{"id":29353,"date":"2021-05-12T04:02:18","date_gmt":"2021-05-12T04:02:18","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-12T04:02:18","modified_gmt":"2021-05-12T04:02:18","slug":"mi-hija-y-el-messenger-cosas-de-familia-parte-2-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-hija-y-el-messenger-cosas-de-familia-parte-2-5\/","title":{"rendered":"Mi hija y el messenger: Cosas de familia (Parte 2.5)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29353\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 16<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Era un poco m&aacute;s tarde de las 11 de la noche y la fiesta continuaba en todo su apogeo. Patricia volte&oacute; a ver a su hija Cristina y se deleit&oacute; de verla re&iacute;r de esa manera, mientras sosten&iacute;a una animada charla con algunos de sus amigos, a pesar de la estridente m&uacute;sica que inundaba el ambiente. La mujer, de unas escandalosas curvas, tetas duras y apetitosas, producto del duro trabajo&hellip; del cirujano pl&aacute;stico que las hab&iacute;a operado y una bonita figura en general, pens&oacute; en lo poco que conoc&iacute;a el mundo de su hija, de los 5 j&oacute;venes que le acompa&ntilde;aban, conoc&iacute;a solamente a Arturo, su novio, quien casi no participaba de la conversaci&oacute;n, con la mirada abstra&iacute;da de quien se halla a punto de caer rendido ante el efecto del alcohol, y a Pamela, la mejor amiga de su hija y&hellip; desde hac&iacute;a una semana, su perrita particular.<\/p>\n<p>Patricia pase&oacute; la mirada por la terraza a un lado de la sala. Era una zona de guerra en toda la forma. Los j&oacute;venes hab&iacute;an dado cuenta de los canap&eacute;s, de las pizzas y botanas que hab&iacute;an preparado para la fiesta y, cuando se acabaron las primeras botellas de licor, volvieron a aparecer otras como por arte de magia y que de igual forma se iban vaciando sin que mediara control alguno. Patricia se sinti&oacute; alegre de haber recurrido a Pamela para ayudarla a organizar aquella fiesta.<\/p>\n<p>Casi como si fuera un conjuro, la joven volte&oacute; discretamente a verla y le lanz&oacute; un gui&ntilde;o imperceptible para el resto de sus compa&ntilde;eros. Patricia se estremeci&oacute; mientras volv&iacute;an a su mente las candentes escenas que hab&iacute;an protagonizado ambas en la regadera la semana anterior. Pamela se ve&iacute;a encantadora enfundada en esos apretados leggings y la blusa peque&ntilde;a que dejaba parte de su abdomen descubierto. Su bonita figura se amoldaba perfecto a esa ropa y se sinti&oacute; muy cachonda de pronto, anhelando volver a sentir la turgencia de ese cuerpo juvenil entre sus manos de nueva cuenta.<\/p>\n<p>Cristina tra&iacute;a puesto unos jeans que le quedaban de infarto tambi&eacute;n y una ligera blusa transparente con la leyenda de &ldquo;Happy 18, Girl&rdquo;. Era su cumplea&ntilde;os dieciocho esa noche de viernes y todo hab&iacute;a salido a pedir de boca gracias a la ayuda de su amiga, y ahora amante sumisa de su madre, Pamela. Se alcanzaba a apreciar la figura de sus macizos senos, desafiando a la gravedad sin recato alguno, aunque su sport bra cubr&iacute;a apenas, discretamente, sus atributos.<\/p>\n<p>Patricia hab&iacute;a querido subir a su rec&aacute;mara, pero su hija hab&iacute;a insistido en que se quedara con ellos ya que esa era su &uacute;ltima noche antes de que partiera de nuevo a Nueva York en su rutina de vuelos de cada 15 d&iacute;as al siguiente d&iacute;a, ya que Patricia trabajaba como Azafata de una l&iacute;nea a&eacute;rea comercial. Por otro lado, su esposo Ricardo si hab&iacute;a decidido subir a dormir y le hab&iacute;a pedido a Patricia una de sus pastillas para poder conciliar el sue&ntilde;o sobre todo aquel esc&aacute;ndalo.<\/p>\n<p>De pronto sinti&oacute; que alguien se sentaba a su lado. Volte&oacute; y vio el sonriente rostro de Pamela. Tom&oacute; uno de los cojines del sof&aacute; y lo puso de manera casual entre ambas. La sala se iluminaba apenas por la escasa luz que se alcanzaba a colar de la terraza donde todos beb&iacute;an, charlaban y bailaban ya bastante euf&oacute;ricos a estas alturas del partido. Deb&iacute;a haber unos 15 a 20 muchachos en total y todos parec&iacute;an divertirse de lo lindo. Patricia volte&oacute; de nuevo a ver a Pamela y le sonri&oacute; sugestivamente, d&aacute;ndole las gracias con una voz apenas audible. La chica musit&oacute;, realmente sin voz, un &ldquo;de nada&rdquo; mientras tomaba su mano y la guiaba entre sus piernas por debajo del coj&iacute;n del sof&aacute;. Cobijadas en la semipenumbra, Pamela comenz&oacute; a moverle la mano sobre su entrepierna por encima de los leggings. Patricia apret&oacute; suavemente su mano sobre el pubis de Pamela y &eacute;sta se tens&oacute; recarg&aacute;ndose sobre el respaldo del sof&aacute; mientras cerraba los ojos. Patricia a su vez, sinti&oacute; como una deliciosa humedad se iba apoderando de su