{"id":29790,"date":"2021-06-07T22:00:00","date_gmt":"2021-06-07T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-07T22:00:00","modified_gmt":"2021-06-07T22:00:00","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-undecima-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-undecima-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Und\u00e9cima parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29790\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>&mdash;Hola&hellip; Ehhh, Rodrigo &iquest;Cierto? Vaya pero que sorpresa. No pens&eacute; que fuera a ser tan r&aacute;pido, pero claro que s&iacute;, jejeje. Te debo ese caf&eacute; y m&aacute;s por supuesto. &iquest;Qu&eacute; te parece si nos vemos ma&ntilde;ana en la tarde? &mdash;Me parece perfecto, le respond&iacute;.<\/p>\n<p>Silvia me observaba nerviosa. Tomando una servilleta para limpiar su nariz, se dio la vuelta para recoger la botella de aguardiente y las copas, al igual el cenicero e ir hasta la cocina.<\/p>\n<p>&mdash;Hablamos antes para definir en cual sitio. Aunque si conoces uno en especial me env&iacute;as la ubicaci&oacute;n y all&iacute; estar&eacute;. Que descanses y perdona por llamar a esta hora. &mdash;Le respond&iacute; a Martha finalmente.<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes, en verdad. Muchas gracias y ma&ntilde;ana te llamo. Un beso mi caballero salvador. &mdash;Y termin&oacute; Martha la llamada.<\/p>\n<p>Yo dej&eacute; el tel&eacute;fono en la mesa y enseguida mi esposa me encar&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Que est&uacute;pida soy, &iquest;no es verdad? Yo preocupada por lo que hice y que aquello no fuera a romper lo nuestro y ya veo que t&uacute;, quien sabe desde cu&aacute;ndo, me ten&iacute;as ya reemplazo. &mdash;S&uacute;bitamente Silvia me habl&oacute;, mir&aacute;ndome por encima del mes&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Pero no te confundas Rodrigo, si nuestro matrimonio se va a la mierda, no va a ser por mi culpa. Ser&aacute;s t&uacute; y solo t&uacute; el culpable. &mdash;Y en sus ojitos caf&eacute;s empez&oacute; de nuevo a desbordarse el llanto. No aguant&eacute; verla as&iacute; y fui a su encuentro.<\/p>\n<p>Silvia levant&oacute; su rostro y me mir&oacute; expectante. La tom&eacute; entre mis brazos y con mis labios fue besando sus ojos, absorbiendo su salina humedad. De a pocos tambi&eacute;n mi boca recorri&oacute; el trazado de las l&aacute;grimas por sus mejillas y finalmente termin&eacute; acariciando con mis dedos el contorno de sus deliciosos labios y lentamente sin dejar de mirarla, acerqu&eacute; mi boca a la suya y nos besamos, largo, profundo, entregados &iacute;ntimamente despu&eacute;s de tanto desasosiego y completamente enamorados.<\/p>\n<p>&mdash;Mi amor, la confundida eres t&uacute;. Yo jam&aacute;s, esc&uacute;chame Silvia, yo nunca har&iacute;a algo para herirte, mortificarte o intentar acabar con lo nuestro. Yo te amo, desde el primer momento en que te vi lo supe. Tu mi vida, ser&aacute;s por siempre la &uacute;nica mujer a quien amar&eacute;. &mdash;Y mi esposa se aferr&oacute; con sus brazos a&uacute;n con mayor fuerza a mi torso. Apoy&oacute; su cabeza de lado sobre mi pecho para luego despegarse un poco y mir&aacute;ndome fijamente me dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Y t&uacute; mi amor, tu eres el hombre que escog&iacute; para compartir mi camino. Perd&oacute;name, me dej&eacute; llevar por est&uacute;pida. Lo siento realmente. Pero que te quede claro que no va a suceder nada m&aacute;s entre mi jefe y yo. Ha sido un error terrible de parte suya y una completa idiotez m&iacute;a por aceptar sus besos y los regalos. Se los voy a devolver. &iexcl;Todo!<\/p>\n<p>&mdash;No te preocupes por eso mi amor, le respond&iacute;. Los detalles son lo de menos y s&iacute; ya lo aclaraste con tu jefe, pues no veo necesario que los devuelvas y pases por maleducada o una desagradecida. Yo debo confiar en ti, y no ser&eacute; ese obst&aacute;culo, que te limite o te impida superarte en tu desarrollo profesional, de lo contrario nuestra relaci&oacute;n no tendr&iacute;a sentido. &mdash;Y volv&iacute; de nuevo a besarla, con m&aacute;s ternura que pasi&oacute;n.<\/p>\n<p>Deslic&eacute; mis dos manos hasta alcanzar la redondez de sus nalgas, para apretarlas, amasarlas con firmeza. Humm, que placentera sensaci&oacute;n aquella de ir incrementando la pasi&oacute;n arriba, besando y lamiendo su lengua, para a la vez sentir abajo que mi verga tomaba dureza bajo mi b&oacute;xer, restreg&aacute;ndola contra su vientre y los dos ya respirando agitados, con deseos de llegar a algo m&aacute;s. Pero mi esposa, se apart&oacute; un poco, para dejarme notar las ganas en el rubor de sus mejillas y soltarme con cari&ntilde;o, una clara se&ntilde;al de &iexcl;Prohibido pasar!<\/p>\n<p>&mdash;No empecemos lo que no vamos a poder terminar mi vida. Ya sabes que me baj&oacute; la regla. Ni modos.<\/p>\n<p>Y sin embargo yo, por encima de la tela de la camiseta, amas&eacute; sus pechos hasta lograr que sus pezones se endurecieran, palp&aacute;ndolos entre mis dedos, pellizc&aacute;ndolos un poco. Silvia se sonri&oacute;, puso sus manos sobre las m&iacute;as y me bes&oacute; nuevamente, ofreci&eacute;ndome la calidez de su boca.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;De qui&eacute;n son este par de t&eacute;ticas preciosas? Le dije y mi mujer me respondi&oacute;: &iexcl;M&iacute;as, mi amor! Jajaja. Pero tambi&eacute;n &uacute;nicamente tuyas. &mdash;Pues bien mi cielo, y apretando sus pezones entre mis dedos con mayor fuerza le dije&hellip; Entonces que ninguna mano o boca diferente a la m&iacute;a los acaricien o los besen. &iquest;Estamos? &mdash;Y Silvia me regal&oacute; su apenada mirada para responderme despu&eacute;s&hellip; &iexcl;Eso depende mi amor!<\/p>\n<p>&mdash;Depende de qu&eacute; Silvia. Le respond&iacute; intrigado.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Humm! mi cielo, de que estas manitas y esta boquita tuya, tampoco se posen en otros que no sean las m&iacute;as. &iquest;Ok? &mdash;&iexcl;Pufff! Suspir&eacute; consternado, recordando aquellos momentos con Paola.