{"id":29589,"date":"2021-05-25T22:00:00","date_gmt":"2021-05-25T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-25T22:00:00","modified_gmt":"2021-05-25T22:00:00","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-octava-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-octava-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Octava Parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29589\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El sof&aacute; cama result&oacute; ser un buen obsequio. Dorm&iacute; relativamente bien. Al principio me cost&oacute; conciliar el sue&ntilde;o porque hac&iacute;a mucho tiempo que no lo hac&iacute;a solo, tambi&eacute;n a&ntilde;os sin discutir con mi esposa y menos sintiendo tanta decepci&oacute;n. Incre&iacute;blemente me dorm&iacute; sinti&eacute;ndome mal por ella y no tanto por m&iacute;. No le hab&iacute;a dado la oportunidad de hablar, de explicarse.<\/p>\n<p>Me despert&eacute; m&aacute;s temprano que de costumbre, pensando primero en s&iacute; deber&iacute;a hablar con Silvia antes de irme a cumplir esa visita. Escuch&eacute; el sonido del agua de la ducha en nuestro ba&ntilde;o, como siempre, mi esposa ya estaba en pie, dispuesta para iniciar otra jornada.<\/p>\n<p>Entr&eacute; en la alcoba que hab&iacute;a decidido abandonar la noche anterior y tom&eacute; del armario la ropa que me iba a poner ese d&iacute;a. En la mesita de noche estaba su celular, aun cargando bater&iacute;a. Tal vez por descuidada y por estar pensando en todo lo que nos estaba sucediendo, ella hubiera olvidado colocarlo a cargar m&aacute;s temprano. Nunca nos revis&aacute;bamos los tel&eacute;fonos, ten&iacute;amos plena confianza, hasta esos d&iacute;as. Sent&iacute; la necesidad de revisarlo, lo ten&iacute;a a mi alcance pero&hellip; &iexcl;No lo hice finalmente! Quiz&aacute;s tuviera algo que no debiera ver y me hiciera sentirme a&uacute;n peor.<\/p>\n<p>En el ba&ntilde;o auxiliar me duch&eacute; con rapidez y termin&eacute; por arreglarme, afeitarme, peinarme usando un poco de gel fijador para el cabello. Destap&eacute; una colonia que pocas veces hab&iacute;a usado, un regalo de mi suegra para un cumplea&ntilde;os m&iacute;o de a&ntilde;os ya olvidados, pero lo hice para cambiar y no oler a lo de siempre.<\/p>\n<p>Una camisa tipo polo amarilla con unas franjas naranjas a un costado. Unos Levi&rsquo;s 501 originales de color azul neutro, tambi&eacute;n los elegantes mocasines camel con la caracter&iacute;stica hebilla plateada sobre el empeine, que solo utilizaba para eventos especiales y la chaqueta bomber de Ante sint&eacute;tico marr&oacute;n que me hab&iacute;a regalado Silvia para nuestro aniversario de casados. Finalmente mis gafas de sol Ray-Ban Dark Gray, muy al estilo de Neo el de Matrix. &iquest;Para impresionar? S&iacute;, definitivamente esa era la intenci&oacute;n. &iquest;A los clientes o a Paola? Me sonre&iacute; frente al espejo y sal&iacute; en b&uacute;squeda de una buena y reconfortante taza de caf&eacute; negro con dos de az&uacute;car.<\/p>\n<p>En la cocina ya estaba mi mujer, preparando los platos de cereal y frutas para nuestros ni&ntilde;os.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as. &mdash;La salud&eacute; serio, mientras tomaba el caf&eacute; instant&aacute;neo y mi taza negra con el logo de la marca alemana rival, a la del autom&oacute;vil negro de su&hellip; lo que fuera de Silvia.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as. &iquest;Dormiste bien? &mdash;Me respondi&oacute;, d&aacute;ndome la espalda y llevando hasta el comedor los dos platos de desayuno.<\/p>\n<p>&mdash;Si claro, como un lir&oacute;n. Es muy c&oacute;modo. &mdash;Met&iacute; la taza dentro del microondas y esper&eacute; frente a &eacute;l, mirando a mi esposa por el reflejo del vidrio iluminado de aquel electrodom&eacute;stico. Mi esposa tan hermosa y una esmerada madre. &iquest;Por qu&eacute;?<\/p>\n<p>No entend&iacute;a la aprensi&oacute;n de no poder vernos a la cara. Me sent&iacute;a culpable y ella pues&hellip; Tantos a&ntilde;os juntos y ahora una nueva manera de saludarnos por la ma&ntilde;ana. Sin un beso, ni aquel usual abrazo lleno de cari&ntilde;o para evitar que se levantara de la cama tan r&aacute;pido, pellizcarle las nalgas y tratar de retenerla a mi lado en la cama, jal&aacute;ndola de sus bragas. Sin acariciar su preciosa cara ni besar la punta de su nariz y cobijar sus mejillas entre mis manos. Temerosos ahora y los dos tan distantes.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo&hellip; &ndash;Carraspe&oacute; un poco antes de proseguir&ndash;. &iquest;Como ves este mes para ti? &mdash;Digo, en las ventas. &iquest;Crees que ser&aacute; bueno? &iquest;Podr&aacute;s ganar buen dinero para el otro?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Quieres un caf&eacute; tambi&eacute;n? &mdash;Le pregunt&eacute;. Finalmente tuve el valor de observarla. &mdash;S&iacute;, gracias&ndash;. Me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;El mes pinta bien Silvia, pero ya sabes que los negocios no est&aacute;n f&aacute;ciles y se dilatan por diferentes motivos. Mucha competencia y rebajas en otros concesionarios. Me lo ponen dif&iacute;cil. De hecho salgo en un rato para la sierra a visitar a un cliente. &iquest;Por qu&eacute; la pregunta?<\/p>\n<p>&mdash;Mi vid&hellip; Amor, es que no podemos seguir as&iacute;. Mi trabajo est&aacute; formando obst&aacute;culos entre t&uacute; y yo. Prefiero renunciar antes que perderte, romper lo nuestro. &mdash;Y se fue acercando a m&iacute;. Despacio y en su carita, el temor al rechazo por mi parte.