entrepierna. Volte&oacute; a ver al resto de los muchachos y no percibi&oacute; a nadie que les estuviera prestando atenci&oacute;n. Con un ligero movimiento de su cuerpo, se acomod&oacute; y meti&oacute; su mano bajo los leggings de la chica para tocar su co&ntilde;ito bajo sus bragas mojadas. Fue guiando su mano experta por toda la extensi&oacute;n de su pubis e hizo a un lado la prenda para tocar directamente sus labios vaginales con el dedo &iacute;ndice. Estaba muy mojada y sinti&oacute; el delicado bot&oacute;n de su cl&iacute;toris salir a darle la bienvenida a ese dedo andariego. La joven gimi&oacute; tal vez un poco m&aacute;s alto de lo que hubiera querido pero su gemido se perdi&oacute; en el tumulto y el ruido de la m&uacute;sica.<\/p>\n<p>Patricia empez&oacute; a mover su dedo adentro y afuera de la vagina de Pamela, quien hab&iacute;a abierto las piernas por completo, ofreci&eacute;ndole su intimidad como una ofrenda, dispuesta y cachonda al saberse rodeadas de tanta gente. Le hubiera gustado abrazarle y besarle esos labios apetitosos que se entreabr&iacute;an con cada nuevo gemido pero se contuvo. Era demasiado obvio y no quer&iacute;a exponerla ante sus compa&ntilde;eros de escuela.<\/p>\n<p>De cualquier manera, Patricia sigui&oacute; con esas caricias profundas en Pamela y, excitada por la situaci&oacute;n, sigui&oacute; implacable con esa masturbaci&oacute;n lenta pero constante, que logr&oacute; su cometido al finalmente sentir como se tensaba el cuerpo de Pamela mientras le recompensaba con un r&iacute;o de fluidos vaginales en su mano intrusa. El brillo de su rostro sudoroso y la mirada de satisfacci&oacute;n le dijeron que hab&iacute;a disfrutado enormemente de aquel encuentro improvisado entre ellas. Se sinti&oacute; muy cachonda y mojada tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Pamela se acerc&oacute; a ella y le susurr&oacute; en el o&iacute;do, &ldquo;gracias, ama. Me hiciste venirme bien rico&rdquo;. Patricia se estremeci&oacute; al escuchar la voz cargada de sensualidad de su sumisa y apret&oacute; las piernas de forma instintiva. La chica la observ&oacute; y meti&oacute; a su vez la mano debajo del coj&iacute;n, movi&eacute;ndolo un poco hacia el lado de Patricia, susurrando de nuevo &ldquo;&iquest;quieres que te satisfaga a ti, mi ama?&rdquo;. Patricia se escuch&oacute; susurrar con una voz cargada de deseo &ldquo;si, zorrita. Haz que se venga tu pinche ama caliente&rdquo;.<\/p>\n<p>Pamela levant&oacute; discretamente la falda de su ama hasta que sinti&oacute; el contacto de su mojada entrepierna sobre la diminuta tanga que usaba esa noche. Huelga decidir que la prenda estaba empapada con los fluidos que Patricia hab&iacute;a derramado mientras le daba placer a la chica. Los dedos de Pamela se movieron con destreza y, haciendo a un lado la tanga, acariciaron los mojados bellos de la bella mujer. Un joven tambaleante se acerc&oacute; a ellas haciendo que Pamela frenara un poco el ritmo de su movimiento, pero sin sacar la mano ni dar indicios de sorpresa por aquella intromisi&oacute;n. El joven pareci&oacute; querer decirles algo, pero finalmente record&oacute; que su destino era el ba&ntilde;o para nivelar su hidrataci&oacute;n y les sonri&oacute; de forma boba e incoherente, siguiendo de largo. Pamela continu&oacute; d&aacute;ndole placer sin tregua a su ama, dejando que su dedo coraz&oacute;n vagara libremente por los delicados pliegues del co&ntilde;o de Patricia ante su evidente placer y cachondez. No les import&oacute; cuando el joven volv&iacute;a de regreso del ba&ntilde;o, balbuceando palabras sin sentido ya sin prestarles la menor atenci&oacute;n. Pamela deten&iacute;a su acometida a la entrepierna de su ama, dej&aacute;ndola un par de veces al borde de un orgasmo casi inminente. Finalmente le dio tregua y, apretando su teta izquierda en su mano y ocult&aacute;ndola contra su propio cuerpo, le masaje&oacute; el cl&iacute;toris r&aacute;pidamente hasta que Patricia se vino copiosamente, exclamando un par de maldiciones y estremeci&eacute;ndose en la mano de su aventajada pupila.<\/p>\n<p>&#8211; Putita, me dejaste seca. &ndash; Dijo Patricia a modo de cumplido. Pamela solo sonri&oacute; y le gui&ntilde;&oacute; un ojo, levant&aacute;ndose.<\/p>\n<p>&#8211; No te vayas a ir a dormir todav&iacute;a. &iquest;Me lo prometes?<\/p>\n<p>&#8211; Si, ve putita. Me voy a ir asear y vuelvo con ustedes. &ndash; Dijo Patricia levant&aacute;ndose a su vez y sintiendo la humedad entre sus piernas.<\/p>\n<p>Como pudo alcanz&oacute; el ba&ntilde;o y se meti&oacute; r&aacute;pidamente a limpiarse. Como lo sospechaba, su tanga estaba empapada y decidi&oacute; quit&aacute;rsela y dejarla en el cesto de la ropa sucia. Se sent&iacute;a liberada al no tener nada bajo su falda. Se limpi&oacute; y el roce del papel higi&eacute;nico en su co&ntilde;o le pareci&oacute; un est&iacute;mulo delicioso acrecentado por las im&aacute;genes de sexo improvisado que acaban de protagonizar en la sala ante todo mundo.