{"id":29663,"date":"2021-05-29T22:00:00","date_gmt":"2021-05-29T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-29T22:00:00","modified_gmt":"2021-05-29T22:00:00","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-novena-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-novena-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Novena parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29663\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cerr&eacute; la puerta con cierta incertidumbre. En el transporte p&uacute;blico ya iba yo pensando en aquella llamada tan intempestiva.&nbsp; Las palabras de mi esposo, su cara tan sorprendida como la m&iacute;a y el tono nervioso de su voz, con aquellas frases concisas&hellip; &iquest;Tan afanadas? Recuerdo muy bien que le dije que lo amaba a pesar de todo, pero ese a pesar de todo no era por m&iacute; situaci&oacute;n con mi jefe, &ndash;eso ya lo ten&iacute;a cubierto&ndash; era por lo que &eacute;l pudiera llegar a hacer debido a su dolor, a su desconfianza hacia la mujer que el tanto amaba. Buscarse otra, reemplazarme.<\/p>\n<p>Rodrigo era tan transparente para m&iacute;, que intu&iacute; que hab&iacute;a algo all&iacute;. &Eacute;l siempre me habl&oacute; de sus compa&ntilde;eras de trabajo sin mostrar especial inter&eacute;s en alguna de ellas. Todas eran casadas o con novios y seg&uacute;n me cont&oacute;, ninguna le hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n. &iexcl;Intuici&oacute;n femenina! dir&aacute;n algunos, o tan solo una voz de alerta se dispar&oacute; dentro m&iacute;o, cuando le escuch&eacute; decirme enojado que ya ten&iacute;a a alguien para acompa&ntilde;arlo al para&iacute;so. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Por darme celos? Tal vez solo fuera eso, pens&eacute; despu&eacute;s. Y era bastante comprensible. Pero esa ma&ntilde;ana me sent&iacute; muy inquieta. &iexcl;Ojal&aacute; as&iacute; hubiera sido!<\/p>\n<p>Llegamos todas casi al mismo tiempo a la oficina. Despu&eacute;s de los saludos, besos y abrazos de rigor, cada una nos dispusimos a iniciar con nuestras labores. De mi jefe nada, ninguna noticia, me despreocup&eacute; y pens&eacute; de nuevo en Rodrigo y su viaje de negocios. &iquest;Con qui&eacute;n? &iquest;Un compa&ntilde;ero? O&hellip; &iquest;Una mujer?&#8230; &iquest;Tendr&iacute;a alguna amiga?<\/p>\n<p>Una llamada entrante me devolvi&oacute; a la realidad de esa ma&ntilde;ana de un mi&eacute;rcoles diferente y decisivo. Un mensaje desde la recepci&oacute;n que Amanda respondi&oacute;. Una mirada suspicaz surgi&oacute; de ella para m&iacute;. Y luego de unos minutos un domiciliario se acerc&oacute; hasta la puerta preguntando por m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ehh buenos d&iacute;as, &iquest;La se&ntilde;ora Silvia Garc&iacute;a? &mdash; S&iacute; se&ntilde;or, soy yo. Respond&iacute; y &eacute;l se acerc&oacute; hasta mi escritorio.<\/p>\n<p>El muchacho tra&iacute;a en sus manos un estuche con dos cajas de bombones de chocolate blancos y negros, tambi&eacute;n ven&iacute;a una con nueve trufas m&aacute;s una tarjeta mediana en azul pastel y una frase en ingl&eacute;s&#8230; &iexcl;You are the best!<\/p>\n<p>Hummm, por supuesto se me subieron nuevamente los colores al rostro y tanto Amanda como Magdalena, igualmente la se&ntilde;ora Dolores, se acercaron para sonrientes, abrazarme.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Por Dios Silvia! &iquest;Pero qu&eacute; le estas dando a tu esposo de comida? Mira que delicia. Nos compartir&aacute;s, &iquest;cierto que s&iacute;? &mdash;Me dijo Magdalena, mientras que Amanda intentaba en vano quitar de mis manos la dichosa tarjeta para leerla.<\/p>\n<p>&mdash;Pues muchachas, la verdad es que discutimos por una bobada el fin de semana y est&aacute; arrepentido, Nada grave. &mdash;Y antes de que me fueran a decir algo m&aacute;s, por la puerta entr&oacute; mi jefe, sonriente y saludando nuevamente a todas, para despu&eacute;s de dirigirme una mirada disimulada, retirarse a su oficina.<\/p>\n<p>Pero no me descompuse, por el contrario destap&eacute; una de las cajas y les ofrec&iacute; a mis compa&ntilde;eras para luego dirigirme hasta la oficina de don Hugo. Decidida a enfrentarlo nuevamente. &iquest;Agradecerle? Pues tambi&eacute;n deber&iacute;a pues era un obsequio y no pod&iacute;a pasar por mal educada. Sin embargo solo pensaba en detener esos intempestivos obsequios pues me estaba comenzando a preocupar su obsesi&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Buenos d&iacute;as don Hugo, se ve que pas&oacute; buena noche. Muchas gracias por este detalle pero ya sabe&hellip; no m&aacute;s por favor. &mdash;Y le extend&iacute; la caja de bombones para que tomara uno de ellos.<\/p>\n<p>&Eacute;l se gir&oacute; en su silla reclinable mir&aacute;ndome detenidamente, de forma normal. Se puso en pie y rodeando el escritorio, fue hasta la puerta para ajustarla, sin cerrarla totalmente. Me puse nerviosa y me sent&eacute; en el amplio sof&aacute;. Acerc&aacute;ndose, su mano se dirigi&oacute; hacia el estuche abierto y tom&oacute; un chocolate, para luego darle una peque&ntilde;a mordida, pausada, lenta cerrando sus labios sin dejar de observarme. Luego la parte que sobr&oacute;, la tom&oacute; entre dos de sus dedos y lo acerc&oacute; hasta mi boca.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias jefe, pero debo controlar el az&uacute;car, puede resultar que se me descontrole el nivel de glucosa y se me suba la presi&oacute;n arterial. &mdash;Y me puse en pie mientras don Hugo se sonre&iacute;a por mi acertado desprecio hacia aquel chocolate. Lo termin&oacute; &eacute;l de llevar a su boca para degustarlo, sin dejar de admirarme.