{"id":29803,"date":"2021-06-09T01:08:01","date_gmt":"2021-06-09T01:08:01","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-09T01:08:01","modified_gmt":"2021-06-09T01:08:01","slug":"asi-lo-habia-imaginado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/asi-lo-habia-imaginado\/","title":{"rendered":"As\u00ed lo hab\u00eda imaginado"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29803\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">4<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 13<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu&eacute;s de fantasear por alg&uacute;n tiempo con la posibilidad de que mi esposa tuviera relaciones sexuales con un extra&ntilde;o, en alg&uacute;n momento me confi&oacute; su deseo de llevar a cabo la aventura. Viv&iacute;amos por aquellos d&iacute;as en Santo Domingo, Rep&uacute;blica Dominicana, y tal vez, el estar rodeada por hombres de color que llamaban su atenci&oacute;n y enterarse que muchas extranjeras aprovechaban su estad&iacute;a en los hoteles de Punta Cana para revolcarse un rato con los locales, precipit&oacute; su decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>No ten&iacute;amos idea de c&oacute;mo empezar o a qui&eacute;n contactar, pero ya hab&iacute;a un objetivo a cumplir. Un viernes en la noche, despu&eacute;s de una fiesta y con varias copas a cuestas, me desvi&eacute; de la ruta a casa y la llev&eacute; a un motel. En la recepci&oacute;n hab&iacute;a un muchacho mulato, fornido y bien parecido, que cautiv&oacute; su atenci&oacute;n. Llegados a la habitaci&oacute;n le pregunt&eacute; si aquel joven le hab&iacute;a gustado y me contest&oacute; que s&iacute;. Entonces llam&eacute; a la recepci&oacute;n. &Eacute;l contest&oacute;. Le cont&eacute; que mi esposa lo encontraba atractivo y que le gustar&iacute;a estar un rato con &eacute;l. Me dijo que aceptaba con gusto la invitaci&oacute;n y que no tardar&iacute;a en llegar.<\/p>\n<p>Una vez colgu&eacute;, mi esposa, que hab&iacute;a escuchado la conversaci&oacute;n, me dijo que no se sent&iacute;a preparada a&uacute;n. Le dije, bueno, en alg&uacute;n momento tendr&aacute; que suceder y pens&eacute; que ahora, relajados y un poco alicorados, era la oportunidad para empezar. Me dijo que tal vez despu&eacute;s, en otra ocasi&oacute;n, pero que esa noche no iba a ser. Y yo, conoci&eacute;ndola, sab&iacute;a que no hab&iacute;a reversa en su decisi&oacute;n.<\/p>\n<p>Al rato tocaron a la puerta de la habitaci&oacute;n. Abr&iacute; y de inmediato le dije al muchacho, lo siento por hacerlo venir, pero ella se arrepinti&oacute;. No puede ser, dijo aquel. Deme la oportunidad de entrar y charlar con ella para convencerla; as&iacute; que lo dej&eacute; entrar. &Eacute;l lleg&oacute; hasta donde estaba mi esposa, recostada en la cama, y le dijo que le diera la oportunidad de estar con ella, que no se iba a arrepentir, que &eacute;l ten&iacute;a experiencia y que iba a disfrutar la aventura. Adem&aacute;s, dijo, &eacute;l ten&iacute;a buena dotaci&oacute;n y, mientras lo dec&iacute;a, baj&oacute; sus pantalones para que ella pudiera apreciar su miembro que ya estaba erecto.<\/p>\n<p>Mi esposa no supo responder. Se vio sorprendida y no sab&iacute;a quehacer ante esta situaci&oacute;n. Sin embargo, sin decir palabra, no dej&oacute; de contemplar el pene que ten&iacute;a a su alcance. &Eacute;l le dijo, se&ntilde;ora, mire como est&aacute; de solo pensar que puedo complacerla si me da la oportunidad. Por favor, t&oacute;quelo para que vea que es cierto. Y ella, sin saber por qu&eacute;, as&iacute; lo hizo. Acarici&oacute; ese pene erecto de arriba abajo, suavemente, pero al final le dijo que le gustaba mucho, que &eacute;l estaba muy guapo, pero que ella no estaba preparada y que lo disculpara.