{"id":29354,"date":"2021-05-11T22:00:00","date_gmt":"2021-05-11T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-11T22:00:00","modified_gmt":"2021-05-11T22:00:00","slug":"de-monja-a-puta-de-lujo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/de-monja-a-puta-de-lujo\/","title":{"rendered":"De monja a puta de lujo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29354\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>No s&eacute; c&oacute;mo comenzar,&nbsp; siento que durante mucho tiempo estuve perdida, pero por fin s&eacute; qui&eacute;n soy, una mujer fuerte, sincera y decidida, pero no siempre fui as&iacute;, tambi&eacute;n fui joven, inexperta, maleable, sumisa, hubo un tiempo en que no ten&iacute;a ni voz ni voto en mis decisiones, un tiempo en el que me encontraba fuera de sitio sin saber muy bien donde estaba mi camino, esta es mi historia desde mi juventud hasta el d&iacute;a de hoy, la historia de una monja joven que se dej&oacute; llevar por el sexo, la historia de una chica con un padre demasiado recto y sin saber perdonar, un padre que castig&oacute; a su hija por lo que le contaron un d&iacute;a cuando vieron a su hija con el novio en una situaci&oacute;n, digamos que un poco cari&ntilde;osa, un padre que no quiso enfrentarse al que dir&aacute;n, &eacute;l siempre recto, siempre mod&eacute;lico ante la sociedad, un padre que encerr&oacute; a su hija en un convento y que tir&oacute; la llave, pero el destino me ten&iacute;a reservada mi venganza, el destino quiso que conociera a Andr&eacute;s el hombre que la ense&ntilde;o a follar, ahora soy y no para siempre una de las chicas de compa&ntilde;&iacute;a m&aacute;s caras y m&aacute;s carism&aacute;ticas de la ciudad a la que nunca le han puesto cara quiz&aacute;s por el que dir&aacute;n.<\/p>\n<p>Mi historia comenz&oacute; una tarde del mes de febrero, un febrero fr&iacute;o y lluvioso como hacia tanto que no hab&iacute;a, un febrero que con 18 a&ntilde;os mi padre me llev&oacute; al convento donde me qued&eacute;, sola sin saber todav&iacute;a que iba a ser de m&iacute;, con tan solo una maleta y algo de ropa miraba detr&aacute;s de la puerta enrejada como se marchaba mi padre sin tan siquiera decirme adi&oacute;s, aquel d&iacute;a gast&eacute; todas mis l&aacute;grimas que una tras otra fueron cayendo por mis mejillas.<\/p>\n<p>Hab&iacute;an pasado cuatro a&ntilde;os desde aquel d&iacute;a, cuatro a&ntilde;os daban para mucho y me hab&iacute;a convertido en una de las monjas m&aacute;s j&oacute;venes del convento, una chica de 22 a&ntilde;os muy rebelde, inquieta y muy curiosa seg&uacute;n la madre superiora, una chica de cabellos rubios, ojos azules y cara angelical a la que le gustaba re&iacute;r, cantar, leer y dibujar, esto &uacute;ltimo parec&iacute;a que no se me daba nada mal, hac&iacute;a cuatro a&ntilde;os que no hab&iacute;a salido de los muros del convento cuando un d&iacute;a me encomendaron una tarea que seg&uacute;n mis superioras estaba hecha a medida para m&iacute; y as&iacute; podr&iacute;an descansar de m&iacute; durante un tiempo, la tarea era ser la enlace entre el arquitecto y mis superioras, para que la reconstrucci&oacute;n de la nueva parroquia junto al convento se llevara a buen puerto.