{"id":29685,"date":"2021-05-31T22:00:00","date_gmt":"2021-05-31T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-05-31T22:00:00","modified_gmt":"2021-05-31T22:00:00","slug":"una-evidente-y-perjudicial-desproporcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/una-evidente-y-perjudicial-desproporcion\/","title":{"rendered":"Una evidente y perjudicial desproporci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29685\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Yegua, que buena que est&aacute;s!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Grosero, viejo verde!&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perd&oacute;n, perd&oacute;n, fue algo impensado, me sali&oacute; sin querer cuando s&uacute;bitamente te vi. Ten&eacute;s raz&oacute;n, fui grosero pero tambi&eacute;n deb&eacute;s aceptar que tengo buen gusto. Lo de viejo puede ser, lo de verde seguro que no. No soy verde, simplemente tu hermosura me hizo reverdecer, como lo hubiera hecho con un nonagenario en estado comatoso. Gracias por alegrarme la vista. Adi&oacute;s&rdquo;.<\/p>\n<p>Y segu&iacute; mi camino por el pasillo rumbo a una reuni&oacute;n con el gerente de la empresa.<\/p>\n<p>As&iacute; conoc&iacute; a Perla, empleada de la firma a la que presto servicios de mantenimiento de sistemas. A mis treinta y ocho a&ntilde;os no me puedo quejar. Vivo en la casa heredada de mis padres, tengo ingresos suficientes para un buen pasar y ahorrar. Mi vida social se desarrolla entre amigos de los tiempos de estudiante, otros del gimnasio donde hago artes marciales desde los diez a&ntilde;os, y los conocidos del trabajo. Mi nombre es David y sigo soltero.<\/p>\n<p>Una noche, para cambiar la rutina, fui con amigos a una discoteca, algo poco usual en nosotros. Estaba en la barra pidiendo un trago cuando siento que me tocan el hombro.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola Rever&rdquo;.<\/p>\n<p>Al darme vuelta me encuentro frente a dos mujeres j&oacute;venes, una era el portento visto en la empresa.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Rever&hellip; Rever, ahora entiendo, hola&hellip; (casi le digo yegua). Convendr&iacute;a presentarnos, as&iacute; nos llamamos por el nombre. El m&iacute;o es David&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo soy Perla y ella es Sof&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Un placer Sof&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tambi&eacute;n te parece una yegua?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Con esa sonrisa aut&eacute;ntica, con ese cuerpo menudo y armonioso, podr&aacute;n decirle deliciosa mu&ntilde;eca, tierna mujercita, o algo parecido, pero nunca yegua o linda hembra&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;O sea que yo no soy femenina, ni tierna, ni dulce&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Claro que pod&eacute;s serlo, pero tu apariencia exterior predomina de tal manera que tapa cualquier otra faceta personal&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cambiemos de tema porque parece que est&aacute;s queriendo levantarte a Sof&iacute;a&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Has dado con otra diferencia, a mujeres como ella no se las levanta, se las trata de seducir&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Basta, vos chiquita &aacute;ndate, que me lo llevo a bailar&rdquo;.<\/p>\n<p>Buen rato estuvimos en la pista bailando como dos amigos, algo que me cost&oacute; un esfuerzo apreciable. No es sencillo sustraerse a la tentaci&oacute;n de pegarse como lapa a semejante ejemplar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te resulto atractiva?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Muy atractiva&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sin embargo no veo que me quieras levantar o conquistar. Lo que sea&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque no estoy seguro que me convenga&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No te entiendo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vamos a suponer que logro conquistarte, el problema es si despu&eacute;s me enamoro&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Por qu&eacute; problema!