{"id":29737,"date":"2021-06-03T22:34:48","date_gmt":"2021-06-03T22:34:48","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-03T22:34:48","modified_gmt":"2021-06-03T22:34:48","slug":"la-noche-que-me-hicieron-sumisa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-noche-que-me-hicieron-sumisa\/","title":{"rendered":"La noche que me hicieron sumisa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29737\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Es blanco, pero tostado y de ojos verdes, de 50 a&ntilde;os quiz&aacute;s, como yo, se ve duro, bajo, pelo corto y tieso y todos lo tratan con respeto. De verdad siempre me gust&oacute;, sus manos son toscas pero cuidadas.<\/p>\n<p>Esa noche en la casa de la playa, despu&eacute;s de jugar a las cartas con otros amigos, salimos a la terraza a tomar un trago. Nos dimos unos besitos y entramos a su dormitorio por la cocina para que los que jugaban no nos llamaran. Se sent&oacute; en el borde de la cama, me puso de pie frente a &eacute;l y comenz&oacute; a desabrocharme la blusa, a sacarme el brassier.<\/p>\n<p>Yo inm&oacute;vil dejaba sus manos acariciarme la espalda y su lengua y sus dientes en mis pezones me daban escalofr&iacute;os de lo rico que los sent&iacute;a. Me hizo retroceder, me desabroch&oacute; el pantal&oacute;n y me dej&oacute; frente a &eacute;l, sola con mis pantaletas, pens&eacute; si estar&iacute;an h&uacute;medas.<\/p>\n<p>Luego me tom&oacute; de la cintura me recost&oacute; en la cama, y encendi&oacute; una velas y apag&oacute; las luces y se sent&oacute; a mi lado acarici&aacute;ndome, yo estaba algo mareada por los dos whiskys, pero despu&eacute;s de 24 a&ntilde;os de mal matrimonio y separada y sola hace medio a&ntilde;o ya, me encantaba como me recorr&iacute;a esa mano &aacute;spera y sub&iacute;a hasta mi entrepierna.<\/p>\n<p>-Estas moj&aacute;ndote, putina- me dijo. Me pareci&oacute; una ordinariez que me llamase as&iacute;.<\/p>\n<p>-Zarina, le dije molesta.<\/p>\n<p>-Putina, me dijo. Y sigui&oacute; acarici&aacute;ndome sin hacerme mayor caso. Luego me puso boca abajo y meti&oacute; su mano entre mis piernas, me sac&oacute; las pantaletas y qued&eacute; desnuda en la cama, y ya a punto, lista, entregada.<\/p>\n<p>&Eacute;l se dio cuenta de ello. Acomod&oacute; una almohada bajo de mis caderas que levantaron mi trasero. Y yo ya estaba a cien, levantaba mis gl&uacute;teos para que los tomara y el paseaba su dedo por mi hoyito, luego bajaba su mano a mi rajita que estaba muy muy mojada.<\/p>\n<p>-&iquest;Sigo?- Me susurr&oacute; con sus dedos pellizc&aacute;ndome el cl&iacute;toris.<\/p>\n<p>-Siii, por favor- le ped&iacute; entre suspiros.<\/p>\n<p>-Viste que eres putita&hellip; Mi putina-, me dijo. Recon&oacute;celo. Dilo&hellip; Mientras me magreaba el sexo.<\/p>\n<p>-Putina, le dije despu&eacute;s de un silencio, murmurando, siguiendo con mi cuerpo su mano para que no se despegara de &eacute;l.<\/p>\n<p>-M&aacute;s fuerte, que no te escucho amor-. Me gust&oacute; que dijera amor.<\/p>\n<p>-Putina. Soy tu putina -le dije y me mord&iacute; los labios junto a la s&aacute;bana donde hund&iacute;a mi cara.<\/p>\n<p>Y sigui&oacute;. Yo mov&iacute;a mis caderas buscando el contacto de mis labios mojados con sus dedos. Estaba muy muy excitada ya, como nunca cre&iacute; que yo se&ntilde;ora profesora, se&ntilde;ora directora, pudiera estarlo solo quer&iacute;a que se sacara su ropa y entrara en m&iacute;.