<\/p>\n<p>Patricia sigui&oacute; estimul&aacute;ndose sin importarle el par de veces que golpearon a la puerta. &ldquo;A la mierda&rdquo; pens&oacute; &ldquo;que usen el ba&ntilde;o de arriba&rdquo;. Sus dedos siguieron el camino que ya hab&iacute;a trazado la mano de Pamela y esta vez si se pudo despojar de su blusa y sost&eacute;n para tocar sus tetas a sus anchas. Im&aacute;genes de las escenas de la semana anterior con Pamela maniatada en la sala, Pamela comi&eacute;ndole el co&ntilde;o ese mismo d&iacute;a en el ba&ntilde;o. Su excitaci&oacute;n cuando sintieron llegar a Cristina y Patricia convers&oacute; con ella mientras se ba&ntilde;aba pretendiendo que estaba sola mientras Pamela la acariciaba por detr&aacute;s de la cortina sin que Cristina se diera cuenta; todo en una vor&aacute;gine de im&aacute;genes sensuales aderezadas por la coqueta y juvenil sonrisa de la chica. No tuvo conciencia de cuando tiempo estuvo d&aacute;ndose placer en el ba&ntilde;o hasta que un nuevo orgasmo le llen&oacute; el cuerpo de electricidad haciendo que se tensara y gritar&aacute; con los labios apretados para no delatarse ante quienes pudieran estar esperando afuera.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a sido un orgasmo brutal e inesperado y se congratul&oacute; de haber obedecido a su amo para seducir a esa chica espectacular. Una vez que se hubo sentido satisfecha, se puso la blusa de nueva cuenta y dej&oacute; el sost&eacute;n junto a su tanga mojada como recuerdo de lo bien que lo hab&iacute;a pasado esa noche.<\/p>\n<p>Cuando sali&oacute; finalmente del ba&ntilde;o, la fiesta hab&iacute;a casi concluido. De los casi veinte j&oacute;venes que estaban en la fiesta, ahora solo quedaban 4, bueno cinco si contabas a Arturo, el novio de Cristina que se hab&iacute;a finalmente quedado dormido en el sof&aacute; que previamente ocuparan ella y Pamela cuando se prodigaban placer, literalmente &ldquo;a manos llenas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; Hola Patricia. &ndash; Dijo Pamela saliendo a su encuentro. &ndash; Pensamos que ya te hab&iacute;as ido a dormir.<\/p>\n<p>&#8211; No todav&iacute;a, pero veo que ya se fueron casi todos. &iquest;Te divertiste, hija? &ndash; Dijo dirigi&eacute;ndose a Cristina.<\/p>\n<p>&#8211; Claro que si, mamita. Fuee franduioso, granduooioso. &ndash; Dijo Cristina arrastrando las palabras, evidentemente ebria. Los dem&aacute;s, con excepci&oacute;n de Pamela se ve&iacute;an en las mismas condiciones, sin contar a Arturo que hab&iacute;a sido el primero en caer.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;C&oacute;mo que fueee? &ndash; Dijo uno de los j&oacute;venes, alto y moreno aunque un poco escu&aacute;lido reclam&oacute; intentando que su voz sonara lo suficientemente coherente para hacerse entender.<\/p>\n<p>&#8211; Tranquilo Manuel, que todav&iacute;a falta el juego de atreverse&hellip; &#8211; dijo Pamela. &ndash; Nos acompa&ntilde;as Patricia? &ndash; pregunt&oacute; dirigi&eacute;ndose a su secreta ama.<\/p>\n<p>&#8211; No, muchachos, sigan ustedes yo viajo ma&ntilde;ana&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Anda mam&aacute;, qu&eacute;date con nosotros. Te prometo que te va a gustar el juego? Dijo Cristina haciendo un moh&iacute;n de ni&ntilde;a caprichosa.<\/p>\n<p>Patricia iba a seguir argumentando ya que realmente se sent&iacute;a cansada pero cay&oacute; en cuenta que Cristina no la procuraba mucho &uacute;ltimamente, parec&iacute;a que toda su atenci&oacute;n estaba volcada en su padre y esta era una oportunidad de oro para retomar la relaci&oacute;n con su hija y, haciendo a un lado su cansancio se sent&oacute; alrededor del grupo, quedando a un lado de Manuel a su derecha y de Pamela a su izquierda. Frente a ella, qued&oacute; el otro joven y su hija Cristina sentados todos en la alfombra de la sala.<\/p>\n<p>&#8211; Vamos a jugar un poco a los retos. &ndash; Dijo Pamela sacando su celular. &ndash; Somos cinco participantes y tengo este juego que selecciona autom&aacute;ticamente el nivel de reto y qu&eacute; n&uacute;mero se lo pide a quien. Yo ser&eacute; la n&uacute;mero 1, Cristina 2, Eduardo 3, Manuel 4 y Patricia ser&aacute; el n&uacute;mero 5. &iquest;Les parece?<\/p>\n<p>Todos asintieron, ya deseosos de comenzar con aquel juego que parec&iacute;a ofrecer algunas posibilidades.<\/p>\n<p>Pamela presion&oacute; el bot&oacute;n de la pantalla y el juego despleg&oacute; la leyenda &ldquo;4 pregunta a 1 Nivel: Verde&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; Manuel, te toca preguntarme. Nivel verde significa que lo que pidas no debe ser muy pasado.<\/p>\n<p>Manuel dud&oacute; por un instante y finalmente dijo con voz pastosa.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&iacute;tate la ah la blusa, Pam eh llllla.<\/p>\n<p>&#8211; A c&oacute;mo ser&aacute;s idiota, Manuel. &iquest;No sabes lo que significa verde? Algo sencillo.