{"id":29360,"date":"2021-05-12T22:00:00","date_gmt":"2021-05-12T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-12T22:00:00","modified_gmt":"2021-05-12T22:00:00","slug":"los-viejos-se-cogieron-a-mi-esposa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/los-viejos-se-cogieron-a-mi-esposa\/","title":{"rendered":"Los viejos se cogieron a mi esposa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29360\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">16<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 27<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Deb&iacute; haberlo imaginado, pero no lo hice, la excitaci&oacute;n que me produc&iacute;a ver a mi esposa mostrarse en el balc&oacute;n y verla disfrutar en mi cama con visitantes ocasionales, me impidieron vislumbrar el futuro. Tendr&iacute;a que haberme dado cuenta que, m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano, todo dejar&iacute;a de estar en nuestra privacidad y se empezar&iacute;a a ser m&aacute;s p&uacute;blico. Y as&iacute; fue.<\/p>\n<p>Con Ana vivimos en un edificio de departamentos en una zona muy coqueta. Es un complejo con piscina, gimnasio y un gran parque que se usa como sol&aacute;rium. Por supuesto, como en casi todos estos lugares, contamos con seguridad privada en los ingresos y monitoreo por c&aacute;maras en casi todas las zonas comunes. Y aunque esto hace que uno se siente m&aacute;s seguro, termino jug&aacute;ndonos en contra.<\/p>\n<p>Aunque tomamos siempre bastantes precauciones, era seguro que la constante exhibici&oacute;n de Ana y las frecuentes visitas de j&oacute;venes, empezaron a llamar la atenci&oacute;n m&aacute;s de lo que hubi&eacute;semos querido.<\/p>\n<p>Ese viernes de enero, como todos los d&iacute;as que asistimos a nuestros respectivos trabajos, salimos de nuestro departamento y nos dirigimos hacia el ascensor. Acostumbro alcanzarla al negocio en que trabaja y de ah&iacute; me dirijo al m&iacute;o. Est&aacute;bamos bastante cansados, hab&iacute;a venido de visita un &ldquo;amigo&rdquo; y nos hab&iacute;amos dormido tarde. Enti&eacute;ndase que cuando digo &ldquo;amigo&rdquo;, me refiero a alg&uacute;n conocido que vino a disfrutar de mi esposa.<\/p>\n<p>&#8211; No puedo m&aacute;s, me dijo Ana.<\/p>\n<p>&#8211; Yo tambi&eacute;n estoy muerto, le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Menos mal que ma&ntilde;ana es s&aacute;bado, contin&uacute;e.<\/p>\n<p>&#8211; Tenemos que parar de hacer esto en la semana, me dijo sonriendo.<\/p>\n<p>&#8211; Ayer no se te ve&iacute;a disconforme, sonre&iacute;.<\/p>\n<p>Solo sonr&iacute;o y antes que pudiera decir algo m&aacute;s, llego el ascensor. Al abrirse las puertas su interior estaba ocupado por un vecino del s&eacute;ptimo piso, que, aunque lo hab&iacute;a cruzado varias veces, nunca hab&iacute;amos entablado una conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos d&iacute;as, dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos d&iacute;as, dijimos casi al un&iacute;sono con Ana.<\/p>\n<p>&#8211; Van a las cocheras, pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Si, gracias, dije.<\/p>\n<p>Yo me acomode al lado de &eacute;l y Ana se ubic&oacute; delante de los dos mirando hacia la puerta del ascensor. Ella vest&iacute;a un pantal&oacute;n blanco muy ajustado que dejaba notar muy sutilmente a trav&eacute;s de la tela los bordes de su peque&ntilde;a tanga.<\/p>\n<p>Por supuesto eso no pas&oacute; desapercibido para nuestro vecino, que clavo la mirada en la cola de mi esposa, sin ning&uacute;n disimulo.<\/p>\n<p>&#8211; Me llamo Ricardo, dijo mientras me ofrec&iacute;a su mano.<\/p>\n<p>&#8211; Jorge Pietro, un gusto, dije correspondiendo su saludo.<\/p>\n<p>&#8211; Soy Ana, un gusto.<\/p>\n<p>&#8211; Si claro se&ntilde;ora, ya conozco su nombre, ac&aacute; en el edificio se habla mucho de Ud., dijo.<\/p>\n<p>Ana me miro y se sonrojo.<\/p>\n<p>&#8211; Es que hace mucho tiempo que vivimos ac&aacute;, dije nervioso.<\/p>\n<p>&#8211; Si claro, dijo el riendo.<\/p>\n<p>Por suerte, el ascensor llego a destino. Mientras camin&aacute;bamos hacia nuestros autos a Ana se la ve&iacute;a abrumada, pero no dijo palabra. Yo a su lado le agarr&eacute; la mano y se la apret&eacute; en un gesto de tranquilidad. Ricardo hab&iacute;a quedado detr&aacute;s de nosotros y me lo imaginaba disfrutando la cola de ella con atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Que tengan un buen d&iacute;a, dijo<\/p>\n<p>&#8211; Igualmente, respond&iacute;<\/p>\n<p>&#8211; Adi&oacute;s, fue solo el saludo de Ana.<\/p>\n<p>&#8211; Espero no haberla incomodado con mi comentario, en el edificio es muy conocida por su belleza, dijo Ricardo mientras la observaba de arriba abajo.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias, dijo ella sonroj&aacute;ndose nuevamente.<\/p>\n<p>&#8211; Cuide mucho a su esposa, es un hombre muy afortunado, continuo, dirigiendo su mirada hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Si claro, dije.<\/p>\n<p>Subimos al auto y salimos del edificio.<\/p>\n<p>&#8211; Que fue eso, me pregunto Ana<\/p>\n<p>&#8211; No s&eacute;, anda a saber, por ah&iacute; te vio en el balc&oacute;n dije.<\/p>\n<p>&#8211; No creo, de donde est&aacute; ubicado su departamento no se ve nada, dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Ten&eacute;s raz&oacute;n, desde su balc&oacute;n no creo que pudiese verte, por ah&iacute; alguien le dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Un admirador m&aacute;s de tu cola, contin&uacute;e sonriendo.<\/p>\n<p>&#8211; Es un viejo, dijo mientras me pegaba suavemente en el hombro.<\/p>\n<p>&#8211; Ser&aacute; un viejo, pero no te imaginas como te comi&oacute; la cola con los ojos en el ascensor, dije.<\/p>\n<p>&#8211; Que viejo baboso, dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Me vas a decir que no te calienta que te desee la cola.<\/p>\n<p>No me contesto, hab&iacute;amos llegado a destino, me dio un beso y bajo del auto.<\/p>\n<p>Ana ten&iacute;a raz&oacute;n, Ricardo era una persona bastante mayor, rondaba los 65 a&ntilde;os, su cabello luc&iacute;a completamente blanco, estaba muy tostado por el sol y se lo ve&iacute;a, a pesar de su edad, en muy buen estado f&iacute;sico. Las veces que lo hab&iacute;a visto vest&iacute;a muy elegante e inundaba el ambiente con un penetrante perfume.<\/p>\n<p>Manejando camino a la oficina tuve una erecci&oacute;n de solo imaginar que mi esposa pod&iacute;a tener algo con el viejo. Siempre quise ver a Ana con alguien muy mayor, se lo hab&iacute;a propuesto varias veces y siempre recib&iacute; un rechazo contundente. A ella le gustaban los j&oacute;venes.<\/p>\n<p>Fue un d&iacute;a distinto en la oficina. No pod&iacute;a dejar de imaginarme a Ricardo en la cama con mi esposa. Fue tanto as&iacute; que tuve que ir al ba&ntilde;o a masturbarme para calmarme un poco. Ten&iacute;a que hacer algo para que eso ocurriera, pero que.<\/p>\n<p>Se me ocurr&iacute;an un mont&oacute;n de cosas, pero dif&iacute;ciles de llevar a la pr&aacute;ctica. Pens&eacute; en invitar a cenar al viejo a casa, pero lo descarte, con que excusa lo har&iacute;a. Tambi&eacute;n fantasee con hacer que viera a Ana en el balc&oacute;n, pero era imposible, &eacute;l no ten&iacute;a vista hac&iacute;a nuestro departamento. Me sent&iacute; frustrado, comprend&iacute; que ten&iacute;a que seguir con mi fantas&iacute;a sin cumplir.<\/p>\n<p>Nunca cre&iacute; mucho en eso del destino y de los que dicen que las cosas que tienen que darse se dar&aacute;n, siempre pens&eacute; que si no trabajas para conseguir algo no hay forma de lograrlo. Lo que no tuve en cuenta es que la vida siempre te da sorpresas y la sorpresa estaba cerca.<\/p>\n<p>Al regresar a casa e ingresar en la cochera lo veo a Ricardo a un costado, lo salude con la mano, estacione y me baje del auto.<\/p>\n<p>&#8211; Hola se&ntilde;or Pietro, me saludo, estir&aacute;ndome su mano.<\/p>\n<p>&#8211; Hola como esta, respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Bien, gracias, lo estaba esperando, dijo.<\/p>\n<p>Ante mi cara de asombro, continuo:<\/p>\n<p>&#8211; Quer&iacute;a disculparme con usted, me qued&eacute; pensando todo el d&iacute;a que quiz&aacute;s pod&iacute;a haber tomado a mal el comentario que le hice a su esposa, si es as&iacute; lo lamento mucho, no fue mi intenci&oacute;n ofenderlo.