{"id":29820,"date":"2021-06-09T22:00:00","date_gmt":"2021-06-09T22:00:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2021-06-09T22:00:00","modified_gmt":"2021-06-09T22:00:00","slug":"el-regalo-un-antes-y-un-despues-duodecima-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-regalo-un-antes-y-un-despues-duodecima-parte\/","title":{"rendered":"El regalo: Un antes y un despu\u00e9s (Duod\u00e9cima parte)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"29820\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\"><\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Amaneci&oacute; y est&aacute;bamos abrazados, c&oacute;mo nunca debimos haber dejado de hacerlo, tras a&ntilde;os de agradecidas alboradas. El beso m&iacute;o en su respingada nariz, la palmada en sus nalgas; aquel abrazo suyo por mi espalda, varios besitos en mi cuello, en mis hombros y obviamente, su infaltable pellizc&oacute; en el culo y luego los dos, comenzar con el traj&iacute;n diario. Ella con los ni&ntilde;os y yo a la cocina, algunas veces al rev&eacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;Mi amor, &ndash;me dijo cauta, mientras yo serv&iacute;a los cereales inundados de leche achocolatada&ndash; se me olvid&oacute; comentarte que concert&eacute; con el colegio la recogida de los ni&ntilde;os en el transporte escolar. Luego en la tarde los dejan donde mi madre y pasamos all&iacute; por ellos al regresar del trabajo. De esta manera nos relajamos un poco. &iquest;Qu&eacute; te parece?<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Pues por mi perfecto pero y el dinero de donde saldr&aacute;?<\/p>\n<p>&mdash;Tranquilo mi amor, pues de mi aumento de salario. Lo empezaremos a pagar a finales del otro mes. Tranquilo mi amor, lo tengo todo calculado. Te amo&hellip; &iexcl;Mucho!<\/p>\n<p>&mdash;Bueno mi vida, entonces te encargas hoy de ellos, que tengo reuni&oacute;n a primera hora. &mdash;Le dije a mi esposa, para luego abrazar a mis hijos, y d&aacute;ndoles un besito de despedida.<\/p>\n<p>&mdash;Que tengas bonito d&iacute;a y que les vaya a los dos muy bien en la presentaci&oacute;n. &mdash;Le respond&iacute; a Rodrigo, para finalizar con una amorosa sentencia.<\/p>\n<p>&mdash;Oye mi amor, recuerda tener esas manitas quietas &iexcl;Ehh! &mdash;Y me abrac&eacute; con fuerzas a mi esposo, d&aacute;ndonos un casto beso en la boca.<\/p>\n<p>&mdash;Lo tendr&eacute; en cuenta. Yo por ahora marchar&eacute; a trabajar, que te vaya bonito hoy mi amor. &mdash;Y antes de cerrar la puerta le pregunt&eacute; a Silvia a modo de broma&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Y t&uacute; mi vida&hellip; &iquest;Seguir&aacute;s jugando a revivir historias pasadas? &mdash;Y Silvia terminando de acomodar las mochilas de nuestros hijos, me mir&oacute; sorprendida.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Bobito! Creo que anoche lo dej&eacute; muy claro. Tanto para mi jefe como para ti mi amor. Solo soy tuya y no tendr&eacute; nada con nadie m&aacute;s que t&uacute;. Y espero lo mismo de ti. Chao.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Curiosamente, cuando llegu&eacute; a la oficina, Paola ya se encontraba en la sala de reuniones, organizando sus apuntes y escribiendo en el blanco tablero en rojo una frase bien conocida por m&iacute;: &laquo;Separe las cabras de las ovejas&raquo; Y debajo en rotulador negro: Ventajas y Beneficios, con una l&iacute;nea vertical en rojo, trazada con nervioso pulso. Pobrecita, estaba fren&eacute;tica mi rubia tentaci&oacute;n y en su rostro se le notaba el trasnocho. Pero sin duda, la barranquillera hab&iacute;a realizado su tarea.<\/p>\n<p>Realmente esa ma&ntilde;ana solo tuve que intervenir en un par de ocasiones para aclarar los t&eacute;rminos de la sociedad propuesta entre los conductores y los propietarios y un algo m&aacute;s en el tema de unas cifras del arrendamiento de las nuevas unidades. Por lo dem&aacute;s Paola estuvo genial y fue muy aplaudida. Y ella tan triunfante como siempre. No me mir&oacute;, al igual que en toda la presentaci&oacute;n, esquivando mi mirada. Rehuy&eacute;ndome mentalmente.<\/p>\n<p>Sal&iacute; de aquella sala de juntas hacia mi escritorio con el fin de revisar la agenda del d&iacute;a. Una visita programada con la due&ntilde;a de una gran ferreter&iacute;a y a la cual ya le hab&iacute;a vendido en meses anteriores dos unidades de camiones de diversa capacidad de tonelaje y a la cual deb&iacute;a pasar revista a sus necesidades post-venta. Por lo dem&aacute;s, solo atender en planta el ingreso de nuevos clientes. Pens&eacute; en salir a tomar un caf&eacute; y fumarme un cigarrillo con Paola, pero ella estaba demorada aun en la sala de juntas. Tom&eacute; mi m&oacute;vil para hacerle una llamada, cuando la vi salir acompa&ntilde;ada de Iv&aacute;n el otro asesor y mis dos compa&ntilde;eras Ana e In&eacute;s. Adicionalmente, tomada del brazo de Federico, que se pavoneaba al caminar del lado de esa rubia belleza. Sonrientes y dirigi&eacute;ndose todos hacia la salida.<\/p>\n<p>&mdash;Oye Pao, le grit&eacute;. &iquest;Vamos por un caf&eacute; y un cigarrillo antes de iniciar la jornada? Se dio vuelta, risue&ntilde;a para responderme cerca de las puertas de cristal.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Y aj&aacute; Nene! Tal vez m&aacute;s tarde. Ahora voy a desayunar con ellos que me han invitado para celebrar mi llegada y la presentaci&oacute;n del negocio. No te dijimos nada pues Federico dijo que alguien deb&iacute;a quedarse en la vitrina, por si ingresa alg&uacute;n comprador. &mdash;Y lanz&aacute;ndome un beso por los aires, se gir&oacute; y se march&oacute;, siguiendo a los dem&aacute;s.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Rocky! Gritaron mi nombre haci&eacute;ndome girar la cabeza en la direcci&oacute;n de la voz. &mdash;&iexcl;Est&aacute;s haciendo un excelente trabajo con Paola, muchacho! Me alab&oacute; mi jefe desde la puerta de su oficina. &mdash;S&iacute; se&ntilde;or, aprende r&aacute;pido&ndash;. Y apretando su pu&ntilde;o con el pulgar en alto, ingres&oacute; a su oficina y yo, solo en aquella vitrina de ventas, camin&eacute; en silencio buscando mi caf&eacute;, un cigarrillo y un espacio para pensar.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de dejar en el bus escolar a mis ni&ntilde;os y confirmar con la profesora la direcci&oacute;n de mi madre para que en la tarde los dejaran a su cuidado, march&eacute; en un taxi hasta las oficinas, feliz por haber podido reconducir mi vida y confirmar el amor &laquo;de y por&raquo; mi esposo. En el trayecto pens&eacute; en mi jefe. &iquest;Ser&iacute;a posible que &eacute;l tambi&eacute;n hubiera aprovechado la oportunidad de arreglar con su esposa, aquellos problemas? &iquest;Podr&iacute;a existir una forma de que le perdonara sus infidelidades y como yo con Rodrigo, lograran seguir juntos?