<\/p>\n<p>&#8211; Ah, ok, t&oacute;mate&hellip; una cerveza da, de un solo&hellip; trago. &#8211; Dijo finalmente. Pamela iba a objetar algo, pero decidi&oacute; callar y tom&oacute; una de las cervezas de la mesita, la abri&oacute; y tom&oacute; casi todo el l&iacute;quido hasta que termin&oacute; derramando una parte por sus labios ante la risa de sus compa&ntilde;eros.<\/p>\n<p>&#8211; Demonios, ya me moj&eacute; la blusaaahh. &ndash; Dijo Pamela riendo al igual que sus compa&ntilde;eros.<\/p>\n<p>Pamela volvi&oacute; a presionar el bot&oacute;n del juego y esta vez le toc&oacute; el turno de preguntar de 3 al 5. Eduardo a Patricia. A pesar de su borrachera, el joven se sent&iacute;a cohibido al tener que preguntar algo o dar una orden a la madre de Cristina. Ante su silencio, Cristina le areng&oacute; a que preguntara, que todo era un juego al final.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien. Se&ntilde;ora Patricia&hellip; a qu&eacute; hora, no perd&oacute;n, a qu&eacute; edad, tuvo su primera experiencia eehmmm<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Sexual? &ndash; Le interrumpi&oacute; Patricia. El joven asinti&oacute; con la cabeza nerviosamente. &ndash; A los 18 a&ntilde;os. &#8211; contest&oacute; ella con una sonrisa.<\/p>\n<p>&#8211; Cu&eacute;ntanos m&aacute;s detalles, mam&aacute;. &ndash; Dijo Cristina.<\/p>\n<p>&#8211; No, s&oacute;lo contest&eacute; la pregunta. No quiero acaparar la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Pamela la secund&oacute; y aplic&oacute; la nueva ronda de retos. Esta vez le toc&oacute; al 4 (Manuel) preguntarle al 3 (Eduardo). Color Rojo. Todos se miraron nerviosamente, esperando el reto o pregunta a Eduardo.<\/p>\n<p>&#8211; A quien de las 3 mujeres que est&aacute;n en el juego&hellip; &#8211; Manuel dud&oacute; un momento y continu&oacute; acord&aacute;ndose que al fin estaba borracho y los escr&uacute;pulos se hab&iacute;an ido a dormir hac&iacute;a un buen rato&hellip; &#8211; te coger&iacute;as si tuvieras oportunidad?<\/p>\n<p>&#8211; A las 3 jajaja, &#8211; Dijo Eduardo s&uacute;bitamente espabilado.<\/p>\n<p>&#8211; No seas pendejo, Eduardo, tienes que elegir a una. &ndash; Dijo Cristina pellizc&aacute;ndolo suavemente y todos rieron sin saber porqu&eacute; a ciencia cierta.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno pues&hellip; a ti. &ndash; Cristina se ruboriz&oacute; un poco, pero ya no dijo nada. Eduardo le dedic&oacute; una mirada a sus senos e iba a decir algo, pero prefiri&oacute; callar.<\/p>\n<p>En la siguiente ronda, por azares del destino, le toc&oacute; al 3 (Eduardo) preguntarle a la 2 (Cristina). De nueva cuenta el reto se present&oacute; de color Rojo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Tengo que hacer preguntas o retos tambi&eacute;n? &ndash; pregunt&oacute; dirigi&eacute;ndose a Pamela.<\/p>\n<p>&#8211; Lo que quieras, reto o pregunta. &ndash; Contest&oacute; la chica.<\/p>\n<p>&#8211; Ah, entonces quiero que se quite el sost&eacute;n que no se quer&iacute;a quitar hace rato. &ndash; Todos, inclusive Patricia lo secundaron.<\/p>\n<p>Cristina, sin hacerse mucho del rogar se despoj&oacute; de su sport bra metiendo sus manos por debajo de su blusa de cumplea&ntilde;os y quit&aacute;ndoselo h&aacute;bilmente como un contorsionista. Sus pezones se miraban erguidos a trav&eacute;s de la delgada tela y Eduardo, disimuladamente se cogi&oacute; la verga para reacomodarla en su pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>A medida que el juego progresaba, los retos se iban haciendo cada vez mas atrevidos entre ellos. Besos de Eduardo a Cristina, adivinanza de quien te toc&oacute; el paquete para Eduardo y hasta un reto para que el mismo Eduardo besara a Manuel. Despu&eacute;s de mucho resistirse le dio un beso apresurado en los labios ante la algarab&iacute;a de las chicas.<\/p>\n<p>Era casi la una de la noche cuando le toc&oacute; el turno al 1 (Pamela) para el 2 (Cristina). Nerviosamente, Pamela le susurr&oacute; algo en el o&iacute;do y Cristina, despu&eacute;s de pens&aacute;rsela un poco asinti&oacute;, mientras volteaba a ver a Patricia.<\/p>\n<p>&#8211; Patricia, el siguiente reto que le voy a pedir a Cristina, no se va a atrever a hacerlo frente a ti, pero no queremos que te vayas&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Si quieren me retiro a dorm&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; No, mam&aacute;, qu&eacute;date, pero s&oacute;lo te vamos a poner una condici&oacute;n. &ndash; Dijo Cristina.<\/p>\n<p>&#8211; Bien, d&iacute;ganme.<\/p>\n<p>&#8211; Te vamos a poner unos aud&iacute;fonos y te vamos a tapar los ojos mientras dura el reto. No puedes quit&aacute;rtelos ni preguntar nada cuando concluya el reto. &iquest;Estamos?<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Pero, quieres decir, que me van a dejar incomunicada?&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Es mi cumplea&ntilde;os, mam&aacute;. &ndash; Dijo Cristina haciendo un peque&ntilde;o puchero.