{"id":29786,"date":"2021-06-07T22:00:00","date_gmt":"2021-06-07T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-07T22:00:00","modified_gmt":"2021-06-07T22:00:00","slug":"entregada-a-los-amigos-de-mi-pareja-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/entregada-a-los-amigos-de-mi-pareja-1\/","title":{"rendered":"Entregada a los amigos de mi pareja (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29786\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi pareja volvi&oacute; a jugar p&oacute;ker lo que para m&iacute; es sentarme frente a la tv, servirles un trago a ratos para no dormirme. Por suerte solo juega a veces. Con mi pareja nos vemos los viernes y s&aacute;bados en su departamento. &Eacute;l es casado. Juega con tres compa&ntilde;eros del trabajo, entre 45 y 50 a&ntilde;os, casados, mineros, de pelo tieso, grandes y camionetas 4&times;4. Cuando les conoc&iacute; recuerdo que pens&eacute; que estaban bastante bien.<\/p>\n<p>Como buenos mineros bajando de turno lo segundo que te miran es el trasero, y un comentario por mi vestido abotonado todo por delante, pero nada m&aacute;s. Era la tercera o cuarta vez que les ve&iacute;an llegar a jugar. Ese s&aacute;bado me sent&eacute; en el sill&oacute;n a ver tv y creo me dorm&iacute; hasta que sent&iacute; a Jorge que me dec&iacute;a &ldquo;vamos a la pieza a conversar&rdquo;.<\/p>\n<p>Lo segu&iacute; un poco durmiendo todav&iacute;a. Estaba algo nervioso, Eusebio que era el que tallaba, es decir, que repart&iacute;a cartas, me est&aacute; ganando todo me dice y si te sientas en su falda me deja seguir&hellip; &ldquo;que dices Peladita&rdquo;. Jorge me dice Peladita cuando anda en algo malo.<\/p>\n<p>-Si, -le dije- es lo que me has dicho en la cama, que te gustar&iacute;a verme tirando con otros&hellip;<\/p>\n<p>-Y t&uacute; nunca has dicho que no&hellip; ni te has enojado ni molestado. Vamos Peladita, t&uacute; sabes, son todos casados, no hay nada que perder. Queda todo entre nosotros. No vas a hacer nada que no hayas hecho antes&#8230;.<\/p>\n<p>-Sentarme en su falda, ese va ser el principio seguro, le dije como despertando de repente. Y s&iacute;, lo hab&iacute;amos fantaseado antes, conversaciones calentonas en la cama, verme entre otros, cubierta de manos acarici&aacute;ndome, de besos, la reina de la noche, sac&aacute;ndome dos o tres orgasmos en una, poni&eacute;ndome al d&iacute;a despu&eacute;s de 24 a&ntilde;os de un matrimonio asexuado. Pero era solo eso, fantas&iacute;as, juegos.<\/p>\n<p>-Mira Peladita, yo lo siento pero me ayudas o tomas tus cosas y llegamos hasta ac&aacute;. Borramos n&uacute;meros de tel&eacute;fono y cada uno por su lado. Era cruel, &eacute;l sab&iacute;a que hace unos seis meses me hab&iacute;an dejado despu&eacute;s de 25 a&ntilde;os de matrimonio y ahora se repet&iacute;a la historia.<\/p>\n<p>Jorge Luis era dominante, de esos que te da una mirada y es s&iacute; o s&iacute;. Eso me seduc&iacute;a de &eacute;l. Me subyugaba. Y era lo que yo buscaba un hombre casado varonil reservado que me hac&iacute;a sentir una reina a su lado, que no me demandaba nada&hellip;, hasta hoy. Me arm&eacute; de valor y avanc&eacute; sumi&eacute;ndome en el abismo m&aacute;s intenso de mi vida. Era probar la adrenalina con que so&ntilde;&eacute; alguna vez casada.