<\/p>\n<p>Bueno dijo &eacute;l, pero si se decide, ll&aacute;meme. Le aseguro que no se va a arrepentir. Subi&oacute; de nuevo sus pantalones y se despidi&oacute; muy respetuosamente. Yo lo acompa&ntilde;&eacute; a la puerta y lo compens&eacute; con una propina de dos mil pesos dominicanos, agradeci&eacute;ndole que hubiese atendido el llamado y me disculp&eacute; por haberle generado falsas expectativas. Yo entiendo, dijo, pero ll&aacute;meme si ella se decide. S&iacute;, le dije; as&iacute; lo har&eacute;.<\/p>\n<p>Me caus&oacute; curiosidad que, si ella ya hab&iacute;a decidido que aquello no iba a ser, por qu&eacute; diablos acept&oacute; tocar el pene del muchacho y despertar falsas ilusiones en ambos, tanto en &eacute;l como en m&iacute;. Y le pregunt&eacute;, oye &iquest;qu&eacute; pas&oacute;? Nada, contest&oacute;. Y &iquest;entonces? La verdad me excit&eacute; estando en presencia de ese muchacho, pero me dio miedo seguir adelante. Si voy a hacerlo, dijo, tendr&eacute; que estar m&aacute;s segura la pr&oacute;xima vez. Y ciertamente estaba excitada, porque cuando nos abrazamos y palp&eacute; su entrepierna, estaba bastante h&uacute;meda y dispuesta. Tuvimos sexo los dos, pero la imagen de la aventura fallida no dej&oacute; que aquello se sintiera mejor.<\/p>\n<p>En los d&iacute;as siguientes, y con el objetivo en mente, le propuse subir unas fotograf&iacute;as suyas a las p&aacute;ginas de contactos y ver c&oacute;mo funcionaba aquello. Estuvo de acuerdo en que le tomara fotos en poses sugestivas, usando lencer&iacute;a, de manera que quienes vieran aquello se motivaran de alguna manera. Los comentarios que recibimos al principio no fueron de lo m&aacute;s favorables para llevar a cabo el proyecto, as&iacute; que le dije que deber&iacute;amos tener paciencia y esperar, porque, al fin y al cabo, aquello era an&oacute;nimo y cualquier cosa se pod&iacute;a esperar.<\/p>\n<p>Una noche, mientras consultaba qu&eacute; respuestas hab&iacute;a en el perfil creado, que anunciaba la disposici&oacute;n de ella, para tener un encuentro sexual con quien estuviera interesado, preferiblemente un hombre de color, apareci&oacute; el comentario de alguien llamado Andr&eacute;s Garc&iacute;a, quien colocaba su correo para ser contactado. De inmediato le escrib&iacute; y al instante respondi&oacute;. Acordamos charlar a trav&eacute;s del chat y formalizar el contacto.<\/p>\n<p>Le cont&eacute; sobre la disposici&oacute;n de mi esposa para tener un encuentro sexual con otro hombre que no fuera su marido, pero que ser&iacute;a su primera vez y no cont&aacute;bamos con experiencia para manejar tales situaciones. Me dijo que, la verdad, &eacute;l tambi&eacute;n estaba explorando y que le llamaba la atenci&oacute;n la propuesta. En ese momento supo que est&aacute;bamos viviendo en Rep&uacute;blica Dominicana y supimos nosotros que &eacute;l resid&iacute;a en Bogot&aacute;, Colombia, de manera que cualquier cosa que proyect&aacute;ramos hacer tendr&iacute;a que esperar a nuestro regreso. Mientras tanto se me ocurri&oacute; que Andr&eacute;s podr&iacute;a conversarse con mi esposa, si ella as&iacute; lo quer&iacute;a, para ir preparando el terreno. Le ped&iacute; que me mandara una foto suya para que ella le conociera y que, si &eacute;l estaba de acuerdo, ella lo contactara. Y as&iacute; lo hizo.<\/p>\n<p>La fotograf&iacute;a que mand&oacute; era de cuerpo entero, vestido, sentado en una silla, con actitud alegre y descomplicada. Se la compart&iacute; a mi esposa, mencion&aacute;ndole que ese podr&iacute;a ser un candidato para la aventura y que, para que no fuera a pasar lo mismo que en el motel, lo mejor era que ella tomara contacto con &eacute;l, se presentaran, charlaran sobre el asunto y concretaran algo si es que hab&iacute;a inter&eacute;s. Todav&iacute;a nos faltaban seis meses para regresar, as&iacute; que aquello se podr&iacute;a manejar con calma. Ella me cont&oacute; que hab&iacute;a encontrado simp&aacute;tico al muchacho, como a ella le gustaba, y que iba a hacer el deber de hablar con &eacute;l en alg&uacute;n momento. Y no volv&iacute; a mencionar el tema para nada.