<\/p>\n<p>Me encontr&eacute; con las muchachas ingresando al elevador. Un cuarteto de sonoros besos, dos abrazos y nuestras amplias sonrisas fueron el preludio de una agradable ma&ntilde;ana, tan apacible y c&aacute;lida como aquel 4 de julio, apretadas junto a otras ocho personas en aquel elevador, todas sin ganas de empezar a laborar.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y bien coraz&oacute;n, que has pensado para esta tarde de chicas? &mdash;Me pregunt&oacute; alegre Magdalena. En seguida se acerc&oacute; Amanda, quien tra&iacute;a en sus manos dos tazas de T&eacute;. Una para ella y la otra para m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Muchachas la verdad no he pensado en nada. &iquest;Qu&eacute; se les ocurre a ustedes? &mdash;Les respond&iacute; con honestidad.<\/p>\n<p>&mdash;Vamos por ah&iacute; a mirar vitrinas, despu&eacute;s a la peluquer&iacute;a para quedar bien monas y salimos a tomarnos algo en un antro desconocido y quiz&aacute;s Amanda consiga liarse con alg&uacute;n chico que sea bien majo. &mdash;Magdalena como siempre activa y con ganas de marcha, ya ten&iacute;a en mente nuestro actuar&ndash;. &iexcl;Vamos ni&ntilde;as, no me miren as&iacute;! No es una mala idea. &mdash;Y las tres terminamos ri&eacute;ndonos de aquellas locas ideas, cuando a la oficina lleg&oacute; un hombre y todas nos quedamos completamente&hellip; &iexcl;Boquiabiertas!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Buongiorno! &iquest;Signora Silvia? &iquest;Tu sei? &mdash;Lo puedo jurar, si no tuviera puestos esos pantalones bien ajustados a mi cintura con aquel cintur&oacute;n Gucci, &ndash;obviamente una buena imitaci&oacute;n&ndash; se me hubieran ca&iacute;do las bragas hasta los tobillos. A m&iacute; y a mis compa&ntilde;eras.<\/p>\n<p>El hombre que me hablaba con extra&ntilde;o acento, era un joven apuesto, de buena estatura y de cuerpo trabajado con brazos fuertes, que vest&iacute;a tan&hellip; &iexcl;Tan vanguardista! Muy distinguido a su vez. De ojos claros del color de las aceitunas, su rostro varonil, piel blanca y de rasgos afilados, adornada por una barba de dos o tres d&iacute;as que apenas si la sombreaba, cubriendo un poco el hoyuelo en su barbilla. El hombre perfecto y la cereza que adornaba aquel pastel&hellip; &iexcl;Italiano! &mdash;Uhm, uhm&ndash;. Carraspee como una idiota tragando saliva.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;S&iacute; se&ntilde;or! Buenos d&iacute;as. Soy Silvia, la asistente del se&ntilde;or&#8230; &mdash;Y me detuvo aquel apuesto joven con un&hellip; &iexcl;Lo so, lo so! &mdash;Le tend&iacute; mi mano, la cual fue tomada por la suya, firme y de suave piel. Su fragancia a madera, especias y frutas c&iacute;tricas, invadi&oacute; todo mi entorno, aromatizando su arrebatador encanto.<\/p>\n<p>&mdash;Disculpe usted, no hablo italiano. &mdash;Le coment&eacute; un poco ruborizada, a lo cual el guapo muchacho me respondi&oacute;&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;No se preocupe, yo tambi&eacute;n hablo espa&ntilde;ol. &mdash;Pues que bien, yo igual&ndash;. Le respond&iacute; como una completa idiota, hasta que un dedo por detr&aacute;s, pinch&oacute; m&iacute; cintura.<\/p>\n<p>&mdash;Ahhh, disculpe usted. Estas son Magdalena y Amanda, mis compa&ntilde;eras de oficina. Y ellas ni cortas ni perezosas, al mismo tiempo se acercaron para saludarlo tan emocionadas como yo. Tambi&eacute;n vi a la se&ntilde;ora Dolores desde la puerta de la cocina, con un dedo en su boca, embobada admirando aquel monumento de hombre.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y usted es? Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Francesco, mi padre es Alessandro Bianco, el nuevo inversor. Somos de Tur&iacute;n y vengo a entregarle estos informes para que usted los revise y analice con Hugo, si todo est&aacute; en orden o debemos reestructurar alguno de los departamentos. &mdash;E inmediatamente tom&eacute; los folders y le invit&eacute; a seguirme hasta mi escritorio.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Desea usted tomar algo? &mdash;Le consult&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Muy gentil. Un caf&eacute; podr&iacute;a ser y un poco de agua. &mdash;Y llam&eacute; a la se&ntilde;ora Dolores para solicitarles dos caf&eacute;s y una botella de agua. Obviamente ella presurosa nos alcanz&oacute; las bebidas en un santiam&eacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Es usted muy joven! me coment&oacute;. &mdash;Cre&iacute; que me iba a encontrar con una Signora matura, quasi vecchia de gruesos lentes y figura regordeta, llena de arrugas y canas. &iexcl;Che bella sorpresa! &mdash;Y me regal&oacute; una hermosa sonrisa blanca como para comercial de TV. &iexcl;Pufff! No supe que pronuncio en italiano, si un piropo o un insulto. Pero igual si fue lo segundo, con esa dulzura de voz y su acento, ni me import&oacute;.<\/p>\n<p>En fin, que retomando mi compostura, me dediqu&eacute; por completo a darle un vistazo a cada hoja, cada cifra y cada cuadro impresos en aquel, muy completo dossier. Tard&eacute; un poco, treinta o cuarenta minutos y no porque algo estuviera mal o incompleto, sino demorando la estad&iacute;a de aquel precioso hombre sentado frente a m&iacute;. &iexcl;Tanta carne y yo a dieta!<\/p>\n<p>&mdash;Muy bien, Francesco. Veo que todos los informes est&aacute;n completos. Tan pronto regrese mi jefe se los entregar&eacute; para su revisi&oacute;n. &mdash;Le dije con seguridad y mis fantasiosas ganas de verme perdida en ese verde mirar.<\/p>\n<p>&mdash;Perfecto Signora Silvia, creo que Hugo no se equivoc&oacute; al recomendarla para colaborar conmigo en la nueva sede de Tur&iacute;n. Tenemos un conglomerado de empresas vinculadas al sector automotriz, componentes y repuestos para las grandes f&aacute;bricas de autom&oacute;viles. Pero necesitamos ejercer un mejor control y de ser necesario ajustar algunos departamentos. &mdash;Francesco acomod&oacute; su pierna derecha sobre la izquierda y entrecruz&oacute; los dedos de sus manos, pos&aacute;ndolos sobre su rodilla. Para luego comentarme algo que me dej&oacute; en shock.<\/p>\n<p>&mdash;Ya casi est&aacute;n adecuadas las nuevas instalaciones. Sera un placer verla de nuevo la pr&oacute;xima semana en la inauguraci&oacute;n. Y espero que mi novio termine pronto con la decoraci&oacute;n de su oficina. Tiene una bonita vista hacia los jardines exteriores y al fondo, las hermosas monta&ntilde;as nevadas que bordean mi ciudad. &mdash; Y yo&hellip; Me qued&eacute; pensando en lo &uacute;ltimo que me dijo. &laquo;Su oficina&raquo; y en ese&hellip; &laquo;Espero verla en la inauguraci&oacute;n pr&oacute;xima semana&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Ahora con su permiso me retiro, tengo al chofer esperando hace media hora. Salgo para el aeropuerto pero mire, aqu&iacute; est&aacute; mi tarjeta por si encuentra necesario consultarme algo. Muchas gracias y hasta pronto. &mdash;Se puso en pie y rodeo mi escritorio para inclinarse un poco, tomar mi mano y depositar en ella un delicado beso. Y tan elegante como lleg&oacute;, as&iacute; mismo se fue, no sin antes despedirse de igual manera tan galante y caballerosa, de Magda y Amanda.