<\/p>\n<p>&#8211; No hay problema Ricardo, estoy acostumbrado a que le digan cosas, respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Me imagino, tiene una mujer muy bella, dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias.<\/p>\n<p>&#8211; Adem&aacute;s viste muy sexy y eso no pasa desapercibido, comento.<\/p>\n<p>&#8211; Tiene unos minutos ahora, me gustar&iacute;a invitarlo a tomar un caf&eacute; en mi casa, prosigui&oacute;.<\/p>\n<p>Iba a decirle que no, pero luego pens&eacute; que era una buena ocasi&oacute;n para descubrir si sab&iacute;a algo de lo que hac&iacute;amos con Ana, as&iacute; que acept&eacute;.<\/p>\n<p>El departamento que habitaba era uno de los m&aacute;s grandes del edificio, ten&iacute;a una hermosa vista a los jardines y a la piscina y estaba muy finamente decorado.<\/p>\n<p>&#8211; Pase Pietro, si&eacute;ntese por favor, dijo indic&aacute;ndome unos mullidos sillones.<\/p>\n<p>&#8211; Prefiere caf&eacute; u otra cosa, pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Caf&eacute; est&aacute; bien, respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Que buena vista tiene desde ac&aacute;, dije mirando hacia su balc&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; No crea, hay edificios enfrente que tienen mejor vista que esta, &iquest;no cree?, pregunto con una sonrisa.<\/p>\n<p>Me tomo de sorpresa. Lo que hab&iacute;a dicho pod&iacute;a ser una frase m&aacute;s, o pod&iacute;a saber algo de las exhibiciones de Ana en nuestro balc&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Porque lo dice?, pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Es que hay balcones que tienen vistas m&aacute;s divertidas, &iquest;no le parece?<\/p>\n<p>Ya no ten&iacute;a dudas, sab&iacute;a lo de Ana. Eso me excito, pero lo disimule.<\/p>\n<p>&#8211; Puede ser, respond&iacute; sonriendo.<\/p>\n<p>Se acerc&oacute; con una bandeja con los dos caf&eacute;s, me ofreci&oacute; uno y se sent&oacute; en el sill&oacute;n frente al m&iacute;o.<\/p>\n<p>&#8211; Me dijeron que su balc&oacute;n es interesante.<\/p>\n<p>&#8211; Le parece, respond&iacute; haci&eacute;ndome el desentendido.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Qui&eacute;n le dijo?, pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Alfredo, el de seguridad.<\/p>\n<p>Alfredo es nuestro guardia de seguridad del turno noche. Un hombre de unos 50 a&ntilde;os, morocho, le dicen el negro, corpulento, calvo, con aspecto rudo, pero siempre muy callado y cordial.<\/p>\n<p>&#8211; Venga que le voy a mostrar algo, contin&uacute;o dirigi&eacute;ndose al balc&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Ve ah&iacute;?, y me se&ntilde;alo una parte superior del edificio.<\/p>\n<p>&#8211; Eso es una c&aacute;mara, continu&oacute;.<\/p>\n<p>En efecto, hab&iacute;a instalada una c&aacute;mara tipo domo que por la posici&oacute;n que estaba colocada era muy posible que tomara im&aacute;genes de parte de mi balc&oacute;n. Nunca supimos con Ana de esa c&aacute;mara. Me corri&oacute; un frio por la espalda, mezcla de verg&uuml;enza y excitaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Alfredo me conto que esa c&aacute;mara es de alta resoluci&oacute;n y que tiene un buen zoom. Tambi&eacute;n me dijo que, a pesar de lo aburrido de su tarea, hay noches que gracias a esa c&aacute;mara la pasa muy bien, contin&uacute;o diciendo.<\/p>\n<p>&#8211; Me alegro que se divierta un rato, dije dirigi&eacute;ndome a los sillones visiblemente abrumado.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, yo pienso lo mismo, pero le digo que es un ego&iacute;sta, se guarda los videos para el solo y no se los quiere mostrar a nadie.<\/p>\n<p>Eso me tranquilizo bastante, por lo menos sab&iacute;a que solo Alfredo hab&iacute;a tenido acceso a las im&aacute;genes.<\/p>\n<p>&#8211; No le parece ego&iacute;sta de su parte que no quiera compartir la hermosa cola de su esposa conmigo, dijo mir&aacute;ndome fijamente.<\/p>\n<p>Su cara se hab&iacute;a transformado, se le notaba que haberme dicho eso lo hab&iacute;a excitado. Lo mire molesto. &Eacute;l se dio cuenta.<\/p>\n<p>&#8211; No se ponga mal Pietro, no me culpe por querer disfrutar de ese culo hermoso, acaso a ella no le gusta lucirlo y acaso usted no disfruta que lo deseen, &iquest;o me equivoco?<\/p>\n<p>Me quede callado, eso le dio lugar para seguir hablando:<\/p>\n<p>&#8211; Alfredo tambi&eacute;n me conto que hay varios muchachos vecinos que van a visitar a su mujer. Perd&oacute;n que le pregunte, pero &iquest;Qu&eacute; edad tiene su esposa?<\/p>\n<p>&#8211; Treinta y seis, le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Ah, pero que bien que esta, parece mucho m&aacute;s joven, me dijo.<\/p>\n<p>&#8211; As&iacute; dicen, fue solo lo que atine a responder. Me sent&iacute;a inc&oacute;modo, Ricardo estaba enterado de todo y eso me preocupaba.<\/p>\n<p>&#8211; Con ese f&iacute;sico y con la experiencia de la edad debe dejarlos secos a los vecinos, prosigui&oacute; not&aacute;ndoselo cada vez m&aacute;s excitado.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Disfruta vi&eacute;ndola con ellos?<\/p>\n<p>&#8211; Si claro, lo nuestro es consensuado, respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Le gustar&iacute;a que me coja a su esposa?, pregunto con cara de deseo.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a dejado de dar vueltas, hab&iacute;a ido al grano. Su audacia me sorprendi&oacute;, pero tambi&eacute;n me gust&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No creo que quiera, no le gustan las personas mayores, respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No le pregunte eso Pietro, &iquest;le gustar&iacute;a verla coger a su esposa conmigo?, insisti&oacute;.<\/p>\n<p>Asent&iacute; con la cabeza, estaba muy perturbado para emitir sonido.<\/p>\n<p>&#8211; Bien, entonces &iquest;me da v&iacute;a libre para seducir a su mujer?, pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Me va a ayudar a que eso pase?<\/p>\n<p>&#8211; Le repito, ella no va a aceptar, respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No se preocupe, eso d&eacute;jemelo a m&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, usted sabr&aacute;, dije.<\/p>\n<p>&#8211; Perfecto, le agradezco su confianza. &iquest;Quiere otro caf&eacute;?<\/p>\n<p>&#8211; No gracias, ya me tengo que ir.<\/p>\n<p>&#8211; Ha sido un placer conversar con usted, ya nos veremos pronto, dijo mientras me acompa&ntilde;aba hacia la puerta de calle.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias, estrech&eacute; su mano y sal&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Sal&uacute;deme a su esposa, dijo sonriendo, antes de cerrar la puerta.<\/p>\n<p>Mientras bajaba por el ascensor hacia mi piso tuve que acomodarme el pantal&oacute;n, la charla me hab&iacute;a producido una erecci&oacute;n que era notoria. La preocupaci&oacute;n que me produc&iacute;a que personas del edificio supieran lo nuestro, hab&iacute;a desaparecido ante la calentura que ten&iacute;a.<\/p>\n<p>Aunque lo hab&iacute;a notado muy seguro a Ricardo, segu&iacute;a pensando que Ana jam&aacute;s tendr&iacute;a algo con &eacute;l, aunque yo realmente deseara que sucediera.<\/p>\n<p>Decid&iacute; no comentarle nada a ella, no estaba seguro como lo tomar&iacute;a, seguro se va a preocupar pens&eacute; y para que abrumarla con algo que ya no ten&iacute;a soluci&oacute;n.<\/p>\n<p>Esa noche cenamos y como est&aacute;bamos muy cansados nos acostamos temprano, aunque a m&iacute; me cost&oacute; bastante dormirme.<\/p>\n<p>El s&aacute;bado amaneci&oacute; hermoso, muy soleado y c&aacute;lido. Por suerte no ten&iacute;amos ning&uacute;n compromiso, ni laboral, ni familiar, cosa que rara vez ocurr&iacute;a. Decidimos tomarnos ese d&iacute;a para disfrutar del verano. Desayunamos tranquilos y tipo 10 de la ma&ntilde;ana bajamos al sector de piscinas.<\/p>\n<p>Ir por la ma&ntilde;ana tiene la ventaja de no encontrar gente, la mayor&iacute;a lo hace por la tarde con las familias y eso termina con la tranquilidad.<\/p>\n<p>Nos ubicamos en dos reposeras. Ana tenia puesto un traje de ba&ntilde;o enterizo color negro bastante cavado, pero nada exagerado. Igualmente dejaba ver gran parte de su hermosa cola que, como es costumbre, lucia con orgullo.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a pasado un rato, yo le&iacute;a apasionado un libro que me hab&iacute;an recomendado, mientras ella tomaba sol boca abajo.<\/p>\n<p>&#8211; Buen d&iacute;a Pietro, como esta, escuche detr&aacute;s m&iacute;o.