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien, pero si se sienten mas c&oacute;modos los puedo dejar sol&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute;date, mam&aacute;. Quiero que te quedes. Solo es esa condici&oacute;n y es solo un momento.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien. &ndash; Accedi&oacute; Patricia, levantando los brazos en se&ntilde;al de asentimiento.<\/p>\n<p>Pamela tom&oacute; los aud&iacute;fonos que Arturo llevaba en su mochila y encendi&oacute; la m&uacute;sica, poniendo los auriculares sobre las orejas de Patricia. Acto seguido, tom&oacute; el sport bra de Cristina y los puso sobre el rostro de su madre. A trav&eacute;s de la prenda, Patricia solo pod&iacute;a ver formas sin poder identificar quien era quien, pero sab&iacute;a la posici&oacute;n que ten&iacute;a cada uno de ellos y sonri&oacute; a la expectativa. De alguna manera, sentir el sost&eacute;n que recientemente usara su hija, le provocaba alg&uacute;n tipo de placer morboso que no pod&iacute;a o quer&iacute;a explicarse a si misma.<\/p>\n<p>Acto seguido, una mano femenina, tom&oacute; sus manos y las at&oacute; para prevenir que se fuera a quitar los aud&iacute;fonos o la prenda de sus ojos y la guiaron delicadamente hasta donde sinti&oacute; el contorno familiar de la cocina. La voz susurrante de Pamela le lleg&oacute; como un silbido cuando le retir&oacute; moment&aacute;neamente los aud&iacute;fonos. &ldquo;Aqu&iacute; qu&eacute;date ama, en un rato vengo por ti&rdquo;. Despu&eacute;s sinti&oacute; la tibieza de su lengua en su o&iacute;do y se estremeci&oacute; de placer antes de que le volviera a colocar el aparato y la dejara sola ah&iacute; en la cocina mientras ellos terminaban con el reto que le hab&iacute;an asignado a Cristina.<\/p>\n<p>Pamela regres&oacute; a la sala con sus amigos y les indic&oacute; con la mirada que todo estaba listo. Pamela le dijo quedamente a Cristina. &ldquo;Escoge al que t&uacute; quieras pero tienes que hacer que se venga, ese es el trato&rdquo; mientras dec&iacute;a esto, volte&oacute; a ver a Arturo que segu&iacute;a durmiendo la mona pl&aacute;cidamente, acostado en el sof&aacute; en la misma posici&oacute;n que ten&iacute;a desde que empezaron a jugar.<\/p>\n<p>Cristina apunt&oacute; con el dedo a Manuel y luego a Eduardo, luego a Manuel y de nuevo a Eduardo en una especie de Tin-Marin de do ping&uuml;e. Finalmente se hinc&oacute; en la alfombra de la sala frente a Eduardo y le sac&oacute; lentamente la verga ante la mirada expectante de los otros dos. Eduardo se baj&oacute; los pantalones y se plant&oacute; firmemente ante Cristina, ansioso por sentir aquel erguido instrumento dentro de su boquita que se antojaba deliciosa y h&uacute;meda.<\/p>\n<p>La chica abri&oacute; la boca y se introdujo la verga de Manuel lentamente, acariciando la punta con su lengua en suaves movimientos circulares. El joven resping&oacute; soltando un largo suspiro, mientras volteaba a ver al inconsciente novio de la cumplea&ntilde;era que ni se inmut&oacute; ante semejante cornamenta que le iban pintando frente a sus ojos. Manuel, mientras tanto, observaba aquella escena con suma atenci&oacute;n y casi sin darse cuenta, se la sac&oacute; y empez&oacute; a jal&aacute;rsela excitado de ver a Cristina devorar la verga de su amigo. Sent&iacute;a unas ganas horribles de orinar y una excitaci&oacute;n creciente. Supuso que poder orinar en esas condiciones ser&iacute;a una tarea cuesta arriba pero, la urgencia pudo m&aacute;s y, sin molestarse en guardar su pene en el pantal&oacute;n se dirigi&oacute; al ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Cristina mientras tanto, hab&iacute;a logrado tragarse por completo la verga de Eduardo y, dando grandes arcadas, la met&iacute;a hasta que su velludo pubis chocaba con la nariz de la chica. Siempre le hab&iacute;a parecido una sensaci&oacute;n extra&ntilde;a pero agradable el escozor que le provocaba dicho contacto cuando mamaba una verga y lograba tragarla toda. Con delicadeza, acarici&oacute; los huevos del muchacho, que se estremeci&oacute; ante la caricia y se anim&oacute; a coger la cabeza de la chica para empujarla hacia &eacute;l e intensificar el movimiento.