<\/p>\n<p>&mdash;Por Dios Silvia &iexcl;Que calladito te lo ten&iacute;as! &mdash;Me dijo Magdalena risue&ntilde;a, acompa&ntilde;ada de la sonrisa c&oacute;mplice y maliciosa de Amanda, sac&aacute;ndome de mis pensamientos.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Perd&oacute;n? &iquest;De qu&eacute; hablan? Haber muchachas es la primera vez que lo veo. No ten&iacute;a ninguna cita programada hoy salvo recibir los documentos. &iexcl;Mierda! yo pens&eacute; que los traer&iacute;a el muchacho de env&iacute;os, el de siempre. &mdash;Le respond&iacute;, a las dos.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno, bueno menos mal que los trajo este guapet&oacute;n para alegrarnos las vistas por lo menos. Y ahora&hellip; Vamos a ponerte al d&iacute;a con los documentos para poder viajar a Italia. &iexcl;Qu&eacute; envidia! Ayyy Silvia, no te ves emocionada para nada. &iexcl;Vamos! Mi ni&ntilde;a, que este ser&aacute; un motivo m&aacute;s para celebrar esta tarde. &mdash;Me dijo Amanda totalmente emocionada.<\/p>\n<p>&mdash;Por cierto tesoro&hellip; &iquest;Ya hablaste con &laquo;el ogro&raquo; para que podamos salir hoy un poquit&iacute;n m&aacute;s temprano? &mdash;Esta vez fue Magdalena quien desde la puerta del ba&ntilde;o me preguntaba.<\/p>\n<p>Humm, eso no lo hab&iacute;a pensado, pero igual don Hugo deber&iacute;a estar en reuniones a esas horas, lo &uacute;nico seria esperar su llamada y primero le preguntar&iacute;a c&oacute;mo le fue en las oficinas de Lisboa y despu&eacute;s la segunda pregunta que le har&iacute;a ser&iacute;a para que me aclarara el tema de Tur&iacute;n y la famosa inauguraci&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute; no me hab&iacute;a hablado de eso? &iquest;Ser&iacute;a otra encerrona de don Hugo? O&hellip; &iquest;Sencillamente se le olvid&oacute;? &iquest;Y c&oacute;mo se lo iba a contar a mi esposo? &iexcl;Mierda! Muchas preguntas y tan pocas respuestas, por ahora.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de beber mi caf&eacute; y aspirar el tabaco de un cigarrillo, hablando con el guardia de seguridad y la se&ntilde;ora que hacia el aseo de las instalaciones del concesionario, me concentr&eacute; en mis labores diarias, adelantar el CRM, revisar correos y preparar nuevas propuestas. Tan ocupado estaba en mis cosas que no me di cuenta de que Paola no hab&iacute;a regresado del desayuno con los dem&aacute;s compa&ntilde;eros.<\/p>\n<p>Cuando repar&eacute; en que nadie interrump&iacute;a mi cotidianidad con la algarab&iacute;a carnavalera de ella, cuando todo estaba en calma, me di cuenta de que Paola me hac&iacute;a falta. Me puse en pie y camin&eacute; hasta el escritorio de Federico para preguntar por ella. &laquo;Pidi&oacute; un permiso, dijo que estaba algo indispuesta&raquo;. Esa fue la &uacute;nica respuesta que obtuve de su paradero.<\/p>\n<p>Pasadas las diez de la ma&ntilde;ana recib&iacute; la llamada habitual de mi esposa.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Hola mi amor como estas? &mdash;Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Bien mi vida!&#8230; &mdash;Se hizo un corto silencio y solo escuchaba la respiraci&oacute;n de mi esposa&ndash;. &iexcl;No! Miento, no me siento bien amor. Estoy un poco sorprendida y angustiada.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y eso? No me digas que tu jefecito sigui&oacute; insistiendo en conquistarte.<\/p>\n<p>&mdash;No mi amor, ya te dije que se encuentra de viaje. Pero si tiene que ver, indirectamente con &eacute;l. &mdash;Me contest&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Ok. Bien. Respira profundo y cuenta hasta cinco, luego me dices exactamente qu&eacute; es lo que sucede. &mdash; Uno&hellip; &iexcl;Cinco! Su&eacute;ltalo ya&ndash;. Le solicit&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Mi amor, te habl&eacute; de los nuevos inversores. &iquest;Lo recuerdas? &mdash;Si claro, respond&iacute;. Los que se supon&iacute;a que te hab&iacute;an entregado los nuevos vestidos. &iquest;Qu&eacute; pasa ahora con ellos? &mdash;Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Pues hoy me he reunido con el hijo de uno de ellos, los del grupo italiano, que tienen sede en Tur&iacute;n. &iexcl;Humm! Mi amor, me vas a perdonar pero casi, casi te fui infiel.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute;! &iquest;C&oacute;mo as&iacute; Silvia? &mdash;Respond&iacute; algo alterado.<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, pero solo con el pensamiento y fue un poquitico, mi amor. &iexcl;Ufff! Es que lo hubieras visto mi vida, es un monumento de hombre, &iexcl;C&oacute;mo me lo recet&oacute; el doctor! Toda una obra de arte pero en carne y hueso. Alto, fornido, elegante, con un rostro divino&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;S&iacute;? Pues Silvia, te felicito. Se te hizo agua la boca y se te mojaron los calzones, Ok, Entiendo y entonces me vas a abandonar por irte detr&aacute;s de &eacute;l. &mdash;Le habl&eacute; tratando de centrar la conversaci&oacute;n en lo verdaderamente importante.<\/p>\n<p>&mdash;Jejeje, ya quisiera y brincos diera mi amor. No todo pod&iacute;a ser tan lindo. Siempre hay un pero. Primero que es un &laquo;sardino&raquo;, creo que por ac&aacute; les dicen &laquo;yogurines&raquo; y segundo y lo primordial&hellip; &iexcl;Es gay! Que desperdicio mi amor. Sera conformarme contigo esta noche. &iexcl;Jajaja! &mdash;Y se empez&oacute; a re&iacute;r burlonamente.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya decepci&oacute;n para ti, supongo. &mdash;Dije yo, mientras tomaba nota de un mensaje en mi correo empresarial de una antigua cliente solicitando mi visita.<\/p>\n<p>&mdash;Un poco s&iacute;. Bueno el caso mi vida, es que me coment&oacute; algo sobre las nuevas instalaciones en Tur&iacute;n que est&aacute;n adecuando para el funcionamiento del holding y me habl&oacute; acerca de mi nueva oficina y de una inauguraci&oacute;n la pr&oacute;xima semana adonde me esperan. &mdash;Se hizo un vac&iacute;o en mi est&oacute;mago y una especie de corto circuito aconteci&oacute;, desconectando mi cerebro, mi raz&oacute;n y mi coraz&oacute;n, mis sentimientos y naci&oacute; en m&iacute; nuevamente la desconfianza.<\/p>\n<p>&iquest;Tur&iacute;n? &iquest;Su nueva oficina? &iquest;Inauguraci&oacute;n? No, no quer&iacute;a dudar de mi esposa, aunque ella fuera la presa. Pero s&iacute;, en las reales intenciones de su jefe y la estrategia suya de adularla, aumentar su salario y todo con la finalidad de separarla de m&iacute; en ese viaje y quien sabe cu&aacute;ntos m&aacute;s para hacerla&hellip; &iexcl;Puff! suspir&eacute;, no dije nada. Me qued&eacute; callado, sopesando las opciones.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Cielo? &iquest;Amor? &iquest;Mi vida? &iquest;Rodrigo estas ah&iacute;? &iquest;Te desmayaste? &mdash;Escuch&eacute; a Silvia preocupada al otro lado de la l&iacute;nea.