<\/p>\n<p>Al voltear, lo vi a Ricardo que se acercaba junto a otra persona.<\/p>\n<p>&#8211; Buen d&iacute;a Ricardo, conteste sorprendido.<\/p>\n<p>&#8211; Buen d&iacute;a se&ntilde;ora Ana, dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Hola, contesto ella, incorpor&aacute;ndose y sent&aacute;ndose.<\/p>\n<p>&#8211; Por favor, no se moleste por nosotros, siga tomando el sol como estaba, dijo.<\/p>\n<p>&#8211; No, est&aacute; bien, respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Les presento a mi socio.<\/p>\n<p>&#8211; Un gusto, Carlos, dijo mientras estrechaba la mano de los dos.<\/p>\n<p>Carlos ten&iacute;a m&aacute;s o menos la misma edad de Ricardo, quiz&aacute;s era un poco m&aacute;s grande, tambi&eacute;n de cabello canoso y tan o m&aacute;s tostado que &eacute;l. Se lo notaba muy fino. Ambos estaban con batas de ba&ntilde;o de toalla color blanco.<\/p>\n<p>&#8211; Les molesta que les hagamos compa&ntilde;&iacute;a, pregunto Ricardo.<\/p>\n<p>&#8211; Para nada, dije yo, aunque note que a Ana no le gust&oacute; mucho la idea.<\/p>\n<p>Juntaron dos reposeras a mi lado, se sacaron las batas y se sentaron. Luc&iacute;an trajes de ba&ntilde;o ajustados que hac&iacute;an lucir sus cuerpos. A Ricardo se lo notaba muy en forma, su cuerpo estaba bien trabajado. Carlos, sin llegas a ser gordo, no se notaba tan cuidado y ten&iacute;a una panza m&aacute;s prominente.<\/p>\n<p>&#8211; Los vimos desde el balc&oacute;n de casa y se nos ocurri&oacute; bajar as&iacute; nos conocemos un poco m&aacute;s, les gusta la idea, pregunto, gui&ntilde;&aacute;ndome el ojo sin que Ana lo viera.<\/p>\n<p>&#8211; Si claro, dije.<\/p>\n<p>&#8211; Y a usted se&ntilde;ora, que le parece, nos gustar&iacute;a conocer m&aacute;s de usted, le pregunto con cara de deseo.<\/p>\n<p>&#8211; Est&aacute; bien, dijo ella, con cara de sorpresa.<\/p>\n<p>&#8211; Si les interesa saber m&aacute;s de ella solo yo no tengo nada que hacer ac&aacute;, dije sonriendo, mientras amagaba levantarme de la reposera.<\/p>\n<p>Todos rieron, inclusive Ana, que hasta ese momento estaba tensa.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, si usted lo prefiere, dijo Carlos mientras me tomaba de la mano como queriendo levantarme.<\/p>\n<p>Todos volvimos a re&iacute;r, el ambiente se hab&iacute;a distendido. A Ana se le noto por su risa que la moner&iacute;a de Carlos le pareci&oacute; graciosa. Este aprovecho eso y acerco su reposera a la de ella.<\/p>\n<p>&#8211; Cu&eacute;nteme todo, dijo graciosamente mientras se sentaba a su lado.<\/p>\n<p>&#8211; Mejor me voy al agua, me agarro calor, dijo ella mientras se incorporaba.<\/p>\n<p>Fue caminando por el borde de la piscina hasta la escalera. Lo que me llamo la atenci&oacute;n es que ese camino lo hizo con la cola parada, cosa que solo hacia cuando quer&iacute;a exhibirse a alguien. Sera que quiere calentar a los viejos pens&eacute;. Por supuesto eso no pas&oacute; desapercibido para Ricardo.<\/p>\n<p>&#8211; Que terrible culo tiene su esposa, dijo.<\/p>\n<p>Yo lo mire con sorpresa haci&eacute;ndole un gesto se&ntilde;alando a Carlos.<\/p>\n<p>&#8211; No se preocupe Pietro, &eacute;l sabe todo, me dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Si, tranquilo hombre, ya me conto Ricardo como les gusta jugar, dijo Carlos.<\/p>\n<p>&#8211; Divino orto, continuo sin sacarles los ojos de encima a mi mujer.<\/p>\n<p>&#8211; Esc&uacute;cheme Pietro, ahora cuando vuelva ella, h&aacute;ganos un favor, invente algo y d&eacute;jenos solos un rato con su esposa, vaya a mi departamento, dijo Ricardo mientras me entregaba un manojo de llaves.<\/p>\n<p>&#8211; Desde mi balc&oacute;n podr&aacute; vernos. &iquest;Le parece bien?, continuo.<\/p>\n<p>&#8211; Denos una hora, eso s&iacute;, cuando vuelva delante de ella inv&iacute;tenos a cenar hoy a su casa.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;A los dos?, pregunte desconcertado.<\/p>\n<p>&#8211; Claro Pietro, &iquest;ser&iacute;a capaz de privarme de esa cola?, pregunto Carlos.<\/p>\n<p>No dije nada, solo tom&eacute; las llaves y las escond&iacute;. Lo que no pod&iacute;a esconder era la erecci&oacute;n que me hab&iacute;a producido la propuesta. No pude aguantar que regresara, me acerque a Ana y le avise que ya volv&iacute;a, que iba a buscar algo para que me calmara el dolor de cabeza que ten&iacute;a.<\/p>\n<p>Llegue al departamento de Ricardo y me asome al balc&oacute;n, ten&iacute;a una vista perfecta. Ana ya hab&iacute;a salido de la piscina y estaba camino a las reposeras. Los viejos le ofrecieron una para que ella quedara en medio de los dos. Ella se sent&oacute; y con su toalla comenz&oacute; a secarse. Me baje el short y me masturbe viendo la escena sin importarme si alguien pudiera estar mir&aacute;ndome.<\/p>\n<p>Al rato, charlaban animosamente, se re&iacute;an, entraban los tres al agua, jugaban con una pelota y volv&iacute;an a las reposeras, Ana se untaba crema de forma muy sensual, y segu&iacute;an charlando y riendo. Le miraban el culo sin disimulo cada vez que ella se paraba. Yo estaba caliente, tan caliente que acabe enseguida. Espere un rato y baje.<\/p>\n<p>&#8211; Hola amor, &iquest;estas mejor?, pregunt&oacute; Ana.<\/p>\n<p>&#8211; Si, gracias, dije mientras le daba un beso.<\/p>\n<p>&#8211; Menos mal que llegaste, no sabes lo bravos que son estos dos, dijo Ana riendo.<\/p>\n<p>&#8211; No le haga caso Pietro, se la cuidamos bien, dijo Carlos tambi&eacute;n riendo.<\/p>\n<p>&#8211; Lo felicito Pietro, su esposa adem&aacute;s de ser hermosa, es muy simp&aacute;tica, dijo Ricardo.<\/p>\n<p>&#8211; Lo que s&iacute; es bastante obstinada, nos ofrecimos varias veces a pasarle bronceador en la espalda para que el sol no le hiciera mal y no quiso saber nada. Mire lo colorada que tiene la cola, prosigui&oacute; sonriendo.<\/p>\n<p>&#8211; Viste, te dije, as&iacute; me tuvieron todo el tiempo, dijo Ana.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Me va a decir que el pas&oacute; mal con nosotros?, pregunto Carlos.<\/p>\n<p>&#8211; Son bravos pero simp&aacute;ticos, respondi&oacute; ella riendo nuevamente.<\/p>\n<p>&#8211; Es verdad lo que dice Ricardo amor, tu espalda est&aacute; muy colorada, mejor subamos a casa, dije.<\/p>\n<p>&#8211; No sea malo Pietro, nos va a dejar sin la compa&ntilde;&iacute;a de su mujer, la vamos a extra&ntilde;ar, dijo riendo mientras le miraba el culo con deseo.<\/p>\n<p>Ella se dio cuenta y riendo dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Ya me imagino lo que van a extra&ntilde;ar, te dije amor que eran brav&iacute;simos.<\/p>\n<p>&#8211; Que mal concepto tiene de nosotros, dijo Ricardo a las carcajadas.<\/p>\n<p>Yo solo re&iacute;. Pens&eacute; que era el momento justo para hacer lo que Ricardo me hab&iacute;a pedido.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Porque no vienen a cenar a casa esta noche?, pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>Ana me miro desconcertada, pero su cara mostro que no le hab&iacute;a disgustado del todo mi idea.<\/p>\n<p>&#8211; Claro, por supuesto, dijo Ricardo.<\/p>\n<p>&#8211; Pero con una condici&oacute;n, que su esposa no cocine, no quiero que trabaje, continuo.<\/p>\n<p>&#8211; Que caballero, dijo Ana con una sonrisa en los labios.<\/p>\n<p>&#8211; Nosotros llevamos el vino y el postre y podemos pedir unas empanadas, dijo Carlos.<\/p>\n<p>&#8211; Listo, traigan solo el vino, el postre lo ponemos nosotros, dije mirando a Ricardo con una sonrisa en la cara.<\/p>\n<p>Hab&iacute;a entendido mi indirecta, su cara de deseo lo delato. Ana no se dio cuenta, segu&iacute;a juntando las cosas ayudada por Carlos. Yo disimuladamente les devolv&iacute; las llaves a Ricardo. Arreglamos para las 21 horas y nos despedimos.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; raro que los invitaste a cenar, me dijo Ana camino a nuestro departamento.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;No quer&iacute;as?, &iquest;te parece que lo suspenda?, pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No, est&aacute; bien, no me caen mal, son agradables y muy graciosos, me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Parece que vos tambi&eacute;n les ca&iacute;ste bien, te lo digo por la forma que te miraban, dije sonriendo.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;, me di cuenta, son bastante zarpados, pero siempre me trataron con respeto.<\/p>\n<p>&#8211; Quererle pasar crema en la espalda a una mujer casada no me parece muy respetuoso, dije.