<\/p>\n<p>&mdash;Humm, es solo un poco, no creo que te vayas a descontrolar por eso o perder t&uacute;&hellip; Silueta. &mdash;Le sonre&iacute; su apunte y tom&eacute; de su escritorio la agenda para luego escabullirme de aquella oficina.<\/p>\n<p>Al rato sali&oacute; mi jefe y me anunci&oacute; que iba a subir a una reuni&oacute;n en las oficinas de la Direcci&oacute;n General. Supuse que ser&iacute;a para acordar los &uacute;ltimos detalles de sus visitas a las oficinas en Lisboa y Londres.<\/p>\n<p>Empezamos todas a trabajar en nuestros asuntos, la se&ntilde;ora Dolores me obsequi&oacute; una taza de t&eacute; caliente y como a eso de las diez de la ma&ntilde;ana me acord&eacute; de la acostumbrada llamada para mi esposo. Tom&eacute; mi tel&eacute;fono y lo alcanc&eacute; a desbloquear. Pero no tuve oportunidad de marcar pues mi jefe se present&oacute; en la oficina en ese preciso instante.<\/p>\n<p>&mdash;Se&ntilde;oritas&hellip; &iquest;Podr&iacute;an pasar todas a mi oficina por favor? Necesito darles una noticia antes de salir de viaje. &mdash;Por supuesto, s&iacute; se&ntilde;or&ndash;. Contestamos todas al un&iacute;sono.<\/p>\n<p>&mdash;Haber, debo pedirles disculpas a todas por mi comportamiento de las &uacute;ltimas semanas. Ustedes son mi equipo y su desempe&ntilde;o ha sido ejemplar. Y gracias a Silvia, que me ha hecho algunos comentarios acertados, me he dado cuenta que no he sido muy justo con ustedes por su compromiso, primero hacia la compa&ntilde;&iacute;a y en segundo lugar, hacia m&iacute;. Somos de los mejores departamentos de la organizaci&oacute;n y debido a ello, he hablado con las directivas para a manera de reconocimiento, solicitar para todas ustedes un aumento en sus salarios, el cual se har&aacute; efectivo a partir del pr&oacute;ximo mes. Para todas, su salario aumentar&aacute; un treinta y cinco por ciento. &mdash;Y todas aplaudimos, le dimos las gracias y por supuesto todas me abrazaron porque seg&uacute;n mi jefe, fui yo quien le hab&iacute;a hecho caer en cuenta de aquel compromiso de sus subalternas.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia para ti, el aumento ser&aacute; de un cincuenta por ciento, pero&hellip; &mdash;Y en mi rostro se reflej&oacute; tal vez una duda y en el de mis compa&ntilde;eras de oficina la incertidumbre. Mi jefe prosigui&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&hellip; deber&aacute;s arreglar tu documentaci&oacute;n para viajar fuera del pa&iacute;s. Las directivas est&aacute;n al tanto de lo sucedido en Nueva York y de c&oacute;mo con tu invaluable ayuda, lo hemos superado. Por eso ellos han pensado que si hubi&eacute;ramos viajado juntos, aquel percance no hubiese acaecido. Solicitan que est&eacute;s m&aacute;s pendiente de m&iacute;. Que me acompa&ntilde;es cuando yo lo considere necesario.<\/p>\n<p>Las muchachas saltaron de alegr&iacute;a y de nuevo me abrazaron felices. Yo sonre&iacute; por fuera, pero por dentro estaba terriblemente angustiada. &iexcl;Sorpresa! Para todas mis compa&ntilde;eras m&aacute;s no para m&iacute;, ya ve&iacute;a yo que todo no era tan color de rosa.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias Jefe, ehhh, claro que me ocupar&eacute; de poner todo en regla. &mdash;Y &eacute;l me mir&oacute; sonriente, con &iacute;nfulas de vencedor, y estir&oacute; su mano para estrecharla con la m&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;As&iacute; me gusta Silvia, usted siempre tan comprometida y diligente. Bien se&ntilde;oritas, y para redondear estas agradables noticias, quiero invitarles a almorzar hoy. Eso s&iacute;, que sea por ac&aacute; cerca pues debo cumplir un compromiso despu&eacute;s antes del viaje de ma&ntilde;ana. Pueden retirarse y nos vemos en un rato. &iexcl;Silvia! usted qu&eacute;dese un momento. &mdash;S&iacute; se&ntilde;or, le respond&iacute; mientras que sent&iacute;a mis piernas flaquear y mi coraz&oacute;n latir precipitadamente.<\/p>\n<p>Ese ofrecimiento no me lo esperaba y por muy alegre que me encontraba aquella ma&ntilde;ana por el aumento de salario, que me beneficiaria bastante en verdad, sent&iacute; escalofr&iacute;os por lo que yo sab&iacute;a que se me vendr&iacute;a encima, con mi jefe y su galanteo, obviamente con mi esposo por el tema de los viajes. &iexcl;El mono sabe a qu&eacute; palo trepa! Y mi jefe cre&iacute;a saber por cual rama.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno Silvia, antes de que me culpes, quiero decirte que solo influ&iacute; en lo del aumento salarial. Lo de que me acompa&ntilde;es a los viajes ha sido exclusivamente idea de la junta directiva. &mdash;Yo lo miraba nerviosa y est&aacute;tica.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquila, s&eacute; lo que te costar&aacute; con el tema de tus hijos y de tu esposo, pero piensa que podr&aacute;s pagar el transporte puerta a puerta para ellos y los vi&aacute;ticos de los viajes te ayudar&aacute;n a solventar otros gastos. No es mala oferta y adem&aacute;s, te juro que intentar&eacute; que no sean viajes muy largos ni tan a menudo para no complicar tu matrimonio ni la atenci&oacute;n que de ti requieran tus hijos. &mdash;&iexcl;Puff! suspir&eacute; y lleve mi mano hasta la frente. &iexcl;Mis hijos, mi esposo! &iquest;C&oacute;mo lo tomar&iacute;a Rodrigo?<\/p>\n<p>&mdash;Don Hugo, le agradezco todo lo que hace por m&iacute;, ehhh&hellip; Por nosotras. Muchas gracias en verdad. Ahora lo de los viajes pues creo que deber&aacute; darme por favor un tiempo para hablarlo con mi esposo, debo buscar una manera y el momento adecuado para dec&iacute;rselo. &iexcl;Pero por ahora no! Las circunstancias no son las m&aacute;s adecuadas. Mi esposo no me ha dejado hablar, apenas vio los vestidos, se disgust&oacute; y no le convenci&oacute; para nada la excusa que usted me dijo que le dijera.