<\/p>\n<p>En los d&iacute;as siguientes seguimos con el cuento de alimentar con fotograf&iacute;as y contenidos el perfil creado, y revis&aacute;bamos los comentarios y correos electr&oacute;nicos que all&iacute; colocaban para establecer contacto, pero delegu&eacute; en ella la tarea de estar al tanto y contactar a las personas que pudieran interesarle. Un d&iacute;a, pasado el tiempo, pregunt&eacute; &iquest;acaso ya pas&oacute; la idea de la aventura?, porque no he vuelto a o&iacute;r nada del tema. No, para nada, ya todo est&aacute; arreglado. Y &iquest;qu&eacute; es lo que est&aacute; arreglado, si puede saberse? Ya me convers&eacute; con Andr&eacute;s y quedamos de vernos tan pronto regresemos. Y los otros contactos, &iquest;qu&eacute;? Por ahora veamos qu&eacute; pasa con este, contest&oacute;.<\/p>\n<p>El primer fin de semana, despu&eacute;s de regresar de nuestro viaje, ella me dijo, qued&eacute; de encontrarme con Andr&eacute;s este s&aacute;bado. &iquest;Encontrarte con Andr&eacute;s? Pregunt&eacute; &iquest;Vas a ir sola? Claro que no, contest&oacute;, &eacute;l sabe que los dos andamos juntos en esto y que yo no voy a hacer nada si no est&aacute;s t&uacute; conmigo. Bueno, y &iquest;cu&aacute;les son los detalles del encuentro? Me propuso que nos encontr&aacute;ramos en una discoteca del centro y que, si todo va bien y estamos de acuerdo, despu&eacute;s podr&iacute;amos ir a otro lugar. Y, &iquest;t&uacute; quieres ir a ese otro lugar? Inquir&iacute;. Eso lo sabremos all&aacute;, respondi&oacute;. Esperemos.<\/p>\n<p>Ese s&aacute;bado lleg&oacute; y ciertamente terminamos en ese otro lugar, pero, dado como ella se comport&oacute; con &eacute;l en aquella ocasi&oacute;n, siempre tuve la curiosidad de saber de qu&eacute; hablaron durante seis meses y c&oacute;mo llegaron a compenetrarse para que aquello fluyera como si se hubiesen conocido de tiempo atr&aacute;s. As&iacute; que, ya entrado en confianza con Andr&eacute;s y siendo &eacute;l su corneador de planta por esos d&iacute;as, en alg&uacute;n momento tuvimos tiempo para charlar por un largo rato y, entonces, hablando de todo un poco, coment&eacute;, que mucho me gustar&iacute;a saber c&oacute;mo hab&iacute;a hecho para convencer a Laura para que fuera sexualmente traviesa y hacer que se le entregara, como tan f&aacute;cil, siendo que es una mujer muy prevenida hacia todo y hacia todos. &iquest;C&oacute;mo fue que la convenci&oacute;?<\/p>\n<p>Me cont&oacute; que la confianza se fue construyendo poco a poco y que el proceso tom&oacute; tiempo. Que casi todas las conversaciones que tuvieron en aquella &eacute;poca tuvieron que ver con la vida personal de ambos, en detalle, y que en cierto modo se llegaron a conocer bastante en ese lapso de tiempo. Ella supo que &eacute;l era casado, que ten&iacute;a un hijo, que ten&iacute;a un negocio de cabinas telef&oacute;nicas y servicios de internet en el centro de la ciudad y que, debido a que ten&iacute;a ese trabajo, ten&iacute;a acceso a las p&aacute;ginas de contactos y que, por eso, ten&iacute;a la curiosidad de ver qu&eacute; pasaba si se atrev&iacute;a a contactar a alguien por ese medio.