<\/p>\n<p>El primer d&iacute;a que me fij&eacute; en &eacute;l bajaba del andamio sucio y sudoroso, era un hombre guapo, mayor que yo, ten&iacute;a la camisa abierta y pod&iacute;a adivinar sus m&uacute;sculos bien perfilados del gimnasio, el olor que desprend&iacute;a su perfume era muy embriagador por lo menos para m&iacute;, fui la &uacute;nica monja en fijarse en &eacute;l, en lo tremendamente atractivo que era y evidentemente la &uacute;nica que por la noche pensaba en aquel hombre, hab&iacute;a algo que me atra&iacute;a sin que yo pudiera evitarlo, era tan evidente que &eacute;l se hab&iacute;a percatado y seguramente Andr&eacute;s tambi&eacute;n pensaba en m&iacute;, pensaba en la joven monja que revoloteaba como una z&aacute;ngana a su alrededor, en la joven monja con cara angelical y que a pesar del h&aacute;bito se pod&iacute;a adivinar un bonito cuerpo por debajo, la monja que le miraba con deseo, la monja que era diferente a las dem&aacute;s, m&aacute;s alegre, m&aacute;s desinhibida a la que seguro pod&iacute;a dominar.<\/p>\n<p>Empez&oacute; claramente a tirarme un anzuelo, a recoger sedal lentamente para ver si picaba, algo de lo que intent&eacute; escapar en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, pero no me era f&aacute;cil huir de &eacute;l m&aacute;s cuando en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n era yo la que buscaba el anzuelo sin que fuera una cosa demasiado evidente, por ejemplo cuando supervisaba con &eacute;l los avances viendo los planos, Andr&eacute;s intentaba siempre posar su mano en mi cintura o se acercaba demasiado, ese tipo de cosas que intentaba a diario y a diario le apartaba de m&iacute; rega&ntilde;&aacute;ndole.<\/p>\n<p>Andr&eacute;s era un hombre de esos que gustan a las mujeres por su labia y por su f&iacute;sico y aunque yo era un poco m&aacute;s resistente y monja segu&iacute;a siendo mujer despu&eacute;s de todo, las noches para m&iacute; empezaron a ser un tormento, so&ntilde;ando e imagin&aacute;ndome con &eacute;l, hac&iacute;a tiempo que esas sensaciones no las ten&iacute;a, las ten&iacute;a ocultas, olvidadas y encerradas gracias a la oraci&oacute;n y a mis hermanas, gracias a las continuas confesiones, trataba de no pecar de no caer en las tentaciones de la carne, pero con Andr&eacute;s me estaba poniendo realmente a prueba, todas las noches me despertaba exaltada por las visiones de los dos juntos, despu&eacute;s de verme jadear y gemir, despu&eacute;s de haber humedecido mis bragas y de tener mi vagina mojada.<\/p>\n<p>Siempre recordar&eacute; aquel d&iacute;a, era un d&iacute;a tormentoso del mes de marzo, un mes que nos estaba sorprendiendo con temperaturas cercanas al verano y a la semana con heladas y lluvias copiosas, aquel d&iacute;a nos encontr&aacute;bamos solos en el contenedor que utilizaba de oficina, al principio le busqu&eacute; por la obra un buen rato, los obreros me dijeron que estar&iacute;a en la oficina, pero al llegar no estaba, pero si los planos encima de su mesa, los gir&eacute; y me qued&eacute; mir&aacute;ndolos un buen rato hasta que saqu&eacute; un par de ideas, no me hab&iacute;a dado cuenta cuando entr&oacute; hasta que le not&eacute; por detr&aacute;s de m&iacute;, tan cerca que notaba su cuerpo sobre el m&iacute;o, una vez m&aacute;s le esquiv&eacute; y me ech&eacute; hacia un lado, le ten&iacute;a a mi derecha con una mano apoyada en la mesa y su cuerpo presionando mi cadera, su olor, esa sensaci&oacute;n de tenerle tan cerca, los sue&ntilde;os y visiones que ten&iacute;a con &eacute;l por las noches hacia que me excitara y un calor entraba por mi cuerpo sin poder salir del h&aacute;bito, Andr&eacute;s se percat&oacute; de que aquello no era como otros d&iacute;as, otros d&iacute;as ya me hubiera apartado por completo e incluso le hubiera llamado la atenci&oacute;n, aquel d&iacute;a era diferente, &eacute;l lo sab&iacute;a y yo lo sab&iacute;a.