<\/p>\n<p>Don Hugo esbozo una sonrisa sutil y se acomod&oacute; en una esquina del sof&aacute;, pendiente de mis pasos, pues mientras yo le hablaba, iba haciendo un circular recorrido entre las sillas frente a su escritorio y la puerta de la entrada a su oficina. Yo miraba de reojo para ver que nadie nos pudiera estar escuchando. V&iacute; que las muchachas estaban hablando al fondo, felices con las buenas noticias recibidas.<\/p>\n<p>&mdash;Jefe, no m&aacute;s obsequios por favor. Me pone nerviosa que en un determinado momento, ellas se puedan dar cuenta. &iexcl;Prom&eacute;tamelo!<\/p>\n<p>&mdash;Humm, Silvia, est&aacute; bien lo prometo pero antes ven, date la vuelta. &mdash;Y yo obedec&iacute;, qued&eacute; mirando hacia el amplio ventanal, observando desde aquellas alturas, los edificios del frente y m&aacute;s all&aacute; el cielo azul de Madrid. A mi mente lleg&oacute; la imagen de Rodrigo&hellip; &iquest;D&oacute;nde estar&aacute;s amor m&iacute;o y con qui&eacute;n?<\/p>\n<p>Pens&eacute; en lo ins&oacute;lito que resultaba aquella ma&ntilde;ana, extra&ntilde;ar a quien me hac&iacute;a re&iacute;r con sus bromas, quien me enamor&oacute; con sus cartas y frases repletas de amor, que tristeza me hac&iacute;a sentir cuando me march&eacute; sin despedirme como usualmente lo hac&iacute;amos, de darle un beso en la boca y luego &eacute;l en mi nariz y la frente, dese&aacute;ndonos un buen d&iacute;a. Me faltaba el aire, me faltaba mi marido noche y d&iacute;a. Y mi jefe all&iacute;, a mi espalda, orden&aacute;ndome y yo tan obediente, pero intentando evadir sus avances.<\/p>\n<p>Don Hugo se acerc&oacute; por detr&aacute;s, sent&iacute; sus manos posarse sobre mis hombros, para luego una de ellas pasar por encima de mi cuello, rozando levemente mi seno derecho. Cerr&eacute; mis ojos y posteriormente sent&iacute; como recogi&oacute; mis cabellos con la otra mano, haci&eacute;ndolos a un lado, estremeci&eacute;ndome con el roce de sus dedos sobre mi nuca. Luego sent&iacute; sus dos manos unirse en la mitad de mi pecho, para despu&eacute;s retirarlas y en mi nuca, detenerse un instante. Se acerc&oacute; a mi oreja y susurrando me dijo&hellip; &mdash;Ya est&aacute; listo.<\/p>\n<p>Abr&iacute; mis ojos y observ&eacute; que llevaba en mi pecho colgado, una fina cadena de oro elaborada en forma de espiga y una peque&ntilde;a figura de un &aacute;ngel con sus brazos extendidos y en sus alas varios brillantes. Un precioso y costoso colgante. Me gir&eacute;, lo mir&eacute; y le di las gracias.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; muy hermosa, pero no puedo recib&iacute;rsela ni tan siquiera usarla sin llamar la atenci&oacute;n de mi esposo y de mis compa&ntilde;eras. &mdash;Le dije, mientras los dos de pie, permanec&iacute;amos muy cerca&ndash;. Hice el adem&aacute;n de retir&aacute;rmela, pero sus manos tomaron las m&iacute;as impidi&eacute;ndolo.<\/p>\n<p>&mdash;Es verdad, pero puedes llevarla oculta debajo de tu blusa. O&hellip; &uacute;sala solo frente a m&iacute;, cuando estemos solos. &mdash;Y sin pensarlo, sus dedos tomaron la peque&ntilde;a cadena y apart&aacute;ndola levemente, desabroch&oacute; un bot&oacute;n, luego otro y la meti&oacute; por dentro, apuntando sin precipitarse, nuevamente mi blusa.<\/p>\n<p>Sent&iacute; calor, creo que hasta sudaba o era el ambiente tan acalorado de aquella oficina. Ahuecando su mano, tom&oacute; mi barbilla e intent&oacute; besarme. Me apart&eacute; unos dos pasos, negando con mi cabeza, sin dejar de mirar aquellos lujuriosos ojos grises.<\/p>\n<p>&mdash;Don Hugo, no m&aacute;s por favor. &iexcl;Basta!&#8230; De lo contrario en serio tendr&eacute; que buscar otro trabajo, lejos de usted. Lo siento. &iquest;Necesita algo m&aacute;s? &iquest;O puedo retirarme?<\/p>\n<p>&mdash;Disc&uacute;lpame, yo&hellip; No Silvia no necesito nada por el momento. Gracias por lo de anoche, dorm&iacute; muy bien. &mdash;Yo ni me acordaba pero por lo visto mi jefe s&iacute;.<\/p>\n<p>Al llegar el mediod&iacute;a de aquel mi&eacute;rcoles, salimos todas detr&aacute;s de don Hugo, en busca de un lugar donde almorzar y que no fuera lejos. Terminamos por decidir ir a un restaurante de comida italiana, muy recomendado por Magdalena. A don Hugo le pareci&oacute; buena idea y fuimos caminando hasta el local. Ellas se decidieron por una tabla toscana de embutidos, mi jefe por un plato de arroz con pollo braseado y yo por unos canelones de ossobuco. Y por supuesto, el infaltable vino tinto para un buen maridaje.<\/p>\n<p>Durante el almuerzo ninguna hablamos del trabajo, solo de lo que &iacute;bamos a poder comprar con los aumentos recibidos. Don Hugo se mostraba afable con todas, y s&iacute;, conmigo sentada a su lado derecho, mucho m&aacute;s cordial que de costumbre en frente de ellas. Incluso me pregunt&oacute;, haci&eacute;ndose el inocente, que quien me hab&iacute;a obsequiado el ramo de rosas y el estuche de bombones. Por supuesto Amanda, que de repente dej&oacute; su timidez a un lado, le explic&oacute; a su manera, que todo aquello eran detalles de m&iacute; adorado esposo. Mi jefe se mostraba muy interesado y les respond&iacute;a entre risas, que con esos obsequios, seguramente es que estaba muy enamorado. Y me miraba sonriente. Yo me puse colorada, pero trate de disimular diciendo que era a causa del vino.<\/p>\n<p>Una vez terminamos de almorzar, don Hugo se despidi&oacute; de todas con un abrazo y luego me tom&oacute; suavemente del brazo, apart&aacute;ndome un poco de mis compa&ntilde;eras.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, ahora voy a reunirme en el despacho de tu amigo. Si llego a necesitar algo&hellip; &iquest;Puedo llamarte esta noche? &mdash;Humm, jefe mejor escr&iacute;bame, pero conf&iacute;e en Albert, &eacute;l sabr&aacute; darle buenos consejos. D&eacute;jese asesorar por &eacute;l. Ya ver&aacute; como se soluciona todo&ndash;. Y delante de todas, tambi&eacute;n me abraz&oacute;.