<\/p>\n<p>&mdash;Por cierto cielo, no me respondiste cuando te pregunt&eacute; con qui&eacute;n estuviste hoy en Cercedilla. Es una mujer, &iquest;no es verdad? &mdash;&iexcl;Mierda! Se me hab&iacute;a olvidado comentarle a Silvia, sobre ese &laquo; peque&ntilde;o desliz&raquo;.<\/p>\n<p>Y en ese preciso momento, tanto como en el m&oacute;vil de Silvia se recib&iacute;a una notificaci&oacute;n de un mensaje, yo en el m&iacute;o escuchaba el sonido que llevaba un rato esperando. Los giros del destino, Silvia se acerc&oacute; a la mesita auxiliar donde manten&iacute;a cargando su m&oacute;vil y yo mientras tanto, abr&iacute;a la aplicaci&oacute;n de mensajer&iacute;a en el m&iacute;o y pens&eacute; en las vueltas que da la vida. Ahora era ella, mi esposa la celosa y yo el infiel que guardaba secretos.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, buenas noches. &iquest;Te molesto?<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Quer&iacute;a que supieras que habl&eacute; con tu amigo esta tarde.<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Y me ha recomendado hablar antes con mi esposa. Tratar de llegar a un acuerdo, pero sin mostrarle las pruebas que tengo.<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Solo hablar primero, en un tono conciliador, ya sabes. Es un buen tipo, muy inteligente. &mdash;Esper&eacute; preocupada alg&uacute;n comentario de &iacute;ndole m&aacute;s &iacute;ntimo hacia m&iacute;, pero como no lo hizo, tranquilamente le respond&iacute;, en frente de mi esposo que a su vez escrib&iacute;a algo en su m&oacute;vil.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas noches don Hugo, me alegra saber que hablar&aacute; con su esposa. Es probable que ustedes arreglen sus problemas. Hablar&hellip; Casi es siempre la soluci&oacute;n. &mdash;Doble check.<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Pues Silvia, no estoy muy seguro de que sirva de algo pero por el bienestar de mis hijos lo voy a hacer. Y t&uacute;&hellip; &iquest;C&oacute;mo va todo con tu esposo?&#8230;<\/p>\n<p>Levant&eacute; mi vista del teclado del m&oacute;vil para observar como Rodrigo beb&iacute;a un sorbo de su cerveza, muy atento a lo que escrib&iacute;a yo en el m&iacute;o. Si Rodrigo quer&iacute;a jugar conmigo, yo tambi&eacute;n podr&iacute;a lanzar mis dardos.<\/p>\n<p>&mdash;Don Hugo, la verdad me cansa mucho escribir, porque mejor no&hellip; &iquest;Puede hablar? O&hellip; &iquest;Est&aacute; su esposa por ah&iacute; cerca? &mdash;Doble check.<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No hay problema Silvia, despu&eacute;s de dejar mi maleta lista, sal&iacute; a correr un rato al parque y ahora estoy descansando frente a la entrada. Y t&uacute;&hellip; &iquest;Puedes hablar con tranquilidad?<\/p>\n<p>Y totalmente decidida, me sent&eacute; en el sof&aacute;, recompuse un poco mi cabello para posteriormente, dar un toque al s&iacute;mbolo de video llamada y esper&eacute;.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Silvia se escrib&iacute;a mensajes con alguien. Alguna compa&ntilde;era de trabajo o de pronto su amiga M&oacute;nica, quien desde Colombia, le comentaba c&oacute;mo iba el tema de su reciente embarazo. Pero al observarla, not&eacute; que su enfado inicial cambi&oacute; al leer uno de los mensajes y en sus ojos un brillo; en su boca se dibuj&oacute; una satisfactoria sonrisa y luego se acomod&oacute; en el sof&aacute; de la sala, cruzando sus piernas y acomodando un coj&iacute;n por detr&aacute;s de su espalda, luego el otro en medio de sus muslos. Present&iacute; que llegaba el momento de su venganza. Y por qu&eacute; no, la m&iacute;a tambi&eacute;n.<\/p>\n<p>Fue la primera vez que escuch&eacute; aquella voz. Grave, en una tonalidad algo baja, saludaba a mi esposa con algo de sorpresa. En &eacute;l primero, enseguida en m&iacute;. Un&hellip; &iexcl;Hola Jefe! &iquest;C&oacute;mo est&aacute; usted? De mi esposa y por respuesta escuch&eacute; de aquella voz masculina un&hellip; &iexcl;Muy bien! Pero t&uacute; te ves mejor. Y Silvia sonri&oacute;.<\/p>\n<p>Ese&hellip; &iexcl;Te ves! dispar&oacute; en mi las alarmas. &iexcl;Estaban con seguridad en una video llamada! Mi esposa usando mi camiseta de hacer deporte por pijama que le quedaba por fortuna holgada, aunque dejaba transparentar un poco sus aureolas. Yo analizaba esa noche la postura, los gestos y las expresiones, colocando especial cuidado en el tono de la voz, tanto de aquel hombre como de mi esposa. Pero el sonido de un nuevo mensaje entrante, me hizo desviar la mirada y concentrarme en la explicaci&oacute;n pendiente con mi rubia tentaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Rocky, Nene, perd&oacute;name por escribirte tan tarde. &iquest;Te molesto?<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;No estar&aacute;s enojado conmigo? &iquest;O s&iacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Rocky? Y aj&aacute; Nene, no me vas a responder. &iexcl;No pongas en Ohio con yo! Carita triste y otra carita llorando.<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Me muro si es as&iacute;&hellip; &iexcl;Plop! Me mur&iacute;. Carita de muerta.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas noches se&ntilde;orita mimada pero incumplida. &iexcl;Jajaja! Me hacen gracia tus emojis. As&iacute; quien se puede &laquo;enohiar&raquo; contigo. &mdash;Doble check.<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Anda Nene, es que no me escrib&iacute;as nada. &iquest;Est&aacute;s muy ocupado?<\/p>\n<p>&mdash;No se&ntilde;orita Torres, solo que acabo de hablar con mi esposa y pues&hellip; &mdash;Doble check.<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y aj&aacute;? &iexcl;Cuenta, cuenta!<\/p>\n<p>&mdash;Ahora no Pao, tal vez ma&ntilde;ana. Mejor concentr&eacute;monos en lo que necesitas aprender para ma&ntilde;ana. &iquest;Papel y l&aacute;piz, en la mano? &mdash;Doble check.<\/p>\n<p>&mdash;Escribiendo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Erdaaa Nene! no. Espera voy a buscar algo donde anotar.