<\/p>\n<p>-Si es solo sentarme y tu estas ah&iacute;, bueno, -le dije- aunque los dos sabemos que va a ser m&aacute;s que sentarse en su falda, quiz&aacute;s hasta&hellip; Y prefer&iacute; quedarme callada. He descubierto que soy potencialmente una sumisa y ahora pasaba a serlo en la pr&aacute;ctica. Y era cierto que antes lo hab&iacute;amos fantaseado y como fantas&iacute;a nunca me hab&iacute;a parecido tan tan terrible&hellip; una es mujer siempre.<\/p>\n<p>Ellos se dieron vuelta a mirarme cuando volv&iacute;, el que hab&iacute;a ganado ech&oacute; la silla atr&aacute;s y me dijo &ldquo;ac&aacute; Peladita&rdquo;. Me sent&eacute; con cuidado en su falda. Las rodillas juntas y gir&eacute; las piernas para ponerlas bajo la meza de juego que es algo mas alta y s&oacute;lida que otras. Inmediatamente sent&iacute; el bulto en mi trasero. Me rode&oacute; con sus brazos, oli&oacute; mi cuello y dej&oacute; las cartas vueltas abajo. Jorge pidi&oacute; cartas.<\/p>\n<p>Yo no entiendo mucho el juego pero segu&iacute; sentada all&iacute; y no tard&oacute; en poner la mano sobre mi pierna bajo la meza y comenz&oacute; lentamente a subirla.- yo estaba inc&oacute;moda y Luis se daba cuenta pero no dec&iacute;a nada.<\/p>\n<p>No sab&iacute;a si los dem&aacute;s se daban cuenta que me manoseaba las piernas. Me iba a parar pero la cara de Luis era de &ldquo;qu&eacute;date all&iacute;&rdquo;. Igual me par&eacute; y me fui a encerrar al dormitorio, estaba entre la indignaci&oacute;n y la excitaci&oacute;n, una mezcla de enojo, rabia y deseo, de incomodidad, de ardor y excitaci&oacute;n (si la que me lee es mujer va a entender). A los pocos minutos Luis abri&oacute; la puerta.<\/p>\n<p>-Peladita -me dijo-, te toca irte a sentar all&aacute;. Y por como lo dijo era una orden<\/p>\n<p>-Pero y los dem&aacute;s? Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>-Los dem&aacute;s, no importan. Ya se van. Luego. Y t&uacute; sabes c&oacute;mo son las cosas. Cuando dec&iacute;a: &ldquo;t&uacute; sabes c&oacute;mo son las cosas&rdquo; deb&iacute;a de obedecer, obedecer o mandarme a cambiar, irme, desaparecer de su vida.<\/p>\n<p>-Me est&aacute; metiendo mano hasta el alma, le dije.<\/p>\n<p>-No ser&aacute; la primera vez amor, quiz&aacute;s te hayas olvidado pero as&iacute; es. Rel&aacute;jate. Adem&aacute;s eras tan rica, cualquiera quisiera hacerlo.<\/p>\n<p>-Y los dem&aacute;s se dan cuenta<\/p>\n<p>-Bueno, somos todos adultos. Esa frase a m&iacute; me mata. Me la han dicho antes. Pero es cierto tambi&eacute;n. Me estaba portando como una ni&ntilde;a.<\/p>\n<p>-Bueno, le dije muy despacio, pero tu estas ah&iacute;, si?<\/p>\n<p>-Si por supuesto Peladita, ya nunca te dejo sola, anda tranquila.<\/p>\n<p>Me alis&eacute; el pelo, el vestido y volv&iacute; humilde y callada al living al lugar donde estaba. Y siguieron jugando mientras &eacute;l me hablaba al o&iacute;do y me met&iacute;a la mano por mi vestido hacia arriba. Yo ten&iacute;a mis dos manos con las puntas de los dedos afirmadas en el borde de la mesa, los dem&aacute;s atentos a las cartas me repasaban de reojo y ve&iacute;an como me agitaba.<\/p>\n<p>Ya era obvio lo que hac&iacute;a y los tres estaban pendientes a como reaccionaba yo.