<\/p>\n<p>&mdash;Solo que nos hace falta el dinero y tenemos encima los pagos de los servicios, del colegio y pues andamos un mes retrasados en el alquiler tambi&eacute;n, ya sabes. No quisiera tener que acudir a mi mam&aacute;. &mdash;Me tom&oacute; de la mano sin saber que era la que ten&iacute;a lastimada y me quej&eacute;, apart&aacute;ndola por el ardor de la mordedura.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; te pas&oacute;? &mdash;Me pregunt&oacute; angustiada y sus dedos pas&aacute;ndolos con suavidad sobre la herida&ndash;. No es nada, tranquila. Ya pasar&aacute;. Tengo tiempo para llevar hoy a los ni&ntilde;os, t&uacute; termina de arreglarte.<\/p>\n<p>&mdash;Voy a preparar unas tortillas, pareces hambrienta y te veo ojerosa &iquest;Ser&aacute; que no dormiste bien? &mdash;Le termin&eacute; por decir mientras me daba vuelta hacia el mes&oacute;n para tomar la cubeta con los huevos.<\/p>\n<p>No me dijo nada y se fue por el pasillo, seguramente a terminar de lidiar con el no querer despertar de nuestro par de terremotos. Yo acab&eacute; de preparar el desayuno para Silvia y para m&iacute;, lo dej&eacute; en la mesa y fui a la sala para arreglar mis cosas y dejarlas junto al malet&iacute;n. Silvia lleg&oacute; ya arreglada y con los ni&ntilde;os tras ella. Todos nos sentamos a la mesa, apurando a nuestros hijos con su cereal y Silvia presurosa, dio buena cuenta de su tortilla y el caf&eacute;.<\/p>\n<p>El sonido de mi m&oacute;vil se antepuso al tenedor y el trozo trinchado en direcci&oacute;n a mi boca. Era una llamada de Paola. Silvia extra&ntilde;ada me observ&oacute; en silencio, pues a esas horas no era usual recibir llamadas.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as, en una hora pas&oacute; a recogerte. Voy de salida. Nos vemos en un rato. Bye. &mdash;Contest&eacute; a modo de un viejo telegrama. No dej&eacute; que Paola me contestar&aacute;. Silvia me observ&oacute; disimuladamente, sin embargo sigui&oacute; desayunando con prisas y finalmente no me dijo nada.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Bueno me voy, no quiero llegar tarde! &mdash;Besos para mis hijos, abrazos apretados para ellos y para m&iacute; un simple&hellip; &iexcl;Hasta la noche! &mdash;Abri&oacute; la puerta y saliendo se gir&oacute;, tras un breve silencio, mir&aacute;ndome apenada, me solt&oacute; unas pocas palabras&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, te amo&hellip; A pesar de todo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;A pesar de qu&eacute;?&hellip; &iquest;Silvia? &mdash;Pero no me respondi&oacute; nada. Cerr&oacute; la puerta. Se fue.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Est&uacute;pido, idiota! Rodrigo esa noche en que se supon&iacute;a que tendr&iacute;amos que hablar, me hab&iacute;a cerrado la puerta en mi cara, sin darme la oportunidad para&hellip; &iquest;Mentirle? S&iacute;, a&uacute;n m&aacute;s. Tratar de mantener ocultas las situaciones de los &uacute;ltimos d&iacute;as entre mi jefe y yo. &iquest;Por qu&eacute;? Juro que le pensaba ser sincera, contarle todo, decirle la verdad y lo que me estaba sucediendo. Pero perd&iacute; el valor, me acobard&eacute; tras encontrarme de regreso de la farmacia con nuestra vecina y su peque&ntilde;a mascota en el primer piso&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Buenas noches Silvia querida. Tiempo sin verte coraz&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;ora Gertrudis&hellip; &iquest;Qu&eacute; tal est&aacute; usted? &iquest;C&oacute;mo sigue del dolor en sus rodillas?<\/p>\n<p>&mdash;Ayyy tesoro, caminando con paciencia y tomando mil medicamentos. &iquest;Y tu esposo c&oacute;mo sigue?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo sigue?&#8230; Pues bien Gertrudis, trabajando mucho, como yo. &mdash;Le termin&eacute; por decir.<\/p>\n<p>&mdash;Ese muchacho es tan servicial. &iexcl;Es un encanto! Cu&iacute;dalo mucho querida, pocos hoy en d&iacute;a como &eacute;l. Un caballero. Estoy tan apenada con Rodrigo, pobre chico.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm si es muy atento. Pero&hellip; &iquest;Por qu&eacute; apenada con &eacute;l?<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ahh! &iquest;No te lo mencion&oacute;? &mdash;Estaba desconcertada, no sab&iacute;a que hab&iacute;a sucedido entre ellos la noche anterior.<\/p>\n<p>&mdash;Pues ver&aacute;s, anoche como a esta misma hora, &ndash;y mir&eacute; mi reloj&hellip; 10:33 P.M- Rodrigo baj&oacute; a tirar la basura y me vio angustiada llorando, pues este travieso, se me solt&oacute; de la mano y sali&oacute; corriendo detr&aacute;s de un gato, uno de esos callejeros que se meten a buscar comida en los desechos y pues tu marido se ofreci&oacute; para ir a buscarlo a la calle. &mdash;Y mi coraz&oacute;n empez&oacute; a palpitar y mi mente a hilvanar momentos de la noche anterior.<\/p>\n<p>&mdash;Y mira que Toretto no muerde a nadie. Pobrecito Rodrigo, le ha mordido en el dorso de su mano cuando le rescat&oacute;. Con seguridad mi pobre Toretto estaba nervioso y lo desconoci&oacute;. Yo me ofrec&iacute; a curarle pero &eacute;l estaba p&aacute;lido, tal vez del susto y subi&oacute; con bastante apuro. Pero coraz&oacute;n, Toretto est&aacute; vacunado, no te creas que soy una mujer descuidada con esos menesteres.<\/p>\n<p>&mdash;No me cont&oacute; nada, pero despreoc&uacute;pese Gertrudis, &eacute;l se ve muy bien. Gracias por su preocupaci&oacute;n. Y bueno la dejo ya, es hora de ir a dormir. &iexcl;Hasta ma&ntilde;ana! &mdash;Y sub&iacute; completamente en shock y con la incertidumbre de si ser sincera y provocar entre los dos un cisma o mejor disimular, lo que para mi esposo era m&aacute;s que evidente.