<\/p>\n<p>Era tan evidente que yo hab&iacute;a levantado un poco la prohibici&oacute;n y as&iacute; se acerc&oacute; m&aacute;s a m&iacute;, sus labios junto a mi o&iacute;do, su cuerpo unido a mi espalda sin que recibiera queja alguna, solo nerviosismo, solo miradas nerviosas por mi parte, tartamudeos al hablar y una respiraci&oacute;n m&aacute;s r&aacute;pida de lo normal, Andr&eacute;s se puso por completo detr&aacute;s de m&iacute;, apoyaba su cuerpo sobre el m&iacute;o, sus manos sobre la mesa rode&aacute;ndome sin dejarme salir, segu&iacute;amos hablando cuando empec&eacute; a notar como su pelvis se rozaba contra mi h&aacute;bito, como pod&iacute;a sentir su erecci&oacute;n sobre mis gl&uacute;teos, su cabeza por encima de mi hombro derecho con sus labios movi&eacute;ndose, habl&aacute;ndome, mordiendo mis l&oacute;bulos y cambiando de conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Me sent&iacute;a nerviosa, muy nerviosa sin saber qu&eacute; hacer, es cierto que antes de ingresar en el convento hab&iacute;a tenido relaciones sexuales, pero desde que ingres&eacute; en el convento, aunque fuera obligada no hab&iacute;a vuelto a pensar en el sexo hasta que le conoc&iacute;, hasta que Andr&eacute;s se cruz&oacute; en mi vida. Mi respiraci&oacute;n se hab&iacute;a acelerado al igual que mi coraz&oacute;n, miraba hacia abajo con los ojos fijos en el plano como esperando que pasara algo, esperaba que sonara el tel&eacute;fono, que llamaran a la puerta, o que se oyeran las voces de mis hermanas llam&aacute;ndome para irme con ellas, para atender la llamada de la madre superiora que me requer&iacute;a como hab&iacute;a pasado tantas veces, pero aquel d&iacute;a no pas&oacute; nada de eso, todo lo contrario, not&eacute; como su pelvis presionaba mis gl&uacute;teos por detr&aacute;s y como sus manos subieron por mi cintura hasta mis senos.<\/p>\n<p>Deber&iacute;a haber gritado, deber&iacute;a haberme ido, pero no lo hice, ni una cosa ni la otra y no s&eacute; por qu&eacute;, quiz&aacute;s porque no quer&iacute;a, quiz&aacute;s porque quer&iacute;a ver si ten&iacute;a la fuerza suficiente como para aguantar o quiz&aacute;s porque realmente me quer&iacute;a quedar, hab&iacute;a fantaseado tanto con &eacute;l, le hab&iacute;a so&ntilde;ado haci&eacute;ndome el amor que ahora al estar a solas con &eacute;l me sent&iacute;a feliz, realmente quer&iacute;a sentir todo lo que hab&iacute;a so&ntilde;ado, sentir sus manos sobre mis senos gust&aacute;ndome tanto, notaba y sent&iacute;a escalofr&iacute;os por todo el cuerpo, pod&iacute;a notar como su pene me golpeara por detr&aacute;s excit&aacute;ndome tanto, pero sobre todo notaba como ten&iacute;a las bragas, con sed de sexo, con mi vagina que se empezaba a dilatar, a humedecer, pod&iacute;a notar como apretaba mis muslos por debajo del h&aacute;bito, pod&iacute;a notar esa sensaci&oacute;n antes de, antes del sexo.<\/p>\n<p>Andr&eacute;s segu&iacute;a susurr&aacute;ndome al o&iacute;do y empezaba a quitarme la cofia y el cuello de mi h&aacute;bito dejando al descubierto mi pelo rubio y la rosada piel de mi cuello, sus labios enseguida se posaron en m&iacute; para besarme, notaba los h&uacute;medos besos desplaz&aacute;ndose poco a poco y una electricidad atraves&oacute; mi cuerpo de inmediato, cuando sus manos apretaban mis senos por encima del h&aacute;bito grueso de lana ya a esas alturas yo estaba totalmente entregada a lo que &eacute;l quisiera hacerme y salvo por una peque&ntilde;a resistencia en mi interior, pero pr&aacute;cticamente nula contra los deseos de mi cuerpo que no atend&iacute;an a ninguna raz&oacute;n, mi respiraci&oacute;n, los peque&ntilde;os gemidos y jadeos, adem&aacute;s de haberme observado c&oacute;mo me mord&iacute;a mis labios s&iacute;ntoma del gozo que estaba experimentando al verme reflejada en el espejo que ten&iacute;amos delante detr&aacute;s de la mesa, me hab&iacute;an delatado ante &eacute;l y le animaba a que siguiera a que terminara lo que hab&iacute;a empezado.