{"id":29378,"date":"2021-05-14T01:00:33","date_gmt":"2021-05-14T01:00:33","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-14T01:00:33","modified_gmt":"2021-05-14T01:00:33","slug":"venganza-consumada-y-angustia-resuelta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/venganza-consumada-y-angustia-resuelta\/","title":{"rendered":"Venganza consumada y angustia resuelta"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29378\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&#8211; &ldquo;Jos&eacute; me invit&oacute; a cenar, simplemente para recordar viejos tiempos. Me dej&aacute;s?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A mi lado nunca dejaste de ser libre. Yo no tengo que autorizar ninguna actividad que desees realizar. Ahora, si me ped&iacute;s opini&oacute;n sobre esa cita, creo que no conviene que vayas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por qu&eacute;, acaso no nos ten&eacute;s confianza?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A vos s&iacute;, a &eacute;l no lo conozco. Te doy una soluci&oacute;n, decile que s&iacute;, que podemos salir a cenar en familia, &eacute;l con su esposa y vos conmigo. Si no tiene segundas intenciones seguramente va a aceptar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No tengas miedo, soy fuerte y si intenta algo lo sabr&eacute; parar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te garanto que no tengo miedo. Lo que no desear&iacute;a es perderte. No dudo de tu fortaleza pero todos los humanos tenemos nuestro momento de debilidad. Muchas fortalezas hay ca&iacute;do en un abrir y cerrar de ojos&rdquo;.<\/p>\n<p>Jos&eacute; y mi esposa, Ana, hab&iacute;an tenido un noviazgo de unos nueve meses, que finaliz&oacute; cuando &eacute;l fue sorprendido con otra. Tiempo despu&eacute;s la conoc&iacute;, congeniamos, no enamoramos y resolvimos casarnos. La nuestra fue una buena relaci&oacute;n, con los altibajos naturales, cimentada en la mutua confianza, lo que permiti&oacute; llegar sin problemas a estos ocho a&ntilde;os de matrimonio.<\/p>\n<p>Ella trabaja en una empresa de buen nivel, tiene un puesto de cierta jerarqu&iacute;a con muy buena remuneraci&oacute;n. Yo, Alejandro, tengo un taller de electrodom&eacute;sticos en sociedad con mi hermano y mis ingresos me permiten una vida holgada, con posibilidad de ahorrar algo, aunque gane un poco menos que mi esposa. Vivimos en una casa que hered&eacute; de mis padres antes de casarnos y no tenemos hijos, por ahora.<\/p>\n<p>Har&aacute; unos cuatro meses reapareci&oacute; Jos&eacute;, justo en un cargo gerencial en la empresa de Ana, quien me lo cont&oacute; apenas sucedido. No le di mayor importancia pues ella tiene una personalidad bien afirmada y es capaz de poner en vereda a cualquiera. De todos modos, sabiendo los antecedentes del sujeto, le advert&iacute; que no ser&iacute;a raro de parte de &eacute;l alg&uacute;n avance, tratando de superar lo meramente laboral. En caso de darse esa posibilidad le aconsej&eacute; no permitir acercamiento alguno, porque cuando la pendiente es peque&ntilde;a pero continuada, uno, de golpe, se da cuenta que est&aacute; donde no quiere y de donde le resulta casi imposible regresar. M&aacute;s a&uacute;n, en caso de asedio persistente, le ped&iacute; avisarme sin demora y ah&iacute; me encargar&iacute;a de hacerle saber, manera contundente, que no deb&iacute;a molestarla.<\/p>\n<p>Cuando me hizo la consulta sobre salir a cenar, los dos solos, supe que mis sugerencias, consejos y advertencias hab&iacute;an ca&iacute;do en saco roto, y el fruto estaba maduro para que el paciente recolector se lo comiera de un bocado.<\/p>\n<p>Eran las tres de la madrugada cuando lleg&oacute;. Yo miraba televisi&oacute;n cambiando canales, pues en nada lograba concentrarme. Su cara denotaba cansancio y el saludo fue at&iacute;pico, ya que no existi&oacute; el beso acostumbrado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por fin estoy en casa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;C&oacute;mo te fue en la reuni&oacute;n?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Muy bien, nos demoramos porque fuimos a tomar una copa a otro lado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me alegro por vos. Y c&oacute;mo le fue a nuestro matrimonio en ese encuentro?&rdquo;<\/p>\n<p>A esa pregunta sorpresiva le correspondi&oacute; una respuesta vacilante y dubitativa, que me cay&oacute; como un balde de agua helada, y mi estado de &aacute;nimo se reflej&oacute; en una sonrisa a todas luces forzada.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&hellip; Bien, por qu&eacute; esa expresi&oacute;n?