<\/p>\n<p>En un momento, antes de repartir las cartas, me dijo al o&iacute;do: &ldquo;anda al ba&ntilde;o perrita y te sacas toda la porquer&iacute;a de ropa que tienes debajo y te vienes a sentar ac&aacute; de nuevo&rdquo;. Realmente no esperaba ni ese tono para hablarme ni que se refiriera as&iacute; a mi ropa, pero obedec&iacute;, en esas circunstancias he aprendido pierdo la voluntad y obedezco consciente que me denigro, que me someto, que es algo que no debiera hacer&hellip; pero igual lo hago, &ldquo;es que es mi naturaleza&rdquo;, como le dice el escorpi&oacute;n a la rana.<\/p>\n<p>En el ba&ntilde;o me arregl&eacute; el pelo, me sequ&eacute; la entrepierna, me saqu&eacute; el brassier y el colal&eacute;s h&uacute;medo ya, me estir&eacute; el vestido y regres&eacute; despacio. &Eacute;l se puso de lado y yo me sub&iacute; a sus piernas las rodillas bien juntas sin decir nada y qued&eacute; atrapada nuevamente entre su cuerpo y la meza, frente a Luis y al lado de sus otros dos compa&ntilde;eros.<\/p>\n<p>Repartieron cartas y con la mano derecha medio las levantaba y con la otra desabrochaba jugando mi vestido hasta mi entrepierna, luego penetraba entre mis labios haciendo que me estremeciera. Todos se daban cuenta y yo no pod&iacute;a evitar apretar mis manos cuando pasaba un dedo un poco m&aacute;s adentro de m&iacute;, e imploraba &ldquo;h&uacute;ndeme tierra&rdquo;, mientras ellos me miraban socarrones, satisfechos de verme all&iacute; inc&oacute;moda, de sentir mi respiraci&oacute;n que se alteraba, del pelo que se me ca&iacute;a sobre la frente y de c&oacute;mo juntaba los brazos y me iba hacia adelante de la meza tratando de doblarme sobre mi cuando uno de sus dedos ingresaba en mi rajita.<\/p>\n<p>En un instante intent&eacute; bajar mi mano para detener la de &eacute;l pero me orden&oacute; al o&iacute;do, sec&oacute;, duro: &ldquo;deja las manos sobre la mesa, ni pienses en sacarlas de all&iacute;&rdquo;. Pensaba miles de cosas dispares en esos segundos: si me mojo mucho le mojar&eacute; los pantalones o, no puede ser que me deje hacer esto o, a&uacute;n tendr&eacute; perfume? o como llegue ac&aacute; dios m&iacute;o&hellip;, estar&eacute; muy despeinada?<\/p>\n<p>Mientras mi hombre (el que era ahora mi hombre, mi due&ntilde;o) les dijo a los tres con que jugaban. A ver&hellip; Si pierdo abro dos botones de ac&aacute;, y mostr&oacute; la pechera de mi vestido.<\/p>\n<p>-Y si ganas?<\/p>\n<p>-Gan&oacute; monedas, dijo.<\/p>\n<p>-Veamos, ac&aacute; &ldquo;pago por ver&rdquo;, dijeron los tres, Luis con ellos y se rieron. Gan&oacute; esa vez, pero perdi&oacute; la pr&oacute;xima y abri&oacute; no dos sino cuatro botones dejando mi pecho al descubierto sin embargo mis pezones permanecieron tapados por el borde del vestido.<\/p>\n<p>Su mano regres&oacute; a mi entrepierna a mis labios ya mojad&iacute;simos y sus dedos comenzaban a penetrarme levemente, yo estaba retra&iacute;da, avergonzada, pero me manejaban los dedos de ese hombre haciendo removerme en el asiento y sentir su sexo m&aacute;s y m&aacute;s duro bajo mis piernas.<\/p>\n<p>El pelo se me vino a los ojos y levant&eacute; una mano para sub&iacute;rmelo pero me susurro al o&iacute;do: &ldquo;te dije que dejaras esa mano sobre la mesa, no la saques de all&iacute;. O no entiendes?&rdquo;<\/p>\n<p>Los otros dos junto a Luis me miraban interesados y sonrientes, atentos ahora a cada detalle, hab&iacute;an dejado de jugar y estaban pendientes de m&iacute;, sab&iacute;an que estaba en las &uacute;ltimas, que la situaci&oacute;n me superaba.