<\/p>\n<p>&#8211; Me estaban jodiendo, dec&iacute;an que pod&iacute;a ser su hija y me estaban cuidando del sol, son unos locos b&aacute;rbaros, ri&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No parec&iacute;a que te miraban el culo como a una hija, dije a prop&oacute;sito para ver su reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>No dijo nada, solo me sonri&oacute;. La note a Ana entusiasmada, los viejos le hab&iacute;an hecho pasar un buen rato. Reci&eacute;n en ese momento comenc&eacute; a pensar que mi fantas&iacute;a pod&iacute;a hacerse realidad.<\/p>\n<p>Almorzamos y pasamos la tarde en casa mirando unas pel&iacute;culas. Ana estuvo pas&aacute;ndose crema por todo el cuerpo a cada rato, realmente el sol hab&iacute;a arrebatado la piel de la parte posterior de sus piernas y de la cola.<\/p>\n<p>Llego la hora de prepararnos para la cena. Me duche, me cambie y mientras Ana hacia lo mismo, prepare la mesa del comedor para la velada. Al rato apareci&oacute; ella.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Amor, me notas algo raro?, me pregunto mientras daba una vueltita.<\/p>\n<p>Se hab&iacute;a puesto un solero azul que dejaba su espalda al descubierto y que le llegaba a unos diez cent&iacute;metros por arriba de las rodillas, con unas sandalias con un poco de taco y del mismo color. Se ve&iacute;a hermosa y radiante.<\/p>\n<p>&#8211; Adem&aacute;s, que est&aacute;s relinda no noto nada, dije pirope&aacute;ndola.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Seguro? Me volvi&oacute; a preguntar dando otra vuelta.<\/p>\n<p>&#8211; No, dije.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Que tengo que notar?, pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Es que no me pude poner nada abajo porque me arde por lo quemado, dijo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;No se nota no?, continu&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No, para nada, dije.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias, ya vengo, me voy a maquillar, dijo mientras me daba un beso.<\/p>\n<p>Tuve que disimular el principio de erecci&oacute;n que me hab&iacute;a producido saber que iba a recibir a los viejos totalmente desnuda debajo del vestido. Trate de pensar en otra cosa, y contin&uacute;e acomodando la mesa.<\/p>\n<p>A las 21 en punto son&oacute; el timbre, Ana todav&iacute;a se estaba arreglando. Abr&iacute; la puerta y los hice pasar. Ambos estaban vestidos con una camisa y un pantal&oacute;n, prendas que se ve&iacute;an muy finas. Una estela de perfume inundo todo el ambiente.<\/p>\n<p>&#8211; Hola Pietro, buenas noches, dijo Ricardo.<\/p>\n<p>&#8211; Permiso, dijo Carlos al entrar.<\/p>\n<p>&#8211; Hola, bienvenidos, dije.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias, ac&aacute; traje lo prometido, dijo mientras me entregaba dos botellas de vino caro, muy caro.<\/p>\n<p>&#8211; Por cierto &iquest;donde est&aacute; el postre?, pregunto sonriendo.<\/p>\n<p>&#8211; Amor, ya llegaron, grite como respuesta a esa pregunta.<\/p>\n<p>Me miraron y transformaron su cara sonriente por una de deseo casi salvaje. En ese instante apareci&oacute; Ana. Estaba radiante, el color del tostado contrastaba con el azul del vestido, su maquillaje era sutil y su perfume tan sensual la hac&iacute;an m&aacute;s atractiva de lo que ya es. Los viejos enmudecieron, imagine que hab&iacute;an tenido una erecci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Hola, dijo Ana, d&aacute;ndoles un beso en la mejilla a cada uno.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos noches, dijeron casi al un&iacute;sono.<\/p>\n<p>&#8211; Que hermosa esta, dijo Ricardo tom&aacute;ndola de la mano y d&aacute;ndole una vueltita.<\/p>\n<p>&#8211; Divina, dijo Carlos.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias dijo ella, ustedes est&aacute;n muy elegantes.<\/p>\n<p>&#8211; Les trajimos regalitos, dijo Carlos y nos entreg&oacute; una bolsa a Ana y una a m&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; En serio, dijo ella, que amables, continu&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; No se hubiesen molestado, dije<\/p>\n<p>Abr&iacute; la bolsa y hab&iacute;a una caja con un perfume.<\/p>\n<p>&#8211; Es el que uso yo dijo Ricardo, como hoy en la piscina su esposa me dijo que le gustaba, pens&eacute;, que mejor que tambi&eacute;n lo use usted, as&iacute; cada vez que ella lo huele se acuerda de m&iacute;, dijo astutamente.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias es muy rico, dijo Ana inquieta.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Te gusta amor?, continu&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Si claro, muchas gracias, dije.<\/p>\n<p>&#8211; Abra el suyo se&ntilde;ora, dijo Carlos.<\/p>\n<p>Ana meti&oacute; la mano en la bolsa y saco una tanga diminuta con encaje de color negro. Me miro, se ruborizo y sonri&oacute; nerviosamente. Con los regalos los viejos hab&iacute;an jugado fuerte, era una movida que no esperaba, pero que me hizo correr un frio por la espalda<\/p>\n<p>&#8211; Espero sea de su talle, dijo Ricardo, cortando la tensi&oacute;n generada.<\/p>\n<p>&#8211; Si, gracias es talle 1, el que uso yo, dijo Ana, trat&aacute;ndose de reponer.<\/p>\n<p>&#8211; Estaba seguro, el diablo sabe m&aacute;s por viejo que por diablo, y a mi edad he visto muchas colas hermosas, dijo sonriendo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Nos sentamos?, pregunte. Necesitaba hacerlo, la erecci&oacute;n que ten&iacute;a ya me molestaba.<\/p>\n<p>Ambos se ubicaron en la mesa uno al lado del otro, yo puse una botella de vino en la mesa y le di la otra a Ana para que la llevara a la cocina.<\/p>\n<p>&#8211; Mire como tiene las piernas de coloradas, dijo Ricardo, con la mirada clavada en ella mientras se retiraba caminando sensualmente.<\/p>\n<p>&#8211; Si, le hizo bastante mal el sol, dije mientras serv&iacute;a el vino.<\/p>\n<p>&#8211; C&oacute;mo ser&aacute; que no pudo ponerse ropa interior porque le ard&iacute;a, contin&uacute;e.<\/p>\n<p>Sab&iacute;a que lo que hab&iacute;a dicho calentar&iacute;a un poco el ambiente. Dio el resultado que esperaba, los dos me miraron serios. Ten&iacute;an en su cara una expresi&oacute;n de excitaci&oacute;n que no les hab&iacute;a visto hasta ahora. Fue en ese momento que regreso Ana.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Que pasa?, pregunto al vernos a los tres en silencio.<\/p>\n<p>&#8211; Nada, solo est&aacute;bamos hablando de c&oacute;mo te arrebataste las piernas con el sol, dije haciendo un esfuerzo para que no notara en la voz lo excitado que estaba.<\/p>\n<p>&#8211; Si, vieron, dijo d&aacute;ndose vuelta y levant&aacute;ndose unos cent&iacute;metros el vestido llev&aacute;ndolo casi al l&iacute;mite de la cola.<\/p>\n<p>&#8211; Uh, como tiene, dijo Carlos notablemente excitado.<\/p>\n<p>&#8211; Eso le pasa por no habernos hecho caso y dejarnos pasarle bronceador, dijo Ricardo.<\/p>\n<p>Ella solo rio mientras se bajaba el vestido y se sentaba en una silla al lado m&iacute;o.<\/p>\n<p>&#8211; Nos coment&oacute; su marido que no pudo ponerse ropa interior, dijo Carlos.<\/p>\n<p>&#8211; Eso no se cuenta, dijo ella recrimin&aacute;ndomelo enojada.<\/p>\n<p>&#8211; No se enoje, como le dije por la ma&ntilde;ana, yo puedo ser su padre, dijo Ricardo, sonriendo.<\/p>\n<p>&#8211; Es m&aacute;s, puede llamarme papi cuando quiera, contin&uacute;o riendo m&aacute;s fuerte.<\/p>\n<p>&#8211; Que terribles que son ustedes, y vos que encima les cont&aacute;s cosas privadas, dijo d&aacute;ndome un golpecito en el hombro.<\/p>\n<p>&#8211; No culpe a su marido, me defendi&oacute; Ricardo.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;A usted Pietro le molestar&iacute;a que su mujer me llamara papi?, pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Para nada, dije sonriendo.<\/p>\n<p>Ana estaba inquieta, se notaba que le hab&iacute;a empezado a gustar el jueguito.<\/p>\n<p>&#8211; Seguro a su hija no le regalar&iacute;a una tanga tan sexy como esta, dijo Ana con una sonrisa p&iacute;cara, sac&aacute;ndola de la bolsa que hab&iacute;a quedado sobre la mesa.<\/p>\n<p>&#8211; Porque no, si tuviese una hija con una cola tan bella como la suya, si lo har&iacute;a, dijo, Ricardo.<\/p>\n<p>&#8211; Una pena que le arda la cola, me gustar&iacute;a ver como luce en usted y darle mi opini&oacute;n, contin&uacute;o riendo.