<\/p>\n<p>Pamela, mientras tanto, se acariciaba el co&ntilde;o con su mano por encima de los leggings cuando de pronto&hellip;<\/p>\n<p>Patricia estaba muy concentrada escuchando la m&uacute;sica que sal&iacute;a de los aud&iacute;fonos de Arturo. Deb&iacute;a admitir que el muchacho ten&iacute;a buenos gustos musicales. De pronto, sinti&oacute; un contacto inesperado detr&aacute;s de ella. Seguramente uno de los muchachos se estaba queriendo propasar con ella, aprovechando su indefensi&oacute;n. Sinti&oacute; unas tibias manos deslizarse por debajo de su blusa y acariciar sus tetas suavemente comprobando que no tra&iacute;a sost&eacute;n. Ella trat&oacute; de parar esa caricia, cuando los dedos h&aacute;biles empezaron a juguetear con sus pezones acarici&aacute;ndolos con peque&ntilde;os movimientos circulares seguidos por un apret&oacute;n que le resultaba simplemente delicioso. En su mente desfilaba el rostro de Manuel, cuando miraba disimuladamente sus tetas durante el juego y el de Eduardo, pendiente siempre de sus piernas, mientras se acomodaba repetidamente su paquete. Repentinamente se sinti&oacute; excitada de no saber qui&eacute;n de los dos muchachos le estaba tocando y sinti&oacute; c&oacute;mo se iba excitando ante aquel inesperado evento. Sinti&oacute; una lengua buscando &aacute;vidamente su cuello y ella le permiti&oacute; dando un peque&ntilde;o quejido. La lengua intrusa fue movi&eacute;ndose lentamente por su cuello mientras las manos segu&iacute;an apretando sus tetas ahora con m&aacute;s libertad y atrevimiento.<\/p>\n<p>Cuando pensaba que aquello no pod&iacute;a ponerse m&aacute;s intenso&hellip;<\/p>\n<p>La chica sinti&oacute; la mano pos&aacute;ndose en sus nalgas por encima de sus leggings. Sin dejar de voltear a ver c&oacute;mo su amiga se devoraba aquel pedazo de carne ensalivado y en pie de guerra, movi&oacute; su culito hacia arriba para facilitar el contacto. Ante aquella invitaci&oacute;n, la mano se meti&oacute; dentro de su prenda y acarici&oacute; su co&ntilde;ito, que para estas alturas estaba ya empapado de nuevo. Pamela sinti&oacute; un ramalazo de placer atravesando por todo su cuerpo, especialmente el centro mismo de la entrepierna y, con lujuria acarici&oacute; el paquete del intruso que la acariciaba.<\/p>\n<p>Cristina, por su parte, se levant&oacute; de la posici&oacute;n donde se hallaba trag&aacute;ndose la verga de Eduardo y, cuando este pens&oacute; que la diversi&oacute;n hab&iacute;a ya terminado, not&oacute; con benepl&aacute;cito c&oacute;mo la chica se despojaba de su blusa de cumplea&ntilde;os y le ofrec&iacute;a sus juveniles tetas. Eduardo, sin pens&aacute;rsela dos veces, las empez&oacute; a besar con desesperaci&oacute;n, masaje&aacute;ndolas tal vez un poco m&aacute;s fuerte de lo que ella hubiera querido, pero a ninguno de los dos pareci&oacute; importarles. Eduardo apret&oacute; los labios alrededor de sus pezones y presionando mediante sus dientes, le empez&oacute; a dar mordidas intensas que la llevaron a sentir una emoci&oacute;n intensa. La suavidad protectora de esos labios, permit&iacute;an a los labios del muchacho presionarlos sin llegar a lastimarla. &ldquo;As&iacute; pinche Eduardo, m&aacute;mame las tetas as&iacute; cabr&oacute;n, me tienes hecha una puta&rdquo; gem&iacute;a Cristina de forma entrecortada, apenas consciente de la presencia de su novio a un escaso metro de ellas.<\/p>\n<p>Pamela segu&iacute;a acariciando aquella verga que se sent&iacute;a deliciosa en su mano cuando sinti&oacute; c&oacute;mo sus leggings iban bajando junto con sus panties. Se enrollaban en sus piernas, como resisti&eacute;ndose a dejar el para&iacute;so pero finalmente sinti&oacute; sus piernas liberadas y en un acto reflejo las abri&oacute; lo mas que pudo aun estando de pie. Una mano le retir&oacute; la suya de la suculenta y verga y por un par de segundos ces&oacute; aquel delicioso contacto, hasta que&hellip;<\/p>\n<p>Patricia sinti&oacute; como su cuerpo era empujado firmemente sobre la superficie de la mesa hasta quedar en posici&oacute;n de perrito. Sus tetas quedaron tocando la fr&iacute;a superficie de la mesa, ya que aquellas manos manten&iacute;an su blusa levantada a la altura de su cuello. Cuando Patricia adopt&oacute; esa posici&oacute;n sin quejarse, la mano se retir&oacute; de su cuello y empez&oacute; a subir su falda.<\/p>\n<p>&ldquo;&iquest;Qu&eacute; estoy haciendo?&rdquo; se pregunt&oacute; la mujer, consciente de que no tra&iacute;a ropa interior y que su atacante pronto le estar&iacute;a tocando su co&ntilde;ito sin contemplaciones. &ldquo;&iquest;debo pararlo ahora? &iquest;C&oacute;mo lo llamo, Manuel, Eduardo, chaval o hijo de puta?, me est&aacute;s violando, cabr&oacute;n&rdquo;. Su boca intent&oacute; decir esas palabras pero su co&ntilde;ito lo silenci&oacute; abriendo las piernas en se&ntilde;al de consentimiento.<\/p>\n<p>Patricia sinti&oacute; una mano hurgar en su cuevita llena de fluidos. En silencio, el intruso se meti&oacute; entre sus piernas y le empez&oacute; a dar una chupada deliciosa, acariciando su cl&iacute;toris con la punta de la lengua. Patricia brinc&oacute; por la sensaci&oacute;n, incapaz de negarse a recibir las caricias de aquella boca descarada y atrevida. Sus labios empezaron a proferir obscenidades que ella misma no alcanzaba a escuchar por la m&uacute;sica de los aud&iacute;fonos. De lo que s&iacute; estaba segura era de que algunas de esas palabras eran &ldquo;c&oacute;geme&rdquo; y &ldquo;cabr&oacute;n&rdquo; dichas repetidamente entre gemidos.