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque siento que te perd&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;C&oacute;mo me vas a decir eso justo que vengo con ganas de que hagamos el amor&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te agradezco la buena disposici&oacute;n pero tengo la sensaci&oacute;n de que ya no somos matrimonio. Por supuesto, debo reconocer, que es s&oacute;lo un sentir. De ninguna manera supone una certeza. Espero que esta angustia no tenga asidero real y que los d&iacute;as venideros confirmen mi error. Hasta m&aacute;s tarde&rdquo;.<\/p>\n<p>Me di vuelta como para dormir, sabiendo que dif&iacute;cilmente lo lograr&iacute;a.<\/p>\n<p>Naturalmente, en los d&iacute;as siguientes, concentr&eacute; mi atenci&oacute;n buscando cualquier indicio que denotara infidelidad por su parte.<\/p>\n<p>Si bien hubo un leve incremento de salidas con amigas y regresos m&aacute;s all&aacute; del horario habitual de trabajo, nada resultaba concluyente, hasta que un s&aacute;bado, respondiendo el tel&eacute;fono, la escuch&eacute; decir:<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te basta lo que hacemos en el trabajo que necesit&aacute;s llamarme durante el fin de semana?&rdquo;<\/p>\n<p>Esa tarde lo vi a mi hermano, le expuse la situaci&oacute;n y mi necesidad de dilucidar cuanto antes esta cuesti&oacute;n trist&iacute;sima. Hasta que terminara yo no asumir&iacute;a ninguna responsabilidad en el negocio com&uacute;n.<\/p>\n<p>Mi tarea de encontrar la manera que empleaban para mantener esos encuentros me llev&oacute; algo m&aacute;s de quince d&iacute;as. Uno de lugares de reuni&oacute;n era la casa de Jos&eacute;, pues su esposa pasaba largos per&iacute;odos cuidando a su madre enferma. Nunca llegaban juntos, generalmente era Ana quien aparec&iacute;a antes y entraba por la puerta ubicada al lado del port&oacute;n para veh&iacute;culos. Al rato ingresaba &eacute;l por la puerta principal. Alrededor de una hora despu&eacute;s se retiraba ella, por donde hab&iacute;a entrado, y esta rutina se repet&iacute;a entre una y tres veces por semana.<\/p>\n<p>Habiendo resuelto c&oacute;mo llevar a cabo mi venganza, solo me quedaba conseguir la forma de saber, con algo de antelaci&oacute;n, el momento elegido por ellos. Para eso recurr&iacute; a una se&ntilde;ora, que trabajaba en la misma empresa que Ana, y con la que trabamos amistad a lo largo de estos a&ntilde;os. Me anim&eacute; por ser ella una persona &iacute;ntegra, con la que me un&iacute;a un respetuoso y sincero afecto. Cuando le expuse llanamente mi problema, ella me respondi&oacute; que en el trabajo todos lo sab&iacute;an y que lamentaba mi dolor, aceptando de inmediato ayudarme.<\/p>\n<p>Su aviso me llegaba cada vez que Ana sal&iacute;a y yo, disfrazado de anciano indigente, me sentaba en la verja al lado del ingreso habitual. Tres veces esper&eacute; en vano, la cuarta hubo suerte.<\/p>\n<p>Esper&eacute; a verla insertar la llave para, de dos zancadas, ubicarme a su espalda y, apenas abri&oacute; la puerta, la empuj&eacute; hacia adentro, cerrando a mis espaldas.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Sorpresa!&rdquo;<\/p>\n<p>La palidez de su cara era evidencia suficiente de estar sorprendida y no gratamente. Obviamente las palabras estaban de sobra, as&iacute; que la tom&eacute; del pelo arriba de la nuca para hacerla caer de espaldas.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Esto s&iacute; que no lo esperabas querida&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Dejame, que enseguida viene Jos&eacute; y ah&iacute; vas a tener problemas&rdquo;.<\/p>\n<p>Ya en el suelo, la inmovilic&eacute; con mis rodillas sobre el pecho y el puse cinta ancha en los labios.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora vamos a caminar hacia el lugar que usan habitualmente para retozar. Mientras andamos vas a ir sac&aacute;ndote la vestimenta y sembrando el recorrido. La &uacute;ltima a dejar ser&aacute; la bombacha&rdquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; llegamos a un dormitorio con cama enorme. Totalmente desnuda la acost&eacute; sobre el lecho, uniendo brazos y piernas con cinta a la altura de las mu&ntilde;ecas y de los tobillos. Tom&eacute; su cartera y revis&aacute;ndola en detalle saqu&eacute; el dinero y dej&eacute; el celular a mano. Estim&eacute; que hasta la llegada del due&ntilde;o de casa me quedaba poco tiempo as&iacute; que me enfoqu&eacute; en lo programado.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; l&aacute;stima querida, si me hubieras dicho que ya no quer&iacute;as seguir conmigo, nadie hubiera salido lastimado. Ahora no tengo m&aacute;s remedio que sacarme la bronca que me consume&rdquo;.