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es sencillo, vos sos una joven tremendamente atractiva y te esmer&aacute;s en mostrarlo. Eso hace que detr&aacute;s de ti se agrupe una manada de pretendientes buscando conseguir algo, y es razonable pensar que alguno lo va a lograr. Como no estoy dispuesto a compartir mi pareja, ser&aacute; algo doloroso y no pienso embarcarme en algo as&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>No es de extra&ntilde;ar que con el correr de los d&iacute;as me encajetara, enco&ntilde;ara o enconchara, como quiera que se llame. Sin pensarlo me encontr&eacute; comprendido en el conocido enunciado &ldquo;Un pelo de concha tira m&aacute;s que una yunta de bueyes&rdquo;. Y as&iacute;, como animal sujeto al instinto, fui acompa&ntilde;&aacute;ndola en actividades desacostumbradas para m&iacute;, por ejemplo participando en reuniones con su grupo de amigos, entre los cuales yo era casi una pieza de museo.<\/p>\n<p>En esas juntadas participaban alrededor de unos quince, entre varones y mujeres, generalmente en casa de Jorge y seg&uacute;n ganas, se jugaba, bailaba o simplemente conversaban, todo matizado con abundante bebida. Esto serv&iacute;a de excusa para que los l&iacute;mites se difuminaran y de esa manera los participantes hac&iacute;an y permit&iacute;an cosas que en otras circunstancias no suceder&iacute;an. En realidad todos concurr&iacute;an buscando lo que despu&eacute;s achacar&iacute;an al exceso de alcohol.<\/p>\n<p>Sin duda el grupo era liderado por Jorge, que para gente de ese rango etario, ten&iacute;a a favor tres puntos determinantes. Bien parecido, f&iacute;sico robusto y mucha plata. Como era esperable, dicha preeminencia la ejerc&iacute;a con cierto despotismo, el cual era aceptado, pues formaba parte del precio a pagar para pertenecer a ese c&iacute;rculo. Dos excepciones confirmaban la regla, Sof&iacute;a, poseedora de una personalidad bien formada junto a un excelente intelecto, y yo apodado &ldquo;el viejito&rdquo;.<\/p>\n<p>Dos veces acompa&ntilde;&eacute; Perla a esas reuniones en las cuales no me sent&iacute;a c&oacute;modo, entre otras cosas porque mi pareja promov&iacute;a y participaba activamente de esos acercamientos con cuanto macho estuviera presente. En ambas oportunidades lo pas&eacute; acompa&ntilde;ado por Sof&iacute;a quien tampoco era amiga de esas expansiones.<\/p>\n<p>Pensando en alguna manera de robustecer algo esta relaci&oacute;n invit&eacute; a mi pareja a pasar los d&iacute;as del feriado largo pr&oacute;ximo en una ciudad tur&iacute;stica a trecientos kil&oacute;metros, en un hotel c&oacute;modo y con buenas instalaciones para esparcimiento. Ya instalados, y aprovechando la temperatura favorable, fuimos a la pileta.<\/p>\n<p>Los estudiosos definen como imposible aquello que no puede ser, por ejemplo un tri&aacute;ngulo cuadrado. Lo normal es que Perla, con una vestimenta casual, llame la atenci&oacute;n de varios. Ahora, luciendo una biquini es imposible no ser el centro de atenci&oacute;n, de deseo en los hombres y de envidia en las mujeres.<\/p>\n<p>Al rato de tendernos al sol se levant&oacute; a buscar alguna bebida, para ambos, en la barra. La segu&iacute; con la mirada, observando que tres j&oacute;venes m&aacute;s o menos de su edad, le cedieron su lugar. Por el movimiento de labios percib&iacute; que algo le dec&iacute;an y supuse que ser&iacute;a algo agradable, pues ella les sonri&oacute;. Cuando me entreg&oacute; el vaso pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nuevos admiradores?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;S&iacute;, dos con piropos normales y uno salido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Salido?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;M&aacute;s o menos como vos la primera vez que me viste, pero el rubio en lugar de decirme yegua me dijo putita&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Bastante guarango&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo peor es que no pude decirle viejo verde&rdquo;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de almorzar y descansar un rato salimos a pasear. La idea era, a la noche, comer en el hotel y luego tomar algo en la confiter&iacute;a.