{"id":29543,"date":"2021-05-22T23:54:04","date_gmt":"2021-05-22T23:54:04","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-22T23:54:04","modified_gmt":"2021-05-22T23:54:04","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-septima-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-septima-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (S\u00e9ptima Parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29543\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;Esto es una locura Jefe. Las muchachas en la oficina van a terminar murmurando que entre usted y yo sucede algo m&aacute;s que una simple colaboraci&oacute;n de mi parte para su famoso &laquo;aniversario&raquo;. &mdash;Le habl&eacute; mientras &eacute;l pon&iacute;a en marcha el coche.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes por eso Silvia, ya ver&aacute;s c&oacute;mo&hellip; &mdash;Y justo en esos momentos entr&oacute; una llamada a su tel&eacute;fono, enlaz&aacute;ndolo de inmediato al sistema de audio de su autom&oacute;vil&ndash;. Me hizo una se&ntilde;al con su dedo &iacute;ndice en sus labios, en claro mensaje de que me mantuviera en silencio.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Hugo, estoy en tu oficina y me han dicho que has salido a almorzar. A d&oacute;nde vas a ir y te busco para que lo hagamos juntos y as&iacute; podamos dialogar sobre lo que me dijiste anoche. &mdash;Era la voz de su esposa, se escuchaba preocupada y abatida, bastante mustia en verdad.<\/p>\n<p>&mdash;Martha, ahora no te quiero ver cerca de m&iacute;. Es una decisi&oacute;n tomada que no voy a reversar. Me fallaste, eres una puta infiel. &iexcl;Traidora y mentirosa! Martha, &iquest;cre&iacute;as que no me iba a dar cuenta de tus infidelidades? Quiero el divorcio, ya te lo dije anoche. No creo que tengamos nada m&aacute;s de que hablar. Te recomendar&iacute;a que empieces por buscarte un buen abogado, porque con las pruebas que tengo a mano&hellip; Martha&hellip; &iexcl;Te voy a dejar en la puta calle! &iquest;Me escuchaste bien? &iquest;Si lo entiendes? Te podr&aacute;s revolcar con gusto con tus amantes de ahora en adelante, pero sin mi dinero, sin mi casa y sin mis hijos. &mdash;Mi jefe se puso rojo de la ira.<\/p>\n<p>Pufff, al escuchar como don Hugo le hablaba y le gritaba a su mujer, no pude dejar de pensar en mis problemas con Rodrigo. Yo me morir&iacute;a si mi esposo me fuera a proponer lo mismo al hablar los dos aquella noche. Y me puse a llorar en silencio. Sin &eacute;l, sin mis hijos, todo por una puta tonter&iacute;a. Por querer ayudar a mi jefe, por tratar de aliviar sus penas. En qu&eacute; momento le hab&iacute;a dado la vuelta a mi vida. Mi matrimonio en riesgo. No, no podr&iacute;a dejar que eso sucediera, pens&eacute;.<\/p>\n<p>Hablar&iacute;a con honestidad con Rodrigo cuando nos vi&eacute;ramos en casa. Le contar&iacute;a todo, s&iacute;. Le dir&iacute;a la verdad. S&iacute; mi esposo me amaba tanto como pregonaba, seguro me podr&iacute;a llegar a comprender, entender la situaci&oacute;n. &iquest;Perdonar? Finalmente no fue nada m&aacute;s. Solo unos pocos besos, unas caricias permitidas por el ambiente y el alcohol, por mis putas ganas de sentirme &uacute;til para mi jefe. &iexcl;De nuevo deseada! Fui d&eacute;bil a la tentaci&oacute;n, m&aacute;s no dej&eacute; que fuera a m&aacute;s. &iquest;Me creer&iacute;a?&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;No Hugo, no me hagas esto &iexcl;Hablemos por favor! D&eacute;jame explicarte porque&hellip; Por qu&eacute; lo hice. No solo soy yo la culpable de todo y lo sabes&hellip; &mdash;Pero mi jefe la interrumpi&oacute; enseguida.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora resulta que yo soy la causa de que me pusieras los cuernos. Vaya Martha, que bien echar sobre mis hombros tus errores, si estabas tan aburrida podr&iacute;as haberlo hablado conmigo y buscar una soluci&oacute;n en pareja, pero no, tu sola decidiste salir a buscar macho como una cualquiera. Sabes qu&eacute;&hellip; Mejor dejemos esta conversaci&oacute;n aqu&iacute;. &mdash;Le respondi&oacute; mi jefe, en un tono de voz que se escuch&oacute; a resignaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&iexcl;No espera! Hugo&hellip; Despacha a esa mujer y hablemos, yo&hellip; &iexcl;Buahhh! &iquest;Sabes qu&eacute; querido?&hellip; Disfruta de tu puto almuerzo con tu secret&hellip; &mdash;Y mi jefe cort&oacute; la llamada. Ella insisti&oacute; dos veces m&aacute;s. A ninguna respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Ahora, s&iacute; antes estaba metida en enredos con mi jefe, el saber que su esposa conoc&iacute;a que hab&iacute;a salido a almorzar conmigo, me hac&iacute;a sentir como una verdadera plasta de mierda. Se me quitaron las ganas de almorzar, de todo, menos de llorar. Cuando salimos a la calle, llov&iacute;a fuertemente. Y yo segu&iacute;a con l&aacute;grimas en mis ojos, dientes apretados de rabia por mis est&uacute;pidas decisiones y la angustia atrapada entre mis pu&ntilde;os cerrados.<\/p>\n<p>&mdash;Disc&uacute;lpame Silvia, me alter&eacute;. No llores por favor. T&uacute; no tienes la culpa y menos sentirte mal por acompa&ntilde;arme. &iquest;Te gustar&iacute;a almorzar algo en especial? Conozco un sitio encantador que estoy seguro, te va a ayudar a calmar los nervios. &mdash;Sollozando le contest&eacute; que no ten&iacute;a mucha hambre y era cierto.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno d&eacute;jame invitarte a una marisquer&iacute;a, queda cerca y es un lugar que nos puede brindar cierta intimidad para que dialoguemos. Anda, deja de llorar. &mdash;Y pos&oacute; su mano sobre mi muslo&ndash;. Se la retir&eacute; educadamente y limpi&eacute; de mis ojos el llanto.