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Jefe, me alegra que hablara con Albert. Tome nota de lo que &eacute;l le aconseja. Ya ver&aacute; que es por su bien, mejor dicho jefe, para su familia. &mdash;Y esper&eacute; la reacci&oacute;n en el rostro de mi esposo al enterarse de que hablaba en frente de &eacute;l con el hombre que me hab&iacute;a tentado&ndash;. Quer&iacute;a esa noche darle tranquilidad.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que s&iacute;, me respondi&oacute; cordial mi jefe para luego proseguir con una nueva informaci&oacute;n. &mdash;Esperemos que salga todo muy bien. Por cierto Silvia, te van a llegar ma&ntilde;ana unos documentos de una de las empresas nuevas. Ya sabes, la del inversionista de Tur&iacute;n. Los puedes ir revisando y verificas la situaci&oacute;n financiera, con eso me podr&aacute;s brindar tu diagn&oacute;stico sobre el desempe&ntilde;o de los dos &uacute;ltimos trimestres&ndash;. Termin&oacute; por decirme don Hugo. Y Rodrigo revisaba algo en su ordenador.<\/p>\n<p>&mdash;Perfecto don Hugo, como usted diga. Luego, supongo que usted analizar&aacute; en detalle la solvencia de esa empresa y medir&aacute; la condici&oacute;n patrimonial a corto plazo, no es verdad. &mdash;Y mi jefe sonriendo me respondi&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Exactamente, por eso eres mi mano derecha. Juntos lo haremos la otra semana mi &aacute;ngel. &mdash;&iexcl;Mierda! Y aqu&iacute; &iacute;bamos de nuevo y con mi esposo cerca, escuchando todo. Inmediatamente voltee a verlo y efectivamente estaba Rodrigo concentrado, mir&aacute;ndome y pendiente de la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Este tipo tan abusivo, pens&eacute;. &iquest;C&oacute;mo as&iacute; que su &aacute;ngel? Y Silvia no le recrimin&oacute; nada. Tan solo me mir&oacute; angustiada cuando su jefecito le dijo aquellas palabras. Y Paola nada que volv&iacute;a a la conversaci&oacute;n. Deb&iacute;a como siempre, sentar un precedente&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Silvia mi amor&hellip; &iquest;No has visto mis auriculares? No los encuentro por ninguna parte. &mdash;Y puse en mis labios mi mejor sonrisa de picard&iacute;a.<\/p>\n<p>Silvia lo not&oacute;, y yo estuve casi seguro de eso, creo que comprendi&oacute; sobresaltada que yo deseaba que su jefe supiera que yo estaba all&iacute; y que &laquo;su &aacute;ngel&raquo; era mi amor. M&aacute;s no contaba yo, con que ella se sintiera inc&oacute;moda por mi s&uacute;bita intromisi&oacute;n y entonces se acomod&oacute; el cabello en una trenza improvisada encaram&aacute;ndola sobre su cabeza y despu&eacute;s de dos vueltas, se lo dej&oacute; caer coquetamente sobre la parte delantera al costado derecho, pero al hacerlo y levantar el brazo libre, la bendita camiseta se tens&oacute;, dejando expuesto la tirantez de su endurecido pez&oacute;n. &iquest;En venganza por mi llamada tan extra&ntilde;a para ella?<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh, no recuerdo haberlos visto. Es que como &laquo;&uacute;ltimamente&raquo; todo lo dejas tirado por ah&iacute;, pues se te pierden con ese desorden tuyo y vaya uno a saber cu&aacute;l de tus &laquo;compa&ntilde;eritas&raquo; de oficina, los puede haber recogido. &mdash;Me respondi&oacute; mi esposa tranquilamente, pero haciendo especial &eacute;nfasis en dos palabras. &Uacute;ltimamente y compa&ntilde;eritas. &iexcl;Golpe bajo!<\/p>\n<p>Y bien eso ten&iacute;a yo que devolverlo. As&iacute; que ni corto ni perezoso, tambi&eacute;n realic&eacute; una llamada pero esta vez desde mi port&aacute;til y con video. A grandes problemas, grandes soluciones. Bueno esa fue la idea inicial.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Oye Silvia lo siento, no pens&eacute; que tu esposo estuviera por ah&iacute; cerca. &mdash;Me habl&oacute; mi jefe preocupado por aquella peque&ntilde;a &laquo;intromisi&oacute;n&raquo; de mi esposo, en nuestra conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No se preocupe jefe. Est&aacute; trabajando en su ordenador. Bueno y&hellip; &iquest;En que est&aacute;bamos? Ahh s&iacute;, lo de Tur&iacute;n. Estar&eacute; pendiente de esos informes y los revisar&eacute; con sumo cuidado. &iquest;&Oacute;igame jefe y por cierto, sale usted s&oacute;lo a correr siempre a estas horas? &mdash;Se lo pregunt&eacute; por cambiar el tema. Lo laboral lo dejar&iacute;a para la oficina.<\/p>\n<p>Y esperando la respuesta de mi jefe, escuch&eacute; con claridad, una voz femenina proveniente del ordenador port&aacute;til de mi esposo, pero no retir&eacute; mi vista de la angosta pantalla de mi tel&eacute;fono m&oacute;vil. Una oreja all&iacute; y la otra&hellip; &iexcl;Esa all&aacute;!<\/p>\n<p>&mdash;A veces cuando puedo, &ndash;continu&oacute; mi jefe hablando&ndash; hago algo de ejercicio por las ma&ntilde;anas, pero a esta hora es muy tranquilo para correr y de paso, necesitaba pensar. Oye Silvia, estas segura que no hay problema con tu esposo, si quieres mejor hablamos ma&ntilde;ana. &mdash;Y mi pobre jefe todo preocupado, recostado sobre un muro blanco. Ten&iacute;a puesta una sudadera azul con franjas blancas y un bolsillo tipo canguro por delante. Una capucha gris rat&oacute;n cubr&iacute;a su cabeza y en sus orejas, los peque&ntilde;os aud&iacute;fonos inal&aacute;mbricos. As&iacute; trajeado tan deportivamente, mi jefe se ve&iacute;a juvenilmente guapo.<\/p>\n<p>&mdash;No tendr&iacute;a porque jefe, para eso vivimos juntos y no tenemos problema alguno. No hay nada que ocultar. &mdash;Y mirando a mi esposo le dije&hellip; &iexcl;Mi amor! es mi jefe que ma&ntilde;ana se va de viaje y estamos ultimando algunos detalles. No te incomoda, &iquest;no es verdad mi vida? &mdash;Y coloqu&eacute; mi sonrisa de ni&ntilde;a inocente, arrugando la nariz y pesta&ntilde;eando consecutivamente&ndash;. Quer&iacute;a a devolverle a Rodrigo su jugada.