<\/p>\n<p>Yo volv&iacute;a a echarme hacia adelante y exhib&iacute;a mis peque&ntilde;os pechos sobre la mesa &ldquo;que va, me dije, somos todos adultos y no es la primera vez que van a ver un par de tetas peque&ntilde;as&rdquo; pero el irme hacia adelante le permit&iacute;a clavarme mejor los dedos y jadeando volv&iacute;a atr&aacute;s.<\/p>\n<p>Sent&iacute;a como sus dos amigos me miraban sonrientes, indiscretos, con la maldad en sus ojos. Yo asesaba apretando y estirando los dedos de mi mano sobre la mesa, los ojos entrecerrados. En mis 24 a&ntilde;os de matrimonio alguna vez entr&eacute; a internet a mirar pelis porno frustrada por los 5 minutos de sexo que ten&iacute;a con suerte cada 15 d&iacute;as, buscaba due&ntilde;as de casa, matrimonios y ve&iacute;a con asombro como pod&iacute;an hacer esas cosas con negros, en grupos, con la luz prendida, son pel&iacute;culas me dec&iacute;a pero tambi&eacute;n me preguntaba si podr&iacute;a ser cierto. Pensaba en esas mujeres y me masturbaba en la ducha. Era cierto. Pod&iacute;a ser cierto, claro. Y as&iacute; de f&aacute;cil. En una casa en una playa, en departamento del centro. Hay estaba yo sentada en uno de ellos con mi pareja al frente que me miraba feliz cuando comenzaba a jadear r&iacute;tmicamente.<\/p>\n<p>En un momento sent&iacute; que mi hombre se echaba atr&aacute;s con la silla y me empujaba hacia abajo dej&aacute;ndome a m&iacute; de pie con las manos sobre la mesa y sin atreverme a volver la cara, solo miraba la superficie de la mesa esperando expectante, toda roja, sobresaltada, con el alma en un hilo, presintiendo que ahora ven&iacute;a lo peor, tratando de recuperar mi respiraci&oacute;n normal.<\/p>\n<p>Me levant&oacute; la falda y sent&iacute; que su sexo duro y caliente entre mis nalgas. &ldquo;&aacute;brete me orden&oacute;, y qu&eacute;date quietita&rdquo;. Yo obedec&iacute;. Separ&eacute; mis nalgas con ambas manos y me relaj&eacute; para dejarme penetrar, primero sent&iacute; una crema helada en el anillo de mi ano y uno, luego dos dedos que me abr&iacute;an. Con las palmas de la mano sobre la mesa sent&iacute; luego como me levantaba, me abr&iacute;a las nalgas fuerte y me entraba la cabeza de su sexo duro. No pude evitar un grito de dolor, y mir&eacute; a Luis que me dec&iacute;a &ldquo;Aguanta Peladita, aguanta que tampoco es primera vez&rdquo; y apret&eacute; con mis manos el mantel tir&aacute;ndolo y algo cay&oacute; mientras sent&iacute;a que terminaba de atravesarme. &ldquo;Dale t&iacute;o&rdquo; grit&oacute; el que estaba a mi derecha. Ya estaba empalada, quietita, hasta que dej&oacute; de doler, solo un poco de ardor y sent&iacute;a palpitar su tronco en la entrada de mi ano.<\/p>\n<p>Inm&oacute;vil pensaba que cualquier movimiento me har&iacute;a gritar de nuevo. Entonces sus dedos volvieron por mi vagina, buscando mi cl&iacute;toris que estaba duro de inflamado. Yo ten&iacute;a los ojos cerrados, no quer&iacute;a ver nada, solo sent&iacute;a el olor del alcohol, un perfume de hombre muy dulce y como me met&iacute;a dedos y me humedec&iacute;a que era una verg&uuml;enza, quer&iacute;a morir all&iacute; pero quer&iacute;a tambi&eacute;n que siguiera y era tan fuerte el deseo que me ech&eacute; adelante y comenc&eacute; entregada ya a jadear lentamente, las manos agarradas al mantel.