<\/p>\n<p>-Te mueves mucho putina -me dijo, y me dio media vuelta poni&eacute;ndome boca arriba. Y acostada en la cama at&oacute; mis manos, mis mu&ntilde;ecas a cada esquina de la cabecera. Luego separ&oacute; mis piernas y las amarr&oacute; desde sobre las rodillas a los bordes de la cama impidiendo que las juntara. Dej&aacute;ndome abierta a &eacute;l, mojada palpitante e hinchada, cualquier roce me aceleraba, me hac&iacute;a jadear.<\/p>\n<p>Luego me vend&oacute; los ojos.<\/p>\n<p>La ceguera hizo que escuchara afuera las voces de los dem&aacute;s que continuaban jugando a las cartas y ol&iacute; las velas que alumbraban la habitaci&oacute;n. Su mano continu&oacute; jugando con mi cuerpo, lo rozaba, lo pellizcaba, buscaba mi boca o colaba sus dedos entre mis labios sin introducirlos en mi vagina, los sub&iacute;a a mi cuello, los enredaba en mi pelo, as&iacute; por un largo rato que me hac&iacute;a padecer.<\/p>\n<p>Porque no me monta de una vez me preguntaba impaciente, porque no me lo mete de una vez. Por dios!! Luego su mano comenz&oacute; a bajar por mi est&oacute;mago, lenta y se acerc&oacute; a mi cl&iacute;toris, pens&eacute; que si me lo tocaba no iba a poder reprimir el orgasmo. Estaba lista. Me ten&iacute;a lista.<\/p>\n<p>En el momento que lo hac&iacute;a que sent&iacute;a como comenzaba a abrirme esos labios y acercarse y suspiraba para explotar, para irme, entregarme, perderme, en ese preciso momento, sent&iacute; traspasar mi pez&oacute;n que una aguja lo atravesaba y no pude evitar un grito de dolor, parec&iacute;a que un cuchillo lo cercenara. Grit&eacute; corto y duro. Luego fue un haggg y retorc&iacute; mis brazos pero las correas de las manos y piernas me inmovilizaban, era un dolor de agujas que entraban por mi piel y que se confundi&oacute; con las ansias que despertaba nuevamente su mano que se acercaba a mi entrepierna una vez m&aacute;s.<\/p>\n<p>En el momento que abr&iacute;a mis labios buscando mi vulva y yo levantaba hasta donde pod&iacute;a mi cadera buscando el roce para llegar, para tener ese orgasmo que se acumulaba en mi bajo est&oacute;mago, y comenzaba nuevamente a jadear, la nariz a dilat&aacute;rseme y me iba la cera caliente volvi&oacute; a clavarme como miles de agujas en mi otro pez&oacute;n. Esta vez solo emit&iacute; un grito ahogado, un quejido que se confund&iacute;a con un gemido no exactamente de placer.<\/p>\n<p>Yo acezaba, y la transpiraci&oacute;n me pegaba el cabello a la frente. Su mano en mi pierna devolv&iacute;a mi excitaci&oacute;n, jadeaba de caliente que estaba, creo que si sopla mi cl&iacute;toris me hace eyacular como un jovencito.<\/p>\n<p>-Tienes calor putina -me dijo m&aacute;s que me pregunt&oacute;.<\/p>\n<p>Luego sent&iacute; sus pasos que se alejaban, el ruido de una botella verter l&iacute;quido en un vaso y luego sus pasos hacia mi mientras con una mano en mi nuca enderezaba mi cabeza con la otra me daba de beber el tercer whisky que me tom&eacute; casi de un solo trago.