<\/p>\n<p>Tom&eacute; la fusta que hab&iacute;a llevado a prop&oacute;sito y le asest&eacute; un golpe en la cara, luego dos cruzados en el pecho y otros dos cruzados en las piernas. Habiendo provocado cinco l&iacute;neas de carne viva, me sent&eacute; a un costado de la puerta a esperar el arribo del gal&aacute;n, teniendo como sonido de fondo el llanto y lamentos de mi esposa, un tanto apagados por la cinta que ten&iacute;a en la boca. Obviamente me cubr&iacute; con capucha sin mostrar parte de mi cuerpo alguna.<\/p>\n<p>Cuando un ruido de pasos me indic&oacute; la cercan&iacute;a del amante empu&ntilde;&eacute; la pistola apront&aacute;ndome. Apenas cruz&oacute; la puerta vio a Ana.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Querida, qu&eacute; pas&oacute;!<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nada que puedas remediar&rdquo;.<\/p>\n<p>Mi voz le caus&oacute; tal sorpresa que, al mirar hacia donde yo estaba, mostraba sus facciones totalmente p&aacute;lidas.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ten&eacute;s dos opciones, recibir un tiro o seguir mis indicaciones. Presumo que preferir&aacute;s la segunda opci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>Me respondi&oacute; con un movimiento afirmativo de su cabeza<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Da frente hacia la ventana, coloc&aacute; billetera y celular sobre la cama y sacate zapatos y medias. Luego pantal&oacute;n y calzoncillo&rdquo;.<\/p>\n<p>Cumplida esa parte le orden&eacute; acostarse boca abajo y cruzar las piernas a la altura de los tobillos, lugar elegido para inmovilizarlo con cinta resistente. Luego de hacer que quedara con torso denudo segu&iacute; el mismo procedimiento de maniatado, a la altura de las mu&ntilde;ecas, con los brazos en la espalda. Al revisar la billetera saqu&eacute; los pocos pesos que ten&iacute;a y todas las tarjetas incluido el documento que met&iacute; en la cartera de Ana.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;La teor&iacute;a indica que un tipo de tu posici&oacute;n no anda con estos pocos pesos disponibles. Donde ten&eacute;s el resto? Una sugerencia, no me mientas. Mir&aacute; lo que le pas&oacute; a tu mujer por no hablar. No te golpear&eacute;, pero ten&eacute;s doce articulaciones donde ir&eacute; disparando hasta que me indiques d&oacute;nde buscar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;En el fondo del primer caj&oacute;n del placard. Adem&aacute;s no es mi mujer&rdquo;.<\/p>\n<p>En el lugar se&ntilde;alado estaban dos fajos con el precinto del banco. Era una buena cantidad.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encontrado lo que buscaba, hablemos. C&oacute;mo es eso de que no es tu mujer?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No lo es. Depende de m&iacute; en el trabajo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y por qu&eacute; supuse eso? Ah, ya se. Es que la vi abrir la puerta como si fuera su casa y adem&aacute;s la alianza en el dedo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es casada pero no conmigo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces estoy hablando con un conquistador nato. Si tiene marido te habr&aacute; costado un perseverante asedio seducirla&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Solo me cost&oacute; conseguir la primera cita, que fue salir a cenar solos. Despu&eacute;s fue coser y cantar. Iba el mozo caminando, despu&eacute;s de tomar el pedido, que por debajo del mantel ya le ten&iacute;a metidos dos dedos en la concha empapada de flujo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces es f&aacute;cil&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;M&aacute;s f&aacute;cil que la tabla del uno. Con decirte que ni comimos postre. A pesar de haberle provocado un orgasmo antes del primer plato, estaba urgida de m&aacute;s placer&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;O sea que es una m&aacute;quina de gozar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ya lo creo, en el hotel, no termin&eacute; de cerrar la puerta que me hab&iacute;a desprendido la bragueta y chupaba la pija como si en ello le fuera la vida. Cinco minutos despu&eacute;s beb&iacute;a su primera raci&oacute;n de esperma&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora, este bomb&oacute;n tiene un culito precioso, se lo pudiste probar?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es lo que m&aacute;s le gusta. La primera vez llor&oacute; porque estaba sin usar y fui un poco bruto, sin querer la desgarr&eacute;. Despu&eacute;s le agarr&oacute; el gusto. Con decirte que las mejores corridas le suceden cuando, teni&eacute;ndola clavada sin que me quede nada por meter en el recto, le retuerzo las tetas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y el marido ni figura?