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de esas largas confesiones, las conversaciones se centraron en saber qu&eacute; era lo que &eacute;l quer&iacute;a y esperaba de esa relaci&oacute;n con ella. Y que &eacute;l le hab&iacute;a confesado que quer&iacute;a tener la aventura de tener sexo con una se&ntilde;ora casada, estando el marido presente. Que no sab&iacute;a exactamente de d&oacute;nde surg&iacute;a la curiosidad, quiz&aacute;, tal vez, por ver los contenidos de las p&aacute;ginas pornogr&aacute;ficas donde se mencionaban las aventuras cornudas, donde los maridos encuentran excitante que sus esposas tengan sexo con otros hombres en su presencia o permitan que ellas tengan aventuras sexuales extramaritales y despu&eacute;s les compartan lo sucedido en sus encuentros.<\/p>\n<p>El, b&aacute;sicamente, quer&iacute;a ser el invitado a una de esas aventuras y por eso le hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n el anuncio que se hab&iacute;a hecho en la p&aacute;gina de contactos, adem&aacute;s que le encontraba a ella atractiva y quer&iacute;a, por lo menos, conocerla, se dieran o no las cosas. Ella, cont&oacute;, le hab&iacute;a preguntado cu&aacute;l era su motivaci&oacute;n para tener ese tipo de aventuras, siendo un hombre casado y tener una pareja estable, a lo cual &eacute;l le hab&iacute;a contestado que quiz&aacute; para tener la aventura, para correr riesgos, para sentirse m&aacute;s hombre, m&aacute;s macho y ver que pod&iacute;a conquistar y estar con cualquier mujer, siempre y cuando se lo propusiera.<\/p>\n<p>Y que &eacute;l, a su vez, correspondi&eacute;ndole a su curiosidad, le hab&iacute;a preguntado a ella, cu&aacute;l era su motivaci&oacute;n para atreverse a tener esa aventura siendo una mujer casada y tener una pareja estable, a lo cual le hab&iacute;a respondido que su marido hab&iacute;a sido su primer y &uacute;nico hombre en su vida y que no contemplaba que el sexo fuera a funcionar igual con alguien que no fuera su pareja, pero que viendo lo que pasaba en otras parejas y lo que viv&iacute;an otras mujeres, quer&iacute;a darse la oportunidad de experimentar y ver c&oacute;mo respond&iacute;a ella ante las situaciones. Que ella ciertamente encontraba atractivos y se excitaba ante la presencia de otros hombres, pero que se negaba a aceptar aquello como algo normal, pero, que, sin embargo, la mejor manera de encontrar respuestas era atrevi&eacute;ndose a tener experiencias.<\/p>\n<p>Y que, llegados a ese punto, ella le hab&iacute;a preguntado qu&eacute; era lo que m&aacute;s le gustaba a &eacute;l de compartir con otra mujer, coment&aacute;ndole que disfrutaba mucho que ellas se mostraran provocativas y que tomaran el control de la situaci&oacute;n, pues &eacute;l prefer&iacute;a que ellas dijeran abiertamente lo que les gustaba y c&oacute;mo quer&iacute;an que las cosas se dieran, porque muchas veces se pecaba por exceso o por defecto a la hora de querer complacerlas. Que el hac&iacute;a su parte, pero que muchas veces los resultados no eran lo esperado y quedaba con la sensaci&oacute;n de haber fallado con la pareja. Y que no le gustaba sentir eso. Y que tal vez, al hacerlo con otra mujer, lejos de los compromisos del matrimonio, las cosas se pudieran dar mejor para ambos.<\/p>\n<p>Ella, coment&oacute;, por su parte, le hab&iacute;a dicho que le excitaba sentirse observada y deseada, y que casi al instante se humedec&iacute;a de la emoci&oacute;n de verse abordada por un hombre. Ella cre&iacute;a que el disfrute del sexo, en parte, ten&iacute;a origen en los pensamientos de cada quien, y que, si uno le pon&iacute;a peros a la relaci&oacute;n, seguramente el resultado no iba a ser igual. Ella, seg&uacute;n le dec&iacute;a, viv&iacute;a el momento tal como se presentaban las situaciones y trataba de disfrutar al m&aacute;ximo las experiencias, pero que esto realmente era nuevo, ya que hab&iacute;a sido educada de manera muy conservadora y tradicional, especialmente en lo relativo al tema sexual.