<\/p>\n<p>Sus pasos se alejaron y una brisa ba&ntilde;o mi piel desnuda sobre la cama con mis caderas all&iacute; levantadas. Sent&iacute; que se sent&oacute; a mi lado y su mano sobre mi rodilla subi&oacute; lenta por el lado interno de mi pierna, estaba mojad&iacute;sima, hundi&oacute; dos de sus dedos en mi sexo y yo curv&eacute; mi est&oacute;mago, luego los desliz&oacute; hacia atr&aacute;s hasta mi ano que sinti&oacute; que sus dedos mojados ahora penetraban en &eacute;l.<\/p>\n<p>Yo levant&eacute; las caderas facilitando su clavada por atr&aacute;s y un escalofr&iacute;o, un suave calambre me recorri&oacute;&hellip; Hab&iacute;a dejado de sentir el murmullo en la otra pieza&hellip; La brisa era de la puerta entrejunta. Qued&eacute; helada. Las l&aacute;grimas me brotaron sin control y la fuerza me abandon&oacute;, laxa pens&eacute;, mil veces maldito, maric&oacute;n, este, huev&oacute;n, bestia hab&iacute;a dejado la puerta entrejunta y ahora seguro miraban, ve&iacute;an como met&iacute;a sus dedos en mi hoyito y jadeaba y me retorc&iacute;a toda caliente sobre la cama.<\/p>\n<p>Estaba paralizada. Iba a llorar. Lloraba ya en verdad. Pero sent&iacute; como me abr&iacute;a y penetraban sus dedos ahora en mi vagina y los sacaba y me los volv&iacute;a a encajar. Quiz&aacute;s son ideas m&iacute;as pens&eacute; y dej&eacute; que mi cintura se alzara buscando esa penetraci&oacute;n. &ldquo;Ac&aacute; somos todos adultos&rdquo; me hab&iacute;a dicho en la terraza, y me lo repet&iacute;, pero no pod&iacute;a pensar, mi cuerpo era mas fuerte que yo.<\/p>\n<p>Seguro se han asomado a la puerta, sino porque el silencio, pero mi cl&iacute;toris hinchado y duro como un peque&ntilde;o volc&aacute;n que quiere reventar no me dejaba pensar m&aacute;s all&aacute; y en el momento que sent&iacute;a que desde mi est&oacute;mago me bajaba un dulce escalofr&iacute;o que se transformaba en un r&iacute;o de fuego en mi bajo est&oacute;mago me quem&oacute; entre las piernas provoc&aacute;ndome un ahogado grito de dolor, miles de agujas que me taladran la pelvis.<\/p>\n<p>Tiritaba de dolor, resoplaba, sent&iacute;a mi sudor reunirse con mis l&aacute;grimas y gotear juntas desde mi sien hacia el colch&oacute;n en que me ten&iacute;a. Jadeaba, babeaba solo por la boca, resoplaba de placer y sufrimiento, de verg&uuml;enza de exhibirme all&iacute; y de la mayor calentura de mi vida. Present&iacute;a sus miradas c&oacute;mplices, de burla, sus sonrisitas de &ldquo;m&iacute;rala, tan puestecita&rdquo;, o &ldquo;tan digna que se cre&iacute;a&rdquo;, &ldquo;ella que se las da de se&ntilde;ora&rdquo; y esa humillaci&oacute;n que percib&iacute;a de &ldquo;mirala tan damita convertida en puta&rdquo; esa humillaci&oacute;n me excitaba aun mas, hac&iacute;an que mi sexo y esa mano pudieran m&aacute;s que yo.<\/p>\n<p>Pens&eacute; que por suerte me hab&iacute;a depilado porque mis caderas buscaban de nuevo el contacto, sudaba entre mis pechos, en el cuello, las axilas mojadas, la boca estaba seca de jadear como una perra y nuevamente sus dedos entre mis piernas. Mis orejas roj&iacute;simas, las narices dilatadas, las venas de mi frente hinchadas, mi cuello que impel&iacute;a mi cabeza adelante buscando sexo.<\/p>\n<p>La cera aun tibia sobre mi coxis se endurec&iacute;a, en mis pezones, en mis piernas. Y nuevamente me llevaba hacia el suspiro del &eacute;xtasis y la cera hirviendo lo anulaba justo en el &uacute;ltimo momento, cinco, ocho veces, mil veces hasta que perd&iacute; el sentido del tiempo, mareada, ida en esa cama, la vista en blanco, no ten&iacute;a voluntad, estaba abandonada a lo que el dispusiera. 