<\/p>\n<p>Ya ten&iacute;a en mi mente la claridad necesaria para entender porque mi esposo estaba as&iacute;. A esa misma hora estaba yo fuera, dentro de aqu&eacute;l auto. Con seguridad nos hab&iacute;a visto. &iquest;Qu&eacute; tanto? &iquest;Habr&iacute;a visto la complicidad entre mi jefe y yo? Por eso su actitud. &iexcl;Qu&eacute; idiota fui!<\/p>\n<p>Tras aquella conversaci&oacute;n pens&eacute; que lo mejor era ocultarle a Rodrigo todo, negarle sus suposiciones, oponerme a sus reclamos. Me lo quedar&iacute;a para m&iacute;. &iexcl;Secretos inconfesables! Ya hab&iacute;a dejado claro con don Hugo, que nada podr&iacute;a volver a ocurrir entre los dos. Amaba a mi marido y no iba a continuar con aquellas tonter&iacute;as. &iquest;Para qu&eacute; confesarle aquellas verdades si no iba a volver a ocurrir? Mejor dejar que se le pasara el mal genio, le durar&iacute;a unas horas, a lo sumo un d&iacute;a o dos m&aacute;s, ya se le pasar&iacute;a. Pens&eacute;, mal como siempre. Rodrigo no iba a ceder tan f&aacute;cil. No otra vez.<\/p>\n<p>As&iacute; que tras tirarme Rodrigo, la puerta en mi cara, atiborrada de enfado, me dirig&iacute; al ba&ntilde;o, me desnud&eacute; y mis cabellos los envolv&iacute; dentro del gorro de ba&ntilde;o y me apresur&eacute; a darme una ducha antes de ir a la cama. Tom&eacute; por pijama una camiseta de manga corta para hacer deporte de Rodrigo, si iba a pasar la noche sin &eacute;l, quer&iacute;a tenerlo de alguna manera cerca de m&iacute;. En mi mesita de noche fui a dejar mi m&oacute;vil para que cargara la bater&iacute;a, pero en ese preciso instante el caracter&iacute;stico tono en secuencia de un mensaje recibido, y vibr&oacute; la tentaci&oacute;n en mi mano. La pantalla se ilumin&oacute; al desbloquearlo.<\/p>\n<p>Era de un n&uacute;mero bien conocido por m&iacute;, m&aacute;s no lo ten&iacute;a guardado como contacto en la aplicaci&oacute;n de mensajer&iacute;a. Por supuesto era de mi jefe. Me sorprendi&oacute; por la hora y adem&aacute;s porque nunca lo hab&iacute;a utilizado para comunicarse conmigo. &iquest;Le suceder&iacute;a algo malo? Intrigada ingres&eacute; a la aplicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Silvia?<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No pretendo molestar, &iquest;Estas despierta?<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Solo quer&iacute;a saber c&oacute;mo te fue con tu esposo. &iquest;Hablaron?<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Estas bien? &mdash;Dude un momento en contestar. Sin embargo le confes&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Don Hugo, gracias. No hablamos. No estoy bien. Estamos mal. &mdash;Doble check.<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Lo lamento, en serio. &iquest;Puedo hacer algo para ayudar? &mdash;Hummm &iquest;En serio? &iquest;Ayudar? Si &eacute;l era el causante de mis problemas.<\/p>\n<p>&mdash;Si por supuesto, dejarme dormir. Y usted tambi&eacute;n. Lo necesitamos. &mdash;Doble check.<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Lo s&eacute;, lo siento pero estoy preocupado. Y adem&aacute;s por qu&eacute; yo&hellip; &mdash;Dej&oacute; de escribir, dejando en el aire algo. Me intrig&oacute;. As&iacute; que le escrib&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Porque usted&hellip; &iquest;Qu&eacute;?&mdash;Doble check. &mdash;Se demor&oacute; unos segundos en responder.<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Estaba&hellip; Nada, no es nada, en serio. &mdash;No, no pod&iacute;a quedarme con la duda.<\/p>\n<p>&mdash;Estaba qu&eacute;&hellip; &iquest;Jefe? D&iacute;game qu&eacute; pas&oacute;. &iquest;Peleo de nuevo con su esposa? &mdash;Doble check. &mdash; Le termin&eacute; por preguntar.<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No Silvia, ella esta hace rato en nuestra habitaci&oacute;n y yo aqu&iacute; en la de invitados&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Ufff, pensando en ti. Lo s&eacute;, est&aacute; mal y no me vayas a rega&ntilde;ar. Lo siento pero cierro mis ojos y apareces t&uacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;S&eacute; que te lo promet&iacute; pero yo al cerrar mis p&aacute;rpados te imagino, te veo, me acuerdo de tu cuerpo y me&hellip;<\/p>\n<p>Dej&oacute; de escribir. Y yo me recost&eacute; contra el cabecero de la cama, con la &uacute;nica almohada que ten&iacute;a, coloc&aacute;ndola detr&aacute;s de mi cabeza. Se me hab&iacute;a quitado el sue&ntilde;o. Don Hugo me hab&iacute;a quitado las ganas de dormir y de pensar en mis problemas conyugales. Por su culpa. Y tambi&eacute;n por la m&iacute;a. Repas&eacute; su &uacute;ltimo mensaje. &iquest;Me acuerdo de tu cuerpo y me&hellip;? &iquest;Me qu&eacute;? &iexcl;Mierda! Pens&eacute; que quiz&aacute;s el tambi&eacute;n estuviera utilizando aquellas im&aacute;genes para excitarse. &iquest;Masturbarse? Le escrib&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Don Hugo, ya se lo dije. No puede pasar nada entre usted y yo. Ambos estamos en problemas con nuestras parejas&hellip; &mdash;Doble check.<\/p>\n<p>&mdash;Mire, si imaginarme a m&iacute; o pensar en mi cuerpo&hellip; S&iacute; eso le ayuda a pasar este mal trago y usted se&hellip; Usted me entiende. &mdash;Doble check. &mdash;Y continu&eacute; escribi&eacute;ndole otras l&iacute;neas.<\/p>\n<p>&mdash;H&aacute;galo, rel&aacute;jese, disfr&uacute;telo. Pero solo quedar&aacute; en eso. No habr&aacute; nada m&aacute;s entre usted y yo. &mdash;Doble check.<\/p>\n<p>Termin&eacute; por escribirle para que no se sintiera mal y para dejarle claro que era solo una ocasi&oacute;n que se present&oacute;. Y adem&aacute;s porque si yo lo hab&iacute;a hecho en mi ducha, &eacute;l tambi&eacute;n estaba en su derecho de utilizar aquellos recuerdos para&hellip; pensar en m&iacute; y pues, tocarse. Acabar, gemir, gozar de m&iacute;, conmigo en su mente. &iexcl;Solo en su mente!