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh, claro que no mi amor. A estas horas la llamada debe ser muy importante. Habla con tranquilidad mientras yo termino de explicarle a mi nueva compa&ntilde;era de trabajo algo y nos vamos a la camita que quiero arruncharme contigo. &iexcl;Fresca mi cielo!, por m&iacute; no hay problema cari&ntilde;o m&iacute;o. &mdash;Y finalic&eacute; mirando a Silvia y haci&eacute;ndole el gesto aquel de tener el pu&ntilde;o cerrado para luego ir levantando mi dedo medio. Y mi esposa frunci&oacute; su ce&ntilde;o, pero en su boca mantuvo la falsa sonrisa. &iexcl;Golpe con golpe se paga!<\/p>\n<p>Por fin a la segunda marcaci&oacute;n Paola respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Aj&aacute; Nene, pero como afanas. Casi no me das tiempo a ponerme la bata. &iexcl;Jajaja! Mi &laquo;rolito&raquo; hermoso por poco y me toca llegar a tu clase en Baby Doll y as&iacute; no creo que te puedas concentrar. &iexcl;Bueno ya estoy lista! &mdash;Y Paola se mostraba ante la c&aacute;mara con una bata de seda negra algo entreabierta. Sus dorados cabellos recogidos en una mo&ntilde;a alta, y sin reparo alguno, con una toallita retir&aacute;ndose el maquillaje.<\/p>\n<p>Silvia la pudo escuchar, m&aacute;s sin embargo no hizo alusi&oacute;n alguna a ese comentario de Paola, ni intenci&oacute;n de voltear a mirarme y sigui&oacute; hablando con su jefe como si nada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Lista entonces para la clase? Le pregunt&eacute;. Pero antes de que mi rubia compa&ntilde;era me respondiera, la conversaci&oacute;n entre mi esposa y su jefe se detuvo para enseguida, mi esposa voltear su cabeza y contarme, sin altaner&iacute;a alguna, a cambio de su vocecita de ni&ntilde;a consentida y la cara cuando quer&iacute;a algo de m&iacute;, que hablaba con su jefe y que si me importaba que lo hicieran all&iacute;.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&iquest;Rolito hermoso? &iquest;Baby Doll? &iquest;Pero que mierdas pasa aqu&iacute;? Me pregunt&eacute; al escuchar la voz de aquella mujer. Me hice la desentendida y me esforc&eacute; por no voltear a mirar a mi esposo y prestarle atenci&oacute;n a mi jefe sobre algo de la nueva empresa de Tur&iacute;n. Obviamente distra&iacute;da en escuchar lo m&aacute;s posible a mi esposo y su nueva compa&ntilde;era, no le prestaba inter&eacute;s alguno.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia&hellip; &iquest;Entendiste bien? &mdash;Y yo perdida le respond&iacute; honestamente que no.<\/p>\n<p>&mdash;Don Hugo, la verdad me gustar&iacute;a que me lo explicara de nuevo, pero deme un momento que estoy algo sedienta. &mdash;Y me quit&eacute; de encima el coj&iacute;n que manten&iacute;a sobre mis piernas y poni&eacute;ndome en pie, fui hasta la mesa del comedor y sin pedir permiso tom&eacute; la lata de cerveza que estaba bebiendo mi esposo y le dije:<\/p>\n<p>&mdash;Mi amor&hellip; &iquest;Me regalas un sorbito? Gracias. T&uacute; tan lindo mi cielo. &iexcl;Ahh! y te robo otro cigarrillito. &mdash;Y tomando la cerveza, junto a la cajetilla de cigarrillos, me dirig&iacute; al balc&oacute;n.<\/p>\n<p>Desde all&iacute; al estar mi esposo sentando en el comedor d&aacute;ndome la espalda, podr&iacute;a con seguridad observar el rostro de aquella mujer.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Lista y dispuesta Nene, Jajaja. &iquest;Me veo horrible no es as&iacute;? &mdash;Y acerc&oacute; su rostro a la c&aacute;mara, girando su rostro a diestra y siniestra. Aqu&iacute; no supe si Silvia escuch&oacute; o se movi&oacute;, nada. Solo me fij&eacute; en la hermosa y fresca piel de mi rubia tentaci&oacute;n, tan lozana juventud y sus ojos para nada perd&iacute;an la hermosura de su verde profundo.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno Pao, es lo que hay. Jajaja. Mentiras te ves muy bien, como siempre. &mdash;Le habl&eacute; a la rubia, mirando disimuladamente por encima del borde de la pantalla a mi esposa. &mdash;No, no gir&oacute; su rostro pero si arque&oacute; sus cejas, en clara demostraci&oacute;n de estar m&aacute;s pendiente de mi conversaci&oacute;n con Paola que la suya con el jefecito.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos a ver, para ma&ntilde;ana debes saber explicar c&oacute;mo hicimos el negocio y todo lo que logramos hoy. Vimos una oportunidad que por lo general es la debilidad y escarbamos en las personas, buscando una soluci&oacute;n puntual a sus necesidades. Algunas personas creen necesitar algo y ah&iacute; es cuando llegamos para que les demos un peque&ntilde;o empuj&oacute;n, y as&iacute; puedan empezar a mejorar. Otras prefieren callar y escuchar. Son las m&aacute;s dif&iacute;ciles de descifrar. Y Paola tomaba nota de mis palabras, m&aacute;s sin embargo mi mujer segu&iacute;a impasible su personal intercambio de opiniones sobre un trabajo pendiente.<\/p>\n<p>&mdash;Recuerda que no se vende lo que no se ofrece y sin embargo Pao, t&uacute; y yo no vendemos, solo ofrecemos soluciones. Ah&iacute; radica la diferencia. La venta la logramos de acuerdo a c&oacute;mo presentemos nuestra oferta. Los peque&ntilde;os detalles Pao, son importantes. Muchas personas lo pasan por alto, pero nosotros no. Nosotros asesoramos, para nada presionamos como otras personas con regalitos o baratijas de publicidad. Hay que saber romper el hielo, y t&uacute; tienes el don natural de provocar el fuego necesario para derretirlo. &mdash;Y entonces despu&eacute;s de mis &uacute;ltimas palabras, capt&eacute; por completo la atenci&oacute;n de Silvia.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Escuchaba m&aacute;s a mi esposo que lo que don Hugo me dec&iacute;a del nuevo inversor. Rodrigo hablaba con una mujer que a todas luces parec&iacute;a muy cercana a &eacute;l. Melosa en su trato y ese particular acento tan&hellip; &iquest;Coste&ntilde;o? Rodrigo le explicaba alg&uacute;n tema de ventas. Yo me hacia la desinteresada y estaba logrando mantener mi compostura, hasta que los escuche hablar del negocio que los dos hab&iacute;an logrado ese mismo d&iacute;a. Pero entonces mi esposo dijo algo sobre las cualidades innatas de esa mujer, de una manera muy&hellip; &iquest;Personal? Y se dispararon las pulsaciones de mi coraz&oacute;n. Rodrigo me hab&iacute;a puesto en apuros al interrumpir la conversaci&oacute;n con don Hugo, pues bien, ahora ser&iacute;a yo.