{"id":29481,"date":"2021-05-19T22:00:00","date_gmt":"2021-05-19T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-19T22:00:00","modified_gmt":"2021-05-19T22:00:00","slug":"sexo-en-la-cocina-con-un-gran-pene","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sexo-en-la-cocina-con-un-gran-pene\/","title":{"rendered":"Sexo en la cocina con un gran pene"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29481\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando ten&iacute;a unos 20 a&ntilde;os, trabajaba junto a mis amigas en una tienda de ropa deportiva.<\/p>\n<p>Me gustaba mucho ese trabajo, era un lugar donde estaba con mis amigas, mi sueldo era lo suficiente bueno como para permitirme darme algunos gustos, conoc&iacute;a mucha gente todos los d&iacute;as y entre esas personas, un cliente en particular, un hombre de unos 50 a&ntilde;os, nos ofrec&iacute;a a las tres trabajo en su bar de Brasil, en Ferrugem a unos 80 km de Florian&oacute;polis.<\/p>\n<p>No tom&aacute;bamos muy en serio la propuesta, nos divert&iacute;a, pero no la cre&iacute;amos cierta.<\/p>\n<p>En el 2001 Argentina sufri&oacute; una de sus tantas crisis econ&oacute;micas, y nos lleg&oacute; la carta de despido a las tres. Sin advertencia.<\/p>\n<p>El local cerr&oacute;, quebrado econ&oacute;micamente ya no pod&iacute;a seguir con sus puertas abiertas.<\/p>\n<p>Nos ofrecieron un dinero como indemnizaci&oacute;n, pero era escaso y la inestabilidad del pa&iacute;s nos hizo recordar la propuesta de aquel cliente.<\/p>\n<p>&Eacute;l ten&iacute;a nuestros n&uacute;meros telef&oacute;nicos y nosotras el suyo ya que hab&iacute;amos trabajado en una temporada de verano como promotoras de un negocio de su propiedad hac&iacute;a ya un tiempo atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Realizadas las llamadas correspondientes nos encontramos los cuatro en un bar.<\/p>\n<p>El empresario y nosotras tres j&oacute;venes desempleadas.<\/p>\n<p>La propuesta laboral segu&iacute;a en pie y consist&iacute;a en trabajar como encargadas del bar. La experiencia nos emocionaba much&iacute;simo.<\/p>\n<p>Vivir en otro pa&iacute;s, trabajar en algo nuevo, conocer otra realidad, otra cultura.<\/p>\n<p>Era una oportunidad incre&iacute;ble para nosotras.<\/p>\n<p>Est&aacute;bamos felices, excitadas, ansiosas.<\/p>\n<p>Dos meses despu&eacute;s de aceptar el nuevo trabajo, viajamos a Brasil.<\/p>\n<p>Era nuestra primera vez en aquel pa&iacute;s, no habl&aacute;bamos su idioma, no conoc&iacute;amos nada de su cultura, solo sab&iacute;amos de los carnavales y de morochos hermosos.<\/p>\n<p>La gente de Ferrugem nos recibi&oacute; muy bien, muy amables y divertidos, siempre con una sonrisa.<\/p>\n<p>El bar estaba muy venido a menos, le faltaba buena energ&iacute;a, clientes y ventas, adem&aacute;s de pintura, limpieza y orden.<\/p>\n<p>Con nuestra llegada comenz&oacute; la renovaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Comenzamos con la m&uacute;sica. Mientras reacondicion&aacute;bamos el lugar escuch&aacute;bamos rock argentino a un volumen lo suficientemente alto como para llamar la atenci&oacute;n de los que por all&iacute; pasaban.<\/p>\n<p>Eso hizo que varios muchachos del lugar se acercaran a conocernos.<\/p>\n<p>El bar estaba ubicado sobre la playa, ten&iacute;a sus puertas cerradas aun, cuando un grupo de cinco morenos hermosos cruzan la entrada al grito de &iexcl;BELLEZAS!! Mientras dejaban sus tablas de surf en la entrada.<\/p>\n<p>Yo estaba en la cocina, mis amigas decoraban el sal&oacute;n con flores y hojas de palmeras.<\/p>\n<p>La presencia de esos surfistas brasile&ntilde;os nos sorprendi&oacute;, ya que el bar a&uacute;n no estaba abierto al p&uacute;blico aunque la m&uacute;sica a un volumen alto dijera lo contrario.<\/p>\n<p>Un morocho me descubri&oacute; mir&aacute;ndolo mientras mord&iacute;a mis labios y antes de retirarse me regal&oacute; una de las flores de la decoraci&oacute;n con un beso en mi mano, respond&iacute; con una sonrisa. Insist&iacute;amos en que el bar a&uacute;n estaba cerrado al p&uacute;blico. Que pasaran otro d&iacute;a.<\/p>\n<p>Al d&iacute;a siguiente, aproximadamente a la misma hora, los muchachos surfistas nuevamente nos visitaron en el bar, pero esta vez con unas cuantas cervezas heladas en sus manos.