<\/p>\n<p>Don Hugo tom&oacute; hacia El Paseo de la Castellana, dirigi&eacute;ndose hacia un centro comercial no muy lejos de la oficina. Yo nunca hab&iacute;a estado all&iacute;, solo sab&iacute;a de el por avisos de publicidad que hab&iacute;a visto en algunas de las revistas que le&iacute;a mi mam&aacute; con avidez. Estaba al tanto de que se especializaba en la moda, un lugar con grandes almacenes de ropa de marca. Imposible para m&iacute; salario y aburridor ser&iacute;a tan solo pasearme por all&iacute; para mirar las vitrinas de los almacenes de moda, antojarme e irme con las manos vac&iacute;as.<\/p>\n<p>Recorrimos los amplios pasillos caminando sin afanes, yo al lado de &eacute;l pero no muy cercanos, ni pensar en ir por ah&iacute; tomados de la mano. Se deten&iacute;a &eacute;l a veces, frente a las vitrinas de almacenes de calzado, observaba, luego en el siguiente, pero a ninguno entraba. Despu&eacute;s en el otro nivel, admiraba vestidos para hombre, ya en otros, los relojes y las joyas. M&aacute;s adelante ingres&oacute; a un almac&eacute;n de ropa femenina. Todo all&iacute; me deslumbraba, los vestidos, los zapatos, sombreros, accesorios para mujer, un almac&eacute;n sencillamente primoroso y yo me sent&iacute;a como en el Disney World de la moda, todo tan fastuoso y obviamente, prohibitivo para mis finanzas.<\/p>\n<p>Don Hugo se acerc&oacute; a una de las empleadas y sostuvo con ella una breve conversaci&oacute;n, luego me hizo una se&ntilde;a para que me acercara a ellos. Lo mir&eacute; extra&ntilde;ada y el, tan sonriente alz&oacute; sus hombros y me hizo un gui&ntilde;o c&oacute;mplice. Se acerc&oacute; a m&iacute; o&iacute;do para decirme que tendr&iacute;amos que llegar a la oficina con varias bolsas en la mano, para evitar los posibles rumores. Me pareci&oacute; una idea genial. Pero una duda me asalt&oacute; de repente. &iquest;Le comprar&iacute;a ropa, a la mujer que acababa de amenazar con dejarla en la calle?&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Bueno Silvia, escoge lo que te guste y por el precio no te preocupes. &mdash;Lo mir&eacute; sin entenderle, y en mi boca se fue formando una &laquo;O&raquo; de completo asombro.<\/p>\n<p>&mdash;Don Hugo &iquest;Est&aacute; usted totalmente loco? &iquest;C&oacute;mo se le ocurre gastar su dinero en m&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Pues Silvia es que tenemos que llegar con algo para mostrar, de lo contrario, s&iacute; que les dar&iacute;amos motivos para que murmuren. Vamos, escoge tres vestidos, los que m&aacute;s te gusten, ahhh y tres pares de zapatos.<\/p>\n<p>&mdash;Jefe, pero es que no puedo llegar con esas bolsas a mi casa, ya estoy en problemas con mi esposo, usted ni se imagina, no quedar&iacute;a bien llegar a mi hogar y delante de &eacute;l, verme con vestidos nuevos y tan costosos. Qu&eacute; pensar&iacute;a de m&iacute;, si &eacute;l sabe muy bien que estamos escasos de dinero y yo&hellip; &iquest;Gast&aacute;ndome lo poco que tenemos en ropa de marca? No, imposible. Mala idea. Pensar&iacute;a mal, se lo aseguro, Rodrigo es muy detallista y no se le escapa una.<\/p>\n<p>&mdash;Pues le inventas alguna excusa, por ejemplo que recibiste un bono extra por tu excelente trabajo y compromiso en la oficina, o tan solo dile que los nuevos inversionistas han decidido que esos sean los nuevos trajes para ir a trabajar. Anda, hazme caso, todo nos va a salir bien. &mdash;Pufff, suspir&eacute;. Ten&iacute;a raz&oacute;n en que llegar a la oficina con las manos vac&iacute;as ser&iacute;a motivo de intrigas en mis compa&ntilde;eras, y por otra parte, don Hugo se hab&iacute;a inventado una buena excusa para obviar alg&uacute;n posible reclamo de parte de Rodrigo. Al final, mi armario ser&iacute;a el beneficiado.<\/p>\n<p>Excelente idea y una muy buena ocasi&oacute;n para darme un lujito despu&eacute;s de tanto tiempo con el mismo ropero anticuado, as&iacute; que&hellip; &iquest;Por qu&eacute; no? Me dejar&iacute;a consentir por m&iacute;&hellip; Por &eacute;l. Y mir&eacute; a mi alrededor que podr&iacute;a gustarme y que no fuera muy llamativo ni ostentoso. Ya untado el dedo, pues&hellip;<\/p>\n<p>La empleada me fue llevando por un costado, de estanter&iacute;a en estanter&iacute;a y luego por el otro de aquel almac&eacute;n, y yo tomando uno, dos y finalmente tres vestidos. El &uacute;ltimo era un traje para salir de fiesta, de tela brillante, delgada y muy delicada, dejando mucha piel a la vista. &iexcl;S&uacute;per sensual! Y ese, pens&eacute;, lo usar&iacute;a solo con mi esposo, si lograba llegar a conseguir que confiara de nuevo en m&iacute;. Le invitar&iacute;a a salir y aprovechar&iacute;a este golpe del destino para recomponer mi relaci&oacute;n. Lo seducir&iacute;a de nuevo.<\/p>\n<p>Finalmente salimos, con tres grandes bolsas &eacute;l y yo con dos m&aacute;s en mis manos, en las cuales iban dos pares de zapatos. El tercer par me pareci&oacute; excesivo el precio y no los llev&eacute;. Y don Hugo feliz, orgulloso caminando a mi lado como si yo fuese su mujer y el mi hombre. Mi jefe tan sonriente, yo completamente pensativa. &iquest;Me estaba &laquo;vendiendo&raquo; de alguna manera al aceptar esos obsequios? Y en eso&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Bien y ahora vamos a almorzar, anda. &mdash; Me dijo colocando su brazo sobre mis hombros, apret&aacute;ndome a &eacute;l. No lo apart&eacute;, me pareci&oacute; de mal gusto hacerlo despu&eacute;s de que se hubiera gastado tanto dinero en m&iacute;. Bueno&hellip; &iexcl;Y en nuestra coartada!<\/p>\n<p>Y llegamos a un restaurante muy moderno, con un ambiente acogedor, mi jefe escogi&oacute; la mesa m&aacute;s apartada, en un rinc&oacute;n de aquel lugar que nos daba la privacidad necesaria para hablar. El pidi&oacute; un plato de at&uacute;n rojo con huevas de salm&oacute;n, perlas de jengibre y alga negra, y yo un lomo de lubina con un poco de verduras. De postre Coulant de chocolate y helado de vainilla para m&iacute;, don Hugo tan solo un sorbete de lim&oacute;n verde y cactus. Y vino por supuesto. Tanto &eacute;l como yo, est&aacute;bamos ya un poco m&aacute;s relajados.