<\/p>\n<p>Me acerqu&eacute; hasta la mesa del comedor y cari&ntilde;osamente le rob&eacute; su cerveza y le ped&iacute; un cigarrillo, todo con la ternura y claridad necesaria en mi voz, para que tanto esa mujer como mi jefe, tuvieran claro que entre Rodrigo y yo no hab&iacute;a rastros de desuni&oacute;n ni ning&uacute;n tipo de fisura que pudieran ellos aprovechar. Bueno, eso quise creer aquella noche.<\/p>\n<p>Me coloqu&eacute; en el balc&oacute;n para fumar, beber y observar. La pantalla del computador port&aacute;til de Rodrigo, permanec&iacute;a para mi disgusto, oculta por su espalda y la cabeza. Aunque desde aquella posici&oacute;n pod&iacute;a escuchar con mayor claridad la conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Oopss! Rocky &iquest;T&uacute; esposa anda por ah&iacute;? &iquest;No se molestar&aacute; contigo? &mdash;Me dijo Paola algo desconcertada.<\/p>\n<p>&mdash;Para nada Pao, est&aacute; hablando con su jefe un asunto del trabajo. Mejor continuemos. &iquest;Tienes las tablas financieras que te entregu&eacute; el otro d&iacute;a? &mdash;Le pregunt&eacute; con la clara intenci&oacute;n de restarle importancia al hecho de que mi esposa, se hubiera hecho escuchar de aquella manera tan amorosa ante Paola y colocarse a mi espalda en el balc&oacute;n, seguramente con la idea de observar la imagen de mi nueva compa&ntilde;era.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Erdaaa! Nene, aguanta la burra, aguanta que por aqu&iacute; las debo tener&hellip; Si, aqu&iacute; est&aacute;n. Dime que hago con ellas. &mdash;Y despu&eacute;s de revisar en el fondo de mi malet&iacute;n, encontr&eacute; los auriculares y los conect&eacute; a mi ordenador port&aacute;til para empezar la explicaci&oacute;n de su uso. Dejando con la intriga a m&iacute; esposa.<\/p>\n<p>&mdash;Mira Pao, la idea inicial era ofrecerles reemplazar una o dos, con algo de suerte las tres pero&hellip; &iquest;Recuerdas a los conductores? Te diste cuenta de la cantidad de hoteles en esa zona tan peque&ntilde;a. Hay mucho trabajo por hacer all&iacute;, mucho turista por transportar. Mejorar la calidad del servicio. De all&iacute; me surgi&oacute; la idea de una sociedad entre los conductores y de Don Tom&aacute;s. Volverlos propietarios. Ventajas y beneficios. &mdash;Y a Paola, de manera juiciosa, la ve&iacute;a escribir en una libreta&ndash;. Y me concentr&eacute; en la explicaci&oacute;n del negocio y los planes financieros ofrecidos, desentendi&eacute;ndome de la conversaci&oacute;n que a mi espalda sosten&iacute;an mi esposa y su jefe.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Jefe, disculpe mi curiosidad, pero&hellip; &iquest;Que dice su esposa? &iquest;En verdad, no han hablado nada? &mdash;Y mientras preguntaba aquello a mi jefe, yo me mov&iacute;a un poco en el balc&oacute;n, tratando de ver el rostro de aquella nueva compa&ntilde;era de mi marido. &iexcl;Pero nada! Me sent&iacute;a frustrada por ello.<\/p>\n<p>&mdash;Pues Silvia, no mucho en verdad. Hoy hablamos poco. Le coment&eacute; sobre la llegada de nuestros hijos y mi idea de salir a la Sierra este fin de semana, sin ella, y resignada, lo acept&oacute;. Tambi&eacute;n le inform&eacute; de mi viaje a las otras oficinas y ella me coment&oacute; algo de enviar al taller a su auto para revisarlo pues tuvo problemas con el coche, hoy por la tarde. Me dijo que ven&iacute;a de visitar a una terapeuta amiga suya, buscando alguna soluci&oacute;n a lo nuestro y que quer&iacute;a que la perdonara, la escuchara y empez&aacute;ramos los dos una terapia de pareja. Y la verdad Silvia, no me siento preparado a&uacute;n para hacerlo. Por eso sal&iacute; a correr. &mdash;El sonido grave de la voz de mi jefe, tristemente fue bajando la modulaci&oacute;n del tono, dej&aacute;ndome notar el vac&iacute;o que provoca una traici&oacute;n, en el coraz&oacute;n de quien ama en verdad.<\/p>\n<p>&mdash;Lo entiendo don Hugo y comprendo lo dif&iacute;cil que debe ser para usted esta situaci&oacute;n. Sin embargo la idea de su esposa no me parece nada mal. Si logran hablar con la ayuda de una persona profesional, quiz&aacute; logren entenderse. Jefe&hellip; &iquest;Puedo preguntarle algo &iacute;ntimo? &mdash;Y lo v&iacute; llegar hasta la entrada de aquella casa y en los escalones de la entrada se sent&oacute;, dando un sorbo a su botella de agua, para posteriormente, sonre&iacute;r.<\/p>\n<p>&mdash;Claro Silvia, ya sabes que confi&oacute; en ti, te debo mucho porque t&uacute; te has convertido en m&iacute;&hellip; &mdash;Su amiga y asistente, jefe&ndash;. No le dej&eacute; terminar aquella frase, intuyendo que &eacute;l se iba a referir a mi como su &aacute;ngel, y eso podr&iacute;a mortificar a Rodrigo al escucharlo nuevamente. Mi jefe, agach&oacute; su cabeza casi hasta meterla entre sus piernas, pero a&uacute;n con su mano estirada manteniendo algo inestable, la imagen en su m&oacute;vil.<\/p>\n<p>&mdash;Y bien, don Hugo, porque raz&oacute;n cree usted que su mujer hiciera lo que hizo. Debe haber una causa, motivos o razones para que ella lo traicionara. &mdash;Y en aquel instante sin que se pudiera percatar mi jefe, por detr&aacute;s fue emergiendo una figura, primero los pies, calzando unas zapatillas rosas para estar en casa, luego sus piernas desnudas hasta llegar un poco por encima de sus rodillas, cubiertas por una bata elegante y en rosa p&aacute;lido satinado y de mangas largas, decoradas con esmerados encajes en los bordes.