<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Perd&oacute;name mi &aacute;ngel, pero eres la persona m&aacute;s bonita, tierna, hermosa y fiel qu&eacute; m&aacute;s quisiera tener a mi lado en estos momentos. Perd&oacute;name Silvia.<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No puedo evitar&hellip; excitarme. Hace tiempos que Martha y yo no&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Pensar&aacute;s que soy un depravado y que acostumbro a tener esta clase de chats, pero no. T&uacute; eres la causante de mi excitaci&oacute;n. Ya, lo dije. Y me haces feliz.<\/p>\n<p>Nuevamente la pantalla de la aplicaci&oacute;n quedaba en espera de que alguno de los dos escribiera. No voy a negarlo, conocer que &eacute;l me pensaba y que se excitaba imaginando mi cuerpo y eso de que no ten&iacute;a sexo con su esposa, pues me subi&oacute; mi estima y mi deseo. Me empec&eacute; a excitar tambi&eacute;n. Quer&iacute;a tocarme pero ten&iacute;a el periodo y me daba asco meter mis dedos o mantener alg&uacute;n tipo de caricias de &iacute;ndole sexual durante esos d&iacute;as en que menstruaba.<\/p>\n<p>&mdash;Jefe, por favor, no siga. Basta ya, tengo sue&ntilde;o. Ma&ntilde;ana hablamos. &iexcl;No! Mejor dejamos esta conversaci&oacute;n aqu&iacute;. Hasta ma&ntilde;ana y feliz noche. &mdash;Doble check.<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien. Descansa, pero que sepas que intentar&eacute; so&ntilde;ar contigo y apartar a mi esposa de mi mente. Feliz noche. &mdash;Y se desconect&oacute;, dej&aacute;ndome pensativa, sin sue&ntilde;o y una carita amarilla que me enviaba un beso al finalizar el texto.<\/p>\n<p>Mi esposo enojado conmigo, durmiendo en la otra habitaci&oacute;n y yo aqu&iacute;, chateando con el culpable de mis bajos instintos. Devolv&iacute; la conversaci&oacute;n hasta el inicio y la rele&iacute; con detenimiento hasta llegar al final, para deleite de mi ego. Me acomod&eacute; y abrac&eacute; la almohada para cerrar mis ojos y pensar, sonriendo&hellip; en Rodrigo. No iba a caer otra vez.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de dejar a mis hijos en el colegio, sin dejar de pensar en aquella &uacute;ltima frase de Silvia, detuve el auto a la entrada del hotel. Tom&eacute; mi m&oacute;vil y marqu&eacute; al n&uacute;mero telef&oacute;nico de Paola.<\/p>\n<p>&mdash;Listo Pao, estoy abajo esper&aacute;ndote. &mdash;Ok, en dos minutos estar&eacute; contigo. Un besito. &mdash;Y colg&oacute;. &iexcl;Puff!&hellip; &laquo;A pesar de todo&raquo;.<\/p>\n<p>Una preciosa imagen se acercaba al auto. Sus dorados cabellos ondulados libres al viento y a modo de peineta, unos lentes rectangulares para el sol en azul reflectivo. Un blazer azul, debajo un jersey blanco de punto de canal&eacute; y unos shorts anchos de esos que llegan por encima de la cintura, parecidos a unas bermudas de lino, de color blanco y con l&iacute;neas azules de estilo marinero. Zapatos de piel y con tac&oacute;n mediano. Como siempre ella tan espectacular.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Wow! Pao, pero si vamos a una visita comercial y no a un desfile de modas. &mdash;La salud&eacute; y ella mimosa se dio una vuelta entera para mi personal agrado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Te parece mi rolito? Jajaja, Anda Nene, si seguimos aqu&iacute; me vas a desgastar con tu mirada, Jejeje. &mdash;Si, por supuesto. Tienes raz&oacute;n, vamos&ndash;. Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ayyy, Rocky&hellip; &iquest;Ser&aacute; que me dejas conducir a m&iacute;? &mdash;&iexcl;No! &iquest;Est&aacute;s loca? Ni sabr&aacute;s conducir.<\/p>\n<p>&mdash;Y Aj&aacute; Nene, tu que te crees, que nac&iacute; manca y sin ganas. No se&ntilde;or te equivocas. Anda Rocky no seas malito. &iquest;S&iacute;, s&iacute;, s&iacute;? &iexcl;Por favor!, &iexcl;Por favor! &iexcl;Por favooor! &mdash;Y haciendo gestos con su boca a modo de pucheros de un beb&eacute;, ella se mostraba toda consentida y entornando sus ojos esmeraldas&hellip; Aquella rubia me hizo claudicar.<\/p>\n<p>Termin&eacute; por entregarle las llaves del Mazda, resignado y sonriente.<\/p>\n<p>&mdash;Ok, Pao pero vamos a ir con calma. El trayecto ser&aacute; de alrededor de unos cuarenta y cinco a cincuenta minutos. Tomaremos inicialmente la A6, seg&uacute;n lo muestra el navegador de mi m&oacute;vil, para empalmar luego con la M-601. &iexcl;F&aacute;cil!<\/p>\n<p>Paola me mir&oacute; sonri&eacute;ndose maliciosamente, como aquel coyote de los dibujos animados, colocando trampas que nunca funcionaban para cazar al correcaminos y mordi&eacute;ndose a la vez la punta de su lengua, se ajust&oacute; el cintur&oacute;n de seguridad y se acomod&oacute; los lentes azules. No miento, aquella disposici&oacute;n para conducir, me caus&oacute; escalofr&iacute;o por todo el cuerpo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Aj&aacute; Nene! coloca musiquita pero que nos motive para viajar, no para cortarnos las venas, &iquest;entendido? &mdash;Ok, jefa, tu mandas, a ver&hellip; y finalmente encontr&eacute; un Cd de m&uacute;sica variada que hab&iacute;a descargado meses antes.<\/p>\n<p>Y al empezar a sonar &laquo;Bad Romance&raquo;, de Lady Gaga&hellip; &iexcl;Qui&eacute;n dijo miedo! Mi rubio tormento comenz&oacute; a acelerar, avanzando por un costado y luego adelantando por el otro. Y yo hay, con los ojos bien abiertos, temblando. Mi mano derecha agarrada de la manija ubicada sobre mi cabeza, la izquierda puesta sobre el freno de mano, por si las moscas y con mi pierna derecha, empujando el tapete del piso cada vez que ve&iacute;a que ella ten&iacute;a que frenar y yo sin que pisar. &iquest;Qui&eacute;n carajos me mand&oacute; a ser tan d&eacute;bil? Pens&eacute; angustiado.