<\/p>\n<p>&mdash;No Amor, aqu&iacute; estoy. La verdad Silvia no me extra&ntilde;a para nada. Ya lo ve&iacute;a venir. Como bien dices, no todo lo que brilla es oro. Estoy seguro que tu jefecito est&aacute; detr&aacute;s de todo esto. Pero est&aacute; bien mi vida. S&eacute; que es importante para ti y voy a confiar plenamente en ti. Oye Silvia, de casualidad&hellip; &iquest;No conoces de alg&uacute;n almac&eacute;n donde pueda conseguir un cintur&oacute;n de castidad?<\/p>\n<p>&mdash;Ha, ha, ha. &iexcl;Bobito! &Oacute;yeme mi vida, sabes que puedo negarme a ir, aunque eso implique mi despido, pero si quiero que quede claro que la decisi&oacute;n final ser&aacute; tuya. D&eacute;jame lo hablo bien con don Hugo y despejo un poco todo esto de mi mente y aclaro el panorama. &iexcl;Te amo!<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Yo tambi&eacute;n te amo! Pero todo ser&aacute; decidido por los dos. Bueno te dejo que tengo unas llamadas pendientes por realizar. M&aacute;s tarde te llamo. Un beso. Y colgu&eacute; la llamada, la verdad con un poco de preocupaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>A mediod&iacute;a, al poco de salir a almorzar recib&iacute; la llamada de don Hugo, lo atend&iacute; delante de las chicas para no causar en ellas alguna suspicaz intriga.<\/p>\n<p>&mdash;Hola Silvia, &iquest;ya terminaste de almorzar o te interrumpo?<\/p>\n<p>&mdash;No se preocupe don Hugo hace un momento terminamos. &iquest;C&oacute;mo le ha ido en sus reuniones Jefe? &iquest;Todo en orden?<\/p>\n<p>&mdash;Todo bajo control, hace una hora concluimos el almuerzo y ahora estamos tomando una copa en el hotel. Silvia, &iquest;quer&iacute;a saber c&oacute;mo te fue con Francesco? &iquest;Te entreg&oacute; los documentos? &iquest;Est&aacute;n completos?<\/p>\n<p>&mdash;Pues don Hugo, los informes los veo completos, aunque solo los vi por encima. Me gustar&iacute;a hablar con usted de dos temas que me dejaron pensativa, pero ahora no. &iquest;Podr&iacute;amos discutirlo en la noche, por favor? &mdash;Le pregunt&eacute;<\/p>\n<p>&mdash;Por supuesto Silvia. &iquest;Te parece bien si te llamo a las diez?<\/p>\n<p>&mdash;Me parece bien jefe. &iquest;Jefe?&#8230; Lo noto m&aacute;s tranquilo, supongo que anoche pudo hablar con su esposa. &mdash;Hummm, Silvia te cuento esta noche pero s&iacute;, estoy mejor.<\/p>\n<p>&mdash;Perfecto, s&iacute; se&ntilde;or. Hasta m&aacute;s tarde entonces. &iexcl;Ahhh! don Hugo, una consulta final&hellip; &mdash;&iquest;S&iacute;? Dime Silvia&ndash;. Me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Jefe, las chicas&hellip; Ehhh, bueno hoy es jueves y ellas como yo, quisi&eacute;ramos salir a la peluquer&iacute;a y hacer unas compras en el centro comercial y nos pregunt&aacute;bamos si no le incomoda dejarnos salir una media hora antes. &iquest;Por favor?<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, solo con una condici&oacute;n Silvia. &mdash;&iquest;Y cu&aacute;l ser&iacute;a don Hugo? Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Que esta noche por video me dejes ver lo hermosa que te han dejado en la peluquer&iacute;a.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Puff! Est&aacute; bien don Hugo, por supuesto. Feliz tarde. Y termin&eacute; la llamada para girarme y darme cuenta de que tanto Amanda como Magdalena estaba justo a mi lado, inquietas por conocer la respuesta.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Dijo que s&iacute; chicas! &mdash;Les coment&eacute; y ellas me abrazaron efusivamente.<\/p>\n<p>&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Buenas tardes Rodrigo. &iquest;Le queda f&aacute;cil reunirnos por la zona de la Universidad Complutense? Digamos&hellip; &iquest;C&oacute;mo en dos horas? Hay por all&iacute; cerca una terraza muy acogedora y tiene unos excelentes Brownies que son una delicia, unas infusiones dulces de ataque y obviamente, el caf&eacute; que le adeudo. Creo que le va a agradar. &mdash;Perfecto Martha, a esa hora estar&eacute; por all&iacute;. Respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Debo cumplir una cita, pero creo que no me demorar&eacute;. Nos vemos al rato y gracias por llamar. Y colgu&eacute; la llamada, dirigi&eacute;ndome hacia la direcci&oacute;n de mi antigua clienta.<\/p>\n<p>Al llegar al almac&eacute;n, se me acerc&oacute; una joven muchacha, que sal&iacute;a del fondo del local, con la clara intenci&oacute;n de atenderme.<\/p>\n<p>&mdash;Buenas tardes se&ntilde;or. &iquest;Le puedo colaborar en algo? &mdash;Si por favor, necesito hablar con la se&ntilde;ora Teresa, tengo una cita con ella. Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;La se&ntilde;ora Teresa est&aacute; en una reuni&oacute;n en este momento. Seguro que se le olvid&oacute; la cita con usted. Perm&iacute;tame le aviso que est&aacute; usted aqu&iacute;. &mdash;Y ella se volvi&oacute; hasta el interior del almac&eacute;n para no volver a salir.<\/p>\n<p>En su lugar sali&oacute; un joven, un poco m&aacute;s alto que yo pero mucho m&aacute;s delgado. Parec&iacute;a un poco descuidado con su manera de vestir y en su rostro una insipiente barba mal cuidada. Con una mirada poco amigable me habl&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Disculpe usted se&ntilde;or&hellip; &mdash;&iexcl;C&aacute;rdenas, Rodrigo C&aacute;rdenas! Le contest&eacute;. &mdash;&iquest;Y usted es?&ndash;. Le pregunt&eacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Soy Carlos, su hijo menor y estoy a cargo ahora de las compras, se&ntilde;or C&aacute;rdenas. Y bueno, s&eacute; que ten&iacute;a una cita con mi madre pero ya no es necesario. Estamos reunidos con otra persona que de ahora en adelante nos va a proveer de los camiones y otros veh&iacute;culos que podamos requerir en un futuro. Mi madre le agradece por toda su atenci&oacute;n. Muchas gracias. &mdash;Y se dio vuelta, d&aacute;ndome la espalda y dej&aacute;ndome all&iacute; en ascuas y sin articular palabra.<\/p>\n<p>Abandon&eacute; aquella Ferreter&iacute;a, maldiciendo mi suerte, pues no me gustaba para nada perder clientes, a ninguno. Pero a&uacute;n m&aacute;s a aquella se&ntilde;ora, quien era muy conocida en el sector de la construcci&oacute;n y estaba por comprar nuevas unidades. Era una perdida grande para m&iacute;. Mir&eacute; mi reloj y pues comprendiendo que ten&iacute;a suficiente tiempo por delante, me detuve unos metros m&aacute;s all&aacute; de la puerta del almac&eacute;n. Tom&eacute; del bolsillo interior de mi chaqueta y del pantal&oacute;n el encendedor. Me sent&iacute;a enojado, frustrado y solo.