<\/p>\n<p>Sin hacerse del rogar, aquel intruso la volvi&oacute; a coger de la cintura y, atray&eacute;ndola hacia si&hellip;<\/p>\n<p>Cristina se acost&oacute; en el sof&aacute; a un lado de Arturo su novio. Pod&iacute;a sentir la acompasada respiraci&oacute;n del muchacho mientras sent&iacute;a c&oacute;mo Eduardo le iba quitando sus jeans y sus pantys hasta dejarla completamente desnuda. Abri&oacute; sus piernas y el muchacho meti&oacute; su cabeza en medio de ellas, rozando sus labios vaginales, hinchados de placer con aquella boca sedienta. Subi&oacute; un poco m&aacute;s la boca, presionando contra su pubis apenas recubierto de sus vellos finamente recortados y, cuando pensaba que aquello no se pod&iacute;a poner mejor, sinti&oacute; un par de dedos de Eduardo entrando en ella mientras segu&iacute;a comi&eacute;ndole entre gemidos de ambos.<\/p>\n<p>Pamela, recibiendo de igual forma una rica comida de co&ntilde;o, ve&iacute;a a su amiga recibiendo aquel tratamiento a un lado de su novio y se sinti&oacute; sumamente excitada. Todo aquel episodio le parec&iacute;a surreal y sinti&oacute; el chorro caliente de su venida correr en tropel por su entrepierna para caer en la boca de aquel afortunado comedor de co&ntilde;os.<\/p>\n<p>La chica, apenas repuesta del temblor que le provocara tan profundo orgasmo, se movi&oacute; un poco hac&iacute;a donde se hallaban Cristina y Eduardo y se meti&oacute; entre las piernas de su amiga, luchando por un pedazo de aquel co&ntilde;o delicioso. Apenas sinti&oacute; c&oacute;mo una verga se mov&iacute;a a trav&eacute;s de los labios de su co&ntilde;ito e, incapaz de hacer otra cosa, se empez&oacute; a acariciar el cl&iacute;toris, con su dedo, mientras segu&iacute;a comiendo el co&ntilde;ito de su amiga y recib&iacute;a aquella caliente verga dentro de ella.<\/p>\n<p>Para completar el cuadro, Eduardo acariciaba las tetas de Pamela a la vez que compart&iacute;an aquel mojado manjar. El placer que sent&iacute;a la chica era indescriptible y sinti&oacute; una enorme urgencia por retribuirle el favor al muchacho. Tom&oacute; la verga de Eduardo, ya mojada por la saliva de Cristina y empez&oacute; a masturbarla lentamente.<\/p>\n<p>Cristina, abriendo sus ojos, volte&oacute; a ver a su novio aun dormido y, con una perversa sonrisa en su rostro&hellip;<\/p>\n<p>Patricia sinti&oacute; el brutal golpe de aquella verga adentr&aacute;ndose en sus carnes, las paredes de su co&ntilde;o se abrieron para darle la bienvenida a aquel visitante inesperado y levant&oacute; su culo para facilitarle a&uacute;n m&aacute;s el acceso. Las manos intrusas la tomaron de la cintura y comenzaron a penetrarla con rudeza en un fren&eacute;tico movimiento que le hizo sentir como su co&ntilde;ito se contra&iacute;a ante la inminente llegada de un nuevo orgasmo. Sin saber qui&eacute;n de los dos chicos se la estaba cogiendo, Patricia dejaba volar su imaginaci&oacute;n entre los rostros sonrientes de los dos.<\/p>\n<p>Nunca hab&iacute;a tenido sexo con unos aud&iacute;fonos puestos pero la sensaci&oacute;n no le molestaba en absoluto, estaba consciente de que estaba seguramente gimiendo tanto que pod&iacute;a despertar a Ricardo si no se hubiera tomado aquella potente pastilla para dormir. Imaginar el cuerno que le estaba poniendo al imb&eacute;cil de su esposo le hizo potenciar a&uacute;n m&aacute;s el placer que sent&iacute;a y se retorci&oacute; en la mesa sinti&eacute;ndose una puta sin escr&uacute;pulos, puro placer sin culpa, sin temor a ser sorprendida, en alg&uacute;n punto rec&oacute;ndito de su ser le atra&iacute;a el morbo de escuchar la voz encabronada de su marido al verla cogiendo como una vil perra y ella sin poder recobrar el control de su cuerpo, incapaz de parar de sentir emociones intensas ante los embates de aquella verga dentro, muy dentro de ella. Sin poder contenerse m&aacute;s se vino en aquella mesa, con el culo al aire y sin siquiera saber a ciencia cierta a quien le estaba dando su co&ntilde;ito en esa noche extremadamente caliente. Sinti&oacute; c&oacute;mo sus fluidos ba&ntilde;aban a aquella verga deliciosa cuando&hellip;<\/p>\n<p>Cristina se recost&oacute; en el sof&aacute; montada encima de la cabeza de su novio Arturo y ofreci&oacute; su co&ntilde;ito abierto a Eduardo para que se la metiera duro. Eduardo dud&oacute; por un momento ya que el co&ntilde;o de Cristina estaba a unos escasos cent&iacute;metros arriba de la cara de Arturo. Para cogerla, tendr&iacute;a que rozar el rostro de su amigo, aun inconsciente. Qu&eacute; pasar&iacute;a si el despertaba y los encontraba en esa posici&oacute;n. A su lado, Pamela recib&iacute;a una rica raci&oacute;n de verga que le estaba taladrando su co&ntilde;ito mientras la chica gem&iacute;a y se aferraba de la pierna de su amiga.