{"id":29649,"date":"2021-05-28T22:00:00","date_gmt":"2021-05-28T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-28T22:00:00","modified_gmt":"2021-05-28T22:00:00","slug":"te-follaste-un-desconocido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/te-follaste-un-desconocido\/","title":{"rendered":"\u00bfTe follaste un desconocido?"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29649\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hac&iacute;a tiempo que te rondaba por la cabeza buscar algo diferente, aunque solamente fuera compartir experiencias, intercambiar opiniones&hellip; sin necesidad de poner cara a quien fuera tu confidente. Fue por ello que decidiste adentrarte nuevamente en el mundo de las redes.<\/p>\n<p>Tras un tiempo pase&aacute;ndote que contenido ibas a subir, que Nick te ibas a poner, te abriste una cuenta en una red social, subiendo una foto de sus sugerentes pechos y un simple hola. En cuanto la gente empez&oacute; a ver esa foto te enviaban privados, comentarios y alguna foto sin m&aacute;s comentario. Empezaste a mirar perfiles de otros y otras personas, y si, con alguien hablabas, pero siempre era algo monotema. No hab&iacute;a quien mereciera realmente la pena, hasta que apareci&oacute; &Eacute;l, un chico educado e interesante, y aunque era algo mayor que t&uacute;, enseguida conectasteis.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de cruzar algunas palabras, continuasteis la conversaci&oacute;n por Skype, por donde segu&iacute;ais hablando cada semana durante meses, descubriendo un mundo acerca de la sexualidad, pues a diferencia de &Eacute;l, tus experiencias en ese momento eran escasas, alg&uacute;n acercamiento al mundo BDSM con alguna pareja que hab&iacute;as tenido. Adem&aacute;s, en esa &eacute;poca eras una chica mon&oacute;gama, trabajadora&hellip; siempre preocup&aacute;ndose del &ldquo;qu&eacute; dir&aacute;n&rdquo;, y con m&aacute;s prejuicios de los que tienes hoy en d&iacute;a.<\/p>\n<p>Charla tras charla sub&iacute;a la temperatura, y tu rol de inexperta sumisa despertaba su rol dominante. En ese momento tu estado de &aacute;nimo no era el mejor, pero &eacute;l se esforzaba en intentar sacar de tu interior a esa zorrita que un d&iacute;a vio el sol pero que hab&iacute;a desaparecido, pensando en que no encontrar&iacute;a en un chico lo que ella necesitaba.<\/p>\n<p>Esto, sumado a alguna videollamada y alguna que otra fotograf&iacute;a er&oacute;tica, iban despertando en ti cierto inter&eacute;s, deseo y excitaci&oacute;n, incit&aacute;ndote a encontrarnos cara a cara. Pero no pod&iacute;as, sab&iacute;a que si eso ocurr&iacute;a, nuestros cuerpos acabar&iacute;an uni&eacute;ndose, y tu conciencia te dec&iacute;a que no pod&iacute;a enga&ntilde;ar de ese modo a la persona con la que estabas compartiendo tu vida. Siguieron sucedi&eacute;ndose conversaciones v&iacute;a online, hablando de todo un poco, como har&iacute;an dos buenos amigos, pero siempre con el trasfondo de aquella potente atracci&oacute;n sexual que exist&iacute;a entre ambos.<\/p>\n<p>Pasaron unos meses, y tu cabeza estall&oacute;. Vinieron tiempos dif&iacute;ciles marcados por el dolor, ese que nace de lo m&aacute;s profundo y te desgarra por dentro. Pero ah&iacute; estuvo &Eacute;l, apoy&aacute;ndote, siempre tan respetuoso, dejando a un lado vuestros sentimientos m&aacute;s obscenos.<\/p>\n<p>Meses despu&eacute;s y diversas circunstancias fueron necesarias para darte cuenta de que no pod&iacute;as continuar hundida en el fondo del pozo, que ten&iacute;as que pensar m&aacute;s en ti y en lo que realmente quer&iacute;as&hellip; Te ibas a entregar a &Eacute;l como sumisa.<\/p>\n<p>Y as&iacute; fue como una semana despu&eacute;s te encontrabas delante del hotel donde hab&iacute;as quedado. Los nervios te invad&iacute;an, pues jam&aacute;s hab&iacute;as sido la sumisa de nadie, ni hab&iacute;as tenido una sesi&oacute;n como tal, pero en el fondo ten&iacute;as la tranquilidad de que, a pesar de ser dos desconocidos, conoc&iacute;a tus gustos y tus l&iacute;mites, y t&uacute; confiaba plenamente en &Eacute;l.<\/p>\n<p>La puerta de la habitaci&oacute;n se abri&oacute; y al cruzar por primera vez vuestras miradas, te distes cuenta que era YO. Algo se removi&oacute; en tu interior. Nos saludamos con un &ldquo;hola&rdquo;, y entraste. Dejaste tus cosas, y tan apenas hab&iacute;amos intercambiado cuatro palabras, cuando te viste sorprendida por un intenso beso.