<\/p>\n<p>S&iacute;, all&iacute; de pie estaba su esposa, la se&ntilde;ora Martha. No me decid&iacute; en aquel momento, si en advertirle de su presencia o dejarle expresarse inocentemente ante ella. Y tom&eacute; la decisi&oacute;n de no hacerlo y dejar que ella escuchar&aacute; de boca de su esposo, lo que &eacute;l pensaba. Di una calada al poco cigarrillo que me quedaba y un sorbo igualmente largo a la lata de cerveza. Mi esposo continuaba dando su explicaci&oacute;n a aquella desconocida, aparentemente sin ponerme atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Silvia, te consta que yo no hago nada m&aacute;s que trabajar. Salgo de aqu&iacute; para la oficina y de all&iacute; me regreso. Siempre pensando en mi familia, en que con mi esfuerzo no les falte nada, ni a mis hijos ni a Martha. S&iacute;, tienes raz&oacute;n. Claro que he pensado estos d&iacute;as en que he podido fallar. Tal vez es mi culpa por no estar m&aacute;s pendiente de ella, pero no he dado motivos para que ella me enga&ntilde;ara. &mdash;La se&ntilde;ora Martha, que en un principio, permanec&iacute;a impasible se fue acercando silenciosa detr&aacute;s de &eacute;l.<\/p>\n<p>&mdash;Pues si don Hugo tiene usted raz&oacute;n, sin embargo el problema puede estar en otro lugar, dentro de ustedes dos, en su intimidad como pareja. &iexcl;Ehhh! no quiero entrometerme pero&hellip; &iquest;Jefe que tal marchaban las cosas entre ustedes dos, con el sexo? Antes de&hellip; &iexcl;Ya sabe! &mdash;Don Hugo enderez&oacute; un poco su espalda, para pensar su respuesta. &mdash;&iexcl;Si quiere no me responda!&ndash;. Le dije posteriormente pues lo percib&iacute; algo inc&oacute;modo con mi pregunta.<\/p>\n<p>&mdash;Estas insinuando que yo no&hellip; &mdash;Y luego de un suspiro, &eacute;l me dej&oacute; apreciar que empezaban a humedecerse un poco, sus hermosos ojos grises&ndash;. Pues, no lo s&eacute;, Silvia. Creo que bien. &iexcl;Vamos, qu&eacute; como todas las parejas creo yo! Es verdad que ya no es como antes, no lo hacemos con la misma frecuencia que en un comienzo pero creo que lo hac&iacute;amos normal, a menudo. Sabes, creo que ella es muy tradicional con el tema del sexo y yo pues tambi&eacute;n, no necesito m&aacute;s. Ella has sido la &uacute;nica mujer en mi vida, sexualmente hablando. Nos conocimos muy j&oacute;venes en la universidad. Nos enamoramos y nos casamos. Lo normal Silvia. Ya vinieron los hijos y ella dej&oacute; de trabajar para dedicarse a ellos y yo pues ya sabes&hellip; Trabajo, reuniones, viajes y m&aacute;s trabajo. Crees t&uacute; que&hellip; &iquest;Es por eso Silvia? T&uacute; piensas que soy&hellip; &iquest;Ser&eacute; tan malo en la cama? &mdash;Me pregunt&oacute; mientras yo observaba con detenimiento el movimiento de la se&ntilde;ora Martha y no, no podr&eacute; olvidar c&oacute;mo se llevaba la mano derecha a su boca para luego empezar a estirar su mano izquierda, extendiendo sus finos dedos hacia mi jefe pero sin llegar a hacerlo, encogerlos un instante antes, quiz&aacute; por temor, verg&uuml;enza o para escuchar algo m&aacute;s, que le diera el valor faltante.<\/p>\n<p>&mdash;No, no jefe, disc&uacute;lpeme. Perd&oacute;n yo solo estoy&hellip; Analizando la situaci&oacute;n desde otro punto de vista. Usted nunca le ha sido infiel y ella tampoco antes de&hellip; pues de esto. De pronto estar tanto tiempo en casa sin hacer nada, se encontr&oacute; de pronto desmotivada y eso hizo que le surgieran algunas preguntas, ideas de experimentar algo distinto, ya sabe jefe, para pensar en hacer lo que finalmente hizo. Y puede que surgiera en ella la necesidad de tener sexo solo por diversi&oacute;n jefe, como lo hacen a menudo los hombres. Esta mal, lo s&eacute;, jefe y no la disculpo pero ella tal vez si lo ame todav&iacute;a. Hable con ella, con sinceridad, dele una oportunidad. Por qu&eacute; don Hugo, yo creo que entre ustedes dos, a&uacute;n existe amor. &mdash;Mi jefe solo mov&iacute;a su cabeza de izquierda a derecha, tratando de negar lo evidente.<\/p>\n<p>&mdash;Usted de verdad la ama, lo pude ver en la tristeza de sus ojos. Si no fuera as&iacute;, usted no habr&iacute;a dejado de escapar la oportunidad de estar con esa rubia que contrat&oacute; o de haber intentado hacerlo conmigo. &iquest;No es verdad? Don Hugo levant&oacute; su cabeza, me mir&oacute; un segundo o dos sin responderme, luego sonri&oacute;. Con el dedo &iacute;ndice y su pulgar, apoyados sobre el tabique de su nariz, se apretuj&oacute; los ojos, para sin mirarme, contestar&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Si Silvia, yo la amo. Pero en verdad que se me hace dif&iacute;cil mirarla a los ojos sin recordar&hellip; Es que no encuentro la manera de olvidar ni perdonar. &mdash;Por detr&aacute;s de mi jefe, su mujer ya estiraba sus dos brazos, casi a punto de tocarle. Y se aferr&oacute; con fuerza, abraz&aacute;ndolo por detr&aacute;s, colocando su cabeza sobre el hombro para despu&eacute;s darle un sonoro beso en la mejilla.<\/p>\n<p>&mdash;Feliz noche jefe, hablamos ma&ntilde;ana si me necesita. &mdash;Y di por concluida esa videollamada. Feliz de ayudar a mi jefe, de nuevo. Y ahora, ir&iacute;a por lo m&iacute;o, que hab&iacute;a dejado tambi&eacute;n yo, muy abandonado, ir&iacute;a junto a mi esposo para ser felices juntos.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Bien Pao, creo que eso es todo. Mira, no te mates tanto la cabeza. Quiero que descanses ahora y si no entendiste algo, solo b&uacute;scame con tu mirada y yo te sacar&eacute; del apuro. &iexcl;Fresca preciosa!<\/p>\n<p>&mdash;Y aj&aacute;, Rocky estoy nerviosa nene. No s&eacute; si vaya a poder dormir y menos si no me puedo sacar de mi cabeza ese beso que me diste. Y tu mano acariciando mi pecho&hellip; &mdash;Ummm, si Pao, pero ya te dije que eso fue un error de mi parte. Lo lamento. No pienses en eso y dormir&aacute;s tranquila. Le respond&iacute;. &mdash; &iexcl;Jajaja! Nene, creo que tienes raz&oacute;n aunque puede que duerma mejor si lo recuerdo mientras que me toco un poquito por aqu&iacute; y por all&aacute;&ndash;. Me contest&oacute; de forma sensual, metiendo su mano por debajo de su bata, toc&aacute;ndose el mismo seno que yo hab&iacute;a acariciado esa tarde.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno Pao, creo que por hoy han sido suficientes emociones. Vamos a la cama. Tu a la tuya y yo a la m&iacute;a. &mdash;Y Paola frunciendo su ce&ntilde;o, seriamente me dijo a modo de despedida&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Entonces Rocky&hellip; &iquest;Ya hablaron y la perdonaste? &iquest;Tan convincente fue? &mdash;Me pregunt&oacute; la rubia barranquillera, sac&aacute;ndome la punta de su lengua a modo de burla.