<\/p>\n<p>Finalmente, pudo m&aacute;s la calentura de Eduardo que su temor a ser descubierto y se recost&oacute; parcialmente en el sill&oacute;n para penetrar a Cristina. Su co&ntilde;ito h&uacute;medo y caliente le recibi&oacute; alegremente y sinti&oacute;, con aprensi&oacute;n al principio, como sus huevos rebotaban en las mejillas de su amigo cada vez que penetraba a su novia. Cristina, tal vez debido al morbo de aquella situaci&oacute;n, gem&iacute;a y le dec&iacute;a guarradas al tiempo que se acariciaba su cl&iacute;toris al mismo ritmo con el que recib&iacute;a la verga endurecida de Eduardo. Pronto sus fluidos escurr&iacute;an mojando el pene del muchacho y por supuesto la mejilla de su cornudo novio. Volte&oacute; a ver a su amiga con una mirada extraviada en el rostro, Pamela capt&oacute; esa mirada turbia y, sin pensarlo&hellip;<\/p>\n<p>Patricia sinti&oacute; que su mundo daba vueltas y su co&ntilde;ito se contra&iacute;a al sentir el espeso y caliente semen inundando su intimidad en vol&uacute;menes copiosos. La verga se contra&iacute;a y ella sent&iacute;a los espasmos de aquel intruso empujando contra ella y apretando a&uacute;n m&aacute;s sus tetas contra la dura superficie de la mesa. Vagamente sinti&oacute; c&oacute;mo &eacute;l se separaba de ella y, cuando pensaba que todo hab&iacute;a concluido, sinti&oacute; unos dedos hurgando en su interior para recoger aquella leche fresca que acababa de ser vaciada en su hambriento co&ntilde;o. Las diestras manos, utilizando el semen como un lubricante empez&oacute; a masturbarla fren&eacute;ticamente. De pronto par&oacute; por unos cinco segundos y continu&oacute; de nueva cuenta con aquel movimiento de sus dedos dentro de ella. Su otra mano se adentr&oacute; en la boca de ella, y le hizo probar el sabor de aquel semen fresco, mezclado con sus abundantes flujos vaginales. Era un sabor exquisito que la puso de nuevo caliente en un santiam&eacute;n y, con el est&iacute;mulo de aquellos otros dedos d&aacute;ndole placer a su co&ntilde;o, le hicieron venirse de nueva cuenta, temblando ante aquel extra&ntilde;o y colapsando su cuerpo contra la mesa hasta quedar exhausta, totalmente rendida a aquellas caricias endemoniadamente cachondas. Cuando recuper&oacute; de nueva cuenta las fuerzas&hellip;<\/p>\n<p>Pamela se acerc&oacute; a la boca de su amiga, movi&eacute;ndose con sus piernas y brazos como una gatita, y le bes&oacute; mientras ella segu&iacute;a siendo penetrada por aquel incansable chico. Pamela le sonri&oacute; a Cristina y se puso a un lado de ella, montada en el pecho del inconsciente Arturo. Abri&oacute; sus piernas igual que su amiga y Eduardo y se ofreci&oacute; de nuevo ante aquella verga deliciosa que la hab&iacute;a penetrado anteriormente.<\/p>\n<p>Ver a aquellas dos pareas lado a lado, disfrutando de lo rico, era un espect&aacute;culo demasiado caliente y no tardaron aquellas j&oacute;venes vergas en descargar su leche en las calientes amigas, que se besaban con desesperaci&oacute;n mientras sent&iacute;an la corrida de ambos j&oacute;venes y sus aullidos incontrolables. Primero se vino Eduardo seguido casi inmediatamente despu&eacute;s de Manuel, que se vaci&oacute; como si no hubiera un ma&ntilde;ana en el dulce co&ntilde;ito de su amiga.<\/p>\n<p>Como si se hubieran puesto de acuerdo, Pamela y Cristina se siguieron besando, y se tocaron sus respectivos co&ntilde;os cubiertos de semen, hasta venirse como dos bailarinas practicando coreograf&iacute;as elaboradas.<\/p>\n<p>El semen de Eduardo escurr&iacute;a por el co&ntilde;ito de Cristina y ba&ntilde;aba el rostro de Arturo que ni se inmut&oacute; ante aquella brutal escena.<\/p>\n<p>Patricia sinti&oacute; la suave mano acariciando su rostro, y removiendo el sost&eacute;n que a&uacute;n le cubr&iacute;a sus ojos. Ante ella apareci&oacute; la cara sonriente de Cristina.<\/p>\n<p>&#8211; Ma, te quedaste dormida ac&aacute;. Perd&oacute;n que nos hayamos tardado tanto en el juego&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; No te preocupes, hija. &ndash; Dijo Patricia aun somnolienta.<\/p>\n<p>&#8211; Hija&hellip; &iquest;te puedo preguntar algo?<\/p>\n<p>&#8211; Dime mam&aacute;&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qui&eacute;n de los muchachos abandon&oacute; el juego?<\/p>\n<p>&#8211; Nadie. &ndash; Dijo Cristina aun recordando la brutal corrida doble en el sof&aacute; y encima de Arturo. &ndash; Nos quedamos jugando hasta que ambos perdieron&hellip; ya se fueron hace un momento, pero pamela se quedar&aacute; a dormir conmigo y Arturo sigue perdido en el sof&aacute;&hellip;<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Est&aacute;s segura, Cristina?<\/p>\n<p>&#8211; Totalmente, ma. &iquest;Por qu&eacute; lo preguntas?<\/p>\n<p>&#8211; Por nada hija, no tiene importancia. &ndash; Dijo Patricia confundida.<\/p>\n<p>En el cuarto de arriba, Ricardo dorm&iacute;a pl&aacute;cidamente en su cama, con una pac&iacute;fica sonrisa mientras una pastilla para dormir se iba disolviendo lentamente en el drenaje.<\/p>\n<p>Sin que su madre se diera cuenta, Cristina sonri&oacute; y se retir&oacute; a su recamara.<\/p>\n<p>Dark Knight<\/p>\n<p>jbmx36@gmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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