<\/p>\n<p>Estaba seguro que escuchar a Ricardo desearle verle la cola entangada la hab&iacute;a calentado, esas cosas a ellas la pon&iacute;an a mil. Adem&aacute;s, el brillo de sus ojos la delataron.<\/p>\n<p>&#8211; Otro d&iacute;a se la muestro papi, dijo haci&eacute;ndose la bebota.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Le gusta que le hable as&iacute;?, pregunto sonrojada.<\/p>\n<p>&#8211; Me encanta, dijo Ricardo poniendo cara de degenerado.<\/p>\n<p>Todos re&iacute;mos. Se hab&iacute;a creado una atmosfera cargada de erotismo. Eso fue aprovechado por Carlos que intervino r&aacute;pidamente para que no se cortara.<\/p>\n<p>&#8211; Permiso Pietro, mi dijo poni&eacute;ndose de pie y tomando de la mano a Ana. La hizo parar y la ubico dando la espalda a la mesa.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Cu&aacute;ndo le toco as&iacute;, le molesta?, le pregunto mientras pasaba suavemente su palma de la mano por su pantorrilla derecha, desliz&aacute;ndola desde el tal&oacute;n hasta detr&aacute;s de las rodillas.<\/p>\n<p>Ella, no hizo ning&uacute;n movimiento para evitar que Carlos la tocara. Se la notaba como atontada, era indudable que cada minuto que pasaba estaba m&aacute;s excitada.<\/p>\n<p>&#8211; No, usted tiene la mano muy suave, respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Y ac&aacute;?, pregunto nuevamente, mientras sub&iacute;a m&aacute;s la mano hacia el muslo, llegando a que sus dedos hurgaran apenas unos cent&iacute;metros por debajo del vestido.<\/p>\n<p>&#8211; No, dijo ella casi inaudible.<\/p>\n<p>Ana segu&iacute;a inm&oacute;vil. Ricardo y yo &eacute;ramos simples espectadores sin emitir sonido. El silencio tanto de ella como el m&iacute;o me hizo creer que Carlos no se iba a detener e iba a llegar a acariciarle la cola por debajo de la pollera. A decir verdad, deseaba ver eso con desesperaci&oacute;n. Pero me equivoque. Saco su mano, se acerc&oacute; a su o&iacute;do y le susurro algo que no logre escuchar.<\/p>\n<p>&#8211; No es para preocuparse, ma&ntilde;ana ya no le va a molestar mas, dijo Carlos, mientras volv&iacute;a a su lugar.<\/p>\n<p>A Ana se la noto sorprendida, lo que hab&iacute;a escuchado de Carlos la hab&iacute;a perturbado. Al sentarse se ve&iacute;a muy ruborizada, el solero marcaba lo duro que se le hab&iacute;an puesto los pezones. Sin dudas estaba muy excitada. Tomo una copa de vino y bebi&oacute; un trago.<\/p>\n<p>&#8211; Permiso, le quedo una gota de vino en los labios, dijo Ricardo<\/p>\n<p>Acerco el dedo pulgar de su mano derecha a su boca. Recorri&oacute; con mucha suavidad sus labios dos o tres veces para luego ejercer un poco de presi&oacute;n para abrirse lugar y entrar en su boca. No tuvo que esforzarse demasiado, al instante el dedo entro y sali&oacute; de la boca de mi esposa unas tres o cuatro veces, ella lo chupo con gusto. Entre el color del sol y la calentura que ten&iacute;a su cara se hab&iacute;a puesto roja como un tomate. Ricardo saco su dedo.<\/p>\n<p>&#8211; Pietro, acompa&ntilde;e a su esposa al balc&oacute;n a que tome un poco de aire, est&aacute; muy acalorada, me pidi&oacute;.<\/p>\n<p>La tome de la mano y la saque al balc&oacute;n bajo la sigilosa mirada de los viejos, la acerque a la baranda d&aacute;ndole la espalda a nuestros invitados. Yo me puse al lado. Baje una mano disimuladamente y la toque por adelante, estaba toda mojada. Ella me miro y emiti&oacute; un peque&ntilde;o gemido. Tom&eacute; con las dos manos la parte de la pollera del vestido y comenc&eacute; a subirla. Ella me freno con sus manos y volvi&oacute; a mirarme, no dijo nada, su mirada reflejaba deseo, pero a la vez verg&uuml;enza.<\/p>\n<p>&#8211; Lo que tengas ganas de hacer para mi est&aacute; bien, le dije para tranquilizarla.<\/p>\n<p>Volvi&oacute; a mirar al frente y luego de unos segundos aflojo las fuerzas de sus manos. Levante su pollera lentamente hasta dejar su cola totalmente descubierta. Le ped&iacute; que sostuviese el vestido para que no se volviera a bajar, ella agarro la tela con una mano. La bes&eacute; suavemente en la mejilla y volv&iacute; hacia donde estaban los viejos. En camino me cruce con Ricardo que iba en direcci&oacute;n a Ana.<\/p>\n<p>&#8211; Ya vuelvo Pietro, voy a hacerle compa&ntilde;&iacute;a a su esposa, dijo sin mirarme.<\/p>\n<p>Llegue a mi silla y me acomode a disfrutar la escena. Carlos no se hab&iacute;a movido de su lugar y no le sacaba los ojos de encima al culo de mi mujer. No era para menos, esa cola desnuda rosadita por el sol y con la marca blanca del traje de ba&ntilde;o se ve&iacute;a tremenda. Ana se tocaba muy sutilmente.<\/p>\n<p>Ricardo se ubic&oacute; a unos pasos de ella y fijo uno segundo la vista en su cola, luego se acerc&oacute; un poco m&aacute;s, se puso a su lado y la miro a la cara fijamente. Ana segu&iacute;a mirando al frente.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Le arde ac&aacute;?, le pregunto a la vez que apoyo la mano completa sobre su apetitoso culo y lo acaricio suavemente.<\/p>\n<p>No respondi&oacute; nada, apenas sinti&oacute; el roce, arqueo la espalda, tiro su cabeza para atr&aacute;s y gimi&oacute;, demostrando cuanto lo estaba deseando. Carlos miraba la escena en silencio y toc&aacute;ndose por arriba del pantal&oacute;n, yo estaba que explotaba.<\/p>\n<p>&#8211; Le puedo preguntar qu&eacute; le dijo al o&iacute;do, romp&iacute; el silencio.<\/p>\n<p>&#8211; Claro Pietro, le dije que a m&iacute; no me enga&ntilde;aba, que se hacia la se&ntilde;ora fina, pero que era terrible putita, me respondi&oacute; Carlos sonriendo.<\/p>\n<p>&#8211; Y por lo que se ve, parece que no me equivoque, continu&oacute;.<\/p>\n<p>No dije nada, solo me concentr&eacute; en seguir mirando.<\/p>\n<p>Durante unos minutos Ricardo contin&uacute;o manoseando la dura y parada cola de mi esposa a su gusto, no dejando lugar donde no tocar. Meti&oacute; un dedo entre sus piernas y lo saco empapado. Se lo mostro y regreso a las caricias.<\/p>\n<p>&#8211; Sabe que creo, dijo Ricardo acerc&aacute;ndose a su o&iacute;do.<\/p>\n<p>&#8211; Que no ponerse ropa interior porque le ard&iacute;a fue una excusa para su marido.<\/p>\n<p>&#8211; Estoy seguro que desde esta ma&ntilde;ana estaba deseando entregarme este culo, &iquest;o me equivoco?, le pregunt&oacute; apret&aacute;ndole con fuerza un cachete.<\/p>\n<p>Ella lo miro con deseo mordi&eacute;ndose suavemente el labio inferior. El viejo la sujet&oacute; de la cabeza y la beso apasionadamente mientras le segu&iacute;a manoseando fuertemente el culo y los muslos. Estaba en lo cierto, por la forma que Ricardo la tocaba se notaba que no le ard&iacute;a nada. Me hab&iacute;a enga&ntilde;ado, Carlos ten&iacute;a raz&oacute;n, era m&aacute;s puta de lo que yo cre&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Permiso Pietro, voy a disfrutar del postre, dijo Carlos sonriendo y se dirigi&oacute; al balc&oacute;n.<\/p>\n<p>Se par&oacute; del otro lado de Ricardo, quedando Ana en el medio de los dos. No perdi&oacute; tiempo, bajo su mano y comenz&oacute; a masajearle el culo. Cuando ella lo sinti&oacute;, dejo de besar a Ricardo y comenz&oacute; con &eacute;l. Yo me acerque al sill&oacute;n para poder estar m&aacute;s cerca de la escena, me baje el pantal&oacute;n y comenc&eacute; a masturbarme furiosamente.<\/p>\n<p>As&iacute; estuvieron un rato, compartiendo el culo y la boca de mi mujer, hasta que Ricardo saco la mano, se ensaliv&oacute; un dedo y se lo inserto hasta el fondo en la cola. Ana pego un terrible gemido y flexion&oacute; nuevamente la espalda. El dedo entraba y sal&iacute;a con rapidez, mientras Carlos la manoseaba por todos lados.<\/p>\n<p>&#8211; Usted es una se&ntilde;ora que se porta muy mal, tiene la colita muy abierta, dijo Ricardo.<\/p>\n<p>&#8211; Proba Carlos, continuo mientras le sacaba el dedo<\/p>\n<p>Al segundo Carlos ten&iacute;a el dedo dentro de la cola de mi mujer Lo entraba con fuerza y lo sacaba despacio, as&iacute; una y otra vez. Eso fue mucho para Ana, que les regalo un terrible orgasmo jadeando descontroladamente.<\/p>\n<p>Con tremendo griter&iacute;o tem&iacute; que alg&uacute;n vecino se quejara. Ah&iacute;, me acorde de Alfredo, seguro estaba viendo y filmando todo desde la cabina de seguridad pens&eacute;. Me alarme, pero tambi&eacute;n me excito tanto que no pude aguantar y acabe por primera vez en la noche manch&aacute;ndome todo.