<\/p>\n<p>Afortunadamente la v&iacute;a de varios carriles no mostraba demasiado tr&aacute;fico, respiraba ya con mayor tranquilidad, pero pasando por una rotonda, se escuch&oacute; el inicio de una vieja canci&oacute;n de Cyndi Lauper y su famosa &laquo;Girls Just Want to Have Fun &raquo; y empez&oacute; Cristo a padecer. Aceler&oacute; m&aacute;s, cantaba a grito herido, soltaba las manos del tim&oacute;n para aplaudir y me miraba. Se re&iacute;a, mov&iacute;a su cabeza como una loca desadaptada de izquierda a derecha y se burlaba de mi nerviosismo. Tendr&iacute;a que calmarla, as&iacute; que pens&eacute;&hellip; &iexcl;O quito el Cd, o abro la puerta y me lanzo del coche! Y mi rubia Barranquillera tan solo se agitaba en su asiento, carcajada plena, risas a todo pulm&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Mira Pao, tengo hambre. &iquest;Ya desayunaste? &mdash;Le pregunt&eacute; para disimular el susto, bajando el volumen en el reproductor.<\/p>\n<p>&mdash;Humm, no Nene, pero por ah&iacute; miramos cuando&hellip; Ahh, mira &iexcl;Ya llegamos! &mdash;Me dijo&ndash;. Y yo por dentro&hellip; &iexcl;Alabado sea el se&ntilde;or!<\/p>\n<p>&mdash;Mira, que bonito Pao. Que edificaciones tan antiguas y esas fachadas tan bien cuidadas. Vaya es una poblaci&oacute;n muy hermosa. &mdash;&iexcl;Anda Nene! yo no conoc&iacute;a este lugar. &iquest;T&uacute; s&iacute;? &mdash;No se&ntilde;orita Torres, es mi primera vez, contigo. Jajaja&ndash;. Y tambi&eacute;n le devolv&iacute; una suspicaz mirada.<\/p>\n<p>El GPS nos indicaba otra direcci&oacute;n para tomar pero est&aacute;bamos muy bien de tiempo, gracias a Paola. Y a m&iacute; siempre me ha encantado conocer.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos por esta calle. &iexcl;Mira al fondo!&#8230; Una estaci&oacute;n de trenes, busquemos aparcar por ah&iacute;, y nos vamos caminando, de seguro que hay alg&uacute;n &laquo;desayunadero&raquo; por ese lugar. &mdash;Y mi rubia tentaci&oacute;n se dirigi&oacute; obediente hasta all&iacute;.<\/p>\n<p>Aparcamos el auto y caminamos, tomados de la mano hasta un local en una casa bastante antigua pero adentro todo era muy se&ntilde;orial, muy de &eacute;poca. Estaba genialmente decorado, fotos en los muros, esqu&iacute;s colocados en las paredes. Mobiliario c&oacute;modo, bien abullonado y antiguo. Todo tan acogedor. La atenci&oacute;n por igual, muy oportuna y la saz&oacute;n del ligero desayuno, nos encant&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Observa bien Pao! le dije al salir de aquel lugar para caminar en b&uacute;squeda de la direcci&oacute;n que indicaba mi navegador. &mdash;Observa a tu alrededor. &iquest;Qu&eacute; ves?<\/p>\n<p>&mdash;Un pueblo encantador, se respira tranquilidad. &mdash;Si era verdad, pero a eso no me refer&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;No mires, presta atenci&oacute;n a las oportunidades. Hay mucho por trabajar aqu&iacute;. Cu&aacute;ntos negocios, muchas presas por atrapar. &mdash;Y Paola me sonri&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Anda Nene, ahora no. D&eacute;jame disfrutar del lugar y hacer la digesti&oacute;n. &mdash;Y sonri&oacute;, apret&aacute;ndose m&aacute;s a m&iacute;. Rode&aacute;ndome por la cintura con su brazo y recostando su cabeza en mi hombro.<\/p>\n<p>&mdash;Como se nota que el hambre y las penurias econ&oacute;micas no pasan por tu puerta. &mdash;Le dije para finalizar d&aacute;ndole un beso en su frente.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, la que es linda es linda. &iexcl;Jajaja!&ndash;. Me respondi&oacute; alegre.<\/p>\n<p>Caminamos unos pocos minutos, por aquellas estrechas y adoquinadas calles, hasta llegar a una v&iacute;a pavimentada algo m&aacute;s ancha. All&iacute; estaba el hotel. El lugar para sanear mis finanzas, llenar mis bolsillos de tranquilidad.<\/p>\n<p>Un amplio chalet de dos pisos, paredes pintadas de terracota y muros exteriores revestidos en piedra. Techos a dos aguas y portones anchos de madera de cedro. Y en los alrededores pinos y robles. Amplios prados y una piscina de buen tama&ntilde;o en el frente. No hab&iacute;a personas all&iacute; a esa hora. Nos anunciamos en la recepci&oacute;n preguntando por el se&ntilde;or Tom&aacute;s Parra y nos hicieron sentar mientras lo ubicaban.<\/p>\n<p>No pasaron m&aacute;s de tres minutos cuando se nos acerc&oacute; un hombre alto, corpulento, con una camisa a cuadros rojos, negros y blancos, pantal&oacute;n de dril azul oscuro y botines del color del co&ntilde;ac, amarrados con cordones gruesos y su cabello casta&ntilde;o, con algo ya de canas. Su rostro de piel muy blanca, ojos peque&ntilde;os pero llenos de car&aacute;cter y arrugas en la frente, demostrando gran experiencia, nariz ancha y aguile&ntilde;a y un bigote espeso, con sus negros y blancos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Se&ntilde;or C&aacute;rdenas? Me pregunt&oacute; por saludo. &mdash;S&iacute; se&ntilde;or, mucho gusto. Ella es Paola, mi compa&ntilde;era de ventas&ndash;. Y se acerc&oacute; muy caballeroso hasta Paola que continuaba sentada. &mdash;Le extendi&oacute; su mano y Paola se puso entonces de pie. Y un beso en un lado y luego en la otra mejilla, le obsequi&oacute; a mi rubia acompa&ntilde;ante.