<\/p>\n<p>Disfrutaba que me mirase, en verdad, con extra&ntilde;eza, con inmensa verg&uuml;enza disfrutaba que me viese c&oacute;mo estaba de caliente. Me ten&iacute;a abierta por atr&aacute;s, apenas movi&eacute;ndose pero sent&iacute;a que me part&iacute;a en dos y sus dedos me entraban y sal&iacute;an llenos de sabia m&iacute;a, rodeaban mi bot&oacute;n, lo pellizcaban y comenzaba ese nudo en el bajo vientre que me hac&iacute;a gemir.<\/p>\n<p>Me estir&eacute; enderez&aacute;ndome y volv&iacute; a echarme adelante en la mesa permitiendo que me lo clavara a&uacute;n m&aacute;s profundamente, los brazos estirados hacia Luis que estaba frente a m&iacute; y las manos como garras doblando el mantel, ahora si jadeando a mas no poder, volv&iacute; a estirarme para evitar sus dedos dentro y al agacharme nuevamente me termin&oacute; de empalar y yo grit&eacute; de dolor. Y placer.<\/p>\n<p>Estaba de pie detr&aacute;s m&iacute;o, vestido. Yo dej&eacute; de resistirme y entregada ya me iba, me corr&iacute;a cuando sac&oacute; los dedos de mi vagina muy muy mojados y me dijo &ldquo;chupa puta&rdquo; y yo sumisa lo hice, los otros se rieron. Dej&eacute; de hacerlo y volvi&oacute; repetirlo: &ldquo;chupa&rdquo;, mir&eacute; su mano, sus dedos juntos y volv&iacute; a chuparlos y sent&iacute; mi sabor dulz&oacute;n de mujer caliente.<\/p>\n<p>-Qui&eacute;n quiere ver c&oacute;mo termina la peladita?, pregunt&oacute;<\/p>\n<p>-Vamos revi&eacute;ntatela que est&aacute; lista&hellip; Dijo alguien a mi lado. Le cambio la carita de mu&ntilde;eca que tiene por la de mu&ntilde;eca inflable, de puta caliente tiene cara ahora.<\/p>\n<p>-No se&ntilde;ores, es m&iacute;a por esta noche la Peladita, as&iacute; que si quieren verla jadear, poner los ojos blancos, lo jugamos a la carta mayor.<\/p>\n<p>Entonces me lo sac&oacute;. Yo mir&eacute; a Jorge Luis que se sonri&oacute; y escuch&eacute; que me ordenaba sentarme en una banca de bar a su lado &ldquo;y cuidadito con dedearte&rdquo; me dijo. Qued&eacute; como ida. Se hab&iacute;a guardado su sexo y cerrado el cierre del pantal&oacute;n y obedec&iacute; sin decir palabra, me cerr&eacute; el vestido y sent&iacute; como por mi pierna corr&iacute;an mis fluidos hasta mojar la rodilla.<\/p>\n<p>Gan&oacute; otro y siguieron jugando. Estaba perturbada, mareada, entre el deseo la humillaci&oacute;n y la sorpresa. Y estaba entregada, avergonzada del deseo que sent&iacute;a, de mi calentura. Era una forma de someterme pero eso lo entend&iacute; meses despu&eacute;s. Jugaron y permanec&iacute; inm&oacute;vil todo ese eterno rato. Hasta que me llam&oacute; y me enderec&eacute; con un salto y cuando estaba a su lado me dijo, anda a traer crema. Yo me volv&iacute; y le traje una de manos que ten&iacute;a. Me puso delante de &eacute;l, frente a la mesa doblada hacia delante con las manos en el mantel y me levant&oacute; el vestido y puso sus dedos en mi ano untados en la crema, &ldquo;espero que sea sin alcohol&rdquo; me dijo, &ldquo;no&rdquo;, le respond&iacute; t&iacute;midamente, &ldquo;es sin alcohol&rdquo; mientras sent&iacute;a como me entraba esa suavidad.