24 a&ntilde;os de sexo de 5 minutos con luz apagada el s&aacute;bado, de seis meses de abstinencia me ten&iacute;an as&iacute;. All&iacute;.<\/p>\n<p>-Si me dices que eres mi putina te hago terminar-, me dijo al o&iacute;do, &eacute;l, que ahora yo sab&iacute;a porque los dem&aacute;s lo respetaban y le dec&iacute;an &ldquo;viento fr&iacute;o&rdquo;.<\/p>\n<p>-Soy tu putina-, me escuch&eacute; murmurar<\/p>\n<p>-M&aacute;s fuerte me dijo, que no escucho- y se rio.<\/p>\n<p>-Soy tu putina-, le dije ahora en un tono normal<\/p>\n<p>-No te escucho mi amor-, me volvi&oacute; a decir.<\/p>\n<p>-Soy tu putina-, le dije ya fuerte y entregada<\/p>\n<p>-No eres mi putina, eres una putina&hellip; &iexcl;dilo!<\/p>\n<p>-Soy una putina, una putina, eso soy, una putina- lo dije asesando, mientras me ca&iacute;an las l&aacute;grimas de verg&uuml;enza y el sudor de la calentura por mis sienes. Y sent&iacute;a que esa humillaci&oacute;n me hac&iacute;a sentir mas profunda mi excitaci&oacute;n, esa degradaci&oacute;n me provocaba una calentura que me enloquec&iacute;a.<\/p>\n<p>-No te llamas Zarina, te llamas putina&hellip; Dilo<\/p>\n<p>&#8211; Me llamo putina, no me llamo Zarina, me llamo putita porque soy putina-, le dije balbuceando entre sollozos de verg&uuml;enza y asesando de caliente de exasperada por no poder llegar, explotar, terminar.<\/p>\n<p>-Y que quiere esta putina?&hellip;<\/p>\n<p>-Que me hagas terminar&hellip; Por favor, agregue.<\/p>\n<p>Por favor, hazme terminar<\/p>\n<p>Y sent&iacute; que algo fresco, una mano helada me tocaba donde antes me ard&iacute;a como el infierno y hab&iacute;a hecho que casi me desmayara, esos dedos toscos rodearon mi botoncito suavemente y este obedeci&oacute; sumiso, lo acarici&oacute;, lo pellizc&oacute; estir&aacute;ndolo hacia arriba y sent&iacute; como desde sobre mis rodillas atadas y desde mi est&oacute;mago un dulce escalofr&iacute;o comenzaba a transformarse en delicioso calambre que se concentraba en mi volc&aacute;n y bajaba, se iba, una dulce agon&iacute;a paralizaba hasta mis pensamientos mientras temblaba<\/p>\n<p>Ech&eacute; la cabeza atr&aacute;s y se me enterraron los cordones que me sujetaban las mu&ntilde;ecas, levant&eacute; en una contorsi&oacute;n mi cintura y mi cuerpo dio un largo estertor, tiritaba, me iba, exhalaba, me iba en ese calor que escapaba por entre mis piernas, exhalaba en un grito ahogado mi placer, y entre ese dulce morir present&iacute; que era observada y ello hizo que esta dulce muerte fuera m&aacute;s intensa aun.<\/p>\n<p>Mareada junto a un gemido ronco dej&eacute; de saber de m&iacute; por unos instantes, quiz&aacute;s unos minutos. Dej&eacute; caer la cabeza doblada al lado, ida, abandonada entre sudor, saliva, l&aacute;grimas y el flujo de mi vagina que esa mano tosca y mojada me restreg&oacute; por la cara cuando volv&iacute;a en m&iacute;.