<\/p>\n<p>Andr&eacute;s segu&iacute;a presionando su pelvis contra m&iacute; d&aacute;ndome peque&ntilde;os empujones hacia delante, sus manos dejaron mis pechos y agach&aacute;ndose empez&oacute; a subirme el h&aacute;bito hasta la cintura, ahora sent&iacute;a sus manos acariciar mi piel, las notaba recorrer mis muslos metiendo sus dedos en su parte interior llegando a tocar mi vulva, notar como mis bragas se hab&iacute;an mojado susurr&aacute;ndome precisamente eso al o&iacute;do, luego los sacaba de all&iacute; y apretaba con ellos mis gl&uacute;teos por encima de mis bragas, notaba como muy despacio cog&iacute;an la tela de mis bragas y me las empezaba a quitar baj&aacute;ndomelas por debajo de mis rodillas, sus manos se apartaban de mis caderas dejando caer mi h&aacute;bito hasta el suelo tap&aacute;ndome nuevamente las piernas, ve&iacute;a a trav&eacute;s del espejo como se empezaba a bajar y quitar sus pantalones, ve&iacute;a como sus manos nuevamente me sub&iacute;an el h&aacute;bito, dej&aacute;ndolo por encima de mis caderas como antes o sujet&aacute;ndolo con sus brazos a la vez que sent&iacute;a su pene sobre mis gl&uacute;teos desnudos, sus manos sobre mis caderas y fue el momento en el que realmente me asust&eacute; y pens&eacute; en lo que estaba haciendo, la parte racional de mi cerebro todav&iacute;a no me hab&iacute;a abandonado, segu&iacute;a luchando contra la excitaci&oacute;n de mi cuerpo, hasta que sent&iacute; sus dedos sobre mi cl&iacute;toris, humedeci&eacute;ndose en mis labios y en mi vagina, all&iacute; acab&oacute; toda resistencia.<\/p>\n<p>Una de sus manos hab&iacute;a bajado por mi cadera hasta mis nalgas, meti&eacute;ndose entre mis muslos para descubrir la humedad que guardaban celosamente, sus dedos empezaron a pasearse por en medio de mis labios, presionando mi cl&iacute;toris y acariciando la entrada de mi vagina, algo que hab&iacute;a jurado no volver a hacer estaba a punto de suceder, hab&iacute;a jurado no entregar mi vagina a ning&uacute;n hombre estaba a punto de caer como un castillo de naipes. Andr&eacute;s me separ&oacute; un poco de la mesa abriendo un poco mis piernas, mis bragas h&uacute;medas hac&iacute;a tiempo que yac&iacute;an en el suelo por debajo de sus calzones y parec&iacute;an estar haciendo el amor al igual que nosotros cuando sent&iacute; como algo gordo, duro y suave bajaba al abrigo de mis labios hasta mi vagina y meti&eacute;ndose en ella su glande empez&oacute; a penetrarme sacando un peque&ntilde;o gemido de m&iacute; al notar aunque solo fuera su cabeza dentro de m&iacute;.<\/p>\n<p>El gemido fue en aumento cuando le sent&iacute;a entrar y salir de m&iacute;, cuando me iba llenando con su pene, dilatando m&aacute;s y m&aacute;s mi vagina, mi cuerpo estaba casi paralelo al suelo, mis piernas abiertas y Andr&eacute;s detr&aacute;s de m&iacute; entrando y saliendo de mi vagina con su pene, me sujetaba a la mesa mediante el apoyo de los antebrazos, mi cara se mov&iacute;a seg&uacute;n recib&iacute;a cada empuj&oacute;n, cada vez que me penetraba y me atravesaba entera con su lanza, ve&iacute;a el reflejo en el espejo, ve&iacute;a como Andr&eacute;s miraba como me la met&iacute;a, como su cara experimentaba el placer de meterme su pene y aquello me excitaba a&uacute;n m&aacute;s, que &eacute;l viera como desaparec&iacute;a su polla dentro mi vagina y por supuesto ver mi propio placer reflejado en mi cara, con la boca abierta sin poder emitir sonido alguno, salvo en ocasiones que al sentirme penetrada tan profundamente con su pene cuando le ve&iacute;a mover su pelvis hacia delante y hacia atr&aacute;s con fuerza, consegu&iacute;a arrancarme peque&ntilde;os gritos que poco a poco se hicieron m&aacute;s asiduos.