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno pues sean bienvenidos. Si gustan podemos pasar a mi oficina para hablar. Por aqu&iacute; por favor. &mdash;Y dejamos que la dorada cabellera de Paola nos guiara al interior de un sal&oacute;n contiguo a la recepci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Y bien, &iquest;qu&eacute; buena proposici&oacute;n me traen este par de urbanitas? &mdash;Nos solt&oacute; de tajo, casi sin dejarnos tomar asiento.<\/p>\n<p>&mdash;Pues ver&aacute; Usted, se&ntilde;or Tom&aacute;s. He visto de vez en cuando pasar por la calle, uno que otro de sus transportes de turismo y me he fijado que casi siempre van con el cupo completo, lo cual quiere decir que su negocio marcha sobre ruedas, as&iacute; que pens&eacute; que ser&iacute;a probable que necesitaran adquirir nuevas unidades para aumentar su flota o de pronto renovar algunos veh&iacute;culos. Y pues aqu&iacute; estamos, para ofrecerle a usted los beneficios de adquirir veh&iacute;culos nuevos que brindan mayor comodidad, seguridad y mejoran la imagen empresarial. La verdad es que tiene usted algunos veh&iacute;culos en mora de ser reemplazados. &iquest;No le parece?<\/p>\n<p>&mdash;Pues tiene usted muy buena visi&oacute;n comercial. Hay mucha actividad tur&iacute;stica por aqu&iacute;, mi abuelo decidi&oacute; construir una urbanizaci&oacute;n orientada para el turismo rural en &eacute;pocas de verano con varios trayectos para el senderismo y en invierno, llevarlos a Navacerrada para esquiar. Viene bastante turista extranjero as&iacute; que con mis hermanos creamos una agencia de turismo.<\/p>\n<p>En esos momentos ingres&oacute; al despacho una mujer alta, robusta y pelirroja. Cabello corto con un flequillo blanco disparejo en su frente pero rapado casi al completo el parietal izquierdo. Muy de estilo punk, de rostro ovalado, ojos tambi&eacute;n peque&ntilde;os pero delineados con una franja magenta y sus p&aacute;rpados de color naranja con peque&ntilde;os brillos dorados.<\/p>\n<p>En la aleta izquierda de su nariz un piercing peque&ntilde;o, con un brillante y en la mitad de su labio inferior una especie de argolla plateada. El vestuario muy normal, blusa blanca de algod&oacute;n abotonada por completo, mangas largas hasta tapar sus mu&ntilde;ecas, aunque no alcanzaban a cubrir un tatuaje que alcanc&eacute; a observar y una falda negra entallando su figura desde la cintura hasta un poco por encima de las rodillas y medias de lana de color gris. Sus zapatos de brillante charol negro y de tac&oacute;n cuadrado algo bajos.<\/p>\n<p>&mdash;Mi hermana menor. Mar&iacute;a Trinidad, ven te presento a Paola y Rodrigo, ellos vienen de Madrid para ofrecernos unos nuevos micros para el transporte de nuestros visitantes. &mdash;Nos salud&oacute; a los dos con besos en las mejillas y una especial mirada para mi rubia Barranquillera, auscult&aacute;ndola de arriba hasta abajo. &ndash;Conmigo no fue as&iacute;&ndash;. Finalmente se acomod&oacute; en un escritorio donde estaba un ordenador blanco con una pantalla bastante amplia.<\/p>\n<p>&mdash;Trini se encarga de promocionarnos en las redes sociales y Joaqu&iacute;n, mi otro hermano, de toda la log&iacute;stica. Mi madre Teresa, est&aacute; al pendiente de las labores en la cocina. Recogemos los grupos en el aeropuerto y los traemos hasta aqu&iacute; en las minivans. Algunas ya tienen m&aacute;s de ocho a&ntilde;os con nosotros y presentan continuas fallas mec&aacute;nicas. Es necesario reemplazarlas, lo s&eacute;. No queremos que nuestros turistas se queden atascados a medio camino del puerto de Navacerrada o en el mirador de la Reina en Puerto de la Fr&iacute;a. Ser&iacute;a fatal para nuestra imagen internacional. He adelantado en el banco un pr&eacute;stamo para ello, pero los costos me impedir&aacute;n reemplazar la mayor&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Pues para eso les ofrezco una soluci&oacute;n financiera. Un tipo de renting para que ustedes no tengan que descapitalizarse y mejor utilizar esos recursos en ampliaciones habitacionales o en reparaciones locativas que sean m&aacute;s urgentes y necesarias. Algo as&iacute; como trabajar con la plata de los dem&aacute;s. &mdash;Y ellos dos, levantaron sus cejas y por completo capt&eacute; su atenci&oacute;n&ndash;. Termin&eacute; por explicarles sobre una hoja de mi agenda cuadriculada, los beneficios fiscales y financieros de la operaci&oacute;n de arrendamiento. Paola tambi&eacute;n cercana a mi izquierda, tomaba apuntes de mi c&aacute;tedra de ventas.<\/p>\n<p>Duramos al menos una hora entre sus comentarios, la revisi&oacute;n de nuestra propuesta, la observaci&oacute;n de los cat&aacute;logos de los modelos que les podr&iacute;an servir y los precios. N&uacute;meros, sumas, restas, en fin las ventajas y los beneficios en contra de sus ideas iniciales. Cara de asombro en ellos y de sonrisa en mi rubia compa&ntilde;era y por supuesto, en m&iacute; tambi&eacute;n pero muy interior. Nada que demostrara que ya los ten&iacute;a en mis manos. Aunque me guardaba un as bajo mi manga.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya se&ntilde;or C&aacute;rdenas, no lo hab&iacute;amos visto desde ese punto. Y pues si ustedes se pueden encargar de todos los tr&aacute;mites, no veo objeci&oacute;n alguna para tomar con ustedes la renovaci&oacute;n. Quedar&iacute;a pendiente ver qu&eacute; hacemos con los viejos. &iquest;Ustedes los recibir&iacute;an en parte pago? &mdash;Me respondi&oacute; Tom&aacute;s, coloc&aacute;ndose en pie.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos atr&aacute;s, hasta la bodega donde tenemos los micros y observamos cu&aacute;ntos de ellos son susceptibles de renovaci&oacute;n. &mdash;Paola sonri&oacute; y Trini se acerc&oacute; a ella para darle un abrazo bastante efusivo. A mi tan solo su sonrisa y la mano para estrecharla. Hummm&hellip; algo ve&iacute;a venir.