<\/p>\n<p>Estaba echa un bulto, un fardo sobre la cama con la entrepierna aun palpitante y sent&iacute; que la puerta se cerraba mientras &eacute;l me desataba. Me dio vuelta y me puso en cuatro en el borde de la cama, de espaldas a &eacute;l, yo apenas me sosten&iacute;a, mi cuerpo aun tiritaba, me sujet&oacute; las caderas y sent&iacute; que me penetraba por atr&aacute;s partiendo mi carne. Me sujetaba las caderas levant&aacute;ndolas para que llegaran a la altura de su entrepierna y para que no me cayera. De pie el me perforaba por atr&aacute;s rasg&aacute;ndome, un dolor imposible de soportar me desgarraba y mi hizo suplicarle &ldquo;me duele, me duele mucho&rdquo; dije en un murmullo sollozando.<\/p>\n<p>Sent&iacute; que se sal&iacute;a, met&iacute;a la mano en su bolsillo porque solo se hab&iacute;a bajado sus pantalones y me pon&iacute;a una crema, &ldquo;te va adormecer el culito mi putina&rdquo; me dijo, y sent&iacute; que se alejaba y tomaba un trago, luego puso su mano en mi cl&iacute;toris que aun palpitaba pellizc&aacute;ndolo al tiempo que me provocaba otro suave orgasmo y me pregunt&oacute; si a&uacute;n quer&iacute;a m&aacute;s, &ldquo;pero por tu culito&hellip;&rdquo; me dijo.<\/p>\n<p>-Lo que t&uacute; quieras-, le susurr&eacute;, totalmente entregada a sus deseos.<\/p>\n<p>-&iquest;Qui&eacute;n eres? Me pregunt&oacute; seguro sonri&eacute;ndose mientras sent&iacute;a como disfrutaba el empalarme as&iacute;, arrodillada de espaldas a &eacute;l, abierta entera a su disposici&oacute;n, total.<\/p>\n<p>-La putina, le dije, asumi&eacute;ndolo, la putina.<\/p>\n<p>Bien, me dijo, voy a terminar dentro tuyo me dijo, ac&aacute; atr&aacute;s. Y sent&iacute; como me llenaba mis ri&ntilde;ones de su generoso semen. Se sali&oacute; de m&iacute;. Se subi&oacute; los pantalones, puso la camisa dentro de ellos y se recost&oacute; en la cama y me dijo: &ldquo;p&aacute;rate all&iacute;&rdquo; se&ntilde;alando a unos pasos de la cama. &ldquo;vas a ponerte de espaldas a m&iacute; y de frente al ropero, con las piernas abiertas, agach&aacute;ndote un poco, y apoyas las manos en &eacute;l para que no te vallas para delante, quiero ver como chorreas&rdquo;.<\/p>\n<p>Lo hice obediente, excitada aun, mareada, tiritando, con las piernas que apenas me sosten&iacute;an. &Eacute;l se par&oacute; y me tap&oacute; los ojos nuevamente y un escalofr&iacute;o me hizo presentir lo que vendr&iacute;a. Desnuda all&iacute;, apoyada semi-recostada contra el ropero, con la piel cubierta de cera, como una ni&ntilde;a que ha hecho mal la tarea, sent&iacute; como su semen comenzaba a escurrirse desde mi colita y mis l&iacute;quidos bajaban bordeando mis piernas.<\/p>\n<p>-Voy a buscar un trago- me dijo. Y no te muevas. Putina.<\/p>\n<p>Sent&iacute; que sal&iacute;a y el aire fr&iacute;o ba&ntilde;o la pieza nuevamente&hellip; Y los pasos se acercaron, varios, los present&iacute;a, me rodeaban, sent&iacute;a sus sonrisas, sent&iacute;a sus miradas, su desprecio. Yo me atrev&iacute;a apenas a respirar&hellip; Creo que el pa&ntilde;uelo que me cubr&iacute;a la vista debe haberse mojado igual, no lo s&eacute;.<\/p>\n<p>Pero s&iacute; s&eacute; que me miraban, miraban como chorreaba un l&iacute;quido viscoso desde mi ano y desde mi vagina hasta manchar el piso, miraban las huellas rojas a&uacute;n de la cera en mi piel, mis piernas separadas con las marcas aun de las correas que las hab&iacute;an mantenido abiertas, la huella de la transpiraci&oacute;n bajo mis brazos, mi pelo pegoteado por la transpiraci&oacute;n y las l&aacute;grimas. Y s&iacute; sent&iacute; con meridiana claridad y estupor como mi cl&iacute;toris se hinchaba nuevamente, duro, palpitante.