<\/p>\n<p>Durante la cena dos cosas me llamaron la atenci&oacute;n en Perla. Una, que miraba con frecuencia algo que estaba a mis espaldas con una mueca de complacencia, y la otra que se mov&iacute;a m&aacute;s de lo com&uacute;n sobre el asiento. Picado de curiosidad, simulando que consultaba el celular, lo orient&eacute; filmando hacia atr&aacute;s. En una mesa a pocos metros estaban los tres piropeadores de la pileta. El rubio mordi&eacute;ndose el labio inferior y haciendo se&ntilde;as con las manos en nuestra direcci&oacute;n. Cambi&eacute; para filmar hacia adelante y lo baje a las piernas enfocando a mi pareja, que con la falda sobre los muslos, separaba las rodillas para satisfacci&oacute;n del mir&oacute;n.<\/p>\n<p>Ya en la confiter&iacute;a comentaba con Perla sobre el agradable volumen de la m&uacute;sica, cuando al volver la mirada hacia el c&iacute;rculo habilitado para bailar, me doy con la presencia del perseverante &ldquo;salido&rdquo; frente a nosotros.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me permit&iacute;s bailar con tu esposa?&rdquo;<\/p>\n<p>Ante la pregunta, y sin sacarlo del error, la mir&eacute; a ella que me respondi&oacute; con otro interrogante.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me dej&aacute;s?&rdquo;<\/p>\n<p>Naturalmente le dije que s&iacute; y, mientras los miraba alejarse, me puse a analizar la situaci&oacute;n que estaba viviendo. Lo primero es que mi novia era una joven muy bella, sensual y atra&iacute;a fuertemente a cualquier hombre que no prefiriera hombres. Lo segundo es que le resultaba casi imposible sustraerse al embrujo de un macho bien parecido, con una personalidad fuerte, y gestualidad agradable. Eso fue palpable en el tono empleado pidi&eacute;ndome que la dejara salir a la pista. Hab&iacute;a sido casi un ruego. De esto resultaba f&aacute;cil inferir que una relaci&oacute;n razonablemente estable y tranquila con ella era ut&oacute;pica. Y tambi&eacute;n quedaba claro que su proceder no llevaba intenci&oacute;n expresa de enga&ntilde;arme, haciendo pensar que era un caso de muy d&eacute;biles defensas ante determinado est&iacute;mulo.<\/p>\n<p>Con estos datos en la cabeza, y mientras saboreaba un trago bien cargado, conclu&iacute; que deb&iacute;a lograr una definici&oacute;n a corto plazo, y para ello hab&iacute;a que generar las condiciones apropiadas. Por otro lado me parec&iacute;a que cortar el nexo abruptamente y solo por una apreciaci&oacute;n era injusto.<\/p>\n<p>M&aacute;s tranquilo por haber resuelto qu&eacute; hacer, decid&iacute; que este momento era tan bueno como cualquier otro, as&iacute; que cuando regresaron a la mesa les coment&eacute; mis ganas de salir a fumar, dirigi&eacute;ndome a la salida.<\/p>\n<p>Obviamente no sal&iacute;, cuando estuve fuera de la vista de ellos regres&eacute; para observar. Precavidamente esperaron unos minutos y se levantaron llev&aacute;ndola &eacute;l de la mano, entrando al ba&ntilde;o de mujeres. En cuanto pude me col&eacute; tambi&eacute;n ah&iacute;. Ubicado el cub&iacute;culo en que estaban entr&eacute; en el de al lado, escuchando un di&aacute;logo por dem&aacute;s significativo.<\/p>\n<p>&ldquo;Qu&eacute; ganas te ten&iacute;a putita&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Yo tambi&eacute;n lo deseaba&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Vamos, ch&uacute;pame la pija, que esa boquita est&aacute; dise&ntilde;ada para eso&rdquo;.<\/p>\n<p>-&ldquo;Ay, que rica que es, y del grosor que m&aacute;s me gusta&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora que est&aacute; a punto date vuelta que te voy a clavar desde atr&aacute;s, no tenemos mucho tiempo hasta que regrese el cornudo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No dig&aacute;s as&iacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vamos, que te encanta. No se da cuenta que sos mucha hembra para &eacute;l?