<\/p>\n<p>Sin excusas de nuestra parte aceptamos gustosas su invitaci&oacute;n, y nos sentamos en una mesa a compartir aquella bebida fr&iacute;a mientras intent&aacute;bamos comunicarnos en nuestro portu&ntilde;ol horrible.<\/p>\n<p>Nos contaron que viv&iacute;an en el pueblo vecino llamado Garopaba, que eran amigos desde la infancia y amigos &ldquo;de olas&rdquo; ya que practicaban ese deporte juntos, tambi&eacute;n nos contaron que les volv&iacute;an locos las argentinas.<\/p>\n<p>Nosotras entre divertidas y nerviosas trat&aacute;bamos de concentrarnos en sus palabras y no mirar sus cuerpos fibrosos, bronceados, con aroma a sol, mar y arena.<\/p>\n<p>Eran muy lindos, muy lindos, muy sensuales provocaban una electricidad en nosotras.<\/p>\n<p>Paul, uno de ellos, apoy&oacute; su brazo sobre el respaldo de mi silla y en un momento de la conversaci&oacute;n comenc&eacute; a sentir una caricia sobre mi hombro derecho, que despert&oacute; sensaciones nuevas en mi, con su gran mano acariciando mi espalda mi cerebro dejo de pensar y mi cuerpo comenz&oacute; a sentir.<\/p>\n<p>Sent&iacute;a sus dedos suaves y tibios rozando mi espalda baja, hasta mi cintura, sent&iacute;a su respiraci&oacute;n en mi o&iacute;do, sent&iacute;a como los m&uacute;sculos de mi vagina se preparaban, sent&iacute;a como me lubricaba, como mi coraz&oacute;n se aceleraba, mi respiraci&oacute;n comenzaba a entrecortarse.<\/p>\n<p>Apoye mi mano sobre su larga y musculosa pierna, y note su reacci&oacute;n.<\/p>\n<p>Acariciando su largo cu&aacute;driceps lleg&oacute; casi sin darme cuenta a su miembro, y lo tom&eacute; entre mis manos asegur&aacute;ndome que ese pene grande me diera la bienvenida.<\/p>\n<p>Estaba muy excitado, muy caliente.<\/p>\n<p>Tom&oacute; mi mano y fij&oacute; su mirada en la m&iacute;a.<\/p>\n<p>Los dos sab&iacute;amos lo que quer&iacute;amos. Los dos est&aacute;bamos con ganas, no entend&iacute;amos nuestras palabras pero si nuestros cuerpos.<\/p>\n<p>Con miradas p&iacute;caras y tom&aacute;ndonos de la mano caminamos hasta la cocina. Saque mi minishort tir&aacute;ndolo al piso, junto con mi remera quedando desnuda frente a ese moreno alto, musculoso, hermoso y con pene grande.<\/p>\n<p>La cocina del Bar era peque&ntilde;a lo que me permit&iacute;a estar sobre la mesada muy c&oacute;moda.<\/p>\n<p>Paul jugaba con mis peque&ntilde;os pechos, que escond&iacute;a debajo de sus grandes manos, mord&iacute;a mi cuello, mi boca, mis hombros como hambriento, extasiado, salvaje.<\/p>\n<p>Yo solo abr&iacute; mis piernas y deje que ese pene grande, duro y viril entrara en mi.<\/p>\n<p>Cruce mis piernas por su cintura y me entregu&eacute; al placer.<\/p>\n<p>Me cogi&oacute; muy suave pero duro, jadeando en mi o&iacute;do.<\/p>\n<p>Meti&oacute; su pene en mi boca, y me la cogi&oacute;, casi abusando de m&iacute;, pero con todo el permiso que mi excitaci&oacute;n le demostraba.<\/p>\n<p>Nuevamente me coloca sobre la mesada, mete su gran pene en mi vagina, con sus manos en mi culo me sostiene en el aire mientras sus movimientos me llevaban al cielo.<\/p>\n<p>Cuando por fin explot&oacute; en un orgasmo c&oacute;smico y los m&uacute;sculos de mi cuerpo se tensan, todos en su totalidad, un grito de placer sale de mi boca y es tapada con su lengua que jugando con la m&iacute;a se encuentran en un apasionado beso.<\/p>\n<p>Sus manos grandes apretaron mi culo.<\/p>\n<p>Me apoy&oacute; nuevamente en la mesada y besa mi vagina succionando mi excitaci&oacute;n y la suya, con un beso t&iacute;mido, largo, suave.<\/p>\n<p>Me alcanz&oacute; mi ropa del piso y salimos de la cocina tomados de la mano como hab&iacute;amos entrado.<\/p>\n<p>Por la noche, durante la inauguraci&oacute;n del Bar repetimos el encuentro en la cocina, m&aacute;s ardiente que la anterior.<\/p>\n<p>Lo nuestro con Paul fue muy pasional, era hermoso.<\/p>\n<p>Una tarde caminando por la playa de Florian&oacute;polis nos confesamos nuestro amor, sab&iacute;amos que no pod&iacute;amos seguir juntos porque yo deb&iacute;a regresar a Argentina pero aun as&iacute; nos hicimos una promesa: si yo volv&iacute;a a Brasil o Paul ven&iacute;a a Argentina nos volver&iacute;amos a encontrar.<\/p>\n<p>Dos a&ntilde;os despu&eacute;s Paul lleg&oacute; a la Argentina por trabajo y me contact&oacute;&#8230; yo estaba comprometida, pero nunca romp&iacute; una promesa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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