<\/p>\n<p>&Eacute;l se abri&oacute; su pantal&oacute;n sac&oacute; su sexo. &Aacute;brete me orden&oacute; y me recost&eacute; sobre la mesa, doble la cara hacia un lado y abr&iacute; mis nalgas para mostrarle mi cavidad que palpitaba. Cuando sent&iacute; su cabeza en ella cerr&eacute; los ojos y relaj&eacute; mi anillo y esper&eacute; a que me clavara su verga dura y caliente. Esta vez resbal&oacute; su verga con un dolor soportable hasta atravesarme de una. Y luego sent&iacute; como entraba y sal&iacute;a atraves&aacute;ndome cada vez y cada vez que le apretaba con mi ano que tend&iacute;a a cerrarse por naturaleza me volv&iacute;a penetrar mas duro, jade&aacute;bamos los dos hasta que no lo resist&iacute; y me enderec&eacute; apoyando solo las manos en la mesa y sent&iacute; que me entraba mas al fondo. El vestido arrugado en la cintura y abierto delante me dejaba desnuda frente a Luis y al lado de los otros dos que me miraban avispados. &ldquo;ahora te vas a correr perrita, delante de todos&rdquo;, me dijo ri&eacute;ndose.<\/p>\n<p>Sin desclavarme me despoj&oacute; del vestido por la cabeza y solo qued&eacute; sobre mis zapatos taco alto que me encumbraban hasta su sexo dejando mi culto redondo y parado abierto ahora su antojo. Los otros tres no se hab&iacute;an movido de sus asientos alrededor de la mesa y miraban mis pezones duros e hinchados y mi pelo pegarse a mi frente transpirada, mis brazos tensos sujetarme, mi cara inflamada. Mi hombre ahora puso crema en sus dedos que pas&oacute; por mi cl&iacute;toris y mi vagina, una crema helada, fresca que resbalaba como espuma y me devolv&iacute;a a la calentura anterior sin pre&aacute;mbulos. Y mi resistencia dur&oacute; segundos, sus dedos helados pellizcaban mi vulva inflada como globo, me penetraba los dedos y los sacaba deseando que los volviera a clavar, los hizo tres cinco diez veces mientras yo me doblaba hacia adelante de la meza ya no jadeando, roncaba, emit&iacute;a un ruido como gutural de mi garganta y sab&iacute;a que de un momento a otro me iba delante de todos, all&iacute; sobre la mesa, a cent&iacute;metros de las caras de esos dos que me daban vuelta, con el pelo revuelto mojado de transpiraci&oacute;n mientras sent&iacute;a una gota caerme por el cuello.<\/p>\n<p>Mi respiraci&oacute;n se volvi&oacute; entrecortada, el coraz&oacute;n se me apur&oacute;, me bajaba algo del est&oacute;mago hacia mis piernas cuando se detuvo. Yo hab&iacute;a doblado los brazos doblados y ten&iacute;a los codos sobre la mesa y las manos apretadas al mantel, palpitando, vibrando, tensa como cuerda de viol&iacute;n, jadeando como perra.<\/p>\n<p>-Quieres que siga Peladita, me pregunt&oacute;<\/p>\n<p>-Yo no pod&iacute;a decir palabra, por la sorprendente de su pregunta, y no me pod&iacute;a imaginar c&oacute;mo estaba all&iacute; entregada como un corderito.<\/p>\n<p>-Peladita, quieres que siga o que te mande a sentar a la esquina de nuevo?<\/p>\n<p>-Sigue, le contest&eacute;<\/p>\n<p>-No te escucho.<\/p>\n<p>-Sigue por favor, le dije apocada, humilde. Y ahora, ac&aacute; escribi&eacute;ndolo, debo decir. Debo reconocer. O de reconocerme a m&iacute; misma que eso me excitaba m&aacute;s, que me tuvieran as&iacute;, all&iacute;, me hac&iacute;a sentirme mujer, femenina, una hembra que les daba lo que ninguna otra les daba, el placer de sentirse machos, poderosos. Que ninguna por mina que fuese, por muy mujer que se creyera, llegaba all&iacute; donde yo estaba. Con esos cuatro mir&aacute;ndome, pendientes de cada detalle m&iacute;o. Y quiz&aacute;s por eso le rogu&eacute;, le supliqu&eacute;, le implor&eacute; que me hiciera terminar.<\/p>\n<p>Entonces volvi&oacute; al juego del meter y saca sus dedos y en segundos sent&iacute;a que volv&iacute;a ese fuego dentro de mi est&oacute;mago, yo sola le acomodaba mi ano, le mov&iacute;a mis caderas para que me lo ensartara m&aacute;s adentro y jadeaba como perra, como a cuadras de distancia escuchaba que uno de ellos dec&iacute;a &ldquo;esta roja esta mina&rdquo; o, &ldquo;mira, se le abren las narices&rdquo;.