<\/p>\n<p>No ten&iacute;a noticias de Paola, quiz&aacute;s s&iacute; estuviera enferma, aunque en principio sospech&eacute; que lo &uacute;nico que le suced&iacute;a era que hab&iacute;a dormido mal y se hab&iacute;a retirado para descansar todo el resto del d&iacute;a. Un cigarrillo a la boca, zippo en mano y candela lista. Una, dos y tres caladas. Humo azul expulsado en chorros, y el m&oacute;vil en mis manos. Decid&iacute; llamar a mi rubia tentaci&oacute;n y marqu&eacute;. Timbr&oacute; y timbr&oacute; hasta que se fue al buz&oacute;n de mensajes. Colgu&eacute;, Tal vez no lo habr&iacute;a escuchado, decid&iacute; esperar y marcar unos minutos despu&eacute;s.<\/p>\n<p>Otra aspirada m&aacute;s, haciendo tiempo para no llegar tan temprano. Mir&eacute; la pantalla del tel&eacute;fono y tampoco ten&iacute;a mensajes no le&iacute;dos. Otra calada y una nueva marcaci&oacute;n. Una, dos, tres y no respond&iacute;a, sin embargo a mi espalda pude escuchar a la cuarta o quinta, el sonido de entrante de una llamada, me gir&eacute; y all&iacute; estaba ella, tomada de la mano de &eacute;l. Colgu&eacute; la llamada y dej&eacute; de mirarla. Me fui tirando la colilla por los aires, despreciada por mis dedos, como yo lo fui por aquella mujer.<\/p>\n<p>Sub&iacute; a mi auto y mi tel&eacute;fono vibraba, sonaba. En verdad tambi&eacute;n me molestaba. Ni siquiera intent&eacute; mirar o tomarlo para responder. Arranqu&eacute; desanimado en direcci&oacute;n a la universidad. &iexcl;Primero el uno, luego el dos!<\/p>\n<p>Al dejar el coche en el aparcamiento cercano a la plaza, camin&eacute; sin prisa buscando el sitio establecido por Martha. Una vez ubicado, pens&eacute; en fumarme otro cigarrillo y tomarme una cerveza ya que deb&iacute;a esperar bastante hasta la hora acordada. Sin embargo, a&uacute;n con la cajetilla de Marlboro rojo dispuesta en mi mano, dirig&iacute; mi visi&oacute;n hacia una terraza cercana, distinta a la acordada, y all&iacute; estaba Martha acompa&ntilde;ada de dos mujeres. Una rubia, de melena larga y lisa. La otra me dio la impresi&oacute;n de ser mayor, con su cabello corto y peinada de medio lado, d&aacute;ndome las dos la espalda. La alegre rubia se notaba joven, la otra, la pelicorta, era&hellip; No estaba seguro, parecida s&iacute;, m&aacute;s el cabello era de un tono azul platinado.<\/p>\n<p>Agach&eacute; mi cabeza para llevar mi boca hasta la flama del encendedor, tuve que usar mis manos para amainar la brisa que soplaba suave aquella tarde en la plaza. Y al volver a erguirme para observarlas, ya Martha estaba sola y de hecho, percatada de mi presencia, vino hacia m&iacute;. De las otras dos, nada. Se hab&iacute;an esfumado.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo &iexcl;Holaaa! Pero que caballero tan puntual. &mdash;Me salud&oacute; estirando su mano hasta abrigar la m&iacute;a. Tan suave la suya, tan tersa y c&aacute;lida su piel. Y nos dimos los usuales besos en la mejilla como complemento. Iba a tirar la colilla al piso pero una mano suya alcanzo la m&iacute;a y tom&oacute; el cigarrillo que aun tenia media vida apagada y dio una calada suave primero y posteriormente otra ya m&aacute;s profunda. Luego me tom&oacute; del brazo, tir&oacute; el sobrante tabaco al piso y nos dirigimos as&iacute;, hasta la terraza prevista. Tomamos una mesa a mitad del local aprovechando que no estaba tan concurrida como yo supuse. Y empezamos nuestra esperada conversaci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Es curioso Martha, no tiene usted pinta de docente de una universidad. Le falta la bata blanca, los lentes gruesos y de pasta negra, ahhh tambi&eacute;n la barrita de arcilla blanca en sus dedos.<\/p>\n<p>&mdash;Nooo&hellip; Rodrigo &iexcl;Jajaja!, se equivoca conmigo coraz&oacute;n. Sucede que vivo por esta zona y muy cerca de aqu&iacute; est&aacute; el Gym, donde me ej&eacute;rcito. &mdash;Listo, no hay problema, le respond&iacute; con amabilidad.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Y entonces Martha, a que se dedica usted? &mdash;Le pregunt&eacute; mientras nos termin&aacute;bamos de acomodar, yo colocando su bolsa de deporte justo en una silla que nos distanciaba.<\/p>\n<p>&mdash;A ver, ni&ntilde;o pregunt&oacute;n &iexcl;Jajaja! Digamos que por ahora soy una mujer con mucha disponibilidad de tiempo. &mdash;Y diciendo esto, se apart&oacute; de su rostro un rebelde mech&oacute;n de su casta&ntilde;o cabello, coloc&aacute;ndoselo por detr&aacute;s de su oreja derecha.<\/p>\n<p>&mdash;La verdad mi caballero andante, es que soy una mujer casada, con dos hijos que ahora no est&aacute;n junto a m&iacute;, por voluntad expresa de su padre y que desea mucho recomponer el camino &mdash;En su respuesta not&eacute; tristeza, soledad y amargura.<\/p>\n<p>&mdash;Entiendo, est&aacute;s separada entonces. Y los usuales motivos son el trabajo, la falta de tiempo para la pareja, el aburrimiento&hellip; &mdash;Me mir&oacute; fijamente y coloc&oacute; su mano sobre la m&iacute;a, para luego mover su cabeza en clara se&ntilde;al de que me hab&iacute;a equivocado en algo o&hellip; &iquest;En todo?<\/p>\n<p>&mdash;No es tan as&iacute;, Rodrigo. Seguimos casados, por ahora. &Eacute;l trabaja y yo no. Pero en lo dem&aacute;s si has acertado. &mdash;Martha se acomod&oacute; en la silla apoyando de manera firme, su cuerpo contra el acolchado espaldar.<\/p>\n<p>&mdash;Mi historia es algo complicada, larga y puede ser tediosa para usted escucharla. &mdash;Tengo suficiente tiempo, me han traicionado antes de venir, as&iacute; que me sentar&iacute;a bien escucharla, despejar mi mente y con suerte, algunas dudas.<\/p>\n<p>&mdash;Vaya, lo lamento mucho. &iquest;Tu esposa? &iquest;O tu joven amiga? &mdash;Tan solo sonre&iacute; sin confirmar o desmentirle nada. &mdash;Bueno, pero primero tu caf&eacute;. &mdash;Y con calma, se puso en pie y se dirigi&oacute; a la barra, caminando a pasos lentos, contoneando aquel culo firme y bien moldeado, de tanto esfuerzo f&iacute;sico en su gimnasio. No demor&oacute; mucho, la atendieron r&aacute;pido y se gir&oacute; hacia nuestra mesa, dej&aacute;ndome observar con mayor detenimiento sus bonitos senos bambole&aacute;ndose al comp&aacute;s de sus caderas al caminar con cuidado de no derramar los dos caf&eacute;s que tra&iacute;a en sus manos en una bandejita con los postres. Y desvi&eacute; un instante mis ojos, hasta el arco del triunfo en su entrepierna, bien marcada su vulva con aquellas mallas negras y de diagonales franjas rosadas, trazando sus largos muslos.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno y con este caf&eacute; queda saldada mi apremiante deuda. Espero que sea de su agrado Rodrigo. &iquest;Brownie o Muffin? &mdash;El Brownie si te parece bien, le respond&iacute; arqueando un poco mis cejas y en mi rostro, aquella cara de ni&ntilde;o consentido.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! Est&aacute; bien, como negarme ante esa solicitud tan tierna. &mdash;&iexcl;&Eacute;xito!<\/p>\n<p>&mdash;Bueno en realidad no s&eacute; porque te pienso contar mi vida Rodrigo. &mdash;Y tomando un sorbo de aquella bebida caliente y un peque&ntilde;o trozo de su Muffin, me mir&oacute; intranquila.