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno mi &aacute;ngel, aqu&iacute; estamos. Ya podemos hablar con calma&hellip; Y antes de que empieces, de antemano te voy a decir que por nada del mundo voy a aceptar que renuncies a tu trabajo. Yo te necesito, te quiero a mi lado. No me abandones por favor.<\/p>\n<p>&mdash;Primero pues, gracias&hellip; &iexcl;Por todo! &mdash;Pero mire don Hugo, la &uacute;nica condici&oacute;n para quedarme a trabajar con usted, es que dejemos claro, que entre los dos&hellip; &iexcl;Nunca!&#8230; Jam&aacute;s va a pasar nada. Quiero que volvamos a ser los de antes. Usted como mi jefe y yo como su asistente personal y todo profesional. Todo de manera estrictamente laboral. Si est&aacute; de acuerdo, sigo a su lado&ndash;. Se lo dije con mi mirada segura y mis palabras totalmente honestas.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, pero es que yo&hellip; &mdash;Usted nada jefe. Entiendo, su situaci&oacute;n, cr&eacute;ame&ndash;. Pero todo se me est&aacute; saliendo de las manos, estoy con los nervios de punta, mi matrimonio est&aacute; tambale&aacute;ndose y no puedo permitir, que yo acabe con lo m&iacute;o por culpa de nuestras muestras de afecto. Don Hugo&hellip; mi esposo nos vio llegar anoche. Y est&aacute; muy molesto. Voy a contarle a Rodrigo la verdad esta noche y depende de lo que &eacute;l me diga, de c&oacute;mo se lo tome, si seguir&eacute; o renunciar&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pero si no hemos hecha nada malo Silvia, &iexcl;Por Dios! No ha pasado nada. Tu esposo tiene que entender, que de vez en cuando debes trabajar hasta tarde, incluso deber&iacute;as haberte ido de viaje conmigo desde hace mucho tiempo por ser tu mi mano derecha, pero yo respetando tu situaci&oacute;n sentimental, no quise apartarte de tus hijos y&hellip; bueno de tu esposo. &mdash;S&iacute;, se&ntilde;or muchas gracias por eso, &ndash;le respond&iacute;&ndash; pero solo estar&iacute;a disponible para usted de manera estrictamente laboral, nada de lo sentimental. Creo don Hugo, que me exced&iacute; en cuidarlo.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, est&aacute; bien. Procurar&eacute; no interferir en tu matrimonio, pero no me abandones. Prometo intentar apartarte de mi mente, aguantarme las ganas de abrazarte y de mimarte. Silvia lo del viernes pasado, fue para m&iacute; un descubrimiento y todo gracias a ti. Te bes&eacute; a la fuerza, lo s&eacute;, pero luego t&uacute; correspondiste a ese beso y sent&iacute; Silvia, despu&eacute;s de tantas angustias y dolor, sent&iacute; que yo pod&iacute;a tambi&eacute;n reconstruirme. S&eacute; que te gusto &iexcl;S&iacute;! Y no me mires as&iacute;, porque yo lo presiento. Tenerte recostada sobre mi escritorio, bes&aacute;ndote y sintiendo t&uacute;&hellip; &mdash;levant&eacute; mi mano y me acomod&eacute; de manera que quedar&iacute;a m&aacute;s cerca de &eacute;l, para hablarle en voz baja.<\/p>\n<p>&mdash;Jefe, esos besos no quieren decir nada, solo fue un momento err&oacute;neo, usted estaba afectado por lo de su esposa y yo ced&iacute;, por&hellip; Pues porque hace a&ntilde;os nadie aparte de mi esposo me besaba, de esa manera, con el deseo que usted lo hizo. &mdash;Y gustarme como hombre pues si, no se lo niego, pero es como tantos otros, como decirle que me gusta Brad Pitt o Mickey Rourke, o aquel tipo, mire. El que est&aacute; sentado cerca de la barra con la morena esa. &iquest;Si lo ve? Es guapo, como usted, pero hasta ah&iacute;. Ni modos, soy casada. &iexcl;Una mujer prohibida!<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Brad Pitt? &iexcl;Jajaja! Ok, pero y qui&eacute;n es ese&hellip; &iquest;Mickey Rourke? A ese si no lo tengo presente. En fin, mira Silvia, podr&aacute;s ser todo lo casada que quieras pero eres muy hermosa, as&iacute; desees a veces pasar inadvertida, t&uacute; atraes la atenci&oacute;n as&iacute; no lo reconozcas, pero me gustas y no es de ahora, ni creas que lo que siento en estos instantes por ti, es por venganza o para causarle celos a Martha. &iexcl;No! Te deseo y ser&iacute;a muy feliz de al menos pasar m&aacute;s tiempo contigo, a solas&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, anoche me dorm&iacute; en paz, en calma despu&eacute;s de tantos insomnios por culpa de mi esposa y sus&hellip; En fin. Pens&eacute; en ti, en tu rostro, tus esmerados cuidados y en tu cuerpo. Y yo&hellip; &mdash;Levant&eacute; mi mano derecha y le acarici&eacute; con ternura su mejilla.<\/p>\n<p>&mdash;Don Hugo por favor, no siga con esto, no me lo ponga m&aacute;s dif&iacute;cil. &mdash;Se lo dije muy suavemente, casi entre susurros&ndash;. &Eacute;l me regal&oacute; una sonrisa entre abriendo un poco sus labios y en sus ojos grises la confirmaci&oacute;n de su inter&eacute;s por m&iacute;. Y sent&iacute; una descarga entre punzadas intermitentes.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute; pensaste&hellip; &iquest;En m&iacute;, Silvia? &iquest;Anoche tu tal vez?&hellip; &iquest;Un poco? &mdash;No se&ntilde;or, disculpe voy al aseo un momento&ndash;. Le ment&iacute;.<\/p>\n<p>Como le iba a decir que s&iacute;. Qu&eacute; a pesar del agobio en mi esposo, yo me hab&iacute;a encerrado en el ba&ntilde;o y apartando todo, tantos a&ntilde;os en com&uacute;n, me hab&iacute;a masturbado pensando en &eacute;l, dej&aacute;ndome entre fantas&iacute;as, amar por mi jefe.<\/p>\n<p>En el ba&ntilde;o me cambi&eacute; de toalla y me mir&eacute; al espejo, en el reflejo el rostro de una mujer que sonre&iacute;a por ser anhelada, y en los destellos de mis ojos caf&eacute;s, la culpa de una mujer que a&uacute;n no hab&iacute;a dado el paso&hellip; &iquest;Deseado? Me recompuse el traje y sal&iacute; de all&iacute; con la firme convicci&oacute;n de poner un alto.<\/p>\n<p>Lo encontr&eacute; observ&aacute;ndome atentamente acercarme hasta la mesa, alegre, confiado y la copa de vino en su mano, llev&aacute;ndola elegantemente hasta sus labios. Me sent&eacute; de nuevo, lo mir&eacute; y le dije&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Veo que no me escuch&oacute;, &ndash;trague saliva&ndash; llegu&eacute; a mi casa y me encontr&eacute; con el disgusto y la indiferencia de mi esposo&ndash;. Por supuesto que no pens&eacute; en usted &iexcl;faltar&iacute;a m&aacute;s! No es el primer hombre que veo desnudo ni al primero que tengo que lidiar con su borrachera, de hecho creo que no ser&aacute; usted tampoco el &uacute;ltimo.