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Callate y cogeme&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;O sea que adem&aacute;s de cornudo es imb&eacute;cil&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Fuerte, que me estoy corriendo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si putita, ya te estoy llenando de leche&rdquo;<\/p>\n<p>Hubo un corto silencio que, estimo, habr&aacute; sido para recuperar el aliento y arreglarse la ropa. Luego ella le dijo que iba a salir primero, y que &eacute;l lo hiciera cuando escuchara tres golpes en la puerta exterior. Cuando sinti&oacute; la se&ntilde;al y quiso salir del cub&iacute;culo me encontr&oacute; esper&aacute;ndolo. Su gesto de sorpresa coincidi&oacute; con mi pu&ntilde;etazo al est&oacute;mago, seguido de otro a nariz y boca y, ya en el suelo, una patada en los test&iacute;culos. Antes de cerrar la puerta, dej&aacute;ndolo adentro, le dije que eso era un recuerdo del cornudo imb&eacute;cil.<\/p>\n<p>Regresado a la mesa le dije a Perla que ten&iacute;a ganas de descansar a lo que me contest&oacute; que prefer&iacute;a quedarse un rato m&aacute;s. Naturalmente que acced&iacute; subiendo a la habitaci&oacute;n. Ya ah&iacute;, llam&eacute; a recepci&oacute;n para que me prepararan la cuenta, arm&eacute; las valijas de ambos y, con el equipaje, baj&eacute;. En el momento de entregar la tarjeta para pagar son&oacute; mi tel&eacute;fono, era ella, que evidentemente hab&iacute;a esperado en vano la llegada del gal&aacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Por qu&eacute; no me abr&iacute;s la puerta!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque estoy en recepci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Traeme la tarjeta de ingreso que me quiero acostar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Imposible, acabamos de dejar la habitaci&oacute;n&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Voy para all&aacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>Terminado el tr&aacute;mite ocup&eacute; uno de los sillones del sal&oacute;n. Poco se demor&oacute; en llegar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Explicame qu&eacute; pasa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es sencillo, una cosa es portar cuernos y otra es pagar para que crezcan&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perdoname no s&eacute; c&oacute;mo me dej&eacute; llevar, no va a volver a suceder&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Perdonada est&aacute;s, y que no va a suceder de nuevo es seguro, porque lo nuestro ha concluido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me voy a cambiar al ba&ntilde;o&rdquo;.<\/p>\n<p>Me llam&oacute; la atenci&oacute;n que cambiarse de ropa le insumiera tanto tiempo. Cuando regres&oacute; me di cuenta por qu&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; le hiciste a Jos&eacute;!&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No s&eacute; a qu&eacute; te refer&iacute;s y no tengo idea de qui&eacute;n es Jos&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;El muchacho con el que bail&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora entiendo, hicimos un intercambio de favores. El me llam&oacute; cornudo imb&eacute;cil y yo le correspond&iacute; con dos trompadas y una patada&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te va a denunciar&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si se anima a cargar con la verg&uuml;enza de que un juez, no s&oacute;lo me absuelva sino que adem&aacute;s me felicite, que lo haga&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y qu&eacute; vamos a hacer&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Vos no s&eacute;, yo regreso a mi casa&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me est&aacute;s dejando?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De ninguna manera, simplemente estoy aceptando tu decisi&oacute;n de seguir un camino distinto del que ven&iacute;amos transitando juntos. Suerte. Chau.<\/p>\n<p>Unas semanas m&aacute;s tarde, tomando caf&eacute; y leyendo en un bar, por el rabillo del ojo veo una pollera a mi lado. Al levantar los ojos me doy con Sof&iacute;a.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola preciosa, qu&eacute; gusto verte. Por favor acompa&ntilde;ame. Qu&eacute; puedo ofrecerte&rdquo;.