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Ser&aacute; porque te parezco un chico dulce y confiable? Aparte de que este caballero posee ciertas habilidades para&hellip; &iquest;Reparar problemas? &mdash;Dej&oacute; su taza de caf&eacute; en la mesa, y el peque&ntilde;o tenedor termin&oacute; clavado en la mitad del sobrante postre.<\/p>\n<p>&mdash;Puede ser Rodrigo &iexcl;Jajaja!, Solo espero que no me mal interprete ni me juzgue sin conocer mis pensamientos. &mdash;No se preocupe que no formo parte de ning&uacute;n jurado, puede confiar en mi buen juicio. Le respond&iacute; con amabilidad.<\/p>\n<p>&mdash;Est&aacute; bien. &iexcl;Pufff! &mdash;Suspir&oacute; y prosigui&oacute; su declaraci&oacute;n&ndash;. Tengo mi matrimonio de varios a&ntilde;os, de toda una vida pendiendo de un hilo. Le fui infiel a mi esposo, desde hace unos meses atr&aacute;s en verdad. Solo que me deje pillar, pero no por est&uacute;pida o poco precavida. Lo hice con la clara intenci&oacute;n de que se enterara esperando con ello, cambiar los dos a las buenas o a las malas, sin terminar separados. &mdash;No me lo esperaba, En serio. Algo as&iacute; relatado en aquel momento de esa manera tan directa y descarnada me removi&oacute; las entra&ntilde;as.<\/p>\n<p>&mdash;A&uacute;n sigue usted aqu&iacute;, lo cual quiere decir que puedo proseguir. Esc&uacute;cheme primero Rodrigo y luego como hombre que es, quiero conocer su sincera opini&oacute;n. &mdash;Perfecto, ser&eacute; todo o&iacute;do, me encantar&aacute; saber que la llev&oacute; a traicionarlo. &mdash;Y tambi&eacute;n repos&eacute; mi espalda contra el asiento, dejando mis dos manos entrelazadas sobre el blanco mantel y mis piernas las estir&eacute; por debajo de la mesa, sin llegar a rozar los pies de Martha.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; lo hice? Buena pregunta. Podr&iacute;a hablarle de varios motivos. Cansancio, o que lo hice por la falta de atenci&oacute;n de mi marido. Hast&iacute;o, inconformidad. Pero Rodrigo, creo que la verdad de todo esto es que estaba tan inc&oacute;moda con mi perfecta y acostumbrada vida social, que me fui quedando como dormida o atrapada sin vivirme plenamente. &iexcl;S&iacute;, eso es! El mundo a mi alrededor avanzaba y yo me quedaba rezagada, retozando dentro de mi perfecta burbuja. Se puede decir que despert&eacute;. M&aacute;s no fue de madrugada ni una ma&ntilde;ana. Rodrigo, la verdad es que pas&oacute; una tarde, una de esas tan rutinarias en mi vida. &mdash;El brillo acaramelado de sus ojos se apag&oacute; s&uacute;bitamente y Martha se sum&iacute;a ya en las profundidades de sus recuerdos. Dir&iacute;a que aquella tarde abr&iacute;a ante m&iacute;, la congoja dentro de su alma.<\/p>\n<p>&mdash;Vine a tomar algo. &ndash;se sonri&oacute; un poco&ndash; S&iacute; Rodrigo, en esta misma terraza pero en la mesa de all&iacute;, la que queda justo frente a la ventana. Estaba con dos de mis mejores amigas. Ya sabes, una tarde cualquiera de chicas. Una loca reci&eacute;n divorciada, la otra soltera y yo, la &laquo;feliz&raquo; ama de casa. &mdash;Martha entrecomill&oacute; con sus dedos las &uacute;ltimas palabras. Me hablaba sin apartar su mirada de aquella mesa y su cristalino anochecer. Jugaba distra&iacute;da con un mech&oacute;n de sus cabellos, lo tomaba entre sus dedos, desliz&aacute;ndolos hasta llegar casi a su extremo, revisando las puntas sin prestar realmente atenci&oacute;n a mi presencia. Vagaba ella en sus recuerdos y yo me sent&iacute;a como un cura de iglesia, escuchando a la confesi&oacute;n de una elegante y atractiva pecadora. &iquest;Deber&iacute;a yo, darle alg&uacute;n absoluci&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;Mis amigas hablaban como siempre de su cotidianidad y yo observaba en el exterior, la despedida afectuosa de una pareja de enamorados, felices los dos, tomados de las manos y con esa mirada de complicidad, haci&eacute;ndome recordar mis momentos de felicidad junto a mi marido. Esa etapa de la conquista, del enamoramiento y de perder el miedo a todo. Comernos el mundo, explorar y viajar con lo que llev&aacute;bamos puesto, sin necesitar nada m&aacute;s. Ese tiempo del &iexcl;Podemos con todo! y a la mierda lo que digan o piensen los dem&aacute;s. Sobre todo mis padres tan conservadores. Vaya, acabaste tu caf&eacute;. Quieres otro o tal vez &iquest;algo un poco m&aacute;s fuerte? &mdash;Me pregunt&oacute; sonriente y yo all&iacute; expectante ante el desarrollo de los acontecimientos y la revelaci&oacute;n de sus verdades.<\/p>\n<p>&mdash;Vale Ok, est&aacute; bien. &iquest;Qu&eacute; deseas tomar? &iexcl;Oops perd&oacute;n! Debo parecerle muy atrevido. Apenas si nos estamos conociendo. &mdash;Y Martha, la elegante y atractiva esposa del jefe de mi esposa, me tom&oacute; del hombro, se acerc&oacute; lo suficiente hasta hacerme percibir su aroma a Channel y obsequiarme un suave y lento beso en mi mejilla para decirme posteriormente&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Por fin, me costaba romper el hielo de la formalidad contigo. No s&eacute; qu&eacute; tienes t&uacute;, pero me agradas, me generas confianza. &mdash;&iquest;Sera mi extranjera personalidad latina? Le respond&iacute; y los dos empezamos a re&iacute;r.<\/p>\n<p>&mdash;Un Gin-tonic me sentar&iacute;a genial. &iexcl;Mi caballero sin armadura!&ndash;. Me respondi&oacute;. &mdash;Perfecto y para m&iacute; una cerveza bien fr&iacute;a. &iexcl;No te me pierdas, voy y vuelvo!<\/p>\n<p>La barra estaba congestionada y delante de m&iacute; permanec&iacute;a un grupo de j&oacute;venes universitarios bastante animados, en su juvenil algarab&iacute;a. Como pude me hice un hueco y llam&eacute; desde all&iacute; a la bartender&hellip;<\/p>\n<p>&mdash;Ehhh&hellip; &iexcl;Rosario, Rosariooo! &mdash;Grit&eacute;, hasta que por fin capt&eacute; su atenci&oacute;n.<\/p>\n<p>&mdash;Disculpe usted se&ntilde;or, no estoy sorda. Ya le escuch&eacute; y para su informaci&oacute;n Rosario no es mi nombre. &mdash;Me dijo ella algo ofuscada, indic&aacute;ndome con su dedo sobre la peque&ntilde;a etiqueta en su pecho, su verdadero nombre. &laquo;Irene&raquo;.<\/p>\n<p>&mdash;Bueno preciosa, pues con esa elegancia sevillana que te gastas al servir las copas y al caminar la gracia flamenca que se te desborda por los poros de la piel, m&aacute;s la sabrosura de tu acento andaluz, por mi cualquier nombre que empiece por &laquo;I&raquo; y termine en una &laquo;E&raquo;, de seguro que te sentar&aacute; bien. &mdash;&iexcl;Puff! tras ese suspiro, acert&eacute; con el originario terru&ntilde;o de mi interlocutora y ya con su atenci&oacute;n puesta hacia el caf&eacute; de mis ojos, le solicit&eacute; con suavidad el orden exacto de las bebidas que requer&iacute;a.<\/p>\n<p>Irene, atentamente me entreg&oacute; al momento la orden y cuando fui a cancelarle las bebidas, se acerc&oacute; un poco inclin&aacute;ndose sobre la barra y con su dedo &iacute;ndice me hizo la se&ntilde;al de que me acercara m&aacute;s. Y al hacerlo me tom&oacute; &aacute;gilmente con su otra mano de mi corbata y me jal&oacute; hasta estar mi rostro muy, muy cerca del de ella.