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien, est&aacute; bien, no te enfades Silvia. Prometo que lo intentar&eacute;. &mdash;Lo dijo seriamente, tomando mis manos entre las suyas por encima del mantel&ndash;. Pero esa promesa no calm&oacute; mis dudas, por el contrario me gener&oacute; m&aacute;s inquietudes.<\/p>\n<p>Y nos quedamos los dos en silencio, hasta que nos llevaron el almuerzo a la mesa.<\/p>\n<p>&mdash;Mira necesito ahora concluir lo m&iacute;o con mi esposa. Necesito conseguir un buen abogado y aportarle las pruebas que tengo para que el divorcio salga a mi favor. S&eacute; que la custodia de mis dos hijos va a ser una batalla legal complicada. &mdash;Fui a decirle algo pero no me dej&oacute; y sigui&oacute; hablando. Entre tanto yo daba buena cuenta de aquella exquisita lubina y a la segunda copa de vino.<\/p>\n<p>&mdash;Por eso necesito al mejor, y los abogados que trabajan para nosotros en la oficina, no son expertos en estos temas. Debo asesorarme bien, me cueste lo que me cueste, pero la voy a hacer pagar con sangre todo lo que me ha hecho. &mdash;En su mirada vi odio, un profundo rencor. S&iacute;, mucho dolor tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Jefe, pues yo conozco a uno, muy bueno seg&uacute;n he podido escuchar. Es inteligente y muy discreto. Si usted gusta lo puedo llamar y pedir una cita. Hable con &eacute;l y ases&oacute;rese antes de que pueda ser demasiado tarde y termine perdiendo todo. Yo de usted hablar&iacute;a con su esposa, honestamente, antes de dar este paso. Es lo que voy a hacer con mi esposo tan pronto lo vea.<\/p>\n<p>&mdash;Me parece perfecto mi &aacute;ngel. &iexcl;Ehhh! perd&oacute;n, Silvia. &mdash;No pude evitar sonre&iacute;rle su comentario final. S&iacute;, hab&iacute;a sido su &aacute;ngel pero ya no m&aacute;s. No quer&iacute;a que mi jefe se convirtiera en un demonio que no pudiera exorcizar despu&eacute;s.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Sent&iacute;a tanto rencor, tanta desaz&oacute;n en mi alma. Era incre&iacute;ble, en verdad no lo pod&iacute;a creer. Yo con toda la buena intenci&oacute;n de hablar y ella, tan despreocupada, y&eacute;ndose de almuerzo con su amante. Era obvio que no le importaba. Esto ya ten&iacute;a una sentencia. Hablar&iacute;a con una buena amiga que era abogada especializada en temas de familia, al fin y al cabo, para eso ten&iacute;a yo buenos contactos entre los clientes. Le pedir&iacute;a que tramitara mi divorcio lo m&aacute;s diligentemente y me regresar&iacute;a a mi pa&iacute;s, poniendo un gran oc&eacute;ano de por medio.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Paola, &iquest;C&oacute;mo va todo? &iquest;Conseguiste hablar con ese cliente?<\/p>\n<p>&mdash;Huich, pero que efusividad se&ntilde;or C&aacute;rdenas. Y si por supuesto. &laquo;Su secretaria&raquo; le confirm&oacute; para ma&ntilde;ana una cita a las nueve de la ma&ntilde;ana. &iquest;Le parece bien al doctor? &mdash;Apreci&eacute; el tono sarc&aacute;stico en aquellas frases. No fui justo con ella. Necesitaba con urgencia un caf&eacute; caliente.<\/p>\n<p>&mdash;Yo&hellip; lo siento, disc&uacute;lpame. &mdash;Agach&eacute; mi cabeza y mi rubia barranquillera me abraz&oacute;. Y yo, en medio de aquel abrigo, recargu&eacute; mi cabeza en su pecho y me derrumbe entre sollozos. &mdash;Inevitable fue para m&iacute;, romper el dique que reten&iacute;a mi llanto.<\/p>\n<p>&mdash;Rocky, mi precioso &laquo;rolito&raquo;, ya est&aacute;s aqu&iacute;, tranquilo. Cuenta conmigo Nene y&hellip; &iexcl;Aj&aacute;! no le pongas m&aacute;s tiza a tus problemas. &mdash;&iquest;Estas as&iacute; por ella? &iquest;El problema es tu esposa cierto? Ven&ndash;. Y me llev&oacute; fuera de las instalaciones del concesionario hasta el costado del parking. Sac&oacute; sin mi permiso, del bolsillo de mi saco los cigarrillos y luego su mano se introdujo dentro de mi pantal&oacute;n, en b&uacute;squeda del encendedor.<\/p>\n<p>&mdash;Rocky, si quieres yo te puedo escuchar, tal vez eso te ayude a despejar la mente y organizar tus ideas. No vayas a cometer locuras sin estar ciento por ciento seguro. &mdash;Ella no ten&iacute;a idea por lo que yo estaba pasando y aun as&iacute; me ofrec&iacute;a su reconfortante amparo.<\/p>\n<p>&mdash;Un buen cazador, como me has explicado, sabe c&oacute;mo aguardar, como aprovechar los arbustos, los relieves del terreno y en calma, tirar a matar. &mdash;Me termino por decir.<\/p>\n<p>&mdash;Pao, creo que me la est&aacute; jugando con su jefe. Son muchas circunstancias, nada evidente pero yo presiento algo y cr&eacute;eme una cosa&hellip; por lo general mi sexto sentido no me falla. Hay algo, lo s&eacute;. Est&aacute; muy rara y hoy&hellip; Bahh, olv&iacute;dalo.<\/p>\n<p>&mdash;Por eso mismo Nene, son solo apariencias, y &iexcl;Aj&aacute;! no tienes pruebas concretas. &laquo;Busca y encuentra&raquo;. Yo estar&eacute; para ti, siempre. Cuenta conmigo precioso. &mdash;Y me bes&oacute; en los labios, tan pl&aacute;cidamente que se grab&oacute; ese d&iacute;a en mi coraz&oacute;n&ndash;.<\/p>\n<p>Fue un beso leve, sin batallar de lenguas, solo su boca a medio abrir sobre la m&iacute;a, tan urgida de afectos, el sabor de aquellos labios pintados de rosa intenso, su inolvidable sabor a cereza. &mdash;Y sus ojos&hellip; &iexcl;Ufff! con el color del mar en calma, pintado en ellos, su especial fulgor. Paola era&hellip; Ella podr&iacute;a ser&hellip; Ella nunca se fue.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno ya estoy mejor, gracias mi Pao hermosa. Volvamos al trabajo. Tenemos que llevar unos cat&aacute;logos y preparar una oferta, te recojo temprano y nos vamos a comernos, los dos, a esa presa.