{"id":29486,"date":"2021-05-19T22:00:00","date_gmt":"2021-05-19T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-19T22:00:00","modified_gmt":"2021-05-19T22:00:00","slug":"tension-laboral-tension-sexual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/tension-laboral-tension-sexual\/","title":{"rendered":"Tensi\u00f3n laboral, tensi\u00f3n sexual"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29486\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La &eacute;poca: mediados del 2008, son d&iacute;as mon&oacute;tonos de trabajo en la oficina sin novedad especial. Estructuramos proyectos inmobiliarios en un medio cada d&iacute;a m&aacute;s costoso, sube el precio de la tierra, la ciudad se queda sin espacio. Una reuni&oacute;n con un posible inversionista y su esposa parecen animar la ma&ntilde;ana, una pareja particular, el hombre muy mayor, cuerpo grueso de baja estatura con presentaci&oacute;n impecable. La mujer mucho menor, ojos miel, voz sonora, personalidad atractiva, sabe que los hombres caemos f&aacute;cil con ella. Es una mujer segura de s&iacute; misma, incluso pasa por arrogante, es alta, bonita, presencia imponente que llena el espacio donde entra. No es una experta en finanzas, pero pone l&iacute;mites y lleva el ritmo a quien enfrente en el juego de sus negocios. Mi perfil es m&aacute;s t&eacute;cnico, discreto, de modo que mi actitud fue distante comparada con la de todos los hombres que quieren untarla con halagos y apuntes rid&iacute;culos para hacerse notar.<\/p>\n<p>El trabajo en equipo nos permiti&oacute; compartir tiempo, as&iacute; como tener conversaciones simples en las que me di por tarea no alimentar su ego subido. Pasadas varias semanas en las que la comunicaci&oacute;n y los temas comunes de trabajo nos un&iacute;an, me anim&eacute; a decirle que sali&eacute;ramos a tomar caf&eacute;, demostrando mi intenci&oacute;n de acercamiento, dijo que no, acept&eacute; mi derrota y segu&iacute; los d&iacute;as sin volver a tocar el tema, aunque me encend&iacute;a el alma cuando me sosten&iacute;a la mirada.<\/p>\n<p>Un martes temprano, me dice que no puede reunirse a trabajar por cosas urgentes que debe resolver y que en la tarde ir&aacute; a masaje y ba&ntilde;o turco; dijo algo como&hellip; &ldquo;a las tres salgo de masaje y me meto al turco, si quiere vaya y all&aacute; revisamos n&uacute;meros&rdquo;&hellip; su comentario fue una despedida diplom&aacute;tica para ponerme en sitio como empleado de una compa&ntilde;&iacute;a asociada de su esposo. Pues all&aacute; llegu&eacute;, a los ba&ntilde;os turcos. Al no llevar vestido de ba&ntilde;o me dieron una pantaloneta desechable, me ve&iacute;a como jugador de futbol de los a&ntilde;os cincuenta, me sent&iacute;a rid&iacute;culo, decid&iacute; devolverme para no exponerme a hacer el oso, pero camino al vestier me la encuentro de frente, viene con un vestido de ba&ntilde;o azul enterizo, parec&iacute;a una nadadora ol&iacute;mpica. El mesero detr&aacute;s le trae las toallas y la bebida, cuando me ve de frente abre esos ojos miel gigantescos y me saluda con un cari&ntilde;oso&hellip; &ldquo;y usted? que hace aqu&iacute; &iquest;?&rdquo; muerta de la risa, no pod&iacute;a creer que me le col&eacute; con la invitaci&oacute;n. Sobreponi&eacute;ndome al miedo le dije &ldquo;Usted me dijo que viniera, yo vengo a trabajar&rdquo;. La not&eacute; nerviosa, porque frecuentaba el lugar con su esposo, pero igual seguimos hablando y poco a poco con tono menos prevenido.<\/p>\n<p>Buscamos una mesa, acomod&oacute; sus cosas, me miraba, se re&iacute;a, hablamos cosas sin importancia y por supuesto no faltaron los sarcasmos de parte y parte. Me parec&iacute;a parad&oacute;jico ver sus piernas largas, blancas, en chanclas, la vi humana, mujer, divertida, sencilla, c&oacute;mplice. Ya por ese momento la vi nerviosa, intimidada, nos encontramos mirando a los ojos, bajando la mirada a los labios. Al mirarme sonre&iacute;a y miraba para otra parte.<\/p>\n<p>Para ese momento olvidamos el supuesto trabajo motivo de mi aparici&oacute;n y entramos al turco, el vapor muy denso, las dem&aacute;s personas sofocadas, el calor no da espera, las bebidas pierden el hielo y el sudor trae consigo un ba&ntilde;o de feromonas que le da&ntilde;a la cabeza a cualquiera.