<\/p>\n<p>&Eacute;l se encamin&oacute; presuroso hac&iacute;a la torre de oficinas y nosotras nos dirigimos hasta una terraza cercana por un caf&eacute; y mientras esper&aacute;bamos, yo aprovech&eacute; para encenderme un cigarrillo y llamar a mi esposo, contarle las buenas noticias y adem&aacute;s para&hellip; &iquest;Saber con qui&eacute;n estaba?<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Y bueno Paola y Rodrigo&hellip; &iquest;C&oacute;mo les pareci&oacute; la trucha? &mdash;Nos dijo Tom&aacute;s al salir de aquel acogedor restaurante.<\/p>\n<p>&mdash;Todo estaba exquisito, muy agradecidos con ustedes. La trucha muy fresca y la atenci&oacute;n sin igual. &mdash;Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>Paola se le acerc&oacute; y le dio un beso en su mejilla y un&hellip; &iexcl;Muchas gracias! exteriorizado con su inconfundible sonrisa. Trini y Joaqu&iacute;n tambi&eacute;n se despidieron de nosotros dos, con un abrazo medido y un par de besos en cada moflete. No vi en ellos ninguna ofuscaci&oacute;n. Sab&iacute;an que hab&iacute;an equivocado sus intereses, malgastada la oportunidad con Paola y por supuesto conmigo.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, le env&iacute;o los documentos por correo electr&oacute;nico cuando los tengamos en orden. &mdash;Perfecto don Tom&aacute;s, le respond&iacute; estrechando su mano&ndash;. Los estar&eacute; esperando para adelantar la negociaci&oacute;n. Muchas gracias por confiar en nosotros.<\/p>\n<p>Y con Paola agarrada de mi brazo, nos dimos la vuelta en b&uacute;squeda de mi autom&oacute;vil. Mucho turista cerca de la estaci&oacute;n de trenes, varias personas, hombres y mujeres se quedaban mir&aacute;ndonos. Humm, en verdad debido a la belleza de mi rubia compa&ntilde;era, y yo me sent&iacute;a orgulloso de tenerla a mi lado, causando envidia y torceduras de cuello, mientras lleg&aacute;bamos al coche.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Aja Nene! nos echamos un &laquo;humito&raquo; antes de regresar y me cuentas &iquest;c&oacute;mo te fue? &mdash;Me dijo Paola recost&aacute;ndose sobre la portezuela del conductor.<\/p>\n<p>&mdash;Nos fue Pao hermosa, nos fue. Porque aqu&iacute; t&uacute; tambi&eacute;n tienes tu parte. Adivina preciosa&hellip; &iquest;Cu&aacute;ntas unidades vendimos?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Las tres? &mdash;Me respondi&oacute; intrigada, mientras se miraba las puntas de un mech&oacute;n de sus dorados cabellos.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Cinco! Y lo mejor es que no tendremos que hacernos cargo de las unidades usadas. Les plantee que se hicieran socios con aquellos conductores al cincuenta por ciento. &iexcl;Jajaja! &iquest;Qu&eacute; tal? &iquest;C&oacute;mo te qued&oacute; el ojito? &mdash;Y tom&eacute; mi cajetilla de cigarrillos, tomando dos de ellos y encendi&eacute;ndolos en mi boca al tiempo, para luego colocarle en los dedos el suyo.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;No jodaaa! &iexcl;Erdaaa! Nene, eres un&hellip; &iexcl;Un zorro muy travieso! &mdash;Y me obsequi&oacute; cari&ntilde;osa, un besito en los labios y el humo de su cigarrillo lo expuls&oacute; muy despacio sobre mi rostro. &iexcl;Puff! Paola y sus tentadoras e imprevistas reacciones.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, ahora vamos a llamar al jefe para contarle que vamos de regreso. Dije yo, tomando mi tel&eacute;fono m&oacute;vil.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Me dejas conducir otra vez? &mdash;Me dijo Paola con carita de consentida.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Ni loco! &iquest;Acaso quieres que se me devuelva el almuerzo en el camino? &mdash;Y nos re&iacute;mos los dos&ndash;. El iris mucho m&aacute;s brillante, mezclando pigmentos amarillos y colores azulados, dot&aacute;ndolos de aquel verde selva, tan tupido y penetrante.<\/p>\n<p>Paola dichosa y yo con ella a mi lado, agradecido. Me cambiaba el semblante al verla, me hac&iacute;a re&iacute;r y apartar de mi mente mi desconsuelo, provocaba con su compa&ntilde;&iacute;a, el olvido de la llamada de mi esposa durante el almuerzo. Me sent&iacute;a sosegado a su lado. Perturbado con aquellas peligrosas &laquo;curvas&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Alo, &iquest;Jefe? S&iacute; se&ntilde;or, con su vendedor estrella. Todo en orden, ya vamos para all&aacute;.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Colgamos la llamada y yo me sent&iacute; tranquila. Rodrigo se escuchaba mucho menos alterado, quiz&aacute;s en la noche yo pudiera conversar en calma con &eacute;l, explicarle c&oacute;mo sucedieron las cosas, hacerle ver que a pesar de los avances de mi jefe, yo no hab&iacute;a ca&iacute;do, que me hab&iacute;a mantenido firme. Bueno casi. Y adem&aacute;s que podr&iacute;amos pagar el transporte de nuestros hijos y aliviar un poco nuestros bolsillos con aquel aumento.<\/p>\n<p>Solo aquella tarde me asaltaba la duda de qu&eacute; manera se iba a tomar lo de los viajes. Hummm, ni idea de por cual lado darle la vuelta a esa torta. Afrontar ese escollo. Porque eso era en realidad. Solo un peque&ntilde;o problema. Mi madre podr&iacute;a hacerse cargo de mis hijos durante los viajes. No ser&iacute;an muy frecuentes y mi jefe lo m&aacute;ximo que demoraba eran tres o cuatro d&iacute;as cuando surg&iacute;a alguna reuni&oacute;n en Nueva York. En Lisboa y en Londres, un d&iacute;a, a lo sumo dos.