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto que s&iacute; mi &laquo;rolito&raquo;, cuenta con eso. &mdash;Me respondi&oacute; entre aplausos de alegr&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Pero antes nos toca informarle a nuestro jefe inmediato, espero que no nos ponga pegas. &mdash;Paola muy alegre me tom&oacute; del brazo, pasando el suyo por debajo del m&iacute;o y nos encaminamos hacia el escritorio.<\/p>\n<p>Y despu&eacute;s de tener listo todo, fuimos hasta la oficina de don Augusto&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Jefe, lamento mucho informarle que ma&ntilde;ana, esta se&ntilde;orita me acompa&ntilde;ar&aacute; a visitar al cliente de Cercedilla, para negociar la renovaci&oacute;n de su flota de minivans. La cita es a las nueve de la ma&ntilde;ana y ya sabe usted que me gusta llegar con tiempo para realizar una evaluaci&oacute;n sobre el terreno antes de la entrevista. &iquest;Alguna objeci&oacute;n Jefe?<\/p>\n<p>&mdash;Pues Rodrigo, como lo expones no tengo nada que objetar. &iquest;Tienes preparado el dossier con las &oacute;rdenes? &iquest;Necesitas algo de dinero? &mdash;De hecho jefe, estoy m&aacute;s pelado que las nalgas de un reci&eacute;n nacido, si puede me prestar algo de efectivo y &iquest;a fin de mes cuadramos?<\/p>\n<p>&mdash;No te presto pues prefiero tu amistad. Ten, pasa por la caja y que te den esta suma como vi&aacute;ticos. Y t&uacute; se&ntilde;orita Torres, espero que saques buen provecho de esta visita. Paola, observa y toma apuntes si quieres. Esta ocasi&oacute;n puede ser muy provechosa para ti, bueno para los dos. Suerte y me est&aacute;n comunicando por el m&oacute;vil como acontece todo.<\/p>\n<p>Paola sonri&oacute;, asinti&oacute; respetuosamente con su cabeza y despu&eacute;s como una ni&ntilde;a peque&ntilde;a, brinc&oacute; de alegr&iacute;a. Mi jefe levant&oacute; sus gafas peque&ntilde;as sobre su escasa cabellera y finalmente me estrech&oacute; la mano.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias jefe, Ehh una cosita m&aacute;s don Augusto&hellip; Recuerda que me ofreci&oacute; hace un mes y medio un sof&aacute; cama que&hellip; &iquest;Ten&iacute;a para la venta? &iquest;A&uacute;n lo tiene disponible?<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento Rocky, ya lo vend&iacute;. &mdash;Vaya, que lastima. Gracias. &mdash;Hummm, seria seguir durmiendo en el sof&aacute; de la sala, pens&eacute; para mis adentros.<\/p>\n<p>Pero al salir, Paola me detuvo del brazo y como no se perd&iacute;a detalle de nada, me coment&oacute; que ella en un dep&oacute;sito del hotel de su padrastro, guardaba uno casi nuevo, que lo hab&iacute;an cambiado en una reciente renovaci&oacute;n del mobiliario y que me lo regalaba si yo quer&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Pero por supuesto Pao, gracias&ndash;. Sonre&iacute;, para luego mecerme los cabellos, pensando en c&oacute;mo carajos iba a hacer para recogerlo y llevarlo hasta el piso. &mdash;&iquest;Ser&aacute; muy grande Pao? Es que no puedo llevarlo encima del techo del Mazda, me puedo ganar una multa por eso. &mdash;Tranquilo bobito, ya me ocupo de eso.<\/p>\n<p>Y mientras yo recorr&iacute;a las curvas de su encantadora figura con mis ojos, ella hablaba con alguien, dando &oacute;rdenes con decisi&oacute;n y totalmente seria, un poco &laquo;mandona&raquo; en verdad, para luego terminar con un&hellip; &iexcl;Aj&aacute;! lo tienes listo que en un rato llego.<\/p>\n<p>&mdash;Anda Nene, pues ya est&aacute; todo cuadrado y listo mi &laquo;rolito&raquo; hermoso. Y&hellip; &iexcl;Aj&aacute;! Cuando quieras vamos hasta el hotel y all&iacute; en la furgoneta de mantenimiento, lo llevamos hasta tu urbanizaci&oacute;n. &mdash;Perfecto, dame unos minutos y termino de recoger lo que vamos a necesitar ma&ntilde;ana.<\/p>\n<p>Y la abrac&eacute; en se&ntilde;al de agradecimiento. Una extra&ntilde;a que el d&iacute;a anterior no quer&iacute;a tener cerca y que al siguiente, me ofrec&iacute;a todo su aprecio y atenci&oacute;n, sinti&eacute;ndola tan cercana en un suspirar.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>No fue sino cruzar el umbral de la entrada y de inmediato Amanda y la se&ntilde;ora Dolores, se acercaron para ofrecernos su ayuda para tomar las bolsas y llevarlas hasta la oficina de mi jefe. Las acomodamos en el largo sof&aacute; y despu&eacute;s de un&hellip; &iexcl;Gracias por todo! de parte de don Hugo para ellas por su colaboraci&oacute;n, salimos las tres y nos dirigimos hasta la cocina.<\/p>\n<p>Y all&iacute; ardi&oacute; Roma. Se acerc&oacute; tambi&eacute;n rauda Magdalena, otra de mis compa&ntilde;eras, para informarse de lo acontecido en mi hora larga de almuerzo, casi dos y un cuarto en verdad, con mi jefe.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos Silvia, cuenta c&oacute;mo te fue con el ogro. &mdash;Me preguntaron las dos al un&iacute;sono.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;ora Dolores, ser&iacute;a tan gentil de prepararme una taza de t&eacute; caliente, estoy que no me aguanto este dolor. &mdash;Claro que si se&ntilde;ora Silvia, ya enseguida&ndash;. Me respondi&oacute; respetuosamente.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno muchachas, pues que les digo. Finalmente despu&eacute;s de mirar en varias tiendas, compr&oacute; tres vestidos y dos pares de zapatos. &mdash;&iquest;C&oacute;mo? &iquest;Y nada m&aacute;s? Al menos un anillo de diamantes, una gargantilla de oro por Dios. &iexcl;Vamos! Que es un aniversario y no una simple fecha m&aacute;s en el calendario. &iexcl;Pero qu&eacute; taca&ntilde;ez! Y qu&eacute; falta de imaginaci&oacute;n &iquest;No les parece? &mdash;Coment&oacute; Magdalena con algo de decepci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Pues Magda, tal vez los vestidos sean porque la va a llevar a cenar o al teatro, no lo s&eacute;. Pero puedes ir a preguntarle si gustas. &mdash;Respond&iacute; con algo de enfado en la modulaci&oacute;n de mis palabras&ndash;. Amanda se sonri&oacute; con timidez, por el contrario, Magdalena frunci&oacute; el ce&ntilde;o y me saco la punta de su lengua.