<\/p>\n<p>Me dijo que hab&iacute;an hablado de sus experiencias individuales, llegando a la conclusi&oacute;n de que esto era similar a como hab&iacute;an llegado al matrimonio, sin experiencia previa, sin saber c&oacute;mo comportarse y qu&eacute; esperar el uno del otro. Y que, as&iacute; como hab&iacute;an procedido con sus parejas en su momento, atrevi&eacute;ndose a dar el paso siguiente, igual lo tendr&iacute;an que hacer ahora. Y que de ellos depend&iacute;a lograr un buen o un mal resultado. Y que lo importante era saber qu&eacute; era lo que quer&iacute;a y buscaba cada cual en esta aventura. Y que as&iacute;, entre confesi&oacute;n y confesi&oacute;n, hab&iacute;an llegado a establecer una buena comunicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Bueno, y &iquest;qu&eacute; pas&oacute; aquella noche, cuando finalmente nos conociste? Ten&iacute;a nervios. No por encontrarme con ella, porque sent&iacute;a que ya la conoc&iacute;a, sino por usted y porque no sab&iacute;a c&oacute;mo lo iba a tomar y a reaccionar si es que lleg&aacute;bamos a estar juntos aquella noche. Confieso que hab&iacute;a esperado con ansiedad esa cita, porque me hab&iacute;a pajeado varias veces mirando las fotos que hab&iacute;an colocado de ella en la p&aacute;gina y no hallaba el momento de hacer realidad mis fantas&iacute;as, que no era otra cosa que estar con ella y meter mi verga en su vagina. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s podr&iacute;a pensar un hombre de tener la oportunidad de compartir sexualmente con una mujer?<\/p>\n<p>&iquest;Y qu&eacute; pas&oacute; cuando nos encontramos en la discoteca? Como le dije, estaba un tanto prevenido con usted y por eso tard&eacute; en abordarla y entrar en coqueteos con ella. No me parec&iacute;a correcto hacerlo en frente suyo y tal vez la velada se iba alargando, pero todo se compuso cuando salimos a bailar. Esa fue la luz verde para seguir adelante. Pero, cuando est&aacute;bamos charlando en la mesa, yo me hab&iacute;a dado mis ma&ntilde;as para meter mi mano debajo de su falda y sentir que estaba h&uacute;meda. Esta es m&iacute;a, me dije. Y as&iacute; fue &iquest;no?<\/p>\n<p>Cuando salimos a bailar, de una, la apret&eacute; contra mi cuerpo y le dije que no ve&iacute;a el momento de quitarle la ropa y estar con ella. Al principio ella dijo que hab&iacute;a que tomarlo con calma, pues reci&eacute;n nos conoc&iacute;amos, y yo le dije que llevaba seis meses masturb&aacute;ndome con sus fotograf&iacute;as, y que ahora, estando juntos, no entend&iacute;a porque ella me dec&iacute;a que hab&iacute;a que ir con calma. Y, le pregunt&eacute;, &iquest;acaso tu no me deseas? Y ella le hab&iacute;a contestado que s&iacute;. Entonces, &iquest;qu&eacute; esperamos? Bailemos un rato y luego nos vamos &iquest;te parece? S&iacute;, le hab&iacute;a contestado; bueno, pero no esperemos tanto porque esto no va a estar as&iacute; toda la noche, le hab&iacute;a dicho a ella estrechando su cuerpo con el suyo para que sintiera la dureza de su prominente miembro en su entrepierna.<\/p>\n<p>Aprovechando la oscuridad en la pista de baile, que hab&iacute;a mucha gente bailando muy junta, y que casi bail&aacute;bamos en el mismo sitio, met&iacute; una de mis manos entre su falda para acariciar sus nalgas y sent&iacute; como su piel cambio al tacto. Al parecer nadie se daba cuenta o a nadie le importaba. As&iacute; que abr&iacute; el cierre de mi pantal&oacute;n y le ped&iacute; que metiera su mano y me consintiera un rato. Y ella lo hizo. Y sentir la suavidad de su mano acariciando mi pene me puso a mil. La bes&eacute; como loco, en el cuello y en su boca y, de verdad, creo que nos est&aacute;bamos culeando all&iacute; mismo, pero con la ropa puesta. Y, estando en ese jueguito, me vine. Fue entonces cuando nos dimos un respiro para ir al ba&ntilde;o y llegar a la mesa.