<\/p>\n<p>Nos recostamos en silencio con las cabezas casi juntas, pero los con cuerpos estirados en sentido opuesto en las escaleras de cuadritos de porcelana blanca. Quedamos solos por un momento y el roce de las mejillas nos llev&oacute; al beso m&aacute;s suave y sensual que sent&iacute; en mucho tiempo, despacio, lento, h&uacute;medo. A partir de ese momento la complicidad, los nervios, las ganas se dispararon. Nos besamos con la lengua enredada, con ganas. Se sent&oacute; a mi lado recostada en mis piernas. Ocasionalmente se acomodaba el vestido con una insinuante muestra accidental de sus pezones rosados, a&uacute;n dormidos por efecto del calor. En ese turco las divisiones son de vidrio y la luz exterior muestra en medio del vapor cuando una persona se aproxima, tom&aacute;bamos bebidas para soportar el calor, sal&iacute;amos a hacer pausas, entre besos, caricias, roces, toquecitos.<\/p>\n<p>&Eacute;ramos un par de mocosos esperando un momento de soledad. Llegaron los besos melcochudos, de esos que uno critica cuando son ajenos y el instante intenso llega con mis manos recorriendo su vestido de ba&ntilde;o, el pubis caliente, empapado, las caderas, la cintura, los besos de lenguas enredadas; ella separ&oacute; las piernas, met&iacute; la mano por el borde de la pelvis y sent&iacute; una vagina suave, lisa, con una pepa enorme que brotaba palpitando, resbalosa, la frot&eacute; con mucho placer y ella se dej&oacute; llevar con gemiditos que parec&iacute;an quejas de dolor, los ojos cerrados, mov&iacute;a su pelvis con mis dedos encharcados entre los pliegues de la cuca m&aacute;s rica, la m&aacute;s caliente, el ritmo subi&oacute; y sent&iacute; su mano empujar la m&iacute;a hacia adentro para meterle los dedos de la forma m&aacute;s descarada, dos, tres, r&aacute;pido, fuerte, al fondo, lleg&oacute; el chasquido de sus jugos resbaloso mientras se ven&iacute;a retorciendo las piernas como una loca y yo miraba que nadie se acercara. Apret&oacute; las piernas con mis dedos a&uacute;n atrapados, r&iacute;gida, completamente ida. Un momento de muerte lenta, tom&oacute; aire, se acomod&oacute; de una forma m&aacute;s decente y tom&oacute; agua, tom&oacute; aire de nuevo, nos besamos.<\/p>\n<p>Por momentos ella me acariciaba sobre la pantaloneta, sent&iacute;a mi pene embriagado por el calor, la lujuria, el susto del sitio prohibido, la felicidad de descarar lo que descubrimos por fuera del trabajo. Mi sangre corr&iacute;a empujada por el coraz&oacute;n acelerado, mi pene sensible se convert&iacute;a en verga excitada. En un momento, nuevamente solos, fuimos a la ducha a refrescar la piel, meti&oacute; la mano y me cog&iacute;a las huevas y la verga de una forma tan rica, con esa mirada de ganas que me mataba.<\/p>\n<p>En los momentos de contacto no habl&aacute;bamos, solo gestos, gemidos, nos mir&aacute;bamos. El calor, el desgaste de energ&iacute;a por la deshidrataci&oacute;n y la tensi&oacute;n del p&uacute;blico que nos pudiera sorprender no eran los mejores aliados de mi erecci&oacute;n, de modo que cuando se arrodill&oacute; a buscar mi pene, yo la miraba y esperaba un juego de lamiditas compasivas, sensuales, la sorpresa enorme fue un sorbo de agua helada que escupi&oacute; sobre mi verga medio parada, para llev&aacute;rsela al fondo de la garganta, la devor&oacute;, la chup&oacute;, me la puso dura, la sangre me herv&iacute;a y la cog&iacute; duro de la mo&ntilde;a en que hab&iacute;a enredado su pelo, con las manos me agarro del culo y se la meti&oacute; toda al fondo, completamente idos de la realidad exterior; fueron segundos, pero los sent&iacute; eternos y as&iacute; lo recuerdo siempre.<\/p>\n<p>En un momento de lucidez, se la sac&oacute;, nos asustamos, la mir&oacute; a&uacute;n arrodillada y me dejo congelado diciendo &ldquo;ll&eacute;name!&rdquo;. Esa palabra fue determinante para el futuro de lo que empez&oacute; ese d&iacute;a, a partir de ah&iacute; descaramos y liberamos la expresi&oacute;n lasciva de todo lo que nos gustaba. El tiempo apremiaba, con su cara en frente de mi sexo hizo una paja deliciosa, con presi&oacute;n lubricada que me hizo derramar en su mano todo lo que ten&iacute;a acumulado, yo temblaba. Ella se incorpor&oacute; y puso cara de aqu&iacute; no ha pasado nada.<\/p>\n<p>No hab&iacute;a tiempo para m&aacute;s&hellip; as&iacute; que salimos sorprendidos por todo lo que pas&oacute;, y ese fue el comienzo de una experiencia de varios meses despu&eacute;s de los cuales que no s&eacute; qu&eacute; he extra&ntilde;ado m&aacute;s, si la risa de sus humor fino, agudo, inteligente o los orgasmos m&aacute;s intensos, diab&oacute;licos y celestiales que sent&iacute; en &eacute;sa &eacute;poca de mi vida.<\/p>\n<p>Al otro d&iacute;a en la oficina, como si nada hubiera pasado, la misma distancia, el mismo saludo cordial con el esposo, que casualmente por primera vez elogi&oacute; la propuesta del modelo financiero. Agradec&iacute; el elogio y le di el correspondiente cr&eacute;dito a su esposa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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