<\/p>\n<p>Fui al ba&ntilde;o a limpiarme, lo hice r&aacute;pido, no quer&iacute;a perderme nada de lo que pasara. Cuando regrese, ya estaban adentro, en el sill&oacute;n. Ana estaba sentada entre los dos viejos y ya lucia con el solero enrollado en la cintura y sus pechos al aire. Me sorprend&iacute; en ver a los dos aun vestidos e incluso con sus miembros dentro de sus pantalones. La lengua de Ricardo jugaba con la de ella, y con una mano acariciaba suavemente su entrepierna totalmente depilada y h&uacute;meda. Carlos se entreten&iacute;a lami&eacute;ndole un pez&oacute;n. Ana se contorneaba de placer. Sus manos estaban apoyadas en las piernas de ellos. Me quite los pantalones y me sent&eacute; en una silla.<\/p>\n<p>&#8211; Hola Pietro, donde fue, me pregunto Ricardo, cuando le paso la boca de Ana a Carlos.<\/p>\n<p>&#8211; Fui al ba&ntilde;o, dije t&iacute;midamente.<\/p>\n<p>&#8211; Venga, me dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Dele un beso a su mujer que se lo merece, adem&aacute;s de ser hermosa es muy caliente, continu&oacute;.<\/p>\n<p>Cuando me acerque, Carlos le solt&oacute; la boca y volvi&oacute; a su pez&oacute;n, la bese suavemente en los labios. Temblaba. Ninguno dijo nada, solo nos miramos. Entend&iacute; por sus ojos que deseaba m&aacute;s, mucho m&aacute;s.<\/p>\n<p>Volv&iacute; a mi lugar, estaba nuevamente erecto. Carlos la tom&oacute; del brazo y la hizo arrodillar frente a ellos. Al mismo tiempo abrieron sus braguetas. Ana los miraba ansiosa.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Quiere ver que tenemos para usted?, pregunto Carlos.<\/p>\n<p>&#8211; Si, contesto, acariciando sus pantalones,<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Si qu&eacute;?, pregunto Ricardo.<\/p>\n<p>&#8211; Si, papi, contesto con terrible cara de puta.<\/p>\n<p>Abrieron sus pantalones y sacaron sus miembros totalmente erectos. Ella los miro con sorpresa. No era para menos, el tama&ntilde;o de ambos llamaba la atenci&oacute;n, eran enormes, largos y gruesos y estaban totalmente rasurados. Por su asombro se not&oacute; que nunca hab&iacute;a imaginado que los viejos portaban terribles pijas, y, a decir verdad, yo tampoco.<\/p>\n<p>&#8211; Ac&aacute; tiene lo que le gusta, dijo Carlos, balanceando con la mano el terrible pedazo de carne.<\/p>\n<p>Ana tomo ambos con la mano y comenz&oacute; a acariciarlos. Se la notaba extasiada. Yo estaba feliz, siempre hab&iacute;a querido ver a mi mujer con un viejo y hoy la estaba viendo disfrutando con dos.<\/p>\n<p>Lamio primero la de Ricardo, solo jugando con la lengua por su cabeza. Hizo lo mismo con la de Carlos. Mientras lo hac&iacute;a, los miraba a los ojos. Era la primera vez en la noche que note que los viejos hab&iacute;an perdido el control, estaban que estallaban.<\/p>\n<p>Lo repiti&oacute; varias veces alternando entre los dos, hasta que abri&oacute; bien la boca y se introdujo el miembro de Ricardo hasta el fondo. Se escuch&oacute; la primera exclamaci&oacute;n de parte de ellos.<\/p>\n<p>&#8211; As&iacute; se&ntilde;ora, susurro Ricardo a la vez que con las dos manos empujaba la cabeza de Ana con fuerza.<\/p>\n<p>Tuvo su primera arcada, le hab&iacute;a llegado a la garganta. Eso no la detuvo, sigui&oacute; entrando y sacando esa inmensa pija de la boca, mientras masturbaba con ganas a Carlos.<\/p>\n<p>Al rato, cambio a Carlos e hizo lo mismo, mientas masturbaba a Ricardo. Las arcadas eran m&aacute;s seguidas y el esfuerzo hab&iacute;a llenado sus ojos de l&aacute;grimas que hab&iacute;an corrido su maquillaje. Abundante saliva ca&iacute;a hacia sus pechos.<\/p>\n<p>De repente Carlos se par&oacute; y vino hacia la mesa.<\/p>\n<p>&#8211; Su mujer es una fiera, hace rato que no me chupan la pija as&iacute;, me dijo mientras tomaba un sorbo de vino.<\/p>\n<p>&#8211; Y ese culo duro que tiene esta para com&eacute;rselo, contin&uacute;o not&aacute;ndoselo terriblemente excitado.<\/p>\n<p>No dije nada, solo me masturbaba. El regres&oacute; a seguir disfrutando de mi esposa. Ana segu&iacute;a mamando la verga de Ricardo con entusiasmo. Carlos se arrodillo detr&aacute;s, le abri&oacute; el culo con las manos e introdujo su lengua en su hoyito. Ella grito, giro su cabeza para mirarlo, paro m&aacute;s la cola y sigui&oacute; mamando. El viejo met&iacute;a y sacaba la lengua mientras ella empujaba el culo a su cara. Estuvieron as&iacute; un rato hasta que Ana tuvo su segundo orgasmo.<\/p>\n<p>Ricardo saco la verga de su boca y se levant&oacute; del sill&oacute;n, agarro un almohad&oacute;n, sali&oacute; al balc&oacute;n y lo acomodo en el piso. Carlos segu&iacute;a lami&eacute;ndole la cola.<\/p>\n<p>&#8211; Venga se&ntilde;ora, quiero que me la chupe ac&aacute;, dijo Ricardo desde el balc&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella dudo, me miro como buscando mi aprobaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; No Ricardo, los pueden ver, dije yo.<\/p>\n<p>&#8211; Eso es justamente lo que quiero Pietro, que todos puedan ver lo puta que es su mujer, dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Venga, vamos a mostrarle a los vecinos como le gusta la pija, continuo, tom&aacute;ndola de la mano a Ana y sac&aacute;ndola al balc&oacute;n.<\/p>\n<p>Ella obedeci&oacute;, estaba muy caliente para pensar. A m&iacute; me pasaba lo mismo, no pude decir nada. Carlos sali&oacute; tras ellos.<\/p>\n<p>Ana se arrodillo sobre el almohad&oacute;n apuntando con la cola hacia fuera quedando de frente a m&iacute;. Ellos se ubicaron uno a cada lado. Carlos la agarr&oacute; de los pelos y le refreg&oacute; su trozo de carne por toda la cara. Ella se la meti&oacute; en la boca hasta hacerla desaparecer, la saco y fue por la de Ricardo. Se not&oacute; que les encantaba los viejos, chupaba como nunca la hab&iacute;a visto antes hacerlo. Pasaba de una pija a la otra, les lamia los huevos, se pon&iacute;a las dos en la boca y todo lo hac&iacute;a mir&aacute;ndolos a los ojos. A ellos se los notaba terriblemente excitados.<\/p>\n<p>Mu&eacute;streles bien ese culo a los vecinos, dec&iacute;a Ricardo, ella obedec&iacute;a sac&aacute;ndolo bien para afuera. M&eacute;tase un dedo, le dec&iacute;a Carlos, ella volv&iacute;a a obedecer clavando un dedo en su cola. Ambos le pegaban con sus miembros en la lengua, en la cara, en la cabeza. Habr&aacute;n estado al menos media hora as&iacute;, tiempo en el que cont&eacute; por lo menos 3 orgasmos m&aacute;s de ella. La ten&iacute;an totalmente dominada, nunca la hab&iacute;a vista tan puta.<\/p>\n<p>La levantaron y entraron. Ella era un desastre, ten&iacute;a su pelo todo revuelto, la cara manchada de maquillaje, su solero recogido en su cintura lleno de saliva y su cola y sus tetas rojas de las manoseadas que le hab&iacute;an pegado los viejos.<\/p>\n<p>&#8211; Pietro, ayude a su mujer a arreglarse un poco y despu&eacute;s ll&eacute;vela a su dormitorio, me pidi&oacute; Ricardo.<\/p>\n<p>&#8211; Nos tomamos una copa de vino y vamos, dijo Carlos.<\/p>\n<p>La acompa&ntilde;e al ba&ntilde;o, segu&iacute;a tan caliente que aun temblaba, le quite el solero y la ayude a limpiarse la cara mientras se arreglaba el cabello.<\/p>\n<p>&#8211; Te est&aacute;n matando, le dije.<\/p>\n<p>&#8211; Y eso que reci&eacute;n empezaron, contin&uacute;e.<\/p>\n<p>&#8211; Estas bien, queres seguir, pregunte tontamente, solo para que viera que me preocupaba por ella.<\/p>\n<p>No dijo palabra, solo me miro. No dije m&aacute;s nada solo esper&eacute; que terminara de lavarse. A los minutos estaba nuevamente hermosa y perfumada.<\/p>\n<p>&#8211; Vos queras que siga, me pregunto sonriendo.<\/p>\n<p>No espero la respuesta, me dio un suave beso en la mejilla y sali&oacute; del ba&ntilde;o totalmente desnuda en direcci&oacute;n al dormitorio. Fui al comedor y les avis&eacute; a los viejos que ya estaba lista.<\/p>\n<p>&#8211; Mi esposa los espera, dije.<\/p>\n<p>&#8211; Gracias Pietro, dijo Carlos.<\/p>\n<p>&#8211; Av&iacute;sele que ya vamos, dijo Ricardo.<\/p>\n<p>No ten&iacute;an apuro, ten&iacute;an toda la noche por delante y estaban seguros que Ana los iba a esperar lo que ellos quisieran. Fui al dormitorio.<\/p>\n<p>Estaba acostada boca arriba con los ojos cerrados, una mano acarici&aacute;ndose un pecho y con la otra masturb&aacute;ndose.<\/p>\n<p>&#8211; Ya vienen, dije.<\/p>\n<p>Creo que ni me escucho. Busque una silla y la coloque al costado de la cama, me desnude completamente y espere tambi&eacute;n masturb&aacute;ndome.