<\/p>\n<p>Andr&eacute;s sin sacar su pene de mi vagina hizo que me incorporara y tirando del h&aacute;bito hacia arriba me dej&oacute; completamente desnuda, sus manos paseaban por mi cuerpo como buscando algo perdido, recorr&iacute;an mis curvas y parec&iacute;a impresionado de que una monja tuviera esas medidas, sus manos apretaban ahora con la desnudez de mi cuerpo mis pechos tirando de unos pezones puntiagudos casi haci&eacute;ndome da&ntilde;o, pero era un da&ntilde;o placentero, ahora yo misma buscaba su polla moviendo mis nalgas hacia delante y hacia atr&aacute;s meti&eacute;ndome su polla en mi vagina sin que &eacute;l se moviera, el olor a mi sexo empezaba a perfumar aquel contenedor reconvertido en oficina, el sonido acuoso al meterme su pene en mi vagina tremendamente mojada, los golpes de su pelvis contra mis nalgas junto con mis gemidos y peque&ntilde;os gritos envolv&iacute;an aquella oficina improvisada.<\/p>\n<p>Por un momento pens&eacute; que todo hab&iacute;a acabado, su pene descansaba dentro de mi vagina, muy dentro en mi interior cuando Andr&eacute;s me la sac&oacute;, ya est&aacute;, eso era todo pensaba, no hab&iacute;a notado que se hubiera corrido y por supuesto que yo aunque me hab&iacute;a encantado tampoco, aunque no sab&iacute;a que era eso de tener un orgasmo, pero estaba equivocaba porque Andr&eacute;s me cog&iacute;a de la mano y me llevaba hasta el enorme sof&aacute; de cuero que ten&iacute;a all&iacute; en la oficina, hac&iacute;a que me tumbara boca arriba y sin que me tuviera que decir nada yo misma le abr&iacute; bien mis piernas elev&aacute;ndolas al techo, dej&aacute;ndole ver mi vulva peluda y desali&ntilde;ada con la raja de mi vagina abierta, dilatada y h&uacute;meda, no tard&oacute; en tumbarse encima de m&iacute;, en meter enseguida su pene en mi vagina y hacerme disfrutar nuevamente con cada movimiento, con cada empuj&oacute;n que sent&iacute;a y con cada penetraci&oacute;n.<\/p>\n<p>Esta vez la notaba m&aacute;s dentro de m&iacute;, esta vez su pene entraba y sal&iacute;a con tanta facilidad que me arrastraba a un mundo imaginario para m&iacute; hasta entonces, su pene me llenaba rozando toda mi vagina hasta el fondo, arrebat&aacute;ndome los gritos de mi boca, sent&iacute;a como me penetraba tan fuerte que me hund&iacute;a en el sof&aacute;, que ahora si sent&iacute;a algo diferente, sent&iacute;a como mi cuerpo me abandonaba y entraba en un &eacute;xtasis, un &eacute;xtasis de sexo, notaba como el vientre me ard&iacute;a y una explosi&oacute;n de calor me llenaba por dentro, no sabr&iacute;a explicar aquella sensaci&oacute;n de placer solo s&eacute; que me hizo gritar de verdad y como mis gritos alertaron a los obreros que trabajaban fuera, solo s&eacute; que sent&iacute; como una ola inundaba mi vagina y como Andr&eacute;s acelerando su ritmo meti&eacute;ndomela con rapidez, con fuerza y lleg&aacute;ndola a meter muy profundamente sus gemidos empezaron a ser tambi&eacute;n audibles en el exterior, su excitaci&oacute;n no le permiti&oacute; sacar su pene dentro de mi vagina cuando explot&oacute; y descarg&oacute; dentro de m&iacute;, una eyaculaci&oacute;n tremenda que empez&oacute; a recorrer mi interior hasta mis ovarios, no fui consciente hasta mucho m&aacute;s tarde cuando despu&eacute;s de vestirme y pasar mi verg&uuml;enza por el camino hacia el convento con todos los obreros mir&aacute;ndome llegu&eacute; a mi celda y me empec&eacute; a limpiar.