<\/p>\n<p>Yo viajar&iacute;a y podr&iacute;a conocer aquellas ciudades, para luego regresar al lado de mi esposo y de mis ni&ntilde;os. S&iacute;, era una oportunidad inmensa y esperaba que mi esposo me apoyara y no se convirtiera en un obst&aacute;culo para mi desarrollo profesional y personal. Solo ten&iacute;a que ser sincera con &eacute;l y que Rodrigo entendiera que con mi jefe al lado, no pasar&iacute;a nada de &iacute;ndole sentimental.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, tesoro&hellip; &iquest;Quieres acompa&ntilde;arnos al salir a la peluquer&iacute;a? &mdash;Me habl&oacute; Magdalena, quien estaba dichosa con el futuro aumento de salario.<\/p>\n<p>&mdash;Mira que necesitamos un cambio de look, de pronto de vestuario tambi&eacute;n y por qu&eacute; no, unos conjuntos divinos de lencer&iacute;a sexy para animar a nuestras parejas. Que dices, &iquest;te apuntas? &mdash;Mir&eacute; a Magda y tambi&eacute;n a Amanda, que no perd&iacute;a ocasi&oacute;n para escuchar aquella propuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, chicas, hoy no puedo escaparme. Rodrigo esta fuera de la ciudad y me toca recoger a mis hijos del colegio. Pero&hellip; &iquest;Qu&eacute; tal si lo dejamos para ma&ntilde;ana? &iexcl;Aprovechemos que don Hugo estar&aacute; ya de viaje y yo le pido a mi madre que los recoja en mi lugar! &iquest;C&oacute;mo les parece?<\/p>\n<p>A ellas mi idea les pareci&oacute; genial. Termin&eacute; con mis asuntos pendientes que no eran muchos en verdad y me desped&iacute; de mis compa&ntilde;eras para dirigirme a la direcci&oacute;n del colegio y pactar el transporte para mis hijos. Despu&eacute;s les preparar&iacute;a la cena y esperar&iacute;a por la llegada de mi esposo, s&iacute;, estaba decidida, aquella noche hablar&iacute;a con Rodrigo.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Bueno Pao, vamos que se nos hace tarde para llegar a la oficina. &mdash;Y Paola se subi&oacute; al auto, pero por el lado del conductor, desobedeci&eacute;ndome.<\/p>\n<p>&mdash;&laquo;No jodas culitos que me c&aacute;gas la cara&raquo;, le dije y ella rebelde, no quer&iacute;a cederme el lugar. Entonces empec&eacute; por tomarla de su cintura y ella se agarraba del tim&oacute;n y del cabecero de la silla, impidi&eacute;ndome sacarla del asiento.<\/p>\n<p>&iexcl;Hummm! recuerdo que me toc&oacute; tomar medidas m&aacute;s severas, as&iacute; que me decant&eacute; por hacerle cosquillas en su est&oacute;mago, pero ella solo me sacaba la lengua dici&eacute;ndome que no era para nada cosquillosa. Le quit&eacute; a la fuerza los dos zapatos y en las plantas de sus pies fueron mis dedos como hormigas, recorri&eacute;ndolos de arriba hacia abajo, y mi rubia tentaci&oacute;n, revolc&aacute;ndose como una gata patas arriba, intentaba escapar a su suplicio, tratando con fuerza de apartar de m&iacute;, sus dos pies, se carcajeaba y emit&iacute;a gritos de auxilio. Algunos transe&uacute;ntes pasaban por un lado, primero extra&ntilde;ados y luego al ver m&aacute;s de cerca nuestra peque&ntilde;a y divertida batalla, se alejaban sonri&eacute;ndose. Todos tenemos un punto d&eacute;bil, solo hay que hallarlo. Y yo hab&iacute;a dado en la diana.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Me rindo, me rindo! Detente por favor Rocky. &iexcl;Jajaja!&hellip; Si sigues me voy a&hellip; &iexcl;Orinar encima de tu asiento! &mdash;Y bueno esa advertencia logr&oacute; su objetivo&ndash;. La solt&eacute; y Paola se incorpor&oacute;, pasando una de sus largas piernas por encima de la palanca de cambios y apoyada en la manija del techo, termin&oacute; por acomodarse en el asiento del acompa&ntilde;ante. Y yo encantado, hab&iacute;a visto por mil&eacute;simas de segundos, un poco de aquella tela blanca que, con delicados encajes, cubr&iacute;a su intimidad.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Y aj&aacute; Nene! Est&aacute;s completamente loco. &iquest;Lo sab&iacute;as? &mdash;Me habl&oacute; mientras yo le alcanzaba su par de sandalias y luchaba con mi cintur&oacute;n de seguridad que de vez en cuando se atascaba.<\/p>\n<p>&mdash;Pues hace unos d&iacute;as atr&aacute;s yo estaba muy cuerdo. &iexcl;Ser&aacute; que es por culpa de una rubia que me enloqu!&hellip; &mdash;Me contuve. La mir&eacute; y le tom&eacute; uno de sus mechones dorados, estir&aacute;ndolos de la punta, levant&aacute;ndolos para acomodarlo detr&aacute;s de su o&iacute;do izquierdo.<\/p>\n<p>Pao se inclin&oacute; hacia mi costado, sus dos manos acariciaron mi rostro, nos acercamos, ella sin cerrar sus ojos, abri&oacute; un poco su boca y mis labios decididos, se encontraron con los suyos.<\/p>\n<p>Saboreamos con m&aacute;s detenimiento que antes, nuestras lenguas. Lam&iacute; la punta de la suya, cuando parec&iacute;a escaparse de su boca. Pero no hu&iacute;a, por el contrario, ella me la ofrec&iacute;a, me buscaba. La chup&eacute; con ganas, y entre esas ansias, mi mano se pos&oacute; en su pecho, buscando un resquicio en el escote donde pudiera profanar mi lealtad.<\/p>\n<p>Y con esmero, sin ninguna oposici&oacute;n, se col&oacute; por debajo de su corpi&ntilde;o. Me apoder&eacute; de la tibieza de su seno derecho, superando sin apenas esfuerzo, la tela de su sost&eacute;n. Sopes&eacute; su tama&ntilde;o, rodee su pez&oacute;n y se lo ce&ntilde;&iacute; entre la comisura de dos de mis dedos. Apret&eacute; con firmeza mientras besaba con pasi&oacute;n aquella boca, lo pellizqu&eacute; y estir&eacute;, mientras me dejaba lamer por aquella h&uacute;meda lengua de fuego, el contorno de mis labios, los alrededores de toda mi boca y hasta la punta de mi nariz. Sus recurrentes &iexcl;Aj&aacute;! los cambi&oacute; por una variedad de suspiros y jadeos, acompa&ntilde;ados de la excitaci&oacute;n reflejada en sus mejillas coloradas y en el oscurecido tinte del verde esmeralda de su iris y las ya dilatadas pupilas.