<\/p>\n<p>&ndash;Desn&uacute;date&ndash; te ordene, mientras tomaba asiento, dispuesto a disfrutar del espect&aacute;culo. Ah&iacute; estabas t&uacute;, de pie en medio de la habitaci&oacute;n y sintiendo mis ojos clavados en ti. Te ruborizabas, te sent&iacute;as como un objeto, observada mientras te ibas despojando de cada una de tus prendas hasta acabar completamente desnuda.<\/p>\n<p>&ndash;Abre las piernas y coloca tus manos detr&aacute;s de la cabeza&ndash;. Nuevamente obedeciste. Comenc&eacute; a manosearme todo tu cuerpo de manera poco delicada, buscando tu humillaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&ndash;Ahora vengo, no te muevas&ndash; te dije. No tarde en volver, trayendo conmigo tu nuevo vestuario: un par de medias, un liguero de vinilo y unos zapatos de tac&oacute;n, todo ello de color negro.<\/p>\n<p>Te vestiste torpemente sentada sobre mis rodillas, humedeciendo mi pantal&oacute;n con tu sexo, y te pusiste en pie.<\/p>\n<p>&ndash;Ven&ndash;.<\/p>\n<p>Te situ&eacute; frente a un espejo de cuerpo entero y te coloqu&eacute; un collar, tambi&eacute;n negro. Un escalofr&iacute;o te recorri&oacute; el cuerpo. La sensaci&oacute;n de sentir como aquel adorno iba rodeando tu cuello era indescriptible.<\/p>\n<p>&ndash;M&iacute;rate, &iquest;qu&eacute; ves? &ndash; te susurre al o&iacute;do.<\/p>\n<p>Te ve&iacute;as extra&ntilde;a, poco acostumbrada a vestirte de ese modo, pero se apreciaba a una perrita preparada para ser utilizada por su Due&ntilde;o.<\/p>\n<p>&ndash;Desn&uacute;dame&hellip; y comienza por el cuello&ndash; te ordene.<\/p>\n<p>Te diste la vuelta y empezaste a quitarme la camisa. Tus labios buscaron mi cuello, y fueron descendiendo por mi torso. Consciente de que YO observaba tu parte posterior en el espejo, tratabas de agacharte sugerente, de tal manera que tus nalgas quedaran bien expuestas. Cuando alcanzaste mi ombligo, te pusiste de rodillas y me quitaste el pantal&oacute;n, evidenci&aacute;ndose mi erecci&oacute;n bajo mi slip, el cual fuiste bajando a la vez que tus labios recorr&iacute;an mis ingles.<\/p>\n<p>Con mi miembro erecto frente a tu cara, miraste hacia arriba, y mi mirada penetrante te hizo retirar la tuya enseguida y centrarla en la delicia que ten&iacute;as a escasos cent&iacute;metros y que no tardaste en llevarte a la boca. Rodeaste mi glande con tus labios y comenzaste a ensalivarlo y a juguetear con tu lengua, que continu&oacute; su camino desliz&aacute;ndose por el tronco hasta la base, y subiendo de nuevo para esta vez introducir mi verga en tu boca.<\/p>\n<p>Tras varios minutos inmersa en una felaci&oacute;n en la que tratabas de poner todo tu empe&ntilde;o, te agarre de la cabeza y profundice hacia mi garganta, provoc&aacute;ndote una arcada, la primera de varias que se sucedieron m&aacute;s adelante, pues hac&iacute;a tiempo que deseaba follarte la boca. La sensaci&oacute;n no era placentera, pero mi excitaci&oacute;n era cada vez mayor.<\/p>\n<p>&#8211; S&eacute; que te gusta lo que te hago, peque&ntilde;a zorrita. Te dije mientras una l&aacute;grima ca&iacute;a de tu cara.<\/p>\n<p>Cuando lo considere, te retire, quedando varios hilos de saliva entre mi glande y tus labios. Te tumbe en el peque&ntilde;o sof&aacute; que hab&iacute;a en la habitaci&oacute;n y te obligue a abrir las piernas, pudiendo as&iacute; observar por primera vez tu sexo abierto. Acerqu&eacute; mi boca y hund&iacute; mi lengua en tus jugos, iniciando as&iacute; una especie de tortura con tu cl&iacute;toris, buscando la zona m&aacute;s sensible y haciendo que te retorcieras.<\/p>\n<p>&ndash;Vamos a la cama&ndash; te dije.<\/p>\n<p>&ndash;A cuatro patas, zorra&ndash;. Obediente te colocaste en la posici&oacute;n, pero nada ocurr&iacute;a, tan solo se advert&iacute;an tus jadeos de agitaci&oacute;n, hasta que de repente su mano choc&oacute; contra una de tus nalgas, seguido de una leve caricia. Recibiste alg&uacute;n azote m&aacute;s, nada excesivo, pues YO era consciente de que primero deb&iacute;a valorar tu umbral del dolor.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Tienes ganas de que te folle este cabr&oacute;n? &ndash; Te pregunte. Tras tu respuesta afirmativa, escuchaste el sonido del envoltorio de un preservativo y coloque mi miembro en tu h&uacute;meda entrada.