<\/p>\n<p>No s&eacute; si usted se dio cuenta, pero cuando est&aacute;bamos en la mesa, yo ten&iacute;a mi mano en su entrepierna y ella la suya encima de mi miembro, por encima de la ropa. No me percat&eacute; de ese detalle, le respond&iacute;, porque estaba viendo que los dos estaban que se com&iacute;an, pero ninguno dec&iacute;a qu&eacute; era lo que quer&iacute;an hacer. S&iacute;, dijo &eacute;l, recuerdo que usted fue quien resolvi&oacute; el silencio en el que est&aacute;bamos. Yo, la verdad, no sab&iacute;a qu&eacute; decir, y ella, tan solo me tocaba, pero no se atrev&iacute;a a decir nada. Usted habl&oacute; con ella y despu&eacute;s de eso me pregunt&oacute; &iquest;sabe a d&oacute;nde ir? Yo le dije que s&iacute; y, entonces, nos levantamos y nos fuimos. &iquest;Qu&eacute; fue lo que le dijo a ella esa vez? Que si usted era el elegido. Ella me dijo que s&iacute;. &iquest;Quieres estar con &eacute;l? Tambi&eacute;n me respondi&oacute; que s&iacute;. Entonces, &iquest;qu&eacute; esperamos? &iexcl;Vamos!<\/p>\n<p>S&iacute;, lo recuerdo. Tomamos un taxi y nos acomodamos los tres atr&aacute;s. Ella iba en medio de los dos. Yo ya estaba un poco m&aacute;s seguro de la situaci&oacute;n, porque ella me hab&iacute;a dado v&iacute;a libre para actuar, as&iacute; que recordar&aacute; usted que la bes&eacute; enfrente suyo mientras acariciaba sus piernas por debajo de la falda. Claro, que lo recuerdo, contest&eacute;. No pens&eacute; que las cosas fueran a darse as&iacute;, pero era parte de la aventura ver qu&eacute; pasaba y c&oacute;mo pasaban las cosas. Y, la verdad, el trayecto al motel no fue muy largo. Est&aacute;bamos cerca.<\/p>\n<p>S&iacute;, yo frecuentaba aquel sitio con alguna regularidad y era conocido. Por eso no hubo demoras en llegar y acomodarnos y, curiosamente, aquella noche no hab&iacute;a mucha ocupaci&oacute;n cuando llegamos all&iacute;. As&iacute; que todo fue muy f&aacute;cil. Una vez adentro, la verdad, yo no sab&iacute;a qu&eacute; hacer o c&oacute;mo empezar. De modo que nos abrazamos no m&aacute;s entrar y nos besamos, continuando lo que ya hab&iacute;amos empezado en la pista de baile y seguido en el taxi. Recuerdo haber soltado su falda, que cay&oacute; de inmediato a sus pies, y acariciar sus nalgas mientras segu&iacute;amos bes&aacute;ndonos. Me solt&eacute; el cintur&oacute;n del pantal&oacute;n y ella meti&oacute; sus manos dentro para tambi&eacute;n acariciar mis nalgas. Duramos un buen rato haciendo eso.<\/p>\n<p>Despu&eacute;s yo la empuj&eacute; hacia la cama, haciendo que se sentara, y yo, parado en frente de ella, saqu&eacute; mi verga para que ella la contemplara. De inmediato la tom&oacute; entre sus manos y se la llev&oacute; a la boca, y estuvo chup&aacute;ndola por largo rato. Ah&iacute; se me termin&oacute; de parar y, entonces, cre&iacute; que ya era tiempo de hacer otra cosa, as&iacute; que la levant&eacute; y termin&eacute; de desnudarla. Me cost&oacute; algo de trabajo retirarle el &ldquo;body&rdquo; que llevaba puesto, pero ella colabor&oacute; para deshacerse de &eacute;l y mientras tanto yo termin&eacute; de desnudarme.<\/p>\n<p>Nos besamos un rato m&aacute;s mientras nos acarici&aacute;bamos estando ambos desnudos. Luego hice que se acostara boca arriba, le abr&iacute; sus piernas y me arrodill&eacute; al lado de la cama para poder chupar su vagina y estimularle el cl&iacute;toris con mis dedos. Ella estaba s&uacute;per excitad&iacute;sima y muy h&uacute;meda, as&iacute; que chup&eacute; y chup&eacute; su sexo hasta ver que contorsionaba su cuerpo y apretaba mi cara con sus piernas cuando yo iba bien profundo dentro suyo con mi lengua.