<\/p>\n<p>Entraron juntos a la habitaci&oacute;n. Ricardo se sent&oacute; al lado de Ana, mientras Carlos paso al otro lado de la cama y comenz&oacute; a desvestirse.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;Hola se&ntilde;ora, como esta?, pregunto mientras la acariciaba suavemente todo el cuerpo.<\/p>\n<p>&#8211; Bien papi, respondi&oacute; ella, acelerando un poco su masturbaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Qu&eacute; lindo queda ese papi en su boquita, no Pietro, me pregunto, a la vez que insertaba dos dedos en su boca.<\/p>\n<p>&#8211; Si, le respond&iacute; t&iacute;midamente.<\/p>\n<p>&#8211; Usted sabe que yo siempre la voy a cuidar como una hija, as&iacute; que cuando necesite algo sabe d&oacute;nde vivo, dijo mientras Ana le chupaba los dedos con ganas.<\/p>\n<p>&#8211; A ver como tiene la colita, continu&oacute;.<\/p>\n<p>Ella se puso boca abajo y levanto bien el culo.<\/p>\n<p>&#8211; Ya est&aacute; mucho mejor, no le duele nada no, pregunto mientras se lo acariciaba.<\/p>\n<p>&#8211; No, papi, respondi&oacute; nuevamente.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, ahora Carlos se la va a meter por la cola, si le llega a doler usted me avisa, dijo mientras le insertaba un dedo.<\/p>\n<p>Ella pego un gritito de placer. Ricardo saco su dedo y le dio lugar a Carlos que ya totalmente desnudo se acomod&oacute; detr&aacute;s de Ana. Ella, al sentirlo, se puso de rodillas con la cara apoyada en la almohada y el culo bien abierto. El escupi&oacute; varias veces el agujero, acomodo su miembro y empujo. Se escuch&oacute; un grito de placer. Carlos se sorprendi&oacute; con qu&eacute; facilidad el culo se trag&oacute; terrible pija.<\/p>\n<p>&#8211; Se la comi&oacute; de una, dijo mir&aacute;ndolo incr&eacute;dulo a Ricardo mientras empezaba a bombearla.<\/p>\n<p>&#8211; Vaya a besar a su mujer, felic&iacute;tela por ese hermoso culo abierto, me pidi&oacute; Ricardo viendo la escena.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; y le di un apasionado beso en la boca mientras Carlos la golpeaba de atr&aacute;s con intensidad.<\/p>\n<p>&#8211; Permiso Pietro, me dijo Ricardo sac&aacute;ndome de un hombro.<\/p>\n<p>Yo volv&iacute; a mi silla, El ya totalmente desnudo levanto la cabeza de Ana y puso la verga en su boca. La habitaci&oacute;n era todo gemidos. Mi esposa ten&iacute;a un orgasmo tras otro. Yo acabe por segunda vez en la noche.<\/p>\n<p>Fui a lavarme. Cuando regrese hab&iacute;an cambiado de posici&oacute;n, Ana estaba cabalgando descontroladamente arriba de Ricardo que ten&iacute;a su miembro que entraba y sal&iacute;a de su vagina a un ritmo infernal mientras pajeaba con fuerza a Carlos que la besaba y amasaba sus tetas. De pronto escuche un grito.<\/p>\n<p>&#8211; Pietro, grito Ricardo.<\/p>\n<p>&#8211; Mire como la lleno de leche a su mujer, continu&oacute;.<\/p>\n<p>Se mezclaron los gemidos. Ricardo dejo hasta la &uacute;ltima gota de semen dentro de Ana, ella hab&iacute;a acabado una vez m&aacute;s y Carlos ten&iacute;a su primer orgasmo desparramando su leche por toda la cama.<\/p>\n<p>Bajo de arriba de &eacute;l y se acost&oacute; a su lado, Ricardo segu&iacute;a jadeando, a ella le goteaba la vagina. Carlos recostado del otro lado la besaba suavemente en su boca.<\/p>\n<p>Se hab&iacute;a hecho silencio, todos necesit&aacute;bamos un descanso. Sal&iacute; del dormitorio y fui al comedor a recostarme en el sill&oacute;n. Me dorm&iacute;.<\/p>\n<p>Me despertaron unos gritos, me fije la hora y hab&iacute;an pasado casi dos. Fui hacia el dormitorio, pero al llegar al ba&ntilde;o en suite descubr&iacute; que los gritos ven&iacute;an de ah&iacute;. Estaba la puerta entreabierta, me asome y ah&iacute; estaban, Ana agarrada de la mesada frente al espejo y Carlos parado detr&aacute;s tom&aacute;ndola de la cintura y d&aacute;ndole fuertemente por la cola. Ambos estaban con el cabello mojado, supuse que se hab&iacute;an ba&ntilde;ado juntos. Los gemidos de ella estaban acompa&ntilde;ados del ruido que produc&iacute;a el golpear de la panza de Carlos contra su culo. Me vieron a trav&eacute;s del espejo, pero estaban muy entretenidos como para decirme algo. Los dej&eacute; y me fui a ver d&oacute;nde estaba Ricardo. Me lo cruce en el pasillo saliendo del dormitorio.<\/p>\n<p>&#8211; Hola Pietro, lo despertaron los gritos, me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Si, respond&iacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Imposible dormir con estos ruidos, sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Lo felicito, su esposa es tremenda, como le gusta la pija, continu&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Carlos hace media hora que le est&aacute; serruch&aacute;ndole el culo en el ba&ntilde;o y no la puede calmar, sonri&oacute; nuevamente.<\/p>\n<p>No le dije nada, estaba excitado nuevamente. En ese momento se escuch&oacute; un jadeo de Carlos y por fin, se hizo silencio. Pasaron unos segundos y sali&oacute; del ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>&#8211; Hola Pietro, el culo de su mujer es lo m&aacute;s, me dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Le acabo de dejar un litro de leche adentro, contin&uacute;o sonriendo, mientras se dirig&iacute;a al comedor.<\/p>\n<p>Se escuch&oacute; el agua de la ducha caer, pens&eacute; entrar a ba&ntilde;arme con Ana. Me detuvo Ricardo.<\/p>\n<p>&#8211; Le quiero comentar algo Pietro, me dijo.<\/p>\n<p>&#8211; Hace un rato, me mand&oacute; un WhatsApp el negro Alfredo pregunt&aacute;ndome si pod&iacute;a subir cuando termine su turno, y como usted dorm&iacute;a y no quise despertarlo, me tome el atrevimiento de decirle que s&iacute;, prosigui&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;C&oacute;mo?, &iquest;para qu&eacute;?, lo increpe asustado.<\/p>\n<p>&#8211; Para que va a ser Pietro, quiere darle a su mujer, me respondi&oacute; sonriendo.<\/p>\n<p>&#8211; No me parece, ten&iacute;a que haberme preguntado antes, dije serio.<\/p>\n<p>&#8211; Le pido perd&oacute;n, no pens&eacute; que lo iba a tomar a mal, se disculp&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Pi&eacute;nselo bien, &iquest;no le gustar&iacute;a verla disfrutando con el negro?, pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>La verdad que la idea me excitaba. Era seguro que Alfredo estaba muy caliente con Ana despu&eacute;s de lo que hab&iacute;a visto a trav&eacute;s de la c&aacute;mara y eso me aseguraba un buen espect&aacute;culo. Lo que no sab&iacute;a era como iba a reaccionar Ana, eso me preocupaba.<\/p>\n<p>&#8211; No creo que mi esposa quiera, dije.<\/p>\n<p>&#8211; No se haga problema por eso Pietro, a ella le va a gustar, se lo puedo asegurar.<\/p>\n<p>&#8211; Todav&iacute;a no se dio cuenta la putita que tiene al lado, continu&oacute;.<\/p>\n<p>A esa altura de la conversaci&oacute;n estaba tan caliente que ya no ten&iacute;a la capacidad de tomar decisiones, as&iacute; que le hice caso a Ricardo.<\/p>\n<p>&#8211; Bueno, dije, pero le voy a avisar a Ana, le dije.<\/p>\n<p>&#8211; No le diga nada, que sea una sorpresa, me sugiri&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Cuando llegue, tr&aacute;igalo para el dormitorio y va a ver que va a estar todo bien, dijo convencido.<\/p>\n<p>Su seguridad me ayudo a sentirme m&aacute;s tranquilo. Parec&iacute;a que conoc&iacute;a a mi esposa mejor que yo.<\/p>\n<p>En ese momento sali&oacute; Ana del ba&ntilde;o, se la ve&iacute;a cansada pero exultante, se hab&iacute;a vuelto a maquillar y nuevamente su perfume inundo el ambiente. Segu&iacute;a completamente desnuda. La bese suavemente.<\/p>\n<p>&#8211; &iquest;La estas pasando bien?, le pregunte.<\/p>\n<p>&#8211; Genial, me respondi&oacute; sonriendo.<\/p>\n<p>&#8211; Y todav&iacute;a falta lo mejor, no Pietro, dijo Ricardo mir&aacute;ndome sonriente.<\/p>\n<p>No dije nada, ella me miro desconcertada, pero no le dio demasiada importancia.<\/p>\n<p>&#8211; Venga conmigo se&ntilde;ora, mire lo que tengo para usted, continuo Ricardo mientras le mostraba el miembro totalmente parado.<\/p>\n<p>La agarr&oacute; de la mano y la llevo a la cama. Se acost&oacute; boca arriba e hizo que ella se tendiera sobre &eacute;l. La bes&oacute; ardientemente mientras le masajeaba el culo. A los minutos ella bajo besando su pecho hasta tener nuevamente su verga en la boca. Se los ve&iacute;a muy calientes, era como si reci&eacute;n empezaran. Yo estaba m&aacute;s o menos igual y nuevamente me masturbaba con ganas sentado en una silla.