<\/p>\n<p>Y fue su mano izquierda buscando acomodo, tocando por encima de mi pantal&oacute;n, la extensi&oacute;n endurecida de mi hombr&iacute;a. Apret&oacute; un poco y luego de aquel asedio exterior, intent&oacute; colarla entre el espacio de mi cintura y la camisa contenida tras mi cintur&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Hummm, espera Pao, espera. No puedo, lo siento. &mdash;Le dije apart&aacute;ndome del rostro de mi preciosa tentaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Nooo Rocky! sigue, sigamos. No me dejes as&iacute;. Estoy cachonda. &mdash;Me respondi&oacute; a&uacute;n agitada.<\/p>\n<p>&mdash;No Pao, no puedo, soy un hombre casado. &mdash;Y en su rostro se dibuj&oacute; una ligera sonrisa.<\/p>\n<p>&mdash;Pues yo tengo novio, da igual. Ellos no lo sabr&aacute;n si no lo confesamos. &mdash;Podr&iacute;a ser, pens&eacute;. Pero&hellip; &iquest;Novio?<\/p>\n<p>&mdash;Pao ese no es el problema. As&iacute; ellos nunca lo supieran, t&uacute; y yo si lo sabr&iacute;amos. Cr&eacute;eme, no est&aacute; bien, no es justo con ellos. &mdash;Me mir&oacute; resignada pero sin soltarme la mano derecha.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Mejor v&aacute;monos! &mdash;Retir&eacute; mi mano de la suya, acomod&eacute; mi cintur&oacute;n de seguridad y mi rubia barranquillera el suyo y arrancamos&ndash;. Se encendi&oacute; por igual el reproductor y Paola aument&oacute; el sonido, se escuchaba el inicio de la canci&oacute;n de Prince, &laquo;When Doves Cry&raquo;. Y empec&eacute; a tararearla, al ritmo de mis dedos sobre la curvatura del volante.<\/p>\n<p>Salimos de aquella poblaci&oacute;n por las estrechas calles hasta la v&iacute;a principal. Paola callada, raro en ella, la mirada hacia la inmensidad del paisaje de su ventanilla. Yo concentrado en la ruta, conduciendo a prudente velocidad detr&aacute;s de un cami&oacute;n de reparto.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Me dejaste excitada! &mdash;Me dijo, recostando su cabeza contra el cristal&ndash;. Ya sonaba la siguiente canci&oacute;n, si no recuerdo mal era &laquo;Hung Up&raquo; de Madonna.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento Pao pero no pod&iacute;amos&hellip; &mdash;No me refiero a lo de ahora Rocky. Antes ya lo estaba y durante el almuerzo no dejaba de recordarlo. Me sorprendiste, incluso m&aacute;s que a esos dos.<\/p>\n<p>&mdash;Humm, disc&uacute;lpame Pao, solo se me ocurri&oacute; de repente. &iexcl;Pero casi ni te toqu&eacute;! &mdash;Y levant&oacute; su preciosa cara de mu&ntilde;eca Barbie para decirme algo m&aacute;s serena&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Es que no fue el hecho de que me rozaras! Fue el acto en s&iacute;, tu inesperada reacci&oacute;n despu&eacute;s del beso que te ped&iacute; y adem&aacute;s la sensaci&oacute;n de que lo hici&eacute;ramos delante de alguien m&aacute;s. De mostrarnos antes ellos como una pareja con deseos, disfrut&aacute;ndonos. Y yo quer&iacute;a m&aacute;s, Nene. &iquest;T&uacute; no? &mdash;Tragu&eacute; saliva y sin dejar de observar la parte posterior del cami&oacute;n, le contest&eacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Pues ahora que lo pienso&hellip; &iexcl;S&iacute;! Me gust&oacute;. Pero era un escarmiento, para que la Trini te dejara en paz y que Joaqu&iacute;n desistiera de sus intenciones conmigo. &mdash;Y record&eacute; aquella escena, la tibieza que sent&iacute; rozando la piel suave de su vulva y sobre todo el aroma impregnado en mis dedos, la forma tan er&oacute;tica de aceptar lamer mis dedos con mi saliva ya en ellos.<\/p>\n<p>&mdash;Pero si preciosa&hellip; &iexcl;Me caus&oacute; un gran morbo hacerlo delante de ellos! &mdash;Paola se sonri&oacute; y guard&oacute; silencio por unos minutos.<\/p>\n<p>&mdash;Te llam&oacute; a mitad del almuerzo. &iquest;No es verdad Nene? &mdash;Me pregunt&oacute; sin dejar de observar la lejan&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Exacto. Era mi esposa. &mdash;Le respond&iacute;&ndash;. Quer&iacute;a saber c&oacute;mo me encontraba y&hellip; supongo que tambi&eacute;n con quien.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y le vas a contar? Es decir&hellip; &iquest;Le vas a comentar que estuviste conmigo? &mdash;&iexcl;Pufff! Suspir&eacute; y en mi mente constru&iacute; la imagen de Silvia, su rostro, su voz dici&eacute;ndome que me amaba. S&iacute;&hellip; &laquo;A pesar de todo&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues si lo pregunta s&iacute;, no le veo el inconveniente Pao. Estamos trabajando e hicimos un buen negocio. &mdash;Le contest&eacute; finalmente.<\/p>\n<p>&mdash;T&uacute;&hellip; &iquest;La amas mucho no es verdad? &mdash;La mir&eacute; un momento, un instante tan solo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Rocky!&hellip; &iexcl;Cuidadooo! &mdash;Me sobresalt&eacute; por el grito de Paola, el cami&oacute;n que marchaba delante hizo a su izquierda un cambio abrupto de carril, &ndash;despu&eacute;s de un curva&ndash; dejando de repente en mi campo de visi&oacute;n a una mujer que parada casi en frente y a poca distancia, agitaba sus dos brazos desesperada, rogando que me detuviera.<\/p>\n<p>Cambi&eacute; la marcha de Cuarta a segunda, forzando la desaceleraci&oacute;n y pis&eacute; con fuerza el pedal. 15 o 20 metros de huella de frenada y esa mujer ni un cent&iacute;metro se movi&oacute;. &iquest;Valiente? No, sencillamente se hab&iacute;a paralizado por el p&aacute;nico. Me baj&eacute; con af&aacute;n para ver c&oacute;mo se encontraba ella. Paola igualmente descendi&oacute; y nos acercamos hasta la mujer que estaba l&iacute;vida, pero respirando de manera agitada, a tan solo escasos dos metros del parachoques de mi Mazda.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;ora pero que carajos le pasa! &mdash;Le dijo disgustada Paola a la mujer que apenas si reaccionaba.