<\/p>\n<p>&mdash;Hablar, hablamos, Pao. Perdonar aun no lo s&eacute; muy bien. Pero tranquila preciosa, que ma&ntilde;ana tengo programada una cita para tomar caf&eacute;. Sue&ntilde;a bonito y ma&ntilde;ana nos veremos temprano. &mdash;Y un beso me regal&oacute; a modo de despedida y desconect&eacute; la videollamada.<\/p>\n<p>Y al terminar de decir aquellas palabras, sent&iacute; los brazos de mi esposa rodear mi cuello, colocar su rostro justo al lado de mi mejilla y decir&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Humm! Mi vida &iquest;Te vas a demorar? Estoy cansadita y te quiero conmigo en la cama. &mdash;Y ah&iacute; &iacute;bamos de nuevo. Por suerte hab&iacute;a terminado justo a tiempo.<\/p>\n<p>&mdash;Ya termin&eacute; de explicarle todo, sucede mi vida que como Paola es nueva, ma&ntilde;ana en la reuni&oacute;n de ventas debe explicar c&oacute;mo cerramos la negociaci&oacute;n de hoy. Recojo todo este desorden y terminamos de hablar. Y Silvia me bes&oacute; la mejilla y luego tomando mi rostro entre sus manos me dijo&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Bueno mi amor, me voy a la cama. All&aacute; te espero, que dejaste un temita pendiente. &iquest;O piensas seguir durmiendo en tu nave espacial? &mdash;Se dirigi&oacute; hasta la cocina, dejando la cerveza y el cenicero sobre el mes&oacute;n y se fue perdiendo por el oscuro pasillo, contoneando sus caderas para mirarme de forma coqueta y enviarme desde all&iacute; un besito por los aires.<\/p>\n<p>&iexcl;Pufff! S&iacute;, nuevo suspiro. Y la verdad, no sab&iacute;a c&oacute;mo se lo iba a tomar mi esposa. Revelaciones tan coincidentes esa noche.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>No demor&oacute; casi nada en llegar y pararse bajo el marco de la puerta de nuestra habitaci&oacute;n, sin su almohada. Observ&aacute;ndome un poco indeciso, pero persist&iacute;, levantando la frazada de su acostumbrado lado para dormir, a mi derecha.<\/p>\n<p>&mdash;Ven mi amor y cali&eacute;ntame, corporalmente hablando &iexcl;ehh! Qu&eacute; ya te conozco y sabes que &laquo;Nanai, nanai&raquo; por ahora mi vida. &mdash;Le dije a mi esposo invit&aacute;ndolo con la imagen de mi torso desnudo, mis senos a su vista, todo suyos.<\/p>\n<p>&mdash;Me va costar contener mis ans&iacute;as y los sabes &iquest;No? &mdash;Me dijo, para luego proceder a quitarse de encima su camiseta amarilla, acomodar su almohada al lado de la m&iacute;a y acostarse a mi lado, ech&aacute;ndome su brazo izquierdo por debajo y con el otro atray&eacute;ndome hacia &eacute;l. Dej&eacute; reposar mi cabeza sobre su pecho y jugando yo con mis dedos un poco con el vello que rodeaba su tetilla derecha, le pregunt&eacute; finalmente casi en susurros&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y ella es hermosa? Sent&iacute; que Rodrigo aspir&oacute; bastante ox&iacute;geno, levantando su pecho y mi cabeza con aquella acci&oacute;n voluntaria.<\/p>\n<p>&mdash;Si mi amor, Paola es una muchacha bella. Por cierto, bastante extrovertida.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y te gusta? &mdash;Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Claro que s&iacute;, es agradable y adem&aacute;s ella es barranquillera, por lo tanto imag&iacute;nate como es de desenvuelta y animada para hablar y actuar. Es la hija de alguien muy cercano a la junta directiva y me encargaron entrenarla bien. &mdash;Me respondi&oacute; con bastante calma.<\/p>\n<p>&mdash;Y hablando con sinceridad&hellip; &iquest;Debo preocuparme por ella? Lo que quiero decir amor es si t&uacute; y ella&hellip; &iquest;Es Paola la mujer que se supone, puede llevarte al para&iacute;so? &mdash;Y volvi&oacute; mi esposo a suspirar, elevarme, bajarme y su coraz&oacute;n a latir con mayor frecuencia. Me asust&eacute; y en mi pecho esa sensaci&oacute;n de no querer saber, preocupada sin siquiera haber escuchado su respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;Nos besamos. &iexcl;Hoy! &mdash;Me lo solt&oacute; as&iacute;, sin anestesia&ndash;. Pero te juro que el motivo del primer beso fue estrictamente por negocios y por salvarnos los dos del &iacute;mpetu de un par de hermanos que nos vieron quiz&aacute; como una atractiva posibilidad sexual.<\/p>\n<p>&mdash;Uhum, Rodrigo d&eacute;jame digerir esto un poco. Se besaron, un primer beso, &oacute;sea que hubo m&aacute;s. &iexcl;Ok! Por qu&eacute; sucedi&oacute;, c&oacute;mo as&iacute; que por negocios y por salvarse. &iquest;De qu&eacute; o qui&eacute;n? &mdash;Le pregunt&eacute; a mi esposo algo menos angustiada pero con la intriga puesta en aquel segundo beso.<\/p>\n<p>&mdash;Es que mi vida, los clientes son tres hermanos que manejan una agencia de turismo y los dos menores, hombre y mujer, son afines a su mismo g&eacute;nero, son homosexuales y nos estaban acosando. &iexcl;Nos besamos &uacute;nicamente para espantarlos! &mdash;Me respondi&oacute; con tranquilidad.<\/p>\n<p>&mdash;Y surti&oacute; efecto, supongo. &mdash;Dije yo.<\/p>\n<p>&mdash;Afortunadamente s&iacute;, pero el beso no fue suficiente, me toc&oacute; arrodillarme frente a Paola y meter mis dedos por debajo de sus shorts delante de ellos, para dejar m&aacute;s en claro que &eacute;ramos bien heteros. &iquest;Quieres olerlos? &mdash;Y este idiota me pas&oacute; sus dedos por mis fosas nasales, espant&aacute;ndome, provocando que le diera un peque&ntilde;o pellizco en su costado. &mdash;Y Rodrigo se ri&oacute; a carcajadas de su atrevida broma.<\/p>\n<p>&mdash;No seas cochino Rodrigo, como me haces eso. &iexcl;Vete de aqu&iacute; mejor! Y l&aacute;vate de paso esas manos sucias. &mdash;Y me gir&eacute; hacia el otro lado, pensando si creerme o no, que aquella confesi&oacute;n fuera totalmente cierta.