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s del correspondiente abrazo y beso se sent&oacute;, respondiendo con su habitual desparpajo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hola jovato, casi no te reconozco estando solo. Hasta ahora siempre te vi acompa&ntilde;ado de Perla&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Tiempos idos, hace un mes termin&eacute; con ella&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Alto, alto, esto es raro. Yo repito, si me equivoco corregime. La relaci&oacute;n dur&oacute; menos de dos meses y vos la cortaste?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;As&iacute; es&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Caramba con la novedad. Por cierto algo totalmente nuevo. A ella la conozco hace unos dos a&ntilde;os, y en ese tiempo tuvo unos cuantos novios con una duraci&oacute;n entre tres y cinco meses, y a todos los despidi&oacute; despu&eacute;s de haberse asegurado el reemplazante. Se puede saber qu&eacute; pas&oacute;?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Cuernos querida, simplemente cuernos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Entonces en eso no cambi&oacute;. Yo la conoc&iacute; promiscua&rdquo;.<\/p>\n<p>Charlamos largo rato, almorzamos juntos, intercambiamos tel&eacute;fonos y quedamos en mantener el contacto.<\/p>\n<p>A partir de ah&iacute;, pausadamente, fuimos incrementando la cercan&iacute;a. Sin compromiso expl&iacute;cito, sal&iacute;amos al cine, a tomar algo, a pasear, incluso a participar en las ya conocidas reuniones de amigos, de cuando estaba con Perla, a quien no hab&iacute;a vuelto a ver. En una de esas est&aacute;bamos charlando con otras dos parejas cuando apareci&oacute; mi ex.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; hac&eacute;s ac&aacute;?<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;A vos no te debo explicaciones&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me las vas a pagar&rdquo;.<\/p>\n<p>Pocos minutos pasaron cuando se acerca Jorge con mala cara.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por qu&eacute; la insultaste a Perla&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No la insult&eacute;&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me est&aacute;s diciendo que miente?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si te dijo que la insult&eacute;, est&aacute; mintiendo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y por qu&eacute; har&iacute;a eso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quiere que me des una paliza para vengarse porque la dej&eacute; plantada. Por favor, acept&aacute; esta sugerencia. Cuando vuelvas a su lado decile que me hiciste pedir perd&oacute;n, y que por eso no me pegaste. Estoy convencido que no le va a gustar&rdquo;.<\/p>\n<p>Inesperadamente intervino Sof&iacute;a<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Jorge, vos sab&eacute;s que no miento, hacete un favor, no empec&eacute;s la pelea&rdquo;<\/p>\n<p>Luego lo tom&oacute; de la mano y se lo llev&oacute; unos metros, cruzaron pocas palabras y se separaron. Cuando regres&oacute; a mi lado le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Algo que me quieras contar de esa breve charla&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lo felicit&eacute; por hacerme caso. Cuando me pregunt&oacute; la raz&oacute;n le dije que en el tiempo que &eacute;l emplea en parpadear vos le hubieras quebrado el cuello&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y de d&oacute;nde sacaste eso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te conozco mascarita. Entr&eacute; a la p&aacute;gina de la asociaci&oacute;n de Aikido&rdquo;.<\/p>\n<p>En eso escuchamos la voz de Perla dirigi&eacute;ndose a Jorge.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Andate maric&oacute;n, no quiero estar con vos&rdquo;.<\/p>\n<p>Sin responderle el agraviado regres&oacute; hacia donde me encontraba.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Quisiera hablar con vos, pero no aqu&iacute; que hay mucho ruido&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Encantado, vamos afuera&rdquo;.<\/p>\n<p>Salimos, con Sof&iacute;a tomada de mi mano.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, como dice esta chiquita, que sos tercer dan?