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento chicas es que estoy que me muero con estos c&oacute;licos, me ha bajado el periodo con fuerza y no me aguanto ni yo misma. &mdash;La se&ntilde;ora Dolores me alcanz&oacute; el t&eacute; caliente. &mdash;Bueno muchachas, vamos a seguir que tengo que apurarme para ir por mis hijos al colegio, les expliqu&eacute; y las tres salimos de la peque&ntilde;a cocina y nos fuimos a cumplir con los deberes.<\/p>\n<p>Me dispuse a cuadrar la agenda de los pr&oacute;ximos d&iacute;as para don Hugo. Ten&iacute;a el viaje a Lisboa el jueves y al d&iacute;a siguiente la reuni&oacute;n en las oficinas de Londres. Hice las reservas de los vuelos, de los hoteles tambi&eacute;n. Por los restaurantes no me preocup&eacute;, pues bien sab&iacute;a yo, que a mi jefe le gustaba salir por ah&iacute; y dejarse llevar por las recomendaciones de los conocidos de cada ciudad que visitaba. Lo conoc&iacute;a tan bien. Hummm, y despu&eacute;s de todo lo acontecido los &uacute;ltimos d&iacute;as, con mayor raz&oacute;n. &iquest;Volver&iacute;a el s&aacute;bado o pasar&iacute;a por all&iacute; todo el fin de semana? Ni modos, tendr&iacute;a que preguntarle.<\/p>\n<p>Le marque por el interno y al responder &eacute;l&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, me puedes por favor colaborar con el tema de los&hellip; &mdash;Tranquilo jefe, de hecho acabo de hacerlo y todo esta cuadrado. Despreoc&uacute;pese.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, tu como siempre tan diligente, me conoces mejor que&hellip; Ahh y por favor, reg&aacute;lame el dato de tu amigo el abogado, necesito hablar con &eacute;l. &mdash;&iquest;Quiere usted que lo llam&eacute; directamente y le solicite una cita?<\/p>\n<p>&mdash;No Silvia, muchas gracias. Yo lo har&eacute;&ndash;. Y cort&oacute; la llamada.<\/p>\n<p>Tendr&iacute;a que inevitablemente entrar de nuevo a aquella oficina y preguntarle. Anot&eacute; en un papelito amarillo el dato del abogado y me dirig&iacute; hasta su oficina.<\/p>\n<p>&mdash;Jefe, tome. Este es el n&uacute;mero del letrado. Y otra cosa, antes de irme a recoger a mis hijos, me podr&iacute;a informar si va a pasar todo el fin de semana pr&oacute;ximo en Londres o &iquest;se va a regresar el mismo viernes en la noche? &iquest;El s&aacute;bado en la ma&ntilde;ana, quiz&aacute;s? Necesito saber para hacer entonces las reservas. &mdash;El me mir&oacute; en silencio, muy serio, para luego tomarse sus cabellos con la mano derecha, pein&aacute;ndose un poco, para luego regalarme una sonrisa y responderme con dos preguntas inc&oacute;modas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres que regrese pronto? Ser&aacute; por qu&eacute;&hellip; &iquest;Me vas a extra&ntilde;ar? &mdash;Los colores subieron a mi rostro. Mierda no entend&iacute;a qu&eacute; me pasaba con ese hombre.<\/p>\n<p>&mdash;Don Hugo&hellip; &iquest;En que hab&iacute;amos quedado? &mdash;Le respond&iacute; seguramente no tan seria como debiera haberlo hecho y por eso el me respondi&oacute; esa tarde de martes&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;So&ntilde;ar no cuesta nada, jejeje. Y por supuesto, me regresar&eacute; el viernes en la noche. Mis hijos regresan con sus abuelos para pasar el fin de semana de paseo conmigo por la sierra. Si gustas podr&iacute;as acompa&ntilde;arnos con tus hijos, sin tu esposo, en plan familiar &iexcl;Jajaja! &mdash;&iexcl;Uichh! Definitivamente con usted no se puede&ndash;. Voy entonces a dejar listo su regreso y nos veremos ma&ntilde;ana. Feliz noche. &mdash;Y Sal&iacute; de all&iacute; hacia mi escritorio, con esas &uacute;ltimas palabras en mi mente. Juntos&hellip; En familia. &iexcl;Pufff! suspir&eacute;.<\/p>\n<p>Y de repente me puse a pensar en lo complicado que es acostumbrarse a alguien. A &eacute;l sobre todo. Seguir a su ritmo, adivinar el siguiente encargo sin palabras, solo con observar las facciones en su rostro. Intuir el pr&oacute;ximo paso, adentrarme en sus pensamientos. Anticiparme a sus necesidades. Como si me hubiera convertido en su esposa durante el d&iacute;a.<\/p>\n<p>Termin&eacute; de cuadrar el regreso para el viernes en la noche. Y me alist&eacute; para salir. Justo cuando ten&iacute;a mi abrigo puesto y el bolso colgado de mi hombro, sali&oacute; don Hugo de su oficina.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ya te vas Silvia? &mdash;&iexcl;S&iacute; se&ntilde;or! le respond&iacute;. &mdash;Qu&eacute; bien, yo tambi&eacute;n. Podr&iacute;as por favor ayudarme a bajar estas dos bolsas hasta el autom&oacute;vil? Yo me encargo del resto. &mdash;Lo dijo delante de mis compa&ntilde;eras de oficina, que nos observaron en silencio, como para que no me quedara otra opci&oacute;n m&aacute;s que responderle afirmativamente.<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto jefe, yo le colaboro. &mdash;Y mir&eacute; a Amanda con cara de resignaci&oacute;n para decirle que si pod&iacute;a cerrar la oficina antes de irse, pero ella se me anticip&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes tesoro, ve y recoge a tus ni&ntilde;os que yo me encargo de montar la alarma y dejar bien cerrada la oficina. Descansa y que te mejores. &iexcl;Ahh Silvia! cielo, me saludas a tu esposo, que guapo es, por eso no quer&iacute;as present&aacute;rnoslo &iquest;cierto? &mdash;Me lo dijo en un tono de voz bajito cerca de mi o&iacute;do para que don Hugo no la escuchara.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! Exclam&eacute; tambi&eacute;n entre susurros. &iquest;Rodrigo estuvo aqu&iacute;? &iquest;A qu&eacute; horas? &iquest;Por qu&eacute; no me dijiste antes? &mdash;Amanda sorprendida por mi reacci&oacute;n me respondi&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Pues es que lleg&oacute; justo despu&eacute;s de que te hubieras marchado con el &laquo;ogro&raquo;. Pero tranquila que no ven&iacute;a a nada en especial. Solo que estaba atendiendo una visita en otra planta del edificio, as&iacute; que me dijo que no era importante y se me olvid&oacute; dec&iacute;rtelo antes.