<\/p>\n<p>&mdash;Mi vida, claro que las tengo limpias, porque despu&eacute;s de cerrar el negocio y almorzar con ese par, &ndash;ya m&aacute;s calmados&ndash; al regresar de aquel bonito lugar, me encontr&eacute; en la imperiosa necesidad de frenar en una curva del camino y hacer mi acostumbrada obra de caridad. Hab&iacute;a una mujer varada en un peque&ntilde;o deportivo solicitando ayuda. Una bobada, pero pues el destino quiso que all&iacute;, tuviera que ensuciarme las manos y obviamente lavarlas despu&eacute;s. As&iacute; que el olor de la vagina de Paola se perdi&oacute;. &iexcl;Qu&eacute; l&aacute;stima! &mdash;Me respondi&oacute; en un tono de voz sosegado y bastante convincente.<\/p>\n<p>Estaba jugando conmigo, as&iacute; que me di vuelta otra vez, me acomod&eacute; de nuevo a su costado y met&iacute; mi mano bajo la tela de su b&oacute;xer, para tomar entre mis dedos su verga, &iexcl;Mi pene! acariciando su c&aacute;lida flacidez, apretando sus test&iacute;culos suavemente para volver hasta su glande, que ya estaba tomando mayor grosor y rozar con mi pulgar su prepucio ya un poco h&uacute;medo.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y el segundo beso? &iquest;Y hubo un tercero, un cuarto? Dime cual fue el motivo. &mdash;Esta vez le respond&iacute; apoyando mi brazo sobre su pecho y mir&aacute;ndolo fijamente, sin soltar para nada lo que era exclusivamente m&iacute;o.<\/p>\n<p>&mdash;El motivo para un segundo y &uacute;ltimo beso, fuiste precisamente t&uacute;, mi amor. &mdash;Me dijo, mientras acariciaba con cari&ntilde;o mi espalda para luego proseguir&ndash;. Porque yo estaba enojado, ofendido, desanimado por la actitud tuya de estos &uacute;ltimos d&iacute;as. Pero no lo hice con &aacute;nimos de venganza. Ocurri&oacute; as&iacute; por la falta de afecto y mi desolaci&oacute;n, todo ello vuelto al rev&eacute;s por parte de una joven que vive a su manera, libre sin pensar en el que dir&aacute;n, para no atarse a una normalidad que le haga sufrir. La bes&eacute; y acarici&eacute; uno de sus senos, por un instante. Un momento que muchos con seguridad y al igual que t&uacute;, podr&aacute;n llamar debilidad. Pero no mi vida, aunque me apart&eacute; de ella unos segundos despu&eacute;s, lo real y cierto es que&hellip; &iexcl;Mierda! La verdadera raz&oacute;n mi amor, es porque ella me atrae con su jovial belleza y su manera tan natural de hacerle frente al pensamiento normal de los dem&aacute;s. &iexcl;Perd&oacute;name!<\/p>\n<p>En verdad que comprend&iacute; las palabras de mi esposo. Reaccion&oacute; como yo lo supuse, buscar otros brazos que lo consolaran. &iexcl;S&iacute;! por mi culpa lo fui empujando a esos brazos, los de su nueva compa&ntilde;era. Y aunque not&eacute; que se humedec&iacute;an mis ojos por en&eacute;sima vez aquella noche, me contuve. Hab&iacute;a llorado lo suficiente y ahora era necesario hacerle frente a ella, a &eacute;l, y a quienes osaran dividir nuestra uni&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;No tengo nada que perdonarte mi amor, estabas herido y ofuscado como dices. Lo veo normal aunque me duele. &mdash;Rodrigo jugaba con mis cabellos entre sus dedos, frotando con suavidad mi cuero cabelludo.<\/p>\n<p>&mdash;Mi amor&hellip; &iquest;No te parece que la vida nos est&aacute; colocando en aprietos, como si quisiera separarnos? Y yo por lo menos no lo voy a permitir. Con mi jefe ya aclar&eacute; todo y por lo visto esta noche, creo que ya claudicar&aacute; en sus intenciones de tentarme. Y espero que despu&eacute;s de estas revelaciones, t&uacute; tampoco te dejes hacer tropezar. &mdash;Le respond&iacute; con toda la sinceridad abrigada en mi coraz&oacute;n y certeza en mi alma.<\/p>\n<p>&mdash;Lo se mi amor, respondi&oacute; mi esposo. &mdash;Y cr&eacute;eme cuando te digo que he resistido a bastantes situaciones muy estimulantes &uacute;ltimamente. Y no dejar&eacute; que se me escape la oportunidad de vivir mis d&iacute;as, junto a la mujer de mi vida. &iexcl;Y esa eres solo t&uacute;! Antes me apart&eacute; del tablero sin jugar, pero ahora he comprendido que soy quien tiene el mazo de cartas para repartir. No te preocupes que yo sabr&eacute; mantener a buen resguardo mis manos y tu &laquo;cosito&raquo;. &iexcl;Te amo mi vida! &iquest;Todo claro?<\/p>\n<p>&mdash;Pues m&aacute;s te vale que mantengas este pajarito bien encerrado en su jaula, de lo contrario, me ver&eacute; en la imperiosa necesidad de recortarle sus alas. &mdash;Y se lo oprim&iacute; un poco, sintiendo el palpitar de sus venas&ndash;. &iexcl;Todo claro mi amor! Tambi&eacute;n te amo, much&iacute;simo. Y ahora a dormir. &mdash;Me acerqu&eacute; hasta su boca con mis labios y bes&eacute; los suyos, agradeciendo a la vida por tener junto a m&iacute; al hombre que daba sentido a mis d&iacute;as.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hasta ma&ntilde;ana mi amor! &mdash;Me respondi&oacute;, para luego acunarme entre sus brazos con una pregunta que me inquiet&oacute; por lo intempestiva&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Amor, esa mujer de tu jefecito&hellip; &iquest;Qu&eacute; tal es? &iquest;Esta buena? &mdash;Humm, pues es muy bonita. Elegante pero yo no he coincidido con ella. Le contest&eacute; con mis ojos ya cerrados.<\/p>\n<p>&mdash;Ya, pero digo&hellip; C&oacute;mo la viste en pelotas y bailando mambo horizontal con su amante&hellip; &iquest;Que tal ser&aacute; en la cama? &iquest;S&iacute; lo mueve rico? &mdash;&iexcl;Jajaja! pues no se mi vida, al menos se ve&iacute;a que lo estaba disfrutando. &iquest;Por qu&eacute; esa pregunta mi amor?<\/p>\n<p>&mdash;Por nada en especial mi amor. Curiosidad. Que sue&ntilde;es bonito mi vida.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Hombres! Siempre pensando en sexo, le respond&iacute;. A lo cual mi esposo me contest&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No Silvia, te equivocas mi vida. En realidad estoy ahora pensando en un delicioso caf&eacute; y con dos de az&uacute;car, como me gusta. Dulces sue&ntilde;os. &mdash;Y me abraz&oacute; a&uacute;n m&aacute;s fuerte.<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 20<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>&mdash;Hola&hellip; Ehhh, Rodrigo &iquest;Cierto? Vaya pero que sorpresa. No pens&eacute; que fuera a ser tan r&aacute;pido, pero claro que s&iacute;, jejeje. 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