<\/p>\n<p>Me incorpor&eacute;, la llev&eacute; boca arriba sobre la cama y me acomod&eacute; sobre ella para besarla nuevamente, pero esta vez, mientras lo hac&iacute;a, la fui penetrando. Su vagina estaba h&uacute;meda, relajada y calientica, de modo que mi verga entr&oacute; suavecito y sin dificultad. Y no m&aacute;s empezar a empujar dentro de su cuerpo, ella empez&oacute; a gemir de lo m&aacute;s delicioso, y me excit&oacute; mucho que ella lo estuviera disfrutando. Recuerdo que la segu&iacute; besando mientras la penetraba y que ella acariciaba mis nalgas con sus manos, presionando para que siguiera movi&eacute;ndome dentro de ella como lo estaba haciendo.<\/p>\n<p>Y yo, de verdad, estaba encantado con ella, con sus reacciones, con su actitud hacia m&iacute;, con la calidez de su vagina, el movimiento de sus caderas y el &iacute;mpetu con el que respond&iacute;a a mis movimientos. Mi pene iba bien profundo dentro de su sexo y creo que a ella le encantaba y estaba extasiada con las sensaciones. Pr&aacute;cticamente no quer&iacute;a parar. Le dije que se colocara en posici&oacute;n de perrito, porque quer&iacute;a penetrarla desde atr&aacute;s para poder acariciar sus senos y de inmediato lo hizo. Y as&iacute; lo hice, arreciando la fuerza de mis embestidas y muy excitado porque en esa posici&oacute;n pod&iacute;a acariciar todo su cuerpo y deleitarme con sus senos. Recuerde que eso es lo que m&aacute;s me gusta de ella. Y ah&iacute;, en esa faena, me vine, desparramando mi semen en su espalda.<\/p>\n<p>Nos recostamos uno junto al otro, nos abrazamos y nos volvimos a besar. Y all&iacute; nos quedamos bastante rato bes&aacute;ndonos y acarici&aacute;ndonos. Y mientras est&aacute;bamos en eso ella, todo el tiempo, masajeaba mi pene. Creo que estaba embelesada con lo que hab&iacute;a sentido y quer&iacute;a m&aacute;s. Le pregunt&eacute; si le hab&iacute;a gustado y me dijo que s&iacute;, pero no habl&aacute;bamos mucho, sino que nos bes&aacute;bamos una y otra vez. &iexcl;Imag&iacute;nese esa nochecita! Una se&ntilde;ora casada a mi disposici&oacute;n y loquita por tener conmigo. Lo que nos faltaba era tiempo&hellip;<\/p>\n<p>Un rato despu&eacute;s mi miembro volvi&oacute; a despertar. &iquest;Qu&eacute; quieres hacer ahora? Pregunt&eacute;. Y ella, respondi&oacute;, mont&aacute;ndome, y acomod&aacute;ndose mi pene a la entrada de su vagina para ser penetrada. Y as&iacute; lo hizo, movi&eacute;ndose con libertad y bastante intensidad. Me gust&oacute; como mov&iacute;a sus caderas adelante y atr&aacute;s, a un lado y al otro, haciendo como c&iacute;rculos. Ella solita ajustaba sus embestidas a la intensidad de sus sensaciones. Gem&iacute;a y gem&iacute;a mientras lo hac&iacute;a. Y yo disfrutaba acariciando su cuerpo, recorriendo con mis manos su silueta, sus senos, sus nalgas. &iexcl;Muy ch&eacute;vere! Yo apenas contemplaba lo que hac&iacute;a, porque ella era la protagonista de su propia pel&iacute;cula.<\/p>\n<p>Luego se levant&oacute;, se invirti&oacute; y volvi&oacute; a montarse sobre mi pene, d&aacute;ndome las espaldas. Y as&iacute;, se mov&iacute;a y se mov&iacute;a a gusto. Yo solo procuraba que mi miembro siguiera ah&iacute;, firme, para complacer a la se&ntilde;ora, que segu&iacute;a extasiada disfrutando su aventura. Y as&iacute;, recuerdo, que pasaron varios minutos hasta que sent&iacute; que me humedeci&oacute; m&aacute;s de lo que hab&iacute;a sentido. Creo que ella se vino en ese momento. Se retir&oacute; y se recost&oacute; en la cama, a mi lado, pero se notaba agitada y respirando entrecortado. La faena fue intensa y tard&oacute; un tiempito en recuperarse.<\/p>\n<p>Esta vez nos quedamos tendidos, uno junto al otro, sin decirnos nada, pero yo estaba dispuesto a goz&aacute;rmela un poquito m&aacute;s. Le pregunt&eacute; al o&iacute;do &iquest;ya acabaste? Me mir&oacute; a los ojos y me respondi&oacute; meneando la cabeza con un s&iacute;. Bueno, pues yo a&uacute;n no he terminado, le dije, colocando su mano sobre me pene, aun erecto. D&eacute;jame descansar un ratico, me dijo. Tranquila, t&oacute;mate tu tiempo. Todav&iacute;a est&aacute; por decirse la &uacute;ltima palabra. Sonri&oacute;, pero todav&iacute;a se le notaba agitada.