<\/p>\n<p>Al rato, regreso Carlos, me saludo con un pulgar para arriba y se acost&oacute; al lado de Ricardo. Al verlo Ana le acaricio la verga hasta que la se la puso dura. Los bes&oacute;, mam&oacute; y masturb&oacute; sin parar durante al menos quince minutos. Luego se le subi&oacute; arriba a Ricardo, se introdujo su verga en el culo y comenz&oacute; a cabalgarlo a un acelerado ritmo. Yo estaba a punto de acabar cuando escuche el timbre de la puerta.<\/p>\n<p>Me contuve y fui hacia el comedor. Los gritos de Ana llegaban hasta ah&iacute;. Abr&iacute; la puerta de entrada.<\/p>\n<p>&#8211; Buenas noches se&ntilde;or Pietro, me salud&oacute; Alfredo.<\/p>\n<p>Aun vest&iacute;a su uniforme de camisa y pantal&oacute;n gris. Calzaba unos borcegu&iacute;es negros y se lo notaba temeroso a mi reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Busco a Ricardo, dijo nerviosamente.<\/p>\n<p>&#8211; Buenos noches Alfredo, Ricardo me aviso que vendr&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; S&iacute;game, le ped&iacute;.<\/p>\n<p>Mientras caminaba hacia el dormitorio los jadeos de ella se o&iacute;an m&aacute;s fuertes. Me sent&iacute;a muy inquieto por la situaci&oacute;n, me excitaba mucho, pero a la vez tenia temor. No estaba seguro como reaccionaria Ana y me alarmaba el comportamiento que pudiese tener Alfredo. Llegamos al cuarto.<\/p>\n<p>Ana segu&iacute;a cabalgando el miembro de Ricardo, mientras Carlos se masturbaba recostado al lado de los dos. Cuando Alfredo los vio, su cara se transform&oacute;. Durante unos minutos no dije nada para que pudiera disfrutar de la escena. Estaba perplejo, se lo notaba nervioso y empez&oacute; a tocarse sobre el pantal&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; Ricardo, llego Alfredo dije.<\/p>\n<p>Cuando Ana me escucho giro su cabeza y lo vio. Se qued&oacute; sentada arriba de Ricardo totalmente inm&oacute;vil y con la verga toda enterrada en el culo. Con su brazo y mano derecha trato de taparse los pechos y con su otra mano la cola. Su cara era una mezcla de asombro y verg&uuml;enza. Me miro como buscando alg&uacute;n comentario m&iacute;o. Que pod&iacute;a decirle.<\/p>\n<p>&#8211; Hola negro, dijo Ricardo.<\/p>\n<p>&#8211; No pasa nada se&ntilde;ora, qu&eacute;dese tranquila, Alfredo es muy discreto, contin&uacute;o dirigi&eacute;ndose a ella.<\/p>\n<p>&#8211; Como es un gran admirador de su cola le suger&iacute; que viniera as&iacute; usted se la muestra un rato, no le molesta, &iquest;no?<\/p>\n<p>Ella dudo un momento, lo miro a Ricardo y volvi&oacute; a mirar a Alfredo, que segu&iacute;a a mi lado sin moverse, enderezo la cabeza, bajo los brazos y lentamente comenz&oacute; nuevamente a cabalgar.<\/p>\n<p>&#8211; Eso es se&ntilde;ora, mu&eacute;strele como le gusta tener una verga en la cola, dijo mientras le empujaba su miembro bien adentro.<\/p>\n<p>&#8211; Ven&iacute; negro, si&eacute;ntate ah&iacute;, le orden&oacute;.<\/p>\n<p>&#8211; Permiso se&ntilde;or, dijo Alfredo mientras pasaba hacia el otro lado de la cama sin sacarle los ojos de encima al cuerpo de mi esposa.<\/p>\n<p>Ocupo la silla que era m&iacute;a. Se desabrocho la bragueta y dejo asomar su miembro totalmente erecto a punto de estallar. Si las vergas de los viejos eran enormes, la de Alfredo era descomunal. No tan largo pero impresionantemente grueso. Comenz&oacute; a masturbarse con ganas.<\/p>\n<p>&#8211; Mire como lo puso al negro se&ntilde;ora, dijo Carlos.<\/p>\n<p>Ana lo miro y su cara mostro m&aacute;s deseo. Comenz&oacute; a hamacarse y jadear con m&aacute;s fuerza hasta que le llego un nuevo orgasmo.<\/p>\n<p>&#8211; Venga conmigo as&iacute; el negro la tiene m&aacute;s cerca y la ve mejor, sigui&oacute; Carlos.<\/p>\n<p>Ana salto del miembro de Ricardo y se subi&oacute; al de Carlos, que se lo introdujo en su vagina. Ella pego un peque&ntilde;o gemido y empez&oacute; a saltar. Yo segu&iacute;a parado en la puerta tratando de no perderme nada. Ahora Alfredo la ten&iacute;a a unos cent&iacute;metros. La recorr&iacute;a con los ojos de arriba a abajo.<\/p>\n<p>&#8211; Sacate la ropa Alfredo, le dijo Ricardo.<\/p>\n<p>&Eacute;l le hizo caso y se desnud&oacute; totalmente. Ten&iacute;a muy buen f&iacute;sico, bien formado y musculoso. Ana se qued&oacute; mir&aacute;ndolo un rato, le hab&iacute;a gustado. Estiro su mano y comenz&oacute; a acariciarle la pierna. A los pocos segundos estaba masturbando la verga de Alfredo.<\/p>\n<p>&#8211; As&iacute; me gusta se&ntilde;ora, mu&eacute;strele lo puta que es, dijo Ricardo a la vez que me miraba sonriendo.<\/p>\n<p>Ambos viejos hab&iacute;an tenido raz&oacute;n desde un principio, mi esposa era mucho m&aacute;s puta de lo que yo cre&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; Parece ah&iacute; y mu&eacute;strele bien el culo al negro, dijo Carlos se&ntilde;alando la ventana.<\/p>\n<p>Ella se baj&oacute; de &eacute;l y fue hacia la ventana. Se par&oacute; mirando hacia fuera con la cola bien parada. Ana estaba de nuevo haciendo lo que m&aacute;s la excitaba, mostrando su cola desnuda a desconocidos. Los cuatro nos masturb&aacute;bamos.<\/p>\n<p>&#8211; Dios, que pedazo de orto, exclamo Alfredo.<\/p>\n<p>&#8211; Tremendo, dijo Carlos, que durante la noche hab&iacute;a demostrado que le encantaba.<\/p>\n<p>&#8211; Es una colita muy traga pijas, &iquest;no se&ntilde;ora?, le pregunt&oacute; Ricardo.<\/p>\n<p>Ana asinti&oacute; con la cabeza, le temblaban las piernas de lo caliente que estaba. Todo lo que le dec&iacute;an la encend&iacute;a m&aacute;s.<\/p>\n<p>&#8211; Permiso se&ntilde;or Pietro, dijo Alfredo.<\/p>\n<p>Sin esperar mi respuesta se acerc&oacute; a Ana y le palmeo fuertemente el culo. Ana gimi&oacute;. Se lo acaricio un rato y volvi&oacute; a palmearlo. Lo repiti&oacute; varias veces hasta dejarle la cola toda colorada. Luego la puso de frente, la tomo firmemente del cuello, la miro a los ojos y le escupi&oacute; la cara. Me pareci&oacute; demasiado agresivo como para dejarlo continuar. Iba a intervenir, pero Ricardo me contuvo de un brazo, haciendo una se&ntilde;a para que esperara un poco.<\/p>\n<p>&#8211; Te gusta duro putita, le pregunt&oacute; el negro.<\/p>\n<p>Ella lo miro a los ojos mientras con sus dedos tomo la saliva de su cara y la meti&oacute; en su boca. Ricardo largo una carcajada, Carlos sonre&iacute;a y yo no lo pod&iacute;a creer. El negro la hab&iacute;a excitado lo suficiente como para que hiciera cualquier cosa.<\/p>\n<p>Le hizo abrir la boca y la volvi&oacute; a escupir dentro, ella lo trago. Le meti&oacute; la lengua hasta la garganta mientras le apretaba el culo y las tetas con las dos manos. La tomo del cabello y la hizo poner de rodillas, le agarro la cara con las dos manos y le meti&oacute; su miembro en la boca. Ella no lamia, el literalmente le cogi&oacute; la boca durante 15 minutos. Ella se ahogaba, se repon&iacute;a y segu&iacute;a. Cuando la levanto su cara estaba roja y llena de saliva.<\/p>\n<p>&#8211; Ahora te voy a romper este orto que tanto te gusta mostrar, le dijo arroj&aacute;ndola a la cama.<\/p>\n<p>Ella se puso en cuatro y paro bien la cola. Se la notaba deseosa que se lo rompiera. &Eacute;l se acomod&oacute; detr&aacute;s, se salivo dos dedos y se los meti&oacute; hasta el fondo. Ella grito. Le pajeo el culo a un ritmo infernal que la hizo acabar enseguida. Cambio los dedos por la verga y comenz&oacute; a bombearla. No s&eacute; si ella gritaba porque le gustaba, porque le dol&iacute;a o por ambas cosas. Lo que s&eacute; es que verla gozar as&iacute; con el negro me hizo imposible aguantar y tuve el tercer orgasmo de la noche. Deje leche por todas partes.<\/p>\n<p>&#8211; Vaya a lavarse que yo se la cuido, dijo Ricardo mientras sub&iacute;an con Carlos a la cama.<\/p>\n<p>No pod&iacute;a mas, estaba totalmente agotado. Me lav&eacute; y me fui al sill&oacute;n. De ah&iacute; se escuchaban como le daban entre los tres, hasta que nuevamente se hizo silencio. Al rato Alfredo entro en el comedor, me saludo y se fue. Hab&iacute;an pasado casi cinco horas desde que llegaron los viejos y Ana no hab&iacute;a parado. Fui a ver como estaba. La encontr&eacute; dormida entre los viejos que tambi&eacute;n dorm&iacute;an. Hab&iacute;a semen por todo su cuerpo. Ya nada volver&aacute; a ser igual pens&eacute;, me fui al sill&oacute;n, me recost&eacute; y me dorm&iacute;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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