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pobre tipo, est&uacute;pido, impotente y cornudo. Parece que no puede, y esta yegua necesita pija todos los d&iacute;as.<\/p>\n<p>Con decirte que por las ma&ntilde;anas va a mi despacho buscando su cuota de verga&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bueno, te felicito. Como me has ca&iacute;do simp&aacute;tico te sugiero mantenerte quieto diez minutos m&aacute;s. No quisiera tener que volarte la cabeza. Me voy porque tengo otra casa en vista y hay que seguir trabajando. Lamento preciosa no haberme dado cuenta antes de la clase de mujer que sos&rdquo;.<\/p>\n<p>En el lapso de la conversaci&oacute;n con el seductor irresistible entraron al celular de Ana dos mensajes y dos llamadas, prevenientes de mi tel&eacute;fono m&oacute;vil operado por mi hermano, de manera que las antenas registraran la localizaci&oacute;n de cada aparato.<\/p>\n<p>A ella le saqu&eacute; la cinta de la boca y, dejando la puerta entornada, me qued&eacute; para controlar por el resquicio lo que ellos hac&iacute;an.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Jos&eacute;, gran conquistador, sab&eacute;s qui&eacute;n nos rob&oacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni idea&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;O sea que tampoco te imagin&aacute;s a qui&eacute;n le contaste que soy m&aacute;s f&aacute;cil que la tabla del uno, que todos los d&iacute;as mendigo mi raci&oacute;n de pija, que mi marido es un est&uacute;pido, impotente y cornudo. Pues bien, el que estuvo aqu&iacute; hasta hace un momento es el esposo de esta puta. Si a m&iacute; me hizo esto, a vos te va a hacer algo igual o peor. No creo que se vaya contento y suelto de cuerpo. De todos modos, en cuanto pueda hablar&eacute; con tu mujer&rdquo;<\/p>\n<p>Habiendo escuchado lo suficiente tom&eacute; las tres botellas de alcohol que hab&iacute;a llevado. Una la met&iacute; con tapa floja en la cartera de mi mujer con los dos celulares y tarjetas. Con las otras dos roci&eacute; los asientos de la camioneta del due&ntilde;o de casa, dejando la cartera adentro y le prend&iacute; fuego. Sin capucha, pero con anteojos oscuros y boina, sal&iacute; por donde hab&iacute;a entrado, tomando el taxi de un amigo que esperaba en la cuadra siguiente. Mientras and&aacute;bamos haciendo tiempo me cambi&eacute; y paramos en la esquina de la casa en cuesti&oacute;n. El veh&iacute;culo hab&iacute;a explotado sacando de cuajo el port&oacute;n de la cochera y en ese momento un bombero acompa&ntilde;aba a la pareja hasta una ambulancia, mientras un m&oacute;vil de televisi&oacute;n registraba el evento. Ya en el taller, un caf&eacute; grande y un cigarrillo me acompa&ntilde;aron en la relajaci&oacute;n antes de regresar a casa.<\/p>\n<p>Sesenta minutos despu&eacute;s del horario habitual en que Ana llegaba a casa le mand&eacute; mensaje.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida, necesito hacerte una consulta. Te vas a demorar mucho?&rdquo;<\/p>\n<p>Una hora m&aacute;s tarde hice otro env&iacute;o de similar tenor y rog&aacute;ndole que contestara. Y unos pocos minutos despu&eacute;s llam&eacute; por tel&eacute;fono a la hermana. Julia estaba con Ana en una cl&iacute;nica donde iba a permanecer hasta el otro d&iacute;a en observaci&oacute;n. Cuando le dije que ir&iacute;a a verla me contest&oacute; que hab&iacute;a recibido instrucci&oacute;n expresa de no permitir mi entrada a la habitaci&oacute;n donde se encontraba y que no volver&iacute;a a casa. Las pertenencias de mi mujer ser&iacute;an retiradas por la propia Julia en un momento a convenir.<\/p>\n<p>Esa tarde y noche los noticieros de televisi&oacute;n mostraron con frecuencia el incendio y la salida de la pareja escoltada por un bombero. Presumo que alguien de la gerencia general o del directorio de la empresa donde ambos trabajaban lo habr&aacute; visto y hecho las averiguaciones correspondientes, porque a los pocos d&iacute;as los dos fueron reemplazados.<\/p>\n<p>Por mi parte, calculando que Ana ya habr&iacute;a sido dada de alta, hice la denuncia de abandono de hogar y solicit&eacute; el divorcio.<\/p>\n<p>Solucionado el problema y con la tristeza en franca disminuci&oacute;n enfoqu&eacute; la mirada hacia el futuro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>3 &#8211; &ldquo;Jos&eacute; me invit&oacute; a cenar, simplemente para recordar viejos tiempos. Me dej&aacute;s? &#8211; &ldquo;A mi lado nunca dejaste de ser libre. Yo no tengo que autorizar ninguna actividad que desees realizar. 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