<\/p>\n<p>&ndash;Ven a buscarla&ndash;. Y poco a poco tu interior fue abri&eacute;ndose, acogiendo toda mi longitud. Comenc&eacute; a follarte, subiendo progresivamente la intensidad, mientras agarraba tu pelo recogido en una coleta.<\/p>\n<p>&ndash;M&iacute;rate, qu&eacute; puta est&aacute;s hecha&ndash;. &ndash; Necesitabas sentirte as&iacute;, &iquest;verdad? Esa frase produjo que ti que tu lubricaci&oacute;n aumentara hasta un punto al que jam&aacute;s hab&iacute;as llegado.<\/p>\n<p>Con cada embestida sent&iacute;as que tus piernas cubiertas por las medias se iban deslizando hacia los lados, y sin poder evitarlo terminaste tumbada, atrapada entre mi cuerpo y las s&aacute;banas. Mi aliento rozaba tu nuca y una de mis manos se apoder&oacute; de tu cuello, dificult&aacute;ndote la respiraci&oacute;n y provocando que tus gemidos se percibieran entrecortados. Te follaba sin piedad, y tu cara se iba transformando a cada segundo en la de una perra viciosa, porque cuando te volteaste ligeramente, te susurre al o&iacute;do &ldquo;zorra&rdquo;. Y no pudiste evitar soltar un sonoro gemido junto con un orgasmo que hizo que mi miembro acabara empapado de ti.<\/p>\n<p>Al rato sal&iacute; de tu interior y me tumb&eacute; sobre tu espalda.<\/p>\n<p>&ndash;Ahora te toca trabajar a ti&ndash; te dije. As&iacute; que servicial te subiste sobre mi para cabalgarme. Por primera vez ambos nos miramos fijamente.<\/p>\n<p>&ndash;&iquest;Te atreves con las pinzas? &ndash; te pregunte.<\/p>\n<p>&ndash;S&iacute;&ndash; dijiste.<\/p>\n<p>Lo siguiente que sentiste fueron pinzas sujet&aacute;ndote los pezones. Para tu asombro, tu sexo se humedeci&oacute; m&aacute;s a&uacute;n y YO no pude contenerme en agarrarte de las nalgas y volver a follarte a mi manera.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s, decid&iacute; cambiar las pinzas de lugar, y tumbada boca arriba, te coloqu&eacute; dos en cada uno de los labios mayores y empec&eacute; a masturbarte. La sensaci&oacute;n de placer mezclada con el dolor generado por esos peque&ntilde;os objetos, te iba llevando al dulce camino de otro orgasmo, pero fue interrumpido por la repentina retirada de las pinzas. Un segundo despu&eacute;s te clave nuevamente mi miembro y fue entonces cuando inevitablemente alcanzaste el ansiado cl&iacute;max.<\/p>\n<p>Como buena sumisa deb&iacute;as agradecer a tu Amo el orgasmo que te hab&iacute;a dado. Conoc&iacute;as mis gustos por los juegos anales, as&iacute; que no se te ocurri&oacute; mejor manera de corresponderme que introduci&eacute;ndote alg&uacute;n que otro dedito sin que YO me lo pidiera, mientras me masturbaba, y a la vez lam&iacute;as y succionabas mis test&iacute;culos con tu boca. No tardo en brotar la leche, que cay&oacute; sobre mi abdomen. Limpias con tu lengua las &uacute;ltimas gotitas que quedaban en mi glande y ambos ca&iacute;mos extasiados en el colch&oacute;n.<\/p>\n<p>Esa es la mujer que quer&iacute;a conocer, esa era la mujer que quer&iacute;a que saliera en ti.<\/p>\n<p>Mientras nos abraz&aacute;bamos y nos com&iacute;amos a besos te dije una frase que s&eacute; que te gusto, &#8211; Para hacer el amor, mejor tu pareja, pero para follar&hellip; siempre tendr&aacute;s a tu diablillo dispuesto.<\/p>\n<p>Espero que os gustara este relato, que dej&eacute;is comentarios y valor&eacute;is, es gratis y se agradece.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Hac&iacute;a tiempo que te rondaba por la cabeza buscar algo diferente, aunque solamente fuera compartir experiencias, intercambiar opiniones&hellip; sin necesidad de poner cara a quien fuera tu confidente. Fue por ello que decidiste adentrarte nuevamente en el mundo de las redes. Tras un tiempo pase&aacute;ndote que contenido ibas a subir, que Nick te ibas a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":16206,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-29649","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29649","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/16206"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29649"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29649\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29649"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29649"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29649"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}