ped&iacute; que se siente sobre m&iacute;, mir&aacute;ndome y que mee.<\/p>\n<p>Me obedeci&oacute; y mientras me besaba, sent&iacute; como sus orines ca&iacute;an sobre mi vientre bajo y mi verga, nos excitamos ambos. Ni bien termin&oacute; de orinar, la penetr&eacute; sintiendo su muy h&uacute;meda vagina y nos cogimos como perros por unos minutos, sobre el inodoro. Sin que se lo pida, se levant&oacute; y se puso de espaldas a mi dici&eacute;ndome &ldquo;ingeniero, c&oacute;jame por el culo&rdquo;. Sin dilaciones la penetr&eacute; y en un par de minutos, escuch&aacute;ndola decir &ldquo;soy una perra infiel, soy una zorra, enga&ntilde;o a mi marido en mi casa&rdquo;, llegamos juntos. Se levant&oacute;, me bes&oacute; y volvimos al colch&oacute;n sobre el suelo.<\/p>\n<p>En ese momento yo ya estaba rendido y simplemente la abrac&eacute; y retozamos un rato. Tras unos minutos le pregunt&eacute; por su vibrador. Ella se par&oacute; y lo saco de una caja donde lo ten&iacute;an guardado. Era un vibrador de los baratos, textura simple y quiz&aacute;s de unos 20 cm., no enorme, pero suficiente. Me lo dio y lo encend&iacute;, se lo introduje en su vagina y jugueteamos un rato con &eacute;l.<\/p>\n<p>Pronto nos calentamos ambos. La acomod&eacute; boca abajo, con una almohada bajo su vientre, con el vibrador en su vagina, que ella pod&iacute;a controlar con sus manos. La almohada levantaba su culo y mientras ella usaba el vibrador, yo le daba por el culo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te gusta Corina? &iquest;comerte dos vergas?<\/p>\n<p>&#8211; Si ingeniero, dos vergas, quiero dos hombres, quiero dos machos, quiero ser una puta<\/p>\n<p>Tener el vibrador en el co&ntilde;o y mi verga en el culo la puso absolutamente loca. Comenz&oacute; a repetir que era una &ldquo;puta con dos hombres&rdquo;, lleg&oacute; una vez, volvi&oacute; a llegar repitiendo que quer&iacute;a &ldquo;dos hombres&rdquo; y en la tercera llegamos juntos.<\/p>\n<p>Le saqu&eacute; el vibrador, ella temblaba, me miraba con una jovencita reci&eacute;n descubriendo el sexo. Me abraz&oacute;, me bes&oacute;, me dijo que me amaba (a pesar de ser nuestro primer d&iacute;a). Me di cuenta de la hora y eran casi las 10 pm. Su esposo ya estaba al regresar con sus hijas. Me lave un poco sus orines sobre mi cuerpo. Cog&iacute; la laptop. La bes&eacute; intensamente y antes que me fuera ella me pregunt&oacute; por el trabajo. Le respond&iacute; que lo terminar&iacute;a solo, que dar&iacute;a por ciertos sus informes y preparar&iacute;a los reportes de supervisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Camin&eacute; al hotel (es lo que me gusta de los centros hist&oacute;ricos). Cog&iacute; unas pringles de la refri, un par de cervezas y termin&eacute; los reportes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Luego de un inicio de tarde tan inesperadamente sexual, seguimos trabajando con Corina en los reportes. 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