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y por qu&eacute; no quisiste pelear sabiendo que ten&iacute;as todas las de ganar?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Porque vos y yo no somos amigos, pero tampoco somos enemigos. No se justifica que por una mentira crucemos, ni siquiera, un insulto. Lo has comprobado, a Perla no le interes&aacute;s vos y mucho menos yo. Lo que desea es satisfacer su orgullo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Me gustar&iacute;a ser tu amigo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Yo encantado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Si alguna vez te puedo ayudar en algo no dudes en hac&eacute;rmelo saber. Amigos viejito?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Amigos Jorge&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuando regresamos a la sala estaban todos viendo una pel&iacute;cula, quedando libre solo un sill&oacute;n. Los dem&aacute;s estaban ubicados en semic&iacute;rculo frente a la pantalla.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Preciosa, sentate en mi falda, que tengo ganas de aprovecharme de vos, llevo mucho tiempo sin pareja&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ni se te ocurra probarlo o vas a ver lo que son mis u&ntilde;as abriendo surcos&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No me digas as&iacute;, lo que m&aacute;s deseo ahora es probarte&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Asqueroso&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Nada de aqueroso, estoy convencido y apuesto lo que sea, que sos deliciosa&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Basta, ubicate de una vez que me quiero sentar&rdquo;.<\/p>\n<p>Lo hizo a trav&eacute;s, su espalda contra un apoyabrazos mientras sus piernas colgaban del otro. Algunos minutos despu&eacute;s de estar enfrascados en la proyecci&oacute;n, se dio vuelta mir&aacute;ndome seriamente.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Qu&eacute; es eso duro que siento en la divisoria de mis nalgas?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Mi pene&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Y no te da verg&uuml;enza?&rdquo;<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida, con treinta y ocho a&ntilde;os, teniendo en mis faldas una mujercita muy deseable, si mi pene permanece dormido, entonces s&iacute;, sentir&iacute;a la m&aacute;s grande de las verg&uuml;enzas. Pero no, ha reaccionado bien, estoy contento porque mi fisiolog&iacute;a es la de un hombre normal y, adem&aacute;s, lo estoy disfrutando much&iacute;simo. Por favor, alegrale la vejez a este anciano&ldquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Sos un falso, un anciano solo endurece una longitud de cinco cent&iacute;metros, y esto que me roza las dos rajaduras, duro como una piedra, es respetablemente mayor&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;De todos modos, demostr&aacute; sensibilidad con alguien que peina canas&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Hijo de puta, ten&eacute;s cinco canas y te est&aacute;s moviendo como si ayer hubieras cumplido dieciocho a&ntilde;os. Adem&aacute;s, tu mano sobre mi muslo se justifica porque en alg&uacute;n lugar ten&eacute;s que apoyarla, pero el pulgar recorriendo mi pubis es otra cosa&rdquo;.<\/p>\n<p>Nuestro di&aacute;logo se desarrollaba en voz muy baja y habl&aacute;ndonos al o&iacute;do, de lo contrario hubi&eacute;ramos sido el centro de atenci&oacute;n de los presentes. Aprovechando esa posici&oacute;n, cuando ella me dec&iacute;a algo, yo apretaba con mis labios el l&oacute;bulo de su oreja, pas&aacute;ndole la lengua. Sus gemidos quedos y una mano engarfiada sobre la m&iacute;a que acariciaba su conchita me hicieron callar.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;&iexcl;Perverso, abusador, degenerado no pares que me corro, me corro, me cooorro!&rdquo;.<\/p>\n<p>Resuelta la tensi&oacute;n, estuvo recuper&aacute;ndose apoyada en mi pecho hasta que nuevamente puso sus labios al lado de mi oreja.