<\/p>\n<p>&mdash;Es un amor Silvia, tan detallista contigo. &mdash;Y ella mir&oacute; hacia mi escritorio, sobre el archivador, hacia aquel ramo de rosas que todas cre&iacute;an que era mi esposo el que me las hab&iacute;a obsequiado.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno gracias, yo le doy tus saludos. Hasta ma&ntilde;ana. &mdash;Me fui a dar alcance a mi jefe que me esperaba junto a las puertas del ascensor, con una de sus manos deteniendo las compuertas.<\/p>\n<p>&mdash;Bien Silvia, vamos y te acerco hasta el colegio de tus hijos. &mdash;No se&ntilde;or, como se le ocurre, alguien nos podr&iacute;a ver. Ya est&aacute; bien, en serio. Tengo muy complicada mi vida para arriesgarme a m&aacute;s. &mdash;Le respond&iacute; un tanto alterada.<\/p>\n<p>&mdash;Solo te dejar&eacute; cerca, a unas calles de distancia para que no te afanes. &mdash;Ummm, est&aacute; bien, le agradezco pero nada de caricias &iquest;Le quedo claro?<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto, entendido. &mdash;Y arrancamos en su coche.<\/p>\n<p>Efectivamente no sucedi&oacute; nada fuera de lo normal entre los dos, le confirm&eacute; las reservas y anduvimos bastante rato en silencio, solo que al despedirnos me vi forzada a recibir de &eacute;l, un beso en la mejilla, con su boca entreabierta, humedeciendo mi piel.<\/p>\n<p>&mdash;Por cierto Silvia&hellip; &iquest;Y qu&eacute; hacemos con tus vestidos? &mdash;La verdad no lo s&eacute;, voy muy liada con mis hijos y sus maletas. &mdash;Entonces toma y solicitas un taxi para que te lleve. &mdash;Y me extendi&oacute; unos billetes&ndash;. &iexcl;Jefe!&hellip; Gracias, yo se lo devuelvo a fin de mes.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes por eso Silvia. &iquest;Y por qu&eacute; no usas el servicio de transporte escolar puerta a puerta? &mdash;Ayyy, don Hugo, pues porque mis finanzas no dan para m&aacute;s. Ya estoy acostumbrada no se preocupe. &mdash;Se baj&oacute; del auto y me alcanz&oacute; las cinco bolsas.<\/p>\n<p>&mdash;Hasta ma&ntilde;ana don Hugo, y de nuevo gracias por todo. &mdash;&iquest;Silvia?&#8230; Te voy a pensar esta noche, mucho. &iquest;Y T&uacute;?&ndash;. &iexcl;Ufff! Suspir&eacute; y sin dejar de mirar sus hermosos ojos grises le respond&iacute;&hellip; &mdash;Voy a estar muy ocupada tratando de salvar mi matrimonio&ndash;. Y cerr&eacute; la puerta de su autom&oacute;vil negro para ir apresurada a recoger a mis dos hijos. &Eacute;l pas&oacute; despacio en su auto a mi lado y se despidi&oacute; con un agitar de su mano diestra.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Bueno Rocky, &iquest;entonces aqu&iacute; es donde vives? Est&aacute; muy bonito, se ve muy tranquilo. &mdash;Me dijo Paola, admirando la fachada blanca con gris de los edificios de la urbanizaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, es muy tranquila y apacible la zona. &mdash;&iquest;Me esperas mientras ayudo a subir el sof&aacute; cama a mi piso y luego te regreso hasta el hotel?<\/p>\n<p>&mdash;No Rocky, ve. Mejor me voy con Jos&eacute; en la furgoneta y as&iacute; t&uacute; te acomodas. Y por favor mi &laquo;rolito&raquo;, no vayas a &laquo;cagarla&raquo;. Mant&eacute;n la calma y cualquier cosa me llamas a la hora que sea. Mientras tanto me fumo uno de tus cigarrillos. Reg&aacute;lame uno, Nene. &mdash;Me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>Se lo entregu&eacute; y lo encend&iacute;. Con un abrazo y un leve roce de mis labios sobre su mejilla me desped&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ma&ntilde;ana temprano paso por tu hotel, pendiente para no demorarnos. Y Pao&hellip; &iexcl;Gracias por todo! Feliz noche.<\/p>\n<p>Con algo de esfuerzo logramos subir por las escaleras el pesado sof&aacute; y dejarlo a la entrada de mi apartamento. Le di las gracias al muchacho de la furgoneta y una peque&ntilde;a propina por su colaboraci&oacute;n. Nada m&aacute;s entrar se abalanz&oacute; mi hija sobre m&iacute;, para abrazarme&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Papi, papiii!&hellip; &iquest;Papito y esto que es? &mdash;Me pregunt&oacute; con su infantil vocecita.<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh, esto mi cielo es nuestra nave espacial. En ella podremos con tu hermanito, so&ntilde;ar con las estrellas. &iexcl;Yupiii! &mdash;Y mi chiquita salt&oacute; de alegr&iacute;a para luego, ladeando su cabecita y mirarme con un gran signo de interrogaci&oacute;n en su carita&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Papi y mi mam&aacute; tambi&eacute;n? &mdash;Hummm, cari&ntilde;o a ella no es que le guste mucho mirar las estrellas. Alg&uacute;n d&iacute;a de pronto&ndash;. &iexcl;Ven! Dame permiso para llevar esto hasta la alcoba de invitados. &mdash;&iquest;Y porque Papi?<\/p>\n<p>Sus porqu&eacute;s anteriormente me divert&iacute;an tanto y ese en aquella noche, solo hizo que me quedara mudo, sin saber qu&eacute; responder.<\/p>\n<p>&mdash;Veras, mi cielo, tu mamita est&aacute; como cansada y enferma estos d&iacute;as, as&iacute; que prefiero darle todo el espacio en la cama para no molestarle. &mdash;&iquest;Y t&uacute; hermanito? Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Durmiendo con mi mamita, pero a ella no le molesta. &iquest;Ser&aacute; que ya no est&aacute; tan enferma Papi? &iexcl;Bendita inocencia!<\/p>\n<p>&mdash;Vamos Caroline, ay&uacute;dame a acomodar esta nave espacial. &iquest;Ya comieron? &mdash;&iquest;S&iacute; se&ntilde;or y t&uacute; papito? &mdash;No, ahora miro que me preparo.<\/p>\n<p>Y Termin&eacute; por ingresar el sof&aacute; cama en el cuarto de invitados, desplazando una silla vieja y la mesa para el planchado. El bote con la ropa limpia y en el mis camisas, sus blusas y los uniformes con las medias.