<\/p>\n<p>&mdash;Tranquila Pao&hellip; Disculpe se&ntilde;ora. &iquest;Se encuentra bien? &iquest;En qu&eacute; le podemos ayudar? &mdash;La mujer reaccion&oacute; y se sujet&oacute; de mi antebrazo.<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh, Ayyy, disc&uacute;lpenme es que algo le sucedi&oacute; a mi coche y nadie se ha detenido para auxiliarme. &mdash;Era una mujer que denotaba elegancia, no solo por su forma de vestir sino por sus modales delicados, tanto como el melifluo sonido de su voz, atractivo, sin llegar a ser empalagoso.<\/p>\n<p>Una chaqueta de cuero negro y brillante, con cremalleras dobles y plateadas en sus anchas solapas, que se alargaba tan solo hasta su cintura, bajo ella una camiseta blanca en algod&oacute;n con la imagen de Jimmy Hendrix estampada en variados colores anudada a su cintura, dejando al descubierto un ombligo algo oblicuo y poco profundo. Unos jeans apretando sus piernas, de un azul envejecido y los ya cl&aacute;sicos rotos deshilachados en ambos muslos. En sus pies un par de c&oacute;modos zapatos terminados en punta de pana gris y con una delicada franja negra al costado, con tac&oacute;n bajo.<\/p>\n<p>Su rostro era alargado, con delineadas cejas caf&eacute;s, ojos algo achinados pero sus pupilas&hellip; esas parecieron titilar, cambiando entre marrones y verdes, dif&iacute;ciles de olvidar. Nariz recta, un poco levantada su punta nasal, muy atractiva, boca algo peque&ntilde;a pero de labios voluminosos y gruesos en el centro, llamativos adem&aacute;s por el brillo carmes&iacute; satinado en tonalidades naranjas de su pintalabios.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; unos segundos mirando fijamente aquel rostro tan perfecto para mi personal deleite, hasta que ella algo conmocionada a&uacute;n, me habl&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Que pasa! &iquest;Tengo algo en mi cara? &mdash;S&iacute; claro, le dije yo. &mdash;La belleza primaveral de una mujer en apuros&ndash;. Y tras decirle aquel piropo, la mujer me obsequi&oacute; una sonrisa sincera, cambiando de paso su p&aacute;lido semblante.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno vamos a revisar su auto. &mdash;Y ella fue por delante de m&iacute;&ndash;. Me gir&eacute; y le entregu&eacute; las llaves de mi auto a Paola, solicit&aacute;ndole aparcar detr&aacute;s del peque&ntilde;o auto rojo que se encontraba varado. &iquest;Peque&ntilde;o? &iquest;Rojo? &iquest;Un Mini JCW? &iexcl;Vaya casualidad!<\/p>\n<p>&mdash;Me permite las llaves, por favor. &mdash;Y ella estir&oacute; su mano, dej&aacute;ndome ver una pulsera dorada, gruesa, quiz&aacute; demasiado masculina, rivalizando con la delicadeza de su reloj en su mu&ntilde;eca.<\/p>\n<p>Me acomod&eacute; en el mullido asiento del piloto y di al bot&oacute;n del encendido. Nada. M&aacute;s falto de vida que el mism&iacute;simo Mar Muerto. Aunque hab&iacute;a esperanza de vida. Como tambi&eacute;n en aquel lugar.<\/p>\n<p>&mdash;Humm, al parecer el problema es de la bater&iacute;a, le dije y tension&eacute; la apertura del cofre. Sal&iacute; de &eacute;l y plantado en su parte frontal levante la tapa. &iexcl;Puff!, resople por mi boca hasta levantar un poco el mech&oacute;n que ca&iacute;a sobre mi frente, pues la bater&iacute;a se encontraba en aquel auto, oculta bajo una tapa pl&aacute;stica que deb&iacute;a llevarme algo de tiempo retirar.<\/p>\n<p>&mdash;Supongo que herramientas no tiene. Y en su rostro se hizo un peque&ntilde;o moh&iacute;n de contrariedad. &mdash;Fresca, no hay problema, como dijo Alf&ndash;. Ella me mir&oacute; y me gui&ntilde;o un ojo.<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja &iquest;El peluche ese que se com&iacute;a los gatos? &mdash;Me respondi&oacute;&ndash;. Jajaja&hellip; Si ese mismo. Le confirm&eacute;. &mdash;Aunque no era un peluche propiamente sino un extraterrestre. La mujer no par&oacute; de sonre&iacute;r.<\/p>\n<p>Fui hasta mi auto y del ba&uacute;l retir&eacute; el estuche de herramientas y le ped&iacute; a Paola que encendiera dos cigarrillos mientras me retiraba el Tissot de mi mu&ntilde;eca.<\/p>\n<p>&mdash;Pao, preciosa&hellip; Me va a llevar algo de tiempo. Por favor llama a don Augusto y comun&iacute;cale lo que estamos haciendo, no vaya a ser que se preocupen por tu estado, estando t&uacute; tan cerca de mis manos. &iexcl;Jejeje! &mdash;Y le di un beso en la frente, mientras Paola me encend&iacute;a un cigarrillo, sonriente y sac&aacute;ndome coquetamente la punta de su lengua.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno&hellip; &iquest;Se&ntilde;ora? &mdash;&iexcl;Ohh! Lo lamento que descort&eacute;s soy, mi nombre es&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Martha con hache. Y se qued&oacute; sorprendida. &mdash;Yo soy Rodrigo, encantado de conocerla&ndash;. Y le extend&iacute; mi mano, ella la suya. Las estrechamos sin mucha efusividad y una mueca a manera de interrogaci&oacute;n, permaneci&oacute; en su rostro. &mdash;Y la rubia de all&iacute; es Paola.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pero c&oacute;mo? &iquest;Nos conocemos? &mdash;Y entonces me re&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;No lo creo Martha, y tampoco soy un adivino ni trabajo para Scotland Yard. De pronto s&iacute; tenga en mi sangre algo del linaje de Sherlock Holmes. &mdash;Y ella volvi&oacute; a regalarme su sincera sonrisa.<\/p>\n<p>Llev&eacute; mi dedo &iacute;ndice hasta su cuello, la mujer baj&oacute; su mirada junto a su cabeza y roc&eacute; con delicadeza su gargantilla dorada, en cuyo centro estaba tallado en letras cursivas de oro, su nombre.<\/p>\n<p>&mdash;No creo que lleves encima el apelativo de otra que no seas t&uacute;. Este es un regalo de&hellip; &iquest;Tu esposo?