<\/p>\n<p>Luis que estaba delante de m&iacute;, al otro lado de la mesa me tom&oacute; de las manos y yo apret&eacute; las suyas como garras, tiritando. Estaba y&eacute;ndome, un calambre dulce me embargaba, me dilu&iacute;a calada hasta los ri&ntilde;ones, en ese &eacute;xtasis uno me pellizc&oacute; el pez&oacute;n hasta casi romp&eacute;rmelo pero fue terriblemente excitante mientras convulsionaba uno, dos minutos. Boqueaba con los ojos blancos, verdaderamente boqueaba y espasmeaba como pescado reci&eacute;n sacado del agua dijeron despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Cuando sent&iacute;a que terminaba, que se me sal&iacute;a todo por mi entrepierna, que me abandonaba parte de mi cuerpo me dej&eacute; caer sobre la mesa exhausta. Fue el orgasmo m&aacute;s grande que he tenido junto a uno en que me masturbaran en una casa en la playa, tambi&eacute;n delante de otros.<\/p>\n<p>Pasaron varios minutos en que se volvieron a sentar y abandon&eacute; medio cuerpo sobre la mesa, la cabeza doblada y los ojos cerrados, los brazos lacios a los lados. Mi hombre se sent&oacute; y me sent&oacute; sobre el doblada, ida, alelada ech&eacute; la cabeza atr&aacute;s dej&aacute;ndola descansar junto al cuello de mi hombre y me top&eacute; con su cara. Si me hubiera besado lo hubiera aceptado. Aunque Luis estuviera a mi lado, total, &eacute;l me puso en esta situaci&oacute;n. Pero no lo hizo, me dijo &ldquo;vamos al ba&ntilde;o para que me limpies&rdquo; y con dificultad me par&eacute; y lo segu&iacute; desnuda y cabizbaja al ba&ntilde;o mientras mi vestido quedaba en el suelo y los dem&aacute;s me miraban desnuda ri&eacute;ndose sentados a la mesa.<\/p>\n<p>En el ba&ntilde;o le lav&eacute; ese fierro que a&uacute;n estaba duro con el agua fr&iacute;a corriendo y bastante jab&oacute;n y se le puso m&aacute;s duro, luego lo sequ&eacute; y me dijo que me sentara en la taza del ba&ntilde;o.<\/p>\n<p>Me lo meti&oacute; en la boca y se masturbo en mis labios hasta que iba a terminar y me separ&oacute; y escupi&oacute; todo su semen en la cara, en el pelo, era mucho, mucho, que me chorre&oacute; por el cuello por el hombro por la frente.<\/p>\n<p>Se guard&oacute; la polla aun sucia y me tom&oacute; del brazo a la altura del hombro y as&iacute;, casi colgando de su mano, (el mide m&aacute;s de 1.80 y yo me empino a 1,45, y pesa seguro el doble de mis 45 kilos) as&iacute;, casi en el aire me sac&oacute; afuera, donde estaban los otros sentados aun a la mesa de p&oacute;ker. Yo hice el adem&aacute;n de limpiarme pero me lo impidi&oacute;.<\/p>\n<p>-Ya est&aacute; bautizada, les dijo, casi colgada por mi brazo mostr&aacute;ndome a los tres, y me sent&oacute; en el sill&oacute;n.<\/p>\n<p>-Si alguien quiere darse el gusto con la Peladita, ah&iacute; est&aacute;.<\/p>\n<p>-Para todo uso?