<\/p>\n<p>Nos quedamos all&iacute;, en silencio, por varios minutos, y me dio la impresi&oacute;n de que se estaba durmiendo, as&iacute; que dije, yo creo que ya se hizo tarde y ustedes tendr&aacute;n ganas de volver a su casa. Me dijo que s&iacute; con la cabeza. Bueno, d&eacute;jame despedirte como se merece &iquest;te parece? Pas&oacute; mucho tiempo para que llegara este momento y no s&eacute; si se vuelva a repetir, as&iacute; que no quiero que esto acabe sin m&aacute;s ni m&aacute;s. &iquest;Me permites que lo hagamos una vez m&aacute;s, de despedida? Y me respondi&oacute; acomod&aacute;ndose y abriendo sus piernas. &acute;<\/p>\n<p>Agradec&iacute; el gesto acomod&aacute;ndome sobre ella y penetr&aacute;ndola despacio, poquito a poquito, procurando que se excitara nuevamente. Y ya, con mi miembro dentro de su vagina, la bes&eacute; con delicadeza, metiendo y sacando mi lengua de su boca al mismo tiempo que lo hac&iacute;a mi pene en su vagina, y muy pronto empec&eacute; a sentir que se humedec&iacute;a y apretaba mi sexo con deseo. Yo estaba muy c&oacute;modo y excitado, as&iacute; que le empec&eacute; a hablar al o&iacute;do mientras copul&aacute;bamos.<\/p>\n<p>Le exalt&eacute; la forma en que hac&iacute;a el amor, le dije que hab&iacute;a hecho mi sue&ntilde;o realidad, que me hab&iacute;a hecho sentir muy bien y que a&uacute;n estaba procurando que ella la pasara lo mejor posible, que as&iacute; era como la hab&iacute;a imaginado y que le agradec&iacute;a inmensamente que le hubiera dado la oportunidad de compartir esa experiencia con ella. Y, cada vez que le hablaba, sent&iacute;a que ella se mov&iacute;a con m&aacute;s y m&aacute;s intensidad. Los dos la est&aacute;bamos pasando muy bien. Y, por &uacute;ltimo, para ponerle la cereza al postre, le dije, oye, ando muy excitado y quisiera terminar dentro de ti &iquest;puedo? S&iacute;, respondi&oacute;, as&iacute; que aceler&eacute; mis embestidas hasta eyacular, dejando su cuquita llena de mi leche.<\/p>\n<p>Y no contento con ello, segu&iacute; empujando mi sexo dentro de ella hasta que mi pene pr&aacute;cticamente se desinfl&oacute;. Segu&iacute; habl&aacute;ndole, porque, de verdad, me excit&oacute; mucho estar con ella. Nunca pens&eacute; que fuera a sentir tales sensaciones con una persona con la que reci&eacute;n intim&aacute;bamos. Fue una noche espectacular. Y no se me olvida. Y tampoco se me olvida que usted no intervino para nada e hizo que aquella aventura entre ella y yo se diera mucho m&aacute;s f&aacute;cil. Y despu&eacute;s, si recuerda, yo la ayud&eacute; a vestir, bes&aacute;ndola cada vez que le pon&iacute;a una prenda. Casi que volvemos a empezar de nuevo. Esa noche fue como la imagin&eacute;. Y as&iacute; se dio. &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s le puedo decir?<\/p>\n<p>Yo creo que todos disfrutamos esa velada, porque pudimos cumplir nuestras fantas&iacute;as. S&iacute;, as&iacute; fue, dije yo. Usted pudo cumplir su sue&ntilde;o, descubri&oacute; la sexualidad reprimida de mi esposa e inaugur&oacute; mis fantas&iacute;as cornudas. Qu&eacute; m&aacute;s se puede pedir para una sola noche &iquest;verdad? Andr&eacute;s estuvo con mi esposa varias veces m&aacute;s antes de viajar para radicarse en China, donde seguramente seguir&aacute; explotando sus dotes como corneador, pero s&oacute;lo aquella vez pudimos charlar sobre esa primera vez. Su fantas&iacute;a hecha realidad&hellip;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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