<\/p>\n<p>&mdash;Pero qu&eacute; observador es usted. S&iacute;, este es mi nombre. &mdash;Me dijo mientras acariciaba entre sus dedos las letras cursivas. &mdash;Pero en algo si ha fallado, no fue un obsequio de mi esposo&ndash;. Y mir&oacute; hacia el cielo.<\/p>\n<p>&mdash;Fue un regalo de mi padre para mi &uacute;ltimo cumplea&ntilde;os. &mdash;Not&eacute; tristeza en sus palabras.<\/p>\n<p>&mdash;Qu&eacute; bonito detalle, le dije yo, mientras tomaba en mi mano un destornillador y una llave para liberar la tapa que cubr&iacute;a la bater&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;Disculpe Martha, podr&iacute;a iluminar aqu&iacute;. &mdash;Y le pas&eacute; mi tel&eacute;fono m&oacute;vil encendiendo la linterna para visualizar mejor las ranuras y la tuerca.<\/p>\n<p>Ella lo tom&oacute; en sus manos y yo con la colilla a&uacute;n entre mis labios me dispuse a la labor requerida. Paola se acerc&oacute; y la retir&oacute; con delicadeza de mi boca, pis&aacute;ndola luego con la suela de sus sandalias. Martha observ&oacute; con detenimiento aquella acci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y ustedes dos son pareja? &mdash;Nos pregunt&oacute;&ndash;. &iexcl;No se&ntilde;ora! Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Paola es mi compa&ntilde;era de labores. &iexcl;Ehhh! Martha por favor ilumine bien a este sitio. &mdash;Le indiqu&eacute;, pero no me alumbraba bien, mir&eacute; de reojo y la vi, manipulando el teclado de mi m&oacute;vil. Y por fin me hizo caso y dirigi&oacute; la luz de la linterna hasta el lugar que le hab&iacute;a solicitado.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y a que se dedican? &mdash;Yo soy pol&iacute;glota, le coment&eacute; mientras luchaba por retirar con cuidado aquella l&aacute;mina de pl&aacute;stico. &mdash;Pero Paola de inmediato se carcaje&oacute; ruidosamente, haciendo que mi mentiroso comentario, despertar&aacute; en Martha la curiosidad.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;En serio? Humm, ya veo. Interesante. &iquest;Y qu&eacute; idiomas domina usted? &mdash;Ehhh, algo de ingl&eacute;s y un poco de alem&aacute;n. Respond&iacute; terminando de retirar una tuerca.<\/p>\n<p>&mdash;Ese idioma es muy dif&iacute;cil&ndash;. Coment&oacute; Martha. &mdash;No tanto como parece, solo hay que ponerle un poco de l&oacute;gica al asunto, le dije yo, liberando por fin la tapa y dej&aacute;ndome observar el desperfecto.<\/p>\n<p>&mdash;Por ejemplo, c&oacute;mo dir&iacute;a usted en alem&aacute;n &iquest;Metro? &mdash;Martha alz&oacute; sus hombros y de manera coqueta suspir&oacute; y entorn&oacute; sus ojos, para decirme&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Ni idea. &iquest;C&oacute;mo se dice? &mdash;&iexcl;Suban, estrujen, bajen! &mdash;Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>Tanto Paola como aquella mujer se miraron y sonrieron levemente, para posteriormente posar cada una, su mano en el brazo de la otra, empezar a re&iacute;r por mi gracejo.<\/p>\n<p>&mdash;Listo ya est&aacute;. &mdash;Y me mont&eacute; de nuevo en el habit&aacute;culo para dar encendido al peque&ntilde;o y deportivo coche. No encendi&oacute;. &iexcl;Mierda!<\/p>\n<p>Me baj&eacute; y de nuevo fui hasta mi auto para buscar unos cables pasa corriente y le solicit&eacute; a mi rubia compa&ntilde;era que encendiera mi coche y lo acercara para suministrar energ&iacute;a a la bater&iacute;a muerta.<\/p>\n<p>Y al cabo de unos minutos volv&iacute; a darle arranque al auto de Martha y&hellip; &iexcl;Eureka!<\/p>\n<p>La due&ntilde;a aplaudi&oacute; agradecida y me devolvi&oacute; mi tel&eacute;fono. Tambi&eacute;n me alcanz&oacute; unas toallitas h&uacute;medas para limpiar mis manos. Y me abraz&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, muchas gracias. Que alegr&iacute;a que a&uacute;n quedan caballeros en este mundo. &mdash;Escuch&eacute; su comentario muy cerca de mi o&iacute;do.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo&hellip; &iquest;Le debo algo por su ayuda? &mdash;La mir&eacute; seriamente, tom&eacute; del bolsillo posterior de mi pantal&oacute;n la billetera de cuero caf&eacute;, la abr&iacute;. La cerr&eacute;. Y entonces mirando las chispas de caramelo de sus preciosos ojos, le dije&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Con un caf&eacute; bastar&aacute;, ya la llamar&eacute; alg&uacute;n d&iacute;a para cobrar. &mdash;Y tanto Paola como yo nos despedimos de aquella mujer.<\/p>\n<p>Martha camin&oacute; elegante hasta su auto y antes de subir en &eacute;l, coloc&oacute; en su cara unos lentes para sol negros y grandes, un r&aacute;pido resplandor en las doradas letras D&amp;G en la varilla, termin&oacute; por confirmar mi suposici&oacute;n. Arranc&oacute; por delante de nosotros y Paola coloc&oacute; un nuevo Cd.<\/p>\n<p>&mdash;Rocky, Nene. Esa se&ntilde;ora se ve muy distinguida, y&hellip; &iexcl;Aj&aacute;! no le preguntamos a qu&eacute; se dedica. No supimos qui&eacute;n era. &mdash;Es cierto Pao, pero el destino quiso que en esa curva, la soluci&oacute;n a mis problemas fuera un cable suelto en su bater&iacute;a.<\/p>\n<p>Paola me observ&oacute; intrigada y yo tan solo sonre&iacute;. En verdad, m&aacute;s temprano que tarde, deber&iacute;a cobrarme ese caf&eacute;.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 18<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cerr&eacute; la puerta con cierta incertidumbre. En el transporte p&uacute;blico ya iba yo pensando en aquella llamada tan intempestiva.&nbsp; Las palabras de mi esposo, su cara tan sorprendida como la m&iacute;a y el tono nervioso de su voz, con aquellas frases concisas&hellip; &iquest;Tan afanadas? 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