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Desean algo de beber? Nos pregunt&oacute; Mar&iacute;a Trinidad, antes de salir de aquella casa. &mdash;Nada muy amables, es que acabamos de desayunar, le respond&iacute;&ndash;. Y la Trini tom&oacute; del brazo a mi rubia tentaci&oacute;n, llev&aacute;ndola por delante de su hermano y de m&iacute;.<\/p>\n<p>Fuimos hasta un cobertizo que hac&iacute;a las veces de parqueadero y all&iacute; estaban las tres minivans estacionadas junto a tres hombres de mediana edad y uno mucho m&aacute;s joven. Alto y delgado. Pelirrojo, cara salpicada de innumerables pecas. Vest&iacute;a una parka de color mostaza, y en su cuello adicionalmente un pashmina marr&oacute;n. Pantal&oacute;n entubado rojo y estampado a cuadros, muy al estilo escoc&eacute;s y zapatos de lona amarillos con suela gruesa blanca. Muy a la moda el muchacho.<\/p>\n<p>&mdash;Bien Rodrigo, este es mi hermano Joaqu&iacute;n y ellos son nuestros conductores. &mdash;Los salud&eacute; a todos de la mano, Paola desde lejos, levant&oacute; su brazo libre, sonri&eacute;ndoles. Su otro brazo segu&iacute;a preso del acogedor abrazo de la Trini.<\/p>\n<p>&mdash;Y bien, a ver que tenemos por aqu&iacute;. &mdash;Les dije a los presentes mirando una, otra y la &uacute;ltima de las minivans.<\/p>\n<p>Joaqu&iacute;n hablaba en voz muy baja con su hermano, quiz&aacute;s poni&eacute;ndose al tanto de lo que Paola y yo hac&iacute;amos all&iacute;. Finalmente se acerc&oacute; hasta el primer veh&iacute;culo que yo observaba. Muy elegante su caminar, muy afeminado el movimiento de sus brazos y la manera de pasar su mano derecha para acomodar el mech&oacute;n rojo de su cabello, despeinado por la brisa.<\/p>\n<p>&mdash;No est&aacute;n tan mal cuidados. &iquest;No le parece Rodrigo? &mdash;Me dijo con una voz muy suave, casi femenina. Sus ojos brillaban, humedec&iacute;a con frecuencia sus labios pasando la lengua sobre ellos, sin dejar de m&iacute;rame de manera bastante&hellip; &iquest;Coqueta?<\/p>\n<p>&mdash;Para nada, aunque podr&iacute;a estar mejor. Los tapizados ya se notan desgastados y el juego de llantas est&aacute; casi para reemplazar. Hummm, el kilometraje parece normal para los a&ntilde;os de uso. &mdash;&iquest;Los pueden encender?&ndash;. Pregunt&eacute; y cada uno de los conductores, se dispusieron a hacerlos funcionar.<\/p>\n<p>Dos encendieron f&aacute;cilmente, el tercero no. Parec&iacute;a ser la bater&iacute;a o el motor de arranque que ya arrastraba. Abr&iacute; el cofre, junto a Tom&aacute;s y el conductor. Joaqu&iacute;n aprovech&oacute; para arrimarse a m&iacute; por detr&aacute;s, haci&eacute;ndose el interesado en ayudar, pero restreg&aacute;ndome su paquete en mis nalgas. Me puso una mano sobre la que yo ten&iacute;a sosteniendo el cofre, como descuidadamente. Eso me puso alerta y decid&iacute; girarme y mirarlo, mostr&aacute;ndole sin decir nada, mi alianza matrimonial. El solo se sonri&oacute;.<\/p>\n<p>Me llev&eacute; a Tom&aacute;s hacia un lugar apartado para comentarle mis impresiones y una idea que ya ten&iacute;a en mente. Le expliqu&eacute; mi propuesta, &eacute;l lo medito un instante y luego se dirigi&oacute; a donde estaba su hermano y los tres conductores. Al cabo de unos minutos todos sonrieron y tanto Tom&aacute;s como Joaqu&iacute;n, levantaron cada uno su respectivo pulgar, felices. Listo, lo hab&iacute;a logrado. Negocio cerrado.<\/p>\n<p>&iquest;Y Paola? No la ve&iacute;a por all&iacute;, as&iacute; que rodee el lugar y la vi recostada su espalda sobre el tablado de madera de aquella bodega, con cara de agobio, casi de disgusto. La Trini, ten&iacute;a los dos brazos apoyados sobre el muro, impidi&eacute;ndole a Paola la libertad de movimiento al ser ella, m&aacute;s baja que nuestra anfitriona. Su cara se acercaba peligrosamente a la de mi rubia compa&ntilde;era. Carraspee fuerte y la llam&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pao&hellip; &iquest;Puedes ayudarme con unas cifras por favor? Y por fin un brazo se apart&oacute;, d&aacute;ndole un afortunado respiro a Paola.<\/p>\n<p>&mdash;Si claro Rocky, ya voy. &mdash;Joaqu&iacute;n estaba detr&aacute;s de m&iacute; a unos pocos pasos. Paola con cara de martirio me gui&ntilde;&oacute; un ojo y me dijo al o&iacute;do&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Rocky b&eacute;same o voy a da&ntilde;arte el negocio. &iexcl;Ya no la aguanto m&aacute;s!. &mdash;Y sus brazos se colgaron a mi cuello y sus piernas de un salto, rodearon mi cintura&ndash;. Y me bes&oacute; apasionadamente.<\/p>\n<p>Luego de un momento de saborearnos las lenguas y los paladares, tras segundos de intensa transfusi&oacute;n de sensaciones, ojos cerrados y en mi mente ninguna se&ntilde;al de traici&oacute;n, se desprendi&oacute; de m&iacute; y fueron sus manos a estirar las recogidas mangas de sus bermudas, pero las detuve con las m&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash;D&eacute;jame a m&iacute;, le dije. &mdash;Tengo que sentar aqu&iacute; un buen precedente. &iexcl;T&uacute; tranquila!