<\/p>\n<p>&mdash;Me gusta tu forma graciosa de ligar. &iquest;Colombiano cierto? &mdash;Pues s&iacute;, le respond&iacute; algo asustado. &mdash;&iexcl;Bien! Me encanta el sabor de los latinos. Salgo a las doce y s&iacute;, soy sevillana, pero tampoco mi nombre es Irene. El real es este. Y me pas&oacute; un papelito donde estaba un n&uacute;mero telef&oacute;nico escrito y debajo en cursivas letras&hellip; &iexcl;Eva!<\/p>\n<p>&mdash;Encantado, soy Rodrigo y le pas&eacute; mi tarjeta de presentaci&oacute;n&ndash;. Pero mis amigos me llaman &iexcl;Rocky! Ahora estoy con una persona, un cliente, ya sabes, tratando de concretar un negocio. Pero te llamo un d&iacute;a de estos que tenga libre y salimos por ah&iacute;, donde quieras llevarme y matarme del gusto. Seguro. Y Gracias por tu servicio.<\/p>\n<p>Antes de darme la vuelta vi la desaz&oacute;n en su rostro por m&iacute; recatada salida, sin embargo se guard&oacute; mi tarjeta por dentro de su blusa, meti&eacute;ndola bajo su sost&eacute;n. &iexcl;Que de buenas aquel rectangular papel! Y regres&eacute; a la mesa donde Martha me esperaba, revisando su tel&eacute;fono m&oacute;vil, ojeando las stories del Instagram.<\/p>\n<p>&mdash;Disculpa por tenerte tan abandonada pero es que la bartender andaba un poco ajetreada. Ehhh, &iquest;pas&oacute; algo mientras no estaba? &iquest;Una llamada o Un mensaje? No me vas a dejar aqu&iacute; plantado con esta copa. &iquest;Verdad?<\/p>\n<p>&mdash;Jajaja, para nada Rodrigo. Solo me retocaba el maquillaje en el reflejo de la pantalla. &mdash;&iexcl;Ufff! pues no te hace falta, en serio. De verdad que tienes un rostro sensacional, sobre todo ese par de ojazos color miel&ndash;. Le respond&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Por favor Rodrigo, que cosas dices y deja ya de mirarme as&iacute; que me haces ruborizar. Mejor ven. Ven y si&eacute;ntate para poder continuar. Veamos&hellip; &iquest;Por d&oacute;nde me quede? &mdash;Mirabas a una pareja de novios a punto de despedirse, fuera de aqu&iacute;&ndash;. Le ayud&eacute; a acordarse. Llev&oacute; su mano hasta la frente y se dio con ella unos dos o tres golpecitos para luego continuar.<\/p>\n<p>&mdash;Efectivamente, que tonta soy, disculpa. El chico este, bastante guapo por cierto, despu&eacute;s de darle un amoroso beso, tom&oacute; camino hacia el norte y la muchacha se qued&oacute; all&iacute;, sac&oacute; de su bolso una cajetilla de rubios y se llev&oacute; uno a la boca. M&aacute;s no lo encendi&oacute;, pues en ese instante tom&oacute; su m&oacute;vil y lo peg&oacute; a su oreja, sonriente. Empez&oacute; con alguien una conversaci&oacute;n. Re&iacute;a, bastante. Y nerviosa miraba hacia el lugar por donde su novio hab&iacute;a marchado. No pas&oacute; m&aacute;s que un momento y entonces por detr&aacute;s se acerc&oacute; a ella un hombre, algo mayor en edad, no mucho creo yo pero si de m&aacute;s a&ntilde;os que el joven que se acaba de despedir de ella. La abraz&oacute; y ella se asust&oacute; un poco. Se dio vuelta y el hombre le retir&oacute; el cigarrillo de los labios para luego darle un beso que termin&oacute; en un morreo en toda regla. &mdash;&iexcl;Jajaja!, no jodas Martha, &iquest;en serio? Fuiste testigo de una infidelidad &iquest;Era el amante o el traicionado? &mdash;Le pregunt&eacute;. Pero Martha negaba con su cabeza y empez&oacute; a re&iacute;rse. &iquest;De m&iacute; suposici&oacute;n?<\/p>\n<p>&mdash;No coraz&oacute;n, yo pens&eacute; igual que t&uacute;. Casi enseguida vi parquear frente a ellos, una de esas camionetas 4&#215;4 peque&ntilde;as, las que solo tienen dos puertas. La mujer y el hombre, que ya estaban abrazados por la cintura, se giraron y la puerta del acompa&ntilde;ante se abri&oacute;, permiti&eacute;ndome observar que quien estaba al volante era el joven anterior. La mujer ascendi&oacute; a la parte posterior, ayudada por el nuevo acompa&ntilde;ante y luego este hombre estrech&oacute; la mano del chico que le sonre&iacute;a, para luego proceder a subir en la parte delantera. Los tres felices y sonrientes emprendieron la marcha. &mdash;Martha detuvo un momento la conversaci&oacute;n, para dar un lento sorbo a su bebida y a mi entraron unas enormes ganas de fumar.<\/p>\n<p>&mdash;Disculpa Martha, tu historia est&aacute; muy interesante, y en serio quiero saber m&aacute;s pero tengo ganas de&hellip; &mdash;O no te preocupes, d&eacute;jame darle otro trago a esta copa y salimos por ese cigarrillo tuyo, de hecho quiero uno para m&iacute;. &mdash;&iquest;Pero c&oacute;mo?&#8230; &mdash;&iexcl;Jajaja!, no soy tan bruja ni adivina, menos de Scotland Yard como tu antepasado. &mdash;Me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>No paraba de re&iacute;rse hasta que unos segundos despu&eacute;s por fin respiro y se calm&oacute; un poco.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;Jajaja! Rodrigo es que llevas m&aacute;s de cinco minutos jugando con ese zippo entre tus dedos y puedo sentir la tensi&oacute;n cada que mueves tus dos piernas bajo la mesa. &iexcl;Vamos tesoro! O es a mear o a fumar. Y perd&oacute;name por lo de &laquo;mear&raquo;, pero me inclino m&aacute;s por lo segundo. &mdash;Y aquella mujer, cada minuto me gustaba m&aacute;s.<\/p>\n<p>Tom&eacute; su bolsa de deportes y ella colg&oacute; de su hombro la cartera, con su mano la chaquetilla de la sudadera y yo sal&iacute; junto a Martha, caminado unos peque&ntilde;os pasos para poder sentarnos en un banco de madera, justo a la entrada de la plaza. Le brind&eacute; un cigarrillo y yo puse el m&iacute;o entre mis labios. Mi zippo lo tom&oacute; ella entre sus dedos y con gran agilidad me ofreci&oacute; su fuego y posteriormente su rostro se ilumin&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Gracias, si mi esposo y mi instructor me vieran, seguro que tendr&iacute;a m&aacute;s problemas que los de ahora.<\/p>\n<p>&mdash;Un d&iacute;a hace muchos a&ntilde;os atr&aacute;s, &iexcl;Jajaja! Rodrigo no me hagas esa cara, que tan poco soy tan a&ntilde;eja. &mdash;Y es que me sonre&iacute; pues me acordaba de los cuentos infantiles que les leo a mis hijos y la mayor&iacute;a comienza as&iacute;. &mdash;Le respond&iacute;, rest&aacute;ndole valor a mi rostro de burla.<\/p>\n<p>&mdash;Lo siento Martha, es que soy muy de cuentos infantiles y de esas pel&iacute;culas que hablan de&hellip; &laquo;Y en un reino muy, muy lejano, una bella princesa&raquo;&hellip; Ehhh, lo lamento. Contin&uacute;a por favor.<\/p>\n<p>&mdash;Bien, como te dec&iacute;a, alg&uacute;n tiempo atr&aacute;s, &ndash;y achinando sus ojitos de miel, sac&oacute; la punta de su lengua para burlarse de m&iacute; y luego posar su mano izquierda sobre la derecha m&iacute;a&ndash; junto a mi apareci&oacute; alguien con una caja envuelta en papel de regalo. Como toda joven ansiosa, proced&iacute; a destaparlo, rasgando la envoltura sin cuidado alguno. Y me vi sorprendida por aquel obsequio que la vida me entregaba. Me sent&iacute; feliz, pero tambi&eacute;n intimidada. Un rompecabezas gigante para armar, es una gran responsabilidad y obviamente precisaba ayuda. &mdash;Los dos al mismo tiempo aspiramos el tabaco y lo dejamos salir lentamente. Yo por la boca, ella por su nariz.