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ahora quiero dirigir yo&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Por m&iacute; encantado&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No digas una palabra, simplemente hace lo que te diga. Cuando me levante un poco, corr&eacute; la falda y llev&aacute; mi bombacha a medio muslo&rdquo;.<\/p>\n<p>El asombro me inmoviliz&oacute;, hasta que nuevamente su voz me sac&oacute; de la par&aacute;lisis.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Ya que hiciste gala de atrevido, ahora pon&eacute; manos a la obra&rdquo;.<\/p>\n<p>Junto a sus palabras llev&oacute; los brazos a mi cuello, mientras el susurro adquir&iacute;a tono de ruego, de ansias apenas contenidas.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Haceme gozar con tu pija bien adentro. Estoy desesperada por sentir sus latidos con cada expulsi&oacute;n de leche. Ponela en la entrada de mi vagina y dej&aacute; que yo maneje el ingreso. Quiero clavarme sorbiendo tu lengua&rdquo;.<\/p>\n<p>As&iacute; me somet&iacute; a sus deseos, pero ten&iacute;a un deber de lealtad.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Querida, me has llevado a tal estado de excitaci&oacute;n que voy a durar muy poco&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;No importa, ya goc&eacute;, pero cuando inici&eacute;s la corrida apretame las tetas que casi seguro acabo con vos&rdquo;.<\/p>\n<p>Fue un orgasmo maravillosamente compartido. Cuando percib&iacute; los primeros s&iacute;ntomas, mis manos como garras, fueron a sus pechos y ese fue el disparador para ella. Mi glande forzando la estrechez, y el tronco recibiendo deliciosas contracciones que semejaban un orde&ntilde;e, hicieron que la llegada al final de la vagina coincidiera con cuatro abundantes descargas.<\/p>\n<p>Mientras nos repon&iacute;amos del esfuerzo, yo abraz&aacute;ndola y ella con la mejilla en el hueco de mi hombro, hice mi confesi&oacute;n.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te amo&rdquo;.<\/p>\n<p>Al pasar los segundos sin respuesta, tom&aacute;ndola de la barbilla levante su cara para darme con un r&iacute;o de l&aacute;grimas que bajaban.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Te ofend&iacute;?&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Lloro de felicidad. Pens&eacute; que nunca iba a escuchar de eso tus labios porque estoy loca de amor por vos&rdquo;.<\/p>\n<p>Cuatro a&ntilde;os han pasado de aquella mutua declaraci&oacute;n de amor y memorable cogida, aunque todav&iacute;a est&aacute; en discusi&oacute;n el grado de participaci&oacute;n de cada uno. Dos ni&ntilde;os alegran el hogar y contribuyen a robustecer la relaci&oacute;n entre los padres. Ambos, sin pronunciar palabra, en cada mirada, en peque&ntilde;as caricias cargadas de sentido, expresan su amor. Con frecuencia, despu&eacute;s de una t&oacute;rrida uni&oacute;n, ella acurrucada y &eacute;l cubri&eacute;ndola con su cuerpo, se puede escuchar el renovado reclamo.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Pensar que estamos as&iacute; porque vos, viejito perverso, te aprovechaste de mi ingenuidad&rdquo;.<\/p>\n<p>&#8211; &ldquo;Es verdad, y por eso no termino de felicitarme&rdquo;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>4 &#8211; &ldquo;&iexcl;Yegua, que buena que est&aacute;s!&rdquo; &#8211; &ldquo;&iexcl;Grosero, viejo verde!&rdquo;. &#8211; &ldquo;Perd&oacute;n, perd&oacute;n, fue algo impensado, me sali&oacute; sin querer cuando s&uacute;bitamente te vi. Ten&eacute;s raz&oacute;n, fui grosero pero tambi&eacute;n deb&eacute;s aceptar que tengo buen gusto. Lo de viejo puede ser, lo de verde seguro que no. No soy verde, simplemente tu hermosura me [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14725,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-29685","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":false,"total_views":0,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29685","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14725"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=29685"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/29685\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=29685"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=29685"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=29685"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}