<\/p>\n<p>Y me arrodill&eacute; en frente de ella, pasando mis manos por detr&aacute;s de sus rodillas y sin apuro fui escalando por sus tonificados muslos, subi&eacute;ndolas lentamente y sin dejar de mirarla en ning&uacute;n instante. &ndash;Los hermanos nos observaban sin decir nada&ndash;. Acarici&eacute; el comienzo de sus nalgas por debajo de la tela de sus amplios shorts y luego cambi&eacute; de direcci&oacute;n mis palmas hacia el frente de sus piernas y con mis dos pulgares, los introduje por debajo del encauchado de sus panties, apart&aacute;ndolos, estir&aacute;ndolos luego con mis dedos &iacute;ndices, liberando con un poco de esfuerzo la escasa tela que se hund&iacute;a en su intimidad y para ello, Paola me facilit&oacute; la operaci&oacute;n, formando un peque&ntilde;o arco con sus piernas, apoyando sus manos en mi cabeza, masajeando mis cabellos. Acarici&eacute; la suave piel de los costados de su vagina, sin introducirlos, solo pasando delicadamente, las yemas de mis dos dedos sobre los pliegues de su raja. Un escalofr&iacute;o recorri&oacute; su cuerpo, provocando con mi caricia, el erizado de los poros en su piel y en el campestre ambiente, dejar flotando un gemido breve de placer.<\/p>\n<p>Saqu&eacute; mis manos de la calidez de su &iacute;ntima anatom&iacute;a y me puse en pie, frente a Paola. Y llev&eacute; esos dos dedos hasta mi boca, chup&aacute;ndolos lascivamente y despu&eacute;s se los ofrec&iacute; a mi rubia tentaci&oacute;n, quien gustosa abri&oacute; la suya y con su lengua, er&oacute;ticamente, falange a falange, los lami&oacute; a placer. Y todo en frente de aquellos dos hermanos, quienes finalmente se dieron vuelta y se marcharon con resignaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ufff Nene! Pero que ocurrencias tienes, Jajaja. &mdash;Me dijo al momento Paola, algo ruborizada por mi esmerada actuaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ya ves preciosa! Te avis&eacute; que si segu&iacute;as provoc&aacute;ndome, ser&iacute;a capaz de hacerte una y mil cochinadas. Adem&aacute;s no ten&iacute;a alternativa para quitarnos a estos dos de encima. &mdash;&iquest;C&oacute;mo as&iacute; Rocky?&ndash;. &iexcl;Hummm! es que el pelirrojo tambi&eacute;n es de rosca izquierda. Jajaja.<\/p>\n<p>Y Paola sonrosada, me tom&oacute; del brazo, dichosa y s&iacute;, algo excitada seguramente como yo. Y nos dirigimos hasta la entrada del hotel. Y pens&eacute; entonces en Silvia y su famosa frase&hellip; &iexcl;Te amo, a pesar de todo!<\/p>\n<p>Y yo tambi&eacute;n a ti, mi amor. &iexcl;Yo tambi&eacute;n!&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, &ndash;nos dijo Tom&aacute;s&ndash; creo que debemos celebrar este acuerdo. Paola me mir&oacute; intrigada, pues yo a&uacute;n no le hab&iacute;a comentado nada. &mdash;&iquest;Les gusta la trucha? Nos pregunt&oacute;. &mdash;Yo, por supuesto&ndash;. Le respond&iacute; que me encantar&iacute;a. Paola asinti&oacute; con su cabeza.<\/p>\n<p>&mdash;Ok, vamos caminando que el local de mi t&iacute;o est&aacute; muy cerca. Son truchas frescas, que el mismo cultiva en su criadero. &mdash;Pues bien vamos&ndash;. Respond&iacute; entusiasmado.<\/p>\n<p>No tardamos nada en llegar, Tom&aacute;s volvi&oacute; a su labor de anfitri&oacute;n, present&aacute;ndonos a su t&iacute;o, un hombre calvo de aspecto bonach&oacute;n y a dos j&oacute;venes muchachas que nos atendieron a cuerpo de rey. Afortunadamente los acosos no continuaron Y pudimos almorzar en sana paz, bueno, hasta que vibr&oacute; mi tel&eacute;fono&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Hola amor &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? &iquest;Sigues enfadado?<\/p>\n<p>&mdash;A ver Silvia, &iquest;C&oacute;mo quieres que est&eacute; contigo? &iquest;Feliz?&#8230;<\/p>\n<p>&mdash;Por favor, ya dejemos de pelear. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;s?<\/p>\n<p>&mdash;Estoy almorzando a las afueras de Madrid.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, entonces&hellip; &iquest;Est&aacute;s bien acompa&ntilde;ado?<\/p>\n<p>&mdash;Ahora no Silvia, estoy con los clientes y si, bien acompa&ntilde;ado por ellos.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; gusto, te noto m&aacute;s tranquilo. Eso quiere decir que te fue bien. Me alegro por ti&hellip; Por nosotros.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias. Todo en orden. Y salimos de aqu&iacute; para el concesionario. Hasta la noche, como me dijiste esta ma&ntilde;ana. &mdash;Espera, no me cuelgues.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Que paso? &iquest;Le sucede algo a los ni&ntilde;os?<\/p>\n<p>&mdash;No mi vida, tranquilo. Es que&hellip; Te tengo una buena noticia.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; bueno&hellip; &iexcl;Renunciaste!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No! Jajaja, tan bobito. Me dieron&hellip; ehhh, nos dieron a todas un aumento de salario. Esta noche te cuento. Ten cuidado por ah&iacute;, sobre todo con las &laquo;curvas&raquo;. Hasta la noche.<\/p>\n<p>Y termin&oacute; la llamada, haciendo hincapi&eacute; con las curvas.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 17<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El sof&aacute; cama result&oacute; ser un buen obsequio. Dorm&iacute; relativamente bien. Al principio me cost&oacute; conciliar el sue&ntilde;o porque hac&iacute;a mucho tiempo que no lo hac&iacute;a solo, tambi&eacute;n a&ntilde;os sin discutir con mi esposa y menos sintiendo tanta decepci&oacute;n. Incre&iacute;blemente me dorm&iacute; sinti&eacute;ndome mal por ella y no tanto por m&iacute;. No le hab&iacute;a dado [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":18051,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-29589","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29589","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/18051"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29589"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29589\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29589"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29589"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29589"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}