<\/p>\n<p>-Ya viste&hellip; Para todo uso<\/p>\n<p>El Chico Nano se puso de pie, miro a Jorge Luis &ldquo;permiso&rdquo; le dijo y se abri&oacute; la bragueta y se sac&oacute; su sexo que estaba parado como un palo y se sent&oacute; al lado m&iacute;o, luego me mont&oacute; encima de cara a &eacute;l clav&aacute;ndomelo en profunda humedad y me dijo mast&uacute;rbate. Yo cerr&eacute; los ojos dobl&eacute; mi cuello y con su sexo dentro m&iacute;o comenc&eacute; a acariciarme frente a &eacute;l, aun sent&iacute;a mi cuerpo tenso, palpitante, mis labios inflamados y mi bot&oacute;n r&iacute;gido, sus manos pellizcaban mis pezones, apretaban mis senos que cab&iacute;an peque&ntilde;os en sus manos, las sent&iacute;a recorrer mi espalda y mi cadera se refregaba r&iacute;tmica sobre sus piernas, hasta que sent&iacute; que me iba nuevamente y al mismo tiempo que el terminaba dentro de m&iacute; inund&aacute;ndome de semen.<\/p>\n<p>-Sale con cuidado que me ensucias los pantalones, me dijo y me sac&oacute; en el aire casi hacia atr&aacute;s dej&aacute;ndome de pie desnuda frente a esos cuatro hombres vestidos y hasta con zapatos. Yo me mojaba las piernas.<\/p>\n<p>El que le dicen El Otro (no quiero decir su nombre) se par&oacute; y con una mano en mi espalda me empuj&oacute; hacia el ba&ntilde;o, all&iacute; me hizo lavarme la entrepiernas y en el mismo ba&ntilde;o me puso frente a la pared se sac&oacute; un pene rojo y duro y parado detr&aacute;s m&iacute;o me dijo que me pusiera mis zapatos taco alto y me lo introdujo entre mis piernas sin dificultad. De pie detr&aacute;s m&iacute;o con todo su impulso me lo ensartaba levant&aacute;ndome con cada penetraci&oacute;n, era fuerte y violento cada espolonazo que me atravesaba. &ldquo;T&oacute;cate t&uacute; misma&rdquo; me orden&oacute; mientras con ambas manos en mi cintura me sujetaba.<\/p>\n<p>Yo deb&iacute; afirmarme con una mano contra la pared y con la otra abrir mis labios y buscarme hasta sentir mi hinchaz&oacute;n, mi dureza, que en un instante me llev&oacute; hasta volver a sentir que las piernas me fallaban y mientras me desmadejaba sent&iacute;a que me llenaban de nuevo de semen. Termin&oacute; y me dej&oacute; all&iacute;. Yo recuper&eacute; mi vestido me lo puse, me arregl&eacute; algo el pelo y cuando volv&iacute; a salir ellos se hab&iacute;an ido.<\/p>\n<p>Me sent&eacute; en la esquina del sill&oacute;n con los ojos que se me cerraban de cansancio.<\/p>\n<p>Creo que me dorm&iacute; hasta que sent&iacute; a Jorge que me dec&iacute;a &ldquo;vamos a la pieza a Peladita&rdquo;. Lo segu&iacute; de su mano casi durmiendo todav&iacute;a, all&iacute; me us&oacute; hasta la madrugada, estaba desmadejada y me uso como creo se debe usar una mu&ntilde;eca inflable, yo no ten&iacute;a fuerza para responder pero sent&iacute;a como me penetraba de todas las formas imaginables, como me atravesaba hasta sentirlo en mis ri&ntilde;ones, llenarme la boca, los o&iacute;dos, doblarme y colgarme, abrirme empalarme con consoladores y collares de metal, con pinzas en los pezones y colgantes en los labios, con vibradores dobles y con su sexo hasta la garganta.<\/p>\n<p>Hoy lunes estoy destruida, fui a trabajar como zombi mas solo s&eacute; que me siento bien. Que &ldquo;me la puedo&rdquo; con cualquier hombre. Que si me dejaron, si el maldito de mi ex me dej&oacute;, no supo nunca la mujer que se perdi&oacute;. Eso me hace sentir bien.<\/p>\n<p>Zarina<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Mi pareja volvi&oacute; a jugar p&oacute;ker lo que para m&iacute; es sentarme frente a la tv, servirles un trago a ratos para no dormirme. Por suerte solo juega a veces. Con mi pareja nos vemos los viernes y s&aacute;bados en su departamento. &Eacute;l es casado. 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