<\/p>\n<p>&mdash;Y entre los dos destapamos aquella caja y regamos las miles de peque&ntilde;as y coloridas piezas sobre el suelo de un hogar nuevo, que apenas si empez&aacute;bamos a formar. D&iacute;a tras d&iacute;a, dedicamos nuestras horas para buscar por d&oacute;nde empezar, colocando dos o tres muy bien y otras tantas que no parec&iacute;an encajar, esas las tuvimos que retirar. Busc&aacute;bamos un inicio, tom&aacute;bamos un rumbo por una de las esquinas los dos. En alguna de las tantas tardes, el encontr&oacute; otra pieza y emprendi&oacute; el armado por la esquina opuesta. Le rindi&oacute; m&aacute;s que a m&iacute;, tal vez porque no se me dan muy bien las relaciones espaciales y esas figuras irregulares. Sin embargo entre los dos fuimos culminando el proceso de juntar y colocar, ya con m&aacute;s de medio tablero armado, en su mayor&iacute;a por el esfuerzo y la dedicaci&oacute;n de mi esposo. Faltaba muy poco pero ya pod&iacute;amos percibir el paisaje nocturno impreso en el cart&oacute;n. Con todo casi resuelto, ocupados en otros pensamientos, aquel rompecabezas fue quedando en el olvido, por los dos. Tiempo despu&eacute;s volv&iacute; una tarde y lo observ&eacute;, pocas piezas faltaban por colocar y completarlo. Pod&iacute;a hacerlo sola m&aacute;s las piezas no estaban por all&iacute; a la mano. Se refundieron en nuestras vidas con el paso del tiempo. Decidida las busqu&eacute; yo, solamente yo. Revis&eacute; cajones, despensas y armarios, sin ubicarlas. Y aqu&iacute; donde estamos vine a hallar dentro de mis recuerdos las peque&ntilde;as piezas faltantes, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de empezar. &mdash;Espera Martha, un momento. El tal rompecabezas es&hellip; &iquest;La historia de tu vida? &Oacute;sea, de tu matrimonio. &iquest;No es verdad?<\/p>\n<p>&mdash;Efectivamente as&iacute; es, mi querido Sherlock. &mdash;Y termin&oacute; su cigarrillo, coloc&aacute;ndolo en el piso para luego apagarlo yo con el tac&oacute;n de mi zapato. La recog&iacute; y con la m&iacute;a a&uacute;n entre mis labios, me acerqu&eacute; hasta el cubo de la basura para dejarlas all&iacute;. La sent&iacute; justo detr&aacute;s de m&iacute;, pasando su brazo por debajo del m&iacute;o y entreg&aacute;ndome de nuevo su bolsa grande.<\/p>\n<p>&mdash;Ven, demos un paseo por aqu&iacute;. &iquest;Quieres? &mdash;Por supuesto, vamos. &mdash;Le respond&iacute;, agradecido por su compa&ntilde;&iacute;a y la confianza que sent&iacute;a ella hacia m&iacute;.<\/p>\n<p>&mdash;&iexcl;La novedad! Rodrigo, esa adrenalina que sientes ante lo nuevo y desconocido, esa era la pieza que hab&iacute;a perdido a&ntilde;os atr&aacute;s. Y all&iacute; por la ventana de aquella terraza, lo entend&iacute;. &mdash;Me respondi&oacute; de manera clara y serena.<\/p>\n<p>&mdash;Quieres un cambio en tu relaci&oacute;n matrimonial y eso lo comprendo. Sin embargo la forma, tus decisiones afectaron a tu esposo. No lo debi&oacute; tomar muy bien, supongo. &mdash;As&iacute; es, ahora quiere el divorcio y no me quiere escuchar&ndash;. Me respondi&oacute;.<\/p>\n<p>&mdash;Aunque no lo parezca, yo lo amo. Es el hombre de mi vida pero no comprende que me hac&iacute;a falta vivir esas experiencias. Tener sexo con otros hombres. Disfrutar de nuevo de lo prohibido, de la emoci&oacute;n que posee un comienzo. S&eacute; que es incomprensible, que tom&eacute; un camino sola, sin su compa&ntilde;&iacute;a, sin su consentimiento. Pero ya lo viv&iacute;, lo prob&eacute; y ahora no lo quiero perder. Quiero compartirlo con &eacute;l. Volver a nuestros enamorados inicios. No s&eacute; si t&uacute; me entiendas, si puedas comprender lo que siento. &mdash;Y empez&oacute; a llorar desconsolada.<\/p>\n<p>&mdash;Aunque no lo comparta Martha, entiendo que tu relaci&oacute;n estaba pasando por la monoton&iacute;a y deseabas cambiar eso. Solo que tu actuaste de manera ego&iacute;sta e individual. No tomaste la mano del hombre que dices amar y te fuiste sola a experimentar nuevas sensaciones. Desde mi posici&oacute;n de hombre casado te puedo decir que estuvo mal, aunque para ti fuera perentorio hallar una soluci&oacute;n al aletargamiento de tu matrimonio. Y ahora&hellip; &iquest;Qu&eacute; piensas hacer? &iquest;Se van a separar? &iquest;Ya hablaron?<\/p>\n<p>&mdash;No ha querido escucharme. Me amenaz&oacute; con quitarme todo, hasta dejarme sin ver a mis hijos. Me reh&uacute;ye, se aparta y creo que&hellip; Rodrigo me parece que tiene en mente tener algo con una de sus secretarias. Anoche sin que se diera cuenta lo escuch&eacute; en nuestro portal hablando con ella. No s&eacute; cu&aacute;nto tiempo llevaban hablando aquellos dos. Es bonita, la alcanc&eacute; a observar unos instantes. Parecen muy cercanos y no s&eacute; qu&eacute; le dir&iacute;a o que le pidi&oacute; esa mujer, pero lo escuch&eacute; decirle que a&uacute;n me amaba. Ay&uacute;dame, Rodrigo &iexcl;Ay&uacute;dame! Necesito saber qu&eacute; hacer, como arreglar mi matrimonio. &iquest;C&oacute;mo lo recupero? Tu opini&oacute;n como hombre.<\/p>\n<p>&mdash;Pero Martha yo que puedo hacer. No s&eacute; c&oacute;mo ayudarte. &mdash;Le dije mientras la abrazaba reconfort&aacute;ndola, sintiendo como ella se ahogaba en el llanto y sufrimiento.<\/p>\n<p>&mdash;Rodrigo, estar&aacute; bien si&hellip; &iquest;Estar&aacute; bien si provoco que mi esposo se acueste con su secretaria con mi consentimiento para que me comprenda? &iquest;Sera esa la soluci&oacute;n? &iquest;Dime t&uacute; qu&eacute; opinas?<\/p>\n<p>&mdash;Pero que soluci&oacute;n es esa. &iexcl;Por Dios! Martha. &iquest;Y si se enamoran? &iquest;Qu&eacute; tal que te deje por esa mujer? &iquest;No has pensado en eso? Y si esa secretaria tiene una relaci&oacute;n, un matrimonio. &iquest;Estar&iacute;as dispuesta a destruir algo por recomponer lo tuyo? Me parece otra estupidez. &mdash;Y s&uacute;bitamente me apart&eacute; de su abrazo, pensando en que ahora ten&iacute;a m&aacute;s problemas que antes.<\/p>\n<p>&mdash;Es tarde, Martha, debo ir con mi esposa. Te acompa&ntilde;o hasta tu auto.<\/p>\n<p>&mdash;&iquest;Rodrigo? No te enojes. Por favor, ay&uacute;dame a ordenar mis ideas. Pi&eacute;nsalo esta noche y dime ma&ntilde;ana si ser&aacute; una buena idea, abrir mi matrimonio invitando a su secretaria a tener una relaci&oacute;n con mi esposo.<\/p>\n<p>&iexcl;Mierda! &iquest;Y ahora?<\/p>\n<p>Continuar&aacute;&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 22<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Amaneci&oacute; y est&aacute;bamos abrazados, c&oacute;mo nunca debimos haber dejado de hacerlo, tras a&ntilde;os de agradecidas alboradas. 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