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente fing&iacute; estar enferma, al siguiente y al siguiente, hasta que por fin una ma&ntilde;ana despert&eacute; con dolores menstruales, estaba aliviada y sin embargo a pesar de mis oraciones sent&iacute;a que hab&iacute;a fallado y m&aacute;s porque por las noches todav&iacute;a reviv&iacute;a aquel encuentro con tanto placer, no tard&oacute; mucho en saberse todo aquello dentro de los muros del convento, no tard&eacute; en ser expulsada y colgar los h&aacute;bitos march&aacute;ndome de all&iacute; pidiendo refugio en mi casa, supongo que el que los obreros chismorrearan tampoco hab&iacute;a ayudado a que no se supiera fuera de los muros del convento, tanto chismorreo que llegaron a o&iacute;dos de mi familia, de mi padre que una vez m&aacute;s me oblig&oacute; hacer las maletas para irme de casa y repudiarme en p&uacute;blico.<\/p>\n<p>Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde y no precisamente unos buenos a&ntilde;os para m&iacute;, ya con 24 a&ntilde;os viv&iacute;a independizada, viv&iacute;a muy c&oacute;modamente en una casa m&aacute;s grande que la de mi padre, quiz&aacute;s haciendo lo que siempre me gust&oacute; por lo menos desde aquel d&iacute;a, me hab&iacute;a convertido en una de las prostitutas de lujo con m&aacute;s cach&eacute; de la ciudad, era conocida por todos los hombres poderosos y ricos de la regi&oacute;n y aunque nadie supiera realmente mi identidad pues siempre celosa de ella les recib&iacute;a en la habitaci&oacute;n de un hotel, abriendo la puerta con un bat&iacute;n blanco transparente dej&aacute;ndoles so&ntilde;ar desde el primer momento con mi espectacular cuerpo desnudo, pechos duros, cuervas dif&iacute;ciles de crear, sexo perfumado, depilado y cuidado y de mi rostro solo unos ojos azules muy claros perfilados de negro, labios carnosos de color rojo intenso y llevando una m&aacute;scara de carnaval veneciana tapando el resto de mi cara.<\/p>\n<p>El tiempo quiso, que aquel que me llev&oacute; al convento, aquel que me ech&oacute; de su casa, me estuviera follando por sexta vez como un hip&oacute;crita, metiendo y hundiendo su polla en la vagina de su hija sin saberlo, seis visitas ya engordando mi cuenta en el banco y fue al &uacute;nico que le permit&iacute;a no usar preservativo y descargar su semen dentro de m&iacute;, pero quer&iacute;a que sufriera lo que yo hab&iacute;a pasado as&iacute; que ese d&iacute;a nada m&aacute;s terminar de follarme fue con el &uacute;nico con el que me quit&eacute; la m&aacute;scara, nunca m&aacute;s volvi&oacute; y s&eacute; que muy pocas veces sal&iacute;a de su casa.<\/p>\n<p>Siempre dije que ser&iacute;a durante un peque&ntilde;o y breve momento de tiempo, que en cuanto ahorrase para comprarme una casa y poner un peque&ntilde;o negocio de flores lo dejar&iacute;a como as&iacute; fue al cabo de cinco a&ntilde;os de ser la m&aacute;s cotizada de la ciudad, por otro lado y durante ese tiempo segu&iacute;a disfrutando y mucho de mi amistad con Andr&eacute;s, aquel hombre tan maravilloso que despert&oacute; un d&iacute;a mi sexo me llamaba a menudo y siempre hab&iacute;a un hueco para &eacute;l, los minutos se convert&iacute;an en horas y las horas en tardes follando con &eacute;l, disfrutando como hund&iacute;a su polla en mi vagina haci&eacute;ndome gritar alto y sin importarme lo que pudieran decir de m&iacute;, Andr&eacute;s se hab&iacute;a ganado el derecho a follarme siempre que quisiera, con el &uacute;nico hombre donde los orgasmos eran reales y no fingidos, el &uacute;nico hombre que sigue disfrutando de mi cuerpo aun hoy.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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