<\/p>\n<p>Lo dispuse de manera que al extenderlo en las noches no estorbara con la apertura de la puerta, sin embargo por lo amplio, solo dejaba abrir la mitad del recorrido, dejando espacio al costado derecho para las cajas con libros y recuerdos que no hab&iacute;amos desembalado a&uacute;n. Era necesario comprar un estante o mejor una biblioteca, quiz&aacute; un mueble donde colocar mi computador. Silvia se acerc&oacute;, nerviosa la not&eacute;, recostada sobre el marco de la puerta, observ&aacute;ndome.<\/p>\n<p>&mdash;Hola, &iquest;Y esto? &iquest;Lo compraste? &iquest;Con qu&eacute; dinero? &iquest;Ya comiste?<\/p>\n<p>&mdash;Hola, esto es un sof&aacute; cama. Me lo regalaron y no, no he comido. &mdash;Respond&iacute; a sus preguntas en respectiva secuencia y sin mirarla.<\/p>\n<p>&mdash;OK, voy a ba&ntilde;ar a los ni&ntilde;os y luego a dejarlos en sus camas. &mdash;Y sali&oacute; de all&iacute;.<\/p>\n<p>Me fui a nuestra alcoba para tomar mi almohada y entonces sobre la cama, vi tres bolsas grandes y dos medianas. &iexcl;Hummm! Revis&eacute; con apuro el contenido. &iquest;Vestidos nuevos? Dos. No, &iexcl;Tres! &iquest;Zapatos nuevos? S&iacute;. Dos pares. &iquest;Y con cual dinero? Abr&iacute; las puertas del armario y de la parte superior baj&eacute; una colcha y un juego de s&aacute;banas. Entre tanto se escuchaban los gritos a manera de juego de mis dos ni&ntilde;os en el ba&ntilde;o junto a su madre. Ten&iacute;a hambre as&iacute; que despu&eacute;s de dejar ordenado mi nuevo lugar para dormir, fui hasta la cocina y all&iacute; encontr&eacute; un plato fr&iacute;o con restos de la pasta de la noche anterior y rebanadas de pan. Lo met&iacute; en el microondas y destap&eacute; una cerveza&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Ya se durmieron los ni&ntilde;os. Ya regreso y hablamos. &mdash;Dijo Silvia con el manojo de llaves en su mano derecha y en la otra su m&oacute;vil m&aacute;s el peque&ntilde;o monedero.<\/p>\n<p>Yo segu&iacute; comiendo. &mdash;&iquest;Vas a salir? &mdash;Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute;, voy hasta la farmacia, no me demoro. Se me acabaron hoy las toallas higi&eacute;nicas. &mdash;Respondi&oacute; sin mirarme, abriendo el port&oacute;n. &mdash;&iexcl;Ufff! Pero qu&eacute; alivio. &mdash;Le dije yo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Perd&oacute;n? &mdash;Me respondi&oacute; con aquella pregunta llena de apat&iacute;a y su cuerpo ya fuera en el pasillo. &mdash;S&iacute;, pues es que as&iacute; me ahorro un dinerito en pruebas de paternidad.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Eres un est&uacute;pido! &mdash;Lo dijo enfadada y con una mirada de rencor, que si pudiera me hubiera tragado sin mascarme, pero cerr&oacute; con suavidad la puerta. Lo s&eacute;, fui bastante ofensivo pero el resentimiento, la desilusi&oacute;n, los recuerdos, me avasallaron la raz&oacute;n.<\/p>\n<p>Cuando regres&oacute; despu&eacute;s de una media hora me encontr&oacute; Silvia ya ba&ntilde;ado y en b&oacute;xer, dispuesto dormir, con la luz apagada en la alcoba, la puerta a medio cerrar.<\/p>\n<p>&mdash;Y entonces ya veo que lo tienes todo decidido, Acaso no quer&iacute;as que habl&aacute;ramos y me dejaras explicarte. &iquest;Todo? &mdash;Mira Silvia, le respond&iacute;. &ndash;Ya no me interesa. Lo tengo todo muy claro.<\/p>\n<p>&mdash;S&iacute; por supuesto. Tan claro para culparme por cosas que te imaginas. &iquest;Las cochinadas que t&uacute; crees que he hecho con mi jefe? Hoy fui a almorzar con &eacute;l porque necesitaba mi ayuda para unos regalos para su esposa. &mdash;Entre &eacute;l y yo solo existe una relaci&oacute;n laboral, nada m&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En serio Silvia? Mira que te di todo el dia para que pensaras con claridad, fui para invitarte a almorzar pero claro, t&uacute; no estabas tan triste ni compungida por la situaci&oacute;n con tu marido. Mejor irte a almorzar con ese tipo. &iexcl;Claro! Para agradecerle que te trajera sin peligro en la noche despu&eacute;s de&hellip; &iexcl;Ahh! y tambi&eacute;n por el hermoso arreglo de rosas.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y regalos para su esposa? &iexcl;Jajaja! en serio crees que soy tan est&uacute;pido para no haberme dado cuenta de los vestidos que compr&oacute;&hellip; &iexcl;Son para ti! Martha su esposa, es m&aacute;s alta que t&uacute;. Hoy la vi tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Las flores&hellip; no s&eacute; Rodrigo&hellip; Solo llegaron. Es que &eacute;l es muy atento y quiso regalarnos a todas algo para la oficina y pues Amanda le dio por colocarlas encima de mi archivador. Son para todas no solo para m&iacute;. &mdash;Y los vestidos pues&hellip; Eran una sorpresa para ti. Te los iba a mostrar, en serio. Son los nuevos uniformes que debemos llevar a la oficina y los pagaron los nuevos inversionistas.<\/p>\n<p>&mdash;Si claro, sobre todo ese gris humo de tela brillante, escote profundo y con la espalda destapada completamente, dejando ver que no podr&iacute;as llevar sost&eacute;n, claro, que idiota soy. Ese debe ser para los cocteles y las reuniones de la junta directiva. Ya te imagino, t&uacute; hay de pie tomando apuntes. S&iacute;, perd&oacute;name, es que soy tan mal pensado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Sabes qu&eacute;? &iexcl;Vete a la mierda Rodrigo!<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, esta vez te equivocas conmigo Silvia. A la mierda ya me enviaste a&ntilde;os atr&aacute;s o&hellip; &iquest;Se te olvido? Pero sabes &iexcl;Querida!, el sabor a esti&eacute;rcol me supo mal y ahora, tal vez tenga con quien pueda viajar al para&iacute;so.<\/p>\n<p>Y con mi pie di un empuj&oacute;n a la puerta entreabierta, hasta que esta se cerr&oacute; dejando a Silvia sin palabras y quiz&aacute;s con la nariz aplastada.<\/p>\n<p>Ma&ntilde;ana empezar&iacute;a otro d&iacute;a y con suerte una nueva vida.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 19<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&mdash;Esto es una locura Jefe. 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