<\/p>\n<p>Hacia algo de fr&iacute;o pero yo estaba caliente, caliente de excitada, de encendida mientras escuchaba el chocar de los hielos en los vasos de whisky.<\/p>\n<p>Sent&iacute; que me quedaba sola de nuevo y los dedos de viento fr&iacute;o enredarse en mi cabello y tomada guiada as&iacute; me llevaba a la cama donde me recostaba. Tom&oacute; un largo trago de whisky que pas&oacute; de su boca a la m&iacute;a y me ayud&oacute; a sentirme mejor. Me quit&oacute; la &uacute;ltima cera que extra&ntilde;amente casi no me doli&oacute; al retir&aacute;rmela.<\/p>\n<p>-&iquest;Tu marido te produjo alguna vez un orgasmo como el de hoy?, me pregunt&oacute;<\/p>\n<p>-No, le reconoc&iacute;. Pero tampoco una verg&uuml;enza como la de hoy, que van a decir despu&eacute;s, que&hellip; Y no pude seguir porque los sollozos no me dejaron.<\/p>\n<p>-Pero si no pas&oacute; nada, me dijo, c&iacute;nico, canchero. Y aunque pasara. Ac&aacute; somos todos adultos. No van a decir nada, porque el que dice algo se va de la mina y en su vida vuelve a encontrar un trabajo como el que tiene, para eso soy jefe y con buenos contactos. Y de las mujeres que hab&iacute;a tampoco. Aunque nadie les va a creer si dijeran algo.<\/p>\n<p>-Y no me gusta que me digas putina-, le dije bajito&hellip;<\/p>\n<p>-Nooo, si te gusta, porque eres una putina, te gusta que te miren, te gusta que te controlen, te gusta que el otro sea responsable, te gusta servir, complacer. Tienes 25 a&ntilde;os perdidos, tenis que recuperarlos luego putina, y yo te voy a hacer gozar como no te imaginas se puede gozar, putina. Porque eres una putina y medio putita, &iquest;verdad? Y se rio.<\/p>\n<p>Me qued&eacute; en silencio, me ten&iacute;a, me controlaba, &ldquo;era m&aacute;s fuerte que yo&rdquo;, como dijo una vez un militar.<\/p>\n<p>-Si una putita, eso soy, una putita-, le dije casi en un murmullo.<\/p>\n<p>-Ahora te vas a masturbar de pie ac&aacute; delante de m&iacute; y cuando termines, me lo mamas y te tomas todo.<\/p>\n<p>Lo hice obedientemente, luego me dorm&iacute; en su cama.<\/p>\n<p>Al otro d&iacute;a, la verg&uuml;enza no me dejaba abrir los ojos pero sin preguntarme me sac&oacute; y me baj&oacute; a la playa junto a los dem&aacute;s. Las miradas a mis espaldas eran socarronas y las sonrisas de ellas de superioridad, de desprecio. Pero ninguno dijo nada, almorzamos y volvimos a la ciudad al atardecer.<\/p>\n<p>Me fue a dejar uno de los que hab&iacute;a estado la noche anterior jugando a las cartas. Uno de los que me hab&iacute;a visto &ldquo;en eso&rdquo;. Cuando se desped&iacute;a me sorprendi&oacute; pregunt&aacute;ndome si me pod&iacute;a llamar cuando volviera a bajar de la mina, que le gustar&iacute;a invitarme a comer, que hab&iacute;a un restaurante reci&eacute;n abierto, de moda.<\/p>\n<p>Los hombres s&iacute; que son una sorpresa.<\/p>\n<p>Zarina<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>1 Es blanco, pero tostado y de ojos verdes, de 50 a&ntilde;os quiz&aacute;s, como yo, se ve duro, bajo, pelo corto y tieso y todos lo tratan con respeto. De verdad siempre me gust&oacute;, sus manos son toscas pero cuidadas. 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